Bueeeenoooo pos ya toy aki, siento muxo la tardanza, pero no he podido hacer nada para evitarla, sooorryyyyy....

Weno dejo k leais

CAPITULO 11:

Sonhen salió del despacho con una gran sonrisa en su rostro pasando por delante de Squall con aires de superioridad. Aceleró el paso y adelanto a Selphie, siguió su camino hasta que su hermana, Yinna, lo detuvo y cogiéndolo del brazo entraron juntos en la habitación de ella.

Yinna: Que te han dicho –dijo la muchacha sentándose en la cama-.

Sonhen: En realidad... nada, pero han insinuado que Selphie esta loca, –dijo entre risas-. ¡Ah¡ y la han retirado de la organización del baile, ahora tu estas al mando. –Añadió-.

Yinna: ¡Eres un estúpido! –exclamó la muchacha muy enfadada-.

Sonhen: ¿Se puede saber que te pasa ahora?

Yinna: ¿Y si te llegan a pillar?, ¿qué hubiese pasado? O ¿Si ella llega a morir?

Sonhen: Ella debía haber muerto en su momento –dijo rencoroso-.

Yinna: Déjalo ya, ahora no vale la pena entretenerse en esas tonterías. Además ella no es el objetivo –dijo mientras recogía algunos libros de la mesa-. Se acerca el día, ahora todo será mucho mas fácil sin ella en la organización.

Sonhen: Entonces mi plan no ha salido del todo mal, en realidad debería estar muerta pero bueno... si con eso te conformas... – dijo levantando los hombros-.

Yinna: De momento... –dijo mirando al chico y riéndose ambos con maldad-.

Eran las dos de la mediodía, después de varios días por fin estaban todos juntos, excepto Selphie que después de lo ocurrido prefirió quedarse en su habitación.

Zell fue el ultimo en entrar y tras coger un bocata con un refresco tomo asiento al lado del vaquero. Los cinco comían en silencio, ninguno sabía que decir, por fin Squall decidió hablar y contarles lo que le contó Seifer el día anterior y que seguido fue ha hablar con Edea y como no lo que él y Rinoa habían leído en aquel libro. Estuvieron ojeando de nuevo el libro intentando dar crédito a lo que estaban leyendo., la lectura de aquel párrafo los había dejado sin habla, la verdad es que todo encajaba bastante bien como si de las piezas de un puzzle se tratase.

Quistis: Lo que no entiendo es que pinta Seifer en este asunto –intervino la joven instructora dejando las gafas sobre la mesa-.

Squall: No se, pero la otra noche parecía asustado, nunca había visto esa expresión en sus ojos.

Irvine: Entonces... se supone que con la muerte de esas chicas han cerrado el círculo, pero no ha pasado nada,. ni noche eterna, ni tinieblas... parece que algo les ha fallado a esos monstruitos- Bromeó-

Zell: es verdad, oye igual no hacen nada de eso y se marchan de aquí –dijo desenfadadamente-

Irvine: ¿Y como es posible que estuvieran en dos jardines a la vez? No entiendo como el director no se dio cuenta.

Squall: Esta cegado no se que le pasa pero nada de lo que le digas en estos momentos le hará entrar en razón, hasta Edea lo nota raro. El no es el mismo.

Zell: Recapitulemos porque creo que me he perdido –dijo retirando la bandeja de su comida en la cual solo quedaban algunas migas y una servilleta de papel arrugada- Se supone que han matado a esas chicas para el ritual y que necesitan a la elegida para despertar a la criatura, pero ¿que tiene Rinoa que no tengan los demás?

Squall: No tengo ni idea –dijo pensativo-

Zell: Bueno chicos debo irme, tengo que entregar el libro en la biblioteca.

Todos volvieron a quedar en silencio viendo como Zell se alejaba y se perdía en la lejanía del pasillo. Parecían haber avanzado algo, pero no sabían cuando esas criaturas actuarían y mucho menos como detenerles, quien sabe lo que pretendían despertar.

