Capítulo 9: Ponte a la Moda Leni
Nombre: Lane Loud
Aspecto: Cabello Castaño Claro, Camisa Blanca Con Botones Negros, un Collar de Púas Negro en su Muñeca Izquierda, un Chor Amarillo, Unas Medias Azul Oscuro y Unos Zapatos Deportivos Blancos Con Rayas Azules
Madre: Lola Loud
Padre: ?
Menor Parentesco: ? (Padre) Y Lola Loud
Mayor Parentesco: Tía Luan Loud
Posición de Hermandad: El Quinto Mayor (Quinto en nacer por 3 segundos de ventaja)
Estatus de Nivel: El Cuarto Más Fuerte De los Débiles
Se observaba de nueva cuenta aquel espacio extraño, en el cual yacían todos esos seres envueltos en oscuridad. Como sucedió antes, todo se enfocaba solamente en el ser que se había conocido con anterioridad, ósea, aquel que habló con los Loud. Se encontraba viendo otra dimensión, la cual emanaba una luz verde que parecía querer cambiar a otro color. Estaba realmente metido en la historia de ese mundo.
─ Hey, Sombra V.─ Pero esa satisfacción no le duró demasiado, al escuchar que él lo llamaba de nuevo.
Soltó un suspiro de resignación, dejó de mirar a la dimensión y se fijó en quien lo había llamado con anterioridad, a veces lo llegaba a desesperar y más cuando usaba ese nombre. No había necesidad de describir al ser que lo llamó, ya que era idéntico a él, solo que con la voz obviamente diferente.
─ Ya te dije que no me llames así. Llámame como se debe, SK. Dijo frustrado.
─ ¡JA!, tranquilo amigo. Solo bromeaba contigo, ya sabes como soy, SV.─ Respondió SK entre risas
─ Sí, lo sé, pero será mejor que dejes esas bromitas conmigo, eso es muy estresante, ¿me entiendes? Refutó SV con un toque más de furia en su voz.
─ Sí, SV tiene razón SK, ya debes dejar de decirnos por el nombre Sombra, es frustrante. Nosotros decimos tu nombre como se debe. Tú debes hacer lo mismo. Apoyó otro ser que se unió a la conversación.
─ Ves, hasta SG sabe que es algo muy frustrante. Debes parar de decirnos así. Volvió a refutar SV.
─ Oigan, ¿cuál es el problema? No lastimo a nadie solo por decir el nombre de Sombra. Se intentó defender SK.
─ Pues "lastimas" nuestras intenciones. Es como si fuésemos los malos aquí, como si hubiésemos sido creados a base de algo lleno de maldad. El punto es que cuando dices "Sombra" Nos hace parecer los villanos, cuando estamos en una línea intermedia. Otro ser se introdujo en la conversación.
─ SC tiene razón, por tu bien SK. Llámanos por cómo se nos debe llamar ¿Esta claro? A menos que quieras volver al puesto que tenías antes. SG estaba cruzado de brazos, mientras decía aquellas palabras.
─ Sí, los llamare por cómo se los debe llamar. Respondió resignado SK.
De esa forma, SG y SC dejaron de estar presentes en esa conversación, prestando atención a las dimensiones que estaban mirando con anterioridad. En cambio, SV y SK se seguían mirando los unos a los otros, aunque sus rostros sin cara decían lo contrario.
─ ¿Qué es lo que quieres decirme? Preguntó SV, ya sabía que el parásito que tiene como compañero vecino tenía algo que decirle.
─ Solo quería saber, si me permitías echarle un ojo a las dimensiones que ves, es que has pasado mucho tiempo dentro de ellas, y meda curiosidad saber qué es lo que ves. SK se puso algo nervioso por la respuesta que le pueda dar SV.
─ ¿Me has permitido ver tus dimensiones? Y ahí viene su respuesta.
─ No, pero es porque…─ Pero SV se le adelantó.
─ Es porque no has querido. No eres de mucha confianza SK, así que: No, no te dejaré ver las dimensiones que veo, no hasta que te comportes como el guardián que eres. Concluyó SV, dándole la espalda y volviendo al puesto en el que estaba.
SK por otra parte, solo pudo bajar la cabeza en resignación a lo que su superior en cuento a edad se refiere, terminó concluyendo. No lo molestó más y se fijó en las dimensiones que estaba observando. Mismo suceso que SV hizo, dando un suspiro de alivio mientras volvía a ver la dimensión que tanta atención le había llamado con anterioridad.
