Disclamer: Los personajes y lugares de esta historia son todos propiedad de la genial Rumiko Takahashi, yo solo los incordio con mi imaginación.
…
..
.
Un Prometido de Verdad
.
..
…
11.
Tal y como Ranma le dijo no regresó al instituto el resto del día. Y a ella, Akane, le tocó dar la cara por él ante todos los profesores. Y encima, para más inri, como tenía pegados a sus talones a los espías de Mouri debía esforzarse por ser compasiva y cariñosa hasta cuando hablaba del tontorrón de su prometido.
La ponía furiosa tener que sonreír y excusar a Ranma de buenas maneras, pero por el rabillo del ojo veía a los hombrecillos del bigote observándola. Espero que estéis tomando buena nota se decía.
Pero al fin el día había terminado y ella podía regresar a casa. Que nunca había sido sinónimo de relajación precisamente y mucho menos ahora tal y como estaban las cosas, pero al menos podría descansar. Y con un poco de suerte descubrir qué demonios había hecho que su prometido saliera corriendo del instituto como un loco.
Seguro que simplemente estaba huyendo para no tomar parte en la disputa entre Ukyo y yo. Era una posibilidad de lo más plausible, a fin de cuentas, él nunca se interponía. No podía decidirse por una prometida, así que tampoco podía meterse en los enfrentamientos entre ellas. Al muy idiota le encantaba ver a tantas chicas peleándose por él.
Él y su estúpido "encanto Saotome" ¡Seguro que se creía que tenía tal cosa!
Tantos problemas que podrían resolverse si le echara valor y escogiera de una vez.
Akane a menudo se preguntaba que hacían tantas chicas pendientes de él y de la decisión que pudiera tomar. Ranma tampoco era tan genial… Ryoga era mucho más encantador y confiable que él, por ejemplo. Y además en el físico estaban más o menos igualados; ambos eran artistas marciales. Aunque Ranma tenía los ojos más bonitos…
Akane sacudió la cabeza con el rostro colorado. A ella eso le daba igual. No creía que el exterior fuera más importante que el hecho de que Ranma era un egocéntrico absurdo, un temerario estúpido, un glotón, un atolondrado, un creído y el chico más insensible y despistado del mundo. Aunque bueno… también era bueno, adorablemente ingenuo y se podía contar con él en los momentos de necesidad.
Por eso, Akane sabía que la ayudaría hasta el final para librarse de Mikishito. Por eso y nada más. Sus sentimientos (quizás inexistentes) por ella no tenían nada que ver...
—¡Akane!
La chica alzó la vista cuando estaba a punto meter el pie en una alcantarilla abierta del suelo. Frunció el ceño y dio un salto hacia un lado. La persona que había gritado su nombre alertándola se aproximó a ella, sonriente.
—Por los pelos, querida.
—¡Gracias, tía Nodoka! Iba un poco distraída…
—Pensando en mi hijo, seguramente —adivinó la mujer con una sonrisa soñadora. Akane arqueó las cejas… no era lo que la mujer estaba pensando, pero asintió con la cabeza de todos modos—. ¿Cómo se encuentra? ¿Ha vuelto de su viaje?
—Ah… no, aún no. Lo siento.
Nodoka frunció los labios, decepcionada. Ella no podía saber que Ranma y su padre estaban en Nerima puesto que no podía verles. Akane observó la fiel katana que su tía llevaba colgada del brazo. Jamás se separaba de ella.
—Akane, querida, ¿te gustaría venir a tomar el té a casa? —Le preguntó—. Quisiera hablar contigo de una cosa.
—Ah… ¡Sí, claro!
Una propuesta mucho más apetecible que volver a su propia casa. Aceptó encantada y su tía la cogió del brazo antes de echar a andar.
La casa que tía Nodoka se había alquilado en Nerima era muy pequeña, aunque confortable. No estaba muy lejos del dojo así que la mujer acudía a visitarles muy a menudo. A Akane le encantaba verla pues su energía maternal la hacía pensar en su propia madre, ya fallecida. Pero le daba pena lo triste que se quedaba la mujer al no poder encontrar nunca a su hijo. Por más que Nodoka afirmara que le agradaba visitarlos a todos, era evidente que su principal interés era ir allí por si casualidad se topaba con su esquivo hijo, pero nunca lo lograba.
