Capítulo 11

La Tía abuela choco contra el piso de manera estrepitosa, Elisa lanzó un grito horrorizada y todo el mundo volteo a verla y fue cuando todos en la fiesta se dieron cuenta del mal estado en que se encontraba la abuela quien yacía inconsciente en el suelo, Rose la mujer que estaba parada a su lado comenzó a gritar por ayuda.

-¡Un doctor, un doctor, la señora Elroy, un doctor, rápido!- al escuchar los gritos la multitud de personas curiosas comenzó a rodear a la abuela, pero sin hacer nada más que observarla, Albert y Candy que se encontraban en la pista notaron como la multitud se aglomeraba y entonces escucharon los fuertes sollozos de Elisa, y de inmediato corrieron a donde estaba toda la multitud, con dificultad se abrieron paso entre la densa multitud, Candy empujaba a la gente diciendo:

- Aun lado soy enfermera, aun lado- Albert al ser de más altura empujaba la gente con más facilidad, hasta que por fin la vieron, Candy inmediatamente se acercó a ella y como toda una profesional comenzó a comprobar sus signos vitales, puso sus dedos sobre el cuello de la tía abuela para comprobar su pulso luego se acercó para escuchar si había respiración. Albert tan solo miraba como Candy se movía tan rápido, luego volteo a su alrededor y ahí estaban Neal y Elisa ninguno se movía tan solo gritaban y lloraban sin consuelo, luego se acercó Archie por atrás de Albert sacándolo un poco de sí.

-Debemos llevarla al hospital rápido- se apresuró a decir Archie, Albert afirmo con la cabeza luego también llego George que se abrió paso entre la multitud.

-¿Candy? ¿Cómo está la abuela? ¿Qué le sucede?- se acercó Albert a Candy para preguntarle se escuchaba tranquilo pero en realidad estaba algo asustado.

-No escucho latidos…pero- decía Candy mientras tenía su cabeza muy pegada al pecho de la mujer- pero parece que si está respirando….muy tenuemente-Albert no sabía si eso era bueno o malo, espero a que Candy continuara- creo que sufrió de un ataque no estoy muy segura debemos llevarla cuanto antes a un hospital… por lo que comenzare con técnicas de masaje al corazón, tal vez puede hacer que lata para cuando lleguemos al hospital…- entonces Candy junto sus manos y las levanto en el aire como si fuera a apuñalar a la tía abuela directo al corazón, comenzó a golpear su pecho, algunas personas se quedaron estupefactos ante la escena no tenían ni idea de porque aquella rubia golpeaba de esa manera a la tía abuela, luego Elisa al ver lo que estaba haciendo Candy reaccionó muy mal

-Aléjate de ella….¿Qué demonios haces maldita recogida?, acaso intentas matarla- Elisa aventó a Candy muy violentamente, Candy choco contra Albert el cual logro detenerla para que no cayera

-Elisa… no te preocupes todo estará bien… el corazón de la tía abuela no está funcionando tengo que despertarlo, es la única manera- Candy se posiciono de nuevo cerca del cuerpo de la tía abuela, sin embargo Elisa se acostó sobre el cuerpo de la tía abuela como intentando protegerla de Candy.

Albert le pidió a George que sostuviera a Elisa, George separó a Elisa del cuerpo de la tía abuela al cual se aferraba fuertemente. Elisa gritaba y pataleaba con fuerza como si hubiera perdido la razón, pero George era mucho más fuerte por lo que no tuvo mucha dificultad para separarla y mantenerla a su lado y evitar así que estorbara a Candy, mientras tanto Candy seguía golpeando el pecho de Elroy con la esperanza de escuchar un latido, golpeaba su corazón con gran fuerza y después ponía sus dedos sobre el cuello de la mujer para cerciorarse de que hubiera latidos.

-Candy si lo deseas yo puedo hacerlo, tal vez con más fuerza será más rápido- se ofreció Albert cuando Candy se detuvo para sentir el pulso, pero ya no fue necesario Candy logro sentir el leve pulso casi indetectable para un inexperto, pero ahí estaba, Candy se pasó la mano por la frente en signo de que lo peor había pasado

-Descuida Albert ya tiene pulso, rápido llévenla al hospital más cercano apresúrense- Albert y Archie rápidamente cargaron a la tía abuela mientras Candy iba corriendo detrás de ellos gritándole a la gente que se hicieran a un lado, George que tenía detenida a Elisa la soltó y también corrió junto a ellos para ir al hospital. Antes de cruzar la puerta George dio una última mirada al salón y ahí estaba el rostro de Eleanor se veía preocupada, no estaba seguro si lo alcanzaba a ver pero aun así dijo en voz baja marcando mucho el movimiento de su labios.

-Nos vemos- para su sorpresa Eleanor asintió, George le sonrió y ella la respondió también la sonrisa, vaya que se había enamorado de aquella hermosa mujer, nunca pensó posible que podría llegar a quererla más de la quería en su imaginación pero parecía que si era posible.

Llegaron al hospital muy rápidamente, Albert llevaba cargando a la Tía Elroy, cuando cruzo la puerta de aquel hospital gritaba por un doctor, se acercaron rápidamente unas enfermeras con una camilla y, Albert la tendió sobre la camilla y se la llevaron rápidamente, Albert llevaba la camilla con ellas al momento que les explicaba que había pasado y todo lo que había hecho Candy, al pasar unas grandes puertas unos enfermeros le impidieron continuar a Albert.

