POV Katniss

Salí de mi cama, me puse una sudadera que encontré tirada por ahí, me dirigí a las puertas del balcón, las abrí y salí, un leve aire me dio en la cara, dirigí mi mirada abajo ahí vi a Peeta con un brazo levantado en la mano tenía una piedra y parecía como si la iba a tirar hacia mi dirección, pero abrió sus ojos y tiro la piedra hacia alguna parte, segundos después se escucho el gruñido de un gato.

-Hey Katniss, ¿estás bien?- me pregunto en un grito pero en un susurro.

-Sí, Peeta estoy bien- yo le conteste en un grito pero también como en susurro- espera voy a bajar- le dije con una sonrisa.

-Bien aquí te espero- dijo Peeta con una sonrisa.

Me adentre a mi cuarto, cerré las puertas del balcón y también la de mi habitación. Cuando por fin salí de mi casa, me dirigí a donde se encontraba Peeta.

-Hola- le dije cuando lo vi.

-Hola- me dijo con una sonrisa- mira te traje esto- entonces me dio una bolsa transparente, donde se podían ver galletas de chispas de chocolate.

-Oh gracias- le dije con una sonrisa mientras agarraba la bolsa.

-¿Por qué no me cantaste?- dijo en un tono triste.

-Lo siento mi madre cuando llego me reviso la herida y me dio una pastilla que me hizo dormir, en verdad lo siento- le dije con culpa en mi voz.

-Ah ok, creía que te había pasado algo- me dijo Peeta ya un poco feliz.

-Si bueno, no te preocupes no me ocurrió nada- le dije con una sonrisa.

-¿Y por qué te fuiste tan rápido después de clases? ¿Qué no miraste que quería hablar contigo?- me dijo Peeta triste.

-Lo siento Peeta pero no quería hablar con nadie en ese momento y si te vi- Peeta fue una de las personas que mire que quería hablarme, le sonreí a modo de disculpa.

-Ah, entonces ¿ya no te caigo bien? Si es eso dime Katniss- me dijo Peeta triste, por alguna extraña razón me estaba haciendo daño ver a Peeta triste y más si era por mi culpa, supongo que era porque era mi amigo y le tenía cariño.

-No Peeta, eres mi amigo, y por ende me caes bien, es más te tengo un gran cariño- le dije con una sonrisa y lo abrace y me correspondió al abrazo. Estuvimos así y luego todo se convirtió a nada cuando solté un bostezo.

-Creo que tienes sueño- dijo Peeta con una risita, y sin sepáranos de nuestro abrazo.

-Sí, es tu culpa por venir a las 2:00 a.m.- le dije con una sonrisa, claro que el no me estaba viendo.

-En mi defensa, quería saber que paso contigo- dijo defendiéndose. Por fin decidí romper el abrazo, le sonreí y él me devolvió la sonrisa.

-Bueno tengo que volver a mi casa- le dije a Peeta.

-Ya lo sé, pero ¿Me podrías cantar?- me suplico Peeta.

Asentí con mi cabeza, y empecé a cantarle las dos canciones, cuando termine le sonreí, me despedí de él y entre a casa, para después subir a mi cuarto, me acosté en mi cama y me quede dormida segundos después, milagrosamente no soñé esos extraños sueños que tengo, solo soñaba con ojos azules.


Bueno, ahí está el capitulo 11, espero que les guste y dejen reviews:3