Bueno, en realidad sí lo encontraba y hablaba con él, pero ella no sabía que la encantadora chica pelirroja por la que había llegado a sentir una gran debilidad y cariño era en realidad su ansiado hijo, al que ella creía tan fuerte y varonil. Era un engaño que a Akane no le gustaba nada, pero había resultado necesario mantenerlo si quería que su prometido siguiera con vida.
—¿Y Ranko? ¿Cómo se encuentra? —Le preguntó la mujer, justamente en ese instante.
—Está bien. Seguro que se alegraría de verla, tía.
—¡Yo también! Iré a verla en cuanto tenga un momento libre.
Entonces Akane se preguntó por qué Nodoka la llevaba a su casa para tomar un té y conversar. Si le apetecía ver a Ranko, ¿por qué no ir con ella hasta el dojo? Aunque su tía sonreía igual de risueña que siempre, fijándose mejor en su rostro la chica captó la tensión en su frente, unas arruguitas alrededor de los ojos por el modo en que los entornaba y que de vez en cuando, su labio inferior temblaba.
—¿Va todo bien, tía Nodoka?
—Ah, sí… eso espero —respondió la mujer pero de pronto sus cejas se hundieron. Por suerte acababan de llegar a la puerta de su casa—. Entra querida y hablemos.
Akane asintió, alerta y obedeció.
Se quitó los zapatos en la entrada y por indicación de su tía, la esperó cómodamente instalada en el pequeño comedor. Acomodó un poco los cojines para entretenerse mientras oía el trajín de la mujer en la cocina preparando la merienda.
Aunque la casa era pequeña, Nodoka había alquilado una casa con dos cuartos. Akane sospechaba que secretamente su tía albergaba la esperanza de que algún día su hijo regresara a vivir con ella; vivir con el recuerdo de su ausencia no debía haber sido fácil. Y ahora, ¿cómo se sentiría? Sabiendo que su hijo vivía a tan pocos pasos de ella pero sin que este hiciera ningún esfuerzo por visitarla.
Ranma es un insensible se dijo ella. Era la misma actitud cobarde que tenía con el tema de las prometidas; le faltaba valor para hacer lo que debía, en este caso ir a buscar a su madre y contarle lo que le había pasado en Jusenkyo y su maldición.
A los pocos minutos, Nodoka reapareció y soltó la bandeja en el suelo para después disponer los vasos, servir el té y ofrecerle también unas galletas que había comprado en el supermercado. Akane lo aceptó todo y le dio las gracias degustando las galletas, su tía le ofreció unos minutos más para que comiera, pero por el modo en que se retorcía las manos sobre la tela del kimono era evidente que estaba ansiosa por empezar a hablar.
Akane dejó su vaso sobre la mesa y bajó también las manos hasta su regazo.
—¿Y de qué quería que habláramos, tía?
La mujer sonrió agradecida, pero rápidamente su rostro mudó. Su expresión decayó hasta volverse temerosa.
—Akane, ¿es verdad que te estás planteando romper tu compromiso con mi hijo?
—¿Cómo… se ha enterado de eso?
—Sé que tu nuevo pretendiente es un joven muy apuesto y con mucho dinero —continuó la buena mujer—; y que ha hecho una oferta muy lucrativa a tu padre para hacerse cargo del dojo.
¿Lucrativa? Una palabra interesante…
—¿Se lo ha contado Nabiki? —Nodoka enrojeció, llevándose el vaso a los labios—. Espero que no le haya sacado mucho dinero, tía.
—Bueno, se diría que ella y yo tenemos un acuerdo a largo plazo para que me mantenga al día de cómo va todo entre Ranma y tú.
—¿Cómo? ¿Un acuerdo…? ¡¿Y le cuenta todo lo que nos pasa?!
—Bueno, también charlo mucho con Kasumi cuando vamos de compras o intercambiamos recetas.
