Los Personajes Pertenecen a Stephenie Meyer, La Historia Es Completamente Mia y Esta Protegida, Asi Que Pregunten Si Desean Publicarla En Alguna Parte.

.

Beteado por Monz Pollen. Beta FFAD ( www . facebook groups / betasffaddiction/)

.

11. Cena Romántica.

Edward's POV.

Mi pequeña caminaba de un lado a otro por la habitación llevando sus juguetes, yo la miraba embelesado. Mi hija era la luz de mis ojos, y ver como se movía de un lado a otro me hacía sentir orgulloso. Sus pisadas eran seguras y aún no lo podía creer. Cuando ella nació los médicos les dijeron a mis padres que con todas las drogas que la madre consumió, era muy complicado que Emmy viviera varios meses y aquí estaba, caminando y corriendo por todas partes.

Bella sabe la parte de que Emmy es delicada por culpa de las drogas, pero no sabe la magnitud de eso. Un pequeño resfriado puede quitármela, por eso siempre la cuido. Pero ahora sé que con Bella y los chicos, mi hija estará bien.

— Papi —me miró y me entregó la cajita que Bella le había regalado.

— ¿Quieres escuchar la música?

Ella asintió, así que giré la cuerda y la música comenzó a sonar, haciendo que mi hija se meciera de un lado a otro. La música era relajante y Emmy adoraba escucharla, casi todo el tiempo me lo pedía.

Emmy se sentó en el suelo, tomado uno de sus juguetes, me recosté sobre la cama, con la cajita de música a mi lado.

Bella había llegado a cambiar mi vida. Desde que Emmy llegó dejé muchas cosas de lado, lo primero mis amigos, dejé de preocuparme por mí, por todo lo que me gustaba, y ahora con mi novia me volvía a interesar por todo eso. Me sentía cada días más yo.

— Que sexy ese cuerpo —dijo mi voz favorita desde la puerta.

Levanté la cabeza y la vi sonriendo. Vestía una simple musculosa blanca con un brasier negro abajo y un short negro que dejaba ver sus largas piernas blancas. Se veía muy sexy de esa manera.

— Mami —Emmy corrió hacia Bella.

— Hola pequeña princesa —la tomó en brazos.

— Mami —Emmy la abrazó.

— Creo que ya se hizo a la idea de que eres su mamá —dije.

— Lo sé, y es extraño, pero me gusta —sonrió Bella.

Ella se acercó a mí y me dio un dulce beso dejando a Emmy sentada en mi estómago, mientras ella se sentaba a mi lado.

— ¿Por qué demoraste en llegar? —le pregunté.

Había quedado en llegar temprano y eran más de las dos.

— Me levanté un poco tarde —se sonrojó—, y la casa estaba muy desordenada, así que arreglé todo y luego me di una ducha, la cual tomó más del tiempo que esperaba.

— Está bien —puse mi mano en su mejilla—, al menos te quedarás toda la tarde, ¿verdad?

— Claro —se volvió a acercar y me besó.

Aunque nuestro beso no duró mucho, pues Emmy comenzó a balbucear cosas y llamar nuestra atención.

Estuvimos un rato los tres en la cama, recostados y conversando, mejor dicho, nosotros dos conversábamos y Emmy pasaba de un lado a otro. Mi hija nos hacía reír porque no se quedaba quieta.

— Chicos —entró mi madre.

— ¿Qué pasa? —pregunté mirándola.

— Tengo que ir a mi trabajo. El biberón de Emmy está listo solo deben dárselo y necesito que coloquen la comida a calentar para cuando venga.

— Claro Esme, yo me encargo —le dijo Bella.

— Gracias hija. Bien, me voy, los llamo cualquier cosa.

Mi madre se despidió de nosotros con un gesto de mano y desapareció por la puerta. Miré a Bella que miraba a Emmy, y cuando se percató de mi mirada se giró encontrándose con mis ojos.

— ¿Qué? —preguntó sonrojada.

— Eres perfecta.

Tomé su cara entre mis manos, junté nuestros labios y la besé con todo el amor que tenía por ella. Al principio se sorprendió, pero luego comenzó a mover sus labios de la misma forma en que yo lo hacía. Pasé mi lengua por su labio inferior y ella me dio acceso a su boca. Nuestras lenguas se encontraron haciendo que ella soltara un gemido que murió en mi boca.

