CAP 11: Único
Tal y como había sucedido con la masacre del clan Uchiha, la aldea de Konoha siguió adelante manteniendo todo lo "dañino" bajo un tapete y olvidado. Dos años habían pasado en un abrir y cerrar de ojos desde la muerte de Haruno Sakura en los que el tema no se volvió a tocar. Todos retornaron a sus vidas como de costumbre, manteniéndose en una ignorancia que aseguraba aquella burbuja de felicidad. A excepción de Naruto y Sasuke quienes sentían que estaban reviviendo sus infancias, aunque aun había muchos que se acercaban a Naruto puesto que contaba con la fama de "héroe de la guerra", empero no había cambiado su visión acerca de él, sólo la forma superficial de tratarlo. Aunque tampoco se trataba de que todos fueran hipócritas, había quienes apoyaban y creían en el rubio, pero estaban en desacuerdo con su amistad con Sasuke. Una ínfima parte lo apoyaba en su amistad con Sasuke y eran sinceros con sus sentimientos de amistad y admiración, por ejemplo, Gaara y Sai eran los únicos con los que contaban entre ellos. Temari y Kankuro por el momento se mantenían al margen sobre eso, no queriendo opinar sobre esa amistad que Gaara había estado fomentando con Uchiha desde aquella fiesta.
Las misiones retornaron a su curso habitual gracias a la ayuda de Shikamaru para asignarlas de acuerdo con lo que ordenara la rubia. Sin embargo, el equipo siete al estar muy incompleto, es decir al perder a su jounin a cargo y a su compañera, debían repartirse en equipos formados al azar. Sai por el momento estaba trabajando como mensajero entre el Kazekage y la hoja, por lo que cumplía muy pocas misiones en Konoha. Dejando a Sasuke y Naruto cumpliendo misiones muy variadas con diferentes personas, hasta que encontraran como solucionar su situación. Uno creería que siendo shinobis expertos mantendrían al margen sus propios sentimientos respecto a sus compañeros, mas ese no era el caso cuando se trataba de Uchiha. Al dueño del rinnegan le dejaban saber abiertamente que no deseaban trabajar con él. Uno de los que más odio le profesaba al Uchiha era Kyoshi Hyuga, quien en esos momentos estaba preparándose para una misión fuera de la aldea.
En la entrada de la aldea se hallaba un grupo de tres shinobis, dos chunin y el jounin de nombre Kyoshi Hyuga. Esperaban impacientes al héroe de la guerra con quien se suponía que compartirían la misión, para matar el tiempo hasta la llegada de Uzumaki, el jounin les relató de la vez que le tocó compartir misión con Uchiha y la manera en la que ni siquiera se presentó para tal misión. Al oírlo, los chunnin se burlaron de como todos y cada uno de los shinobis que debían trabajar con el único dueño del Sharingan, jamás colaboraban ni se presentaban, dejándole todo el trabajo a él. Estaban tan ocupados mofándose que no se dieron cuenta del tiempo transcurrido, ni de como Uzumaki aún no se presentaba. Resignados por la ausencia de la persona con la que deseaban compartir la misión, los tres ninjas emprendieron su camino para completarla por su cuenta. Lo justificaban al rubio pensando en que quizás había surgido alguna misión urgente, ya que no lo creían capaz de desobedecer una orden. Sin embargo, ninguno de ellos se imaginaba que la misión que, en un principio parecía ser algo sencilla, resultaría más complicada de lo que en un inicio pareció.
Mientras ellos partían a cumplir la encomienda de la Hokage, Naruto estaba con Sai comiendo en el Ichiraku como de costumbre, al menos esa era la costumbre del jinchuriki aprovechando que Sasuke no estaba en la aldea debido a una misión. Si estuviera presente lo estaría regañando por comer tanto ramen, ya que desde que se habían ido a vivir juntos el moreno le advirtió que no le permitiría comer ramen a sus anchas como hacía anteriormente. Agradecía en el fondo, extremadamente en el fondo, aquella preocupación por su dieta, pero su estómago se oponía al reinado de los tomates que impuso Sasuke en su casa.
―¿Por qué habiendo tanta gente en Konoha te fijaste en Uchiha-bastardo? ―cuestionó Sai sacándolo de sus planes de revolución en su casa para devolver al ramen al poder de las tres comidas al día.
―Él es alguien que me hizo sentir inferior, ese bastardo ―dijo mirando su plato de ramen aun sin terminar―. Pero también hay muchas cosas que admiro de él; su determinación, habilidades, fuerza y la bondad escondida en su corazón, esa parte que todos creen que no existe, pero que yo tengo el privilegio de conocer ―enumeró con la mirada fija en el ramen, pero en su mente visualizaba claramente al mencionado.
