Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, pero la historia es mía. Fruto de mi puño y mente.

Lo que está escrito en cursiva son conversaciones en la lejanía o conversaciones telefónicas.

Lo que está escrito "entre comillas" es la voz de la conciencia de la protagonista.

Lo que está escrito 'entre comas' son los pensamientos de el/la protagonista.

En esta historia los personajes son humanos.

Pov Renesmee.

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Capítulo 10.

Bruja.

Me quedé paralizada al oír las palabras que acababa de decirme Jacob. No podía moverme, no podía pensar. No podía siquiera respirar. Nunca nadie me había dicho algo así y no sabía como reaccionar.

Aun no sé como, al cabo de unos minutos de incómodo silencio, me puse en pie y fui hacia la calle. Me senté en uno de los bancos de madera que había ahí y me quedé mirando hacia la luna. Aun sin poder pensar con claridad, sin saber como reaccionar ante tales palabras.

- Renesmee, lo siento. Yo... No me he expresado bien. - oí que decía Jacob. Estaba delante de mí, pero seguía sin poder realizar movimientos. Ni siquiera para mirarle. - Quería decir... Quería decir que te he cogido cariño. Por eso me preocupo.

No dije nada, aunque lo intentaba.

- Renesmee, por favor, reacciona.

- Yo también os tengo mucho cariño. - conseguí decir al fin.

- Creo que deberíamos volver a casa.

- Si... - me puse en pie y miré a Jacob. Se le veía muy abatido. - Mejor volvamos a casa. En silencio.

- Perdona el mal entendido. - dijo, cogiéndome de la mano, pero con ello solo me estaba poniendo las cosas más difíciles. Me solté lo más delicadamente psible de su mano.

- Volvamos a casa.

Comenzamos a caminar, de camino a casa, mientras mi mente daba vueltas a cientos de ideas. La idea principal era decirle a Jacob esas dos palabras. Las mismas dos palabras que él me había dicho a mí. Pero no podía. No quería. No quería volver a sufrir. Debía pensar en mi bienestar, ya que era sentimentalmente inestable. No quería que volviera a darme uno de mis ataques. Llebava semanas sintiéndome muy bien, y no quería que ello cambiara.

- La semana qu viene tengo vacaciones.

- Eh? Que bien. - conseguí decir.

- Si. Jackie y yo iremos a la playa. Ella adora la playa y no solemos ir muy a menudo.

- Se lo pasará genial. Los tres os lo pasareis muy bien.

- Eso espero. - suspiró. Ya habíamos llegado al garaje. A mi casa. - Gracias y perdón.

- ¿Por qué? - dije, intentando quitarle importancio al asunto, aunque para mí si que tenía importancia. Jacob sonrió. - Creo que... Creo que debería ir a dormir. Estoy un poco cansada.

- Si... Buenas noches, Renesmee.

- Buenas noches.

Jacob besó mi mejilla y dio la vuelta para marcharse. Sentía arder mi mejilla, justo en el lugar en que Jacob me había besado. Iba a entrar en casa, pero no sé que me impulsó a hacer todo lo contrario. Cuando quise darme cuenta, estaba corriendo, siguiendo a Jacob.

- Jacob, espera! - Jacob ya estaba abriendo la puerta de su casa cuando llegué a su lado.

- ¿Que ocurre?

- Se me olvidaba una cosa.

- ¿El qué?

Puse mis manos sobre sus hombros, le di un leve empujón, pegué su espalda a la puerta y le besé. Nunca antes me había comportado así con ningún chico, pero es que ningún chico había probocado en mí lo mismo que Jacob. Le quería, y por mucho que intentara evitarlo, no podía dejar de pensar en él.

Al principio, Jacb pareció sorprendido, pero pronto puso sus manos en mi cintura, profundizando nuestro beso. Jacob tomó el control e hizo que diéramos media vuelta, ahora pegando mi espalda a la puerta. Me cogió ambas manos y la colocó encima de mi cabeza, pegando aun más su cuerpo al mío Ese hombre estaba consiguiendo excitarme con el simple calor de su cuerpo.

- Esto es un error. - dije, pero sin dejar de besarle en ningún momento. No podía.

- Estonces, ¿por qué has venido a buscarme? - dijo, comenzando a besar mi cuello.

- Soy una desequilibrada. - me estaba volviendo loca. - Y creo que estoy empeorando.

- ¿De veras? - podía notar que mis palabras le divertían.

- Sabes que si.

- ¿Papá? ¿Estás ahí?

