holaaaaaaaaaaaaa siento muchísimo el retraso, lo jmio tiene delito me he vuelto a olvidar de que tenía un cap terminado, solo me quedaba repasar, pero no se porque tenía la sensación de que lo tenía a la mitad

matadme por favor lo mío es un caso a parte.

de todas formas lo siento mucho he tardado un montón en actualizar pero es que entre unas cosas y otras... bueno ya sabéis no voy a repetirme que siempre me pasa lo mismo debéis estar cansados de mi jajajajjaja

un kisssssssss y que disfrutéis del cap.

Pdo: si algun es muy sensible con los temas sexuales que tenga cuidado al leer, yo lo advierto aunque creo que no es nada fuerte lo que he puesto según mi criterio pero luego ya depende de los puritan que sea cada un


Cap-11 Hormonas

Rápidamente entre Lily y Sirius consiguieron arrastrara a un semi-inconsciente James hasta la sala común de Gryffindor por insistencia de Sirius que se negaba a llevar a su amigo a la enfermería.

Lily para extrañamente no discutió.

Cuando llegaron a la Sala Común, dejaron a James sobre uno de los sillones, mas cercanos al fuego y mientras Lily cortaba la camisa desgarrada de James, Sharon corrió a buscar el botiquín, Alice subió a la habitación de los chicos, probablemente buscando a Frank, ambas dejando solas a Rose y Lily, con James, Sirius y Peter.

Rose obligó a Sirius a que se sentara en un sillón individual que había frente al sillón donde estaba tumbado James.

-¿Qué haces Evans?—gruñó Peter a Lily cuando vio como le quitaba la camiseta a su amigo—pretendes aprovecharte de él ahora que está indefenso

Lily le dirigió una mirada fulminante que hizo que el pequeño merodeador retrocediera

-Peter no seas idiota—intervino Sirius cuando consiguió recuperar el aliento-¿pero sabes lo que estás haciendo Evans?

-seguro que mejor que tu, asique cállate y deja que Rose se ocupe de ti—dijo Lily.

En ese momento Sirius se dio cuenta de que Rose intentaba batallar con su camiseta.

-valla, Green por lo general suelo tener una cita con las chicas antes de que me desvistan.

-¡cállate idiota!—gruñó Rose.

Sirius gimió adolorida cuando le quitaron la camiseta pero no emitió ni un sonido más que demostrara el dolor.

-me alegro de que James esté inconsciente, porque el dolor no va a ser agradable—dijo Lily sacando del Botiquín que Sharon les había traído un frasquito.

-¿Qué es eso?—preguntó Sirius desconfiado.

-deja de preocuparte por James y preocúpate por colaborar conmigo—dijo Rose dándole un pequeña colleja todavía batallando para quitarle la camisa—quítate la camiseta ¿quieres?

-Green ya que no vas a invitarme a comer antes por lo menos espera a la segunda cita, es que esto es tan repentino…

Rose le fulminó con la mirada.

-¿estoy muy débil porque no me la quitas tu?—preguntó Sirius fingiendo inocencia.

-Sharon quítale la camiseta a tu amigo y cúralo tú, no lo aguanto—gruñó Rose antes de dejar todo lo que tenía entre manos y subir las escaleras a la habitación de las chicas echa una furia.

-¿pero a esa que le pasa?—preguntó Sirius—yo soy el que debería estar molesto con toda esta situación.

Sharon suspiró y se sentó al lado de Sirius, le quitó la camiseta con facilidad y empezó a aplicar una poción sobre las heridas.

-no se, siempre se pone muy tensa con esos temas, parece asustada solo de pensar en un acercamiento intimo con un chico

-¿porqué?

-no lo sabemos, y aunque lo supiéramos, no te lo diríamos—dijo Sharon—pero creó que Lily lo sabe.

Los dos se volvieron para mirar a Lily que parecía muy concentrada en su tarea.