¡¿Cómo era posible?! ¡Sus dos hermanas tenían más confianza con la madre de su prometido que ella! De algún modo, se sintió herida. Nadie le había contado nada de eso, ¿por qué la dejaban a ella fuera?
—Dime, ¿es cierto… lo del nuevo prometido? —insistió Nodoka.
Akane suspiró, cansada. No creyó que tendría que seguir hablando de ese tema también con su tía.
—Me temo que sí.
—¡No puedes dejar a mi niño, Akane! —exclamó de repente la otra. Akane dio un respingo y sus ojos se abrieron al ver que, de algún modo y sin que lo viera, la katana se había deslizado de nuevo hasta las manos de su tía. La chica retrocedió disimuladamente sobre el suelo, intentando mantener la calma—. ¡Mi hijo te necesita! No le dejes ahora. Ranma es tu mejor opción; estoy segura de que no encontrarás a otro pretendiente más varonil y fuerte que él.
La vaina de la katana empezó a deslizarse y el brillo de la hoja le deslumbró los ojos fugazmente.
—¡Tranquila, tía, por favor!
—¡Ya sé que esa oferta que os han hecho es muy apetecible! Pero el dinero no es lo más importante en la vida.
La vaina se abría cada vez más en un movimiento invisible y Akane flexionó las piernas por si tuviera que levantarse de un salto.
—¡Lo sé, lo sé!
—¡Mi hijo y tú estáis hechos el uno para el otro! ¡Piénsatelo muy bien! ¡¿Qué será de él si tú le abandonas?!
La vaina ya iba por la mitad de la espada, así que Akane decidió ser contundente.
—Tía Nodoka, no sé qué es lo que le habrá contado mi hermana pero… yo no tengo intención de romper mi compromiso con Ranma —le explicó, hablando despacio y de forma pausada. La mujer parpadeó, ladeando la cabeza—. Y Ranma tampoco lo hará.
. Así que…
La mujer dio una palmada y sonrió contenta. De nuevo, la katana había desaparecido de sus manos sin que Akane lo viera. La chica husmeó por el cuarto y anonadada, la descubrió en la pared del lado contrario a donde estaban sentadas, tranquilamente apoyada.
Miró a su tía y una vez más a la espada con los ojos desparramados de pura incredulidad.
¡¿Cómo diantres lo había hecho?!
—Estaba segura —comentó la mujer más tranquila aunque con las mejillas arreboladas—. Porque vosotros dos estáis enamorados y algún día os casaréis y seréis muy felices.
Akane se removió en su sitio, fingiendo colocarse de nuevo ante la mesa. Alzó una mano hasta el vaso con su té, pero como si perdiera las fuerzas en el último instante lo dejó caer junto a su cuerpo y lo frotó con su otra mano. Mantuvo los ojos bajos mientras meditaba en las palabras de su tía y un poco a regañadientes, decidió hablarle claro ahora que, al menos, estaban solas.
—Tía Nodoka, yo… no voy a romper mi compromiso con Ranma porque no quiero casarme con ese otro tipo —Le explicó, mientras recorría el filo de la mesa con los ojos—. Pero eso no significa que vaya a casarme con su hijo algún día.
—¿Cómo qué no? ¿Y eso por qué?
Allí no había espías de Mikishito, ni cámaras, ni nadie empeñado en cogerla desprevenida para obligarla a nada así que podía ser sincera. Levantó los ojos hacia su tía y se encogió de hombros.
—Porque Ranma y yo no estamos realmente enamorados —respondió con sencillez.
—¡Claro que sí! ¡Es evidente! —aseguró la mujer, en absoluto sorprendida.
—No. No es así.
—Pero yo creía… —Nodoka calló y se acercó más a la chica portando aún una sonrisa dulce—. ¿A caso tú no quieres a mi hijo? —Akane apretó los labios y desvió la mirada. La garganta se le secó tanto que empezó a arderle y el dolor se le atascó provocando que pequeñas lágrimas brotaran de sus ojos—. Le quieres mucho, ¿verdad?