Mis manos bajaron a su cadera, tratando de atraerla a mi cuerpo. Era consciente de que cada día me costaba mucho no atraer a Bella contra mi cuerpo y querer hacerla mía. Pero sabía que debía esperar, por ella y por mí, tenía miedo de hacer las cosas mal.

— Amor —dijo Bella separándose—, Emmy está aquí.

La miré y podía ver sus mejillas mucho más sonrojadas de lo normal. Le di un último beso y nos separamos. Ella tenía razón, mi hija estaba a nuestro lado y no podíamos estar dándole un espectáculo como este.

Pasamos la tarde recostados en mi cama, viendo una película. Aunque Emmy se quedó dormida, y luego despertó para tomar su biberón. El cual Bella le dio feliz.

— Iré a preparar lo que tu mamá dijo —me avisó Bella colocándose de pie.

— Iré contigo.

— Emmy necesita un cambio de pañal y te toca —me dijo.

— Ok.

Ella desapareció por la puerta y yo tomé a Emmy para cambiarla. No esperaba el día en que no necesitara pañal. Me gustaba cambiarla, pero ya debía de dejar los pañales, aunque no estaba seguro a qué edad debía ser eso.

Emmy se movía de un lado a otro, como nunca, mientras la intentaba cambiar. Hizo que el talco se esparciera por la cama, y que su pañal quedara mal puesto, por lo cual le tuve que colocar otro.

Cuando por fin terminé de cambiarla, bajamos. La dejé con sus cosas en el living, y me fui a la cocina donde encontré a Bella moviendo sus caderas al ritmo de la música que había colocado.

Algo estaba haciendo en la lava platos, pero no era eso lo que me llamaba la atención. Eran sus caderas que se movían de un lado a otro, y ese short hacia que su trasero se viera muy bien.

Me acerqué a ella sin pensar, la tomé por las caderas y la pegué a mi cuerpo. Ella se asustó un poco por mi toque, pero luego sonrió mientras se giraba un poco para verme.

— ¿Qué sucede? —preguntó.

— Sucede que te ves exquisita con esos short, y el movimiento de tus caderas me vuele loco.

Sentí el cuerpo de Bella calentarse. Llevé mis labios a su cuello y comencé a dejar dulces besos. Ella se recargó contra mi cuerpo, dejando de hacer lo que hacía, solo dejándose llevar por mis caricias.

No me podía separar de ella, no quería separarme y sabía que debía hacer algo, pero tenía miedo.

Intensifiqué mi agarre en sus caderas, ella llevó una de sus manos a mi cabello, mientras corría el tirante de la musculosa, para besar más de su piel, la cual era más adictiva de lo que me imaginaba.

En eso escuché un llanto y como si un balde de agua fría me hubiera sido lanzado, me separé de Bella y corrí hacia donde venía el llanto. Sé que Bella venía detrás de mí, ya que sentía sus pisadas.

Al llegar al living, me encontré con mi pequeña llorando, sus mejillas llenas de lágrimas y su manito en el aire, mostrando donde le dolía.

— Mi vida ¿Qué pasó? —la tomé en brazos.

Ella siguió llorando. Tomé su mano con cuidado y pude ver la marca de algo que la apretó. Miré el suelo y encontré una casita en la cual se podía abrir una puerta, seguro eso le había apretado.

— Ya princesa, papá está aquí, no llores —limpié sus lágrimas.

— Pa… papi —hipó ella.

En ese momento apareció Bella a mi lado y envolvió la mano de Emmy en un paño mojado. Mi pequeña primero quiso quitar la mano, pero cuando vio que Bella solo la quería ayudar, ella se dejó y descansó su cabecita en mi pecho.

— Ya bebé estarás bien —le dijo Bella.

— Mami —sollozó Emmy.

Bella pasó su mano por su cabello y su espalda, haciendo que de apoco se relajara.

— Se ven tan bien de esa manera —escuchamos detrás de nosotros.

Nos giramos y mi padre, estaba junto a mi madre mirándonos. Sé que Bella se sonrojó y yo por suerte no llegué a eso.