-si, tengo una intuición de que lo que puede ser… y espero de verdad equivocarme por una vez en la vida.

Sirius se estremeció ante las palabras de la pelirroja.

Conocía a Lily Evans desde primero, y era como Remus, estudiosa, siempre buscando nuevos conocimientos, responsable (en eso no se parecía a Remus), pero sobre todo increíblemente inteligente, si Lily deseaba equivocarse en su intuición, entonces lo que sea que le pasara a Rose no era algo agradable.

-ya estás—dijo Sharon después de unos instantes cuando le hubo vendado las heridas al moreno.

Sirius miraba como Lily disimuladamente apartaba un mechón de pelo de James de la frente, a Sirius le sorprendió captar, aunque fuera brevemente aquella mirada de preocupación en el rostro de Evans. Puede que su amigo tuviera razón y la pelirroja realmente sintiera algo por él.

En ese momento Lily se dio cuenta de que la habían pillado infraganti y se sonrojó violentamente, antes de que Sirius o Lily pudieran decir nada James abrió los ojos, durante unos instantes parpadeó sorprendido y desorientado.

-¿Qué ha pasado?—preguntó confundido, lo último que recordaba era estar en el bosque prohibido.

-estas en la sala común de Gryffindor ¿Cómo te sientes?—preguntó Lily apartándose inmediatamente de él cuando el moreno se sentó en el sofá.

-sorprendentemente, bien…no me duele nada—James bajó su mirada a su pecho pensando que a lo mejor se había imaginado las garras de Remus atravesarle el costado pero pronto de desengañó de ello cuando vio su pecho y en uno de sus costados unas vendas.

-parece que las pociones funcionan bien con esta clase de heridas…no las tenía todas conmigo—dijo Lily empezando a recoger todo lo que había usado para curar a James—por lo general estas pociones suelen ser para heridas mas pequeñas y desde luego lo que tenías no eran heridas pequeñas.

En ese momento James recordó porque había sido herido y la rabia mezclada con la preocupación por la seguridad de la pelirroja hicieron bullir su sangre.

-no habría sido herido de esa forma si dos estudiantes increíblemente estúpidas no hubieran entrado en el bosque prohibido—gruñó James furioso.

Se hizo un silencio aplastante en medio de la sala común.

Sirius tragó en seco al ver el rostro enfurecido de que mejor amigo, pocas veces lo había visto así, pero cuando pasaba prefería no estar cerca.

-¿Qué has dicho?—dijo Lily increíblemente suave, aquello hizo que Sharon sintiera que un escalofrío le recorriera por la espalda, Lily solía ser muy explosiva, pero generalmente solo era eso…la explosión, cuando hablaba tranquilamente e incluso con voz suave y dulce como estaba haciendo en ese momento era cuando sus amigas sabían que era mejor conseguir una pasaporte que te llevase a la mismísima china para poder ponerse a salvo.

-buenas noches!—dijeron al mismo tiempo Sirius y Sharon levantándose del sillón como si tuvieran un resorte en el culo.

Ambos echaron a correr en dirección a sus respectivas habitaciones, mientras que ninguno de los dos contendientes se dieron cuenta de la repentina huída de sus amigos.

Peter torpezó con sus propios pies en su oída pero (desgraciadamente) consiguió huir de la zona donde se produciría la tercera guerra mundial.

-¡lo que has oído Evans!—continuó James sin envalentonarse por el tono de Lily-¡puedes explicarme como es que una de las alumnas mas inteligentes de nuestra generación fue lo suficientemente estúpida como para ir al bosque prohibido sin varita!

-fui sin varita por que había un ¡imbécil! En el bosque prohibido a punto de ser devorado por un hombre lobo.