─ Les va a costar. Pronunció, para luego quedar en silencio de nuevo.
Si se llega a dar la pregunta, ¿qué tipo de reacción sufrieron los dos únicos miembros masculinos del grupo de doce, al ver a la primera caída?, pues la respuesta es simple.
─ Pero que maldita decepción. ─ Expresó Lincoln.
─ Tantas veces diciéndonos que le permitamos ser la primera en algo, ¿y nos da esto como prueba de que merece ser la primera? ─ Se notaba el sarcasmo en las palabras de Lester.
─ Debimos suponerlo, es demasiado joven para que sepa que cambiar la personalidad de un "Mastodonte" era algo muy peligroso para ella. ─ Supuso el mayor.
─ Bueno, una menos para divertirnos. Espero que Leni sepa lo que vaya a hacer. ─ Se notaba que el menor presentía que algo pasaría.
─ Veamos ¿Cómo se llama la persona que Leni eligió? ─ Dependiendo de la respuesta, las cosas serían más interesantes.
─ Pacífica Noroeste, es como Lola, pero menos caprichosa. ─ Una nueva duda vino con esa respuesta.
─ ¿Lily cambió la personalidad de la mayoría de esos héroes, no es así? ─ Lester supo perfectamente a lo que Lincoln quería llegar.
─ Así es, y le puso una personalidad de miedo absoluto a una de esas chicas. Estoy seguro de que esa chica, es Pacífica. ─ Al responder, Lester tomó un poco de la bebida que aún tenían él y su hermano.
─ Espero que con el pasar del tiempo, no perdamos a más de dos. ─ La angustia también le llegó a Lincoln, quien también tomó de su propia bebida.
─ Si eso llega a suceder, entonces creo que este mundo conocerá el dolor, más rápido de lo que iban a esperar. ─ Dio el menor su opinión
Nuevamente, ambos hermanos volvieron a reír sin parar, mientras el portal por el cual habían visto la batalla de Soos y Lily, se llenaba de oscuridad, y la estática volvía a presentarse en este mismo.
─ ¿A dónde enviamos la basura hermanito? ─ Preguntó Lincoln.
─ Déjala en el mismo lugar en donde se vieron la primera vez. ─ Respondió mientras veía como el aura de su espada se hacía más grande.
─ Como digas. ─ Luego de decir eso, Lincoln chasqueó los dedos, mandando el cuerpo de su hermana y el de Soos, devuelta al salón en donde yacía el dibujo de Bill en espera de ser activado.
─ ¿Regresamos el tiempo del mundo? ─ Preguntó el menor.
─ No. No hasta ver los resultados de esto. ─ Respondió el mayor.
La estática del portal había cambiado, y esta vez se mostraba como Leni estaba tranquilamente cociendo un nuevo vestido, hecho a base de piel oscura al parecer, al lado de un pequeño portal, en donde había visto la batalla de Lily en todo momento.
─ Así que, nuestra pequeña hermanita ha perdido. Pues en su homenaje, aplastaré y masacraré a la que yo elegí. ─ Al decir tales palabras, se levantó del asiento en el que estaba, y empezó a caminar por el almacén en donde ella y su presa estaban presentes.
Ropa y más ropa era lo que se veía desde el norte hasta el sur, desde el este hasta el oeste. De broma no llegaban hasta el techo, el cual no transmitía ningún color más que el negro, en las paredes habían antorchas que iluminaban el lugar, pero ni con eso parecía ser suficiente para quitar la oscuridad yacente en el sitio.
Una de las prendas guindadas, la cual era un equipo deportivo cuyo color era de agua marina, fue atravesado por una esfera blanca de energía, lo cual ocasionó que ese traje se desprendiera de su sitio y caminara hacia algo yaciente en el fino y lujoso suelo del lugar. Una chica vestida con un suéter de una Llama, pero lo que más atención le llamó a ese traje con aparente vida, fue ver el gran parentesco que esa chica tenía con su ama.
¿Es ella? ¿Por qué se ve diferente? Solo se formuló esas dos preguntas, para luego por sí sola, se acomodase y se pusiese como vestimenta de la chica de nombre ya conocido y dicho por los hermanos, Pacifica.