— ¿Qué le pasó a mi nieta? —preguntó Carlisle.

— Se apretó la mano — dije.

— Déjame verla.

Él la tomó en brazos y se sentó con ella en el sillón. Comenzó a ver su mano, pero dijo que todo estaba bien, no había sido nada grave y por el paño frio el dolor había disminuido. Bella sonrió por haber hecho algo en ayuda de Emmy.

— Bella ¿me acompañas a la cocina? —le preguntó mi madre.

— Claro.

Bella me dio un beso en la mejilla y se fue a la cocina detrás de mi madre. Yo me senté junto a mi padre, quien miraba a Emmy con ojos embobados.

— Bella y tú se quieren mucho —me dijo mi padre.

— La amo papá, y ella también me ama.

— Estoy feliz por ti —me sonrió, pero vi algo en su mirada.

— ¿Qué pasa? —le pregunté.

— Quería saber si has hablado con Bella sobre Emmy.

— Bella sabe todo papá, y ella lo ha aceptado.

— Pero ¿Qué dice sobre ser responsable de Emmy?

— Yo no quería darle esa responsabilidad, es mía, pero ella… ella quiere esto, quiere estar en la vida de Emmy, aun cuando le dije que no era necesario, ella quiere. No sabes cómo sonríe cuando Emmy la llama mamá, es una sonrisa de amor puro, como si de verdad fuera su hija.

— Entonces ¿ella está segura de cuidar de Emmy y seguir contigo?

— Sí papá, ella decidió estar conmigo y Emmy, aun cuando le pedí lo contrario.

— Bella es una gran chica Edward, no la pierdas.

— Lo sé papá. No dejaré que se vaya de mi lado.

Emmy le pidió a mi padre que la dejara en el suelo, y él lo hizo. Ella volvió con sus juguetes, aunque miró muy mal a la casita, lo cual me hizo reír.

Estuvimos conversando con mi padre sobre su trabajo. Todo lo que él hacia me llamaba la atención, ya que quería estudiar medicina igual que él, aunque me especializaría en pediatría. Amo a mi hija, y sabía que quería cuidar de más niños.

Mi madre nos llamó a comer, así que tomé a Emmy en mis brazos para ir a la isla de la cocina. Coloqué a mi hija en su sillita y ella comenzó a sacar la comida de su plato con la mano. La dejé, le hacía bien comer sola, cuando ya no pudiera más, le ayudaría.

Me senté frente a mi plato, Bella se sentó a mi lado y mis padres enfrente de nosotros.

Todos comenzamos a comer, podía sentir que algo había pasado con Bella, estaba muy callada y su mirada fija en su plato, algo muy extraño en ella. Tendríamos que hablar, quería saber que le pasaba.

Mis padres se pusieron a conversar y yo a veces opinaba algo, pero al final ellos llevaron la conversación, Bella se mantuvo en silencio y eso me estaba preocupando.

Cuando terminamos, mis padres se ofrecieron a ordenar, ya que Bella había cocinado, cosa que me sorprendió, ya que mi madre siempre cocinaba, aun cuando uno le dijera que no.

Tomé a Emmy en mis brazos y la mano de Bella para ir al living, dejé a mi hija junto a sus juguetes y caminé con Bella hacia el patio.

Se estaba haciendo de noche, mejor dicho estábamos en el crepúsculo, el momento en que el día le da pasó a la noche. Llevé a Bella hasta una banca que se mecía y nos sentamos. Ella aún estaba en silencio.

— Bella ¿Qué pasó? —le pregunté tomando su rostro entre mis manos.

— Nada, estoy bien —dijo mirando hacia otro lado.

— Sé que algo pasó, por favor dime.

— No es nada malo Edward, al contrario, es algo bueno.

— Pero… ¿Qué es?

— Tu madre habló conmigo…

— ¿Te dijo algo malo? —pregunté preocupado.

— No Edward, ya te dije que no es malo —ella tomó aire—. Me preguntó si estaba segura de todo esto, que no saldría corriendo cuando no pudiera con Emmy y las responsabilidades. Le dije que estaba dispuesta a todo, que te amaba y que no me separaría de ti, entonces ella me abrazó y me dijo que estaba muy feliz, que me agradecía todo lo que estaba haciendo por ti y que me quería como a una hija más. Sus palabras me dejaron en shock.

