Herencias
Ya había pasado al menos medio día desde que Lucy había caído inconsciente lo cual preocupaba un poco a Vulpécula, el stardress de Lucy había desaparecido apenas había quedado inconsciente permitiendo regenerar su magia más rápido por lo que Vulpécula se despreocupo un poco y empezó reconstruir el lugar con su magia, había durado alrededor de una hora y Lucy aún no despertaba así que solo se recostó al lado de ella y cerró los ojos y empezó a recordar el tiempo que había pasado con Layla ella sin duda fue su mejor amiga se llevó incluso mejor que con su creadora, las extrañaba tanto, pasaron los minutos y ella todavía estaba consumida en sus recuerdos donde también recordaba a Lucy de pequeña y la irritación que le causaba cada vez que la veía, nunca creyó o más bien no quiso creer lo que Layla le dijo al final de que esa mocosa se haría más poderosa que ella, para Vulpécula solo su creadora y Layla eran las magas celestiales más poderosas pero ahora vio en Lucy un poder que incluso podría sobrepasar a su antecesora, Vulpécula se sentía de muy buen humor tanto que no podía ocultar su sonrisa, le resultaba divertido tener a Lucy como su dueña y se imaginaba todo tipo de estúpidos problemas en los que se iban a meter por la falta de cuidado y despiste por parte de la maga, en todo ese tiempo nunca conoció una Heartfilia tan poco agraciada y despistada como Lucy lo único que había heredado a parte de la apariencia era la terquedad, todas las Heartfilia eran muy tercas y no median las consecuencias de sus acciones haciendo que muchas murieran pero esta vez ella se aseguraría de proteger a Lucy sin importar el precio, cumpliría la promesa que le hizo a Layla de protegerla y entrenarla.
Vulpécula seguía en trance hasta que escucho un leve quejido a su lado, abrió de inmediato sus ojos y se sentó dirigiendo su vista a Lucy que aún seguía con los ojos cerrados.
― Oye Rubia ¿Puedes oírme? ― pregunto tratando de despertarla.
Pero nada, todavía seguía inconsciente su magia ya estaba aparentaba estar totalmente recuperada pero aun así seguía desmayada.
Vulpécula se volvió a acostar, los minutos pasaban y sus parpados se empezaban a sentir pesados hasta que sin darse cuenta se quedó profundamente dormida.
Después de unas tres horas de que Lucy hubiera dado indicio de despertar ella volvió a emitir un quejido pero esta vez más fuerte y se removió con dificultad, en su rostro se asomaba una expresión de mucho dolor.
No sabía dónde estaba todo se veía totalmente oscuro pero podía sentir el pasto debajo de mi cuerpo y podía escuchar un extraño sonido que a los minutos distinguí como unos leves ronquidos, quería abrir mis ojos pero los sentía tan pesados que no podía mi cuerpo también se sentía sumamente pesado y adolorido, unos segundos después escuche que alguien me llamo y luego de eso no sentí ni escuche nada más hasta que sentí un dolor muy fuerte en el pecho, no podía hacer nada, aunque intentara moverme mis extremidades pesaban demasiado sentía como si me estuvieran arrancando el corazón con algo sumamente caliente el dolor empezaba a intensificarse luego empecé a escuchar un grito desgarrador demasiado cerca, el vibrar de mis cuerdas vocales me hizo darme cuenta de que era yo quien emitía el grito, a como pude lleve mi manos a mi pecho y presione con la fuerza que tenía para aliviar el dolor pero no daba resultado después sentí que alguien me estaba tocando los brazo y trataba de estabilizarme pero el dolor era muy fuerte pero después de un rato este empezó a disminuir y deje de gritar, el dolor se iba apaciguando como si la llama se estuviera apagando y después no sentí nada.