Ambos miramos hacia la puerta y yo me aparté al momento.

- Enseguida entro, cariño.

- Debo irme. - dije, alejándome de él. - Ya estams en paz.

- Pero...

- Mañana hablamos del horario, señor Black. - me despedí de él con la mano y fui corriendo hasta llegar a la cama, en la que me tumbé sin molestarme en quitarme la ropa.

Aun podía notar el calor que emanaba del cuerpo de Jacob, de sus labios, de sus manos... Ese hombre era increíble; con estudios, con educación, yo le gustaba y estaba segura de que si le pedía que dejara a Leah, lo haría. Pero Jackie necesitaba una madre y yo no estaba capacitada para ello. Apenas podía cuidar de mi misma.

.-.-.-.

- Buenos días, Nessie!

Abrí los ojos y miré a Jackie, que estaba sentada a los pies de mi cama. Tenía algo en las manos. Parecía un peluche, pero me di cuenta de que el supuesto muñeco no dejaba de moverse.

- ¿Qué es lo que llevas ahí? - dije, sentándome en la cama.

- Papá me lo ha regalado.

- ¿Un peluche a pilas?

- Es un perro de verdad, tonta! - exclamó, riendo - lávate la cara, que no ves muy bien.

La verdad es que tenía razón. No me había dado cuenta de que era un animal de verdad. Me levanté de la cama y fui a lavarme la cara.. Cuando volví al dormitorio y me senté en la cama, el cachorro se subió encima de mí y me labó la cara a lametones.

- ¿Como es que tu padre te ha comprado un perro? - dije, quitándomelo de encima.

- Hace mucho tiempo que se lo pido y al fin me lo ha comprado.

- ¿Y quien va a cuidar de él? - dije, viendo que me iba a tocar a mi también cuidar del perro. - Papá dice que es mi responsabilidad.

- Tu padre es muy inteligente. - me puse en pie de nuevo, cogí ropa del armario y fui al baño a cambiarme de ropa. - Me ha dicho que la semana que viene no trabaja.

- Si! Vamos a ir a la playa! ¿vendrás con nosotros?

- No lo creo. Creo que vais a ir con Leah.

- La bruja odia la playa.

No dije nada al respecto. Volví al dormitorio y los tres nos marchamos dando un paseo hacia el bosque, donde nos pasamos la mañana. Estábamos tomando el sol cuando me pareció oír unos pasos. Me senté de golpe, sobresaltada, mirando a nuestro alrededor. Tanto Jackie como el perro aun dormían. Me puse en pie y me acerqué al lugar del que procedían las pisadas.

- ¿Así es como te ganas tu sueldo? ¿Durmiendo y tomando el sol en el bosque?

- ¿Quería algo, Leah? - dije, aguantándome las ganas de darle un guantazo. - No quiero dejar sola a Jackie mucho rato.

- Está durmiendo. - dijo con cierto desprecio.

- Más razón para estar pendiente de ella. - hizo otra mueca de desprecio. - Me da la sensación de que no le gustan mucho los niños.

- Y?

- ¿Que hace saliendo con un hombre que tiene una hija? - dije, cruzándome de brazos. Quedó sorprendida ante mi pregunta. No respondió. - Creo que debería empezar a ser más amable con la niña.

- ¿Por qué debería hacerte caso?

- Si no se gana a la niña, no tiene nada que hacer con el padre.

Vi como miraba a la niña por encima de mi hombro, pero pronto volvió a mirarme a mí.

- Tienes envidía.

- ¿De usted? No me haga reír.

- Sé muy bien que estás colada por mi Jacob. - dijo, ahora cruzándose de brazos, orgullosa de la deducción que su diminuto cerebro hacía logrado hacer. - Pero no vas a conseguir nada.

- Eso usted no lo sabe. - dije, poniéndome chula, aunque intentando no irme de la lengua.

- Sé que es MI PROMETIDO y que lo tengo en MI CAMA todas las noches. Soy yo la que se acuesta con él.

- Es una... bruja.

Debí de haberme callado, lo sé, pero no había podido evitarlo. Y no sé como me contuve después de que Leah me cruzara la cara de una bofetada. Me dio con tanta fuerza que noté que me había partido el labio. 'La muy puta.'

"Tu te lo has buscado."

- ¿Que haces? - gritó Jackie. Estaba a mi lado, con el cachorro en sus brazos.

- Nada. - dijo, mirándonos a las dos como si fueramos menos que el perro. - Darle una lección.

