Sol de ocaso.

Cocinar. Eso sí podía hacerlo ´´¿Verdad?´´No, no era cierto. Pero por lo menos no tenía que salir de la casa o hacer algo con sus tías, como las demás. En una versión adulta de la periódica organización hogareña, las ajetreadas mayores debían poner en orden sus documentos contables para una revisión semestral instaurada hace poco en el país, quejándose del trabajo agotador y el calor sofocante. Las vacaciones habían comenzado hace poco más de una semana, y eso significaba que los chicos fueron arrinconados en sus habitaciones o derechamente expulsados mientras sus madres se adueñaban de la sala, habitación del escritorio y cocina.

Por lo que Loan sabía todos menos Liena (su preuniversitario se prolongaría durante un tiempo) estaban recluidos, e incluso Leia no pudo encontrar una manera de sacarle dinero al prójimo ese día. Mientras trataba de ajustar la temperatura del arroz en esa cocina prehistoria, pensó en cómo había acabado en esa triste situación. Su padre, al ser el poseedor legal del inmueble, era técnicamente quien tenía más deberes, pero conociéndolo, adelantó la mayoría durante las semanas pasadas. Eso, y que como dibujante de comics no tenía muchos ingresos o contratos extraordinarios que justificar. En cualquier caso, algo tendría que hacer, porque no pudo hacer la cena ese día. Su madre era la única desocupada, y para evitar cocinar en lo que de seguro parecía una solución brillante para ella, sacó a sus hijos de su fresca y oscura habitación, encargándoles recetas simples. Y ahí estaba Loan, sudando bajo el chaleco y sin saber dónde mirar de entre los muchos quehaceres en la estancia. Cerca, Leo batía regular y atentamente una gran fuente de huevos, antes de poner cada porción individual en su propia y pequeña sartén. ´´Esto no es lo nuestro´´ pensó.

-Pues claro que no es lo suyo inútil. Si te hubieras dedicado a trabajar en algo productivo en vez de desperdiciar el tiempo, quizás podrías hacer algo comestible, o salir a la calle, ya puestos. Y ni hablar del otro, lo dejaste hacer tus tareas todo este tiempo, y cuando las terminaba simplemente lo hacías seguir jugando tu basura. No es raro que sean unos buenos para nada.-

Loan se sobresaltó y giró frenéticamente, para ver a alguien que no estaba allí. Debió notarlo por la voz confiada, arrogante, tan diferente a la suya propia. Paso tiempo desde la última vez que la oyó.Nerviosa, se volvió de nuevo hacia su hermanito. Leo la miraba alerta. Con un leve movimiento de cabeza, le dijo:

-N-no es nada, creí que s-se me ha-había caído algo.-

Usualmente trataba de ignorar ese tipo de episodios. Si reaccionaba, parecía una loca incluso para su familia, y Leo se frustraba por no saber qué hacer para protegerla. Era horrible pensar que esa parte de ella podía estar en lo cierto… Un golpe de frio repentino sube por su espalda, a pesar de la elevada temperatura.

Cuando suenan los pitidos de sus alarmas, ambos sacan torpemente el producto de su esfuerzo de las ollas y sartenes. Colocándolo todo en una gran fuente, la llevan juntos hacia el horno.

-No es que vaya a perder mucha temperatura si lo dejan fuera ¿Ehhh? Esto se parece a un sauna…- Comenta su tía Luan.

-Este no es el frio averno que me imaginaba.- Suspira la tía Lucy, también en la pequeña mesa de la cocina, mientras traspasa algo de una tétrica y raída libreta a otra.

Sonriendo incomoda, Loan trata de alcanzar la puerta que la llevará a la sala, y luego a su cómodo espacio, seguida de Leo. Al pasarla se encuentra con las tías Lana, Lola y Lynn Jr. en el sofá, concentras en los desordenados papeles delante.

-¡No es posible que existan tantos impuestos!-

-Y que lo digas Lola. Mira esto: ¡Un lagarto figura como mascota exótica! ¡Las vacunas de esos pobrecitos incluso cuestan el doble! ¡Si apenas lo recogí unos días!- Tía Lana suena apenada, y Lola hace una visible mueca de asco.

