Nota de Autora: Siento que sea un Capítulo corto. Se suponía que esto iba en el otro... Pero ni me dio tiempo ayer a seguirlo OTL

En fin, difrutad aunque sea cortin.

PD: Al Anon que me deja reviews ;u;
Mil gracias *u* Me siento muy afortunada y muy feliz. ¡Me haces querer seguir haciendo lo que hago!
Un abrazo x33


Roxas abrió un ojo, notando un fuerte dolor de cabeza. Frunció el ceño, mientras se incorporaba como podía en el frío suelo hecho de piedra. Le tomó unos cinco minutos recordar donde estaba y lo que le había pasado. Casi soltó un grito al ver sangre en el suelo, y saliendo de su frente. Por suerte sólo era una herida pequeña sin importancia, que ya se había secado. Empezó a tiritar por el frío, y es que el sol estaba por ponerse, por lo que no irradiaba ningún calor, y el que estuviese en bañador no ayudaba demasiado. Se puso en pie, y empezó a caminar torpemente a la salida del balcón, agarrándose la cabeza por los mareos.
Con lo que allí encontró si que se dio el lujo de soltar un grito.
- No puede ser...
Las escaleras eran imposibles de bajar, porque estaban inundadas. Corrió hasta el mirador, y ahí había agua también. Todo el camino hasta la playa era un caos de mareas y corrientes fuertes. Estaba atrapado.

Todos buscaban a Roxas como locos incluso debajo de las piedras, gritando su nombre y preguntando a los pocos que se habían quedado ahí. Larxene se quedó al lado de Naminé en la enfermería, acompañada por Axel. Su plan le había salido como una patata. Se suponía que Naminé y Roxas tenían que tener un bonito momento romántico para acabar como novios. No... Esto. Y aunque no lo quisiese reconocer, estaba bastante preocupada por su hermana pequeña, y puede que incluso por el otro mocoso. Si aparecía muerto no se lo iba a perdonar en la vida.
- ¿No deberías estar buscándolo? -Preguntó la chica de pronto, sin dirigir su rostro hacia su amigo.
- Si Naminé despierta tendremos un lugar al que ir a buscar. -Murmuró Axel.
- ¿Y si para cuando despierte es muy tarde?
No hubo respuesta por parte del pelirrojo, que parecía pensativo, o más bien dolido.
- Es mi culpa que Roxas haya desaparecido... Le prometí que estaríamos juntos en la playa y...
- No es tu culpa. -Le cortó la chica, frunciendo el ceño. Luego decidió suavizarlo con una pequeña sonrisa. -Deja de hacerte la víctima, reina del Drama. Estoy segura de que el niñato está bien. Tal vez simplemente se haya perdido... O no puede volver aquí por algún motivo.
- No puede volver... -Una bombillita se le encendió en la cabeza a Axel que empezó a sonreír ampliamente. -¡Larxene eres una genio!
- ¿Axel? -La chica se volvió, al ver al pelirrojo hacerse con las llaves de la lancha salvavidas y otras cuatro tonterías como vendas y ropa. -¿A dónde vas?
- Dile al resto que he encontrado a Roxas en el Castillo.
- ¿El Castillo? ¡Axel, es una locura! ¿Y si no está ahí qué?
- Pues habrá que ver. Si no, volveré cuando baje la marea. Llevaré mi móvil.
- ¡Axel!
Pero era muy tarde. El pelirrojo cabezota salió corriendo al pequeño muelle que tenía la lancha. ¡Roxas TENÍA que estar ahí! ¡Estaba seguro!

Hayner, Pence y Olette pararon en el paseo marítimo para retomar fuerzas y aliento. Aún no había ni rastro de Roxas, y Naminé aún no había despertado. La chica del grupo entrecerró los ojos, con preocupación.
- Chicos... Ya casi se va a poner el sol. Creo que deberíamos llamar a la Señora Strife... -Murmuró.
- Y a la policía... -Coincidió Pence, haciendo una mueca.
- ¿Estáis de broma? ¡Tenemos que encontrar a Roxas nosotros! Estoy seguro de que está perfectamente en... Algún sitio.
- Hayner. ¡Si los llamamos lo encontrarán antes y...!
Un pequeño ruido llamó la atención de los tres adolescentes que se quedaron en completo silencio. Les había parecido oír su nombre venir de alguna parte. Y esa era definitivamente la voz de Roxas. Pero... ¿De dónde venía exactamente el sonido?
- ¡Eh, tíos! -Demyx llamó su atención, haciendo que se pusiesen de espaldas al mar. -Naminé ha despertado. Y sabe donde está Roxas.
- ¿EN SERIO?