Pasado unos minutos Quistis se retiró e Irvine fue a hablar con Selphie.

El comandante y la joven bruja se habían quedado solos. Ella había estado callada durante toda la conversación, la verdad es que hacia días que no era la misma. Siempre estaba mas callada de lo normal, apenas comía e incluso era Squall quien le hacía bromas para sacarle una sonrisa, algo extraño, ya que casi siempre era ella quien tenía que estar haciendo tonterías para verle sonreír, aunque comprendía que eso no iba con el carácter de el responsable, serio y maduro comandante del jardín de Balamb.

Se sentía tan extraña cuando hablaban de la elegida, era ella y hablaban como si no estuviera delante. Squall se acercó, notando la ausencia de su miranda, besó su mejilla e intentó animarla una vez mas. La muchacha sonrió, agradecía que él estuviese a su lado pero en esos momento todo se le hacia cuesta arriba. De momento no había pasado nada, pero algo le decía que pronto ocurriría. Squall se levanto de la mesa un momento dejándola sola. Ella seguía con la mirada perdida pensando en todo, cuando de repente su vista se nubló y todo quedó a oscuras. Frotó sus ojos, mientras se levantaba de la silla torpemente, retrocedió unos pasos y dio con la pared. La muchacha se giró y tanteo, hasta que oyó una voz tras ella.

Desconocido: No intentes escapar, estoy en tu mente Rinoa. Pronto tu sufrimiento llegará a su fin te lo prometo, con tu muerte ayudaras a mi mundo a volver a la normalidad.

Rinoa se había dejado caer al suelo mientras miraba aquel ser, sin duda era Yinna transformada en aquella criatura que tantas veces había visto durante estos días. Flotaba en el aire con sus característicos ojos rojos y su tez blanca, de su cuello colgaba aquel extraño símbolo y sus ropas y cabellos se movían aunque Rinoa no sintiese el aire.

Rinoa: Pero... porque yo... que necesitas de mi. –Dijo asustada-

Yinna: Pobre niña –rió-. Tu eres el poder, posees esa fuerza que mi mundo necesita, pronto lo entenderás te lo aseguro.

Rinoa: Basta...basta ¡BASTA! –gritó cerrando los ojos fuertemente y escondiendo la cara entre sus brazos.

Squall: ¡Rinoa¡, ¡Rinoa¡ -gritaba mientras la agitaba por los hombros-

Los ojos de Rinoa se abrieron de par en par y todo volvió a la normalidad, estaba recostada contra la pared que había tras la mesa en la que se encontraba sentada hacia un momento. Varios alumnos la miraban perplejos y oía a Squall muy lejos como si proviniera de su imaginación. La muchacha se levantó, notando como Squall la rodeaba por los hombros y se la llevaba de allí.

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Irvine se había entretenido bastante, justo cuando iba a ver a Selphie se acordó que había quedado con un compañero en la zona de entrenamiento y no quería dejarlo tirado por lo que acudió a la cita. Cuando quiso darse cuenta ya era tarde pero de todas formas fue a ver a Selphie. Antes de ir paso por su habitación y se dio una ducha, no sabía porque pero quería estar perfecto para ella, aunque ella no se fijase en él.

Salió de su habitación y se dirigió sin vacilar a la de la joven muchacha. Tocó varias veces la puerta sin obtener respuesta, insistió una vez mas hasta que desde el otro lado oyó su dulce voz. En pocos segundos la puerta se abrió y Selphie apareció con una camiseta algo floja y unos pantalones bastante cortos, a juego con la parte de arriba, los cuales apenas se veían con la camiseta. Irvine se quedo sin habla, apoyado en el marco de la puerta, siempre la había visto con el uniforme o con su ropa habitual, la verdad es que aquello le quedaba bastante bien para ser un pijama.

Selphie: Irvine... –se sorprendió la chica-. Irvine, eeeoooo, regresa al planeta tierra –vacilaba mientras sacudía la mano frete a la cara del chico-.

