.-School Days-.

By: Sumeragi-chan

"Este capítulo va dedicado exclusivamente a Saki-uzumaki, Vegen Isennawa, adrifernan19, Xoa_Kag, Seihi, loli-gothic, Mandarina-chan, YASNyoko1, Diabolik, Tary Nagisa, HimeHime, y Kinary-chan, quienes continúan leyéndome y por los que continuaré escribiendo.

Muchísimas Gracias."

Capítulo XI: "Boyfriends?!"

Todos permanecían en silencio cuando los trabajos de ciencias fueron devueltos. Ya se acercaba el final del semestre, por lo que algunos de los profesores pedían reportes sobre todo lo aprendido hasta ese momento. Esa nota valdría el cincuenta por ciento de la calificación total del semestre. Hasta estos momentos, los dos destacados de último año habían empatado con una calificación perfecta en todas las demás materias, y al parecer, ante una de las materias más difíciles que nunca obtenían calificaciones altas, los genios habían vuelto a empatar.

"Esto no se ve bien" piensa Light observando su nota y la nota de su compañero inglés, "Si seguimos así ninguno ganará la apuesta…"

El pelinegro también sacaba las mismas conclusiones, y aunque su exterior estaba totalmente despreocupado, en su mente planeaba cómo podía hacer para superar al japonés.

En la hora del receso, Takada se encontraba conversando con el resto de sus amigas cerca de una de las puertas al patio, y en un instante en que todas se encontraban riendo, ella advirtió que el inglés entraba sigilosamente a uno de los pequeños cuartos donde guardaban las cosas de limpieza. Al principio le pareció extraño, pero tratándose de el extranjero ya nada lo era, por lo que volvió a su charla diaria con las chicas. Sin embargo, al cabo de un rato, algo más le distrajo del grupo. Ahora era el japonés el que se adentraba en el mismo cuarto de limpieza al que había entrado el pelinegro minutos antes, pero estaba segura de que el inglés todavía no había salido…

- ¿Takada? ¿Ocurre algo, Kiyomi? – pregunta Fei al ver la expresión que tenía su compañera.

- L-Light…

- ¿Qué?

- Ry-Ryuuga Hideki…

- ¿Te refieres a Ryuuzaki? Vamos, Takada, habla ya.

- ¿Estás bien? – interviene Kao algo preocupado.

- Ahora vuelvo – anuncia Takada entrando en el pasillo para perderse de vista de sus compañeros.

"Yagami Light y Ryuuzaki Wammy son… están…"

Continuaba mirando la sospechosa puerta agudizando el oído para comprobar sus inquietantes pensamientos.

"No… Ellos no podrían, no lo harían…"

Poco sintió el calor en sus mejillas al imaginar lo que estaría pasando dentro esa puerta.

"Son tan diferentes… pero a la vez tan iguales…"

Tragó con dificultad mientras decidía si intervenir o no. Ya se estaba pasando el receso.

"No. Estoy tergiversando cosas" trató de convencerse "No puedo juzgar de esa manera sin antes tener una prueba contundente. Debo investigar." Golpeó la palma de su mano con el puño de la otra en muestra de decisión. "Debo investigar… debería hacerlo… podría hacerlo… ¿podría hacerlo?" Se giró nuevamente hacia la puerta tratando de reunir valor, pero pese a todo no se animaba a salir de su escondite. No podía moverse de aquella esquina detrás de una columna sobresaliente de la pared.

"¡¿Qué harás, Takada?!"

Y justo cuando logra dar el primer paso de pronto la puerta se abre.

Momentos antes…

- ¿Puedes oírme? – pregunta el pelinegro ya dentro el armario del conserje.

- Sí, ahora sí – responde Jack en el celular del inglés. Éste respira aliviado, pues había estado tratando de que la señal le llegara, al igual que Jack ahora desde Londres.

- Bien.

- ¿Está ahí el nuevo?

- No. Vendrá en unos minutos más. ¿Algo que quieras decirme antes?

- No te pases de tu límite.

- ¿Qué quieres decir con eso?

- Sabes a lo que me refiero. No debe haber acercamiento de ningún tipo.

- No hay acercamiento de ningún tipo ni lo habrá luego.

- ¿Seguro? Pues apostaría que ése te está conquistando.

- No seas ridículo.