-¡sabes Evans! Aunque en tu estrecha mente no termines de asimilarlo, soy uno de los alumnos mas inteligentes del curso y si mis notas no superan las tuyas es simplemente por que no me lo propongo pero si realmente me pusiera a estudiar sacaría mejores notas que tu y Remus juntos!¿sabes que significa eso Evans? significa que con once años ya sabía que Remus era un hombre lobo, y que a los quince fui capaz de convertirme en un animago para poder estar con él las noches de luna llena. ¡y me habría convertido antes en animago de no ser porque tenía que esperar a Sirius y Peter para que estuviéramos todos juntos.

-¿de verdad te crees que eres tan inteligente?¡Potter!—chilló Lily para nada impresionada escupiendo el apellido del chico —entonces quiero que me expliques por que en vez de dejar a Remus en un lugar seguro como es donde le deja Madame Pomfrey te empeñas en sacarlo poniendo en peligro su propia seguridad, la de los alumnos que se salten las normas como haces tu frecuentemente, la seguridad de tus amigos, por no decir ¡tu propia seguridad! ¡Imbécil! ¡suicida!¡podrías haber muerto!—terminó chillando Lily.

-valla Evans estás preocupada por mi

-por su puesto que si ¡tarugo!—dijo Lily sin pensar, solo dejándose llevar por la frustración del momento.

-¿¡y como te crees que me sentí yo al verte en el bosque!?¡CASI SE ME PARA EL CORAZÓN AL VERTE ALLÍ!

-POR QUE CREES QUE FUI ALLÍ ¡IDIOTA! CREÍ QUE ESTABAS EN PROBLEMAS…

James no pudo aguantarse mas, puede que estuviera furioso con Lily, y probablemente ella estaba lo suficientemente molesta con él como para maldecirlo hasta el infierno y vuelta por lo que iba a hacer, pero es que, ella estaba en ese momento tremendamente sexi con toda la cara roja de la furia y toda esa cabellera roja enmarcando su hermoso rostro. Sin poder evitarlo James la atrajo hacia si y la besó con furia y pasión.

Mayor fue la sorpresa de James cuando Lily no lo apartó y lo abofeteó (como él sinceramente esperaba) si no que pasó los brazos por detrás del cuello de James y lo atrajo mas hacía su cuerpo mas pequeño y delgado, James rugió al sentir el cuerpo de Lily tan cercano al suyo.

Lily sabía que probablemente luego se arrepentiría de aquello pero en ese momento solo podía pensar en besarse con James, el cabrón sabía besar. Las lenguas de ambos luchaban por la conquista de la boca del otro disfrutando en todo momento de la pasión que ambos desbordaban.

James atrajo a Lily contra su cuerpo con una mano en la cintura para evitar que se le escapase mientras que con la otro mano le agarraba la nuca posesivamente. Lily se aferraba con los brazos al cuello de James como si la vida le fuera en ello.

Lily se separó buscando algo de aire, echando la cabeza atrás, y James sin detenerse descendió por su cuello besando con avaricia todo a su paso, saboreándola casi con delicia, y dando pequeños mordiscos que luego la lengua aplacaba, Lily sin siquiera percatarse de ello empezó a soltar pequeños gemidos de placer, similares al ronroneo de un gato.

Cuando James llegó a la clavícula Lily dio un salto y le rodeo la cintura con las piernas, James la sostuvo sin ninguna dificultad apretándole el trasero para atraerla hacía su entrepierna.

Lily gimió mas alto al sentir la erección de James debajo de su propia intimidad, una parte de Lily que todavía era consciente se dio cuenta de que aquello estaba yendo muy lejos, pero la parte dominante de su ser (que en ese momento eran sus hormonas y su cuerpo) le decían que aquello era perfecto.

James la dejó en el sofá y enseguida se posicionó entre las piernas de la chica encima de ella.

Las manos pequeñas de Lily se movieron para abarcar el máximo de la piel del pecho de James, pasando las uñas suavemente sobre el vientre plano del Gryffindor, pero procurando no tocar la zona herida. James gimió fuerte sobre el cuello de Lily y sin poder evitarlo le mordió el lóbulo de la oreja, completamente desenfrenado.