Lucy empezaba a moverse más bruscamente y después un grito muy fuerte salió de su garganta despertando a Vulpécula que enseguida dirigió su vista a Lucy vio como esta se revolcaba y se tomaba el pecho fuertemente mientras gritaba, Vulpécula no sabía qué hacer, la tomo de los brazos tratando de calmarla, movió sus orejas hacia el frente y escucho el corazón de Lucy bombear frenéticamente, si seguía así su corazón explotaría luego algo pasó, Lucy se empezaba a estabilizar lo que calmo a Vulpécula un poco pero al instante sintió como su magia estaba siendo absorbida, Lucy estaba absorbiendo su magia para poder recuperarse Vulpécula no se quitó y dejo que Lucy siguiera succionando su magia pudo ver como también las cosas a su alrededor empezaban a perder energía, a los pocos minutos Vulpécula empezaba a quedarse sin magia pero para su suerte Lucy se detuvo ya totalmente estabilizada así que la soltó y se sentó a su lado demasiado agitada, un poco más y desaparecía al mundo espiritual, casi todas las reservas de magia que tenía las había absorbido.
― Al parecer su cuerpo ideo una manera de recuperarse, eso sí que fue inesperado― comentó para sí misma con un tono divertido y de cansancio en su voz, miro a Lucy a ver si de una vez por todas se dignaba a despertar, estuvo un par de minutos inmóvil hasta que empezó a toser para luego abrir los ojos los cuales se posaron en Vulpécula casi al instante, se incorporó con dificultad aun sintiendo el cuerpo adolorido.
― ¿Qué fue lo que pasó? ―es lo primero que dice la rubia confundida.
―Pasa que casi me dejas sin magia―le contesta cortante.
― ¿Qué? ― pregunta Lucy asustada.
Vulpécula suspira, estaba demasiado cansada para gastar energía explicando lo que paso pero no tenía opción tenía que decirle y advertirle para que no volviera a usar ese traje.
― Al parecer invocar la magia de Acuarius, con la cual no tienes contrato te dejo casi totalmente sin magia provocando que te desmayaras, debido al esfuerzo tus órganos internos en especial el corazón recibieron mucho daño, pudieron haberte explotado, deduzco que es por no tener el suficiente poder mágico ya que para poder recuperarte tu cuerpo se las ingenió para robar magia de lo que te rodeaba, incluyéndome― explico tratando de sonar lo más amable posible― Absorbiste casi todas mis reservas de magia― dijo esto tratando de sonar graciosa pero a Lucy no le pareció para nada divertido ya que su expresión era de terror y culpa, Vulpécula vio eso y de inmediato puso sus manos en los hombros de Lucy y la miro directo a los ojos con una mirada ligeramente severa― Escucha Lucy no te culpo, en parte es mi culpa por haberte presionado tanto pero prometeme que nunca NUNCA volverás a invocar la magia de un espíritu que no tengas si no es muy probable que mueras.
Lucy no dijo nada por varios segundos procesando lo que Vulpécula acababa de decirle para luego mirarla de nuevo con decisión.
― Está bien lo prometo.
Vulpécula sonrió y la soltó sus fuerzas se habían recuperado un poco así que se levanto para empezar a dirigirse al sendero que las llevaría al lugar donde Layla escondió lo que el Rey le había dado.
― ¿A dónde vas? ―pregunto Lucy.
― A donde más, al lugar al que se supone que venías desde un principio ¡Muévete o te dejaré atrás!
Al escuchar eso Lucy se incorporó del todo y corrió hasta llegar al lado de Vulpécula, el sendero era algo angosto pero muy largo Lucy no podía creer que todo eso estuviera bajo su antigua casa, caminaron por un par de minutos en silencio.
― Entonces ¿Cómo es que pudiste estar sin complicaciones todos estos años en Earthland? ― preguntó por fin Lucy.
― Ya te habías tardado en preguntar en serio que eres lenta―se burló Vulpécula y antes de que Lucy se quejara prosiguió― La verdad es que Layla-sama me dio de su magia para que yo pudiera estar sin problemas aquí mientras tu llegabas, esa magia la estuve reservando por años esperando por ti― explico con un tono nostálgico.
Lucy simplemente no supo que decir solamente pudo sonreír y luego se le vino a la cabeza lo que había mencionado Vulpécula anteriormente.
―Oye ¿A qué te referías antes, con lo de que tenía potencial o eso? ―pregunto Lucy intrigada― me gustaría que me explicaras todo.
―Bueno supongo que sabes que mi llave fue creada por tu antecesora, la maga celestial más poderosa que ha habido y además que yo soy la única llave de diamante que existe― Lucy se limitó a asentir― Bueno puedo ver que tienes un poder mágico similar al de ella es posible que si entrenas más puedas hasta superarla.