- Nunca antes habías dejado a alguien unirse a nosotros.

- Nunca antes había habido la oportunidad de hacerlo.

- Admite que te agrada, Ryuuzaki.

- Eso es redundante ahora, Jack. ¿Quieres concentrarte en lo que de verdad importa?

En ese momento se abre la puerta e ingresa el castaño silenciosamente.

- Yagami Light, te presento a mi compañero en Londres, Jack.

- ¿Sólo Jack?

- ¿Algún problema? – reclama el aludido desde el teléfono.

- No, claro que no, Jack.

- Bien, empecemos entonces – ordena el pelinegro dejando al japonés aproximarse para poder escuchar bien todo.

Su primer caso juntos.

Luego de unos veinte minutos, cortan la llamada habiendo resuelto la mayor parte de ese caso.

- Nada mal, para un comienzo, Light. – reconoce el pelinegro.

- No te sorprendas de lo que haré después. – añade éste con una sonrisa de orgullo.

- Y bueno, ¿sales tú primero o lo hago yo?

- Sal tú primero.

El inglés trata de abrirse espacio entre el castaño y el montón de escobas y trapeadores apilados a la pared, pero termina atrapado entre éstos.

- Creo que mejor sales tú primero, Light – indica algo incómodo de tener que rozar su nariz con la del japonés.

- De acuerdo – accede Light nerviosamente mientras intentaba avanzar hacia la puerta, pero entre tanto forcejeo, las escobas del fondo se habían derrumbado sobre el pelinegro, impidiéndole su retorno al fondo.

- Ya, de una vez, ambos – propone el castaño al sentir a su compañero todavía más pegado a él. Entonces, de golpe, ambos se impulsan hacia la puerta y al abrirse ésta caen torpemente al piso junto con varias escobas.

- ¡Ah!- se queja el japonés al darse de espaldas contra el suelo, recibir algunos escobazos en la pierna derecha y tener parte del pelinegro sobre él.

- ¡…! – el futuro detective se sobresalta al ver a Takada a dos pasos de ellos con la expresión tan sorprendida y asustada que estaba lista para chillar, pero reacciona rápido y levantándose con brusquedad del castaño logra sujetarla y taparle la boca a tiempo.- Por favor, no vaya usted a gritar, señorita Takada.

Light se incorpora también algo dolido y luego de meter las escobas con malhumor cierra la puerta con delicadeza y se gira hacia su compañera.

- Ustedes… ¡ustedes…! – acusa ella con furia mientras ambos genios la llevaban hasta un asiento alejado de los demás estudiantes.

- Primero escucha lo que…

- ¡Ustedes, pervertidos!

La mano de Light tapa velozmente la boca de la acusadora histérica mientras ella forcejeaba con el pelinegro para liberarse.

- No estábamos haciendo nada, señorita Takada – comienza a explicar Ryuuzaki.

- Sí, sólo estábamos… - Light no sabía cómo continuar. ¿Para qué sino se meterían a un armario? Debería haberlo pensado antes. Ambos jóvenes intercambian una mirada tratando de inventar alguna explicación, pero a ninguno les llegaba ninguna creíble.

"Hablando en privado…"

"Revisando las escobas…"

"Intercambiando corbatas…"

"Nos metimos por accidente…"

"Una investigación para física…"

Iba a ser más difícil de solucionar, pues ante nada podían revelar la verdad.

– Sólo estábamos…

Ryuuzaki suelta un suspiro cansado, y entonces aproxima su rostro junto al de Takada, quién se ve tan intimidada ante el acercamiento que deja de forcejear y de intentar gritar.

- Lo que te vamos a decir, no se lo puedes decir a nadie – plantea en un tono completamente serio sin dejar dudar de su veracidad. – Promete que no lo divulgarás bajo ninguna circunstancia, por favor.

"Ryuuzaki..." se sorprende el japonés. ¿Realmente iba a compartir su mayor secreto con ella?

Kiyomi Takada estaba igualmente sorprendida. Sentía que el pelinegro le iba a decir algo muy importante para ambos, y no creía que ella se encontraría jamás en aquella posición. Así que en el fondo, estaba agradecida por la confianza.

- Kiyomi Takada, nosotros estábamos…

- Ryuuzaki – interrumpe el japonés - ¿Estás seguro de decirle eso?

