Por qué el final siempre nos llegará tarde o temprano, y pues aquí esta el final de esta historia que en verdad goce, amé, disfrute y compartí con ustedes.
Creo que es de mis favoritas que he publicado en FanFiction y en verdad les agradezco muchisímo todo lo que compartimos juntos.
Disfruten su lectura.
Discleimer... Esta historia se basa en los Juegos de Hambre y es propiedad de Suzzan Collins, nada me pertenece.
CAPITULO 11
PLANES
Acabo de despertar y Katniss sigue durmiendo su rostro ya no está surcado de arrugas por tantas pesadillas, duerme tranquilamente, quizá como nunca lo ha hecho probablemente desde la muerte de su padre, su cuerpo está envuelto en la sabana solamente y sonrió porque sé que cuando despierte se pondrá muy roja.
No puedo dejar de admirarla, es como si siempre nos hubiésemos pertenecido, como si todo el universo hubiera sido creado solo para nosotros dos, mi mano recorre su rostro y me detengo en su frente y bajo por su mejilla hasta tocar sus suaves labios que tiemblan con mi contacto.
Me pongo de pie y me siento frente a la comida que subí la mañana anterior esta fría, pero no es la primera vez que como algo de varios días, al levantar la tapa sonrió pues si Katniss hubiera visto esto, quizá hubiera preferido comer, aunque no es lo mismo que el Capitolio, Sae logro dar con la receta. Sonrió al ver las cajas a mis pies, tome decisiones por ella que quizá no le gusten pero he aprendido a conocer sus silencios y todo de ella.
- ¿qué haces? - me pregunta sentándose y al sentir que la sabana resbala de su cuerpo y la deja al descubierto lucha por cubrirse.
- Si hubiese apostado conmigo mismo, habría ganado -digo riéndome al verla cubrirse no solo con la sabana sino con ese perfecto tono de rojo en sus mejillas - eres tan pura.
- Oh cállate - me dice lanzándome una almohada que esquivo fácilmente y me acomodo a su lado y la beso. - ¿Cómo está tu rodilla?
- He –dice como intentando recordar y saca de debajo la rodilla donde tiene una vendita. – Ya no duele.
- ¿te caíste?
- Si – dice apenada – Tropecé con el vestido anoche que. – yo la vuelvo a besar y ella hace más profundo el beso hasta que se para y me mira sorprendida.
- ¿Comiste cordero y no me hablaste? -me dice sonriendo
- lo siento, ven come mientras hablamos, traje algunas cosas para ti.
- ¿De verdad? -dice mientras acaricia mi rostro.
- Es como antes - le digo - aunque ahora es real.
- Antes también fue real, aunque tenía miedo para aceptarlo.
- Siempre te he amado Katniss.
- Lo sé - me dice mientras se enrolla en la sabana y se sirve de comer. – Lamento haber tardado en darme cuenta que yo también lo hago. La verdad no te merezco. – Dice ella mirándome a los ojos.
- He pensado varias cosas – le digo ignorando su comentario, pues se que ambos nos merecemos, nos pertenecemos - entre ellas que debes dejar de cazar con tu arco.
- ¿Qué? – me dice y veo el cambio de su mirada e intenta apartarse – Porque, Peeta las cosas...
- Oye – le digo deteniendo su alegato - yo no te dije que no cazaras, es como si me pidieras dejar de glasear, recuerda el glaseado es la ultima defensa de los moribundos ¿Real o no real?
- Real - dice dejando de luchar y me mira conflictuada a lo que me rio de ella.
- Mira esa caja -digo señalándole una caja negra, se pone de pie y la levanta para ponerla en la cama mientras luchaba con la sabana.
- Porque no te vistes e iré a calentar esto, pero no lo abras sin mí. -Me pongo de pie y salgo con la charola y al llegar a la cocina veo una olla con el mismo guiso, pero es diferente, este se que es del Capitolio, encima tiene una nota "por traerla de vuelta. H" Al abrir la olla puedo oler el aroma característico del Capitolio, pero es tan claro y estoy tan relajado que el muto, los recuerdos y aquello que siempre vivirá en mi me golpea que tengo que sostenerme para contener todo lo que quiere salir, la charola y todo lo que tiene encima se estrella contra el suelo, aprieto las manos y mis dientes, aguanta es solo un momento.
- Peeta ¿Estás bien? -la escucho bajar y temo por ella porque se que en este momento soy el mismo muto que la alejo de mi y quiso asesinarla y no estoy seguro de poder contenerlo.
