Nuevo capítulo. Espero que os guste y que me dejéis vuestros comentarios y opiniones porque veo que esta historia crea mucha controversia. No tenía pensado que evolucionase así pero la mayoría de los comentarios quería un encuentro lo más pronto posible así que aquí lo tenéis. Espero vuestros comentarios.
Emma se despertó el viernes con un fuerte dolor de cabeza, había pasado casi toda la noche del jueves trabajando, en la discoteca donde estaba había una fiesta universitaria lo que significaba jóvenes con hormonas revolucionadas, bebiendo y liándola a más no poder. Su madre la había intentado esperar despierta pero llegó de madrugada y se la encontró durmiendo en el sofá, David por su parte estaba profundamente dormido cuando ella llegó por lo que simplemente entró en su cuarto y dejo un suave beso en su frente.
-Buenos días, mama.- Dijo Emma que se había despertado para poder ver a David durante unos minutos.
-Hola, cariño.- Contestó la mujer girándose en la cocina.- ¿Quieres algo de tomar?- Pregunto.
-No, voy a despertar al niño lo llevaré al colegio y volveré a dormir un poco, por suerte Marco me dio la mañana libre y podré descansar un poco.- Dijo bostezando sonoramente.
-Tomate un zumo aunque sea, llevas unas semanas comiendo muy mal.- Le dijo su madre casi en un regaño.
-Vale, prepáramelo por favor. Yo voy a despertar a David.- Dijo levantándose del taburete pero vio al niño aparecer por la puerta de la cocina limpiándose los ojos.
-Hola mama, hola abuela.- Soltó tendiéndole los brazos a su madre para que lo subiera al taburete.
-¿Cómo estas, canijo?- Preguntó dándole un beso en la frente antes de dejarlo en la silla.
-Bien. Hoy iremos al museo.- Contestó y entonces Emma supo porque no fue necesario que ella fuese a despertarlo.
-Que interesante. Espero que luego me lo cuentes todo.- Dijo Emma contenta.
-Claro.
Los tres desayunaron juntos, Emma se informaba sobre lo que David hacía pues había pasado casi toda la semana trabajando y no había podido encargarse de él tanto como le gustaría. Mary Margaret sonreía al ver la interacción natural que ambos tenían.
Emma llevó a David al colegio, allí lo dejo en la puerta y pudo comprobar que había hecho varios amigos pues se pusieron muy contentos al verlo y viceversa, David era un niño tímido y reservado y verlo interactuar así le parecía agradable.
Esta a punto de marcharse de la escuela cuando escucho que un hombre se acercaba a ella y la llamaba por su nombre.
-Señora Swan.- Dijo él acercándose a la joven.
-Director. ¿Qué sucede?- Preguntó bastante nerviosa al pensar que David podría tener algún problema.
-Sólo decirle que la trasferencia se hizo sin ningún problema y que el curso de David esta pagado.- Aseguró con una sonrisa tendiéndole el resguardo donde aseguraba que todo estaba pagado por ese año.
-Pero… perdón, Director pero yo no hice este pago.- Aseguró sorprendida al verlo.- Debe haber algún error.
-No lo hay, señora Swan.- Dijo el hombre que estaba bastante confundido.- Esta mañana nos ha llamado el director del banco diciendo que habían tenido algún problema con la transferencia pero que la haría enseguida.- Aseguró el hombre.- Me dijo que le diera el resguardo a usted o a su madre.- Contestó él.
-Yo no hice ninguna trasferencia.- Aseguró Emma que estaba atónita.- ¿Podría darme la información del banco?- Preguntó Emma dejando al director sorprendida.- Sí hay algún error quiero subsanarlo cuanto antes.- Explicó la rubia.
-Claro, le daré la información necesaria.- Dijo el hombre.- Me acompaña…- El director caminó hacía su despacho y Emma lo siguió de cerca.
-Aquí tiene.- El hombre le dio un papel donde venía todo lo referente a la trasferencia y Emma se lo agradeció antes de marcharse de allí.
Emma fue directamente al banco donde había tramitado todo pero para su frustración el director le había dicho que no había ningún error y que esa trasferencia provenía de allí pero que no podía darle ninguna información más. Emma quiso devolver el dinero pero el hombre no se lo permitió lo que sólo provoco que la rubia se enfadase aún más.
Se marchó andando a su apartamento, estaba frustrada por no haber conseguido nada, no sabía quién podía haber pagado esa cantidad de dinero. Por un momento pensó que podría haber sido su madre pero sabía que ella no disponía de esa cantidad de dinero así que lo descartó rápidamente y más tarde pensó que podía haber sido el padre de David pero también lo descartó pues él no se encargaría nunca de su hijo, lo que hasta cierto punto consiguió aliviarla pues no quería a ese hombre cerca de ella o de su hijo.
