"Nadie nos pertenece, por eso hay que disfrutar cuando se puede y aprender a dejar ir cuando se debe…"
Una gota se deslizo por su rostro en cuanto levanto la vista. Su cabello estaba apelotonado producto del agua, y pequeñas gotas caían por los mechones más largos. Alguien a sus espaldas le tendió una pequeña toalla sobre la cabeza, pero no pudo darse vuelta a dar las gracias. Su mirada estaba pegada entre el público.
Acababa de terminar su carrera. Claro que había ganado, y ni siquiera le había costado trabajo poder hacerlo. Podía escuchar a lo lejos el llamado para la próxima carrera. En ella estaría Rin, pero aún así no era consciente de lo que sucedía a su alrededor hasta que su entrenador lo tomó por los hombros y lo hizo quitarse de donde estaba.
—Vamos Haru, ve a secarte. — le pidió éste.
Su voz sonaba lejos. Tenía un pitido en sus oídos que lo mantenía lejos de todo lo que pudiera estar sucediendo en aquellos momentos.
Uno de sus compañeros lo tomó por el brazo, probablemente a petición del entrenador, y lo condujo hacia los camarines. Sin embargo, Haru se soltó del agarre y volvió a girarse hacia el público. Justo ahí en medio de las gradas estaba él. Había dicho que no vendría, o al menos eso había dicho Rin, pero ahí estaba, justo en medio de la multitud, Makoto, él había venido después de todo.
Su compañero lo sentó en una de las bancas que atravesaba todo el camarín y lo dejo solo. Quiso levantarse para ir a cerciorarse que realmente fuera él, pero sus piernas le temblaron y en cuanto quiso levantarse, sus piernas lo enviaron directo a la banca de nuevo.
Escuchó expectante el inicio de la carrera de Rin y por un momento solo pudo tener buenos pensamientos para él. Estaba tan nervioso la noche anterior que solo esperaba que todo resultara. Necesitaba que fuera así, necesitaba ganar para poder decir dónde irse.
Sintió un pequeño retorcijón en su estómago cuando pensó en eso, en donde quería estar Rin. No lo hablaron abiertamente, pero Haru sabía perfectamente donde querría irse si tuviera la oportunidad de elegir, sabía que la respuesta era Estados Unidos, y la verdad es que no entendía porque le sentaba tan mal pensar en la decisión de Rin.
Los gritos, los silbidos y los aplausos le advirtieron que la carrera de Rin había terminado. Se levantó y caminó de prisa de regreso a la piscina para saber cómo había terminado, pero Rin apareció antes que Haru llegara hasta el final del pasillo.
Estaba igual de empapado que él hace un momento, pero lejos de estar impávido como él, se le notaba feliz y se estaba secando con su toalla mientras caminaba.
— ¿Qué tal? —
Los ojos de Rin se iluminaron como respuesta. Aquello terminó por derrumbar a Haru, aunque de momento él no lo entendía.
—Me sorprende que preguntes. — dijo lleno de confianza.
Haru neutralizó su mirada y lo miró con seriedad —Ayer no parecías la persona más confiada del mundo. Parecías una niña asustada. —
Rin rechinó los dientes —Shhhh. — le hizo callar antes de asegurarse que nadie más estuviera a su alrededor.
Ambos se rieron por un momento. Como si no importase nada más de momento. No había nada fuera de aquella burbuja, solo ellos dos sonriendo, felices por lo que acababa de suceder.
Pero cualquier burbuja en el mundo, esta tenía que explotar en algún momento. La mirada de Rin se tornó sería, como si algo nuevo hubiera entrado a sus pensamientos.
— ¿Viste allá afuera? — hizo un ademán con su mano.
Haru asintió — ¿Lo sabías? — sonrió.
Rin se encogió de hombros —Me pidió que no te lo dijera. — dijo —Quería sorprenderte. — dijo con picardía —Deberías ir a verlo… — aquello ya no sonaba con la misma alegría.
—Sí. — su boca respondió antes que su cuerpo fuera capaz de moverse. Le dio una última mirada a Rin que lo miraba sin moverse un centímetro.
