Nada es mío, solo la trama
A/N: Lo sé, me tardé bastante en actualizar, pero tuve un bloqueo horrible y terminé escribiendo dos capítulos 11 sin poder decidirme por cuál publicar. Este terminó pareciéndome menos Ooc. Es largo, para enmendar por la demora. Así que disfruten.
Capítulo 11: You Were an Island to Discover /Tú Eras una Isla para Descubrir.
La ceremonia del funeral había sido corta y pequeña. Molly no tenía una gran familia y todos vivían lejos. Tampoco se había sentido capaz de planear un funeral, por lo que Mary había se había ofrecido para organizar la ceremonia para que ella pudiera descansar.
Molly miró a sus amigos, todos estaban vestidos de negro, pero ella llevaba un vestidito celeste, que era el color favorito de su madre.
Por lo que Sherlock pudo notar, entre ellas, no había existido una relación de gran afecto, como era de esperarse en una relación madre-hija. No la había visto romper en llanto, como se habría esperado, y aunque se veía triste, se notaba calmada y centrada.
Cuando se acercaron a los coches, Mary se ofreció para ir con su amiga, pero Sherlock se adelantó.
-Yo lo haré- dijo alcanzando la mirada de John antes de mirar a Molly. La patologista no le respondió. John le había dicho la noche anterior que debía cuidarla y ponerse en su lugar. Y aunque no estaba muy de acuerdo, no se negó a la petición de su mejor amigo.
-Gracias por venir- murmuró Molly a John, Mary y Lestrade antes de subirse al taxi. Sherlock apretó los labios y la siguió sentándose a su lado sin decir palabra alguna.
Cuando llegaron al apartamento, ella se quito los pequeños zapatos negros camino al cuarto de baño y se abrió el cierre de la espalda de su vestido a vista y paciencia de Sherlock quien la observaba catatónico. Por supuesto no se desvistió allí. Pero parecía que estaba tan perdida en sus propios pensamientos que había olvidado su presencia.
Sherlock dio un par de pasos tras ella y se detuvo cuando Molly cerró la puerta del baño tras su espalda.
Se había pasado un par de días sin llamarla, sin hablarle, ni buscarla. Las palabras de John, sobre que él pudiese sentir algo por Molly le retumbaban en los oídos cada vez que la veía. Y temía que en cualquier momento, todo hiciera click.
Pero aunque pudiera admitirse a sí mismo que le encantaba la atención que Molly le daba, era como cualquier otra persona. Al igual que le encantaba la atención de John. No sentía que hubiese demasiada diferencia. Y Molly definitivamente no era como La Mujer. Sentía que su lado, sus emociones no se desequilibraban como con Irene Adler. Podía mantener el control y estar alejado de los sentimientos.
-Prepararé té- dijo, pero ella no le respondió. Arregló una bandeja con dos tazas y la dejó en la mesita de centro de la sala. Pero para cuando Molly salió del cuarto de baño, la tetera ya se había enfriado- calentaré el agua- comenzó Sherlock poniéndose de pie. Se había dejado caer en el sofá.
-No, yo lo haré- lo detuvo Molly esbozando una sonrisa. Llevaba una camiseta purpura y leggins con estampados de flores y el cabello mojado. Tenía los ojos rojos. Sherlock le puso una mano sobre su brazo. Sabía que era la única forma de paralizar a Molly.
-¿…necesitas algo?- le preguntó sin saber muy bien qué hacer en caso de que su respuesta fuera afirmativa.
-Si estas intentando quitarte la culpa…Sherlock no es necesario.
-No es el caso, yo no mate a tu madre y seguramente Moriarty tampoco tenía la intención de hacerlo, no es su estilo de juego…
-Entonces es un juego- dijo ella elevando la voz y alejándose para mirarlo- Para ti esto es un maldito juego.
-Su juego.
Molly resopló.
-¿Por qué viniste aquí, en primer lugar? ¿Por qué sigues aquí?- exclamó con nuevas lagrimas intentando escapar de sus ojos.
-¿Por qué no te negaste?- le preguntó él, molesto.
Molly se encogió de hombros y apartó la vista -¿No es obvio?- Sherlock ladeó la cabeza en signo de pregunta, pero Molly le dio la espalda. Preparó la bandeja nuevamente y sirvió el té en silencio. Tenía tantas preguntas, y no sabía por dónde empezar- Sherlock…
-Molly.
-¿Por qué no me dejaste ver a mi madre ese día? Quiero la verdad, ni siquiera me dejaron ver su cuerpo luego de la autopsia ¿Acaso M la mató de alguna horrible manera?
El detective consultor rodó los ojos. Se había imaginado que Molly acabaría preguntándole sobre aquello.
-Porque supuse que sería muy chocante.
