Capítulo 11. Fin de Semana en la Playa.

Los cuatro se mantuvieron alerta durante los siguientes días pero no sucedió nada anormal. Pronto tuvieron que dejar a un lado sus temores porque debían ocuparse de los primeros controles. Fueron días de mucho estudio en los que apenas si se vieron tras las clases. Beruche y Cooan estaban a la vez emocionadas y nerviosas. Tras haber salido relativamente airosas de sus experiencias con los críos eran las primeras pruebas de evaluación a las que se enfrentaban allí. Debían obtener buenos resultados. Los chicos tampoco se descuidaron esta vez. Tanto Tom como Roy querían salir con bien de tal trance. Éste último muy especialmente y al parecer el destino le ayudó, por un lado obtuvo un respiro. Melanie y el resto de sus compañeros tampoco se dedicaron a otra cosa que no fuera estudiar. De otro, los demonios parecían haberse olvidado de ellos. Por fin, terminaron y Roy retomó entonces lo que había hablado con Jack, sobre la inclusión de las chicas en la Hermandad. Quedaron para que las candidatas se presentasen al día siguiente. Cooan estaba esperando entusiasmada a que llegase el momento, le encantaría poder ser admitida y así tener la ocasión de estar más cerca de aquel chico. Beruche por su parte no estaba tan dispuesta. Pese a ello, entre su hermana y Tom la habían convencido para al menos, presentar su candidatura.

-Espero que esto merezca la pena.- Decía la muchacha en su habitación, poco antes de salir rumbo a esa ceremonia.-.

-¡Que sí, no seas tonta! – La animó Cooan.- Será muy divertido.

-¿Divertido?- Repitió Bertie no sin una buena dosis de escepticismo.-

-Bueno, no sé.- Repuso su hermana ahora, con un tono algo más inseguro.- Quizás esa no sea la palabra. Pero será un gran paso para nosotras.

-El paso más importante lo di cuando me abrazaste aquella vez- Sonrió su interlocutora recordando la manera en la que Cooan se arriesgó para salvarla de aquel estéril intento de suicidio.-

-No tienes que estar recordándolo toda la vida.- Sonrió la aludida.-

-Iba a decir que por eso, iré contigo a dónde sea.- Afirmó su hermana devolviéndola la sonrisa.-

Cooan la recompensó con otro abrazo. Tras separarse afirmó llena de alegría.

-Lo que más ilusión me hace es que estamos juntas. Ya solo faltarían Petz y Kalie, y nuestras amigas para que fuera perfecto.

-Trato de imaginármelas por aquí y…

Bertie no pudo continuar, le daba la risa. Su hermana reía con ella, en tanto la joven era por fin capaz de añadir.

-A Ami-chan sí que me la imagino sin problemas. Estaría en su elemento. ¡Pero a Usagi! O a nuestras hermanas discutiendo…con la señorita Parker tratando de separarlas…

-Si, en eso llevas toda la razón.- Convino Cooan presa de la hilaridad al imaginarse aquel cuadro.-

Y tras pasar unos momentos divertidos, las dos se centraron. Salieron de su habitación rumbo a su cita.

-¿Qué tal tú con los peques?- Quiso saber Beruche en tanto caminaban.-

-¡Genial! Lo pasé muy bien, con canciones y haciendo dibujos con ellos. Y luego fuimos a ver un museo de juguetes. Hasta se podían utilizar… había dos o tres que eran realmente muy ricos…

-¿Los juguetes?- Se sorprendió su hermana.-

-No, los niños, ¡tonta! - rio Cooan.-

Bertie se rio con ella. Le encantaba ver a su hermana tan alegre y tan vital. La recordaba así siendo muy pequeña. Desgraciadamente luego sus vidas se torcieron. Pero allí estaban, listas para recuperar esos años perdidos. Y hasta ahora las cosas iban muy bien. Excepción hecha de esos malditos demonios. Y de ese misterioso individuo que conocía sus vidas pasadas. Eso la ensombreció el ánimo. No obstante se apresuró a quitarse aquello de la mente. Al menos quería tratar de estar tan entusiasmada como su hermana. Así las cosas ambas se reunieron con Roy en la salida.