-Mama.- Dijo al llegar al apartamento.
-Estoy aquí.- Contestó la mujer.- Tendiendo la ropa.- Completo.
Emma se dirigió al pequeño patio donde su madre estaba tendiendo toda la ropa y se sentó en un pequeño escalón con todos los papeles en sus manos.
-¿Qué te pasa?- Preguntó Mary Margaret sin dejar de hacer su tarea.
-Algo muy extraño.- Aseguró Emma bastante nerviosa.- Esta mañana el directo del colegio de David me dijo que el año estaba pagado, como yo no hice algo así le pedí toda la información y me fui al banco pero allí me dijeron que no había ninguna equivocación y que ese pago estaba bien realizado pero no me dijo quien había sido.- Soltó casi sin respirar provocando que Mary Margaret se detuviese en su tarea.
-Espera…- Dijo Mary intentando recuperarse de la sorpresa.- Me estás diciendo que alguien ha pagado el colegio de David…- Soltó cogiendo aire.
-Así es… pero no sé quién puede ser o que quiere con eso…- Aseguró Emma que le tendió los papeles para que su madre los pudiese leer.
-¿No será el padre de David?- Preguntó Mary Margaret asustada.
-No creo que ese cabrón haya hecho algo así.- Soltó con asco.- Además ni siquiera sabe donde estamos, le importó una mierda enterarse de mi embarazo no creo que le importe demasiado ahora.- Aseguró Emma poniendo su cabeza entre sus manos.
-Emma… ¿Qué vas a hacer?- Preguntó Mary Margaret bastante preocupada por la situación.
-No lo sé. El banco se ha negado a retirar ese dinero y el colegio tampoco parece poder hacer nada.- Emma se restregó la cara frustrada por la situación.
-Cariño, quizás es una señal para que dejes esos trabajos y vuelvas a estudiar.- Dijo Mary Margaret intentando ver el lado positivo de las cosas.
-No sé, mama. Creó que no deja de ser una locura, es decir… ¿Quién haría algo así?- Se preguntó más para sí misma que para nadie.- No conocemos a nadie aquí y mucho menos a alguien que tenga esa cantidad de dinero para desembolsarla tal cual.- Emma hizo una lista mentalmente aunque sabía mejor que nadie que no había nadie en su vida con esa capacidad económica.
-No sé… tal vez podrías volver al banco, intentar que te digan algo.- Dijo Mary que sólo quería tranquilizar un poco a su hija que seguía algo histérica.
-No creó que me digan nada pero lo intentaré.- Soltó antes de volver a su dormitorio para dormir un rato y conseguir despejar su mente.
Emma durmió algo más de dos horas y se levantó sobresaltada, se levantó rápidamente y cogió los documentos que el director del colegio le había dado. Allí aparecía un número de cuenta aunque sin nombre, pero era una forma de conseguir algo.
Salió corriendo de su apartamento tras despedirse de su madre, tan solo tenía media hora antes de que los bancos cerrasen. Llegó a la sucursal más cercana y por suerte tan solo tenía a un hombre delante de ella, no tuvo que esperar más de cinco minutos para poder hacer su consulta.
-¿Qué desea?- Preguntó la mujer que la atendía.
-Me gustaría hacer una trasferencia a este número de cuenta pero no sé si es del titular correcto.- Dijo entregándole la hoja.
-Se lo miro ahora mismo.- La mujer comenzó a teclear mientras que Emma se mordía las uñas por el nerviosismos, sabía que era buscar una aguja en un pajar pero tenía que intentarlo.
-La titular es Regina Mills.- Soltó haciendo que Emma abriese la boca por la gran sorpresa que se llevó.
-¿No es lo que esperaba? –Preguntó la mujer al ver la cara de sorpresa de la rubia.
-La verdad es que no, ya vendré en otro momento.- Dijo y se marchó sin más.
Estuvo dando vueltas por más de una hora, estaba nerviosa y no sabía qué hacer. Regina Mills había pagado la matricula de su hijo sin ni siquiera conocerla o preguntarle, eso le resulto raro pero sobretodo la trastoco. Esa mujer había conseguido captar su atención y con cada movimiento suyo sólo conseguirá desestabilizarla más.
Decidió ir a la universidad, tenía que enfrentarse a esa situación. No podría vivir con la duda de porque había hecho algo así. Nada más entrar se encontró un cartel donde ponía que había una conferencia impartida por Regina, tras mirar su móvil comprobó que tan sólo quedaban 20 minutos para que terminase.