No podía creer lo que me decía. Mis padres se habían puesto de acuerdo para hablar con nosotros, como también ambos ahora estaban seguros de nuestra relación. Abracé a Bella, mientras besaba su cabeza.

— Mis padres te aman Bella, y están feliz de que estés conmigo, yo también estoy feliz por eso. No podría vivir sin ti.

— Te amo Edward, te amo, y ante cualquier cosas que suceda, no me iré.

— Lo es Bella, lo sé y también te amo.

Junté nuestros labios en un beso dulce, pero cargado de amor. Sus manos se fueron a mi cabello intensificando el beso, haciendo que nuestras lenguas se encontraran en una danza, una de la cual los dos éramos adictos.

Tomé a Bella de la cintura y la senté a horcajadas en mi regazo, ella se sorprendió, pero no dejé que dijera nada, ya que la volví a besar, mientras apretaba mi agarre en su cintura. Ella tiraba más de mi cabello, lo que me hacía gruñir en sus labios.

— Te deseo Bella, no sabes cuánto —dije en un momento en que nos separamos por aire.

— Yo también te deseo —me dijo Bella apoyando su frente en la mía.

Volví a besarla, mientras mis manos tocaban su espalda por dentro de su camiseta. Sentí que su piel se erizaba, pero no me dijo que me separara. Continúe con nuestro intenso beso.

Estaba por pasar a tocar un pecho de Bella, cuando mi madre apareció en la puerta, haciendo que nos separáramos.

— Chicos, Emmy se quedó dormida en el sillón y por lo que Bella me dijo, tiene intenciones de irse a su casa y se está haciendo tarde.

— Ya vamos mamá —le dije.

— Ok.

Ella volvió a entrar y yo miré a Bella. Estaba sonrojada, y se mordía sus labios nerviosa. Le di un último beso y nos pusimos de pie. Ella debía ir a su casa y yo debía acostar a Emmy.

.

.

.

Ya estaban por terminar las vacaciones y como casi todas las tardes, estábamos viendo una película en el living de mi casa, cuando de repente aparecieron mis padres con una sonrisita cómplice en los labios.

— ¿Qué sucede? —pregunté mientras me acomodaba y Bella también lo hacía.

— Les tenemos una propuesta —dijo mi madre.

— ¿Qué cosa? —los miré extrañado.

— Sé que con Emmy a veces no pueden ser una simple pareja de adolescentes, y no estoy diciendo que Emmy sea una molestia, pero a veces tienen que tener su espacio, y quería saber si les gustaría un fin de semana para ustedes.

— ¿Qué quieres decir? —pregunté.

— Tu padre tiene que ir a Seattle y aprovecharé de acompañarlo. Entonces estaba pensando en llevar a Emmy y dejar estos días a ustedes —dijo mi madre sonriendo.

— Es una buena idea chicos —apoyó mi padre—, deberían aprovechar.

Miré a Bella, y ella me miraba igual de sorprendida que yo a mis padres. No esperaba algo como esto.

— Vamos chicos, ¿Qué dicen? ¿Les parece? —preguntó mi madre.

— Seria… ¿bueno? —me miró Bella.

— Nunca he pasado tantos días sin Emmy —les dije a mis padres.

— Estarán los dos bien y esto les hará bien en su relación —contestó mi madre.

Volví a mirar a Bella, y podía ver un brillo especial en sus ojos. Puede ser que fuera una buena idea el quedarnos solos unos días, podía llevar en mancha el plan que se me había ocurrido hace unos días.

— Creo que estaría bien, me gusta la idea — le sonreí.

— Bien, entonces nos llevaremos a Emmy este fin de semana —mi madre aplaudió y sonrió feliz—, y cuando volvamos debes invitar a los chicos a casa, quiero verlos.

— Ok, le diré que vengan.

— Bien, entonces iré a arreglar nuestras cosas —se puso mi madre de pie y se desapareció por las escaleras.

— Ya verás cómo estos días les hacen muy bien —nos dijo mi padre.