Antes de que pueda pensar en algo para contestar, un hombre albino alto y de polera anaranjada entra estirándolos brazos.

-¡Ahhh!- Bosteza- ¡Qué genial se siente terminar un trabajo bien hecho! ¿No lo creen chicas?- Aunque las gemelas le contestan con un gruñido, tía Lynn no se limita a eso:

-¡Ya cállate! ¡Me desconcentras!-

Por la puerta lateral entra su madre, aparentemente inmune al calor con su ropa de siempre.

-No le hagas caso Linc. Eso pasa por no tomarse en serio las cosas cuando debían. ¿Cierto Lynn?-La aludida murmura algo acerca de ´´la señorita perfección´´.

-Bueno, ¿ahora que estás listo, que tal si nos vamos un rato?-

Ver a su madre acercándose a su padre de esa forma causa aún más incomodidad en Loan, pero también tranquilidad. Es algo asqueroso, pero conocido. Trata de no mirar, pero de todas formas escucha lo que sigue:

-¡Oye! ¡No es justo, nosotras no hemos terminado, quedan muchos papeles aquí, y necesitamos ayuda!

-No es mi problema chicas, debieron hacerlo hace tiempo. Les ofrecí esa ayuda antes, y estaban muy ocupadas. De todas formas, estoy segura de que estarán listas pronto. Esta decidido, ve a buscar tus cosas Lincoln.-

Su padre le sonríe a Loan, encogiendo los hombros. -´´Estamos igual´´- Parece decir. Ella le devuelve la sonrisa, más confiada. Antes de que él pueda caminar demasiado, una tromba baja por las escaleras, o lo que parece serlo.

-¡Hola papá! ¡Hola tías!- A la cabeza del grupo va la hiperactiva Lacy, con su pelo descolorido. Sin embargo, detrás van no sólo los más pequeños, sino todos los jóvenes de la casa. Hasta Lupa, desinteresada, se distingue a la diestra de Lyle.

-¡Chicos! ¿Qué es todo este escándalo, si puedo preguntar?- Consulta el hombre de la casa.

-¡Vamos a jugar básquetbol en el patio trasero viejo! ¡Ya estamos aburridos!- Dice Lemy, secundado por un murmullo unánime.

-Suertudos…- Gruñe la tía Lynn. Algo le da mala espina a Loan. Por lo pronto, si sus herma-primos no salen de la escalera, ella no podrá llegar a su destino, pero está intrigada.

¡Hmmm! ¡La verdad me parece una idea excelente muchachos! Solo asegúrense de tomar agua, y Lupa, usa un sombrero grande. Ya sabes.- Le guiña un ojo, haciendo referencia a la palidez que comparten, mucho más acentuada en ella. Por su parte, esta sonríe levemente.

-¡Genial! Ustedes dos podrían unirse también chicos.- Interviene su madre, para desazón de Loan:

-Ma-mamá, yo n-no…-

-Madre…- Incluso Leo, extraordinariamente, se expresa su desacuerdo.

-Bueno, creo que de todas formas nos faltan dos personas, porque Lulu y Lizy no juegan…- Todas las miradas se encausan hacia Liby.

-¡Todo decidido entonces! Cielos, recuerden ponerse bloqueador solar. Es una orden. ¡Linc, apresúrate!- Dice mientras empuja a su padre, ansiosa.

-¡Hey, por lo menos dile al chico que revise nuestras cuentas! ¡Esto es injusto!- Grita tía Lynn exasperada.

-¡Ya les dije que era su responsabilidad! ¡En eso consiste ser adultas chicas! ¡Cabría esperar que ya se hubieran acostumbrado!- Se escucha antes de que la puerta se cierre y el motor del automóvil prenda. Luego, el sonido de ruedas al derrapar.

Seguido por los refunfuños de sus tías, el grupo pone camino hacia el patio. Por lo que Loan sabe, tía Lynn trabajó duro hace años para ampliar el jardín, colocando arcos y aros en los extremos, creando algo parecido a un patio de deportes. Leo la sigue sin encajar por completo en la multitud, más apegado que de costumbre.