- Vete - le digo y ella me mira asustada - Katniss vete - le repito en un rugido, no había durado tanto una crisis no desde que volví por ella. Si esperarlo ella cruza hasta la cocina y me abraza por la espalda, mi fuerza es mayor y la siento temblar pero no me suelta.
- Quédate conmigo. –susurra, es lo que quiero, es mi pensamiento pero el muto lucha por salir y vencerme, pero ella comienza a cantar, la misma melodía que Prim me cantó en las noches de oscuridad, poco a poco todo remite, mis nudillos que están blancos me duelen al igual que el cuerpo por el esfuerzo y por los brazos de Katniss que me aprietan con fuerza.
- Kat ya paso - le digo y la siento temblar pero no me suelta -lo siento, ya paso.
- ¿Estás bien? -me vuelve a preguntar.
- Si, solo fue mi pesadilla, no son muy frecuentes ni duraderas, ya paso.
- Creí que te iba a perder.
- Nunca - le digo y la beso en los labios, siento la humedad en sus mejillas y me mira a los ojos más tranquila.
- ¿Te sucede frecuentemente?
- No, solo a veces. Estoy bien, mira vamos a comer -vuelvo a destapar pero no pasa nada, ten sube el pan - digo tomando de una canasta.
- Este lo hiciste tú. -me dice sonriendo y dando un bocado.
- ¿Cómo es que?
- Para mi es fácil reconocerlo – me dice mientras el pan y sube, yo coloco la comida en dos cuencos y subo detrás de ella a la habitación.
- ¿Ahora que es todo esto? -dice mirando otras dos cajas mas chicas que hay en la habitación.
- Oh cosas que traje -los dos comemos entre risas y besos, ¿Acaso pensé volver a estar con ella así? Como hace tanto tiempo en la cueva. Hablamos de todo lo que vivimos en el tiempo por separado, ella no pregunto sobre mis días de tortura pero le comento sobre mis días en el distrito 13.
- Ahora que lo escucho de ti, veo que fui una terrible persona, aunque no me lo digas, Haymitch me lo dijo y tu fuiste muy valiente, yo hubiera renunciado.
- Gracias por no hacerlo - le digo abrazándola – al final fue por ti que volví.
- ¿Entonces has estado haciendo todo eso? ¿Y Haymitch también? –dice preguntándome por las mejoras que hemos propuesto no solo en este distrito sino en los demás.
- Si, entre tu oscuridad y tu cacería no te dabas cuenta.
- Hablando de cacería, ¿Que decías de mi arco?
- Oh pensé que lo habías olvidado. Abre la caja. -veo que su mirada es de curiosidad y sorpresa al abrir la caja.
- Peeta ¿Por qué lo tienes?
- Beetee lo guardó, dijo que es solo para ti, de modo que cuando te diagnosticaron locura iban a desecharlo, pero él lo guardo de hecho pasé a dejarle a Annie el tridente de Finnick. Por cierto esta a unos meses de tener a su bebé.
- ¿En verdad? No sabía que ella estaba.
- Si, así es y la vi bien muy feliz vive con su familia. Quiere que vayamos a verla cuando nazca.
- Bueno tengo que pedir permiso.
- El Dr. Aurelius ya te ha autorizado, si vamos contigo.
- ¿Piensas en todo?
- También te traje esto -digo abriendo la otra caja, y le entrego el libro de su madre y padre.
- ¿Cómo es qué?
- Tu madre te lo manda, ella esta bueno intentando seguir.
- Lo sé - me dice tristemente, se por ella que hablo con Katniss por teléfono y que bueno ambas intentaron quedar bien con su dolor cada una- ¿falta algo más?
- Si - le digo mientras se acomoda junto a mí. - he pensado Y decidido que no pienso dejarte nunca más, no importa que luches por alejarme de ti. Así que -me tumbo en la cama y busco mis pantalones para sacar una cajita, cuando dejo la ropa veo algo en el suelo y sé que es.
- Oye ya sabes si sometes el carbón a mucha presión se convierte en perlas, lo dijo Effie ¿Real o no real?
- Real. -me dice mirándome
- para ti. – y le entrego la perla en la mano.
- Es mía, me la diste en la playa ¿Lo recuerdas? – Pero hay algo mas pues la toma y la envuelve con sus manos como si fuera algo mas que una pequeña perla y comienza a llorar.