Irvine: ¿¿Eeehh??, si, si, vaya... –decía mientras se quitaba el sombrero con un gesto nervioso-.

Selphie: ¿Querías algo? –pregunto con una dulce sonrisa-.

Irvine: Bueno, vine para ver que tal estabas, como no has ido a comer ni nada.

Selphie: ¡¡Ooohh!! es eso... bueno pasa, no te quedes ahí –dijo mientras se apartaba para que el joven vaquero pasase-. Siéntate, si quieres –dijo señalando la cama-.

Irvine: Si claro. Iba a venir antes pero me entretuve con unas chicas en el patio, ya sabes... –vaciló el chico para darle a entender que su interés por ella era solo de amigo-. El sabía que eso era incierto pero no podía evitar disimular cada vez que estaba con ella. Su inseguridad ante la situación le hacía actuar de esa manera tan estúpida-.

Selphie: Si ¿eh? – sonrió- Será estúpido para que me cuenta a mí esas cosas, si es que... -pensaba la chica mientras iba de un lado a otro ordenado algunas cosas-.

Irvine la observaba con una expresión tierna en su rostro, pero cuando ella lo miraba el apartaba la vista y disimulaba haciéndose el estúpido una vez mas.

Irvine: Selphie porque no paras un poco, te noto muy nerviosa –comento algo preocupado-.

Selphie: No, estoy bien de verdad, estoy perfectamente, ¿no me ves?, solo me han intentado matar dos veces, ¿por qué he de estar nerviosa? –acabó diciendo en un tono que Irvine nunca había oído salir de su boca-.

Irvine se levantó de la cama preocupado y se acercó a ella, la cogió de los hombros e intento calmarla. Ambos se sentaron en la cama y el le trajo un baso de agua.

Irvine: ¿Estas mejor? –pregunta cogiéndole la barbilla y levantando su cara para que lo mirase directamente a los ojos-.

Selphie: Si, ahora si, gracias –sonrió apartando la mirada avergonzada-. Irvine tengo que decirte algo... algo muy importante, ya no aguanto mas y necesito decírtelo –dijo nerviosa-.

Irvine: Bien ¿y?

Selphie: Yo... yo bueno que...

En ese mismo instante alguien toco a la puerta interrumpiendo a Selphie, algo que le fastidio bastante, parecía que el mundo se había puesto de acuerdo para fastidiar cualquier situación con él. Miro a Irvine y después fue a abrir la puerta.

Selphie: ¡Yinna¡ ¿qué, que... haces...aquí?

Yinna: Venia a verte y decirte que no te preocupes por el baile que yo lo haré lo mejor que pueda.

Selphie: Ya bueno, vale oye estoy algo cansada... sino te importa –decía con la mirada pegada al suelo-.

Yinna: ¿Te pasa algo? ¿es por lo de mi hermano? Bueno yo lo siento pero es que tu historia es muy poco creíble ¿sabes? –decía mientras Selphie cada vez estaba mas pálida-. ¿Oye puedo pasar? Me gustaría preguntarte algo de la organización del baile. –decía con aquella prepotencia en su voz que la caracterizaba. Miró hacia el interior mientras empujaba la puerta con disimulo-.

Selphie: Mejor no, no me encuentro demasiado bien –decía sujetando la puerta para que no pasase-.

Yinna: Pero... déjame será solo un momento.

Selphie: He dicho que no, márchate por favor.

Yinna: ¡Déjame pasar! –dijo con los ojos llenos de furia-.

Irvine: ¡Ha dicho que te marches! ¿no la as oído? –dijo el vaquero asomándose de repente a la puerta-.

Yinna: ¡Oh vaya¡ eres tu –dijo exasperada-.

Irvine: Si ¿algún problema? –dijo con mirada de enfado-.

Yinna: Bueno será mejor que me vaya y descansa porque no tienes buen aspecto –dijo despidiéndose con la mano-.