Akane entornó los ojos, apretando fuertemente sus puños para controlar la emotividad que sentía. ¿Por qué? ¿Por esa pregunta? Sentía la mirada fija de su tía sobre ella pero no podía responder. Finalmente, una solitaria lágrima cayó por su mejilla haciéndola sentir débil y estúpida.
Su tía le pasó una mano por la espalda y la atrapó en un suave abrazo estrechándola contra su pecho.
—Tranquila querida; no lo digas si no estás preparada —Le susurró con cariño—. Está bien.
Por fin Akane reaccionó.
—No está bien —replicó, emocionada. Algunas lágrimas más cayeron por su rostro, pero se apresuró a apartarlas con la mano—. Ranma no me ama a mí.
—Por supuesto que sí, querida.
—¡No es cierto!
—¿Y cómo estás tan segura?
Akane se estiró, volviéndose hacia su tía. Se sorbió un poco la nariz y la mujer le ofreció una servilleta que la chica apretó contra su cara roja y húmeda. Le sirvió para calmarse un poco y responder de un modo más razonable de lo que lo habría hecho en otra circunstancia.
—Sé que le importo y que se preocupa por mí, pero no me quiere de ese modo —insistió ella—. Siempre anda tonteando con sus otras prometidas y es incapaz de decidirse por ninguna. Nunca piensa en mí. Es insensible. Me insulta todo el tiempo; me llama marimacho y pecho plano. Y casi nunca es cariñoso conmigo…
Lo soltó todo haciendo un gran esfuerzo por ser delicada puesto que, al fin y al cabo, estaba hablando con la madre del susodicho. Pero necesitaba decírselo y que ella comprendiera la situación de verdad. Era la única que no les había visto juntos y en estos momentos, también era la única que seguía apoyándoles como futura pareja. Se merecía saber que las cosas no eran tan sencillas entre ellos.
Nodoka regresó a su sitio, acariciándose la barbilla.
—Bueno, eso encaja con lo que tus hermanas me cuentan de vuestra relación —dijo en primer lugar. Apuró su vaso de té y lo regresó a la bandeja—. Sé que hace muchos años que no veo a mi hijo y que te resulta difícil creer lo que te digo pues apenas le conozco ahora.
. Sin embargo sí que conozco a mi marido… Y si realmente Ranma no es cariñoso contigo, no es por su culpa, ni tampoco tuya.
—¿A qué se refiere?
—¿Tú sabes por qué me casé yo con Genma Saotome?
Akane negó con la cabeza. Ese era uno de los mayores misterios de esa familia que tanto ella como Ranma habían comentado en más de una ocasión. Ni su propio hijo entendía cómo era posible que una mujer tan buena, amable y encantadora como ella hubiese elegido un marido tan torpe y desalmado.
Parecía que el misterio estaba a punto de desvelarse.
—Yo fui la pequeña de seis hermanas, Akane. Y mis padres casi se arruinaron logrando buenos matrimonios para ellas, de modo que cuando me llegó el turno a mí no tenía muchas opciones. Incluso mis padres sugirieron que al ser la pequeña mi deber era quedarme soltera para cuidarlos en su vejez —Le relató con paciencia y aun así, una sonrisa de nostalgia—. Pero yo… el mayor sueño de mi vida era ser madre. ¿Entiendes? Era lo que más había deseado desde que era pequeña.
. Así que me negué a seguir los deseos de mis padres. Y cuando apareció Genma yo… lo acepté enseguida. Sí, me di cuenta rápidamente de que era un hombre rudo, farsante, poco cariñoso e insensible. Pero no me importó, porque él podía darme lo que yo más quería en todo el mundo.
—¿Un hijo?
—Así es. Y nació Ranma… ¡Me hizo tan feliz! Los años que lo tuve conmigo fui la mujer más feliz sobre la faz de la tierra —Sus mejillas se encendieron por la emoción—. Puede que no conozca al Ranma de ahora, pero te aseguro que ese niño que tuve conmigo era el más amoroso y cariñoso de todos.
—Pues le aseguro que ha cambiado mucho, tía.
