Yo por él

El chico Leopardo pareció sorprendido por la inesperada aparición de Zack, pero después de un minuto soltó una sonora carcajada.

-Vaya que estoy de suerte-vislumbró una sonrisa intimidante y malévola hacia Zack, este al contrario parecía estar aterrado.-dos pájaros de un solo tiro. Así que estabas con estas criaturas ¿eh?

-¿n…no lo sabías…entonces para que los querías a ellos?-pronto el nerviosismo se apoderó de Zack. Las tortugas no podían hacer otra cosa más que ver la escena sin entender lo que pasaba.

-¿Crees que soy tan estúpido como tú para delatarme?, sólo basta decir que estas cosas tienen pendiente con nosotros-Zack giró a ver con el ceño fruncido a las tortugas-supongo que ya te imaginas de que se trata.-Zack agachó la cabeza como si tratara de ordenar sus ideas-Has estado un largo tiempo con esas cosas ¿no es así? Deberías contarme lo que sabes y quizá pueda interceder por ti para que podamos perdonarte por tu insolencia. Después de todo sigues siendo de la familia a pesar de lo que eres.

Leo miró directamente a Zack y este la desvió hacia otro lado.

-¿Tu conoces a este tipo?-Zack no contestó, a lo que Leo lo tomó como una confirmación-¿Esto fue una trampa verdad?

-No…yo no…

-¡Tu fuiste quien me dijo a donde tenía que ir!-Leo se sintió traicionado una vez más, no podía creer lo estúpido que había sido.

-Ya veo…- el chico leopardo hizo una cara de interés-así que tu los trajiste hasta aquí ¿cierto?-de nuevo las sombras comenzaron a surgir del piso, Zack ahogo un grito apresurándose a colocarse delante del auto donde Leo y Don estaban subidos.

-Sí-asintió Zack tratando de darse valor-eso hice…er….¿tres?

El otro joven soltó un gruñido molesto.

-Mi nombre es Rex, y soy el tercero, hijo del gran General Flauros-las sombras de nuevo tomaron forma poniéndose en posición de ataque alrededor de ellos.

-Bien por ti-se burló Zack sin lograr esconder el miedo de su rostro. Rex de pronto comenzó a olfatear en el aire formando en su cara una gran satisfacción.

-Huele a sangre…-Zack se llevó su mano a su hombro instintivamente-no me refiero a ti –Rex sonrió maliciosamente-¿Uno de tus amigos tiene una herida verdad? - dijo haciendo una señal con su mano para que las larvas comenzaran su ataque.-Es un gran guerrero. Será muy útil en mis filas.

Don dio un respingo al notar que Leo era quien estaba herido de un brazo, no era de gravedad, pero no pudo evitar intranquilizarse por las palabras de Rex.

-¿Qué quiso decir con eso?

Zack rápidamente dirigió sus manos a su saco que llevaba en el pecho retrocediendo al mismo tiempo que las sombras comenzaban a arremolinarse de nuevo para convertirse en guerreros.

-¡Tomen!-extendió en su mano tres hojas de Fapicia.

-¿Qué es eso?-preguntó Don en tono desconfiado. Leonardo miró extrañado al chico, ahora si no entendía nada. ¿Zack y esa cosa eran aliados o no?

-Por favor, no hagan preguntas, sólo colóquenselo debajo de la lengua, igual denle uno a su amiga, si no alguna de las larvas podría penetrar en ustedes por medio de sus heridas.

-¿nuestras heridas? ¡Explica eso!-exigió Donatello.

-¡No hay tiempo para explicar!-dijo un poco excitado

-Bien-Leo tomó las plantas obedeciendo-si salimos de esta, espero que nos des una muy buena y larga explicación-Donatello miró a Leo desconfiado.

-No voy a ponerme eso, no sabemos lo que hagan con nuestro…

-Ya lo hemos tomado antes-dijo Leo colocándole uno a April en la boca-yo les dí a ustedes de esta cosa en solución…es el té que nos ayudó a relajarnos.-Don abrió los ojos como platones.

-¿Qué nunca escuchaste eso de no tomar hierbas extrañas de los desconocidos?-Don se puso en posición de ataque mientras Leo le extendía la hoja de Fapicia.

-Sólo colócatela-dijo Leo en una especie de gruñido. Donatello resignado tuvo que obedecer preguntándose si esa cosa no le traería más adelante algún tipo de problema de adicción.

-Zack, ubícate detrás de nosotros.-ordenó Leo con la intención de proteger al chico.

-No…-le respondió este respirando un poco agitado-ustedes son los que se deben quedar atrás de mí.-extendió sus brazos en forma de cruz tensando todo su cuerpo.

-¿¡estás loco!?-Leo dio un paso al frente con intención de bajar del auto.-¡no podrás con ellos tu sólo!¿que digo? ¡no podrás con ninguno!