— Ya lo creo —sonrió Bella.

Mi padre también desapareció, y volví a abrazar a Bella como estábamos.

— Será interesante pasar unos días solos —me dijo Bella.

Ya creo que sí.

.

.

.

Me despedí de Emmy de nuevo para que mi padre se pusiera en marcha y desapareciera por el camino. Sería raro estar sin mi hija por estos días.

— Edward serán solo unos días, estará bien.

— No es ella la que me preocupa, soy yo, la extrañaré mucho.

— Hay amor —me abrazó Bella—, ya verás cómo los días pasan rápido.

— Lo sé.

— Ahora me iré a mi casa y volveré a la cena —me sonrió Bella.

— Bien, nos vemos en la noche.

Me dio un dulce beso, subió en su auto y desapareció igual que mis padres por el camino. Me fui al interior de la casa y comencé a ordenar.

Había decidido preparar una cena para Bella, algo lindo para que disfrutara, había decidido hacer algo que le gustara con un rico postre.

Lo primero que hice fue ordenar el living y revisar si la chimenea se podría ocupar para así poder sentarnos enfrente de ella y abrazarnos. Podía soñar cursi, pero siempre quise hacer eso.

Cuando esa parte estuvo lista, fui a la cocina y coloqué la carne en el horno, mientras picaba algunas ensaladas. Esperaba que a Bella le gustara lo que estaba preparando.

Dejé las ensaladas listas, y fui por algunas flores para la mesa, como también una velas con las que decoraría. Esto era lo más romántico que pudiera haber hecho.

Coloqué velas en algunas partes de la casa, las flores en el centro de la mesa y dos velas en ella. Volví a la cocina y saqué la carne del horno, la dejé cubierta con un paño y fui a mi habitación. Entre tantas vueltas ya estaba próximo a ser la hora de llegada de Bella y tenía que cambiarme de ropa.

Al entrar en mi habitación me dio un poco de nostalgia el no ver la cuna de Emmy en mi habitación. Hace unas semanas mi madre y yo decidimos que era el momento de que mi hija tuviera su propia habitación. Así que se pasó varios días adaptando la habitación que estaba junto a la mía para ella. La primera noche fue difícil para mí, no me sentía bien dejándola sola, pero ella durmió de lo más bien y no despertó llamando por mí.

Ahora volvía a tener mi cuarto solo de hombre, nada de juguetes por ninguna parte.

Me fui directo al baño y me di una ducha, luego me coloqué unos jeans oscuros, una camiseta gris y una camisa encima, me puse unas converse y traté de arreglar mi cabello pero no funcionó. Arreglé un poco mi habitación y volví a la cocina.

Estaba terminando de arreglar la mesa, cuando el timbre sonó y me puse nervioso. Esperaba que a Bella le gustara esto.

Abrí la puerta y encontré a mi sexy novia esperando por que le abriera. Estaba vestida con unos jeans, una blusa y su chaqueta en la mano. Ella me sonrió al verme, tomé su mano y la acerqué a mí besando sus dulces labios.

— Estás muy guapa —le dije al separarnos.

— Tú también estás guapo —me dio otro beso.

— Ven entra, la comida esta lista.

— Muero por probar lo que has hecho.

— Espero que te guste, hace mucho que no cocino —dije mientras me colocaba detrás de ella y la llevaba al comedor.

La ubique en su lugar y fui por la comida. Ella miró sorprendida la mesa cuando fui dejando las cosas.

— ¿Todo esto lo hiciste tú? —me preguntó.

— Sip, estuve toda la tarde en ello.

— Se ve genial —sonrió.

Ella comenzó a comer y yo la seguí.

— ¡Mm! —exclamó—, esto está delicioso.

— ¿De verdad te gustó? —pregunté un poco nervioso.

— Sí Edward, está exquisito —ella volvió a probar otro bocado y sonrió.

Seguimos comiendo tranquilamente, platicando de cosas sin sentido. Nos reíamos por cualquier cosas, como también pasamos por el momento de recordar a Emmy, los dos la extrañábamos, sobre todo sus balbuceos.

— Iré por el postre —dije colocándome de pie.