Lucy se detuvo y se quedó inmóvil por varios segundos.
― ¿Qué yo voy a superar a tu creadora? Eso es imposible― negó Lucy escéptica.
― No, no lo es y la prueba más clara es ese uso tan extraño que le das a los poderes de los espíritus a parte puedes usar también hechizos de tipo cuerpo astral, de hecho me has ahorrado tiempo al no tener que enseñarte Uranometría― dijo aliviada.
― ¿Enseñarme?
Vulpécula se detuvo y se giró hacia Lucy.
―Sí Lucy, tu madre me hizo prometerle que te enseñara todo con respecto a la magia celestial y también que te protegiera― explico acercándose a Lucy mientras sacaba algo de su kimono; Lucy no se movió tratando de digerir lo que Vulpécula le contaba.
―Toma― dijo Vulpécula extendiéndole la mano con el objeto, Lucy lo tomo y lo miro por varios segundos con los ojos abiertos para luego mirar a la representante de la constelación del zorro.
― Es mi llave, ahora eres mi dueña Lucy-sama― explicó dando una pequeña reverencia.
Lucy salió de trance y se alejó un poco negando con las manos tratando de que Vulpécula no inclinara su cabeza.
―No tienes por qué decirme así― dijo un poco exaltada pero luego se calmó― Además no soy tu dueña soy tu amiga― concluyó con una bella sonrisa.
Vulpécula abrió un poco los ojos y después sonrió igual, levantó su cabeza y se dio la vuelta para seguir el camino pero antes miro a Lucy por encima del hombro.
― Y ¿Quién dijo que te considero mi amiga? ― dijo en modo de burla y le saco la lengua para después seguir, ocultando una sonrisa enternecida.
Lucy solo suspiro y volvió a sonreír mientras guardaba la llave de Vulpécula con cuidado en el estuche de sus llaves para luego seguir el sendero, Lucy no pregunto nada más ya que tenía bastante tiempo para preguntar luego, el saber que su madre aún la cuidaba la ponía muy feliz.
Luego de varios minutos más caminando Vulpécula se detuvo frente a una gran puerta de metal la cual se veía bastante pesada, Lucy la vio y se le empezó a acelerar el corazón de los nervios por ver que ya estaba cerca de saber lo que se encontraba detrás de esa puerta.
―Lucy― llamó Vulpécula, ella se acercó enseguida― Tienes que poner la clave que Layla-sama te dejo aquí― dijo indicándole el lugar en donde había una especie de pantalla holográfica y al lado se encontraba una pluma de luz, Lucy la tomo y la acerco a la pantalla esta cambio de un celeste a un rosa pálido agrandándose a la vez ahí Lucy empezó a poner la clave que venía en la carta, al terminar la pantalla cambio a un color verde y parpadeo varias veces, por consiguiente la puerta se empezó a abrir despidiendo bastante polvo en el proceso cuando todo se aclaro pudo ver la puerta Eclipse al fondo de la habitación Lucy se acercó decida sin importarle en ese instante por qué su madre tendría esa puerta, que al parecer estaba sin funcionar, al lado de la puerta pudo ver algo que empezó a brillar sobre un mueble al llamarle la atención se dirigió a ver que era, Vulpécula solo estaba expectante a lo que Lucy hiciera aun que el hecho de que el objeto empezara a brillar a penas Lucy entro le empezaba a intrigar; cuando Lucy estuvo lo suficientemente cerca del objeto pudo ver que se trataba de un libro, un enorme y grueso libro, en la tapa se podía ver un cielo estrellado con todas las constelaciones las cuales al parecer podían moverse, el brillo venía desde dentro del libro esperando ser abierto, Lucy se quedó mirándolo y luego vio a Vulpécula que solo estaba ahí parada sin expresión alguna y luego volvió al libro.
―Así que esta son las herencias que mamá me dejo― dijo para sí misma sonriendo antes de abrir el libro y que este la cegara por la intensa luz que emitía.
Hola! Aquí otro capítulo espero que les guste.
¿Qué creen que contenga el libro? Y ¿Por qué era tan importante?
Gracias por leer y hasta el siguiente capítulo.