- Lo recuerdo, no creí que la tuvieras aun. - pienso que si la hubiera recordado, hubiera creído que ella la habría tirado cuando vio a mi muto. - creí que estaría en la basura.
- Oh no – dice mientras limpia su rostro y me mira con una sonrisa - Si te soy sincera, estuvo conmigo en cada momento, cuando la miraba intentaba recordar todos mis momentos verdaderos contigo, evitó que me volviera loca realmente. Ayer la busque en mi ropa y creí haberla perdida, cuando no la encontré fue en el momento que me di cuenta que te perdí - no puedo evitar sentirme dichoso me volteo y la beso ansiosamente a lo que ella me responde.
- te amo Katniss
- y yo a ti.
- Y quiero estar cada día contigo, en tus días felices y en los momentos de tus pesadillas, te pido esto no como parte de un juego del Capitolio sino como el hombre que te ama y va a dar cada día de su vida por ti, se mi esposa, mi compañera, la madre de mis hijos, Katniss Everdeen te casarías conmigo?
- Peeta yo... Claro que si quiero hacerlo, pero yo no deseo tener hijos no quiero -se a que se refiere no quiere que sus, nuestros hijos vivan lo que nosotros pasamos, pero somos libres ¿cuánto tardará en comprenderlo?
- Esperare todo el tiempo necesario, no quiero hacerte sentir presionada por eso mientras desees ser mi esposa.
- Claro - me acerco a ella y vuelvo a besarla nos fundimos en el amor y pasión que sentimos uno por el otro.
A la mañana siguiente, bajo dejando a Katniss dormida en la cama y es la primera vez que la veo sonreír mientras duerme, su aroma está grabado en mi piel y sus palabras "real" resuena en mi corazón al igual que él te amo que repitió entre besos y suspiros.
Salgo al jardín y veo que me han traído lo que les pedí así que me pongo a trabajar, se que despertare a mi mentor y a la mujer de mi vida. Después de serruchar y cortar comienzo a martillar, y después de una hora me preocupa que ninguno haya salido.
- ¿Qué rayos crees que haces? - me dice Haymitch saliendo a medio vestir.
- Tengo algo para ti - le digo sonriendo.
- Bueno duermes todo el día y ahora vienes a despertarme. –dice intentando sonar severo.
- Si - le respondo colocando la última tabla.
- ¿Eso es un corral?
- si y es para ti. -su mirada me dice que estoy deschavetado y yo me rio.
- Bueno me enteré que el Capitolio paga muy bien la cría de gansos tolouse y sé que crecen y se multiplican con gran rapidez de modo que a fin de mes podremos enviar unos seis y si los crías te pagaran con ron y wiskhy a menos que quieras dinero.
- ¿y de donde los sacaré?
- Bueno - le digo señalando una caja junto al material que trajeron en la mañana. - creo que allí tienes a los primeros. Es mi regalo para ti, por todo lo que hiciste por mí.
- No hice nada. - me dice avergonzado
- claro que si, la salvaste y me salvaste a mí al hacerlo. Así que esto es poco de lo que puedo hacer para agradecerte.
- Peeta - Katniss salió corriendo y me mira con ojos brillantes - tengo una idea, me la dio el libro de mis padres.
- Vaya preciosa - le dice Haymitch - luces radiante, ¿qué te hizo este hombre? No puedo creer que seas la misma de hace no sé, dos días. – la veo sonrojarse por el comentario y él se ríe con ganas - veo que te volvió a pedir matrimonio, tu respuesta fue si ¿verdad?
- Si - le dice mientras el toma su muñeca izquierda y mira el anillo con una hermosa piedra roja en forma de llama.
- Felicidades, Effie se pondrá feliz que querrá organizar tu boda. Bueno chicos, ahora los dejo seguir con lo que estén haciendo – al decir esto Katniss vuelve a sonrojarse y el ríe descaradamente mientras va a tomar la caja con los animales y me mira. - ¿como los alimentare?
- En tu alacena esta su comida.
- Bien pensado - dice tomando la caja para ir a su casa.
- No olvides llamara a Effie para darle las gracias ¿te llevaste la caja?
- Gracias por recordarmelo, sabía que le importaba a esa mujer.
- ¿Qué es eso? -me dice Katniss mientras toma mi mano.
- Su nuevo negocio, ahora que me decías.
- Oh si - dice mientras entramos a casa y veo que Sae ha llegado y está preparando el desayuno.