_ Le tienes en un pedestal crees (y sabes) que es una persona maravillosa y te inspira para ser la mejor versión de ti misma ―leyó Sai en voz alta señalando la parte del libro donde se explicaba eso―. Yo también la conozco a esa tan inusual parte ―agregó sonriendo de forma divertida al ver como su amigo fruncía el ceño.
―¡Tú no cuentas ttebayo! ―exclamó Uzumaki mirándolo mal. ÉL era el único en conocer esa parte y así le gustaba.
―Y creo que el Kazekage también la conoce o no habrían estado a solas tanto tiempo ―le recordó el moreno encontrando el gusto a hacer enojar a Naruto.
Fastidiar al jinchuriki siempre había sido el placer morboso de Sasuke, algo que en un principio Sai llegó a creer como una maldad hacia el de ojos claros. Por algún tiempo tildó al Uchiha como una especie de acosador que disfrutaba de hacer sentir mal a Naruto, como los habitantes de Konoha en años atrás, pero realmente sólo era un juego. Una forma en la que Naruto y Sasuke se divertían juntos, siempre sacándose de quicio mutuamente, usando una línea imaginaria que ellos establecieron implícitamente. Sabían con que podían molestar o burlarse del otro sin llegar al punto de ser crueles o tocar temas dolorosos como lo eran sus familias que en paz descansaban. Seguramente con nadie tendrían tal afinidad como para poder insultarse y saber cuando era en broma y cuando era en serio.
―¡No es lo mismo! ―gritó elevando la voz aún más que antes ante la mención de otro que se acercaba demasiado a su amigo―. Yo sentía envidia del Teme y él admitió que también me tenía envidia. Nos admiramos y envidiamos mutuamente y no tiene nada de eso con ustedes ttebayo ―dijo sacando la lengua con burla infantil, un rasgo que aun con su edad conservaba.
―Es amor ―declaró el ex anbu encontrando tierna la manera en que Naruto defendía sus "privilegios" con Uchiha.
―¿De nuevo con eso? ―preguntó con fastidio al ver como de nuevo su amigo torcía todo hacia su mundo de perversiones.
_Es tu fan número uno: Te dice a menudo lo talentosa, guapa, lista y fuerte que eres. Y siempre te anima cuando necesitas un empujón ―leyó el pintor ignorando deliberadamente las protestas del otro.
―¡Ja! Tu estúpido libro se equivoca ―declaró triunfal Naruto mientras lo señalaba con el dedo índice y sonreía victorioso por el error del libro―. Sasuke-Teme se cortaría la lengua antes de decirme cosas así.
―Dijiste "Tu estúpido libro se equivoca" ―destacó con una enorme sonrisa que hizo a Uzumaki pensar que lo que le diría no le iba a gustar―. Entonces sí hay amor entre Uchiha-Bastardo y tú, pero no como dice en mi libro.
―¡No! ―negó repetidas veces con la cabeza e hizo una cruz con las manos―. Jamás seremos como dice tu libro y por mucho que nos apreciemos no andaríamos por ahí diciendo lo maravilloso que es el otro.
Sai lo miró largamente manteniéndose en silencio. ¿Su amigo era estúpido o muy, jodida y molestamente, muy distraído? Seguía negando que hubiera amor entre Uchiha y él, pero al mismo tiempo hablaba sobre lo que harían en el "hipotético" caso de que fueran a hacer algo de parejas. ¿O él se estaba equivocando? Si bien, gracias a los entrenamientos para ser anbu había perdido la comprensión de sus propios sentimientos, había estado aprendiendo mucho de ellos para poder identificar lo que él mismo sentía y lo que sentían los demás. Y con la asesoría de sus libros, era imposible estarse equivocando, así, en conclusión: Naruto era tan tonto como siempre afirmó Sasuke.
―Pues tú tienes una boca tan floja que destacas lo maravilloso que es Uchiha-Bastardo ―dijo apoyando su codo en la barra para descansar su cabeza sobre su mano. Haber concluido que el rubio era tonto no quería decir que no lo iba a seguir molestando con el asunto.
―Pero jamás se lo diría en la cara ―declaró con seguridad el de ojos azules mientras le pedía otro tazón de ramen a Ayame―. ¿Te imaginas como se le subiría el ego a ese bastardo si lo hiciera?
―Eso explica por qué nunca le dijiste que lo encuentras más guapo que a mí ―le recordó al pensar en aquel tiempo donde Naruto lo rechazaba como miembro del equipo siete por ser un "sustituto" de Sasuke.