-Desde aquí nos haremos cargo nosotros, descuide señor, en un momento ira el doctor a hablar con usted sobre la condición de la paciente-

Albert se quedó parado viendo como la camilla que llevaba a la tía abuela se alejaba de repente, en cómo se perdía entre infinitas puertas blancas, la situación le fue tan familiar, recordó aquella noche cuando su hermana llego a él con el rostro cubierto de lágrimas, ella lo abrazaba muy fuerte mientras le susurraba aquella horrible noticia; los padres de ambos habían fallecido, Rosemary no dejaba de apretarlo y le decía que ella cuidaría de él, una promesa que para Albert, Rosemary no pudo cumplir al cien, luego le vino a la mente aquella ocasión en que su hermana también se perdió en un enorme pasillo blanco de un hospital para ya no regresar, recordó también la tumba de Anthony y la de Stear, un sentimiento de soledad le enfrío el corazón, era como si el destino tratara de eliminar la existencia de su familia de la tierra… afortunadamente una calidez le comenzó a llenar el corazón cuando Candy lo tomo de la mano

-No te preocupes Albert, ella estará bien, su corazón ya funciona… ahora solo debemos esperar- le sonrió Candy, esa hermosa sonrisa le hizo sonreír también, que poder tan increíble pensaba Albert, solo ella poseía es don tan especial para hacer que el sonriera en esas situaciones.

Una enfermera les indicio en donde podían esperar, al ver lo pequeña que era la sala de espera Albert se acercó a la enfermera para decirle que no escatimaran en costos y le dieran el mejor tratamiento que el dinero pudiera pagar a la tía Elroy, la enfermera le sonrió y le dijo que no se preocupara, Albert se le quedo mirando como esperando a que dijera algo más la enfermera.

-No se preocupes señor su abuela esta en las mejor manos, tal vez nuestro hospital no sea el más lujoso pero si tenemos a los doctores más talentosos así que no se preocupe- Albert también le sonrió y no tuvo más remedio que aguardar en la diminuta sala y no es que le molestará mucho que el lugar fuera humilde pero pensaba que tal vez a sus demás familiares no les gustaría, al poco rato llegaron George y Archie, quienes habían ido a dejar a Annie a la mansión, aunque ella también estaba preocupada y hubiera querido estar ahí a Archie no le agrado la idea y prefirió que mejor esperará.

-¿Cómo está?- se apresuró a preguntar Archie

-Aún no sabemos nada, nos dijeron que debíamos esperar- dijo Albert al tiempo que tomaba asiento y pasaba sus manos por su rostro para indicar la tensión que sentía. Archie y George tomaron asiento en silencio y así permanecieron un buen rato, hasta que llegó la familia Leagan

-¿Cómo es posible que estén aquí sin hacer nada y en este hospital tan horrible?, debemos cambiarla de hospital- fue lo primero de que dijo Sara, estaba muy molesta y parecía más acelerada de lo normal

-No creo que sea buena idea, el doctor no debe tardar en llegar- respondió Albert, Sara le estaba dando la espalda mientras gritaba por una enfermera, la enfermera llego raídamente

-Por favor señorita que inicien los preparativos para el traslado de la señora Elroy Andrew- ordeno Sara con un tono autoritario que no le cayó nada bien a la joven, la joven se limitó a decirle que esperara al doctor y después le volteo la cara y desapareció, lo que hizo rabiar a Sara , pero que desfachatez la de ignorarla de esa menara si estuvieran en el hospital St Mary de Chicago definitivamente sería otro trato, pero claro que el estúpido del tío William tenía que hacer su voluntad y dejar a la abuela en un hospital de mala muerte, era justo como Elisa lo había dicho.

-Sara, es mejor que esperemos por favor toma asiento- le invito Albert en un tono muy calmado, era como tratar con locos pensaba, había que andarse con cuidado.

-¡Claro! Eso espera que hagamos, que nos sentemos a esperar de brazos cruzados y no hagamos nada, mientras la abuela muere por su culpa, ya sé que es lo que quiere lograr William- decía Sara mientras miraba a Albert con los ojos algo desorbitados- Desea que la abuela muera para así poder tomar el control de la familia por completo para por fin hacer su voluntad y llevarnos a la ruina, junto con la delincuente esa que tiene como prometida-

Albert se levantó de su asiento y apretando la mandíbula tan fuerte como sus músculos se lo permitían, le dio la mano a Candy, Archie estaba a punto de gritarle algo Sara cuando Albert lo interrumpió

-Puedes esperar aquí si lo deseas de lo contario puedes retirarte, nosotros iremos por un café ¿deseas algo? – se obligó a decir Albert con toda la paciencia que tenía, Candy tan solo se quedó mirándole. Sara se limitó a emitir un chillido como de rabieta, si continuaba con la pelea sería ella la que quedaría mal, por lo que tan solo tomo asiento.

- Hijos su tía abuela Elroy estará bien, no se preocupen nosotros no quedaremos a cuidarla, esperemos un momento- Sara y sus hijos tomaron asiento de mala gana luego le ordenaron algo a George – Por favor George avise a los demás familiares de inmediato y tráigame un café-

-Me he adelantado señora Leagan y telefonee a algunos familiares, me han dicho que solo los mantenga informados y a otros envié un telegrama, también estarán a la espera de noticias- contesto George

-Bien, en ese caso tan solo el café George-

-No te preocupes George yo los traigo- se ofreció Albert, George asintió

-En ese caso… lo quiero…- dijo Sara en su habitual tono autoritario

-Negro… - complemento Albert. Mientras le sonreía de manera algo cínica, lo que no le importaba mucho a Sara

Albert y Candy salieron en busca del café, mientras caminaban Albert atrajo hacía el a Candy rodeándola con su brazo por la cintura.