James le quitó la camisa a Lily arrancándole los botones que hicieron un sonido seco que fue enmascarado por las respiraciones jadeantes de los adolescentes, quedando ambos desnudos de cintura para arriba a excepción del sujetador negro de encaje de Lily.

James se detuvo un momento para contemplarla completamente asombrado. Lily siempre había sido una joven increíblemente hermosa, pero nunca le había parecido tan guapa como hasta ahora, allí tumbada debajo de él con solo el sujetador tapando sus pechos y la falda del uniforme, con toda esa suave y tierna piel expuesta, y ese seductor sujetador que pedía ser arrancado de un mordisco. Pero toda esa piel expuesta empalidecía al lado de las resplandecientes esmeraldas de los ojos de Lily que lo miraban con deseo, nervios y un poco de timidez, a su entender era la mirada que solo una virgen como Lily podía dar. Aquella visión tan hermosa e inocente de la mujer que le había robado el corazón le hizo recuperar la cordura y dejar de pensar con solo una parte de su cuerpo. No iba a acostarse con Lily, por lo menos no así, su primera vez iba a ser especial y no en un sofá en la sala común donde cualquiera podía bajar y pillarlos y como si lo suyo fuera algo burdo y barato.

Cuando James se separó de su cuerpo, Lily recuperó parte de su conciencia y de su racionalidad, sin embargo cuando volvió la mirada hacía James para gritarle por haberla manoseado se quedó completamente muda, James Potter estaba desnudo de cintura para arriba rebelando su trabajado torso donde se marcaba cuadradito por cuadradito cada uno de sus abdominales, pero aunque la visión era increíble, no fue eso lo que hizo que durante unos instantes todas sus defensas contra James se bajaran, si no la mirada de completa deseo encarnado.

El joven pasó una mano fuerte y cálida por el vientre de Lily, la joven vio como el Gryffindor soltaba un suspiro de anhelo como si tocar su piel fuera el mayor placer de su vida. Lily observó asombrada como James la acariciaba lentamente el vientre y los costados, en ningún momento toco sus senos, pero parecía que encontraba un gran placer en tocar solo su piel.

-¿te haces una idea de lo hermosa que eres Lily?¿de lo que puedes hacer conmigo?—dijo James.

El joven pegó su pecho al cuerpo de Lily y ambos se estremecieron al mismo tiempo cuando sus pieles se tocaron. Lily sintió la erección de James presionando contra su vientre mientras él besaba casi reverentemente la piel del cuello de la chica.

Toda la salvaje lujuria los había abandonado dejando en su lugar una pasión que ardía a fuego lento.

-Ja…mes—susurró Lily entre un suspiro y un gemido.

James bajó una de las manos hasta tocar el muslo desnudo de la joven, sin poder evitarlos él soltó un pequeño gemido ante esa piel tan suave. James sintió como Lily posaba sus manos en su espalda al sentir las pequeñas y frías manos de la pelirroja James se estremeció de placer, si ella volvía a tocarlo dejaría de ser el caballero que su madre pensaba que era para convertirse en un perfecto cabrón, tenía que apartarse de Lily por su propio bien.

James se apartó bruscamente.

Lily sintió un ramalazo de frío cuando James se apartó, y se sintió profundamente confundida, ¿Qué había pasado? Habían estado tocándose completamente deleitados el uno con el otro y de repente el se apartaba.

-¿que?—preguntó Lily mirándolo confundida y jadeante-¿Por qué te detienes?

-¡mierda Lily!—dijo James bruscamente poniéndose en pie y pasándose la mano por el pelo repetidas veces—esto es un error-susurró mas para si que para ella—lo siento no debería haberte besado.

