Capítulo X: Despedida

La mansión de Eriol era más bien al estilo Cottage inglés, justo a un costado de un espeso bosque. Creía que él vivía en la ciudad, pero ese pequeño paraje no estaba para nada lejos de Londres y aun así distaba en apariencia de la capital cosmopolita inglesa. Nakuru Akizuki, su guardián, nos recibió con efusivo entusiasmo mientras abrazaba a Sakura con fuerza, me sorprendió la apariencia tan jovial de la mujer.

"¡Bienvenida Sakura!" exclamó mientras la envolvía en un cálido abrazo.

"Mucho tiempo sin verte, Nakuru" dijo Sakura.

Llamé poderosamente la atención de Nakuru cuando soltó por fin a Sakura. Me miraba con muchísima curiosidad, como si se tratase de una pequeña niña descubriendo algo nuevo, después de inspeccionarme detenidamente, sus ojos pasaban de Sakura hacia mi constantemente.

"¡Que lindo acompañante!" soltó de repente y me abrazó a mí también.

Sakura era la única persona con la que tenía contacto físico de esa manera y se sentía bien, el abrazo me incomodó pero no la quité por no parecer grosero, además Nakuru no parecía darse cuenta de hasta donde invadía el espacio personal de los demás.

"Bienvenidos" dijo una voz que apareció en la puerta.

Eriol nos invitó a pasar a su sala, la cual tenía una hermosa vista a su jardín trasero.

"¿Cómo ha estado su viaje?" preguntó.

"Un poco accidentando" contestó Sakura "pero hemos recolectado varias pistas".

"Creo que es hora de que los tres juntemos información".

El inglés se levantó para traer consigo una libreta de cuero azul en mal estado, parecía que la habían maltratado a propósito porque tenía páginas arrancadas y la cubierta estaba visiblemente raspada. Sakura se asustó inmediatamente, tomándola entre sus brazos con fuerza.

"Era de mi papá" dijo con la voz entrecortada.

Sentí en mi pecho un dolor indescriptible. Eriol la miraba con preocupación, pero aún permanecía tranquilo.

"Sé lo que parece" comenzó a decir el inglés "pero Fujitaka está vivo".

Tanto Sakura como yo lo miramos sorprendidos.

"Como sabes yo soy la reencarnación de Clow Reed en parte y tu padre posee la otra mitad, incluso tú compartes un lazo muy especial con el mago." explicó "Pero los recuerdos permanecen mayormente conmigo, aun así, no estoy completamente seguro de que Clow no haya manipulado las memorias que me dejó".

"¿A que te refieres?" pregunté confundido.

"Clow era un mago muy poderoso," respondió Eriol "dividió su magia para evitarnos dificultades en un futuro, sin embargo lo que tu padre dejó en su diario me hace pensar que ocultó bastantes cosas para nosotros, no me malinterpreten, supongo que para nuestro bien, pero el pasado logró alcanzarnos al fin".

Hiraguizawa tomó el diario del padre de Sakura y lo abrió en una página en blanco. Fruncí el ceño porque no lograba ver nada, pero me di cuenta que ella tampoco.

"No entiendo Eriol" dijo Sakura.

"Fue un rumor que escuché hace muchos años" dijo Eriol " sobre un aprendiz que Clow tuvo cuando era jóven; como no tengo memorias de eso y jamás supuso algún peligro no lo tomé en cuenta, pero esto reveló su existencia".

De pronto arrancó la hoja en blanco que nos había mostrado anteriormente y de su dedo índice comenzó a brotar una leve llama de fuego. Pasó la hoja de papel sobre el fuego, haciendo que lentamente algo apareciera sobre ella. Sakura y yo contemplamos sorprendidos el mensaje oculto recién revelado: "Ishiguro" decía.

"¿Quién es Ishiguro?" inquirió sakura.

" Se rumora es el nombre del aprendiz de Clow," reveló Eriol " se dice fue uno muy hábil y con gran talento para la magia, durante muchos años vivió bajo la tutela de Clow en Japón para desarrollar todos sus poderes. Sin embargo, con el paso del tiempo comenzó a mostrar actitudes inadecuadas, llenas de una sed de poder imparable, así que el mago Clow decidió echarlo para siempre de su hogar. Un gran rencor creció en Ishiguro pero se perdió entre las sombras, no se volvió a saber nada más de él, solo se decía que había formado un clan que vivía en un bajo perfil para no ser detectado y vengarse de Clow finalmente".