-Gracias Candy- le dijo mientras caminaban

-De nada Albert, pero no entiendo que me agradeces-

-Por todo, de no ser por ti, tal vez la abuela no estaría en este momento, de no ser por ti no tendría la fuerza para estar en este lugar que me aterra y de no ser por ti no aguantaría la presencia de mis familiares, con eso me refiero a los Leagan exclusivamente, no hay duda alguna de que eres mi ángel- le dijo Albert al tiempo en que se detenían y depositaba un beso sobre la mano de Candy la cuál le sonreía totalmente sonrojada por el gesto de Albert.

-Yo siempre estaré contigo mi querido Albert, tal como tú me has acompañado toda mi vida- los ojos se le iluminaron al ver el rostro de Albert, el cual comenzó a acariciar con la punta de sus dedos -Te amo- le dijo Candy mientras lo miraba directo a los ojos, le encantaba ver como reaccionaba cada vez que se lo decía y le encantaba decírselo una y otra vez, era extraño que cada vez que se lo decía era como si algo estallara dentro de ella tal como la primera vez que se besaron y se confesaron su amor, la intensidad de esa momento no desaprecia y parecía ir en aumento.

- Y yo a ti te amo Candy- Albert aprisiono a Candy entre sus brazos, para luego depositar un intenso beso en sus dulces labios… como deseaba tenerla solo para él y poder dedicarse enteramente solo a amarla sin interrupciones del mundo exterior pero aun no era tiempo, pero le alegraba saber que pronto podría hacerlo. Cuando se separaron fue una gran sorpresa para ellos que alguien los estaba esperando, Terrie estaba parado frente a ellos, con una cara tan pálida como si hubiera visto a un fantasma.

-¡Terrie! ¿Qué haces aquí?- se adelantó a preguntar Candy, al tiempo en que se separaba de Albert.

-Ahm… ehm… yo…yo…- trataba de articular Terrie con dificultad mientras se rosaba la frente con la mano como tratando de recordar.

-¡Oh¡… Pero que flores más bonitas traes ahí… ¿has venido a visitar a alguien? ¿Acaso sucedió algo malo?- pregunto Candy algo alterada pensando lo peor.

-Ehm… mi madre... – logro decir Terrie, Candy inmediatamente se asustó al escuchar eso-…me conto lo que le paso a la abuela … o bueno la abuela de Albert… y quería venir … tan solo… ya saben … para ver que todo estuviera bien- dijo Terrie, entregándole las flores a Candy, la cual respiro aliviada ante la respuesta de Terrie

-Bueno aún no sabemos nada, solo estamos esperando al doctor, gracias por venir Terrie, que amable de tu parte- dijo Albert adelantándose a tomar las flores, Terrie entendió totalmente el gesto autoritario de Albert y sus miradas se cruzaron de manera desafiante.

-Íbamos por un café, ¿quieres acompañarnos?- le invito Candy, rompiendo con la tensión entre Albert y Terrie

-Gracias pecosa, me encantaría- le sonrió Terrie y comenzaron a caminar en dirección a la cafetería del hospital

-¿y Josefina no te acompaña Terrie?- preguntó Albert a Terrie solo para fastidiarlo y recordarle que él tenía otros asuntos que atender bueno por lo menos ante los ojos de Albert, el cuál insistía en que esos dos debían ser algo más que amigos.

-Em …no… y …cuéntame Candy ¿Te ha gustado la obra? ¿Qué sentiste al ver tu vida en el escenario?-

- Ah es verdad, fue una sensación indescriptible - le respondió Candy con una sonrisa en su rostro- pero debo aceptar que fue algo extraño ver a Susana actuar como yo, pero bueno vaya que si fue una actuación impecable de los dos- le adulo Candy- ¡Oh es verdad!- dijo Candy recordando algo - Albert, dime si Susana estuviera disfrazada como en la obra, ¿Podrías distinguirla de mi?

Albert rio ante la pregunta de Candy- Obviamente eso no tendría nada de dificultad Candy, eres única, no importa el parecido físico, hay muchas cosas que te distinguen-

-Si unas pecas falsas se pueden distinguir a metros de distancias, bueno y las naturales como las tuyas también- complemento Terrie, Albert rio ante el comentario de Terrie y Candy tan solo le dio un empujón por la broma, de repente ya estaban en la cafetería

-… creo que llevare una jarra de café y algunas tazas para todos- dijo Albert acercándose a la barra para servir

-Eso está muy bien, pero que les parece si antes disfrutamos un café, ya saben para relajarse un poco- le propuso Terrie muy atinadamente, sorprendiendo a Albert al cual no le entusiasmaba la idea de estar encerrado en un cuarto tan pequeño con la adorable de Sara y sus pequeños ángeles

-Me parece una buena idea… pero y si… ¿El doctor vuelve?…- dijo Albert recordando que estaban ahí para el cuidado de la tía abuela y no para pasar el rato.

-…No te preocupes de seguro George o Archie bajaran para avisarnos rápidamente- dijo Candy apoyando la idea de Terrie, también quería relajarse un poco antes de subir

-Bien, yo iré por el café, mientras ustedes se ubican en la mesa ¿les parece?- les propuso Terrie.

