La razón por la que estoy actualizando tan rápido es que quiero terminar la historia esta semana.

Gracias a todos los que me apoyaron con un review, siguiendo la historia y favoritos, es por ustedes que decidí terminarla.

Victorious no me pertenece solo juego con sus personajes en mi loca cabeza.

Tori POV

-Espera.-Exclamé.- ¿Qué haremos con el auto?-Pregunté viendo hacia ella, como si fuera un perro callejero.

-Está bien, mañana llamaremos una grúa para que la recoja.-Me aseguró.

Mi ropa estaba empapada. Me quité el abrigo y usé una toalla que había puesto Cat a mi lado. Me arropé.

La tibia temperatura que adquirí abrazada a la toalla me volvió débiles los párpados. Fui cayendo poco a poco… olvidándome de todo lo demás.

-¿Tori? Ya llegamos… a tu casa.-Concluyó Cat bajito.

-Bueno, creo que nos vemos mañana. Gracias de nuevo… por salvarme y traerme.-Le sonreí y ella me dio un abrazo.

-Tranquila Tori, yo hablaré con ella para que pueda entenderte.

-¿En serio lo harás? Te lo agradecería muchísimo.

-Sólo pon de tu parte, no te arriesgues a cosas cómo caerte por las escaleras o rodar por la acera de la calle.-Rió bajito.

-Está bien, haré mi mayor esfuerzo.

Me despedí cuando estaba entrando a mi casa. Hablé unas cuantas cosas con mi mamá, ella me preguntó acerca de mi ropa, la camioneta, lo que habíamos hecho… entre otras cosas sin importancia, le dije unas cuantas mentiras que se tragó por completo. Me preguntó si cenaría, y le dije que no ya que había comido con Cat, cosa que era mentira porque no tenía apetito.

De nuevo, comenzaría el diluvio de lágrimas en mi habitación. Cuando se acabaría el conflicto existencial con Jade. ¿Sería por siempre? ¿O hasta que yo muriera?

Tomé mi celular y marqué su número, con la esperanza de que atendiera la llamada… aunque no tenía ni la menor idea de lo que le iba a decir.

Un repique… Dos, tres, cuatro… contestadora. Lamentablemente había colocado sólo la operadora cuando no caía la llamada, hubiera sido una total fortuna poder escuchar su voz. Volví a llamar un par de veces más, pero nada.

Me coloqué unos shorts de algodón, porque de alguna forma estaba haciendo mucho calor. Una camiseta me sirvió para terminar de vestirme. Mi cuerpo descansaba boca abajo y enterré mi cara en mi almohada.

La cobija me cubrió de repente hasta el cuello, calentándome de nuevo. No había escuchado a mi mamá entrando por la puerta, generalmente siempre era un poco torpe con los pasos cuando trataba de no despertarme.

-Aquí estoy… ¿Hay algo que quieras hablar conmigo?-Preguntó Jade. Me volteé bruscamente pensando que eran alucinaciones mías, que definitivamente ya me estaba volviendo loca.

-¿Te molestaría ponerte un poco más de ropa?-Tartamudeó con nerviosa.

-S… Si.-Respondí al igual de nerviosa. Parecía como si fuera la primera vez que nos hubiéramos visto.

Busqué entre mis cosas y no encontraba un abrigo, de casualidad todos estaban sucios.

-Ten.-Volteé a ver que me iba a dar y empezó a quitarse su abrigo negro. Me lo colocó con delicadeza y el olor de la prenda era el de ella, pero más fuerte y concentrado. La blusa que traía dejaba ver un poco más de lo debido su escote. Que deseable podía ser esta chica jamás la había visto de esa manera. Me empecé a dar cuenta de cuánto deseaba a Jadelyn West, pero eso sería algo que jamás podría pasar. Sólo para besarnos fue un largo proceso.-He venido porque Cat… me contó tu versión. ¿Podrías repetirla para mí, a ver si en realidad es la misma?

Accedí a contarle mi versión, arriesgando la pena que cargaba encima. Y el pareció entenderlo todo, pero aún parecía confundida y deprimida.