―Es que su piel brilla como la luna, sus ojos son tan claros y negros y tú no. Tú tienes la piel pálida de fantasma y tus ojos parecen los de una muñeca poseída por algún espíritu maligno ―explicó el rubio cruzándose de brazos mientras ignoraba el gesto de molestia de Sai y aquel tic en su ceja que se alzaba por lo dicho―. Además, los labios del Teme se sienten como terciopelo y tienen sabor amargo, pero también saben un poco como los tomates, quizás si comiera ramen más a menudo sus labios sabrían mejor ttebayo.
―No puedes comparar nuestros labios sin probar los míos ―afirmó Sai mientras rodeaba el cuello de Naruto con un brazo.
El jinchuriki lo miró con molestia por interrumpirlo mientras comía su ramen. Puso su mano en la boca de su amigo tapándola de un manotazo para que no se acercara más. El moreno igualmente siguió un poco más el avance forcejeando con Uzumaki intentando atrapar sus labios, a lo que el de ojos cielo seguía resistiéndose, hasta que harto de tener a Sai en esa situación lo empujó con fuerza arrojándolo al suelo.
―No pienso besarte ttebayo ―negó decidido con las manos frente a su boca para evitar otro asalto hacia sus labios.
―¿Y entonces tú cómo sabes cómo son los labios de Uchiha? ―cuestionó Sai levantándose lentamente del suelo.
Se sacudió un poco la tierra de su ropa usando sus manos antes de volver al asiento que antes ocupaba en la barra del Ichiraku. Ante eso el blondo dejó un asiento de distancia entre ellos, mirando desconfiadamente a su amigo. Sabiendo de la fijación de Sai por los miembros masculinos no le sorprendería en lo más mínimo si se declarara abiertamente gay. Eso a él no le molestaba, considerando que lo veía como un amigo, pero de ahí a dejar que haga sus experimentos raros con él, era otra historia. Sin dudas debía mantener la guardia en alto con Sai cuando fueran a las aguas termales, especialmente si iban con Sasuke. Ya antes le pareció rara la escena cuando lo encontró sobre Uchiha queriendo "ayudarlo" a bañarse, ahora pensándolo bien, si a Sai le gustaban los hombres, ese momento podía tener otro significado, uno que no le gustaba, pero que de momento se guardaría.
―Nos besamos una vez, pero fue un accidente ―respondió Naruto con vergüenza mientras desviaba la mirada para que no notara lo roja de su cara.
―¿Pero dices que son amigos? ―preguntó Sai riendo levemente al sentir que al fin había encontrado un sentimiento que él podía entender mejor que el rubio.
―No, no, somos más que amigos ―negó de inmediato al sentir que la palabra "amigos" se quedaba corta para describir todo lo que vivieron―. Sí, él es como un hermano para mí un hermano mayor realmente irritante y guapo
―Naruto-kun uno no habla de los labios de sus hermanos y eso te lo digo yo que tuve uno adoptivo ―comentó el azabache con despreocupación mientras alzaba una ceja prestándole total atención.
―Tú te la pasas hablando de… de… ―acusó el de ojos claros aun con la pena que le suponía mencionar dicha parte.
―Penes ―completó Sai sin pelos en la lengua riendo con diversión―. Ay eres tan lindo, Naruto-kun.
―Ya deja de fastidiarme, Sai ―ordenó enojado, aunque su expresión no lograba ser amenazante al tener las mejillas teñidas de rojo―. Es que es muy difícil describir mi relación con el Teme, es demasiado especial y diferente a todo lo que he sentido antes ttebayo.
―¡Nunca te habías sentido así: Esta relación es diferente a todas las demás! Puede ser que sea distinta de una forma que no puedes explicar, pero no pasa nada, sabes que él es el amor de tu vida ―leyó una parte que estaba destacada en un color brillante y chillón―. Tengo razón ―celebró el azabache.
―¡¿Quieres dejar de leerme tu estúpido libro?! ―preguntó levantándose de la silla sin paciencia para seguir lidiando con las preguntas de su amigo.
―Entiendo ahora porque Sasuke quería matarte ―respondió algo completamente diferente a lo que le preguntaba.
―Tú no entiendes que somos cercanos ―susurró con disgusto y resignación sentándose a pedir algún plato más que pudiera mejorarle el humor que su amigo había estropeado.
―¿Cómo el Kazekage últimamente? ―preguntó con malicia el pintor viendo la cara del de las marquitas desfigurarse en enojo nuevamente, frunciendo el ceño y mirándolo mal.
―¡NO! Gaara no es tan cercano al bastardo como lo soy yo ―declaró completamente seguro de sus palabras.
―¿Celos? ―interrogó el de piel pálida mirando con alegría la reacción que había conseguido―. Tú y yo podríamos ser también "cercanos" ―ofreció levantándose de su asiento.