Albert y Candy tomaron asiento y después voltearon a su alrededor, era la primera vez de la noche que salían de sus burbuja y eran conscientes de su entorno, se miraron a sí mismos estaban totalmente cansados, sus ropas que habían lucido tan elegantemente al inicio de la noche estaban totalmente arrugadas y desacomodadas, los tirantes del vestido de Candy muy apenas se sostenían de sus hombros, los guantes los traía algo caídos, el saco de Albert lucia arrugado y su camisa delataba que había transpirado un poco, ante la situación de verse ahí sentados en un sencillo comedor luciendo aquella ropa tan elegante pero que parecía que acababan de librar un batalla les resulto algo gracioso y comenzaron a reírse de si mismos… Candy se sacó el broche que muy apenas sujetaba su rebelde cabellera y se sujetó el pelo en un sencilla coleta, se quitó los guantes y los guardo en su cartera, Albert termino de quitarse el moño que llevaba casi colgando y lo puso en su bolsillo, y se desabrocho algunos botones de la camisa, continuaban riendo mientras se terminaban de quitar aquellos artilugios innecesarios, cuando se acercó Terrie con las tazas de café en una vendeja

-Hoy no es su día de suerte creo que tendrán que compartir- dijo Terrie al poner un pequeña rebanada de pastel sobre la mesa

-No importa, Candy siempre se queda con mi postre- confeso Albert- por lo que estoy acostumbrado -

-Tú fuiste el que dijo que casi no le gustan las cosas dulces- se defendió Candy

-Bueno es que tu terminas con todos los dulces y pasteles antes de que yo pueda probarlos- le dijo Albert dándole un tierno beso, como indicando que eso era algo que le encantaba de ella. Terrie se quedó un poco sorprendido, y a la vez algo dolido, aquella paraje resultaba tan encantadora y tierna… como él podría pensar en separarlos… suspiro antes su revelación… pero ya era muy tarde había decidido darle su corazón solo Candy, y así sería.

-¿Dos de azúcar y crema cierto Candy?- pregunto Terrie al momento en que tomaba una cuchara y la taza de Candy

-Una de azúcar y crema – corrigió Albert

-Ah lo siento recuerdo que así era como te gustaba-

-Bueno ya sabes Terrie la gente puede cambiar de gustos- dijo Albert tratando de insinuar algo, que Terrie capto de inmediato

-Pero bueno tal vez sea que ya no recuerda el sabor del café más azucarado, tal vez si lo volviera a probar, volvería a él- dijo Terrie con mirada desafiante hacia Albert y sirviéndole a Candy una cucharada más de azúcar, a Candy le pareció algo exagerado el comentario de Terrie pero luego noto las miradas de Albert y Terrie que parecían retarse uno a otro, era extraño jamás los había visto de esa manera eran como dos niños peleándose por jugar con el mismo juguete.

-No creo Terrie, Candy ya es una mujer no una niña sus gustos han cambiado, ya no le gusta el café tan azucarado entiéndelo- dijo Albert al tiempo en que tomaba su taza de café y la ponía cerca de Candy

-Eso no lo decides tú, esa es decisión de ella ¡Vamos Candy prueba el café y dime cual te gusta más!- de nuevo Terrie acerco su taza haciendo a un lado la que Albert le ofrecía a Candy

-No le hagas eso Terrie ella no tiene porque "probar" de nuevo el café, en su momento lo probo y no le agrado por algo cambio de gustos, ¡No lo pruebes amor, no hay necesidad!–Albert le retiro la taza

-Déjalo que lo pruebe Albert, acaso tienes miedo que vuelva al café azucarado una vez que lo pruebe- y Terrie volvió a acercar la taza de café a Candy

-No, no no no….. no- dijo Albert mientras alejaba de nuevo la taza con el café azucarado-No tengo miedo, es solo que yo respeto los gustos de Candy y si a ella le gustará el café con dos cucharas de azúcar entonces tomaría café con dos cucharadas, y si ya probo el café con una cucharada y le gusto más que con dos entonces no tiene necesidad de volver a probar el café con dos cucharadas es simple, así que no tiene que volver a "probar" algo solo para demostrarte algo a ti- trato de explicar de manera rápida Albert, pero Terrie no cedía

-Pruébalo Candy con dos cucharas- insistió poniendo la taza cerca de Candy nuevamente

-No, una cuchara- dijo Albert alejando a Terrie

-Dos- dijo Terrie mirando de frente a Albert tratando de intimidarlo

-Una- dijo Albert mostrándolo que él no se intimidaba y menos con alguien como él.

Comenzaron a gritarse y a acercarle de manera más agresiva la taza a Candy, Candy harta de su comportamiento infantil decidido intervenir a su estilo. Si insistían en comportarse como niños entonces ella los trataría como tales

-Ya basta- grito Candy y luego les jalo de las orejas a ambos, para controlarlos, Albert y Terrie se empezaron a quejar por la fuerza con las que los sujetaba Candy.

-Los soltare solo si prometen ya no discutir- dijo Candy jalándolos un poco más fuerte, Albert y Terrie se doblaban un poco del dolor

-Pero amor…si fue Terrie quien...- intento Justificarse Albert, a lo que solo obtuvo un rugido de Candy

-Eso no importa- grito Candy- y bien… ¿ya no discutirán?

-No Candy- dijeron los dos al mismo tiempo y Candy los libero de su castigo; inmediatamente apareció Archie con noticias.

-Albert, Candy…y ¿Terrie?- dijo algo extrañado por la presencia de este último- el doctor ya está con nosotros le dije que esperará que ustedes llegaran así que apúrense o Sara nos matara por hacerla esperar

-Gracias Archie- dijo Albert al momento en que se levantaba rápidamente y solo le sonrió a Terrie para después acompañar a Archie, se detuvo un momento ya que Candy no avanzo junto a él.