—Todos cambiamos, Akane —dijo ella—. Y la influencia de su padre… bueno, no creo que haya sido la mejor. Estoy segura de que si Ranma se muestra así de frío es porque Genma lo ha criado para que sea así —Nodoka sonrió mirándola y tomándola de la mano—. Pero, yo te aseguro que el corazón de Ranma sigue siendo el que era entonces, porque eso no desaparece con el paso de los años.
. Si le das tiempo y tu cariño, él acabará respondiendo. Pero necesita confianza.
—Pero yo no sé qué…
Nodoka sacudió la cabeza con calma.
—Quédate a su lado —Le insistió—. Hazme caso. Soy su madre a pesar de todo. No solo se parece a Genma, también tiene cosas de mí, ¿no es cierto?
. Tal vez haya heredado mi deseo de tener a alguien a quien amar y proteger pero le cuesta expresarlo.
Akane terminó de bajar los ojos, pensativa.
Las palabras de su tía sonaban muy alentadoras pero a Akane le costaba crearse nuevas esperanzas con respecto a su prometido. ¿Y si no era como Nodoka decía? ¿Y si ella esperaba, se quedaba con Ranma o incluso se casaba con él y al final acababa siendo abandonada como le había pasado a su tía?
La joven Tendo tenía muy claro que no quería un marido que desapareciera cada dos por tres en absurdos viajes de entrenamiento dejándola sola durante meses o años; tampoco quería uno que la tratara como a una hermana y no se atreviera a tocarla.
El problema estaba en que ciertamente Ranma no era un desalmado como su padre. Le veía capaz de casarse con ella por obligación o compromiso para llevar una vida triste compartiendo la casa de su familia y probablemente un cuarto donde dormirían para siempre en futones separados como simples compañeros.
—Ya se me ha hecho tarde, tía —indicó la joven, poniéndose en pie—. La ayudo a recoger y me marcho a casa.
—Oh no, querida, no te molestes.
—¿Seguro?
La mujer, sonriente, la acompañó hasta la puerta y la abrazó de nuevo para despedirse. Parecía satisfecha con la charla, pero quizás porque no podía adivinar la clase de ideas que Akane estaba teniendo en esos momentos.
Justo antes de irse, recordó algo.
—Por cierto tía… ¿Por algún casual usted no tendrá en su poder un documento firmado por mi padre y el tío Genma que habla sobre mi compromiso con Ranma?
—¿Yo? No…
Bueno, era imposible que ella lo tuviera. Se firmó mucho después de la última vez que Nodoka vio a su marido. Pero a la chica se le ocurrió que quizás Genma se lo habría hecho llegar por alguna razón.
—Está bien, no importa —le dijo—. Adiós, tía.
—Dale a saludos a tu familia de mi parte.
—¡Lo haré!
Nodoka la siguió saludando desde su puerta hasta que la chica se perdió por la primera esquina.
Entonces, Akane resopló. Había sido más intenso de lo que esperaba.
Se sentía incluso un tanto presionada por su tía y sus palabras. Como si fuera de ella toda la responsabilidad de que Ranma no se convirtiera en un personaje como su padre.
En realidad, ella quería creer en todo lo que había oído. De hecho, debía admitir que en todo ese año jamás había visto un atisbo de cariño en su tío Genma, salvo los que fingía para congraciarse con su padre o manipular a su propio hijo. Siempre le trataba con dureza y desapego; dejando a un lado sus constantes peleas y discusiones, Genma le había hecho cosas a Ranma impensables para un verdadero padre. Le había cambiado por comida siendo un bebé, provocado una terrible fobia a los gatos, le traía de aquí para allá sin pedirle opinión, en una ocasión estuvo a punto de repudiarle como heredero de su propia escuela de artes marciales en favor de Ryoga tan solo por una disputa por un estúpido pastelito.
En cambio Ranma… poco a poco le iba demostrando que sí podía ser cariñoso y delicado, aunque de aquella manera suya.
No obstante, no era suficiente para creer que si finalmente se casaban fueran a ser felices.
¿Y acaso ella no debía mirar por su propia felicidad antes que por la de nadie? Antes que por la de su familia que solo querían el dinero de los Mouri para vivir del cuento, o incluso antes que por la de su prometido si realmente la necesitaba tanto como su madre decía.
