Capitulo 11-Nota
Al llegar al Nozomi, Amy se paró a pensar un poco mejor en lo que había hecho, ya no se sentía tan segura de si misma como antes, ya que de esta vez, la culpa de que ellos escapen, (si logran hacerlo) sería nada más que su sola culpa.
Cansada se tiró en el sofá oscuro del cuarto y cerró los ojos despacio, calmándose un poco, para pensar con claridad.
En el hipotético caso de que la despidieran, siempre podría buscar otro trabajo como profesora de dibujo en otro lugar, eso no iba a serle difícil, ya que tenia buena mano con los niños, lo difícil para ella sería despedirse de sus antiguos alumnos y tratar de ver a los nuevos como vería a los anteriores...
Justo cuando al fin había logrado calmarse, apareció delante de ella la imagen de ese extraño detective. Frunció el ceño ante la mala pasada que le estaba jugando su cerebro, trató de como fuera de sacarse esa visión de su cabeza, ya fuera centrándose en un objeto de la suite o haciendo cuentas mentalmente, pero la imagen de L no se apartaba de su cabeza. Esos ojos grises, a pesar de que no los tuviese delante, de que tan solo era una visión, ahí estaban, y no era capaz de hacerlos desaparecer. Lanzó un fuerte gruñido y se apretó las sienes con sus manos, deseando que esa imagen desapareciera, pero al no lograrlo, su frustración, y odio hacia L aumentó.
Se levantó del sofá, cogió su bolso y del, un lápiz, un folio sin un trozo (el cual usó para escribirle la nota a Near) y empezó a dibujar tratando de pensar en otra cosa.
HOTEL TEITO 6:30 p.m.
El tiempo en nuestra habitación pasaba muy rápido, demasiado quizás, pero eso se debía a que no queríamos marcharnos, yo al menos no, por ahora, pues si Amy volviese con nosotros, sin duda relajaría las cosas con una de sus tonterías y Roger estaría de mejor humor, por lo que el castigo (que en un futuro seguramente nos impondrá) no sería tan grande, pero si ella no estaba, ni nos defendía como de costumbre, el castigo era inminente. Igual solo tendremos que estar castigados hasta el once de enero, pero aun así es demasiado tiempo sin mi videojuegos, pues Roger atacaría a lo que más apreciamos, Mello andaría con un humor más pésimo que de costumbre por no tener su chocolate y Near...realmente no tengo ni idea de como reaccionaria Near, igual de ninguna manera, es muy calmado, así que no sé...
Lancé una mirada a el reloj de mi muñeca izquierda. Las seis y media. Si no me equivoco el vuelo que debemos coger es a las diez, por lo que a las ocho tendríamos que estar allí, o eso nos había dicho Watari.
Mello dejó escapar un pequeño gruñido mientras miraba por la ventana, había empezado a llover un poco, y las gotas golpeaban contra los cristales de la ventana, haciendo resonar el pequeño ruido del impacto del agua contra el ventanal.
Antes de poder darme cuenta ya eran las siete, si que avanzaba rápido el tiempo...
Llamaron a la puerta, y como me esperaba era Watari, que con un movimiento de cabeza nos indico que era hora de irse, ya que antes de ir al aeropuerto tendríamos que ir a por nuestro equipaje, que se había quedado en la Wammy's House, o eso supuse. Yo me levanté del asiento donde estaba tumbado y caminé desganado hacia donde el agradable fundador del orfanato estaba. Near me siguió sin expresión alguna, como de costumbre y Mello fue mordiendo una tableta de chocolate, parecía que la disfrutaba con lentitud, seguramente ya sabe lo que le espera nada más llegue a "casa"
—¿Y L?—Preguntó el rubio—¿No viene a despedirse siquiera?—Watari negó con la cabeza, el adicto al chocolate tan solo junto más sus cejas, añadiendo unas casi imperceptibles arrugas de enfado a su frente. Seguramente ya es esperaba eso de su ídolo, pero aun así quiso asegurarse.
Bajamos las escaleras en vez de coger el ascensor, pues según Watari, era más sano, y nosotros eramos jóvenes, así que no tendríamos que tener ningún problema ni ninguna queja por ello.
A la salida del hotel las pequeñas gotas de lluvia empezaron a caer sobre nosotros, no eran ninguna molestia, apenas se notaban, sin embargo Watari sacó un paraguas, de color negro y nos cubrió con él mientras caminábamos hasta una limusina. Eso me alegró un poco, me haría sentir importante montarme en un vehículo como ese.
El interior era como yo me esperaba, bastante grande, sus asientos eran de un color gris y bastante suaves al tacto. Me acomodé en el asiento del medio y me abroché el cinturón sin dejar de mirar al frente. Cuando nos subimos todos, Watari arrancó el coche.
Durante el viaje veía como poco a poco las luces de la calle empezaban a encenderse, ya que había comenzado a anochecer, también observé perplejo como pasábamos por alto el hotel en el cual Amy nos había registrado a todos. ¿No íbamos a parar recoger las maletas? Pude alcanzar a ver que de la ventana del salón de la suite salía una luz amarillenta que reflejaba una pequeña sombra. Seguramente fuera Amy.