En ese momento Irvine retiró a Selphie de la puerta y la cerro. Esta suspiro y miro a Irvine dándole las gracias por lo que había hecho. Ella se justificó diciendo que con todo lo que esta pasando es incapaz de hablar con ella con normalidad. Irvine la rodeo por lo hombros y volvieron a sentarse en la cama. Esta vez se acomodaron y comenzaron hablar de varias cosas, el tiempo se les paso sin darse cuenta.

Irvine: Vaya que tarde es, ni siquiera hemos cenado –rió el muchacho-.

Selphie: Si tienes razón –le devolvió la sonrisa-.

Irvine: Bueno será mejor que me vaya –dijo dándose la vuelta y dirigiéndose a la puerta cuando notó unos finos brazos rodeándolo por el pecho-

Selphie: No me dejes... por favor.

Irvine: Selphie...-dijo dándose la vuelta-.

Selphie: Tengo miedo quiero que te quedes conmigo –dijo algo tímida y apartando la vista hacia un lado-.

Irvine: No va a pasarte nada –dijo cogiendo la cara de ella entre sus manos-.

De repente y sin saber muy bien porque Selphie se puso de puntillas rodeo el cuello del muchacho con sus brazos y unió sus labios con los de el. Estuvieron unos segundos así aunque a Selphie le pareció una eternidad. Él estaba tan sorprendido que no correspondió el beso de la joven. Aquello le había pillado por sorpresa. Había sido tan tonto de no darse cuenta de que ella sentía lo mismo que él. En esos segundos, multitud de recuerdos entre ella y él recorrieron su mente haciéndole caer en la cuenta. Selphie se apartó de él dándole la espalda

Selphie: Será mejor que te vayas, yo lo siento –dijo con mirada en el suelo ya que sus ojos comenzaban a ahogarse en lagrimas-.

Irvine: Como quieras –dijo decepcionado y confundido a la vez-. No sabía que hacer, una vez mas, lo había estropeado todo

Selphie oyó como la puerta de la habitación se cerraba de golpe. En ese momento noto como las lagrimas mojaban su rostro sin que ella lo pudiese evitar. Soy una estúpida por pensar que el sentía lago por mi esta claro que no Pero todo el mundo me decía lo contrario Porque... Pensaba la chica mientras se acercaba a la ventana.

En ese momento Selphie se sobresaltó al notar como alguien la agarraba por los hombros, estaba asustada y no podía reaccionar, pensó en Yinna, en su hermano, seguramente sería él para acabar con ella de una vez por todas.

Desconocido: No llores mas... –susurró el desconocido en su oído-.

Selphie: ¡¡Irvine!! –dijo dándose la vuelta y descubriendo aquellos ojos verdes que la miraban tiernamente-.

Irvine: ¿Aun puedo quedarme? –pregunto limpiando las lagrimas de ella con su pulgar-.

Selphie: Pero... pero ¿tu no te habías ido? –dijo algo confundida-.

Sin responder a la pregunta de ella, inclino su cabeza y la beso tiernamente, saboreando sus labios. Selphie lo rodeo con sus brazos y poco a poco fue dejándose llevar hasta que sus pulmones pidieron de nuevo oxigeno y tuvieron que separarse.

Irvine: Vendrás conmigo al baile ¿verdad? –sonrió sin soltarla-.

Selphie: Pensé que nunca me lo pedirías y que ibas a ir con alguna de tus amiguitas –rió guiñándole un ojo-.

Irvine: He cambiado de opinión y prefiero ir con una joven Seed que ayudó a salvar el mundo, ya sabes... mi reputación –bromeó el joven-

La joven dio un puñetazo en su hombro con el ceño fruncido, el chico se quejo y ambos comenzaron a reír tontamente.

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En el momento en que Rinoa abrió los ojos en la cafetería, Yinna se desplomó en el suelo de su habitación. Su hermano fueron rápidamente a ayudarla a ponerse en pie.