Luego de levantarse de su lugar el moreno se acercó al blondo sosteniéndolo por la cintura y una de sus manos sosteniendo el mentón del impactado y sorprendido rubio. Al principio no pudo reaccionar, ya que no entendía que era lo que estaba pensando el otro al acercársele de semejante manera, invadiendo su espacio personal. En unos segundos logró reponerse de la impresión y lo empujó lejos de su cuerpo provocando que Sai cayera nuevamente al suelo. En menos de una hora el azabache había estrellado su trasero en dos ocasiones contra el suelo y a causa de la misma persona, le dejó un poco adolorido, pero era buena oportunidad para molestarlo al ver como venían hacia ellos Konohamaru y sus dos amigos.
―Aléjate de mí, pervertido ―dijo Naruto amenazándolo con su puño en alto.
―Ay no seas tan duro conmigo ―respondió Sai fingiendo una voz muy femenina e incluso adoptando una postura de dama golpeada que vio en una película.
―Naruto nii-chan ―llamó Konohamaru viendo extrañado la forma en la que hablaba Sai y buscando una respuesta en el rubio al que los tres menores miraban sin perder detalle de su respuesta.
―¡No es nada raro! ―se apresuró Naruto a aclarar al ver a su discípulo y sus dos amigos allí, preocupado por la escena que montó con Sai .
―Exacto, el amor entre hombres es muy natural ―agregó el moreno levantando el dedo índice como si diera una lección de la academia.
―Tú cierra la boca ―dijo Naruto mientras jalaba las mejillas de Sai con molestia por atreverse a decir algo así.
―Lo es ―contribuyó Konohamaru mientras alzaba la mano como si estuviera respondiendo en una clase de Iruka-sensei―. Hasta les gusta a las mujeres.
―Pero a mí no, así que evítalo ―dictaminó Naruto mientras cruzaba sus brazos y miraba a los menores.
―¿No te gustó mi jutsu especial? ―interrogó Konohamaru mirándolo algo decepcionado de que el jutsu en el que puso tanto empeño, el "Oiroke no jutsu reverse", fuera descartado de esa manera.
―Por supuesto que no ―respondió Naruto al recordar lo sorprendido que estuvo cuando Konohamaru les mostró su creación―. ¿Cómo va a gustarme ver a Sasuke con Sai desnudos?
―Pero nos viste en esa situación en mi casa. Te dieron celos de no ser tú el que estaba desnudo sobre él ―comentó Sai a los niños sin importarle cuanto había sacado al blondo de sus casillas.
―¡¿Eso es verdad, Naruto nii-chan? ―preguntó Moegi con una risita traviesa que intentaba ocultar con su mano.
―Por supuesto que no y tú Sai mantente alejado del Teme ―repitió con la esperanza de que Sai está vez le hiciera caso―. Por cierto, ¿para qué me buscaban? ―cuestionó a los menores al darse cuenta de que se estuvo distrayendo por culpa del pintor.
―¿Podemos pedirte un favor? ―preguntaron los tres a coro mientras juntaban sus manos en señal de súplica.
―Claro ttebayo ―aceptó de inmediato sonriendo mientras mostraba el pulgar arriba―. ¿Qué necesitan?
―Queremos que vengas a dar una demostración en la academia para que los niños lo vean ―explicó Konohamaru de forma breve.
―Yo también iré a ver ―dijo Sai caminando junto a ellos hacia el patio de la academia.
Los tres gennin caminaron junto a los otros dos shinobis hacia la academia ninja donde los estudiantes estaban ansiosos esperando la demostración del héroe de la guerra. Después de todo no era habitual que Iruka les diera tiempo libre, pero siendo que iban a ver una pequeña demostración hecha por Naruto, accedió sin muchos problemas. El castaño sonreía de orgullo al ver como su alumno más problemático se había convertido en un modelo a seguir para los más jóvenes. Desde que Konohamaru les prometió esa demostración sus alumnos no dejaban de hablar de eso, ahora que al fin había llegado el momento estaban más que encantados. Aunque en un principio se preocupó porque Konohamaru lo propuso sin consultar con Naruto, pero siendo el rubio tan amable era obvio que no les daría un "no" por respuesta.
Por lo que, en ese momento, en el patio de la academia ninja, se encontraba el héroe de la guerra shinobi mostrando algunas poses de taijutsu a los aspirantes a gennin, quienes miraban asombrados los movimientos del rubio. Pese a ser simples patadas y puñetazos lo que mostraba, todos lo observaban maravillados, deseando algún día ser como él. Algunas kunoichis y aldeanas que pasaban frente al patio de la academia, al observarlo le gritaban cosas como "eres muy guapo" "Kyaa Naruto-senpai". El rubio al ver como las chicas se ponían a gritarle que lo amaban y admiraban sólo podía mirarlas extrañado, ya que él nunca fue popular con las chicas. Las ignoró sin mala intención puesto que quería concentrarse en lo que hacía, además de no saber que se decía en esos casos.