Roxas se sentó en el suelo del balcón. El agua no hacía más que subir, y a este paso acabaría mojado. Como si no tuviese frío suficiente ya. Había intentado llamar a Hayner, Pence y Olette, pero ninguno parecía estar por ahí. ¿Y si se habían ido todos sin él? ¿Y si se moría ahí, y nadie se enteraba hasta mañana? A lo mejor incluso estaban todos preocupados... Maldita sea, sabía que no debería haberse comprado ese helado de fresa. Si donde este un buen helado de Sal marina...
- ¡Roxas! ¿Estás ahí?
El pequeño rubio abrió los ojos, sorprendido de oír la grave voz de cierto pelirrojo. ¿De verdad estaba...?
- ¡A-Axel! -El chico se asomó por el balcón, con una enorme sonrisa. Axel le devolvió la sonrisa, desde la pequeña lancha con la que había venido.
- ¡Sabía que estarías aquí! ¡Que alivio! Toma, pilla.
Torpemente agarró la ropa y vendas que Axel le lanzaba desde abajo, y agradeció a los cielos que se la hubiera traído. Ya pensaba que iba a morir por congelación o algo así. Se puso la camiseta gris de mangas cortas, y en cuanto se la pasó por la cabeza vio el rostro del más alto asomando por el balcón con una sonrisilla, la cual se le contagió.
Cuando estuvo arriba, Axel insistió en ponerle la venda en la cabeza, a pesar de que la herida se hubiese secado hace un buen rato. Y también le ofreció como quince veces su camiseta, pero Roxas le dijo que estaba bien con una sola. Luego se sentaron en el borde del balcón, comiendo un par de helados que el más alto había traído. No quería volver todavía.
- Tío... Todos están ahí fuera como locos buscándote. -Le sonrió el pelirrojo. -De verdad se preocupan por ti...
- Ah... No quería preocuparos a todos. Lo siento... -Se disculpó él, agachando la cabeza.
- Nah. No es algo malo. -Hubo un pequeño silencio en el que Roxas centró su atención en el sol que se empezaba a esconder en el horizonte. Pero para Axel, los silencios eran de lo más incómodo del universo, así que tenía que saltar con cualquier tontería. -Oye, Roxas. ¿A que no sabes por qué las puestas de sol son rojas?
- Um... No.
-Roxas ladeó la cabeza con una pequeña sonrisa, centrando toda su atención en Axel. Por algún motivo, los nervios de siempre habían desaparecido.
- Verás... La luz está compuesta de muchos colores. Y de todos esos colores, el rojo es el que viaja más lejos.
El rubio volvió su atención de nuevo hacia la puesta de sol. No pudo evitar sentir algo en el estómago, que era bastante parecido a lo que sentía cada vez que veía al pelirrojo.
- Es como si ya hubiese vivido esto... -Murmuró Roxas, frunciendo el ceño. -Es extraño.
- Será un deja vu de esos. -Bromeó Axel, dedicándole una sonrisa. -Ah tienes un poco de...
- ¿Mmm?
- A ver... Déjame... -El pelirrojo se acercó un poco, para quitarle con el pulgar algo de helado que se le había quedado en el labio. Aunque después de eso, no se alejó. -Listo...
Hubo un breve silencio en el que por cada segundo que pasaba, el pálido rostro del rubio se iba poniendo más y más rojo. Estaban tan cerca... Cada vez más y más. Sólo un poco y...
- ¡ROXAS!
Y Axel se apartó rápidamente, por primera vez con la cara como un tomate. Roxas parpadeó un par de veces, y una enorme sonrisa se le formó en el rostro al ver a Hayner, Pence y Olette corriendo hacia ahí. ¿En qué momento había bajado tanto la marea?
El pelirrojo lo ayudó a bajar del borde, justo a tiempo para que la chica del grupo se lanzase a sus brazos y empezara a besuquear su mejilla. Después de eso también Hayner y Pence se lanzaron a estrujar al pequeño rubio, que no dejaba de quejarse por tanto cariño exagerado. Axel no pudo evitar soltar carcajadas, al ver a Roxas en apuros.
- Venga, volvamos. Los demás debe estar esperándote... -Siguió riendo, mientras le daba una palmada en el hombro a Roxas. El chico ladeó la cabeza con curiosidad.
Si hubiesen estado al menos un par de minutos más a solas... ¿Qué habría pasado?