Yinna se acomodó en la cama y comenzó a reír estrepitosamente. Lo había conseguido, había penetrado en la mente de Rinoa, lo había intentado varias veces pero ella era fuerte y jamás lo había conseguido.

Ahora si y lo seguiría haciendo hasta debilitarla y dejarla indefensa totalmente.

Sonhen: ¿Lo has hecho? –se impacientó el chico-

Yinna: Si, por fin... –dijo con satisfacción-.

Sonhen: Cuando lo haremos, estoy deseando...

Yinna: ¡Cállate¡ –interrumpió con desprecio- Todo a su debido tiempo, la mañana del día del baile haremos el ritual de la sangre y por la noche actuaremos –acabó pausadamente-.

El muchacho asintió y abandonó la habitación de su hermana.

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Squall caminaba despacio con Rinoa a su lado, quería llegar a la habitación de ella y preguntarle que demonios la había pasado allí dentro.

Por el camino se encontraron a Zell, pero Squall solo se detuvo un momento diciéndole que mañana se lo explicaría todo. Zell asintió entendiendo a su amigo y siguió su camino.

Por fin habían llegado, al abrir la puerta Squall notó en la habitación el mismo aroma de Rinoa, le gustaba tanto... pensó. Su cuarto estaba ordenado como siempre, tan solo algún libro sobre la mesa y algunas hojas de apuntes. Squall rió al observar el libro de historia, estaba abierto por la pagina 62, y en los poco márgenes blancos que tenía, había escrito con distintos tipos de letra; "me aburro, me aburro, me aburro...", y en el margen superior izquierdo un corazón y dentro su nombre Se acordó de cuando él había dado en clase esa lección, no recordaba haberse aburrido tanto en su vida, aunque por aquella época el no dibujaba corazoncitos pero si que pintorrejeó aquella hoja hasta que no quedó un sitio libre. Al ver aquel corazón la ternura se apoderó de él, se acercó a la joven y la abrazó tan fuerte como pudo. La muchacha correspondió el abrazo aunque Squall seguía notando su ausencia.

Él tomó asiento en la cama, mientras que ella recogía los libros de encima de la mesa.

Squall: ¿Qué te ha pasado en la cafetería?

Rinoa: Nada solo que...

Squall: Dime que as visto –dijo en tono serio y cogiéndola del brazo-

Rinoa: Esta bien –aceptó sentándose en el lugar de Squall-. Era ella, me dijo que estaba en mi mente y que yo tenía el poder–dijo seria ahorrándose el comentario de que con su muerte ayudaba a su mundo-.

Squall: ¿Pero que poder? ¿de que habla? –decía quitándose la chaqueta y dejándola de mala gana sobre la silla del escritorio-. Y ¿cómo es posible que haya entrado en tu mente? ¿igual que hacía Elleone? –dijo confuso-.Me ocultas, algo ¿no?

Rinoa: ¿Porque lo dices? –se sobresaltó- Eso.... eso no es verdad.

Squall: Como quieras, será mejor que me vaya. –dijo algo desagradable. Le molestaba enormemente que su novia le ocultase cosas que solo ella veía. Con todo lo que estaba ocurriendo no era justo.

Rinoa: ¡NO! –exclamó la joven levantándose de golpe de la cama-. ¿No te vas a quedar? –dijo ruborizándose-.

El joven asintió, no podía decirla que no, él sabía que ella no estaba bien, aunque no se porque se empeñaba en ocultarlo y demostrarle a todo el mundo que su vida marchaba igual que siempre. Squall tampoco quería que se encerrase en su habitación de por vida, pero de vez en cuando era mejor decir lo que sientes y desahogarse con alguien, eso él lo sabía por experiencia propia y de hecho era ella quien le había enseñado tal cosa. Por eso se le hacía tan difícil comprenderlo.