-Necesito que confíes en mí, tienes que creer el todo el amor que te tengo.-Le supliqué tomando sus manos entre las mías.

-No dudo eso. Dudo de Ryder.

Bueno, tienes razón… También lo quiero a él, pero por ti es un amor Jade, entiéndelo. Tus ataques de celos me van a terminar matando.

Hizo un gesto de molestia ante mi mal chiste, pero después sonrió.

-Nunca he dudado de nuestro amor. Es que no quiero perderte, quiero que seas mía, y de nadie más. Ryder está haciendo su mayor esfuerzo, y de verdad que lo hace bien.

-¿Por qué lo dices?

-El plan de acampar-Arqueó una ceja cómo para esperar a que yo cayera en cuenta.

-Yo lo sé. Pero contigo no tengo mente para nadie más.-Me acerqué y coloqué mi mano sobre su pecho.

Empezó a ponerse nervioso ante mi aceleración de hormonas.

-Tori, ¿Qué haces?-Preguntó.

-Me preguntaba si… ¿Me dejarías ir…?-Cambié el tema.- Me refiero a lo de mañana.

-No tengo confianza en ese perro. Ya viste lo que te hizo con lo de las motocicletas.-Gruñó con furia.

-Bueno, te prometo que nada pasará. Sabes que yo no lo permitiría nunca.

-Eso espero, yo confío en ti.

-Está bien.-Me resigné porque sabía que no me diría nada.- ¿Podrías quedarte conmigo ésta noche?

-Por supuesto.-Se acercó y me besó.

Cada vez aumentaba mi deseo hacia Jade. Mordí mi labio para ocultar mis pensamientos locos y para que no preguntara. Pero podía intentarlo.

-Creo que ya no tengo frío.-Me empecé a quitar su abrigo y sus manos se posaron sobre mí, deteniéndome.

-Preferiría que no te lo quitaras.-Su tono de voz se concentró en la negación.

-Pero si tengo calor.-Mentí.

-Bueno, acércate.-Extendió sus brazos hacia mí.

Me sonrojé y la abracé fuertemente, mi mejilla tocó su hombro. Introduje mis manos en su camisa y ella me miró con total duda sin entender mi movimiento. Subí mi rostro para verlo tan inocente y darle un beso, al cual no respondió mucho porque sentía la tensión en sus labios, así que introduje mis manos un poco más.

-¿Qué intentas?-Preguntó separándome de ella.

-Nada… sólo te besaba.

-No, ¿la cosa de las manos es extra?

Empecé a reírme nerviosamente, olvidé mi intento en vano y me arrastré hacia la cama y ella me siguió, con la pequeña diferencia de se sentó en el borde.

Después de unos segundos me empezó a dar sueño. Empezó a tararear una canción muy linda.

-¿Por qué siento que he escuchado esa canción en otra parte?- Pregunté.

-Porque de hecho la escuchas todas las noches que vengo.-Replicó con una media sonrisa.

-¿Y esa canción? Me refiero… ¿De dónde la sacaste?

Quedó un minuto pensativa, imagino que en su mente se batallaba la idea de decirme o no.

-No quería que te enteraras así, pero la compuse para ti. ¿Te gusta?

-Me encanta…-Murmuré con un nudo en mi garganta, de suerte pude articular esas palabras. Con ella todo era perfecto a su lado, nada me faltaba.

-¿Estás emocionada por lo de mañana?

-De hecho sí…-Contesté con pena.

-Voy a estar pendiente de ti, a pesar de todo pienso que Ryder no tiene la suficiente responsabilidad cómo para cuidarte a ti y a él al mismo tiempo.-Se rio bajito y yo lo hice con él.

La tomé del brazo y lo jalé para que se acostara conmigo. Dormí a su lado rápidamente mientras escuchaba mi melodía tarareada por ella.

A la mañana siguiente desperté con la esperanza con Jade del otro lado de la cama. Pero no fue así, sólo encontré una blanca margarita, con una nota debajo de ella…

"Espero que tengas un buen día, diviértete, te llamare durante el día. No iré al colegio hoy, estaré con mi padre por unas horas. Recuerda que Te Amo…Jade"