"No tiene sentido" dije de pronto" Clow y ese tipo están muertos, no sirve de nada tomar venganza ahora".

"Tal vez suene ridículo para ti," me dijo Sakura "pero en el mundo de la magia no se piensa de esa manera; generaciones enteras se han enemistado por siglos sin importar dónde inició el conflicto".

"Ella tiene razón, " dijo Eriol "no sabemos mucho sobre Ishiguro en realidad, ni cuales fueron sus intenciones, pero esto confirma que ese clan en verdad existe aun cuando el ya ha muerto".

"Entiendo esa parte Eriol, pero" comentó Sakura "Syaoran y yo hemos descubierto indicios que indican que mi papá investigaba cosas que tienen que ver con el destino, ¿Cómo relacionamos todo esto entonces?".

"Sinceramente no lo sé," admitió " pienso en muchas variantes en este momento, tal vez un descubrimiento que de pronto los interesó o un momento que esperaron por siglos."

Sacó de su chaqueta una foto impresa, en ella se veía a un hombre de barba descuidada comprando algo en una tienda.

"Es Fujitaka" reveló " no está muy lejos de aquí en realidad, fue tomada hace unos días por el dueño, es de los sitios que tu padre frecuenta cuando viene".

La pena que embargó a Sakura al ver las condiciones de su padre no se podía describir en palabras, vi sus esmeraldas apagarse de un momento a otro sin que yo pudiera hacer o decir nada. Apreté mis puños hasta que mis nudillos quedaron blancos por la fuerza. Sakura se levantó y salió de ahí sin decir una sola palabra, intenté seguirla pero fui detenido por Eriol, quien negó con la cabeza.

"Dale un espacio" me pidió "necesita ordenar sus cosas ella misma".

Me molesté en verdad, pero muy en el fondo sabía que él tenía razón, ella necesitaba asimilar las cosas por su cuenta. Miré la foto del padre de Sakura una vez más y de nuevo su diario.

"¿Cómo te diste cuenta del mensaje? " inquirí.

"Por el aroma" admitió "es una técnica muy vieja, poner limón en papel para ocultar mensajes, yo lo quise quemar cuando estuvieran aquí ustedes para que lo comprobaran, pero siguiendo el rastro me imaginé lo que decía".

"Nada de esto tiene sentido " dije de nuevo.

"Piénsalo, Li " me pidió " el padre de Sakura nos deja un mensaje sin usar magia, señal de que quería comunicarse sin dejar algo visible para sus captores. Ahora lo dejan mostrarse en un sitio público dónde sabían que lo buscaríamos al ser frecuentado en anteriores viajes por Fujitaka. Este clan se ha mantenido oculto por siglos y de repente comienzan a ser descuidados".

"Quieren que los veamos" concluí.

"Exactamente" apoyó Eriol " la cuestión es para qué, ¿qué necesitan? o peor aun ¿a quién?, Sakura puede estar involucrada más de lo que nosotros creemos y es por eso que estaremos alertas ante todo."

"Yo jamás permitiré que le hagan daño… Yo la protegeré" admití con mucha decisión.

"Entiendo que tus sentimientos por Sakura sean fuertes Li" me dijo "pero también debes conocer tus límites".

"No hay límites cuando se trata de ella".

Me fui al cuarto que Eriol dispuso para mí, estaba realmente inquieto por dejar a Sakura sola, pero comprendí que no serviría de mucho en estos instantes. Decidí tomar un baño caliente que me sirviera para aclarar mis ideas. Mientras dejaba que el agua caliente recorriera cada centímetro de mi cuerpo, en mi mente ideaba algún plan para poder ayudar a resolver este misterio; de pronto recordé las palabras del encapuchado que vi en el muelle, "pronto lo descubrirás todo" sonaba en mi cabeza una y otra vez. La voz de Sakura llamando mi nombre me sacó abruptamente de mis pensamientos.

"¡Voy!" grité, al tiempo que me ponía rápidamente mi pantalón.

