El manicomio estaba dividido en varios sectores: el área vieja, prohibida para todos sin excepción por peligro de derrumbe; las arias de nivel obligatoriamente prohibido para Mai ya que el tres era donde se suponía que había mayor actividad (la capilla, la morgue, los baños masculinos, las aulas de tratamientos y los cuartos de confinamiento); las habitaciones eran área nivel dos; y los pasillos colocados como nivel uno.

El grupo "chivo expiatorio Mai" trabajaría únicamente en la base 2 la cual era el edificio de las mujeres donde solo había nivel uno y dos. Un pequeño edificio solamente apartado a un jardín de distancia del edificio principal y en donde Mai no había podido entrar.

La Base 1 era el auditorio principal y por seguridad de todo el personal dormirían en cuartos de estar considerados nivel uno y en uno de esos era el dormitorio femenino. Mai aun estaba exhausta por todo el horrible trabajo de limpiar el cuarto. Habían movido desde casillas oxidadas hasta sillas de ruedas

Solo habían asistido a la investigación unas diecisiete mujeres contando a Luella, Madoka, Masako, Ayako, a Mai y a la doctora Cole.

Mientras limpiaban aprendió que su nombre era Dorothy y, para sorpresa de Mai, era una mujer demasiado infantil para su edad. Gustaba mucho de su profesión, pero los fantasmas no eran su fuerte. Ella trabajaba a primera mano con los psíquicos.

Dorothy seria la doctora oficial de Mai, si es que eso se lo permitía Ayako. Su trabajo era supervisar y analizar cualquier reacción en el cuerpo o mente de la chica en cualquiera de las pruebas.

Mai sintió correr los escalofríos por la espalda. ¿Cómo serian las pruebas? Solo podía imaginarse a si misma siendo torturada como un ratón de laboratorio con un millón de cables pegados a ella.

Ya era de mañana y el resto de las chicas esperaban en los baños por su turno. ¡Solo tres regaderas para diecisiete mujeres!

La muchacha sonrió. Justamente Dorothy la levanto a las siete en punto antes que las demás se despertaran. La mujer realmente le parecía agradable aunque fue una verdadera asaña lograr comunicarse entre las dos. Ya que Dorothy no entendía ni una palabra en japonés.

Mai ahora estaba en el dormitorio, sentada en el colchón que les habían dado. Era lo mejor que habían logrado conseguirlos ojos cafés recorrieron la sala, el gran cuarto estaba lleno de colchones y maletas, una pijamada. Intento pensar en cómo había sido el lugar en mejores tiempos, como había lucido el cuarto con la pintura en su lugar y los muebles nuevos siendo usados por los locos mientras eran acechados por las enfermeras.

La Chica miro por un rato a la nada. A veces se preguntaba si eso era como meditar, perderse entre pensamientos bobos hasta que solo quedas en blanco.

Un dolor en el pecho la saco de las nubes y empezó a buscar algo entre sus cosas. El dolor palpitante de sus moretones y heridas se volvía más insoportable con el tiempo.

Abrió su maleta y en el fondo, en la orilla, había una cajita donde adentro llevaba una botellita de vitaminas infantiles con la caricaturita de un gatito sonriente. Miro culpable a la botellita, preguntándose como había caído tan bajo y por lo fácil que fue.

Abrió la botellita para ver varias píldoras de diferentes colores para cada vitamina todas con una fea textura rasposa, pero había algo especial en la botellita; entre estas pastillas había otras. Unas blancas pequeñas y especiales. Y lo más probable es que no le quedaran más de tres.

El ruido de una puerta abrir y cerrarse de un golpe la asusto, era una mujer entro en la habitación secándose el pelo con una toalla.

Suspiro y guardo su botellita.

Miro nuevamente a la mujer la cual solo le dio una sonrisa y se marcho sin notar que el corazón de la chica en el colchón estaba a punto de estallar fuera de su pecho de los nervios.

Se quedo ahí por unos momentos más. Mordiéndose un labio, preguntándose si debía usarla ahora o no. no fue hasta que sintió el sabor a sangre que se decidió por tomar una de las rasposas y guardar su botellita.

Se sentía hueca… otra vez.