Quien repentinamente despertó de un grito, como si hubiese tenido una pesadilla, se tocó el pecho y vio la vestimenta que llevaba puesta.
─ ¿Y esto?, no recuerdo haberme puesto esta ropa. ─ Se dijo así misma.
Intentó no prestarle atención, mientras los latidos de su corazón volvían a su ritmo normal. Se levantó y miró todo a su alrededor. Ropa era lo único que le llegaba a la vista. De pronto, unas potentes luces fueron encendidas, dando a entender que, el lugar estaba operando.
Pero algo que no se esperó fue, que las luces seguían aumentando su potencia, la iban a dejar ciega a ese paso, cerró sus ojos y bajó la mirada, hasta que el sonido de varios objetos caerse contra el suelo, la hizo correr y cubrirse entre el montón de ropa. Sin saber que ese ruido, solo fue un pretexto para ser localizada.
Poco después de aquel ruido, salió para verificar que el peligro hubiese cesado. Una vez que comprobó eso, pero que también comprobara que el lugar volvió a quedar a merced de la oscuridad, Pacifica solo pudo tomarse un tiempo para pensar en las opciones que tenía.
Podía irse y buscar una salida, pero le aterraba pensar que algo la esperaba, pero quedarse no servía tampoco, ya que "el perseguidor" podría encontrarla. Vaya que se metió en un embrollo mental bastante complicado, pero si o si tenía que tomar la opción que todo miedoso con algo de valentía tomaría, moverse de ese escondite, correr como alma que lleva el diablo, y encontrar la salida.
Y eso hizo, no perdió más el tiempo y salió corriendo como nunca antes había corrido, todo con tal de encontrar una salida de ese extraño centro de ropa.
Sin embargo, una vez que corrió, la dueña del lugar localizó de manera oficial a la ladrona, claro era fácil, y más con el atuendo tan llamativo que esa presa cargaba puesto.
─ Linky, Lesty, ojala hallan puesto la fuerza suficiente en ese traje. Encontrar venas de ese color fue complicado. ─ Gracias a que vio la muerte de su hermanita, logró enterarse de mucho de lo que los dos hermanos platicaron.
Pero ya era momento, ahora era ella contra la elegida a morir que con mucho cuidado eligió, así que sin decir más, Leni se desvaneció entre el montón de prendas que tenía.
Mientras, Pacifica seguía corriendo, no se detenía ante nada. Cada vez que encontraba un pequeño espacio por el cual escabullirse, lo tomaba sin llegarlo a pensar. Seguía sin detenerse, ya que su cerebro solo estaba impulsado por el miedo, ignorando por completo el cansancio, y para su desgracia, sus piernas si estaban más que alertas con esa sensación.
Cayó al suelo sin más, respirando con dificultad, para finalmente caer desmayada. Oficialmente estaba perdida, ya no habría nada más que hacer, pero tal vez la suerte le podría sonreír.
Despertó en el mismo lugar en el que había caído, miró a todos lados, y al ver a su derecha, tenía a alguien con un vaso de agua en sus manos.
─ Ten, necesitaras esto. ─ Dijo el desconocido, dejando el vaso en el suelo.
El aspecto de esa persona nunca se deslumbró, solo se veía como un informante que mantiene oculta su identidad en las series de televisión. Aunque sentía desconfianza de él, no pudo evitar tomar y beber del vaso hasta ya no tener contenido.
─ ¿Quién es usted? ─ No pudo evitar preguntar mientras se ponía de pie.
Sin embargo no obtuvo respuesta ¿Qué debía hacer ahora? Usando la decisión que su cerebro le obligaba, se acercó a la persona, pero esta ni se inmutó. Con algo de pánico al ver que no respondía, Pacífica decidió decirle algo más.
─ ¿Cuánto tiempo ha estado aquí? ─ Tal vez así le respondería.
─ Solo diez minutos. ─ Aunque le gustó que respondiera, la manera y las palabras que salieron, solamente la aterraron más.
Dejó de acercársele, no iba a dar otro paso, esa persona parecía no estar totalmente cuerda.
Aquel desconocido se puso de pie, volteó a ver a Pacifica, y ella finalmente pudo verle el rostro. Sorpresa fue lo único que obtuvo, al ver que no había un rostro. Aquella persona literalmente no era nada.
─ Ahí viene. ─ Al decir esas palabras, él mismo se dejó caer al suelo, y el traje se separó en distintas partes.