―Naruto es muy hábil y poderoso ―dijo una mujer cerca de donde estaba Sai mirando la demostración.
―Aún no entiendo porque se la pasa todo el tiempo con Uchiha Sasuke si no necesita de nadie ―respondió la que lo acompañaba.
Eso hizo que Sai sintiera ese ardor en el estómago, ese mismo que sintió cuando Sasuke despreciaba a Sakura y Naruto en sus intentos de rescatarlo. Le tomó algo de tiempo, pero logró entender que eso era parte de tener aprecio a alguien, sentir más molestia porque se hable mal de un compañero que de su propia persona. Finalmente había identificado que la causa de que Sakura y Naruto se molestaran con él cuando le dijo "traidor" a Sasuke. Justamente ahora que su relación con él había mejorado bastante ―si se lo comparaba a cuando regresó a Konoha―, sabía lo que se sentía respecto a que hablaran de Uchiha sin entender sus motivos y sus decisiones. Abrió su amado libro, aquel con el que creía que el lazo de sus compañeros del equipo siete se identificaban y marcó una parte:
Sabes que podrías estar sin él… Pero no quieres. El verdadero amor es cuando no hay una relación de dependencia hacia el otro, sino cuando aun siendo consciente de que podrías llegar a hacer tu vida sin esa persona, simplemente asumes que eres más feliz con él y que quieres estar a su lado.
―No se necesitan, pero se hacen felices mutuamente cuando están juntos ―susurró Sai con la mirada pérdida en su libro.
Sin previo aviso, Shikamaru apareció al lado de Sai y le puso la mano en el hombro mientras se acercaba a su oído a susurrarle algo que Naruto no lograba comprender por la distancia y los gritos de los niños y aldeanos cerca de él. El rubio dejó por un momento la demostración y se dispuso a acercarse a ellos y preguntar que estaba sucediendo, dado que la expresión seria y preocupada de Nara no le daba mucha confianza. Sin embargo, no pudo acercarse a oír mejor lo que estaban hablando debido a que su aprendiz se había interpuesto en el camino, tenía a Konohamaru frente a él y pronto se le unieron los demás que no querían que los dejara aún.
―Naruto-niichan eres muy popular ―dijo sonriente Konohamaru al verlo con los niños de la academia.
―¿Eso crees? ―preguntó algo avergonzado mientras se rascaba la mejilla observando las miradas brillantes de admiración que le estaban dedicando.
―Sí, eres todo un héroe todo el mundo quiere ser como tú ―afirmó cabeceando emocionado de que los demás vieran lo genial que era Naruto, tal y como él lo hizo desde que lo conoció.
―¡Sai! ―llamó el de ojos azules apartando la mirada de los niños al ver que el moreno estaba dispuesto a marcharse con Nara―. ¿Sucedió algo? ―cuestionó con preocupación al notar que ambos tenían expresiones de seriedad en sus rostros.
―Es sólo una pequeña misión, nada de lo que tengas que preocuparte respondió Nara mientras movía la mano de forma despreocupada para calmarlo.
―¿Seguro? ―insistió con terquedad Uzumaki.
―Sí, tú mejor ponte a trabajar que aun sigues en nivel gennin no te confíes pensando en que todos te aceptaran por ser el héroe de la guerra ―advirtió Shikamaru mirándolo como si lo estuviera regañando a lo que el rubio infló las mejillas sintiendo que lo trataban como a un niño.
―Está bien ―aceptó con resignación ante la situación. Si era una misión en la que no lo llamaban no podría meterse a ayudar.
―Naruto, serás el próximo Hokage ―le recordó con seriedad Nara desde la distancia ignorando a los niños que no entendían muy bien que estaba sucediendo―. No lo olvides.
―Nos vemos, Naruto-kun ―se despidió Sai comenzando a caminar al lado del perezoso―. Salúdame al Uchiha bastardo.
Una vez que Shikamaru había terminado de darle algunos detalles superficiales respecto a la misión para la que los solicitaban, ambos dejaron a Naruto y se dirigieron a la torre de la Hokage. No podía hablar demasiado y mucho menos teniendo cerca al jinchuriki, por lo que se limitó a dar la más mínima información, sólo la suficiente para que el ex anbu estuviera al tanto del tipo de misión que fueron asignados a realizar. Mas en cuanto estuvieron lejos del blondo y en una zona casi deshabitada, el moreno se atrevió a preguntar un poco más.
―¿Estás seguro de no decirle nada a Naruto? ―interrogó a Nara en un tono preocupado.
―Él no debe enterarse de esto ―fue la seca respuesta que le dio―. Lo solucionaremos nosotros ―aseguró Nara mirándolo con una amenaza implícita en su expresión advirtiéndole que no se atreviera a decirle nada al rubio.
