N/A: segunda actualización del día. No es un capítulo en sí, sino un pequeño fragmento para explicar cabos sueltos y... bueno, para que mis neuronas derrparan un poco sin salirme de la historia XD. Mañana toca Géminis!! Llegaremos a la Casa que me rige, desde donde vigila el Santuario el Caballero de mi corazón y su gemelo se dedica a hacer de las suyas para boicotear mis fics... YAY!!! *corre a buscar su peluche de Saga de Géminis y lo apachurra con ganas* cosita...
DISCLAIMER: el mismo que en los últimos 10 capítulos, así que... bueno, ya lo recordaré más adelante.
..::--INTERMEZZO--::..
Una vez nos hemos alejado lo suficiente, nos sentamos en un escalón para calmar los nervios y examinar con más detenimiento la talla de madera, que a Baby le recuerda a su primita Shui (nombre deducido tras quitarle el ceceo a 'Zhui'). Vuelvo a guardarlo en el envoltorio en que me lo ha entregado y lo pongo con los demás objetos en mi bolso. Me giro a mirar a Baby y, recordándole que antes me ha insinuado que ella también llevaba algo en el bolso, la apremio a enseñarme lo que tiene ahí guardado. Ella aplaude de pura felicidad y abre el bolsito para sacar un papel enrollado que no me explico cómo ha conseguido guardar sin arrugarlo y sin que asomara por algún lado. Me lo entrega sonriendo y me dice que es de cuando a 'tito Milo' lo llamaron de una agencia de modelos para trabajar. Lo desenrollo rápido esperando encontrarme una foto ampliada de un posado en la pasarela, pero mis sospechas se desvanecen al encontrarme un póster, de tamaño considerable, con un sensual escorpión posando ligerito de ropa de forma insinuante en un ambiente inspirado en el Oriente de las Mil y Una Noches. Si yo fuera un personaje de anime a estas horas tendría una severa hemorragia nasal, así que tengo que conformarme con quedarme boquiabierta y babeando al imaginar las mil y una situaciones que se podrían vivir con ese pedazo de hombre. Agito la cabeza alejando de mí pensamientos impúdicos que hagan que la nena pregunte qué me pasa y lo vuelvo a enrollar para guardarlo rápidamente en mi bolso.
Mientras yo sigo pensando en qué marco le irá mejor y el lugar de mi casa donde mejor quedaría esa foto, Baby saca de su bolsito el segundo tesoro. Pero me lo pone tan cerca de la cara que apenas distingo un bulto de color oscuro. Cuando lo sujeto para alejarlo de mí y poder verlo mejor… vuelve el ataque de risa. Baby me dice muy seria que no sabe por qué me río, y yo le pido que se imagine a su sensei o al Fénix con el objeto puesto. Dos segundos después ya estamos las dos tronchadas de risa en los escalones. Me seco las lágrimas y, mirando una vez más el objeto, me lo pongo en la cabeza y poso ante la nena. Ella me dice que estoy ideal de la muerte y se ofrece a hacerme una foto para tener un recuerdo bonito. Saco la cámara y, sentando a mi dragoncita en mi regazo, hago una foto de las dos juntas. Luego se pone ella el objeto en la cabeza y sacamos otra foto en la que salimos, si cabe, más guapas que en la anterior. Y es que… ¿cómo no vamos a quedar guapas con una diadema que imita la melena y las orejas de un león?
Guardando la diadema en mi bolso, la animo a enseñarme lo que se ha llevado de Cáncer. Con cara de "yo-no-he-sido" me replica que no se ha llevado nada pero, cuando le digo entre cosquillas que ya la voy conociendo, acaba sacando de su bolsito una palmatoria aparentemente de plata cuya base es una calavera exquisitamente tallada, con dos piedras semipreciosas de color rojo como ojos y una fina rama de hiedra, que casi parece real, conformando el hueco en el que posar la vela. Le reclamo que se haya atrevido a llevarse algo tan valioso y me dice que lo ha encontrado en el fondo de un baúl (el cual, me dice, ha vuelto a colocar antes de salir) junto con otro montón de cosas bonitas llenas de polvo. Suspiro resignada y miro hacia Cáncer pensando en si me atrevo o no a volver a devolverle algo así. Pero, igual que me pasó en Leo, deshecho la idea y prefiero mirar hacia abajo mientras empiezo a persuadirme a mí misma de que tengo que bajar al Templo de Géminis a pesar de las dudas que me asaltan sobre el estado mental de uno de los Guardianes.
Con curiosidad, Baby me mira mientras me pregunta si me pasa algo, porque ella ya quiere bajar a ver a los 'gemelitoz' porque 'tito Kanon' siempre le deja tomar leche con mucha azúcar. Al escuchar el nombre me giro a preguntarle si él es el Caballero que tomó el lugar del Patriarca. Ella me dice que Kanon es el hermano pequeño, el que acabó encerrado en Cabo Sunion porque a Saga, el mayor y el legítimo Caballero, se le metió un bicho feo en la cabeza que le decía que hiciera cosas malas. Ese último comentario me arranca una sonrisa y, guardando la palmatoria en mi ya repleto bolso, nos levantamos y seguimos bajando.