Cuando salió de aquel túnel, la luz lo iluminó y su cuerpo comenzó a sentirse nervioso. Ya había comenzado aceptar la decisión de Makoto, pero todo había sido mentira. Una pequeña sonrisa llena de esperanza se instaló por unos segundos en su rostro, pero antes de poder encontrar a Makoto recordó la noche anterior y sus pasos fueron disminuyendo hasta que se quedó parado. Tendría que decírselo, y aunque no había pasado nada realmente malo, estaba seguro que iba a sonar peor de lo que en realidad era.
Su cuarto era un completo desastre. Entre las cajas y la ropa tirada por todo el lugar a duras penas se podía caminar. Había hablado con el entrenador. Había tomado una decisión. Se iba a quedar ahí en Australia y continuaría perfeccionándose. Sin embargo, su estadía en aquella Universidad se estaba acabando y debía buscarse un nuevo lugar para vivir. Su vida adulta comenzaba y con ello, un montón de responsabilidades.
Pese a que se iba a quedar, iba a volver a Japón durante unas semanas ahora que se venían las vacaciones. Sus padres iban a estar en la casa y al fin ya no sentiría su hogar un lugar tan frío. Necesitaba despedirse de ellos y de todo lo que significaba ese lugar. Ya no había nada que le perteneciera allá, nada que lo obligase a quedarse. Y no le importaba realmente, esta decidido a mirar hacia su futuro, ya nunca más regresaría a su pasado.
Terminó de guardar unos libros en una de sus cajas y se lanzó a su cama. Estaba exhausto y se suponía que estuviera durmiendo para mañana. Solo pudo pensar en los gritos que le pegaría el entrenador si pudiera verlo en esos momentos. Sus brazos estaban agarrotados después de haber acarreado tantas cajas.
Un golpe en la puerta lo hizo levantar la cabeza de la cama, pero se quedo quieto para ver si insistían o simplemente podía ignorar a quien fuese que lo buscara. Pese a eso, el golpeteo continuó, aunque fue un sonido rítmico contra la puerta y pudo reconocerlo cuando se levantó para abrir, era Rin.
Abrió la puerta fingiendo enfado — ¿No ves la hora que es? — pero su mirada se suavizó en cuanto vio el rostro de Rin — ¿Qué te paso? —
Lucía cansado. Tenía unas grandes ojeras y parecía que en cualquier momento se iba a quedar dormido parado ahí frente a la puerta.
—No puedo dormir. — se rasco la cabeza y bostezó.
—Pareciera que vas a caer en un coma profundo en cualquier momento. — se quitó para que pudiera entrar.
Rin entró y le dio un vistazo a la pieza antes de sentarse en silla del escritorio —Lo intento, llevo horas tratando de dormirme. — se quejo —Pero cada vez que cierro los ojos me despierto. — su malhumor iba en aumento.
— ¿Y qué se supone que haga yo? — se cruzo de brazos después de cerrar la puerta.
Rin se encogió de hombros —Nada. — reconoció —Pero no quería estar solo. —
Haru miró su cama y después a Rin. Éste había hecho exactamente lo mismo. Resopló antes de sentarse en la cama.
— ¿Qué te tiene así? ¿Estás nervioso? — arqueó una ceja.
Rin volvió a encogerse de hombros. No era capaz de entenderse realmente —Tal vez. — susurró.
Haru se rió — ¿De verdad? — no podía dar crédito a eso. No era posible que Rin estuviera nervioso por una competencia. Es que era Rin, el había nacido para nadar y ganar competencia, él lo sabía y no podía ponerse nervioso por algo que se supone que naciste para hacer.
—Mi cabeza es un desastre. Lo voy a echar a perder todo mañana. — sonaba preocupado.
—No vas a perder. —
—Eso no lo sabes. — rebatió.
Haru frunció el ceño —Aunque les dieras la mitad del camino de ventaja, aun así ganarías. — le sonrió confiado —Solo debes recordar eso mañana antes de tirarte al agua. — le dio un pequeño golpe a su colchón antes de recostarse en la cama.
Rin se levantó de la silla como ensimismado y se sentó en la cama.
—No es tan grande como la recordaba. — sonrió.
—Idiota. — le dio un puñetazo en el brazo antes de hacerse a un lado.
La mirada de Rin se volvió seria —Si gano mañana podre elegir donde quiero seguir nadando. Puedo elegir cualquier lugar en el mundo. — murmuro.