- Déjame a mí, Light. Tarde o temprano ocurriría.

- Ryuuzaki…

- Takada… – prosigue el pelinegro esta vez posando sus manos en los hombros de la aludida mientras ésta le miraba con profunda atención – Nosotros, Light y yo, en realidad, estamos saliendo.

"¡¿Qué?!"

- Promete que no se lo dirás a nadie.

- Yo… lo prometo.

El japonés todavía se encontraba en estado de shock cuando Takada abrazaba amablemente al inglés comprendiendo su "fragilidad" mientras éste cerraba los ojos para completar la escena.

- Perdonen mi reacción, es sólo que… no me lo esperaba – se disculpa Kiyomi mirando a los dos con timidez.

- No hay cuidado. Nada más, no digas nada.

- Sí – asegura poniéndose de pie, pero antes de retirarse, se sonroja visiblemente y con la mirada al piso añade – Pero… déjenme decirles que no es bueno que estén yendo tan rápido…

- ¡¿Ah!? – se sorprende el castaño pero el inglés se interpone entre ellos.

- No estamos yendo rápido, señorita Takada. Nos metimos allí para conversar un poco más íntimamente, no estábamos haciendo nada en realidad. Las escobas fueron un accidente.

- Ah… Qué alivio – exclama ella sonriendo amablemente – Entonces, nos vemos.

Al tiempo que se perdía de vuelta en el patio, el pelinegro comienza a andar hacia el otro extremo del pasillo, pasando de largo del japonés como si nada.

- ¡Ryuuzaki! – Acusa éste alcanzándolo finalmente - ¡¿Qué rayos fue todo eso?!

- ¿A qué te refieres, Light? – pregunta inocentemente el futuro detective sin detenerse.

- ¡¿Cómo que estamos saliendo?! – estalle el castaño casi desesperado. El inglés suspira cansadamente una vez más.

- No tienes por qué tomarlo así, Light. Estaba cubriendo nuestro verdadero negocio.

- ¡¿Y no podías inventar algo más?!

- No había más que inventar que fuera realmente creíble. Y ¿quieres dejar de gritar, por favor?

- ¡Ryuuzaki!

- Piénsalo. Takada ya había supuesto eso al vernos salir de esa manera, cosa sería difícil de negar ante tales circunstancias. Además que sabías que no podía revelar lo que en verdad estábamos haciendo allí. Lo más lógico y simple, era dejar que creyese lo que había visto y pedirle que no lo revelara de esa manera tan inocente.

- Pero… ¿no te preocupa lo que pensará de ahora en adelante de nosotros?

- A decir verdad eso es lo último que me preocupa. Aunque tal vez sí habría que preocuparse cuando ella se acuerde de tu relación y venga a golpearnos.

- ¿Mi relación?

- Amane Misa.

Takada Kiyomi ya se encontraba de vuelta en el patio, dispuesta a retornar a sus conversaciones amenas con su grupo, pero entonces justo cuando ya se le pasaban todos los nervios que anteriormente se le había formado, escucha una aniñada voz detrás de ella.

- Kiyomi, ¿has visto a Light? Lo estaba buscando desde hace rato, pero no lo encuentro…

Era Amane Misa. La dulce, tierna, e inocente Misa.

La furia no tardó en llegar, y tronó en la mente de Takada al mismo instante que el timbre para volver a clases.

- Muy bien, chicos. Hoy ensayaremos su escena, por favor diríjanse a sus lugares. Espero que hayan practicado – señala la profesora Ochibara mandando a los más destacados al escenario.

"Maldito Ryuuzaki. Por su culpa ahora no sé que voy a decirles a Takada y a Misa para explicarles todo" se lamentaba Light mientras se reunía en el escenario con su ahora supuesta pareja. Podía ver a Takada fulminándole con la mirada desde las butacas. Al menos no le había dicho nada a Misa todavía, pues ésta se dedicaba a sonreírle y a animarle desde el otro extremo de las butacas.

- ¡Silencio! – sentenció Ochibara para dar inició a la escena. Las luces se atenuaron, y todos prestaron atención al escenario.

- ¡¿A qué has venido?! – exclama el japonés sentado en un enorme sillón con expresión enojada - ¡¿No te ha bastado arrebatarme a mi hija, a mi única razón de existir?!