─ Esto no puede ser real. ─ Pacifica se puso de rodillas y comenzó a llorar en silencio.
Sin saberlo, detrás de ella ya estaba su perseguidora. Leni ya estaba lista, tenía su brazo estirado y listo para acabar con la vida de la chica, pero considerando que apenas si hizo algo para aterrarla, ¿qué tal si la asusta un poco más? Rió para sí misma, no era como Lucy, pero podía dar terror si se lo proponía.
─ ¿Así que, tu eres la invasora? ─ Preguntó cruzándose de brazos.
La joven Noroeste se heló en ese momento, había sido encontrada ¿Ahora que podía hacer? Lo único que su cerebro le decía era: No mires atrás. Pero, todos sus otros sentidos le decían que volteara.
Al final, lo hizo, y del susto de broma no saltó, y todo gracias a que no podía articular siquiera una palabra. Los ojos y la sonrisa, esos dos ya emanaban el terror que recorría todo el cuerpo de la chica, más sin embargo, no pudo contemplar esa vista más tiempo. Gracias a que la dueña de dichos ojos y sonrisa, le propino una fuerte patada.
Pacifica voló por los aires durante unos metros, y luego cayó, rodó un poco y se detuvo de espaldas. Leni se sorprendió al ver que el resultado de las heridas no eran las correctas. Aquella chica solo tenía raspones, ni siquiera poseía un hueso roto.
─ Como que, eres más persistente, ¿no? ─ Rió y comenzó a acercársele.
La joven Noroeste se intentaba levantar, aunque cada vez que lo hacía, su cuerpo se lo negaba, y los pasos de su futura asesina no ayudaban en nada.
─ ¿Qu...que puedo…hacer? ─ Tenía que derrotarla, pero ¿cómo?
Conforme se acercaba, Leni notó algo en su presa, no era que no estuviera tan lastimada, eso ya lo vio. Notó fue lo que llevaba puesto.
─ ¿Quién te dio el permiso de hurtar una de mis mejores ropas? ¿Tienes idea de lo poco popular que es la sangre que lo conforma? ─ Aunque su sonrisa seguía mostrando unos afilados colmillos, Leni estaba en realidad de mal humor.
Ella sabía el por qué sobre el traje, pero de todas formas quería ver la reacción de Pacifica.
Pero sus palabras, aparentemente resonaron en oídos sordos, en esos momentos, la mente de Pacifica solo resonaba una sola unión de palabras "Su ropa, la tengo puesta" Eran las palabras que su mente repetía. Tal vez podría, de alguna manera, atacarla con algún poder que el traje que tiene puesto posea. Porque no puede ser que solo sirva para pegársele a las personas y ya.
Fue sacada de sus pensamientos, en el momento que comenzó a ser tomada del cuello.
─ ¿Sin respuesta? Muy bien, solo preguntaba. ─ Levantó su puño, lista para acabar con ella.
La primera en visitar el paraíso de moda de la segunda mayor estaba por decirle adiós a su vida, pero entonces un pequeño milagro ocurrió. Fue soltada, aunque la caída la lastimó un poco en su trasero, seguía estando con vida, pero, ¿por qué? La marca en forma de estrella, la cual atravesaba el estómago de Leni podría ser una perfecta razón.
La segunda mayor de las hermanas estaba haciendo todo lo posible para regenerar esa herida abierta, pero no servía de nada. Solo pudo ponerse una mano en aquel hueco.
─ … ─ No tenía palabras, su sonrisa había dejado de mostrar sus dientes. Estaba furiosa.
La cara de la chica Noroeste no tenía precio, el terror volvió a recorrer sobre ella, aquella herida aunque era grande y hasta incluso atravesaba el cuerpo de su cazadora, esta misma parecía ignorar ese daño.
─ T-te...co-contaré...a-algo. ─ Pero era claro que si estaba afectada.
A paso lento, pero completamente decidido, Leni se acercaba a Pacifica.
─ Q…¿qué cosa? ─ La pobre niña seguía con terror.
─ C-co-como que… ─ Tomó una pausa para detenerse y escupir algo de sangre. ─ ¡NO TENDRÁS PERDÓN! ─ Furia a más no poder.
La joven Noroeste no lo pensó y rápidamente salió corriendo. Pero su cazadora, aunque estuviera herida, no iba a dejarla ir.