Haru solo lo miro con atención apoyado en su almohada.
—Así que supongo que ya no nos veremos tanto. — agregó.
— ¿Te irás a Estados Unidos si puedes? — su voz salió neutra. No fue capaz de emitir ningún tipo de juicio o sentimiento en aquella pregunta.
Rin asintió —En la primera oportunidad que se me presente. — le sonrió. Se recostó en la cama boca arriba. Miraba el techo nervioso. Haru en cambio estaba de costado, mirándolo fijamente.
— ¿Y si no ganas? —
—Tendría que volver a Japón o quedarme aquí. — admitió.
Haru sintió pesar al escucharlo — ¿Sería muy terrible que tuvieras que quedarte aquí? —
Rin se rió —Si me quedo aquí no tendría ninguna oportunidad de ser el mejor. — le dio un pequeño codazo —No quiero quedarme para ser tu sombra. —
—Allá competirás con Sousuke. — le recordó.
—Eso sería interesante. — sonrió al pensarlo.
— ¿Conmigo no sería interesante? — frunció el ceño.
Rin lo miró de reojo antes de voltearse y quedarse frente a frente con Haru — ¿Qué te pasa? ¿Estás celoso? — su pregunta estaba lejos de ser una broma para ambos.
—No. — dijo aún más enojado —Pero pareciera que tener que quedarte aquí fuera alguna clase de castigo para ti. —
Rin hizo una mueca —No se trata de eso. — meneó la cabeza —Entre tú y yo ya sabemos quién es mejor y si me quedo no habría ninguna sorpresa en quien tendría que ser la sombra de quien. — admitió —Yo también necesito brillar. —
— ¿Por qué es tan importante ser el número uno? — jamás lo había comprendido realmente. A él le gustaba nadar simplemente porque era el único momento en que era capaz de sentirse libre, pero nunca en realidad lo importo demasiado ganar o perder una competencia.
—Es para lo que nadamos. —
Haru negó —Es para lo que tú nadas. — le recordó ofuscado. Se tendió en la cama mirando al techo.
Rin se quedó callado un momento antes de asomar su cabeza por sobre la de Haru.
—Probablemente sea nuestra última noche juntos en la misma ciudad, país o hasta continente. — le dijo con una mirada apacible —No la arruinemos. — le rogó.
Haru soltó una bocanada de aire y relajó el cuerpo.
—Solo lo dices para que no te eche a patadas de aquí. — bromeó.
—También por eso. — volvió a su lado y se acomodó en la almohada —Gracias por dejar que me quede. — dijo con un tono de voz diferente al que tenía cuando entro. Ahora parecía confiado, incluso hasta feliz. Emocionado por algún motivo que Haru desconocía.
Pasaban los minutos y Makoto no aparecía por ninguna parte. Había llegado exactamente al lugar que lo había visto después de su competencia, pero ya no estaba. Bajo los escalones de las gradas pensando que podría haber tratado de acercarse para hablarle, pero no estaba.
Lo busco por todos los lugares que la gente tenía acceso liberado, pero no estaba. Makoto no era pequeño y llamaba fácilmente la atención por cualquiera de sus rasgos. Era realmente difícil no notar a Makoto entre una multitud, sobre todo si esta estaba atestada de mujeres. Si no era su altura, sus ojos o su cabello estarían llamando la atención de cualquiera, pero no estaba en ninguna parte.
Lo único que se le ocurrió a Haru fue que Makoto había ido a buscarlo hasta los camarines, pero necesariamente debió haberse topado con él mientras venía hacia acá. Aún así, se devolvió por sobre sus pasos para buscarlo allá. Era el único lugar en el que podía estar a menos que se hubiera ido. La sola idea de que Makoto se fuera sin haber hablado con él le causaba una gran conmoción, la angustia lo envolvió de inmediato.
Cuando Haru se perdió de su vista se fue directo a cambiar. Tenía que aprovechar antes que llegara toda la multitud a ese lugar. En esos momentos necesitaba un poco de paz.
—Felicidades. — dijo una voz que lo sobresalto.
Rin se dio vuelta asustado, aunque reconocía aquella voz —Gracias, Makoto. — abrió la taquilla donde estaban sus cosas y lo miró de reojo — ¿Qué haces aquí? Haru fue a buscarte. — tiro su bolso que estaba guardado a presión ahí.