Salí a la habitación y ella me miro sorprendida, después se puso toda roja. No me había percatado de que no traía camisa, así que me apresuré a tomar la primera que encontré en mi maleta para ponérmela.

"¿Te interrumpí?" me dijo sin mirarme.

"Para nada, ¿te encuentras bien?".

Ella asintió levemente, no muy convencida.

"¿Me acompañas a caminar?" me pidió de pronto.

Le dediqué la más cálida de mis sonrisas "por supuesto".

Salimos de la mansión rumbo al bosque por un pequeño sendero, el crujir de las hojas que pisábamos a nuestro paso era lo único que irrumpía el silencio profundo que imperaba en todo el lugar. No hablamos para nada en todo nuestro trayecto, entendí eso perfectamente porque tal vez ella no necesitaba hacerlo en ese momento, solo quería saber que no estaba sola. Después de algún tiempo caminando así llegamos a un prado de un verde brillante, típico en los campos ingleses con un árbol frondoso solitario justo en el centro. Ella tomó mi mano sin previo aviso y me guio a ese lugar, al inicio yo me puse muy nervioso por su gesto, pero no dije absolutamente nada. Nos sentamos a observar el magnifico paisaje.

"No sé cómo voy a resolver esto" admitió de pronto "pero en verdad te agradezco por todo lo que hiciste por mí, creo que jamás hubiera llegado hasta aquí sin toda la ayuda que me diste."

Sus palabras sonaban a despedida y eso encendió las alarmas de pronto.

"Y lo que me falta hacer" dije "no me iré hasta que lleguemos al fondo de este misterio".

"No Syaoran," negó con la cabeza "creo que debo seguir sola de aquí en adelante".

La miré con mis ojos abiertos de par en par.

"¡Por supuesto que no!" exclamé "¡Estamos juntos en esto!".

"No soportaría perder a alguien más" admitió "tu has sido mi soporte todo este tiempo y no es justo que te enfrentes al peligro por mí".

No le daba crédito a sus palabras, la miré molesto.

"Deja de decir tonterías Sakura, ¿no te das cuenta? Esa gente te quiere dejar sin aliados y tu necesitas todo el apoyo posible, además ya hablamos de esto antes".

"Pero…

"Pero nada" interrumpí "lo siento, si querías deshacerte de mí tendrás que idear otra cosa, te seguiré hasta el último recóndito lugar de este mundo y no podrás hacer nada para impedirlo".

Nos quedamos en silencio por bastantes minutos, yo estaba enfurruñado sin mirarla, fijando mi vista en bosque para no verla, ella también estaba en silencio. Pensé en irme, pero fui sorprendido cuando Sakura de la nada recostó su cabeza en mi regazo. Quería seguir expresando mi molestia ignorándola, pero ese gesto suyo acabó por doblegarme, con mi mano acaricié levemente su cabello castaño que jugueteaba con el viento.

"¿Por qué lo haces?" me preguntó con voz calmada "¿Por qué siempre estás conmigo?"

Enmudecí por unos instantes sin saber que contestarle, sabía que aun no era el tiempo de revelar mis sentimientos, tenía que ser empático con ella y saber que estaba viviendo una terrible situación.

"¿Acaso te molesta?" inquirí, su cabeza se movió de lado a lado en forma de negación.

"Sólo me intriga" aceptó.

"Eres una persona muy importante para mí" revelé "no me preguntes el por qué, solo lo eres y eso debe bastar".

Mi corazón estaba desbordándose de pronto, no sabía cómo es que lograba conservar mi calma ante la situación tan complicada. Una mitad de mí suplicaba por revelarle mis sentimientos, mientras que la parte más racional sabía que no era adecuado decírselo ahora. Me perdí en su par de esmeraldas por unos segundos, no podía comprender como alguien quería hacer le daño a una mujer como ella.

El sonido de pasos a la lejanía captó nuestra atención, ambos nos paramos al ver a alguien acercarse. No lograba distinguir muy bien porque se encontraba bastante lejos pero quise suponer que era Eriol, sin embargo entre más se aproximaba más se apoderaba el pánico de mí. Era esa persona encapuchada del muelle, no había dudas ahora, estaba caminando decididamente hacia nosotros. Por instinto puse a Sakura detrás mío y saqué mi espada inmediatamente.