La noche era estrellada y la luna estaba totalmente llena la cual alumbraba bastante la habitación de la joven. Hacia bastante calor y con lo que había sucedido en la cafetería, Rinoa no dejaba de dar vueltas en la cama. En varias ocasiones tuvo que apartar el brazo de Squall que la rodeaba a la altura de la cintura. No quería que por su culpa se despertase, además tenía que madrugar bastante.

Un calor insoportable se apoderaba de la joven y notaba su cuerpo empapado en sudor. Se levantó y en el baño se refrescó, tenía la sensación de que no estaba despierta hasta que se dio un golpe con el borde del armario en la rodilla. Comenzó a maldecir entre dientes hasta que Squall se despertó. Se disculpó por no dejarle dormir aunque a él no le importó demasiado. Volvió a meterse en la cama y al final el cansancio acabó venciéndola y por fin se durmió.

Eran las seis y media cuando un ruido insoportable se introdujo en sus oídos, después se dio cuenta de que era el despertador. Se desperezó un poco y mas tarde notó el cuerpo de Squall sobre ella, tras besar su frete y disculparse por despertarla se marcho al baño. Squall había dormido en el lado que esta contra la pared, por lo que era inevitable pasar por encima de ella y mucho menos el no despertarla.

Minutos mas tarde, el joven comandante estaba preparado con su atuendo habitual para marcharse, se acercó a la cama se arrodillo y le pregunto si se encontraba bien tras la afirmación de la joven cogió su chaqueta y se fue dejando la habitación impregnada de olor a gel de ducha.

Rinoa volvió a dormirse aunque fue poco el tiempo que tuvo de paz. Se incorporó en la cama asustada y con los ojos abiertos de par en par. Tenía la misma sensación que aquella tarde en la cafetería y efectivamente, la habitación se cubrió de oscuridad y allí apareció ella de la misma manera que la tarde anterior. Rinoa se arrinconó contra la pared de la cama y tapó sus oídos a la vez que cerraba sus ojos.

Yinna: No te servirá de nada... recuerda... estoy en tu mente. Cada vez que intentes dormir me veras a mi, hasta que la oscuridad sea eterna. He venido a decirte que me he hecho un sitio en tu mente y que poco a poco te iré debilitando hasta el día de tu sacrificio así todo será mas fácil. Esa fuerza, vitalidad y amor que sentías y que me complicaba tanto las cosas se desvanece, tu abandono tanto de tu novio como de tus amigos e incluso de ti misma me hace fuerte, me alimento de tu miedo. Te aseguro que no volverás a ver ni a sentir nada....

Rinoa no acertó a decir nada y de la misma manera que esa oscuridad había invadido todo también había desaparecido. El despertador la sobresaltó, rodó los ojos hasta él y de un golpe lo tiró de la mesa. Rápidamente se levantó y se dirigió a la ducha intentando despejarse con agua fría. Se puso su ropa habitual y justo en el momento en el que iba a abandonar su habitación para dirigirse a clase, una punzada de dolor insoportable la hizo caer al suelo. Cuando consiguió incorporarse se dirigió a la ventana y corrió las cortinas evitando que la luz del día se filtrarse en la habitación, tras eso se sentó en la cama, contra la pared, recogiendo las piernas contra su pecho y rodeándolas con los brazos. Sus ojos habían perdido aquel brillo característico y estaban sin vida con la mirada perdida. Sin poder pensar en nada comenzó a repetir sin cesar: "Destruirme a mi misma, destruirme a mi misma...".

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Squall llevaba unas horas metido en su despacho, en ocasiones veía inútil el ordenar todos aquellos papeles, al de unos días volvían a estar desordenados y eso le irritaba enormemente, pero ese era ahora su trabajo y debía conformarse. A veces echaba de menos el estar en clase y tan solo tener que escuchar e incluso ni eso. Tu cuerpo podía estar en clase, en le pupitre, pero tu mente podía estar vagando por lugares insospechados. Pero ahora el tenía un trabajo, el de comandante, aunque nadie contó con su opinión para ello, seguía pensando que era demasiado joven para llevar acabo ese cargo, pero a la vez le venía a la mente que él, junto a sus compañeros, habían salvado al mundo de la destrucción total y entonces lo de ser comandante perdía importancia.