Qué cansado es todo esto… se dijo Akane con la cabeza aturullada de tanto pensar.
Se alegró de ver el cartel de su dojo. No pensaba hablar con nadie, ni hacer nada. Saldría disparada a su dormitorio y se echaría a dormir durante toda la noche.
Por desgracia, nada más atravesar el portón se topó con un enrome cartel con luces parpadeantes en forma de flecha que apuntaba directamente hacia el dojo.
—¿Qué diablos…?
Se quedó patidifusa observando aquel armatoste que por poco no la deja ciega.
—¿Quién ha traído esto?
La respuesta era obvia, aunque solo se le ocurrió cuando al acercarse descubrió el logotipo de las empresas Mouri en la base del cartel. ¡Por supuesto! Furiosa, giró el cuello en la dirección que indicaba el cartel y se percató de que la puerta del dojo estaba entreabierta.
¡¿Qué será lo que habrá organizado ahí dentro?! Se preguntó mientras echaba a andar hacia allí.
¡Hola a todos!
Por fin os traigo el nuevo capítulo, espero que os guste. Últimamente ando ocupadilla estudiando para una prueba así que no tengo ocasión de actualizar tan seguido como antes, sorry.
Pero leo todos y cada uno de vuestros comentarios y me hacen muy feliz, así que os mando un millón de gracias por todos ellos.
Haruri Saotome: ¡Es todo lo que se le ocurre siempre! Cuando tiene graves problemas, Ranko va al recate, jajaja. Al menos le ha servido para conocer las intenciones de Mikishito como tú dices. ¡Ah! Pues, ¿quién sabe qué hará ahora? Jajajaja, pueeeeeeees hacerse el loco es algo que se le da muy bien a este chico así que nunca se sabe, ¡Gracias por tu review! ¡Muchos besotes!
Maritza559:¡Y mejor se pondrá! Según avanza la cosa se tiene que ir liando más y más, jajaja. Pues aquí está ya el nuevo capítulo, espero que te haya gustado y espero leerte pronto. ¡Muchas gracias por seguir la historia! Nos vemos
Nancyricoleon:¿Te imaginas realmente a Ranma siendo un prometido lindo y amoroso? Jajaja, le va a costar lo suyo y como dices no será nada fácil, pero él nunca se rinde. ¡Gracias por seguir apoyando esta historia leyendo y escribiendo! Besos ^^
Caro:¿Eso es que te sorprendí? Jaja, eso está bien, ¿verdad? ¡Gracias por seguir la historia! ¡Besos!
Elena Bronte: ¡Sí, muy bien dicho! ¿Acaso algún otro chico haría algo así con tal de defender a la chica que le gusta? Aunque también es verdad que Ranma suele usar a Ranko siempre como la vía fácil para resolver sus problemas con otros chicos, jajaja. ¡Muchas gracias por tu review! Espero que te siga gustando la historia y la apoyes en el futuro. ¡Besotes!
Loverpanda:Jooo, quizás no debí decir nada de los capítulos que llevo. Es que a veces se me hace duro terminar las historias y quería que supierais que esta va muy avanzada. A veces he leído historias que me gustaban mucho y de pronto las han dejado sin acabar y me he quedado muy hecha polvo Pero bueno, eso no pasará con esta. Actualizo lo más rápido que puedo pero justo ahora estoy algo ocupada y aunque los capítulos estén escritos me lleva su tiempo revisarlos todos antes de colgarlos para asegurarme de que estén lo mejor posible. Espero que te haya gustado el nuevo capítulo y nos vemos en el próximo.
Akanitacuri:Es probable que sufra más según avance la historia, aunque su carácter no cambiará porque, al fin y al cabo, así es él. ¡Gracias por tu apoyo! Nos vemos en el siguiente capítulo.