"¡¿Qué quieres?!" le grité enojado, pero no contestó.

Siguió su paso directo hacia nosotros, vi a Sakura invocar su báculo de inmediato y prepararse en una posición defensiva. Lancé espirales de fuego a manera de advertencia, pero esa persona fue capaz de desviarlas sin el mayor esfuerzo. Gruñí frustrado mientras pensaba como nos defenderíamos ahora, se paró a pocos metros de nosotros.

"¡¿Quién eres?!" gritó Sakura molesta.

No contestó, en cambio elevó su brazo, dejando al descubierto su piel blanca y varios rayos comenzaron a caer cerca de nosotros. Ninguno nos dio, lo cual me hizo sospechar que no trataba de herirnos por el momento. De pronto vi a Sakura elevarse lentamente en el aire con sus ojos completamente en blanco, le grité desesperado, pero estaba en un trance total. Volví mi mirada hacia la persona encapuchada y con furia invoqué una fuerte corriente de agua, esto sólo la rodeo como roca en un rio. Me desesperé, corrí instintivamente esperando acertarle un golpe definitivo con mi espada envuelta en energía azul, pero fui detenido justo a centímetros de lograr mi cometido; sentía una fuerza impresionante paralizarme por todo el cuerpo mientras que Sakura continuaba levitando sin reaccionar. Grité con tanta furia que la energía de mi espada creció de manera exponencial, para sorpresa de mi enemigo está vez no pudo detenerme y logré darle con la hoja, no le causé mucho daño pero Sakura dejó de estar en trance, corrí hacia ella para levantarla.

"¡Sakura, habla por favor!" pedí desesperado.

Ella me miró, me alivie de ver sus ojos esmeraldas de nuevo y musitó un "estoy bien".

Sakura se paró de inmediato, haciendo aparecieran varias estalactitas de hielo arriba de nosotros y con sus manos las guio hacia el encapuchado, este detuvo el ataque convirtiendo el hielo en agua. Sentí como las ramas del árbol detrás nuestro comenzaron a moverse rápidamente, intentando atrapar a Sakura lo cual evité aventándola y poniéndome en su lugar. Fui apresado de todas mis extremidades por esas ramas, que se retorcían generándome un dolor insoportable. No me rendí, Sakura me necesitaba ahora, no podía sucumbir ante ese ataque tan fácilmente. Luche desesperadamente, hasta que ella me alcanzó y cortó las ramas de tajo, blandiendo una espada en lugar de su báculo. Ambos miramos a la figura de blanco, no veíamos aun su rostro pero sabíamos que nos miraba fijamente, escuché un ruido muy bajo detrás de nosotros, y contemplé horrorizado que una afilada rama se dirigía a Sakura, me interpuse de nuevo, poniéndome ante ella. Sentí un líquido caliente emanar de mi cuerpo de pronto, había sido como un pinchazo rápido y doloroso que me estaba haciendo perder el conocimiento, lo último que escuché antes de perder el conocimiento fue el grito desgarrador de Sakura.

Los rayos del sol me obligaron a abrir mis ojos, con incomodidad miré alrededor mío y poco a poco fui consciente del lugar en donde estaba. Era el prado de antes, pero está vez parecían las primeras horas de la mañana, estaba solo y vestido de blanco completamente. Con dificultad me incorporé, buscando con la mirada algo que me ayudara a recordar porque estaba ahí.

Un hombre de una extraña vestimenta negra con azul estaba parado de espaldas al pie del árbol, lo miré intrigado por unos segundos, viendo como su larga cabellera se movía al compás del viento. Cuando se dio cuenta que estaba ahí se volvió a verme, llevaba unos pequeños lentes sobre sus ojos azules y con una expresión gentil me sonrió.

"Siento causarte tantas molestias" dijo calmado, pero su voz sonaba distante.

"¿Quién eres?" atiné a preguntar.

Él me sonrió de nuevo.

"Debes proteger a Sakura, tu eres el único que puede salvarla" reveló.

Lo miré perplejo, mi cuerpo comenzó a punzarme de la nada, sentí tanto dolor que me incliné y puse mis manos sobre mis rodillas. El hombre se acercó a mí y me dijo al oído "todo estará bien".