Unos golpes en su puerta lo sacaron de aquellos pensamientos y se dio cuenta que había pasado mucho tiempo sin levantarse de esa silla. Así que fue el mismo quien abrió la puerta, dando paso a la joven instructora de cabellos dorados.

Squall: Quistis... –se sorprendió- ¿Pasa algo?

Quistis: Es que Rinoa no ha ido a clase, y bueno igual tu sabes porque.

Squall: Que raro, no se yo la he dejado dormida, la verdad es que no a pasado muy buena noche tal vez...

Quistis: Deberías ir a verla, ¿no crees? –dijo interrumpiéndolo-. No me gustaría ponerle ninguna falta.

Squall: Esta bien.

Salió de su despacho y pidió permiso al director para salir un momento. Éste a pesar de los inconvenientes que puso, los cuales Squall ni siquiera se preocupo en escuchar, le dejó marchar.

Squall salió con paso decidido hacia la habitación, pensaba que igual la había pasado algo o que Yinna, tal vez podía haberla atacado, pero después se tranquilizó cuando le vino a la mente que ella había pasado muy mala noche y seguramente se había quedado dormida. Cuando llegó tocó varias veces en su puerta no obtuvo respuesta, lo intentó Quistis sin ningún resultado. Squall pegó la oreja ala puerta y oyó unos sollozos y como decía algo entre susurros. Quistis se asustó y decidieron forzar la puerta, cuando lo hicieron los dos se quedaron congelados sus ojos no podían dejar de mirar a Rinoa. Estaba pálida con una ojeras que resaltaban con su tez blanca. En su brazo izquierdo había un corte, no sangraba abundantemente pero su chaleco azul se había manchado. Squall hizo un barrido rápido con la vista por toda la habitación, hallando trozos de un espejo roto que ella tenía en el baño. Tras eso su mirada se dirigió rápidamente a Rinoa y pudo ver que en su mano derecha tenía un trozo de cristal, el cual dirigía sin vacilar hacia su cuello. El muchacho reaccionó en fracciones de segundo y corrió hacia ella, dando un manotazo al brazo con el que sostenía el cristal. Quistis entró tras el y cerró la puerta para que nadie viese lo ocurrido.

Squall: ¡NO RINOA! – dijo arrodillándose frente a ella y cogiéndola violentamente de los hombros- ¡Maldita sea, que haces! ¡¿EH?! ¡¡RESPONDEME!! –gritaba cada vez mas alterado-.

Quistis: ¡Squall! La estas asustando mas de lo que ya esta –dijo apartándolo de ella. La muchacha se arrodillo frente a ella y acaricio su rostro-. Rinoa que te ocurre quien te ha hecho esto.

Rinoa: Lo... he visto... todo –decía con la mirada desencajada y los ojos hinchados de llorar-. He visto lo que voy a causar con mi muerte.... será horrible.

Squall: ¡Tu no vas a morir! –exclamó acercándose a ella-.

Rinoa: Si... lo haré y nacerá el caos –susurró-. De repente se levanto como poseída hacia los trozos de cristal-. ¡Debo destruirme... debo hacerlo, sino todo acabará! –gritaba hasta que Squall la sostuvo-. Déjame... por favor... – La muchacha se derrumbó en los brazos de Squall-.

Squall: Quistis no podemos llamar a la doctora, como le explicaríamos todo lo ocurrido, pero necesita dormir, necesitamos un calmante o algo –decía arrodillado en el suelo e intentando detener a Rinoa que seguía intentando coger trozos de cristal. Pero su fuerza era inferior y a Squall no le resultaba muy difícil sostenerla-.

Quistis: Iré a la enfermería, se donde están, intentaré despistarle o... ya me inventaré algo –añadió saliendo rápidamente por la puerta-.