Y desafortunadamente cada que se sentía hueca pensaba en él.

El éxtasis de ver a su narcisista favorito no se podía comparar a ese asqueroso sentimiento. Dudaba que él lograra cambiar algo. Estaba maldita. Ella misma ya había llegado a la idea de que terminaría viviendo por el resto de sus días con sus insufribles pesadillas, medio rota y hueca.

Se levanto de su colchón intentando olvidar el mal sueño de anoche, fue uno muy tranquilo a comparación de los demás, ni un rasguño.

Salió y camino directamente hacia la Base 1.

El día era un poco frío e incluso con un poquito de niebla. Gracias al destino en el lugar no reinaba el silencio, desde donde estaba se podía escuchar las voces de la gente en el gran auditorio comiendo el desayuno y eso le ayudaba a sentirse más valiente.

Mai volvió a notar lo decrépito que estaba el lugar. Era increíble lo rápido que se desgastaban los edificios. Según la pequeña información de Madoka, el manicomio había cerrado por el 95. En casi unos veinte años había llagado a tal estado de desgaste.

Había madera podrida por todas partes y en las paredes se veía el moho crecer por la humedad, ni hablas de los techos en donde algunos tenían agujeros que llegaban hasta el piso superior o hasta cuartos que no tenían.

Abrumada, la muchacha, se cruzo de brazos en su suéter y siguió hacia las voces. Deseando algo caliente en el estomago.

Pero aun con las voces no era suficiente. Apresuro el paso. Un miedo paranoico empenzo a consumirla. Se sentía como niña que intentaba escapar de la oscuridad del pasillo a la seguridad bajo su cobija. No se sentía a la par con el lugar a su alrededor. Era una de esas piezas de rompecabezas que había sido colocada a la fuerza en el lugar erróneo.

Estaba consciente de que se sentía y era uno de esos miedos irracionales.

A la vuelta de la esquina ya llegaría al auditorio. Se sintió aliviada de que estaba mas cerca y así el coco no la comería. No disminuyo su paso apresurado. Ya se debería de estar sirviendo la comida porque adentro se estaban poniendo muy ruidosos.

Y por fin alcanzo uno de los huecos de las entradas que de por si le faltaba puerta y el marco.

Mai quedo helada.

El mundo, en un segundo, se cayó.

En el auditorio no había más que siete personas entrando con bolsas de pan y grandes ollas calientes.

No eran suficientes para hacer todo ese ruido de hace unos momentos.

Un escalofrío eterno corrió en su espalda mientras raíces crecían bajo sus pies. Y un aliento respiro tras de su cuello erizo sus vellos, el coco la había alcanzado y estaba de tras d ella.

Instintivamente volteo, a pesar de que sabía que no hallaría nada. Lo que más la aterro fue el no ver nada y aun si sentir el cálido aliento del coco chocar en su cara.

Lo podía sentir ahí. Frente a ella. Una entidad hambrienta hasta la locura decidida a abalanzarse frente a su presa.

Algo la agarro del hombro y grito.

— ¡Mujer no grites así!—Bou-san estaba junto a ella sobando su adolorido oído.

— ¿Bou-san?— Mai seguía recuperándose del susto buscando con la mirada la presencia del coco o tan siquiera la mirada de compresión en la cara de su amigo.

— ¿Que sucede?— ahora había una varia gente a su alrededor, unos hasta habían corrido desde los pasillos. — Are you ok young lady?—preguntaban algunos mientras que otros solo se habían acercado a ver.

Mai aun buscaba esa cosa desesperada y la presencia de toda esa gente no la ayudaba para nada.

Carry on people, there's nothing to see here —alaro una voz fría y conosida—. Everyoe to your duties, now —el montón de gente se alejó poco a poco aun mirándola de reojo. Naru volteo a ver al monje.

— ¿Takigawa que paso?

— ¡Nada!—se defendió el monje— yo solo la agarre del hombro y grito como loca. Vamos niña, que no soy pederasta—.Mai miro al Monge a la cara, aun alerta. El hombre tenía las cejas levantadas y los brazos a los costados. Mientras que a su lado estaba Naru, mirándola y esperando por una respuesta.

La chica soltó una risita nerviosa.

—Perdón —sonrió como niña culpable.

