Capítulo XI
El pequeño barrio se notaba muy activo, Hizashi creyó saber la razón. Sus sobrinas ya debían haber llegado a su casa, junto con los otros niños y con eso, las noticias del ataque.
El de cabello largo camino a su casa, esperando que su hermano no lo buscara. No deseaba mentirle a Hizashi, no cuando no tenía noticias de Neji.
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El joven Tengu llegó hasta donde su madre despedía a Kushina. La pelirroja al verlo, alzó una ceja...
—Sasuke... el Tengu.
El moreno, sintió un escalofrío recorrer su cuerpo al notar que Naruto le había hablado de él a su madre y tenía buena memoria, para no olvidar que trató mal al rubio.
Kushina también notó el nerviosismo del menor...
—¿También estuviste en la batalla? —preguntó la conejita
Mikoto agarró a su hijo del hombro y ella respondió por él.
—Todos estuvimos. Si te quedas un momento, podemos relatarte todo lo que nosotros vimos...
Jiraiya, que se quedó cuidando de Kushina, intervino.
—De ese modo, sabrá todo de gente que estuvo ahí y Minato-sama le contara lo demás.
La shifter conejo, lo pensó un poco, pero a final de cuentas, accedió.
Sasuke casi gritó celebrándolo, pues podría dar su versión de su cambio y ayuda a Naruto, para limpiar un poco su imagen frente a su futura... suegra.
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El equipo de Ibiki, fue para apoyar a Minato, más Jiraiya dejó a Shibi e Inoichi con ellos, y esperando al grupo que dejaron limpiando Roiyaritī y los que acompañaron a los camiones de Mandasu.
El zorro de cabello claro ya entraba de nuevo a la mansión, cuando vio llevar al grupo de limpieza y con ellos a Shikako, que al verlo corrió llamándolo. Jiraiya se giró y se detuvo.
—¿Qué sucede Shikako?
El de coleta negó:
—Mi hijo Shikamaru estudiaba en Roiyaritī y... No aparece.
—¡¿Estás seguro?! —exclamó Jiraiya— ¿Quieres que envíe a un grupo contigo para que lo busquen?
El de coleta negó:
—No quiero parecer arrogante, pero sé qué Shikamaru no se perdería sin una buena razón.
Jiraiya lo pensó un poco y de cierto modo coincidía con Shikako, el hijo de este era poco activo, pero muy inteligente.
—¿Que crees?
—... Creo que siguió a los Inu o más bien al pequeño... ¿Zorro?
—Oh, claro. Es lo más seguro, si tu hijo tuvo curiosidad, lo siguió. Si es ese el caso, no lo considero en peligro y si actuando bien y antes que nosotros.
Shikako agregó:
—Esperaré hasta mañana su mensaje, porque lo enviara, si puede.
—Bien, avísame en cuanto suceda.
—Si Jiraiya-san.
El para de kitsunes se separaron y cada uno caminó a su destino.
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Naruto se separó de Shikamaru al llegar a las habitaciones, más...
—Te veré un rato para... Conversar.
El kitsune asintió. El rubio conejito entró a su cuarto; Lee lo vio y emocionado le mostró los artículos para escribir:
—Yo no enviaré mensaje, pero tú si, ¿no?
—Si.
El rubio de bigotitos se sentó y mordiendo el pincel masculló...
—¿Qué escribo para que no me quiera matar?
Mamá...
Y de esa frase no siguieron más, durante un buen rato.
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Konan miró los niños y luego a sus inseparables compañeros de armas:
—No podemos dejarlos solos. Nagato ve con el guardia para esperar la ayuda y guiarlos a aquí. Yahiko y yo juntaremos a los heridos que puedan moverse.
Nagato dejó con cuidado al chico de cabello color arena junto a la que creyó su pariente y los niños de esta.
El pelirrojo se dirigió por sobre la calle en dirección de la ciudad, donde el guardia Sajin aseguraba estaba su líder.
Nagato vio una pequeña montaña y le indicó a su acompañante:
—Veré si hay señales de ellos.
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Shikamaru fue explícito para que su padre comprendiera y les explicara a los otros que no actuarán intempestivamente.
Padre...
Seguí al joven Kyūbi, él y yo estamos bien y bajo la protección del Ichizoku Inu, por si desean enviar algún mensaje a Lord Sesshōmaru, quien asegura no tiene rivalidad con los kitsunes.
Con eso escrito, el de coleta se levantó y seguido por la mirada de Kiba y Akamaru, salió al pasillo.
Naruto y los otros chicos ya estaban fuera y con sus respectivos pergaminos en la mano. Kiba se unió al grupo y es que el solo escribió...
Mamá voy a ser guerrero de los Inu, ellos harán que los shifter perros no sean asesinados sin razón.
Los niños caminaron a la sala, pero Jaken al verlos les indicó.
—Los amos están fuera. Pueden salir si lo desean.
El grupo no esperó y salieron. Iruka se acercó a Kurenai y le preguntó:
—¿A quién avisó Kurenai-sensei? Yo le escribí al Director Mushin.
—Pues el anciano recibirá dos cartas.