Squall no podía creer lo que sucedía, ella se estaba intentando suicidar, pero el no lo iba a permitir por nada del mundo, no sin antes luchar contra esas cosas o lo que fueran.

Quistis no tardó mucho en regresar trayendo consigo lo que necesitaban.

Quistis: Con esto no tardará mucho en dormirse –dijo ofreciéndole una pastilla redonda envuelta en una especie de plástico azul-.

Squall: Gracias, de verdad.

Quistis: Oye debo irme, quieres que avise a alguien

Squall: No gracias, esperaré a que se duerma luego iré a buscaros o bueno ya veré –dijo sin saber muy bien lo que decía-.

Quistis se despidió diciéndole que luego se pasaría para ver que tal iban las cosas.

Squall consiguió que ella se tragase la maldita pastilla, le costó bastante porque no dejaba de moverse y de repetir cosas incoherentes. Cuando lo consiguió la sentó en la cama y decidió que lo mejor sería quitarle la ropa y ponerle algo mas cómodo.

Comenzó a quitarle el chaleco, después desató su falda y comenzó a descalzarla.

Rinoa: Que bueno eres... –dijo acariciando el rostro de él-

Squall: Si... –dijo apartando la mano de la chica-

Rinoa: En serio Squall, ahora te tocaba ser feliz, y conmigo a tu lado te será imposible. –Parecía que en esas palabra Rinoa había recuperado la cordura. Squall la miró con esa mirada que posee.

Squall: No digas eso...

Acabó de quitarle las botas y seguido quitó lo pantalones cortos y su niki negro, dejándola en ropa interior. La miró detenidamente, tocó suavemente su piel blanca, se acordó de todos los momentos románticos a su lado, era tan bella. Buscó entre sus cajones algo que ponerle, parecía que la pastilla estaba haciendo efecto, ya que apenas se movía y su mirada estaba fija. Por fin dio con algo, era una especie de camisón de tirantes de color blanco, pensó que nunca se lo había visto puesto. Se lo puso y la recostó en la cama arropándola. Besó sus labios, varias veces, pero ninguno de esos besos fue correspondido. Hacia tiempo que la notaba tan distante, cada vez que la tocaba ella se tensaba y cuando se besaban no notaba su cariño, apenas le acariciaba. Él sabía que a ella le encantaba enredar sus dedos en su cabello, pero eso había quedado atrás, notaba su ausencia continua pero no quería agobiarla , pero las cosas habían llegado a su límite.

Notó como una lagrima recorría su cara pero rápidamente se la limpio. Comenzó a recoger la ropa de ella y a doblarla.

Rinoa: Squall... –susurro cogiéndolo de la chaqueta para llamar su atención-.

Squall: ¿Si?

Rinoa: No quiero dormir, no quiero cerrar los ojos, ella esta...

Squall: Shssssss... –Posando un dedo sobre sus labios y sentándose a su lado-. Debes descansar.

Rinoa: Tu... tu, no lo entiendes. Ella esta en mi mente, cada vez que cierro los ojos aparece y me muestra la destrucción que causaré... –dijo incorporándose un poco-. mi mente.

Squall se asustó, esas palabras no parecían de una loca ni mucho menos, tenían bastante sentido. Yinna le estaba mostrando lo que quiere hacer, por eso Rinoa quería suicidarse, sin ella en el mundo Yinna no podrá llevar a cabo su plan.

Squall siguió pensando, había dicho que poseía su mente, por fin cayó en la cuenta. Si eso era verdad la única persona capaz de ayudarles era Elleone.

Debía comunicarse con ella.

NOTAS: Finoto, aki acaba el capitulo, ya se que he pedio perdón al principio pero vuelvo a hacerlo, lo siento, de verdad. Intentaré no tardar tanto con el siguiente capitulo.

Gaxias por los reviews, Norix por fin, ya era hora y willerine lo mismo, gracias por tu review, Idril Aarethel.

Weno pos nada hasta la proxima.