Abrí los ojos de nuevo, sentí que estaba empapado en sudor. Me di cuenta que esta vez no estaba en el prado, solo pude observar un techo oscuro sobre de mí, junto con el pitido constante de una maquina que no se callaba. Observé a mi alrededor, horrorizado me di cuenta que no estaba en una habitación cualquiera, sino que era la de un hospital; sentí mi mano izquierda diferente y con asombro descubrí que estaba cálidamente resguardada por Sakura, quien la sostenía con ambas manos. Al sentir mi movimiento ella abrió los ojos y me miró aliviada, estaban terriblemente hinchados de tanto llorar.

"Syaoran, al fin" dijo y besó mi mano tiernamente "¿cómo te sientes?".

"Estoy bien" dije intentado sonar despreocupado "tranquila".

Con mi mano libre le alcancé la mejilla y se la acaricié como pude, ya que el catéter para el suero me lastimaba un poco. Intenté incorporarme pero un vendaje en toda la parte baja de mi torso me lo impidió.

"No te muevas por favor" pidió ella preocupada "te lastimarás".

"¿Qué pasó?" pregunté confundido.

"Esa persona intentó lastimarme y tú me salvaste" explicó "pudiste haber muerto Syaoran".

"Pero… ¿qué pasó después?" inquirí.

"Hice que se fuera" contestó en tono muy serio.

"¿Cómo?"

"Me hizo enojar…" reveló.

Parpadeé varias veces, no me imagino a Sakura tan molesta al grado de repeler a alguien tan fuerte.

"Pero estamos bien" le dije sonriendo "eres muy fuerte…"

"No" atajó "no estamos bien, tú estás mal y no voy a permitir que esto continúe".

"¡Ya hablamos de esto!" reclamé.

Ella se acercó su cara hacia mí, tomando mi rostro con ambas manos. Sentí el impulso de terminar con nuestra mínima distancia, era insoportable y yo no estaba aguantando más.

"Gracias por todo Syaoran," me dijo con un hilo de voz "pero esa figura me mostró a donde ir, esto acabará ya para todos".

Me volteó levemente la cara y me besó la mejilla con intensidad, aun no podía procesar sus palabras pero cuando ella se alejó yo la tomé del brazo con fuerza, ignorando por completo mi dolor corporal.

"¡No!" exclamé con fuerza "¡tenemos un trato Sakura!".

"Lo siento" movió su brazo y me soltó.

La vi enfilarse a la ventana del cuarto del hospital, sabía lo que iba a hacer, sabía que iba a irse, pero no sabía a dónde. Me levanté desesperado, arrancando bruscamente todo lo que los doctores me habían conectado, me estaba hiriendo más pero eso no me importaba, no la iba a dejar ir. Tambaleé para alcanzarla, ella me abrazó para que no cayera y la apresé como pude.

"No lo hagas por favor" le supliqué, sentí como las lágrimas comenzaron a bajar por mis mejillas "tu y yo lo resolveremos juntos, como siempre".

Ella negó con la cabeza, aferrándose a mí, sentí como comenzaba a llorar de nuevo.

"No está vez" declaró "no lo hagas más difícil, por favor".

Me empujó con fuerza, a causa de mi pésimo equilibrio me precipité al suelo. Me dedicó una última mirada con sus ojos esmeraldas y saltó. Hice un esfuerzo descomunal para alcanzar la ventana y asomarme, como lo sospechaba, ella había viajado, pero ¡¿a dónde maldita sea?! Grité su nombre con todas mis fuerzas, hasta que mi garganta se cansó, debí de haber despertado a todo el hospital. Escuché la puerta abrirse y vi a Eriol entrar asustado. Poseído por una furia incomparable me abalancé sobre él, agarrándolo fuertemente de las solapas de su camisa para luego estamparlo en la pared con violencia.

"¡Llévame a donde esta!" exigí desesperado "¡Ahora mismo maldita sea!".


¡Hola!

Bueno, este capítulo estuvo un poco intenso, pero recuerden que estos dos necesitan más de lo que admiten. Iba a subirlo ayer, pero con el shock del final de Clear Card no pude escribir más hasta hoy. Muchas gracias por sus buenos comentarios, ¡Nos leeremos muy pronto!

Silverwomen.