-Son inferiores a mí…-respondió Zack más para sí mismo que para Leo.-no voy a dejar que pasen…

-¿Qué haces?-preguntó Rex con un deje de desdén-¿Realmente crees que podrás protegerlos de esa manera? Vamos, tu aún no has sido entrenado adecuadamente para estas situaciones. Eres aún un niño flaco, debilucho y cobarde, pero no te preocupes, las cosas pueden cambiar si tu regresas con nosotros.-las larvas comenzaron a correr hacia ellos como si fueran un ejército medieval.

-¿Regresar con ustedes?-preguntó con una sonrisa lacónica –yo jamás estuve con ustedes. –Leonardo vió como unas lágrimas comenzaban a escurrir de sus mejillas-son parte de mí, pero jamás estuve con ustedes…ni si quiera sabía quien era yo… ni tampoco…-apretó sus labios, las larvas ya estaban a tan sólo 10 cm de distancia.

-¡Zack!-Leo intentó brincar frente a él para intervenir en el ataque, pero sus piernas no se lo permitieron-….¿pero que…?

Una de las larvas con una hoz lanzó el primer ataque hacia la cara de Zack

Don apartó instintivamente la mirada al escuchar el filo metálico del arma chocar con algo húmedo, supuso que ese algo era Zack.

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Mike lloraba desconsolado en el piso abrazando el cuerpo de Raph.

No lo creía. Simplemente no podía creer que su hermano había muerto, y todo había sucedido frente a él.

Tan sólo bastaron unos minutos para que su vida se esfumara como un rayo.

-Rapha….despierta…viejo, hazlo como la otra vez-aún esperaba que la misma suerte que le había acompañado aquella ocasión no le abandonara. Sólo que esta vez el tiempo había sido más largo que el anterior y él no reaccionaba.

-Mikey…-llamó Sasha a la tortuga con ojos piadosos y tristes-no llores, el volverá-le dijo la pequeña con una sonrisa tierna y angelical.-cuando lo encuentre te lo voy a dar.

La tortuga se giró a verla tratando de formular palabra, pero no podía, tenía un nudo en la garganta, lo único que pudo hacer fue negar con la cabeza.

La pequeña pareció guiar su mirada a un punto fijo sobre el cuerpo de Raph, sonriendo con satisfacción

-Ya lo ví-susurró ella -…voy a traer a tío Raph de vuelta, pero no le digas a Zack por que si no se enoja, esto sólo debo hacerlo cuando él y el perrito gris están presentes -extendió su mano en el aire como si tratara de alcanzar algo- no llores Mikey-la tortuga miró sin entender.

-oh….por dios…-sin quererlo Mike dejó caer el gélido cuerpo de su hermano fijando su vista lo que estaba apareciendo sobre de ellos.

El techo empezó a nublarse, y en él se presenciaba una sombra negra que envolvía una luz.

Sasha comenzó a apretar su puño como si hubiera atrapado una mosca en el aire y comenzó a jalar hacia ella.

-Aún hay tiempo-dijo respirando agitada, sudando como si esto le fuera de mucho esfuerzo.

Su mano comenzó a inundarse de una bella luz dorada revuelta con unos tonos cerúleos que daban vuelta en su puño como pequeñas colas de cometas.

Mike tuvo muchas sensaciones en esos segundos, miedo, admiración, fascinación, desconcierto…pero sobretodo miedo.

Sasha se quejó cambiando su rostro rosado y optimista a una fruncida, agotada y alarmada.

-El malo no lo quiere soltar-dijo con lágrimas en sus ojitos negros-¡él quiere volver!¡pero no lo suelta!

Mike se levantó de su lugar tratando de tocar la luz que estaba encima de ellos. No pudo evitar sentir un escalofrío al apreciar de una manera sobrenatural la presencia de Raphael.

-¿Rapha?-Sasha respiraba agitada

-Mikey, él no lo quiere soltar, necesito al perro gris y a Zack.-lloró desesperada

-¿Cuál perro gris?-la niña se quejó como si estuviera perdiendo la batalla.-Nena, ellos no están aquí-dijo angustiadamente apenas entendiendo lo que pasaba-pero yo se que tu solita puedes, eres fuerte, tu puedes. –animó a la pequeña tomándola por los hombros sintiendo una extraña energía tórrida en su cuerpo.

-No…no soy muy fuerte...-dijo entre respiros-Por eso …necesito….a mi hermano…

La luz parecía ceder ante la intimidante sombra, Mike no sabía que hacer, sabía que tenía que hacer algo, pero no sabía que. Sólo se limitaba a sujetar por los hombros a la niña como si esto fuera a ayudar en algo.

-Por favor…tu puedes…-susurró preocupado al ver como la mirada de la niña comenzaba a nublarse.

-Mikey…-musitó la niña con apenas un hilillo de voz-dile a mi hermano que ahora él debe hacerlo...-sonrió débilmente dejando caer una lágrima. Mike lejos de saber lo que estas palabras significaban sintió que su estómago se revolvía a la vez que su piel comenzaba a hervir-y que no se preocupe, no va a estar sólo-cerró los ojos halando con fuerza hacia ella. Una intensa luz brotó sobre ellos como una nova iluminando todo el lugar a la vez que un alarido se cernía sobre sus cabezas.