Lapocho:Yo también he tenido siempre esa sensación, la verdad. Akane siempre se ha mostrado más celosa, más preocupada por él, más dispuesta a hacer las paces siempre que se enfadaban… Y Ranma es un creído total, jajaja. Totalmente como dices, es su forma de ser. Pues sí, tiene una ventaja, ahora esperemos que sepa aprovecharla. ¡De nada! ¡Gracias a ti por leer y comentar! ¡Bye! ^^
Ivarodsan: ¡Yo también soy muy fan de Ranko! Aunque lo cierto es que no aparece tanto en mis historias como me gustaría, jajaja. Sí, bueno, Ranma… ha hecho falta que un extraño que conoce desde hace un día venga a decirle lo más evidente, jajaja. Pues en el próximo capítulo veremos lo que Ranma planea, jaja. ¡Gracias a ti por leer y comentar la historia! Espero que te siga gustando. ¡Besotes! ^^
Akire-chan: ¡Hola! Bienvenida a la historia Muchas gracias por tus palabras, me alegro que te guste, la verdad es que intento no salirme mucho de sus personalidades del anime/manga original. Aunque inevitablemente en la historia trato de que Ranma y Akane sean más cercanos de lo que lo eran en la serie. ¡Pues espero que te siga gustando! ¡Y gracias por leer y apoyar la historia!
Bj: ¡Uy, no! No era esa mi idea. Aunque sería una buena explicación tal vez, no se me ocurrió algo tan dramático. Gracias por leer y comentar. ¡Bye!
Akane-chan98: ¡Me alegra que te guste! ¡Muchos besos y gracias por leer! Espero que el nuevo capítulo te guste
Jojo: ¡Hola, Jojo! Bienvenido a la historia y muchas gracias por leer y comentar ^^ Pues gracias por comentar el desahogo, ha sido muy interesante. Llevas razón, supongo que eso es lo que pasa cuando convives con alguien durante mucho tiempo, es inevitable que acabes conociendo las rutinas de la otra persona y supongo que lo mismo les ocurre a Ranma y Akane, yo también pienso en ello cuando escribo sobre ellos aunque no sé si he hecho alguna mención a algo así en esta o en alguna de mis otras historias. Lo cierto es que casi siempre escribo desde la perspectiva de uno de ellos dos, así que si el resto de personajes han percibido esa confianza entre ellos no podría expresarlo como tal. Son detalles interesantes que enriquecen la narración de una historia, pero los escritores no siempre prestamos atención a ellos, jajaja. ¡Muchas gracias por leer y apoyar la historia! Ahora no actualizo tan seguido como antes porque estoy estudiando para una prueba, pero intento que no pasen demasiados días de una a otra actualización. ¡Hasta la próxima!
Mnj2327: ¡Hola! ¡Muchas gracias por tu opinión! Espero que la historia te siga gustando igual, empezando por el nuevo capítulo. ¡Besos!
Maisol rdz: Sí, lo sé, pienso igual. En el anime siempre parecía que la familia no hacía más que juntarles a Ranma y a ella, pero al mismo tiempo invitaban a las otras prometidas a cenar si aparecían o a quedarse a dormir si se presentaban por la noche (aquel dojo era como un hostal) y nadie daba nunca la cara por Akane cuando las otras se metían con ella o la atacaban. Pero al menos en esta historia parece que por ahora tiene a Ranma de su lado, jejeje. ¡Espero te siga gustando la historia! ¡Muchos besos y gracias!
DanisitaM: ¡Hola! Ya ves, parece que es un poco atolondrado pero de vez en cuando se le ocurre algo ingenioso. ¡Hombre, claro! Encima de que fue por su culpa que Ranma se quedó sin desayunar, jajaja. ¿Verdad que sí? Hasta parece que le haya hecho ilusión saber que Akane siente algo por él, aunque no se haya dado cuenta por sí mismo y haya tenido que ser su rival el que se lo diga, jeje. Bueno, algo se sabrá de eso aunque será más adelante. ¡Muchas gracias por tus reviews! ¡Besotes!
ShojoRanko: ¡Gracias! ¡Espero te haya gustado este nuevo capítulo!
¡Besos para todos! De nuevo os agradezco todos vuestros comentarios y el apoyo que me dais. Espero que os siga gustando la historia