- Buen día, por lo visto has recuperado a tu marido – dice mirándonos a ambos en pijama vayan a vestirse bien y en un rato estará su desayuno.
- Sí - y subimos a la habitación.
- Nunca me perdiste, solo nos separaron. – le digo pues la veo pensando en el comentario de Sae, sé que es lo que está cruzando por su cabeza.
- Creo que yo quise perderte cuando no luche por ti. – me dice tristemente.
- Entonces ahora que me tienes, ¿qué harás conmigo?
- Ya te lo había dicho ¿no?
- Ponerme en algún sitio donde nadie pueda hacerme daño. ¿Real o no real?
- Real, así que te mantendré a mi lado por el resto de mi vida. - la veo abrir un cajón y sacar ropa.
- Pr cierto Effie te mando esto - levanto una maleta y la abro tengo mas de un mes con ella y sé que Sae saco algo de ropa, pero esto es todo su guardarropa, sus ojos se llenan de lagrimas pues se que recuerda a Cinna el diseñador de toda esa ropa que "Katniss diseño" saca un poco de ropa y sonríe.
- Me iré a bañar - la veo detenerse y me sonríe - ¿ya te dije que te amo?
- Sí, pero me encanta escucharlo - en dos pasos me acerco a ella y la beso.
- Creo que tienes que arreglar todo eso que trajiste. – dice dándose la vuelta y entrando en el baño. Me quedo mirando el lugar donde desapareció y me siento en la cama, guardo el arco en la caja donde venía, tiendo la cama y dejo su maleta abierta, tomo la charola con los restos de la comida y los pongo en las escaleras mientras voy a darme una ducha. Salgo del baño y me visto para ir a revisar el trabajo, en la mesa hay fruta y huevo servidos, y Haymitch ya esta desayunando y me siento a su lado.
- Por lo visto todos tus planes resultaron a pedir de boca – me dice sonriendo – La trajiste de vuelta.
- Si, creí que me golpearía cuando desperté.
- Así que se casan.
- Si, espero que sea lo antes posible.
- Bueno, probablemente el Capitolio querrá… - es interrumpido por la voz de Katniss desde la escalera.
- Olvídalo –dice ella -haremos algo sencillo aquí en el 12.
- Por lo visto preciosa solo necesitabas darte cuenta de que está enamorada para ser encantadora, debo decir que retiro eso de que tienes el encanto de una babosa muerta. Eres encantadora.
- Y tú genuinamente amable desde que dejaste el alcohol.
- Sabes que es algo difícil de dejar, como los bollos de queso.
- Jaja - dice riendo mientras se sirve un poco de comida.
- Oye Kat – le digo mientras me sirvo chocolate caliente y remojo mi pan en él - que me ibas a decir hace rato.
- O cierto, quiero hacer un libro.
- ¿Un libro?
- Si de los juegos del hambre, como un memorial de todos los que conocimos allí, tu puedes dibujarlos, yo escribir y Haymitch puede ayudar así como Annie y Beetee todos los que los vivimos.
- ¿Por que? - le pregunto.
- Para no olvidar, para recordar todo lo que hicieron por nosotros y por los que vivimos. Tu eres quien me dio la idea
- Es una buena idea preciosa - le dice nuestro mentor.
- ¿Yo? – pregunto sorprendido.
- Si cuando me dijiste lo de Prim, como te ayudo con la música y los recuerdos, el recuerdo de ellos es la luz que brillo en la oscuridad de la guerra.
- No lo había pensado- le digo - pediré que te traigan los pergaminos.
- No, lo hare yo - dice poniéndose de pie - se los pediré a Effie y le avisare de la boda. – mirando a Katniss dirigirse al teléfono.
- ¿Quién es ella? -me pregunta Haymitch mirándola mientas marca el numero de Effie.
- Un muto del capitolio.- ambos rompemos a reír mientras ella nos mira enfurruñada.
- No olvides llamar a Caesar - digo entre risas. Y me pongo de pie para abrazarla y así nos quedamos planeando nuestro futuro que está lleno de libertad.
NOTA IMPORTANTE NO SE VAYAN SIN LEER.
Gracias, en verdad mil gracias a todos por seguirme, por leer mis historias, por sus comentarios y sus tomatazos que me hicieron darme cuenta de mis errores jajaja pero también de mis cualidades.
Espero que esta historia les haya gustado y aunque dije que ya no más, creo que nos veremos por aquí.
Besos a todos y nos leeremos algún día.
IRES