-Pero, tú no sabías que ella estaba muerta. Me detuviste antes de que siquiera pudiese entrar en la casa…- Molly sintió su voz volviéndose débil. Hay estaba otra vez ese sentimiento que le provocaba Sherlock cuando estaban solos en algún lugar y él intentaba ser inteligente y frio. Se sentía pequeña.
-Mira Molly, imagine todas las cosas de las que Moriarty o quién demonios sea, ha hecho antes. Simplemente me adelante para que no quedaras con un estúpido trauma de por vida. De cualquier forma no la decapitaron ni le hicieron nada extraño. La autopsia arrojó un paro cardiaco y eso fue todo. Quizás M ni siquiera estuvo en el lugar, después de todo. No había nada en aquella casa que dijera…
-Ya, Sherlock. Creo que ya entendí- lo interrumpió la castaña. Sherlock la miró sorprendido. Molly miró su taza y deslizó su dedo índice por el blanco borde de porcelana- ¿Me responderías algo si te lo pregunto?
-Si obviamos que acabas de preguntarme algo…eso dependería.
-¿De qué?
-De qué es lo que quieres saber- aclaró él levantando las cejas.
-Es más bien personal- murmuró Molly evitando sus ojos. Sabía que Sherlock la estaba escaneando como a otro de los muebles.
-Quizás si haces la pregunta pueda responderla- dijo él como si fuera obvio.
Molly se mordió el labio inferior dudando si indagar en el pasado del detective o no. Finalmente levantó el rostro y lo miró.
-Es que…bueno. La forma en que lo dices...
-Al grano, Molly.
Molly rodó los ojos.
-Me hace pensar que tal vez tú pasaste por algo así y por tu propia experiencia, no quisiste que yo viera a mi madre muerta. Eso significa que uno, o tu madre murió trágicamente, o dos, un ser querido lo hizo y por eso…eres así. Me refiero a que, quizás pasaste por alguna especie de trauma que te convirtió en…Sherlock Holmes.
Sherlock frunció el ceño con los labios apretados, dejo su taza de té sobre la mesa y junto los dedos mirándola.
Molly sintió como cada uno de los vellitos de sus brazos se erizó ante la mirada del detective. Seguramente había ido muy lejos.
Si, definitivamente.
-No…no tienes que responder si no…si no quieres, está bien- comenzó a disculparse. Iba a ponerse de pie, pero Sherlock la detuvo del brazo obligándola a volver a su asiento.
-Molly Hooper- dijo sin apartar la vista de sus ojos.
La castaña miró hacia ambos lados y luego lo miró de vuelta.
-Esa soy yo- intentó bromear.
-Si no fueras tan ordinaria serias muy…- Sherlock la soltó y apartó la vista-. Pero te equivocaste.
Molly lo miró nerviosa.
-¿Lo hice?
-Sí. No fue mi madre, Mycroft se ha encargado de mantearla viva- dijo como si eso fuese algo malo. Sherlock se alisó la tela de los pantalones grises oscuros- Fue mi abuela- dijo al final volviéndose para mirarla. Había un dejo de nostalgia en la forma que dijo "Abuela", que no pasó inadvertido para Molly.
La castaña respiró profundo.
-¿Me contarías más?- preguntó esperando un no por respuesta. Estaba segura de que Sherlock jamás le contaría su vida a alguien como ella. Era un momento único y seguramente acababa de arruinarlo.
Sherlock se tomó unos segundos para ordenar sus ideas. Confiaba en Molly al igual que confiaba en John y en Lestrade. Ella era su amiga.
-Veras, mi familia solía tener muchos contactos y una agitada vida social. Cuando mis padres se divorciaron mi abuela paterna se encargo de mí. Ella…solía darme libros de ciencia y me leía cuentos de detectives y piratas. Ella me regaló mi primer microscopio- Sherlock hablaba sin mirar a Molly. Sin mirar nada en realidad-. Era una mujer brillante- aclaró con un brillo especial en los ojos-. Mycroft era un adolescente en ese entonces y mi madre siempre ha sido muy negligente. Para qué hablar sobre mi padre. Supongo que ha de estar orgullo de Mycroft, pero en realidad me importa un rábano.
Un día cuando yo tenía ocho años, el chofer de mi familia nos llevó a su casa en Belgravia. Yo me adelante, porque era el único que realmente quería verla. Pero al entrar en su casa, me la encontré en un baño de sangre. Nunca nadie supo que ocurrió o por qué. Sólo que de alguna forma, murió desangrada sin que nadie forzara las entradas de su hogar. Y yo tuve que vivir con esa imagen mucho tiempo. No hablé ni comí durante semanas, y si comía lo hacía a escondidas y solo. Era un niño….uhm- se volvió hacia Molly con curiosidad.