Sonrió la de cabello negro y ojos carmín.
Al salir; Sesshōmaru envió los mensajes y les mostró lo que sería toda el área cerrada del castillo.
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Después de subir a los autos, Itachi marcó un número telefónico para llamar al servicio de emergencias, uno privado y mucho más rápido. Fugaku asintió a la señal de su primogénito de que todo estaba listo.
Minato se removió en el asiento y el Ō-Tengu mencionó:
—Nadie te hubiera juzgado si no venías. Tienes que arreglar tus asuntos.
—Sé que no lo harían, no obstante también me llena de duda, sobre ¿Quien se atrevería a atacar a la familia de un Rīdā?
—Ciertamente eso es algo extraño y peligroso. —opinó Fugaku.
—A menos que definitivamente fueran el blanco con toda intención de enviar un mensaje. —acotó Itachi.
—¿Que clan se considera tan fuerte como para enfrentarnos de ese modo? Para Naraku aún es pronto y el Ôkami no parece interesado en iniciar las hostilidades.
—Tienes mucha razón Fugaku. Por eso mismo era importante venir con Rasa. —concluyó Minato.
Los autos siguieron avanzando y en el de la delantera; Rasa gruñía...
—Si ellos han sufrido... ¡Mataré a los culpables!
Baki no respondió de inmediato, pero estaba de acuerdo con su líder y se ofrecería a cazar a esos tipos.
—Isago aún está conciente, señor eso debe ser algo bueno, pues quiere decir que debió proteger a su familia.
—Eso espero.
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En la puerta se escucharon unos toques y Hizashi sabía quién era, aún sin abrir. Podía fingir que no se encontraba, pero su hermano no podía ser engañado tan fácilmente. Así que abrió y vio entrar a Hiashi.
El recién llegado comenzó...
—No has salido desde que fuiste llamado a la escuela. Debo creer que Neji ya habló contigo.
—...
Hizashi no respondió, no le veía el caso a mentir, sabía que como fuera Hiashi estaría molesto. Cómo el Alfa, su hermano era demasiado exigente con la Madriguera y no era de su agrado no tener control sobre todo lo que sucedía.
—No espero una tontería de Neji, en verdad no.
Hizashi se vio a punto de defender a su hijo, no obstante...
—¡Que frío! Cierra la puerta. —pidió Hiashi
Hizashi estaba cumpliendo, cuando un remolino de viento empujó la puerta y a Hizashi con ella, quedando los dos hermanos uno a lado del otro. Que sorprendidos observaron un pergamino volando hacia...
Hiashi adelantó la mano para tomar el manuscrito, considerando que como Alfa iba dirigido a él..., Más la misma corriente de cefiro, le hizo un corte en la mano, haciendo que la retirara, y dirigió el mensaje a Hizashi.
El hermano gemelo menor tomó el pergamino y lo abrió presuroso...
Padre...
He acompañado a Tenten siguiendo a los yôkai Inu. Debes estar molesto porque no me comuniqué antes, pero debo decir que el camino fue largo y descansamos un poco. No puedo mentir yo deseaba iniciar este viaje.
Me mostraste que nuestro honor era a veces lo que nos hace pelear a pesar de nuestra forma y los prejuicios por ello.
Padre, el ser una liebre no es algo insignificante o el tener que vivir escondidos. Padre... El Dai-Yôkai no me vio diferente a los otros shifter, soy tan valioso como cualquiera.
Estoy bien, y viviré con la frente en alto.
Hizashi terminó de leer y deseó llorar, más la presencia de su hermano no se lo permitió. Su hijo le había demostrado que ser un shifter liebre no significaba ser débil o cobarde.
—Es de Neji —aseguró Hiashi.
—Si...
—Tú sabías donde estaba.
—Si.
—Pues envíale respuesta. Debe regresar, vienen tiempos difíciles, debemos protegernos entre nosotros. La Madriguera es primero.
Hizashi vio a su gemelo y este no esperó respuesta para ir a la puerta, estaba seguro que sus órdenes serían obedecidas.
—No Hiashi, Neji no solo no regresará, si no que yo... Me uniré a él con los Inu.
—¡¿Estás loco?!
—No, mi hijo y yo deseamos crear algo bueno para los shifter liebres... Para todos.
Hiashi miró estupefacto a su siempre obediente hermano, meterse al interior de las habitaciones y salir poco después con una bolsa llena.
—No pretendo que lo comprendas, pero no me intentes detener.
Hiashi no hizo ningún movimiento y sin creerlo, vio partir a su gemelo.
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Naruto se sentó en una de las ramas en lo que los demás recorrían el tramo circular con Sesshōmaru e InuYasha.
Se preguntaba ¿por que y cuántos secretos cubrían su vida hasta ese momento?
Recordaba sus escuetas palabras en su nota...
Mamá...
No podía quedarme si me estaban persiguiendo; los Inu me han protegido y me han dado refugio.
Mamá ¿Por que soy una especie de Kitsune?
Naruto se rascó la nuca al recordar que su pergamino estaba dividido en dos y el otro mensaje iba para...