-¿Vamos?- le pregunto

-Gracias por acompañarnos Terrie creo que has ayudado a Albert a olvidar un poco la preocupación que sentía por la tía abuela, te lo agradezco mucho, creo que hacía falta que un amigo como tú nos visitará- le dijo Candy al tiempo en que se inclinaba para darle un beso en la mejilla, gesto que no le dio nada de importancia Albert, ya que en realidad nunca se lo recrimino, ni siquiera a Archie le pareció malo el gesto de Candy, la conocía y sabía que sus intenciones era totalmente amistosas, Candy tomo de la mano a Albert y se perdieron en los amplios pasillos del hospital, Terrie se quedó mirándolos y se despidió de ellos a la distancia ya que voltearon un sola vez hacia él, era extraño, Terrie sentía aun la calidez de los labios de Candy en sus mejillas, pero por que se sentía triste al recibir ese beso, tal vez era porque sabía que Candy lo había hecho como mera amistad y como agradecimiento por haber hecho reír un momento a su querido Albert, vaya que si lo amaba pensaba, pero no importaba si Candy era feliz, él también lo era ¿cierto?

- Disculpen mucho la tardanza- entro Albert junto a Candy y Archie, los tres estaban muy agitados corrieron tan rápido como su calzado se los permitió

-Vaya ya era hora y por su puesto han olvidado el café, pero que considerado- dijo Sara de manera dramática y tratando de iniciar un riña en un momento claramente inadecuado parecía que las viejas costumbre no se olvidan nunca.

-Yo le traeré en enseguida no se preocupe- dijo George de inmediato

-No George, espera a que el doctor de las noticas. Buenas noches ¿Doctor?…- dijo Albert dirigiéndose la joven hombre que estaba parado a mediación de la sala de espera

-Dr. Winchester… buenas noches, ¿son todos lo familiares o hay que esperar a alguien más?-

-No se preocupe somos todos- contesto Albert

-Bien, bueno antes que nada la Señora Elroy se encuentra fuera de peligro, sufrió un ataque al corazón, pero antes de que sufriera el paro cardiaco parecer haber sufrido también una gran subida de presión y como consecuencia tiene una ceguera momentánea, no se preocupen no es tan terrible – dijo al ver el rostro horrorizado de todos al decir la palabra ceguera- la ceguera desaparecerá al cabo de algunos días no se preocupen, es cuestión de que se recuperan los capilares que irrigan sus ojos, pero fuera de eso está en perfectas condiciones.

-¡¿Fuera de eso?!- grito Sara muy dramáticamente—ustedes carniceros , como se atreve a decir que mi abuela está en perfecto estado si esta ciega, ciega- gritaba Sara, entonces comenzó a hiperventilar- ¡Oh por dios ahora soy yo la que no me siento bien!…- respiraba de manera rápida y agitada, el doctor le indico que tomara asiento y se tranquilizara, mientras la abanicaban Neal y Elisa- Todos esto es tan solo culpa suya y de nadie más ella está así por su culpa…- decía señalando a Albert y Candy - y si a mí llega a pasar algo también será su culpa-

-Basta madre- grito Elisa para sorpresa de todos- no es culpa de Candy lo que le paso a la abuela, además fue Candy quien ayudo a que la abuela estuviera bien, ella fue quien hizo todo eso para que su corazón volviera a latir- Todos se quedaron viendo perplejos a Elisa sin dar crédito a lo que sus oídos escuchaban.

-Oh ¿fue usted la enfermera que resucito a la señora? – pregunto el joven Doctor- debo felicitarla, es verdad de no haber sido por la intervención de esta joven, el daño pudo haber sido mayor, incluso la señora Elroy pudo haber quedado en coma o también haber sufrido graves daños cerebrales, incluso pudo quedar en estado vegetativo- todos se le quedaron viendo al doctor, vaya que si era algo dramático, sin embargo sus palabras lograban atemorizarlos un poco

-Ves madre… si Candy no hubiera estado ahí tal vez la tía abuela no lo hubiera logrado… debemos agradecer que solo haya sido una ceguera momentánea el único efecto secundario que quedo- todos quedaron con la boca abierta al escuchar decir esto a Elisa, vaya que si había cambiado de la noche a la mañana es que acaso sí podrían confiar en ella después de todo.

Para Sara no fue nada agradable que su hija le hablará en ese tono y menos frente a la huérfana, ella creía que Elisa la despreciaba tanto como ella, pero al parecer Elisa había cambiado de actitud.

-Muchas gracias Elisa- dijo Candy respondiéndole con una sonrisa -… pero lo que más importa ahora es la salud de la tía abuela díganos doctor, ¿ya le dieron el alta?

-Ehm… si … si yo mismo la acabo de autorizar, pero es necesario que guarde absoluto reposo, debe evitar las emociones fuertes, ya saben eviten que se enoje, o por el contrario que ría demasiado.

-Bueno eso ultimo será pan comido- dijo Archie, esperando que alguien se riera, pero la única que se atrevió a esbozar una sonrisa fue Candy.

Aún seguía todo a oscuras y en la penumbra, a pesar de estar despierta no podía ver nada; ¿que era esto? se preguntaba Elroy, sintió una mano que tocaba su hombro aunque fría se podía sentir segura y confortable

-Descuide señora Elroy, todo está bien, no se vaya a asustar por favor- Elroy guardo total calma mientras escuchaba la voz, es que acaso ya había muerto y se encontraba en el otro lado- Está en Hospital Sacred Heart de Chicago, sufrió un ataque cardiaco y fue traída aquí por sus familiares- la mano del joven doctor seguía en su hombro y su voz era muy tranquilizadora, a pesar de estar escuchando malas noticias- Desafortunadamente debido a una alta de presión, las venas de sus glóbulos oculares se dañaran causando un falta de irrigación a algunos tejidos como consecuencia su vista se verá comprometida por algunos días, pero descuide esta volverá poco a poco, solo tenga paciencia- decía el doctor al retirar su mano del hombro de la paciente.