-¿Estás bien?- le preguntó la castaña. Sherlock tenía las mejillas rojas y lucia muy confundido. Se notaba que no estaba acostumbrado a hablar sobre su familia y que en realidad detestaba el tema.
-¿Qué? ¿A qué te refieres? Por supuesto que estoy bien.
-¿Nunca le has contado esto a nadie, verdad?
Sherlock no respondió y se puso de pie. Caminó hacia la ventana y se quedó mirando la calle.
-De cualquier forma, creo que me adelante ¿No?- soltó luego de un rato. Se volvió y la miró- No te veo sufriendo por la por muerte de tu madre.
-Hay muchas formas de demostrar el sufrimiento, Sherlock- aclaró Molly. Él rodó los ojos-. Yo no tenía una "relación" con mi madre. Mis padres también se divorciaron cuando yo era menor y ella nunca estuvo de acuerdo con nada de lo que yo quería en mi vida y luego me mude con mi padre, él se había casado y a mí me agradaba su nueva esposa. Fin de la historia.
-¿La segunda esposa vive?- preguntó Sherlock.
-Si…pero ella era americana. Vive en Wisconsin. No la veo hace años.
-No la menciones. Podría morir.
¿Era su forma de hacer bromas?
-Lo tendré en cuenta…- murmuró Molly dejando su taza de té con leche sobre la mesa.
-Tienes visita- dijo Sherlock sin apartar la vista de la calle.
-¿Quién es?- le preguntó Molly poniéndose de pie.
Sherlock se adelantó y abrió la puerta.
-Uhm…señor Holmes- era Sebastian.
Sherlock frunció el ceño y lo miró levantando el mentón.
-¡Seb!- Molly se había escabullido entre Sherlock y la puerta y tenía una enorme sonrisa en los labios.
El detective levantó los brazos, que hasta ese momento estaban tras su espalda, para mostrar un enorme ramo de petunias.
-Quería saber cómo estabas- dijo tendiéndole las flores a la castaña.
-Molly es alérgica a las petunias- se adelantó Sherlock quitándole el ramo a Sebastian.
-Oh…no lo sabía- dijo este con sorpresa. Sherlock entrecerró los ojos y lo miró con curiosidad.
-Claro que no lo sabías- dijo como si fuera obvio. Se volvió hacia Molly- Debo irme.
-Uhm…bien…gracias por acompañarme, Sherlock- le agradeció Molly pero este comenzó a bajar las escaleras y se perdió tras el descanso del segundo piso.
Molly se volvió a Sebastian. Él la estaba mirando con preocupación.
-¿Estás bien?- le preguntó tendiéndole los brazos.
-Ahora estoy mejor- respondió acercándose al detective y apoyando la frente en su pecho. Sebastian la rodeó con sus brazos.
-Necesitaba saber que estuvieras bien, si necesitabas algo o si...bueno, no lo sé. Sólo quiero que tú estés bien.
Molly se sintió tan afortunada.
-Gracias- dijo con una voz dulce apoyado sus manos sobre el pecho de Sebastian.
-El ramo de flores era una escusa ¿Sabes?- comenzó Sebastian acariciando su coronilla con una mano.
-¿Para qué?- preguntó Molly levantando el rostro para mirarlo.
Sebastian le dio una sonrisa de lado y se inclinó sobre su rostro- para esto- aclaró, rompiendo el espacio que los separaba para besarla en los labios.
Sherlock estaba apoyado en la pared junto a la escalera escuchando la conversación de Molly con Moran. Miró el ramo de petunias en su mano. Para él había sido bastante obvio que ella era alérgica a muchos tipos de flores y plantas. Era una simple cuestión de ciencia, de observarla.
Pensó que quizás no era tan obvio.
Se volvió un segundo hacia la escalera sintiendo un ardor extraño en el estomago. Y cuando los escuchó besarse apretó la mandíbula.
Bajó el resto de la escalera y salió del edificio de ladrillos rojos tirando el ramo de petunias sobre el primer contenedor que vio.
Hola!
Pobre Sherlock ¿Qué estará pasando por su cabeza?
De cualquier manera, creo que podemos hacernos una idea, pero estoy segura de que el muy tarado se va a demorar un buuuuuuen tanto en darse cuenta de lo que le pasa.
Ya vamos a ver.
Otra vez gracias por sus mensajillos y ahora me voy, con la promesa de actualizar lo antes posible.
p.d: ¿Vieron las fotos de Ben en Japón? Le amo, se ve tan bronceado y tiernito. Pero parece que hubiese empacado una sola camisa para el verano. En fin, es irrelevante.
¿Recuerdan que les pregunte que harían si Molly resultara ser M? ¿Ahora les pregunto, cómo reaccionarían si Mary resultara ser M? Oh y no nos olvidemos de Moran! Aunque a esta altura, fácilmente podría ser Mycroft…
Un beso!