―Ahora veo por qué ni siquiera le quisiste decir a Temari sobre esto ―concluyó el azabache mientras reía por lo bajo.
―¿Tú cómo demonios sabes acerca de lo de Temari? ―preguntó Shikamaru con los ojos abiertos al máximo mostrando toda su sorpresa.
―Tengo mis métodos ―respondió Sai con una de sus sonrisas falsas―, así como sé que te gusta.
―No nos gustamos, ni nada similar ―declaró Nara evitando la mirada negra que lo acusaba silenciosamente de mentiroso.
―Claro y Naruto y Sasuke sólo son "amigos" ―exclamó con sarcasmo el azabache sin dejar de seguirle el paso.
Ante esas palabras el perezoso simplemente rodó los ojos, desde que el ex anbu se había propuesto a entender la relación de Naruto con Sasuke leyó un sinfín de libros sobre amistad y derivados. Cuando no le dieron una respuesta que lo dejara satisfecho pasó a libros de amor, ahí fue cuando la manía de Sai despertó. Comenzó a buscar parejas en todos los sitios, nada más tener alguna similitud a alguno de los puntos de sus libros de "¿Cómo saber si es amor?" comenzó a insistir en que dichas víctimas debían ser pareja. En ocasiones sólo por cruzar miradas ya los consideraba aptos para ser pareja, como lo era consigo mismo. Compadecía un poco al Kazekage, ya que Sai le tomó una obsesión con él desde que sus miradas se cruzaron en un momento "cósmico" en el que el destino los había unido.
Según Sai y sus libros, Temari era una buena opción de pareja para él. No es que tuviera nada malo la chica, era fuerte, una estratega muy inteligente, valiente como demostró en la guerra, pero ser pareja suya sería... Sacudió su cabeza apartando aquellas extrañas ideas que tuvo en la cabeza por culpa del moreno. Siempre podía contar con ella, menos en esto, era mejor dejarla fuera de este problema que resolvería por sí mismo con su equipo. Ambos apuraron el paso para irse lo más pronto a atender aquel asunto. Totalmente ajeno a lo que estaba ocurriendo en la oficina de la Hokage, el blondo siguió con su representación para los niños de la academia quienes lo miraban admirados por la demostración.
―¿Cuál es su secreto, Naruto-sempai? ―preguntó uno de los menores.
―Yo no habría llegado tan lejos de no ser por… ―lo que estaba por decir Uzumaki quedó en el olvido cuando detrás del alambrado que marcaba el patio de la academia vio pasar a un azabache― ¡SASUKE-TEME!
De inmediato, sin mediar palabras con nadie dejó a todos completamente ignorados para correr y darle alcance a su amigo. Al llegar hasta el otro se alegró de ver que volvió con bien de otra misión, aun siendo tiempos de paz sabía que los corazones de las personas no cambian tan rápidamente y era consciente del odio que muchos le guardaban a Sasuke. Al verlo mejor notó que tenía algunas heridas que necesitaban ser tratadas, además de que se encontraba completamente solo, pero se suponía que había salido a una misión grupal, así que ¿dónde estaba el resto del equipo?
―Hola, Teme ―saludó el de ojos azules saltando el alambrado para quedar frente a él―. ¿Qué tal tu misión? Ttebayo ―preguntó interesado.
―¿Cómo crees que me fue, Dobe? ―respondió con otra pregunta―. Es un juego de niños escoltar a una persona ―comentó con una sonrisa de arrogancia.
―¿Y tu equipo? ―interrogó Naruto con seriedad intuyendo que había vuelto a suceder lo mismo de siempre.
―Yo solo podía completar perfectamente la misión ―respondió evadiendo la respuesta a aquella pregunta.
―¿Otra vez nadie se presentó para ir contigo de misión? ―cuestionó el blondo prácticamente afirmándolo.
No era la primera vez que le hacían eso a su amigo. En más de una ocasión ya había sucedido que ninguno de los ninjas asignados para trabajar con Sasuke se presentaba y el azabache terminaba realizando las misiones en solitario. El moreno jamás decía nada al respecto, quizás porque a él mismo no le interesaba estar cerca de las demás personas, pero al Uzumaki le molestaba esa actitud tan infantil que tenían con su mejor amigo.
―Iré a hablar con Tsunade de esto ―dijo con seriedad Naruto dispuesto a reclamar por lo que estaban haciendo contra Sasuke.
―Déjalo, no me importa ―lo detuvo el de pelo negro sosteniéndolo del brazo―. A mí no me hace falta que me ayuden en una misión, soy más fuerte que cualquier ninja.