Leni levantó un brazo, mientras con el otro se hacía presión en el hueco, chasqueó los dedos y el vestido que siempre llevaba puesto cambió a un color verde.
─ N-no...cre-creí que...h-haría esto. ─ Cambiar su ropa a ese color no era un gusto en ella, es débil recurrir a una curación por este medio.
Pero aunque eso estaba en mente, no perdió el tiempo y se elevó, aunque dolía, Leni no iba a dejar escapar a esa presa. Era el viejo caso de todo o nada.
La segunda mayor del grupo comenzó a perseguir a la joven Noroeste a una velocidad superior a los pasos de la chica.
La persecución fue rápida, Leni no tardó casi nada en alcanzar as su víctima, viendo esto, al igual que la velocidad de Leni no disminuía en el vuelo, Pacifica esperó un choque, mientras todavía seguía corriendo, pero gracias a eso, terminó por resbalarse. Lo siguiente que ocurrió fue sorprendente.
En solo cuestión de segundos, casi al instante que comenzaba a caer, Pacifica estiró sus manos al frente y se impulsó, la velocidad de este hecho fue tal, que en el momento en el que se encontraba en el aire, Leni se encontraba justamente debajo de ella. Actuando fuera de sí aparentemente, la joven Noroeste aplicó una gran masa de peso en sus piernas, terminando con caer y aplastar a Leni contra el suelo, ocasionando grietas en este mismo al momento de la colisión.
Pero no solo quedó allí. La fuerza dejó a Leni en estado de inconciencia, por lo que aprovechando esto, Pacifica se bajó de ella, la tomó de una pierna y comenzó a girar, cada vez más y más rápido, era notorio que no sabía lo que hacía. La soltó y el cuerpo inconsciente de Leni simplemente salió disparado; terminando por estrellarse contra el suelo de nueva cuenta.
Pero ante esto, se despertó, y aunque ahora se encontraba mucho más débil que antes, la asesina se puso de pie. Ya se notaba que sus ojos brillaban intensamente.
─ ¡T-tú...malcriada! Y-ya puedes…¡ir-irte despidiendo!… ─ Tuvo que parar al tener que escupir una cierta cantidad de sangre. ─ ¡E-esto...ac-acaba aquí! ─ Y luego de esas palabras, chasqueó los dedos.
De repente, un dolor insoportable comenzó a llenar cada nervio en la joven Noroeste. Se arrodilló y se sujetó con fuerza el estómago. ¿Qué le ocurría a su cuerpo?.
A pesar de lo débil que estaba, Leni logró sacar carcajadas llenas de rencor, burla y claro, locura extrema. Una lástima que la asesina cubrió su boca con una mano, sería interesante ver la expresión que lleva.
─ ¿A-ahora que sientes? ¿D-dolor? Jejeje…¡jajajaja! ¡TE LO MERECES!. ─ Pero aun así su voz resonaba fuerte y claro. Más bien duró mucho tiempo antes de perder el razonamiento.
La sangre en Pacifica estaba hirviendo como el mismo infierno, sí que es fuerte en no querer gritar de agonía. Dentro de poco los niveles se elevarán y solo serán cuestión de segundos para que Leni disfrute de unos agradables cohetes ensangrentados.
Las lágrimas comenzaron a desbordar por los ojos de la chica, ese dolor era sin dudas el peor que haya experimentado. ¿Cuál puede ser la salida en esta ocasión?. Necesitaba saber la respuesta justo ahora
No se dio cuenta, pero Leni se le estaba acercando, a paso lento, pero si lo hacía, quería estar lo más cerca posible de la explosión.
─ C-como…como que e-esto se terminó…escoria. ─ Cierta cantidad de risas fueron soltadas después.
Un nuevo chasquido, el cuál provino de la otra mano de la asesina, se hizo presente, y Pacifica fue elevada a la altura de Leni, permitiendo que ambas se miraran fijamente. Algo era notorio en esas miradas, y eso era que una de las dos dejaría su vida atrás.
Sin mucho más que hacer, Leni colocó su mano libre en el pecho de Pacifica, más específicamente en su corazón. La otra en cambio, seguía haciendo el trabajo de tapar su propia boca.
─ ¿Ex…explosión o…qui-quieres…que t-te lo a…arranque? ─ Le dio a elegir su muerte, que amable.