De pie, a un par de metros de él, se encontraba el pelinegro con el semblante neutro de siempre, rodeado de una capa negra hasta el piso.

- ¿No me recibes bien, entonces? – Pronunció sin elevar demasiado la voz - ¿A mí, quién ha salvado a tu hija?

- ¡¿Salvarla?! ¡Tú la terminaste! – Light se ponía de pie y avanzaba unos pasos hacia el otro lleno de furia, pero permanece a prudente distancia conscientemente – Tú la dejaste seca. ¡Bebiste de ella como si de un vino tinto se tratara, cruel monstruo!

- ¿Monstruo yo? – la voz del inglés se elevó un poco más, sonando sorprendida y ofendida ante el comentario de su acompañante - ¡¿Monstruo yo?! – El vampiro se acerca entonces al padre enfurecido, haciéndole volver sobre sus pasos al gran sillón – Ni siquiera sabes lo que he hecho en realidad, ¿y así te atreves a llamarme monstruo con tanta hostilidad? – el vampiro se inclina sobre el hombre, dejando que su capa se extiéndase para cubrirlos a los dos – Tú no me conoces, y no hice tal cosa, realmente.

Sus respiraciones se mezclaban a la vez que sus miradas. Todos permanecían en suspenso, lo estaban haciendo bastante bien.

- Tu hija padecía de terribles dolores, y yo simplemente me dediqué a liberarla. A desatarla de su dolor. – Continúa el vampiro sin apartar su rostro de su futura víctima - ¿Y así me pagas por haberle brindado una segunda oportunidad?

El hombre no podía responder, estaba demasiado intimidado como para hacerlo, y a la vez demasiado fascinado para reaccionar. Entonces el vampiro se aparta y vuelve a la imaginaria ventana por donde había entrado.

- ¿Qué dices…? – Suspira el hombre volviendo en sí - ¿Una segunda oportunidad?

- Tú hija no está muerta, cruel hombre. Más aún tampoco esta realmente viva.

- No…

- Ella forma parte de mí ahora, ¡ella es mi nueva hija!

- ¡No! – El sufrimiento que mostraba el padre era tal, que uno llegaba a sentirlo desde las butacas – ¡Por favor, no!

- Y ahora – prosigue el vampiro indiferente a su dolor – Voy a darte la oportunidad de unírteme – una vez más se acerca al hombre que se había encogido en el sillón, y lo levanta sujetándole con delicadeza de la mandíbula para que sus ojos se encontrasen - ¿Quieres unirte a mí, y regresar con tu hija perdida?

Pasan unos segundos de suspenso y entonces con un leve murmuro, el hombre acepta.

- Sí…

Todo el mundo se levanta en ovación ante tal escena. La profesora se aproxima a ellos ansiosa por felicitarlos y mostrarle al pelinegro algunos gestos y movimientos que podrían mejorar su desempeño, pero incluso mientras le explicaba los detalles, todo el mundo continuaba aplaudiendo audiblemente a la pareja de actores, entre ellos, Kiyomi Takada.

Pese a estar molesta con ambos, en especial con Light, había caído en el encanto de su actuación, y para sus adentros, admitía que realmente ambos, formaban una linda pareja.

Notas de Sume-chan: Hi! Ya volví! Y lamento el retraso… hubieron ciertos inconvenientes que realmente tuve que atender primero, pero bueno, finalmente terminé el capi! XD

Agradezco mucho todos sus comentarios, y pues, lamento informar que las respuestas a los que no están registrados todavía no están listas, lo siento mucho! Por otro lado, los que sí están registrados ya les respondí hace mucho, y repito que registrarse no cuesta nada! Igualmente responderé a todos a su tiempo.

Este lunes retorno a clases, por lo que ya no podré actualizar con tanta frecuencia, pero voy a hacerlo de vez en cuando. No voy a perderme demasiado tiempo n-n

Espero les haya gustado el capi, a mí me encantó escribirlo, y aunque no lo crean, todo fue improvisación – es decir, sentarme a escribir sin haber planeado nada antes.

Supongo que sacó algunas risas por un lado y fanatismo por la obra por otro. Y sip, la obra en cuestión no existe, me la inventé en la improvisación, creen que tiene futuro? En fin, se cuidan y pronto nos veremos de nuevo.

Sin más que decir:

Es un placer entretenerlos!