Leah se dio la vuelta y se marchó, dejándonos a las dos ahí. A Jackie enfadada y a mi con una enorme sensación de impotencia. Llevé los dedos a mi labo. Estaba sangrando.

- Es una bruja! La odio! - gritó la niña, abrazándome. - No quiero que sea mi nueva madre! Quiero que se vaya! - siguió diciendo, ya en voz baja.

- Sht... Tranquila... No pasa nada. - dije, poniéndome a llorar de pura impotencia. Tiempo atrás se la hubiera devuelto, pero ahora no podía. Y menos delante de Jackie. Debía darle buen ejemplo. - No pasa nada, cariño.

- Estás temblando, Nessie.

- Cielo, ves a mi casa. - me agaché y la miré a los ojos, intentando calmarle. - Yo iré enseguida.

- Pero... No quiero dejarte sola.

- No pasa nada. Venga, vamos. - cogí a Jackie de la mano y fuimos con el cachorro, que nos seguía corriendo, hacia mi casa. - Quédate aquí. Yo vuelvo enseguida. - ¿Prometes que no te moverás? ¿Eh?

Jackie no entendía a que venía mi comportamiento, pero aun así asintió con la cabeza y se quedó sentada en mi cama. Salí con fingida calma de la casa y fui hacia el lugar en el que había estado hacía unos mnutos con Jackie.

Comencé a dar vueltas por el pequeño prado, comenzando a temblar. Al final, dejé de intentar controlarme y me desquité golpeando al arbol que tenía más cerca. El dolor que sentía en las manos no era nada comparado con lo que había sentido cuando me había pegado la bruja de Leah, aunque lograba que comenzara a calmarme, aunque solo fuera un poco.

Odiaba a esa mujer. Era lo más malo, odioso e insoportable que había conocido en toda mi vida. '¿Como puede haber gente así mientras que las personas buenas sufren o mueren?'

- AAHH! Grité y grité para desahogarme.

Lo necesitaba. Necesitaba desahogarme gritando y llorando.

- Está bien... Está bien... Cálmate...

Noté unos brazos rodear mi cuerpo cuando caí de rodillas al suelo. Jacob intentaba calmarme, pero no podía. No podía.

- Renesmee, tranquilízate, por favor.

- No puedo. - conseguí decir, abrazándole. - No creo que pueda seguir con esto.

- ¿Con qué no puedes seguir?

- No puedo seguir viviendo cerca de gente así.

- ¿Te refieres a mí?

Jacob me sujetó el rostro entre sus manos, mirándome a los ojos.

- No. Tú eres maravilloso. - dije, acariciando una de las manos que tenía sobre mis mejillas. - Tú y Jackie sois lo mejos que hay en mi vida.

- ¿Qué te ha pasado en el labio?

- No ha sido nada. - Mentí, aunque no sé porque lo hice.

- Renesmee...

- No ha sido nada. - repetí. - Lo siento. Ya me encuentro mejor.

- Pero... ¿Qué es lo que te ha pasado? - me cogió de la mano mientras me ayudaba a ponerme en pie. - ¿Por qué te has puesto tan nerviosa? ¿Quien te ha pegado?

- Jacob, no... En serio. No ha pasado nada.

- ¿Por qué estás encubriendo a Leah? - dijo, ahora acariciando mi labio herido.

- ¿Como sabes que ha sido ella? - exclamé, sorprendida.

- Acabas de decírmelo tú.

- Eres un tramposo, Jacob Black! - exclamé, haciéndole sonreír. - Yo... Por favor, no se lo tengas en cuenta. Yo... Yo me lo busqué. La proboqué.

- Eso no es excusa. - se acercó lentamente y me dio un breve beso en los labios. - Con ello solo ha conseguido que tenga más ganas de hacer esto. - dijo, besándome de nuevo.

- Jacob... Esto no debería estar pasando. - dije, aunque rodeando su cuello con mis brazos, besándole de nuevo.

- Tu cuerpo no me dice lo mismo. - dijo, tomándome por la cintura, juntando mi cuerpo al suyo, mirándome a los ojos. - ¿Por qué te resistes? ¿Por qué no aceptas de una vez lo que sientes? Lo que ambos sentimos.

- Tengo miedo. - conseguí decir, notando como me ponía a temblar.

- Yo nunca haría nada que tu no quisieras. - dijo, acariciando mi mejilla con una mano.

- Ya lo sé.

- Entonces, ¿de qué tienes miedo?

- De ser feliz.

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