—Roger,¿no vamos a recoger nuestro equipaje?—Le preguntó Mello
—No, os lo llevará Amy cuando vuelva a Inglaterra, no creo que se le olvide, además no os hace falta—Contestó el anciano. Mello lanzó un gruñido ronco. Ya casi empezaba a parecer un animal con tanto gruñido y tanto ronquido. Near lanzó un pequeño quejido a mi lado, pero no le hice caso alguno.
Él continuo removiéndose en su sitio hasta que sacó algo de su bolsillo. Unas pequeñas monedas resonaron en el coche, ahí fue cuando decidí ver que demonios le pasaba. Sostenía un pequeño trozo de papel en una de sus blanquecidas manos mientras que en la otra sujetaba unas cuantas monedas. Me incliné hacia el para leer lo que ponía aquel pedazo de hoja que mantenía sujeta en entre sus dedos, tan solo lo hice por mera curiosidad.
Cuando esteis a punto de subiros al avión, cuando no os vea nadie, fijaros que en la pista, al lado justo del camino que tenéis que seguir para subir al avión hay una puerta roja, conduce al baño de mujeres, en ese baño siempre está la ventana abierta, escaparos por ella y llamarme al número de teléfono que está detrás de la nota.
Amy
Esbocé una pequeña sonrisa y levanté mis ojos hacia Near, que observaba la pequeña carta con indiferencia, después bajo su mirada a la calderilla y giró el papel. Como en la nota ponía, había un número de teléfono que sin duda seria el móvil de Amy.
—¿Lo intentamos?—Susurré en voz baja, volviendo a mirar hacia delante para que Watari no se diera cuenta.
—L nos volverá a mandar a Inglaterra—Contestó él aun más bajo que yo.
—¿De qué habláis?—Preguntó Mello, también en bajo.
—Mira esto—Le cogí la nota a Near y se la pasé al rubio, que la leyó rápidamente.
—...Es útil cuando quiere—Dijo el esbozando una pequeña sonrisa—¿Pero de qué nos sirve? Volvería a mandarnos a Winchester
—Por intentarlo no perdemos nada—Dije y me encogí de hombros. Mello guardó el papel en su bolsillo.
—Pues intentémoslo.
HOTEL NOZOMI
Amy levantó la cabeza del papel y contempló su obra bajo la luz artificial de la bombilla.
Era un dibujo a lápiz, de los ojos grises de L, mas exactamente de su rostro. El boceto le había quedado bastante bien, a pesar de hacerlo en un trozo de hoja rota y con tan solo un lápiz en vez de con sus utensilios artísticos.
Se podía observar el rostro del detective y cierta parte de su cuello, con su mirada muerta y fija en un punto imaginario, sin ninguna sonrisa en su cara, tal y como ella lo vio cuando salió por la puerta, sin sentimientos, sin ilusiones, así lo había dibujado. Sonrió orgullosa al ver lo bien y lo parecido que le había quedado. Había pensado en romperlo nada más lo acabara, ya que eso le había salido mediante un impulso, pues cuando sabes dibujar, tan solo tienes que dejarte llevar y tu mente hará el resto, y eso había sido lo que su mente había decidido crear en el papel en blanco, y el hecho de que fuera L lo que su subconsciente quería crear la desconcertó y le puso nerviosa, así que nada más lo acabara lo trocearía, sin embargo, se arrepintió en el último momento y decidió no hacerlo. En vez de eso, lo dobló y lo guardó en un bolsillo interior de su maleta.
Se apartó de su equipaje y fue directa hacia la ventana, preguntándose si Near había encontrado ya la nota. Lanzó una mirada a su teléfono móvil deseando que ya hubiera recibido una llamada de un número desconocido, y que ese conjunto de dígitos fueran los de la cabina por la cual tenían que llamarla los tres huérfanos, pero sin embargo, la pantalla de su teléfono estaba oscura y no tenía nuevos mensajes que darle.
Lanzó un suspiro y se deslizó hasta la mesita de café color ocre, al lado del sofá, y cogió el móvil, se tumbó en el cómodo mueble al lado de la mesa ocre y se estiró, dejó el aparato encima de un cojín y se sentó bien, en el lado opuesto a donde el objeto estaba, mirándole con ojos brillantes, esperando a que sonara de un momento a otro de una vez. No estaba dispuesta a dormirse hasta que recibiera la llamada.
¡AVISO!
probablemente a partir de ahora tarde más en subir nuevos capítulos, y no uno diario como acostumbro, pues empiezan las clases y voy a tener que pasarme las tardes estudiando (-.- yuuupiii)
Aún así haré todo lo posible por despachar las obligaciones rápido y subir algún que otro capítulo nuevo. Por ejemplo, hoy voy a tratar de dejar acabados unos cuantos para así poder subirlos entre semana.
Vamos, que escribiré los fines de semana y los dejaré guardados para ir subiendolos por el medio de los días, siempre en cuando no tenga examenes.
Un abrazo y gracias por leer mi fic, me alegra que os esté gustando. n.n