Esperó en la puerta del auditorio, sus nervios era cada vez mayor y cada vez que veía a alguien entrar o salir de esa sala su corazón se aceleraba a más no poder. Nada más cumplirse la hora Emma vio salir a una elegante Regina Mills de la sala seguida del decano que la felicitaba por su conferencia, había decidido esperar a que se quedase sola para acercarse a ella.
-Regina.- Dijo Emma en un acto de valentía al ver a la morena a punto de entrar a su despacho ya sola.
-Señorita Swan.- Soltó bastante sorprendida de verla allí.- ¿Qué necesita?- Preguntó con curiosidad.
-¿Qué significa esto?- Preguntó casi tirándole los papeles contra el pecho.
-Será mejor que pasemos dentro.- Dijo al notar lo que la rubia hacía allí.
Emma la siguió hacia el despacho donde Regina dejo todas sus cosas para después sentarse en uno de los sofás invitando a la rubia a sentarse enfrente.
-Al grano.- Soltó Emma bastante molesta por la situación.
-¿Cómo descubrió que era yo? –Preguntó mirando los papeles en los que no ponía su nombre.
-Es su número de cuenta.- Soltó sin más.
-Cierto, parezco nueva.- Espetó más para regañarse a sí misma que para otra cosa.
-¿Por qué lo ha hecho?- Preguntó la rubia que seguía de pie frente a ella.
-Por David.- Dijo aunque sólo era la mitad de la verdad.
-No quiero que lo haga. Llévese ese dinero, es mi hijo y yo me encargaré de él.- Soltó bastante molesta.
-Tiene un futuro prometedor es una pena que no lo aproveche porque la vida no se haya portado bien con usted.- Aseguró Regina pero se arrepintió de sus palabras segundos después al ver como Emma se tensaba.
-¿Qué sabrá usted de mi vida?- Soltó de manera despectiva la rubia que ya estaba perdiendo toda la paciencia.
-Tiene razón, no sé nada.- Dijo Regina dejando los papeles sobre la mesa y miraba a Emma con unos ojos que la rubia no conocía, en ellos no había piedad o lastima como había pensado en un primer momento.
-No quiero ese dinero.- Sentenció a punto de marcharse pero algo la retuvo aún tenía una pregunta que aclarar.- ¿Por qué ha gastado todo ese dinero?- Ya lo había preguntado antes pero la respuesta no le había convencido demasiado.
-Ya se lo dije, por su hijo. Él merece tener a su madre todo el tiempo.- Aseguró aunque ni ella misma llegaba a creerse que ese fuese el único motivo.
-No me lo creó, sé que hay algo más.- Soltó Emma que se había vuelto a colocar en su posición inicial, enfrente de la morena de pie.
-Es así.- Dijo Regina intentando disuadir a la rubia con su habitual tono frio y duro pero sin ningún éxito.
-Quiero que cancele el pago mañana mismo.- Soltó cuando estaba a punto de marcharse.
-¡Emma!- Le gritó Regina en un tono que casi heló la sangre de la rubia que además comprobó que era la primera vez que la llamó por su nombre.- No retiraré ese dinero, usted volverá a la universidad y terminará el año que le queda, después podrá pagarle a su hijo todo lo que necesita.- Regina se había levantando y había avanzado hacía la puerta donde Emma se encontraba.
-No puedo aceptar tanto dinero.- Aseguró Emma que ahora había relajado un poco si cuerpo.
-Un préstamo.- Dijo Regina colocando sus brazos sobre las caderas.
-¿Perdón?- Preguntó la rubia sin saber a qué se refería.
-Tómelo como un préstamo, me lo devolverá cuando se gradué y encuentre trabajo.- Dijo segura de sus palabras.
-No puedo…- Iba a decir Emma antes de que Regina hablase.
-Es mi última palabra, no pienso retirar ese pago así que o lo acepta como un préstamo o simplemente acepta que yo pague un año de la escuela de su hijo.- Soltó perdiendo la poca paciencia que le quedaba.
-Vale.- Admitió la rubia que no quería seguir batallando con esa mujer.
-Otra cosa…- Dijo Regina algo más relajada.- No le comente nada a nadie sobre esto.- Fue casi una amenaza pero Regina debía asegurarse que nadie se enterase de algo así.
-Su fachada quedaría arruinada.- Dijo Emma que se había relajado notablemente al ver esos segundos de debilidad de la morena, era una orden o al menos eso intentaba que fuese pues sonó más a una súplica.
-¿Perdón?- Preguntó ahora Regina tensando sus hombros.
-Nadie puede saber que debajo de esa fachada de mujer dura y sin escrúpulos se esconde un gran corazón.- Soltó Emma saliendo del despacho de la profesora.