Ella asintió mientras bebía de su refresco.

Dejé las cosas que había llevado a la cocina dentro del lavaplatos. Corrí hasta el living y encendí las velas, mientras colocaba la luz de la casa en tenue. La chimenea ya estaba prendida, y como si el momento lo pidiera afuera comenzó a caer una pequeña lluvia.

Fui al congelador y saqué los helados que ya estaban servidos, solo les coloqué un poco de salsa de chocolate y los llevé a la mesa. Bella me esperaba impaciente y estiró sus manitos cuando me vio con el helado.

— Estaba esperando este momento —dijo feliz.

— Espero que te guste.

Ella comenzó a comer de su helado, disfrutando del sabor. Podía ver su lengua limpiar su labio cuando este quedaba en ellos. Eso era algo muy sexy.

— ¿Vamos al living? —le pregunté cuando habíamos terminado.

— Claro.

Nos pusimos de pie y nos tomamos de las manos. La llevé hasta el living, y ella se sorprendió al ver las velas encendidas, como también la chimenea.

— Edward ¿Qué es todo esto?

— Quería hacer algo lindo ¿Te gusta?

— Me encanta —ella me miró—. Es lo más lindo que nadie ha hecho por mí.

Se acercó a mí y me dio un beso. Caminamos hasta donde había colocado unas almohadas y mantas. Ella se sentó y se quitó sus converse, yo hice lo mismo y nos acomodamos enfrente del fuego.

— Esto es muy lindo —murmuró Bella.

— Qué bueno que te guste.

Ella se giró y me miró, sus ojos tenían un brillo especial y se acercó a mí juntando nuestros labios. Se movían de manera lenta, disfrutando y saboreando del otro. Aun podía sentir el sabor del chocolate en sus labios.

Mis manos fueron a su cintura; mi lengua pasó por su labio inferior y me dio la entrada a su boca, la cual recorrí con mi lengua, para también chocar con la suya. Las manos de Bella subieron a mi cabello, mientras tiraba de ellos.

Justo en el momento en que nuestro beso comenzaba a subir de intensidad, se escuchó un gran trueno, provocando que la luz se cortada y quedando solo con las luces de las velas.

— ¡Rayos! —dijo Bella.

— ¿Qué pasa? —le pregunté.

— Odio las tormentas — murmuró.

La abracé a mi cuerpo, mientras nos cubría con la manta. La luz que daba la chimenea me dejaba ver su rostro y podía ver que estaba preocupada por la tormenta.

— Amor —dije tomando su rostro—, no pasará nada, estoy a tu lado.

— Lo sé, es que solo no me gustan.

— Nada pasará — besé sus labios.

Ella de primera le costó responder al beso, pero luego lo hizo, haciendo que se nos olvidara todo. Lentamente la recosté en la alfombra dejándola apoyada en una almohada. Su cabello estaba esparcido por sobre ella, y se veía muy sexy. Acerqué mis labios hasta su cuello y comencé a besarlo. Ella soltaba suaves suspiros cuando mis labios tocaban su piel.

No había planeado hacer esto el día de hoy, pero las cosas se estaban dando y tenía muchas ganas de estar con Bella de esa manera, aunque debía saber si ella quería.

— Bella —dije sobre su piel—, ¿tú quieres continuar? —le pregunté.

— Sabes que sí —me miró con sus intensos ojos.

— Prometo ser cuidadoso y dime si algo no te parece.

— Claro, pero debes estar tranquilo, te amo y quiero hacer esto.

Volví a besarla, pero esta vez un poco más intenso, jugando con su lengua, mientras mis manos recorrían los costados de su cuerpo, tocando lo que más pudiera.

— Edward —dijo Bella cuando comencé a besar su cuello, mordiendo algunas veces.

De apoco comencé a abrir su blusa, dejando a la vista sus pechos cubiertos con su brasier de color azul, que se veía muy bien contra su piel. Mis labios continuaron bajando por su piel recién expuesta, haciendo que sus suspiros fueran más altos, mientras se removía bajo mi cuerpo.

— Edward —volvió a decir Bella.

— Dime —levanté la vista.

— Eso… eso se siente muy bien —murmuró.