Lily se estremeció por la brusquedad de las palabras, perdió todo el color de la cara y se sintió profundamente humillada, ella estaba ahí, tumbada en el sofá jadeando y muy excitada y James se había apartado de su cuerpo como si sintiera asco de solo tocarla, ni si quiera parecía alterado.

Lily cogió la camisa del suelo sin mirar al chico en ningún momento temerosa de echarse a llorar de la humillación.

-Lily, esto no a estado bien, lo siento mucho—dijo James precipitadamente al ver a la chica abrocharse los botones lo mas rápido posible, malinterpretando su prisa como enfado—por favor no te enfades conmigo, no he podido contenerme, estabas tan guapa que no he podido…

-déjame en paz Potter—chillo ella empezando a llorar

James se sobresaltó al verla estallar en sollozos.

-vas diciendo por ahí que soy la mujer de tu vida, pero está claro que solo es una excusa para no comprometerte con otras.

-¿Qué estas diciendo…?

-besas y manoseas y te acuestas con todas las mujeres de este internado pero cuando te acercas a mi te apartas como si tuviera la peste, eso si, antes te encargas de excitarme. ¿Qué era un prueba para demostrar tu autocontrol? ¿o es que te excita poner cachondas a las chicas y luego dejarlas con las ganas…?

James la miró sin comprender a que venía semejante arrebato de ira tan repentino y sin sentido, cuando consiguió salir del momentáneo Shock Lily ya se había ido, con la idea equivocada de que la utilizaba como excusa para no comprometerse con otras y que no sentía nada por ella porque no lo veía (aparentemente) alterado por lo que acababan de hacer. Sin embargo James sentía todo su cuerpo mortalmente frio, tenía unas ganas enormes de subir detrás de esa pelirroja que le quitaba el sueño y meterse en la cama con ella. Pero como no podía hacer eso( o mas bien no DEBERÍA hacer eso) decidió subir a su propia habitación y darse una ducha MUY fría.

Al abrir la puerta de su habitación, James se encontró cara a cara como un Sirius que lo miraba completamente asustado, seguro que esperaba que estallara en gritos furioso por una palea con Lily, sin embargo no tenía energías para eso, asique silenciosamente se metió en el baño, dio al agua fría y soportando el agua se metió decidido a que se le bajara el calentón.

Mientras en la habitación de las chicas, Lily había subido echa una furia, se había encerrado en el baño, había llenado a tope la bañera y había echado los "quinientosmil" potes aromáticos que tenía Rose para la bañera. Ignorando en todo momento los gritos de Rose, Sharon y Alice que le preguntaban, que le había pasado.

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A la mañana siguiente…

Dumbledore entró en la Sala Común de Gryffindor, aun era temprano y era un fin de semana, técnicamente había programado un viaje a Hogsmeade, sin embargo Madame Rosmerta le había informado que la pasada noche había visto algunos sospechosos encapuchados andar por el lindero del pueblo, y no podía arriesgarse a que sus alumnos corrieran peligro, por lo que suspendió el viaje al pueblo mágico pasándolo al fin de semana siguiente, lo que desgraciadamente significaba que los seis chicos castigados pasarían su tiempo juntos dentro de Hogwarts. Eso solo podía significar una cosa…un GRAN dolor de cabeza para los profesores y los alumnos.

Colgó el cartel con la información en el corcho de la sala común y se sentó plácidamente en uno de lo sofás de la sala esperando a sus seis alumnos castigados. El anciano director paseo su mirada por la sala de Gryffindor, que recuerdos… en aquel lugar había pasado los mejores años de su vida, recordaba aquellos tiempos, él era un joven alocado y divertido, que tenía demasiada libertad, siempre ávido de estudio, ganándose así su propia fama de niño prodigio, alejada del de ser el hijo de un hombre encarcelado por matar a unos muggles. Dumbledore se esforzó en pensar en otra cosa que no fuera su pasado que solo le traería malos recuerdos.

Su mirada se centró de repente en algo que se movía por la sala con total familiaridad…un pequeño monito dorado.