-¿Hay alguna otra mala noticia?- pregunto Elroy en un tono gélido

-No, descuide afortunadamente recibió primero auxilios muy rápidamente ya que el daño a su tejido cardiaco fue mínimo, su corazón se escucha fuerte y sano, por ahora lo que debe cuidar es su presión, así que debe cuidar mucho sus cambios de humor, trate de no alterarse tanto también debe cuidar su dieta pro unos días y trate de caminar un poco más para estabilizar su presión sanguínea, le he recetado algunos medicamentos que le ayudaran, la buena noticia, es que podrá salir esta misma noche, no veo necesidad de dejarla internada, y uno de sus familiares me ha informado que cuentan con médico personal, por lo que tal vez este bajo un mejor cuidado en su hogar.

-Muchas gracias doctor, podría saber su nombre- dijo Elroy a la cual le parecía algo descortés por parte del médico el que no se presentara.

-Soy el doctor Winchester, ah lo olvidaba el vendaje en sus ojos es solo para cuidarla de la luz para que sane más rápido por lo que si desea puede retirarlos usted misma en cuanto recupere la vista.

-Muchas gracias doctor Winchester-

-De nada señora Elroy pero debe agradecer más a la joven enfermera que le proporciono los primeros auxilios, fue ella quien le ha salvado la vida-

-Ya veo, en ese caso me gustaría conocer a esa joven de la que usted habla y agradecerle personalmente-

-Descuide, parece que es una familiar suya de acuerdo con lo que me informaron-

-Creo que le han informado mal doctor, en mi familia no hay enfer…- Elroy se quedó callada por un momento, claro que había una enfermera, una enfermera recogida pero al fin una familiar suya, pero que noticia más impactante, así que Candy le había salvado la vida, pero como iba ser eso posible, ¿Candy?… después de todo lo malo que había tratado a aquella chiquilla al final ella le viene salvando la vida, ahora ella estaba en total deuda con Candy. El doctor al ver que Elroy ya no hablaba y ya no se movía, prefirió dejarla sola por un momento, se despidió y le dijo que pronto mandarían por ella para llevarla a su hogar. Elroy siguió reflexionando sobre Candy, acaso era posible que es chiquilla no fuera tan mala después de todo, es decir al final salvarle la vida a alguien que la había tratado tan mal durante casi toda su vida, solo demostraba la calidad de persona que era Candy, tal vez Candy realmente era una buena persona después de todo, no eso no podía ser posible, ella nunca se equivocaba sobre las personas …tal vez Candy si era digna de ser la nueva jefa de la familia Andrew, tal vez solo tal vez ella se había equivocado esta vez, no , no y no eso no podía ser, el interior de Elroy se debatía entre decidir ver a Candy como una buena persona y tratarla con respeto, o seguir viéndola como era; una aprovechada y oportunista, sin embargo ninguna parte cedía, las dudas sobre Candy seguían nublándole los pensamientos, solo el tiempo podría revelar la verdadera personalidad de Candy, pero por estos momentos Elroy había decidido que Candy había sido su salvadora y por tanto le debía demostrar respeto y agradecimiento.

Albert y Candy se encargaron del traslado de la tía abuela a la mansión, cualquier hubiera pensado que por el drama que había hecho Sara sería la primera en exigir el tener a su cuidado a la tía abuela, pero solo se limitó a mirar de mala manera Albert y de nuevo culparlo y tan solo se retiró.

Una vez en la mansión Candy insistió en quedarse toda la noche al lado de la tía abuela por si sucedía algo, Albert le dijo que no era necesario el mismo lo haría, Albert sentía algo de culpa por lo que le había pasada a la abuela ya que la última vez que había hablado con ella antes del ataque solo fue para regañarla y levantarle la voz, por lo que trataba de enmendar sus errores, Candy insistió pero al final fueron en realidad los dos los que se quedaron en el cuarto de la tía abuela cuidándola. Albert le ordeno a la servidumbre que les acomodara un sillón amplio y algunas cobijas para que él y Candy pudieron cuidarla toda la noche, la servidumbre insistió en que no había necesidad de que ellos montaran guardia toda la noche, ese era el trabajo de ellos sin embargo al final terminaron Candy y Albert cuidándola dentro del cuarto y George y otros del servicio fuera de la habitación, esperando cualquier orden, pareciera que a pesar de que la tía abuela era un persona muy estricta y que jamás se le calificaría por su "buen corazón" en realidad era muy querida y respetado por todos ya que casi nadie en la mansión pudo dormir tan solo por cuidarla.

-Tía somos Candy y Albert- dijo Albert tocando son suavidad la mano de su tía la cual ya estaba ubicada en su cuarto y en su amplia cama–Nosotros nos encargaremos de usted toda la noche, así que si necesita algo tan solo díganos y nosotros lo haremos, de acuerdo- Albert hablaba un con tono suave y muy cariñoso en realidad en lo que recordaba jamás había hablado así con ella.