Sonreí por sus palabras y continúe descendiendo por su cuerpo, llegando al botón de sus jeans, el cual solté para poder sus braguitas de color azul.

— Tienes mucha ropa —dijo Bella.

Ella se apoyó en sus manos y se sentó, yo estaba de rodillas aún sobre sus piernas. Llevó sus manos a mi camisa y la sacó, luego hizo lo mismo con mi camiseta y cuando mi pecho quedó descubierto ella pasó sus manos por él dejando suaves caricias. Se acercó y comenzó a besar desde mi cuello hasta mi pecho, donde volvió a subir, para morder el lóbulo de mi oreja.

— Eres tan sexy —dijo en mi oído.

— No tanto como tú.

Le terminé de sacar su camisa, mientras mis labios recorrían su hombro, dejando húmedos besos. Bajé el tirante de su brasier, pero me detuve. No quería que la primera vez de Bella fuera en el living de mi casa, debiera llevarla a una cama.

— Vamos arriba —le dije.

Ella asintió y los dos nos colocamos de pie. Tomé una de las velas, y subimos hasta mi habitación. La vela no iluminaba mucho, pero los relámpagos afuera nos daba un poco de luz.

Dejé la vela sobre la mesita de noche; tomé a Bella por la cintura y la acerqué a mi cuerpo. Nuestros pechos se tocaron, haciendo que una corriente recorriera mi cuerpo. Sus ojitos brillaban, así que me acerqué a ella juntando nuestros labios. Nos devorábamos como si no hubiera mañana, estábamos en una pelea y ambos queríamos salir victoriosos.

Mis manos se fueron a su espalda y desabrocharon el brasier de Bella que cayó al suelo, haciendo que nuestros pechos se tocaran piel con piel.

Mis manos recorriendo su espalda libre, para luego ir a sus pechos y apretarlos con delicadeza. Un gemido salió de los labios de Bella, haciendo que su cuerpo se arquera, aproveché de besar su cuello.

Seguí un camino de besos hasta su pecho, donde dejé dulces besos y caricias, para luego meter su pezón en mi boca, lo que provocó que Bella gimiera muy alto.

— Dios Edward —dijo Bella.

Continué besando sus pechos, hasta que bajé por su vientre, dejando varias caricias. Tomé su pantalón y con cuidado se lo bajé dejándola solo con sus braguitas. Ella me miró un poco cohibida, pero tomé su rostro entre mis manos cuando me puse de pie y la besé, haciendo que se olvidara de todo.

La recosté suavemente en la cama, dejándola en el centro. Me quité los pantalones bajo su atenta mirada, ella se mordía el labio y sabía que estaba nervios. Así que volví a sus labios, dejé suaves besos en ellos, luego por su rostro y continúe bajando por su cuerpo hasta que llegué a sus braguitas; se las saqué para que quedara completamente desnuda. Mis manos subieron por sus muslos, mientras besaba su plano vientre.

Me acerqué a ella para hablarle al oído:

— Para que esto sea menos doloroso para ti debes estar bien lubricada, así que haré eso —le dije.

Ella asintió, y volví a bajar por su cuerpo. Podía ver un pequeño temblor en el cuerpo de Bella, pero sus ojos me decían que continuara; así que lentamente abrí sus piernas para poder ver su centro, el cual ya estaba un poco húmedo. Mi dedo fue hasta su clítoris y Bella gimió alto. Acerqué mi boca hasta su centro, soplé y Bella se estremeció, amaba las reacciones de su cuerpo.

Mis labios comenzaron a besar su centro mientras mi dedo hacia presión en su clítoris haciendo que Bella gimiera. Ella tenía un sabor muy especial y era adictivo; por eso saqué mi lengua y comencé a pasarla de arriba hacia abajo, los gemidos de Bella iban en aumento, y eso solo me hacía continuar.

La mano de Bella se fue a mi cabello, haciendo que me acercara más a su centro. Mi dedo entró en ella y eso la hizo soltar un gritito. Comencé a bombear y cuando sentí que sus paredes apretaban mi dedo, dejé entrar otro y el cuerpo de Bella explotó en un orgasmo. Sus paredes apretaban mis dedos, mientras que sus fluidos salían de su cuerpo.