—Lo sé, lo vi pasar. — admitió. Tenía su sonrisa característica, sin embargo su mirada era distinta y su voz no lograba transmitir ningún tipo de sentimiento —Quería hablar contigo primero. —
Éste asintió y acomodó el bolso en la banca antes de sentarse en ella para escucharlo —Tú dirás. — su expresión era relajada, pero en el fondo temía lo que Makoto pudiera decirle, además de saber que él esperaba una respuesta de su parte, una respuesta que no tenía o que no quería tener.
Makoto soltó un suspiro y se acercó un poco más, pero no se sentó junto a Makoto — ¿Pensaste en lo que te dije? ¿Averiguaste lo que te pregunte? —
Rin tragó saliva y negó con su cabeza —Lo siento Makoto, pero no. — admitió recordando la conversación que tuvo con Makoto antes de volver a Australia.
— ¡HERMANO! — se escuchó por toda la casa la voz de Gou —Tienes visita. — su voz bajó unos cuantos decibeles después del primer grito.
Rin se asomó por la puerta de su pieza. Desde ahí se podía observar todo el pasillo hasta la puerta. Gou estaba ahí sonriéndole a Makoto que aguardaba en la entrada.
— ¡HERMANO! — volvió a gritar.
—Deja de gritar. — alzó la voz.
Gou se giró y lo vio caminar hasta ella.
—Lo siento. — le sonrió a Makoto —Vamos, pasa. — le tiró de un brazo para que se apresurara.
—Hola Makoto. — le tendió la mano y Makoto con un poco de dificultad le devolvió el saludo —Déjalo, Gou. — la regaño Rin para que lo soltara.
Ella obedeció y no tardó mucho en desaparecer.
— ¿Todo listo para tu viaje? — preguntó con amabilidad.
Rin asintió —Más o menos. Es difícil avanzar con Gou dándote vueltas. Parece una mosca volando alrededor de tu cara. —
Makoto se rió.
— ¿Qué necesitas? — preguntó Rin.
Makoto bajo la mirada. No era tan sencillo lo que tenía que pedirle.
— ¿Es sobre Haru? — preguntó con curiosidad.
—Si… — susurró —Quería pedirte un favor. —
Rin asintió despreocupado —Claro, tú dirás. — sonrió.
Sin embargo, la mirada de Makoto no se relajo.
— ¿Podrías decirle a Haru que no voy a viajar a Australia con él? — preguntó sin mirar a Rin, sabía que su mirada le iba a causar malestar.
— ¿Qué? ¿Por qué? ¿No van a estar juntos? — dijo sin dar crédito.
Makoto levanto la vista y sonrió —Si voy a ir, pero necesito que le digas que no lo haré. — le explicó.
— ¿Por qué? — arqueó una ceja y lo miró desconfiado.
—Es difícil de explicar, además que tengo que pedirte algo más para poder explicártelo. —
Rin asintió —Solo habla. — le pidió confundido.
—Solo quiero estar seguro de que esto es lo correcto. — le explico —Por eso mismo, necesito que antes que yo llegue allá te asegures que realmente no sientes nada por Haru. —
— ¿Por Haru? ¿Yo? — preguntó incrédulo —Creí que teníamos claro eso, Makoto. — dijo un poco dolido.
Makoto asintió — ¿Sabes que Sousuke se fue a Estados Unidos? — sus palabras fueron como un balde de agua fría para él. Intentó no reaccionar, pero no pudo evitarlo, su rostro se quebró.
— ¿Cuándo? —
—Unas horas antes que Haru volviera a Australia. —
Por eso era que no lo había podido encontrar. Ahora tenía tanto sentido. Bajo la mirada apenado.
—Yo se que él te estará esperando. Creo que solo necesita un tiempo, Rin. — admitió.
Pero sus palabras no entraron en la cabeza de Rin.
— ¿Crees que porque Sousuke se fue iré corriendo tras Haru como si fuera un premio de consuelo? — preguntó taciturno.
—Claro que no. — dijo en voz baja —Pero es justamente por eso que necesito que lo tengas claro. — admitió —Acabas de salir a su defensa como si él fuera lo más preciado en tu vida. —
Rin se quedó en silencio.