El dolor seguía recorriendo el cuerpo de la chica, y si abría la boca solo soltaría un grito que sabía que Leni esperaba que soltara.
Pero su asesina estaba ya en las últimas, lo notó cuando uno de sus ojos centelló.
Contra todo lo que su cuerpo le decía, Pacifica abrió la boca, dejando así sacar un grito lleno de dolor y miedo, finalmente Leni tuvo la señal que quería.
─ ¿A…arrancar? M-muy bien. ─ Ya estaba lista, solo tenía que encajar su mano mucho más profundo.
Pero increíblemente no hizo nada, ya que logró escuchar unas palabras de parte de su presa.
─ E…es-espera. ─ Débil, pero logró soltar una palabra.
─ ¿Si? ─ La mano de Leni subió y ahora tomaba a Pacifica de la cabeza, cambió de objetivo. ─ Dime que quieres. ─ Estaba expectante, y se notaba que ya estaba recuperándose. Su otra mano dejó de taparle la boca, permitiendo ver la macabra sonrisa que siempre llevaba.
El dolor parecía estar deteniéndose, y solo Pacifica lo sabía, porque se percató que Leni no notaba que ahora ella también colocaba una mano cerca del corazón de su asesina.
─ T…te. ─ Se detuvo, fingiendo soltar un quejido algo fuerte.
Ante eso, Leni acercó su rostro al de Pacífica.
─ ¿Qué cosa? ─ Cayó.
Notando la mirada, y nuevamente actuando como si no fuese ella, la presa habló.
─ ¿Te parece sentir el dolor primero? ─ Con esas palabras, todo ocurrió en un abrir y cerrar de ojos.
Un rayo salió de la mano de Pacifica, más específicamente, en la mano que colocó cerca del corazón de Leni, el rayo pasó por completo, atravesó a la asesina.
Lo único que Leni hizo fue solamente fue abrir los ojos, e incluso sacó una considerable cantidad de sangre de su boca, pero la expresión en esos labios era imposible de ver.
Pacifica cayó al suelo, el traje que llevaba se volvió cenizas en un instante. Movió su cabeza a los lados y puso una mano en esta misma.
─ ¿Que…que pasó? ─ La respuesta la obtuvo tan solo al levantar la mirada.
Retrocedió a arrastras al instante, Leni se le estaba acercando, pero mucho más débil que antes. Una mano estaba haciendo presión en el hueco donde yacía su corazón, los otros dos huecos que estaban en reconstrucción volvieron a derramar sangre debido al estado incompleto en el que estaban. La otra mano en cambio, estaba estirada e intentando alcanzar a su presa.
─ Ahhg…─ Cubrió su boca rápidamente al no poder decir algo.
Al final, Leni cayó de rodillas, miró fijamente a Pacifica y su caída concluyó.
La otra chica se puso de pie, le era difícil considerando lo que estaba viendo justo ahora, pero al final lo logró, se acercó lentamente y se arrodilló frente a su depredadora. Leni estaba boca abajo, y era notorio que su mano seguía cubriendo su boca. Pacifica puso las manos en el cuerpo de la joven y la empujó un poco para girarla.
Al instante, quitó sus manos rápidamente del cuerpo, al ver que Leni comenzó a toser. Lastimosamente para ella y para fortuna de la otra, Leni ya no podía dar más.
─ C-co…como que…P-pa…paga…pagarás. ─ Su mano perdió fuerzas y se soltó su boca, pero entonces una clase de armadura empezó a cubrirle la misma boca al instante.
Luego de eso, la luz amarillenta desapareció y los ojos de Leni quedaron en negro.
Las piernas le estaban temblando, ahora lo único que quería hacer Pacifica en ese momento era escapar, pero no podía, las lágrimas empezaron a salir, simplemente comenzó a llorar y abrazar sus piernas. De todas formas jamás se levantó.
Leni Loud, la hermana considerada como la más amable e inocente de todos, terminó cayendo. Por desgracia, no pudo llevar a cabo su cometido, Pacifica sobrevivió al ataque.
Fin del capítulo 9.
Mucho, mucho, mucho tiempo. Entiendo que esto no se actualizó desde prácticamente un año ya. Pero no fue sino hasta ahora que logré encontrar el balance para esta obra, que en teoría tiene que dar más de lo que tiene y tendrá.
Hasta otra actualización.