-¡Lyra y yo somos capitanas!- Dice Lacy nada más llegar.

-¿Y eso por qué?-

-¡Porque si no es muy aburridooo! No es por ofender Leia, pero la mitad apenas sabe jugar.-

-Bueno, si ya terminaron con eso, hora de decidir quien elige primero. ¿Cara o cruz?- Interviene Lyra, sacándose una moneda del bolsillo.

-¡Oye, así no se hace! ¡Mi maestra dice que tiene que lanzarla alguien más!- Salta Lizy, feliz de mostrar su conocimiento infantil. Lyra rueda los ojos, sonríe y accede.

-Ya ya, Liby tirara la moneda. ¿Conforme?-

-¡Síp!-

-Cruz entonces. ¡Vamos a empezar rápido, que me duermo!- No puede aguantarse la deportista.

Sobre la palma de Liby se agrupan todos, viendo claramente la marca de veinticinco centavos.

-¡Sí! ¡Me toca! ¡Lemy!-

-¡Wohoo! ¡Choca esos cinco!- Responde este alborotado.

-Liby, conmigo.- Puede que su herma-prima no sea tan flexible o atlética como Lemy, pero para Loan la elección de Lyra fue buena. Se asegura otro miembro alto en el equipo. ¿Dónde quedará ella?

-¡Rayos! ¡Lupa!-

-Oh sí, me encanta ser segunda opción, tenlo por seguro Lacy.-

-Leo.-

Sorprendida, Loan ve como su hermano se va con Lyra y Liby, después de un breve titubeo. ´´Bien por el´´ Piensa. A este paso, el desbalance de altura será colosal. Al parecer dándose cuenta de eso, los ojos preocupados de Lacy recorren el grupo, demorándose en cada uno. Para su desgracia, sonríe ampliamente justo cuando llegan a su rango.

-¡Loan!- Tragando saliva, camina lentamente hacia su destino. Por lo menos no la eligieron al final, como en la escuela, hace tanto… ´´No recuerdes eso. No ahora.´´

-Hmmm… Leia.-

Con la penúltima miembro del equipo de Lyra integrada, probablemente para conseguir algo de agilidad, solo quedan Bobby Jr. y Lyle. Tristemente, ninguno destaca en nada, y más bien al contrario. Ella sabe lo que se siente. Oye los murmullos entre Lacy y Lemy, para que después Lacy grite:

-¡Bobby!-

Su herma-primo sonríey corre en su dirección, pero Lyle pone una cara avinagrada al caminar en dirección a Lyra.

-Entonces, vamos a empezar con marcas personales y, como ellos empiezan, un movimiento de contraataque, para probarlos. Luego…- Lupa interrumpe a Lacy antes de que se explaye más de lo debido:

-Detente ahí entrenadora, te recuerdo que ninguno sabe de qué estás hablando. Limítate a cosas simples o decirnos que hacer en el momento, a ver si entendemos algo.-

-¡Oh, cierto! Se me había olvidado.- Lacy se rasca el pelo grisáceo.- Bueno, ignoren eso y defiendan el aro hasta que tomemos el balón, luego iremos lanzándolo entre nosotros para pasarlos, hasta llegar a su área. Lemy y yo vamos a los lados, Lupa al centro, Bobby y Loan atrás, cubriendo. ¿Entendido?-

-¡Sí!-

-¡Ehhh… claro!-

-S-sí…-

Lupa solo asiente. Conforme les va diciendo Lacy, todos toman sus posiciones. El sol cae con un poco menos de fuerza, pero sus ojos todavía no se acostumbran a tanta luz, a pesar del sombrero gigante que Loan tomó prestado de tía Leni. El calor, sin embargo, no ha hecho más que aumentar. Salir vestida así no fue tan buena idea. Del otro lado de la pequeña cancha, Lyra ha formado a su equipo como un cuadrado con ella al centro. Parece algo así como una montaña inclinada, porque los más bajos van adelante, y Leo atrás junto a Liby.

Las capitanas se acercan al centro, estrechando sus manos.