-Gracias hijo… pero que pena que sean ustedes los que tengan que quedarse, deben estar exhaustos, porque no mejor dejan que la Sra. Finch o alguien más del servicio me cuide-

-Insistimos tía que debemos ser nosotros, además siendo Candy enfermera creo que es la más capacitada de todos para ayudarme no le parece

-Pero hijo…

-No se preocupe tía queremos hacerlo…insistimos bueno estaremos aquí frente a usted todo el tiempo en la habitación entonces si necesita algo tan solo dígalo, ¿de acuerdo?-

-Muy bien… muchas gracias William… te lo agradezco todo, en ese caso… podría hablar un momento a solas con Candy- Albert dudo por un momento que podría decirle la tía abuela que no quería que el escuchará… prefería quedarse sin embargo confió en su tía y salió del lugar dejándolas solas

-Candice acércate por favor, podrías tomar mi mano para saber que estas aquí- dijo la tía en un tono que Candy jamás hubiera creído que ella usaría con ella

-Claro tía abuela – Candy se sentó a un lado de ella y tomo su mano, la tía abuela dio un suspiro

-Antes que nada quiero agradecerte… el haber salvado mi vida… gracias a ti no estaría aquí en este momento…-

-Solo hice lo que tenía que hacer tía abuela no hay nada que agradecer-

-Entiendo… pero aun así mereces mi respeto y mi gratitud Candice, también quiero decirte que tal vez en el pasado me he comportado muy fría y dura contigo… quiero pedirte un disculpa por ser de esa manera contigo, pero creo que tu mejor que nadie deberá entender que tenía mis razones…-

-No se preocupes por eso tía abuela yo…-

-Déjame terminar por favor…ahora yo no me voy a poner a averiguar si en realidad las cosas debieron o no haber sido de otra manera, a partir de esta noche decidí ver al pasado como eso.. como algo que ya paso y algo por lo cual no debería preocuparme mucho, por tal motivo Candice debo comenzar a preocuparme por el futuro y el futuro son tú y William, sin lugar a dudas ustedes son los único miembros Andrew auténticos que quedarían si a mí me llagará a suceder algo, gracias a tus hazañas de esta noche me has demostrado que en realidad mereces ser quien continúe el linaje de la familia, será para mí un orgullo que seas tú quien engendre a los futuros Andrew, en resumen Candice quiero decirte… gracias- la tía abuela intento esbozar algo parecido a una sonrisa pero en realidad no lo logro aún así Candy realmente lo sintió como una verdadera sonrisa, Candy comenzó a derramar lágrimas y abrazo a la tía abuela, la abuela al principio temió un poco el contacto de Candy incluso tardo un poco de tiempo para finalmente abrazarla también

Albert que estaba aún lado de la puerta escucho los sollozos de Candy, pensó que tal vez la tía abuela la estaba regañando por algo… por lo que toco a la puerta para preguntar si todo estaba en orden.

Candy se apartó de la abuela, se limpió las lágrimas, trago un nudo que tenía en la garganta y le contesto a Albert que todo estaba bien, y la abuela le dijo que podía pasar.

-Bueno creo que ya es tiempo de descansar tía, ¿deseas algo antes de dormir?-

-En realidad me agradaría un poco de té- Albert ordeno que les subieran algo de té y galletas, tomaron el té con la tía abuela muy tranquilamente hablando de cosas muy banales como el clima y la inauguración del nuevo museo de arte en la ciudad y cosas por el estilo. El té realmente les calmó un poco el alma, la abuela estaba a punto de dormir, y de nuevo Albert pregunto si no tenía otra petición antes de dormir y la abuela digo que le gustara un par de almohadas más para su espalda, Albert fue quien personalmente las acomodo para que la tía estuviera mejor, al finalizar Albert de nuevo pregunto si quería algo más antes de dormir, la abuela le dijo que gustaría una sábana diferente ya que la que tenía no le parecía totalmente suave, y antes de dormir la abuela pidió que cerrara bien y las cortinas y ventanas para poder descansar bien y que por la mañana no la despertara el sol, petición extraña por la venda en sus ojos, y luego le pidió que de nuevo acomodara las cobijas y las almohadas después decidió que la bata que tría puesta no era tan cómoda como esperaba que prefería usar aquella que le había traído del viaje a España, y ya por ultimo Albert estaba que explotaba realmente ya quería sentarse a descansar pero bueno definitivamente la abuela le estaba haciendo pagar el enojo que le había hecho pasar.

-Bueno creo que eso será todo hijo pero ve a ponerte algo más cómodo hijo, así no podrás descansar-

-No es la intención Tía, Candy y yo nos quedaremos toda la noche aquí-

-No lo considero necesario pueden irse a dormir….

-No comenzaré de nuevo la discusión... además George ya nos ha acomodado algunas cobijas para que estemos más cómodos-

-…bueno en ese caso...antes de dormir me gustaría…- la frustración de los pedidos de la abuela se notó claramente en el rostro de Albert, afortunadamente esta no lo podía ver ya que seguramente se hubiera enojado tanto que le hubiera provocado otro ataque.

-Me gustaría un beso de buenas noches...- Albert sonrió un poco y le dio un beso en la frente de la tía abuela y esta cayo rendida.

Al poco rato regreso Candy con unos cuantos libros en el brazo y se sorprendió de que la tía abuela ya estaba dormida

-Pero… ¿Cómo? Ya se ha dormido… pero si me acababa de decir que quería que le leyera un poco para que durmiera mejor- Albert sonrío y le quito los libros de los brazos, para luego abrazarla.