De pronto todo volvió a la calma, como si nada hubiese pasado, Mike abrió y cerró los ojos acoplándolos de nuevo, la luz lo había dejado ciego por unos segundos.

-¿Qué fue eso?-se preguntó sin darse cuenta que aún tenía a la niña sujetada por sus hombros-¿Sasha?-la niña se dejó caer sin fuerza alguna hacia Mike, este extrañado la tomó en sus brazos acomodándola en su regazo-¿nena?-con mano temblorosa llevó su mano hacia la mejilla de la niña, alejándola casi inmediatamente al contacto.

Estaba helada.

Mike estaba en shock, sólo una exhalación a su lado le hizo reaccionar.

-¿Rapha?-con la niña aún en los brazos se acercó a su hermano que apenas y podía mantener la vista al frente.

-¿Mik…?-contestó respirando a un ritmo lento. Mike sonrió apenas, realmente le alegraba ver de vuelta a su hermano pero…- la enana…-logró formular Raph al notar que era lo que llevaba su hermano en brazos

Mike volvió su vista hacia ella colocando su mano en su pechito que ya no se movía.

-La ví…-comenzó Raph –ví a la enana…-Mike no sabía como reaccionar, no podía hablar.- yo estaba en la oscuridad, envuelto de un manto negro, y ella llegó…salió de la nada y me salvó. Extendió unas alas, grandes y blancas. Y dijo: "Yo por él"-apretó los ojos tratando de evitar llorar.-estaba confundido, moribundo. No pude hacer nada, de pronto aparecí aquí.

-¿pero como…?-Mike acarició la mejilla de la pequeña-no…no es verdad…ella sólo es una niña. Por todos cielos ¡Sólo tiene cinco años!-apretó el lívido cuerpo inerte de Sasha, su cabeza se ladeó ajena a cualquier signo de vitalidad.

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Don regresó su vista hacia Zack, abriendo los ojos de par en par al ver como la hoz se había detenido en el aire, apenas a unos escasos centímetros de su frente.

-Está atorada en…una especie de escudo…-en efecto, estaba clavada en algo que definitivamente no era Zack. Si no en una especie de campo de fuerza invisible y eléctrica que se expandía hasta cubrirlos casi en su totalidad como una esfera.

Todas las larvas comenzaron a estamparse frente a la esfera invisible, tratando de entrar desesperadamente.

-¡NO!-gritó Rex cuando las larvas empezaron a sacar humo de sus cuerpos evaporándose lentamente-¡VUELVAN!

Exigió Rex torciendo su rostro de manera sobrehumana, algunas larvas que aún no llegaron a tocar la esfera obedecieron a las órdenes de su amo, mientras que las que habían tenido contacto con la esfera electrizante tenían que limitarse a retorcer tratando de escapar de su destino.

Cuando las larvas desaparecieron en su totalidad Rex pegó un grito en el aire.

-¡Purificaste a mis guerreros!¡maldito traidor!...-su furor de pronto se esfumó, cuando una especie de viento se arremolinó en la zona acompañado de un silvido-…tienes suerte novato, ya nos veremos en otra ocasión, a ti y a esas cosas.-aquel ser de rasgos felinos desapareció de la vista en un ágil movimiento al dar un salto sobre una montaña de autos aplastados.

Zack dejó caer sus brazos sin fuerza sobre sus costados, sonriendo triunfante como si este acto hubiera sido el mejor truco que hubiera echo en su vida. La esfera desapareció casi al instante.

-Lo hice…¡Lo hice!-gritó al compás de unos saltos de alegría-¿Vieron como esas cosas se…?¿y luego yo….?¿entonces el dijo que no…pero entonces yo le dije….?-balbuceó hacia las tortugas que se miraban entre ellas apenas comprendiendo lo que decía.

Leo bajó de un salto apaciguando al chico.

-Tranquilo, respira-le pidió con voz serena-te vas a asfixiar.

-¡Es que no puedo creerlo!¡Tan sólo pensé que podría!¡y pude!

-Al niño este se le botó la canica-señaló Don bajando del automóvil acomodando a su amiga en el piso para revisarla.

-¿está bien?-preguntó Leo dirigiendo su atención a Don mientras Zack seguía hablando y balbuceando para sí mismo.

-vivirá-Leo respiró aliviado, mirando de reojo a Zack, aún sorprendido por el espectáculo que acababan de presenciar. Definitivamente este chico no era normal.

-O no…-de pronto la cara de Zack desvarió, sus ojos bailaban mientras su cuerpo yacía congelado en un lugar.

-¿Qué sucede?-Zack cayó sobre sus rodillas ausente de la vida a su alrededor.

–¡Sasha!-logró formular en un alarido antes de huir corriendo como una gacela atemorizada.

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y un pilón. Je!