—Yo confió en ti Rin. Creo que eso lo tenemos claro los dos. — agregó Makoto —Y también confió en Haru. No estoy enojado por lo que paso entre ustedes. — le explicó —Pero si tú tienes la más mínima intención de estar con él estaremos en un gran problema y a la larga todos vamos a sufrir si yo viajo a Australia mientras tú y Haru están intentando algo. —
Aquello parecía descabellado para Rin. Un escalofríos lo recorrió —Mis planes son irme a Estados Unidos, Makoto. — dijo para dejarle claro que sus intenciones estaban claras en luchar por Sousuke y no por Haru.
—Lo imaginé. — asintió —Voy a viajar Rin, y espero que cuando nos veamos tengas la misma certeza que me demuestras hoy. — le sonrió, aunque sus palabras sonaban demasiado duras para aquella simple sonrisa.
Rin dudó un momento — ¿Y qué sucederá si cambio de opinión estando allá? — preguntó desafiante.
Makoto sonrió —Si te importa después de todo. —
—Haru es mi amigo. — le recordó.
Makoto meneó la cabeza —No, ya no lo son. — suspiró. Se levanto del suelo. Rin hizo lo mismo.
—No es justo que nosotros seamos los que tengamos que imponerle a Haru estar con uno o con el otro. — dijo Rin un poco nervioso.
—Pero tú ya habías decidió dejarlo. — le recordó —Si ahora estas confundido, después de verlo lo estarás aún más. Así es Haru. — asintió —Tiene esa magia. —
—Ve confiado a verlo. — dijo Rin después de un momento. Ya está un poco más concentrado —Mi decisión es Estados Unidos, nada me hará cambiar de opinión. —
—En unos días lo sabremos. — le dio la mano para despedirse.
Rin lo acompañó hasta la puerta. Aquella faceta nueva de Makoto lo intimidaba un poco. Parecía bastante diabólico con aquella actitud. Probablemente ya no estaba dispuesto a dejar a Haru solo nuevamente.
— ¿No estabas tan seguro? — su voz no demostraba sorpresa alguna por la respuesta de Rin — ¿Qué cambió? —
Rin negó, no quería hablar de ello —Da igual, Makoto. —
— ¿Por qué? Lo que tú sientas es importante. —
—Él te eligió a ti. Esta desesperado por verte. — lo miró decidido —De hecho, deberías estar con él en estos momentos y no aquí conmigo. — le recriminó —Yo me iré a Estados Unidos, gané así que me iré y sin importar lo que sienta Haru estará contigo. —
— ¿Te irás a buscar a Sousuke porque no puedes estar con Haru? ¿No crees que sea un poco injusto para él? — frunció el ceño. Makoto nunca se enfadaba, pero Sousuke era su amigo, y ya no quería que el sufriera más —Si te pedí eso antes de venir fue para que ordenaras tus ideas. Ya nadie merece sufrir, Rin. Ni Sousuke, ni Haru, ni tú ni yo. Creo que es momento que dejemos claro todo este asunto. —
—Yo lo quiero, Makoto. —
—Aún así te metiste con Haru mientras lo tenías. — le recordó —Y no es un reproche, pero ¿no crees que tal vez no lo amas tanto como crees? —
—No es así, tú no lo entiendes. —
Makoto resopló —Y eso es justamente lo que intento hacer, necesito comprender. — dijo un poco desesperado —Necesito entender porque Haru habría de elegirme a mi si te tiene a ti. —
— ¿Por qué dices eso? ¿Estás celoso? —
—No. — dijo eufóricamente —Pero puedo verlos a ustedes. Tienen una relación que él y yo jamás tendremos. — le explicó —A veces tengo la impresión que él está conmigo solo porque estábamos juntos desde antes que te conociera, como si no tuviera el valor de dejarme para estar contigo. Y a veces creo que es exactamente lo que te pasa con Sousuke. —
— ¿Crees que está contigo por compromiso? — preguntó indignado.
Makoto no le respondió. Guardó silencio para contestar seguro de sus palabras.
—Sí Makoto, nos gustaría saber tu respuesta. — la voz de Haru los sobresaltó a ambos desde la puerta de los camarines. Sus ojos estaban brillantes, vidriosos producto de todo lo que probablemente había tenido que escuchar.