El monito se detuvo al verlo y lo miró con ojos inteligentes, justo antes de soltar un pequeño sonido y desaparecer rápidamente por las escaleras que llevaban a las habitaciones de las chicas.

Al poco tiempo Rose Green, bajó con una bata y el pelo recogido en una trenza desordenada, con ese pequeño monito en el hombro.

-debí imaginarme que ese amiguito era tuyo—dijo el director.

-profesor Dumbledore—saludó la chica con un inclinación de cabeza.

Albus tenía que reconocer que tenía una especial cariño por aquella niña en particular, aunque mas que por ella debía reconocer que su cariño se remontaba a sus padres, en especial a su padre un gran hombre.

-siéntate por favor—dijo el director señalándole una silla a su lado.

La chica le obedeció sin dudar.

-¿como estás sobrellevando el castigo?—le preguntó suavemente el director después de unos segundos de silencio entre ellos.

-sorprendentemente mejor de lo que creí que lo sobrellevaría—contestó Rose sin mirara al director—Black está siendo sorprendentemente…colaborador, si es que se puede decir así.

-¿en serio?—preguntó el profesor curioso.

-si, no está siendo tan baboso como creí que sería, aunque bueno…estamos hablando de mi.

-eres una joven muy hermosa Rose, no entiendo el porque de ese comentario.

Rose miró de refilón al director de Hogwarts.

-prefiero ser fea, profesor, con todo el respeto—dijo Rose en susurros mirando fijamente el fuego, sin verlo realmente—y en este mundo puedo permitirme serlo.

Dumbledore suspiró, él entendía el sufrimiento de la chica, y conocía todos sus miedos y sus pesadillas, aunque ahora fuera una chica muy callada con sus problemas cuando no tenía mas de 11 años era mucho mas habladora. Una de las primeras noches que pasó en Hogwarts, lo hizo en la enfermería donde tras una pesadilla (en la que se hizo profundos cortes en sus manos con sus propias uñas), le contó todo lo que la atormentaba a Madame Pomfrey, que preocupada por ella se lo había dicho a él. Él había hablado con Rose, diciéndole que mientras estuviera en Hogwarts siempre estaría a salvo y que si necesitaba protección de algún tipo podía ayudarla, tenía suficientes contactos en el ministerio como para poder interceder a su favor, tal vez buscarle una familia de acogida mágica. Rose le había mirado fijamente y le había dicho que ella podía apañarse sola.

-¿sabes?—empezó Dumbledore—creo en serio que este castigo será bueno para que os unáis como equipo, es decir, si ganáis, tendréis todos mucho dinero—dijo Dumbledore mirando significativamente a Rose—el suficiente para poder alquilar una casa durante un tiempo y así poder independizarte.

Rose no miró al director, pero sabía por que le decía aquello. Ella ya lo había pensado, y era lo que mas ansiaba en el mundo, poder independizarse de su abuela, pero…tenía demasiado miedo…a quedar completamente desprotegida de la verdadera persona de la que tenía miedo, mientras estuviera en casa de su abuela, él no podía tocarla.

En ese momento se oyeron unos pasos que venían del dormitorio de los chicos, ante la sorpresa de Rose, Peter bajó por lo escalones como si buscara algo.

-ah.. señor Petergreiw—dijo Dumbledore sobresaltando al animago.

-¡yo no e echo nada!—exclamó el chico dando un salto del susto.

-tranquilícese señor Petergeiw no voy a castigarle por algo que seguramente usted y sus amigos hicieron, creo que antes prefiero que mi querida profesora de Transformaciones me lo cuente.

Peter tragó saliva pesadamente.

-ahora debo irme, iba a poneros las pulseras ahora, pero creo que debemos darle un poco mas de tiempo al señor Lupin para recuperarse antes de que acabe atado a la señorita McQueen.

Rose soltó una risilla.