- ¡Roxas!
Xion se lanzó a abrazar al rubio en cuanto saltó la última roca en compañía de sus amigos. Demyx le revolvió el pelo, mientras que Zexion le dedicaba una pequeña sonrisita.
- Nos tenias preocupados... -Murmuró la morena.
- Me alegro de que estés bien, Roxas. -Asintió Zexion.
- Lo siento, lo siento. -Rió él, pasándose una mano por la nuca. -Es que la marea había subido y...
En cuando Xion se separó, vio perfectamente como cierta rubia se acercaba tímidamente.
¡Es cierto! ¡Tenía que pedirle perdón a Naminé por lo de antes!
- Naminé... -Empezó, mordiéndose el labio. -Siento mucho lo que...
- No, Roxas. Yo lo siento. No debí comportarme así... -Murmuró la chica esbozando una triste sonrisa. -¿Podemos seguir siendo amigos?
Roxas sonrió también.
- ¡Por supuesto!
Y dicho esto, la chica se acercó para darle un apretado abrazo. Hayner, Pence, Olette y Xion se miraron extrañados por la conversación rara entre los dos rubios. Axel, simplemente entrecerró los ojos al ver como Roxas le limpiaba las lágrimas a Naminé, y le daba ánimos con una sonrisa.
¿Qué era ese sentimiento tan raro que notaba en su interior?


Volvieron a Villa Crepúsculo en ese mismo momento, y cada uno se marchó a su casa. Estaban totalmente agotados. Sin embargo, Hayner, Roxas, Pence y Olette subieron a la torre de la Estación para tomar un helado, a oscuras. Al menos un rato hasta que la Estación cerrase.
En cuanto se sentaron, la primera en hablar fue la chica del grupo, que parecía realmente animada.
- ¡Roxas! ¡Estabas a punto de besarte con Axel! -Soltó, haciendo que la cara del chico se pusiese de color rojo de pronto.
- ¡No es cierto!
- ¡Si que lo es! Siento haberos interrumpido... Estaba tan contenta... -Olette se frotó la nuca con culpabilidad. -¡Pero eso significa que le gustas!
- Q-Que le gusto... -Murmuró Roxas, completamente avergonzado, cubriéndose el rostro.
- Hablando de interrupciones... -La chica posó la mirada en el otro rubio, que hizo una mueca de asco inmediatamente. -¿Tu cuando pensabas contarnos "lo ocurrido"? ¡Oh! ¡Apuesto a que Roxas ya lo sabe!
Pence y Roxas se miraron, confusos.
- Si lo sabe... -Hayner frunció el ceño, apartando la mirada. -¡No tenía por qué contártelo!
- ¡Claro que si! Se supone que somos amigos.
- ¿De qué estamos hablando? -Se atrevió a preguntar Pence.
- Eso...
- Hablamos de Seifer y Hayner. Los pillé... Bueno, no estaban haciendo nada sucio. Pero se estaban besando en la enfermería.
Hayner frunció el ceño, ahora poniéndose él como un tomate. Roxas le dedicó una expresión fingida de ofensa.
- Que fueeeerte, Hayner. Yo desaparecido, y tú enrollándote con Seifer.
- ¡No sabía que estabas desaparecido!
- No me lo puedo creer... Seifer y Hayner... -Murmuró Pence, abriendo mucho los ojos. -Debería sacar fotos...
- ¡Ni se te ocurra!
Los cuatro empezaron a reír, acabándose el helado de sal marina.

Acompañaron a Olette y Pence al último Tren para la zona residencial, y los dos rubios se fueron cada uno a su casa. Roxas no pudo evitar entrar en su casa con una enorme sonrisa boba en el rostro.
Casi se besan... A Axel le gustaba...
Todo era demasiado bonito para ser real.
- ¡OH DIOS MIO! ¡ROXAS! ¿QUE TE HA PASADO EN LA CABEZA?
Y... Se había olvidado de la venda.
Perfecto.