-¡Suerte!- Les desea Lacy

-Solo respetemos las reglas, no quiero que suceda lo de la vez pasada…-

-¿¡No puedes ser menos divertida!? ¡Empecemos rápido!- Salta Lemy.

-Iba para ti enano.-

Riendo de felicidad y dejando de jugar con Lulú, Lizy toca un silbato que tendría guardado para ocasiones como estas, y lanza el balón a la zona de Lyra. Loan se siente levemente enferma, pero entusiasmada. Las vallas son altas, sus herma-primos están a su lado, el calor, por molesto que sea, tiene la ventaja de evitar que nadie salga de su casa para mirarlos. Quiere dar lo mejor de sí misma.

Lyra, como siempre, da claras pruebas de sus dotes como líder cuando el equipo comienza a darse pases coordinados a la perfección. Avanzan lentamente, pero Lacy no parece saber a dónde irá el balón, y corre de un lugar a otro. Lemy se adelanta para ayudarla, y es cuando Liby pasa al extremo de Loan, mientras Leia recibe el pase de Leo en el extremo de Bobby, y Lyle se coloca bajo el aro. Abrumada, solo trata de cubrir, sin efecto, el balón bajo que llega a las manos de su herma-prima con aparatos dentales. ´´Ahora intentará darle pase a Lyle. ¡Evítalo, evítalo!´´. Loan baja los brazos en previsión. Ya está algo cansada, pero los suyos son más largos que los de Liby.

-Y… ¡Punto!-

-¿E-ehhh?- Dice desconcertada. Al parecer, en vez de dar un pase lanzó directamente, consiguiendo encestar. Como una maquina engrasada, los otros retroceden, dejando a su pasmado equipo con la pelota.

-¿Qué acaba de pasar?- Pregunta Lemy. Extrañamente, Lacy hace una mueca de alegría.

-Era necesario. Nos adelantamos demasiado, eso es todo, ¡pero ahora sabemos cómo funciona su táctica!-

-¿Lo sabemos?- Bobby no esta tan seguro, al igual que Lupa.

-¡Por supuesto! Dan pases en cuadrado, interrumpidos cada tres tiros por una diagonal con el centro. A la segunda diagonal, uno de ellos avanza para potenciar la ofensiva. Tranquilícense, esto será pan comido ahora. Loan y Bobby, nosotros vamos a avanzar, distrayéndolos. En algún momento, les devolveré el balón, y ustedes lo conectarán con Lemy o Lupa. ¿Sí?-

Ella asiente, concentrada. Hace mucho tiempo que no hace ejercicio, mucho menos deporte, pero ya no le parece tan mal. Eso sí, no lo volvería a repetir. Bobby se ve como si pensara igual.

-¡Vamos!-

Lizy vuelve a tirar la pelota, esta vez hacia ellos. Lacy la toma, y avanzan rápidamente. El equipo de Lyra se moviliza para contestar, pero los menores pueden quitarse sus marcas con mayor facilidad. Escabulléndose, Lemy le da un pase a ella. Por poco se le escapa, pero puede reaccionar y entregárselo a Bobby. Confundidos por el desplazamiento en la zona de disputa, Lyle, Leia y Lyra tratan de quitárselo a la vez. Antes de que lleguen, Bobby se lo pasa a Lupa. Fintando sobrepasa a Liby, cambia a Lemy y retrocede. El último corre todo lo que puede hasta llegar al aro, donde se encuentra Leo. En vez de lanzar, Lemy le hace caso al grito de Lacy y de deshacer de la pelota. Libre, su capitana puede por fin ejecutar un tiro limpio. Se prepara rápidamente y…

¡Plaff!

La pelota recorre apenas unos centímetros, y luego de desvía en dirección contraria. A Loan le cuesta procesar la información, pero nota que Leo cae de nuevo a tierra después de rechazar el tiro. No por nada Lacy es una deportista polivalente, pues se recupera con rapidez, pero esos segundos le dan tiempo a Lyra para reagrupar a los suyos. Haciéndose de nuevo con el control, contraatacan pese a los débiles esfuerzos de Bobby y los suyos, marcando Lyle su segundo tanto. Antes de que pueda darse cuenta, han anotado otros dos, y Lacy los ha reunido de nuevo al tiempo que los otros celebran discretamente.