-díganle los dos a sus amigos que les espero ansiosos después de la comida.

-si, profesor Dumbledore.

-creo usted señorita Green también debería avisar a sus amigas de esto.

-por su puesto profesor Dumbledore

El director de Hogwarts se volvió antes de salir por el hueco del retrato.

-piensa bien lo que te he dicho Rose—dijo el director antes de marcharse.

-¿a que se refiere?—preguntó una voz fina a sus espaldas.

Rose se volvió y vio a Kole

(N/A: recordamos que era el nombre del monito que tenía como mascota)

-quiere que gane la competición, con ese dinero podría independizarme de mi abuela.

-es una buena idea—dijo Kole escalando por el brazo de la chica hasta colocarse en su hombro.

-lo se, pero tengo demasiado miedo—contestó la joven sentándose en el sofá cerca de la chimenea.

Durante unos instantes, la mascota y la ama se quedaron en un tranquilo silencio, en rodo momento Rose acariciaba suavemente la cabeza de Kole, y pensaba de nuevo en su horrible familia.

-tu y Thomas sois lo único bueno que hay fuera de Hogwarts—dijo Rose—aunque en el fondo quiero a mis hermanos y mis cuñadas no es lo mismo, ellos no están ahí para mi.

-lo se—dijo Kole—pero el mago puede estar ahí para ti también

Y es que siempre había sido así, Rose no sabía cuando había empezado, pero desde que era muy pequeña podía oír en su mente unas palabras que sabía que provenían de Kole, al principio solo la oía a ella, su pequeña monita que había sido un regalo de su difunta madre, pero pronto empezó a oír en su mente a otros animales cercanos a ella, cuanto mas conocía al animal mas claramente podía oírlo. Aquel era un don extraordinariamente raro y que ningun mago tenía…por lo menos que ella supiese, los únicos animales con los que hablaba eran su monita, su caballo (Noche) y su lechuza Asis

Subió a la habitación, sus amigas estaban empezando a desperezarse en sus respectivas camas, Lily por otro lado ya estaba de pie y en la ducha por el ruido del baño.

-por fin una visita a Hogsmeade—dijo Sharon poniéndose en pie y restregándose los ojos.

-lo siento pero tengo la sensación de que no vamos a ir a Hogsmeade hoy—dijo Rose abriendo su armario y sacando un par de prendas, aunque no hubiera un visita a Hogmeade se podían poner lo que quisieran de ropa.

-¿Por qué lo dices?—preguntó Alice por encima de las protestas de Sharon.

-acabo de encontrarme con Dumbledore abajo, ha dejado un papel en el corcho de la sala común y también me dijo que después de comer nos volvería a poner la pulsera.

-oh…eso mejorará mi estado de humor, estaré mas tiempo con Lupin y encima él estará todavía débil por la luna llena.

-¿¡QUÉ!?—preguntó Lily, acababa de salir del baño y llevaba una toalla alrededor del cuello.

-pues eso—dijo Rose pareciendo sorprendida por el arranque de Lily.

Lily gruñó en voz alta.

-Rose cámbiame con Sirius, o tu Sharon cámbiame a Remus

-¿sabemos que no te gusta James pero a que viene esto de repente? Es decir, hasta ahora lo has sabido sobre llevar muy bien.

-eso no os incumbe—gritó Lily de malas maneras, mientras recogía sus libros e intentaba salir precipitadamente de la habitación, sin embargo Rose le detuvo el paso y se plantó con los brazos cruzados en medio de la puerta.

-Evans, ya estás empezando a cantar la "trabiata" si es necesario.

Lily miró desafiantemente a Rose durante unos instantes antes de tener que reconocer que Rose era tan cabezota como ella misma y que no le iba a dejar salir hasta que hablara.

Lily suspiró derrotada y se sentó con las piernas cruzadas encima de la cama.

-anoche, me enrollé con Potter…


¿que os a parecido? ¿me merezco un review?