―Lo sé ―suspiró Naruto agachando un poco la mirada decepcionado de no estar a su lado para cubrir su espalda y más cuando nadie lo haría en su lugar―, pero no se trata de eso.
―Ya te dije que lo olvides, yo mismo no confió en nadie aparte de ti ―dijo tranquilamente el de ojos noche―. Bueno un poco en el mapache y en mi mala imitación.
―Parece que ya te llevas bien con ellos ttebayo ―respondió con un pucherito mientras se cruzaba los brazos recordando su charla con Sai.
―¿Por qué lo dices?
Sasuke comenzó a caminar mientras hablaba con su amigo. Quería llegar pronto a la casa bañarse, comer algo y dormir todo lo posible. Las misiones en solitario eran algo que le agradaban, eso le evitaba tener las falsas cortesías, los murmullos de sus propios "compañeros" y la incertidumbre de si alguno no intentaría deshacerse de él mientras dormía o luchaban contra sus enemigos.
―Es que ya los estas insultando ttebayo ―dijo el de ojos cielo escandalizado moviendo las manos frenéticamente.
―¿Y eso qué? ―interrogó con una de sus cejas alzadas mientras entraban al departamento de ambos.
―Qué tú sólo me insultas a mí ―dijo con cara de sorpresa―. Eso significa que ya los aprecias. ¡No es justo! ―exclamó yendo hacia la cocina a buscar la ración de comida que le guardó a Uchiha.
―Eres un masoquista ―afirmó el dueño del rinnegan mientras se quitaba la ropa de ninja poniéndose más cómodo―. ¿Te pone celoso que insulte a alguien más?
―Eso me hacía especial ―siguió haciendo berrinche el rubio dejando el plato con comida para él en la mesa.
―Vamos, idiota te invito un ramen, pero ya deja de fastidiar con eso de que a quien insulto ―dijo Sasuke mientras comenzaba a degustar su comida con avidez.
―Hmm esto es un asunto serio ―explicó el rubio sentándose frente a él para acompañarlo mientras comía―. ¿Qué pasara si empiezas a invitarle ramen a Sai o Gaara ehh?
―No seas ridículo, el ramen sólo te lo invitaría a ti.
―¿En serio? ―preguntó con una enorme sonrisa y los ojos brillando de emoción.
―Sí ―asintió Uchiha con la cabeza―, eres el único que se come esa porquería.
―Bastardo, no insultes al ramen es sagrado ―protestó Uzumaki―, pero primero a curarte.
Como siempre que ambos amigos se encontraban se quedaban atrapados en su propio mundo donde sólo existían ellos. De haber prestado atención a sus alrededores de camino al departamento se habrían dado cuenta de las gélidas miradas que les dedicaban los aldeanos, específicamente al Uchiha. Todos allí consideraban un error que se pasera libremente sin pagar las consecuencias de sus actos y los de su clan. Por culpa de los Uchiha habían sucedido tantas tragedias en el pasado y tener a uno vivo sólo significaba que en el futuro podría haber otra más.
El jinchuriki odiaba la manera en la que todos se comportaban, se suponía que él limpio el odio de los corazones de todos, y aun así trataban de esa forma a su amigo que no les había hecho ningún daño personalmente ¿no habían aprendido nada de lo que intentó transmitirles? Estaba molesto con ellos, ya que para él se sentía como volver a su infancia y no le gustaba para nada, deseaba que las miradas de odio no fuesen dirigidas a nadie, pero las personas se obstinaban en dejarse consumir por sentimientos negativos. Ellos siguieron sus rutinas diarias de comprar los ingredientes para la cena, asear y entrenar juntos como era costumbre, ignorantes de lo que acontecería esa misma noche en la entrada de la aldea.
De la misión a la que había sido encomendado Naruto, a la cual faltó, dicho sea de paso, sólo Kyoshi regresó con vida, pero herido por todo el cuerpo y prácticamente moribundo lo encontraron en la puerta de Konoha, donde perdió el conocimiento. Al ser visto por los ninjas que custodiaban la entrada éstos se encargaron de llevarlo al hospital, siendo atendido por los médicos de inmediato. Debían preguntarle que le había sucedido, dado que Sai, Shikamaru y un equipo más habían sido enviados a rescatar a Kyoshi junto a su equipo. Sin embargo, ya que logró volver por su propio pie deseaban que les diera toda la información posible para avisar cuanto antes a los otros a lo que podían estarse enfrentando.
Cuando estuvo consciente y un poco más recuperado, Hyuga preguntó si Uzumaki había recibido alguna misión especial o de carácter urgente por la que los dejara de lado de manera imprevista. La Hokage, quien estuvo tratando sus heridas, negó haberle dado alguna orden similar al de ojos cielo y por lo tanto lo llamó más tarde a su oficina para aclarar dudas. El rubio ante el llamado fue deprisa para ver que necesitaban de él, por lo que en ese momento se encontraba frente a la Hokage. Senju tenía los dedos entrelazados debajo de su mentón esperando una explicación razonable de parte de su protegido como para haber renunciado a una misión sabiendo que como ninja no tenía permitida tal rebeldía.