Ella se retorcía en la cama, tratando de tomar aire. Me levanté y me coloqué sobre su cuerpo. Bella abrió los ojos y me sonrió.

— Eso se sintió de maravilla.

— Lo sé —besé sus labios y ella se probó a sí misma.

— Quiero saber si aún quieres continuar.

— Sí —murmuró—, quiero hacer el amor contigo.

— Seré cuidadoso.

— Lo sé.

Bajé mi bóxer, tomé un preservativo de mi mesita de noche, me lo coloqué y me acomodé entre las piernas de Bella. Con cuidado mi miembro encontró la entrada a su cuerpo, Bella se tensó un poco, pero tomé sus manos entre las mías entrelazando nuestros dedos. Mis labios besaban su rostro, tratando de relajarla.

— Debes relajarte, así duele menos.

Ella asintió con un poco de temor, pero no me hizo parar. Lentamente comencé a entrar en ella. Su rostro me mostraba la incomodidad que sentía, pero no me hacía parar. Sentí su barrera que me indicaba que ella era virgen. La miré y asintió, dejé un dulce beso en su frente y luego besé sus labios, cuando mi miembro entró en su cuerpo.

Ella se separó de mí, soltando un gritito, mientras lagrimas caían por sus mejillas y sus manos apretaban las mías. Me sentí tan mal al verla de esa manera, que tuve toda la intensión de salirme de su cuerpo, pero abrió los ojos y me miró, mientras negaba.

— Espera un poco, el dolor debe irse —murmuró.

Yo asentí, mientras besaba su rostro. Ella se relajó y me indicó que me moviera. Así que con cuidado salí de su cuerpo y volví a entrar. Se sentía muy bien pero tenía que pensar en ella, debía hacerla sentir bien.

Poco a poco fui aumentando la velocidad en mis movimientos, hasta que suaves gemidos comenzaron a salir de sus labios. Solté una de sus manos, la cual se fue directo a mi espalda, donde enterró sus uñas. Mi mano se fue a su espalda para levantarla un poco, y cambiar el ángulo de penetración. Ella soltó un gemido alto y eso me hizo saber que estaba mejor.

— Más Edward, más —dijo Bella en mi oído.

Aumenté la velocidad, pero seguía siendo cuidadoso para no provocarle un dolor.

Sabía que estaba cerca y a Bella aún le faltaba, así que llevé mi mano a su clítoris y comencé a apretar entre mis dedos. Ella soltó gemidos más altos, y comenzó a moverse bajo mi cuerpo, hasta que explotó llegando a su orgasmo, y eso provocó que llegara al mío. Caí sobre el cuerpo de Bella aun tratando de recuperar mi respiración.

Me deslicé hasta caer a su lado, trayéndola a mi cuerpo. Ella se acomodó en mi pecho, mientras regulaba su respiración.

— Gracias Edward, gracias por cuidarme.

— Te amo y este momento debía ser lo más especial posible.

— Fue perfecto, gracias —dejó un beso en mi pecho.

— Descansa amor —le dejé un beso en su cabello.

Ella cerró los ojos y a los pocos minutos se quedó dormida. Yo me acomodé mejor y también me entregué al mundo de los sueños firmemente agarrado de Bella.

Que les parecio? Mis fic siempre tiene Lemmons pero les juro que cada ves que publico uno estoy nerviosa... por eso quiero saber que les parecio...? Les gusto? estuvo bien o mal...? Quiero agradecer las alertas, favoritos y review... Amo leerlos y siempre me hacen sonreir... quiero responderlos pero mi tiempo esta reducido por el instituto... como saben por el grupo de face casi siempre estoy haciendo un trabajo, como hoy que al final hice una pausa en medio de mi trabajo para subir el capitulo que aun no termino u.u Recuerden que los adelantos los subo al grupo en Facebook (Link en mi perfil) y creo que quedo el dia lunes el subirlo ya que siempre digo domingo y lo subo el lunes xD Asi que ese dia sera... Espero que les gustara el primer Edward POV... me gusta escribir esos POV pero para esta historia se espera mas de Bella...

Bueno me despido, gracias por leer y comentar y seguir el fic :D

Saludos
Danii^^