-¡Es imposible! ¡Están muy bien coordinados, y cada vez que los pasamos su defensa nos bloquea!

Lupa gruñe disgustada, y Lemy se queja en voz alta:

-¡No es justo que Lyra nos esté dando una paliza!-

-Estoy fuera. ¿A nadie se le ocurren ideas?-

-No…-

Pero a Loan si se le ocurre… algo. -´´Todos ganamos, ¿o no?´´-

-Y-yo… creo q-que tengo una…-


El tiempo final comienza, y ellos parten con la misma estrategia de antes. Los otros lucen confiados, salvo por Liby, que le gusta buscar ardides en todas partes, y Leo, cuya actitud fría contrasta con la cálida tarde. Sin embargo, cuando consiguen pasar a su fila delantera, el equipo de Loan comienza a dar vueltas entorno a la defensa. Sin saber que hacer exactamente mientras Lyra ylos otros vuelven, Liby avanza para bloquear a Lupa mientras Leo se queda atrás. En vez de sacarse la marca, la chica gótica obstaculiza a la primera.

-¡Ahora!- Grita Lemy a todo pulmón.

Ambos se lanzan hacia Leo, que decide ir a por quien tiene la pelota. Lacy retrocede, finge que va a lanzar, da un pase a Lemy, avanza de nuevo y recibe el balón por debajo. Sobrepasado, su hermanito solo atina a tratar de cubrir el posible tiro, pero se mueve inmediatamente al sentir la cercanía de Lemy. Ese era el truco. Leo, en vez de avanzar para bloquear, retrocede, causando un punto triple de Lacy justo cuando un Lyle exhaustoy una Lyra dubitativa llegan al área. Loan no hubiera sabido cómo organizar esa jugada, vaya, apenas jugó unos cuantos simuladores de pequeña, pero Lyra se había confiado mucho en su defensa. A ambos les corren gruesos goterones de sudor por el rostro, aunque Liby muestra claramente su cansancio.

Lo que sigue es brillante. En diez minutos consiguen el empate, y cuando se disponen a ganar…

-¡Niños, hora de cenar! ¡Rápido, rápido, tengo hambre!- Oyen gritar a la tía Lynn. Mirándose los unos a los otros, al finar dejan de jugar, conversando y riéndose por el camino. Loan le acaricia el pelo a Bobby antes de entrar. Para no hacer deporte, ambos dieron lo máximo que podían. El moreno sonríe.

La comida transcurre con los adultos haciendo chistes sobre el silencio de los menores (y quizás para evitar los podrían tener que ver con la comida, cosa que Loan les agradece en silencio).

Al fin, todos se van a sus cuartos, y Leo la sigue al suyo. Al cerrar la puerta, Loan ya anticipa lo que va a suceder. ´´Todos ganamos´´

-Loan… tu no…-

-N-nadie lo har-ría aquí L-leo, creem-me.-

Puede ver, por fin, duda de nuevo en sus ojos, pero no por ella. Algún día terminara creyendo sus palabras respecto a la familia. Lo sabe. Después de un breve instante observandola, su hermano se desploma rendido en el saco de dormir. Jamás lo admitirá en público, pero él también se cansa, muestra debilidad, como todos, y teme profundamente mostrarla a alguien que no sea ella. Ahora lo tiene ahí, inconsciente hasta el próximo día. Tapándolo, se cambia de ropa a algo menos sudado, saca el portátil y se acuesta en su cama después de acomodarlo un poco más. Tiene varias horas, y Loan quiere aprovecharlas. Después de todo, hay cosas que no hace con su hermanito consciente en la habitación. Un inconveniente ligero de dormir con él, pero fácil de subsanar, gracias a su madre y herma-primos. Apagó la luz.


Buenos dias/tardes/noches, como dije que haría eventualmente, un capítulo relativamente fuera de la trama principal, aprovechando que esta breve historia reune casi 1k vistas. Espero lo disfruten.