Los tres se acercaron al desayuno olvidando al coco en la entrada, se formaron frente a una mesa con las ollas, las bebidas y los panes.

¿Por qué no les había dicho? Se preguntaba la muchacha mientras servían su plato.

— ¿Qué diablos es esto?— pregunto el Monge en voz baja mientras miraba atentamente a su plato.

—Estofado—contesto su jefe estoico como siempre—, y se come con cuchara—el joven saco su media sonrisa cínica mientras le pasaba una a Mai y a Bou-san—por favor no me hagan explicarles como comerlo.

Oliver ignoro por completo las miradas de odio de sus compañeros mientras decidía si tomaría jugo de uva o de naranja. Se decidió por el más dulce y camino a una d las mesas seguido por sus amigos… si es que aun les podía llamar amigos.

El joven cerró los ojos, cansado.

Rápido se sentó en una silla y saco un legajo de su saco, como amaba ese saco.

— Oye Naru, ¿qué es lo que haremos hoy? —pregunto Takigawa mientras miraba su comida con cautela.

Oliver clavo sus ojos en el monje mientras tomaba un sorbo de su jugo. Ya lo tenía todo planeado como siempre.

—Primero que nada hablaremos del las pruebas que deberíamos de tomar—se aclaro la garganta—. Mientras hacemos eso la brigada de seguridad pasara por nuestro edificio y pondrá las medidas de seguridad—. Solo eran tras hombres que checarían la estabilidad del edificio y cerrarían los lugares potencialmente peligrosos. Luego se clocaran las cámaras, se checaran las temperaturas y los médiums recorrerán la zona antes de que Mai entre en el edificio, Yusahara tendría que buscar los archivos de todas las pacientes que hubieran habitado el edificio.

Aun Oliver no había decidido que pruebas usarían en Mai. El miraba a la pequeña chica que tomaba su café sin quitarle la vista a una de las entradas.

Tan pronto y ya había visto algo. y aun así no les decía nada.

So is true, our little genius has a crush — Una vos raposa se burlo en las espaldas de Oliver haciéndolo rodar los ojos, pudo ver como Takigawa y Mai solo se le quedaban viendo al anciano cara de huevo parado tras de el, afortunadamente ninguno de los dos sabia bien el ingles. El joven ni se molesto en voltear a ver al sujeto aunque no pudo evitar fruncir un momento el ceño mientras escuchaba la silla junto a Mai ser arrastrada.

Mai movió su atención de la puerta hacia la silla junto a ella, el extraño anciano le sonreía mientras se sentaba y acomodaba su plato en la mesa.

How is posible that such a sweetheart like you is hanging aroung with a boy like him? hm?— el anciano la miro muy atento, casi tan atento como lo hacia el profesor. Mai no había entendido nada de lo que el sujeto le había dicho y el pequeño pánico le lleno la cabeza. No pudo evitar mirar a Naru por ayuda, cosa que el habia ignorado olímpicamente. Se la pasaba lanzando dagas al sujeto con los ojos y el anciano seguía esperando su respuesta— Is't she a bit shy, is she?— el anciano volteo a ver a Oliver con cierta burla en la expresión.

Don´t even bother, Black, she can't unertand you— Naru apretaba un poco la quijada, el ambiente entre los dos no se veía para nada bien.

Mai volteo en busca de ayuda de Takigawa quien solo levanto los hombros con una mueca de confusión mientras comía de su plato. Estaba tan perdido como ella.

Indeed. I can see that.

El anciano levanto las cejas y ensancho su sonrisa mientras todo junto a Oliver parecía oscurecerse mas. ¿Acaso se estaba burlando de Naru?


PERDONENME se que deje la historia en el olvido, pero me atore en serio con la trama, hasta aora tengo todo lo que va a pasar con Mai, pero quiero agregar algo mas... no pienso desir mas detalles de la trama.

algo que creo que no aclare muy bien desde el principio

desde la ultima vez que Naru y Mai se vieron un año y dos meses mas o menos a mediados de julio, Naru le deja a Madoka SPR pero cierran dos meses despues en septiembre (luego aclarare esto) y ahora en nuestra historia es serca de finales de septiembre. me disculpo muchisimo