-Mmm… creo que la tía abuela solo quería comprobar cuan comprometidos estamos por su cuidado y que tan culpables nos sentimos- Candy asintió luego se despegó un poco de Albert- Bueno porque no descansas un momento yo me quedare cuidándola ¿te parece?

-No tengo sueño… mejor sentémonos aquí y solo pasemos el rato así yo te ayudare a mantenerme despierto y tú me ayudaras a mí… si alguno de los dos se queda dormido creo que el otro se quedará dormido también

-Está bien- Albert le sonrió aunque Candy tenía buenas intenciones sabía que se quedaría dormida. Candy se acurruco al lado de Albert, puso un cobija sobre los dos, cada uno pensaba en lo bien que se sentía estar a un lado del otro, recordaban todas aquellas veces atrás en las que se abrazaban y que sentían ese enorme calor que crecía dentro de sus corazones sin embargo tenían que acallar y controlar aquel sentimiento ya que respetaban la amistad que había entre ellos.

Albert le murmuro algo al oído a Candy -¿sabes que es lo mejor te todo esto?- le pregunto a Candy refiriéndose a ese preciso momento en que estaban abrazados y acurrucados.

-mmm no… ¿dime que es?

-Esto- y Albert beso a Candy, la cual estaba totalmente preparada para recibir los labios de aquel hombre al que le había entregado su alma y corazón, un calor le recorrió el pecho y el beso se prolongó, Candy poso su mano sobre la nuca de Albert enredando sus dedos entre el delicado cabello de Albert, Albert la abrazo más fuerte, sin separarse mucho de sus labios comenzó a susurrar algo de nuevo

-Te amo Candy… esto es lo mejor que no tengo que ocultarlo y que podre decírtelo por el resto de nuestra vida-

-Albert… yo también te amo- dijo Candy susurrando, rozo suavemente con su mano el rostro de Albert sin perder detalle de aquel rostro que para ella pertenecía al ser más hermoso y bello sobre la faz de la tierra. Albert le sonreía mientras Candy pasaba su mano de manera gentil y suave, memorizando cada contorno de aquel rostro – Quiero pasar el resto de mi vida junto a ti- le susurro Candy mientras lo miraba a los ojos, Albert sentía que algo iba creciendo en su pecho cada vez que escuchaba a Candy decir esas palabras no había suficientes palabras en todos los idiomas que pudieran expresarle cuanto la amaba, eso solo lo podía demostrar, los dos de nuevo se fundieron en un romántico y apasionante beso que cada vez los alejaba más del mundo en que vivían y cada vez los llevaba más y más cerca de un mundo que los dos habían construido; un mundo en donde podían ver realizadas cada una de sus fantasías que involucraba al otro, Albert aprisionaba entre sus brazos a Candy, la apretaba tan fuerte como si tratara volverla parte de él, a Candy no le importaba perder la respiración no le importaba porque estaba en brazos de él mientras estuviera en sus brazos el mundo podía arder en llamas, a ella no le importaba nada, solo importaba sentir el calor y esa dulce presión que ejercía Albert sobre su cuerpo. La noche aunque para cualquiera hubiera sido larga y pesada para ellos fue tan corta, les hubiera gustado que esa noche no terminara jamás las caricias y los besos requieren de más tiempo más del que un reloj ordinario puede marcar.

Como la abuela comenzó a roncar un poco sabían que nada podía despertarla por lo que Albert encargo que alguien los supliera, salieron a la terraza querían apreciar el amanecer abrazados unos del otro y así lo hicieron, contemplaron como una franja de hermosa luz anaranjada delineaba el horizonte para que después la penumbra fuera consumida por la embriagante luz del sol, aquella potente luz que lo cubría todo les recordaba la fuerza con la que se amaban un amor que era tan grande que lo iluminaba todo y crecía tan rápido como la luz aparecía en el horizonte. Los dos se miraron fijamente después de que el sol apareció y se daban cuenta que eso era el amor… ellos ahí parados viendo el amanecer abrazados fuertemente como si quisieran formar una sola alma… eso era el amor.

****NOTAS****

Hola dulces y hermosas lectoras de nuevo me eh tardado en subir el capítulo una disculpa por eso, pero eh de confesar que este ha sido de los capítulos más difíciles que eh escrito hice por lo menos seis borradores que termine desechando pero bueno espero y les guste como a mi gusto, de nuevo muchas gracias a todas aquellas hermosas damas que me dejan sus comentarios como Mayra exitosa (chica la verdad me emociono que alguien tan creativa como tú le gustara mi historia gracias), gatita Andrew, Verito, Amy, zafiro, Laila (mi consentida jajaja), balckcat, fersita, todas aquellas hermosas que no me dejan comentario también muuuuchas gracas por tomarse el tiempo de leerme son las más geniales de mi mundo. Bueno sé que a todas les encantan las escenas tan romanticonas como a mí y procurare dejarles algo así cada capítulo claro siempre y cuando la historia se preste y bueno ya me eh remendado con la tía abuela pa´ que vean que no soy tan mala jajaja bueno la verdad si lo soy … pero bueno eso ustedes ya los verán a medida que avance la historia como les he dicho esta historia la voy escribiendo de poco a poco en realidad no tengo nada avanzado apenas termino un capítulo y lo subo por lo que el final no está escrito así que si tienen sugerencias son bienvenidas ah y por cierto como se habran dado cuentas mis conocimientos en medicina son nulos jajaja así que todo es pura ficción si alguna de ustedes me tiene comentarios como: "eso no puede pasar" pues em un disculpa chicas todo es pura fantasía por lo tanto me gusta jugar con eso porque al final todo puede suceder y no me pienso poner límites reales jajaja.