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Rasa, se sentía nervioso y con terror de saber que le hubiera pasado algo a su familia. Karura era su esposa y compañera, como bien se lo dijo a los otros Rīdā, los matrimonios ya no eran buscados por esa leyenda de compañeros verdaderos, pero no por ello no había amor y respeto.
Rasa escuchó al conductor informar:
—Señor, Sajin está en medio de la carretera, acompañado de un hombre.
—Deten el auto.
Daimaru obedeció y paró; que Rasa bajó veloz antes del paro total. Baki le siguió de inmediato.
El tanuki vio a Sajin avanzar rápido, pero cojeando hasta él.
El pelirrojo a su lado lo siguió, pero más lentamente y con actitud suspicaz.
—¡Lord estamos cerca, necesitamos la ambulancia!
Rasa sintió su corazón casi detenerse. Nagato al ver al Tanuki en shock, lo apuró:
—¡Vamos!
El shifter conejo avanzó dando grandes zancadas hacia la curva donde estaban sus compañeros y los heridos.
Los otros autos arribaron, más dejaron pasar a los servicios de urgencias.
Rasa y Nagato llegaron al lugar del ataque y los jóvenes tanukis corrieron a sus brazos. Konan obvió a todo mundo dirigiéndose a los paramédicos y explicando lo que había podido revisar en los heridos.
Rasa dejó un momento a sus hijos y caminó hasta donde atendían a Karura, a la que se le notaba grave.
El Rīdā rozó la mano de su esposa y la sintió fría. Debía ser fuerte, pero ver de ese modo a Karura lo tenía al borde de la locura.
Los otros líderes optaron por revisar el lugar y acercarse a los jóvenes shifter que el olor los delataba como de diferentes especies.
Fugaku notó que el de perforaciones parecía ser el líder de ese grupo y llegó hasta éste.
—No erramos al considerar que ustedes son los que auxiliaron a los tanukis.
Yahiko encaró al Tengu sin amedrentarse.
—Estuvimos casualmente por aquí.
—¿Podrían decirnos cómo pasó todo? —pidió Minato.
Yahiko y Konan comenzaron a describir lo que habían visto y evitado.
Al escuchar el relato; el rubio maldijo al saber que kitsunes renegados tenían mucho que ver en ese atentado.
Itachi y Shisui observaron al trío de buenos samaritanos y llegaron a una conclusión...
—Son Akatsuki. —Shisui puso en palabras los pensamientos de ambos.
Nagato, que no dijo —hasta ese momento una palabra—, vio a los dos Tengu.
Los Rīdā lo invitaron y el ambiente se tensó. Los tres de Akatsuki se alistaron para luchar, si se veían amenazados.
—De parte de esta alianza, les agradecemos su ayuda... Akatsuki.
Anticipó Fugaku, Minato asintió y los otros yôkai hicieron una reverencia.
Los tres shifter correspondieron, agradecidos con saber que su decisión fue la correcta.
Los paramédicos subieron a todos los heridos y con eso los autos se empezaron a mover. Antes de subir a su transporte Fugaku pidió:
—Nos harían un favor si aceptan la invitacióna mi casa.
Los Akatsuki se miraron y si bien aún había desconfianza, Nagato deseaba saber más de... Minato y que mejor de ese modo.
Rasa llevó a sus hijos a la limusina y regresó hasta los de Akatsuki.
—Vienen ¿Verdad?
—Si.
Respondió Konan. Con esa respuesta el Tanuki corrió a la limusina para despedirse de sus hijos, pues ellos irían con los Tengu en lo que él iba al hospital con su esposa, cuñado y gente.
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Después de dar su versión de lo ocurrido en Roiyaritī, Sasuke vio que Kushina ya no estaba tan en su contra y él decidió retirarse a descansar un poco en lo que recibían noticias de los Sabaku no.
Al cerrar la puerta de su cuarto, se arrastró a su cama y fue cuando sintió el aire frío colarse por debajo de la puerta, lo que era extraño, pero más extraño fue que un pedazo de papel llegará con la corriente.
Sasuke lo alzó y...
No sé cómo saludarte, antes eras para mí solo un cazador ahora... No sé cómo verte.
Arriesgaste tu vida por ayudarme y lloraste... Creo que por mí... La verdad es que recuerdo poco de lo que pasó después, pero me dijeron que no querías que InuYasha me llevara con él. Ehm... Si te interesa estoy bien, a salvo.
Gracias... Uchiha...
Ehm... ¿Te veré pronto? Bueno, espero.
Sasuke terminó de leer y era genial que estuviera a solas, pues tenía una cara de tonto total. No era para menos "¡Naruto le envío un mensaje!" Lo demás no le importaba.
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Kushina fue dejada en una salita a solas, para que pudiera leer en privado su nota y cuando ella lo hizo se dejó caer en un sillón.
Era lógico que su hijo preguntaría eso, más esperaba haber podido hablar con Minato antes o tal vez Naruto deseaba una respuesta de los dos, por la obvia insinuación de la paz entre clanes caninos y zorros.
...
Mil gracias a:
Kane-noona, baunyoko, Chiharu: Pues con muchas dudas, aumentan entre más sabe ^_^ y Alba marina.
