Hola, este es otro de los temas que tengo en el reto con mi querida Nueris NinaCat, también conocida como Nightcathybrid, los estábamos subiendo en Deviantart, pero el jefe de sistemas bloqueó las páginas de internet que no tenían que ver con el trabajo y no puedo abrirla (un aplauso para él por favor)
No se como no se dieron cuenta de esta, espero que no lo hagan, porque de hacerlo ya no voy a poder seguir escribiendo DDDX
Por ahora, espero que les guste este minishot, se supone que son 100 temas, uno mi amiga Nina y otro yo, los de Nina los pueden ver en DEVIANTART buscándola como Nightcathybrid (creo) si no, me buscan a mi, "iukarey" y por ahí los tengo en mis favs.
Por ahora, disfruten en shot.
Solo resta aclarar que Ninja Turtles y todos sus personajes son propiedad de las mentes brillantes de sus creadores KEVIN EASTMAN Y PETER LAIRD, Y LA CADENA NICKELODEON
que comience el fic!
15. Tristeza.
(este shot es continuación del número 13)
Tristeza. Un ambiente de tristeza se sentía en la pequeña guarida. Ese pequeño mundo, su santuario, se sentía aún más pequeño, ya que sus hijos lo miraban con miedo. Y no le gustaba.
Siempre lo habían visto con admiración, con amor, con asombro.
Pero ahora si estaban hablando y él llegaba a la habitación, inmediatamente se quedaban callados. Incluso había notado que Donatello procuraba no estar en la misma habitación que él y eso le dolía.
Mirando la foto de su antigua familia se quedó pensando. La tristeza por la muerte de Tang Shen y Miwa aún permanecía en su corazón, y sabía que era una pena que no podía olvidar fácilmente. Y si perdiera a uno de sus hijos… no quería ni imaginarlo. Pero no podía dejar de pensar que su hijo, su querido niño Donatello, le tuviera miedo.
Sin embargo no podía arrepentirse de sus decisiones. El ser estricto era necesario para que sus hijos estuvieran seguros. Si no hubiera hecho lo que hizo con su hijo más alto, probablemente hubiera buscado la manera de regresar, y quien sabe dónde estaría ahora. En algún laboratorio probablemente, o exhibiéndolo en algún circo o feria de fenómenos.
Se levantó, esos pensamientos no lo dejaban concentrarse. Se preparó una taza de te, y algo llamó su atención. En la cocina, un pequeño aparato que había recogido del basurero. Parecía que había sido alguna vez una cafetera eléctrica. Splinter la vio y tomó el pequeño aparato, notó un poco de cinta aislante en el cable, levantó la tapita y vio que parecía que alguien lo había reparado.
-Donatello – pensó el roedor. Siempre que traía algún aparato, Donatello siempre estaba buscando la manera de arreglarlo.
Salió y vio a su niño concentrado con algunos componentes. Splinter se acercó en silencio y cuando estuvo junto a Don, el niño levantó la mirada un poco asustado, y luego volvió a bajarla.
-Ya vi la cafetera, Donatello, te quedó muy bien – dijo Splinter.
-Gracias, solo… solo era un par de cables sueltos – respondió el menor.
-Pero pudiste encontrar la falla, te felicito, hijo mío – Splinter sentía el silencio algo incómodo y estaba a punto de irse cuando su hijo habló.
-Entonces… ¿Ya no estás enojado conmigo? – preguntó el niño.
-¿Lo dices por lo del día que te encontré en la rejilla? – preguntó Splinter. – no, hijo mío, yo no estoy enojado – Estaba a punto de preguntarle "¿Y tu?" pero su hijo preguntó primero.
-Entonces… ¿Ya me quieres otra vez? – preguntó sin levantar la mirada.
Splinter notó que la voz de su hijo se quebraba. No levantaba la mirada pero alcanzaba a ver como de los ojitos color caoba de su hijo corrían sin cesar innumerables lágrimas.
-Ya veo… entonces, ¿Reparaste la cafetera para mi? ¿Para que volviera a quererte? – preguntó Splinter y el niño asintió tímidamente. – No era necesario, hijo mío –
Splinter se sentó en la sala y sentó al niño en su muslo.
-Hijo mío, yo no he dejado de quererte, nunca. Nunca podría dejar de quererlos a ninguno de ustedes. Es verdad que me molestó lo que hiciste el otro día, y por eso tuve que castigarte como lo hice, pero lo hice ciertamente por que te amo, por ese amor que te tengo, fue que reaccioné así, porque no quiero que nadie ponga en peligro a mis hijos, ni siquiera ellos mismos. Pero no hay nada, escucha bien, nada que puedan hacer para que yo deje de quererlos.-
Donatello sollozaba en el hombro de su padre. Splinter alcanzó a ver a sus otros hijos asomándose en la puerta.
-Vamos, Donatello, ve con tus hermanos a jugar, en la tarde hay entrenamiento, ¿De acuerdo? - preguntó Splinter acariciando el caparazón del muchacho.
-De… de acuerdo, Sensei – dijo el niño limpiándose las lágrimas y luego se fue con sus hermanos.
-Te dije que si te seguía queriendo – dijo Mikey.
Splinter se levantó más aliviado. Parecía que la nube de tristeza que había invadido su hogar al fin se iba.
Fin.
Jejeje, espero que les haya gustado.
Saludis.
Iukarey.