―Naruto, ¿por qué no fuiste a la misión que te asigné? ―interrogó Tsunade mirándolo con seriedad y el ceño fruncido en molestia.
―No quería trabajar con ellos ―respondió con un gesto frío y carente de su típica alegría y sonrisa.
―¡¿Cómo dices?! ―exclamó sorprendida y enojada la rubia al oír semejante respuesta―. Eres un shinobi, tus asuntos personales no deberían ser un obstáculo para colaborar con tus compañeros.
―Eso díselos a ellos porque sé que uno de esos tres se negó a trabajar con él Te… digo con Uchiha Sasuke ―explicó negándose a permitir que se siguiera usando a su amigo como una herramienta. Una cosa era ir a misiones en grupo y otra usar sus habilidades haciendo la vista gorda a como lo trataban―. ¿Esas no son razones personales para no cumplir con el deber?
―¿Esa es la razón por la que no actuaste como un shinobi? ―preguntó ella suspirando intentando mantener la compostura y no golpearlo como se estaba mereciendo.
―¿No te importa que nadie quiera trabajar con Sasuke? ―cuestionó Naruto al ver que su reclamo estaba siendo ignorado.
―Ese es asunto suyo no tuyo, ahora… ―habló Tsunade queriendo resolver la rebeldía de su protegido.
―¡NO! ―negó con vehemencia Uzumaki mostrando que su decisión era muy firme―. Yo no cumpliré ninguna misión si no es al lado de Sasuke.
―Naruto no puedes pedirme eso ―advirtió la líder apretando sus labios mientras lo miraba con molestia.
―Al único compañero que aceptaré es a Sasuke, no quiero ni trabajare al lado de nadie que no sea él ―declaró el jinchuriki con el mentón en alto orgulloso de su decisión. Él no pensaba ni deseaba apartarse de su mejor amigo y tampoco permitiría que las personas se salieran con la suya. Si no podía cambiarlos a ellos en su forma de tratar a Uchiha, él cambiaría su trato con ellos.
Sin decir nada más Naruto abandonó la oficina para regresar al campo de entrenamiento donde dejó a Sasuke esperándolo. Qué dijeran lo que quisieran a él, no lo separarían de su mejor amigo. Sin embargo, la disconformidad y el rencor de los aldeanos fue motivo suficiente para que algunos clanes importantes desearan intervenir, entre ellos, los Hyuga quienes solicitaron una reunión con el señor feudal para tratar el asunto de la estancia en libertad de Sasuke. Empero no pasaron ni siquiera horas antes de que volvieran a llamar al jinchuriki y esta vez a Sasuke también. Aun no queriéndolo ambos fueron al despacho de Tsunade, donde estaba un Hyuga con vendajes en el cuerpo esperándolos.
―Naruto no te atrevas a interrumpirme antes de oír todo lo que tengo que decir ―ordenó Tsunade mientras desviaba la mirada vigilando a Uchiha―. Esta es una misión Naruto, Sasuke y Kyoshi Hyuga están asignados a ir al país del Silencio para rescatar al Sai, Shikamaru y cualquier otro ninja que Konoha que aun esté con vida.
―Oba-chan ―llamó el rubio con disconformidad por tal orden―, pero ¿por qué no vamos sólo el Teme y yo?
—Kyoshi ha sido un sobreviviente de la misión a la que te estoy asignando, él es necesario para guiarlos en el terreno ―explicó Tsunade viendo al ninja herido a su lado―. Naruto creía que estarías saltando de alegría al tener una misión tipo A pese a que seas un gennin
―Pero sabes que Sasuke y yo podemos con lo que sea siempre que hacemos algo juntos nos sale bien ―intentó persuadir Uzumaki fallando en el intento.
―Naruto es necesario un grupo de tres integrantes para esta misión especial y dado que ni tú ni Sasuke tienen el nivel de chunnin ni siquiera, no pueden ir solos ―le recordó la sannin con gesto severo.
―Pero… ―quiso protestar el rubio en un último esfuerzo.
―No repliques y cumple que es una orden de tu Hokage ―ordenó ella cansada de tanta rebeldía de su parte.
Una fuerte explosión interrumpió la discusión que estaban manteniendo la Quinta con el rubio. Ante aquel sonido de inmediato se pusieron alerta para responder al enemigo que aun se encontraba cubierto por la estela de polvo producto de aquella destrucción.
CONTINUARÁ…