-Hola chicas. Así me gusta, puntuales a la cita.- Declaró él que ya las aguardaba.-

-¡No lo puedo creer! ya van dos veces seguidas que llegas a tiempo.- Sonrió Bertie con cierto retintín.-

-¡Para que veas, cubito! - Se rio más abiertamente él.-

-¿No ha venido Tommy?- Quiso saber una extrañada Cooan.-

-No, no le corresponde, no forma parte de las cintas rojas. Pero ya le veremos luego. - Le explicó su interlocutor, añadiendo con jovialidad.- Se nos hace tarde, en marcha…

Y sin más dilación el joven las guió hasta la sede de la Golden Eagle. Un local que estaba en uno de los edificios próximos a su facultad. Una vez llegaron tocaron a la puerta. Salió un muchacho que llevaba una cinta de color azul atada al brazo, que les preguntó.

-¿Qué deseáis?

-Estas dos señoritas quieren presentar su candidatura para ser miembros de nuestra hermandad.- Replicó el chico de forma solemne, tanto que dejó impresionada hasta a Bertie. –

-¿Y tú quién eres?- Inquirió el vigilante de modo protocolario.-

-El Hermano Roy – respondió él mostrando su cinta roja, lo que hizo que aquel muchacho les franquease de inmediato la entrada. -

Los tres pasaron y recorrieron un pasillo hasta otra puerta cerrada. En tanto aguardaban unos instantes ante ella, su anfitrión les dijo a ambas con tono animoso.

-Ya veréis, esto será pan comido. Seguro que os aceptarán.

-¿Tú crees?- preguntó esperanzadamente Cooan –

-Claro Connie,- afirmó resueltamente él, que les explicó. - Ahora voy a entrar yo, en unos instantes os haremos pasar y exponéis los motivos por los cuales creéis que debéis ser aceptadas. Y tranquilas. En la junta de las cintas rojas que decidimos están compañeros que ya conocéis y de notario mi amigo Jack que os apoya. Y él es el Gran hermano. También Ossy que me ha prometido lo mismo, está Roberts al que le caéis bien y estoy yo. Bueno, también está Melanie.

-Entonces mejor me voy de aquí. No perdamos más el tiempo, porque, según creo, para aceptar a un nuevo miembro el voto tiene que ser unánime ¿no? – Le interrogó Bertie. –

-Eso es solo para nombrar a alguien miembro a prueba. No para las cintas amarillas. Esas se dan por mayoría de votación. Ya verás como no pasa nada - contestó confiadamente él. – Bueno, ahora esperad un momento.

Y Roy pasó al interior, dejando allí a las chicas. Dentro le aguardaban el resto de sus compañeros cintas rojas. Fue Jack, el que como cinta púrpura y líder le preguntó.

-¿Están dispuestas?

-Si. Un poco nerviosas quizás.

-Son buenas chicas. – Comentó Roberts que, añadió sin cierto sarcasmo. – Por una vez y sin que sirva de precedente, coincido contigo, Malden.

-Es un detalle por tu parte – repuso el muchacho con el mismo tono para mirar a su compañero Ozzie que asintió para remachar. –

-Por mí ningún problema. Incluso directamente las nombraría cintas verdes.

-Eso es mucho decir. – Terció Melanie que comentó a su vez con tono aparentemente desapasionado. – Por Connie no hay problema. Ha demostrado integrarse muy bien, es una animadora destacada y una chica popular…

-Bertie también es una chica bastante apreciada - se atrevió a replicar Roy, agregando además. – Y ha representado a nuestra Universidad en el torneo de ajedrez. ¡Quedó campeona!

El muchacho lo dijo de modo realmente entusiasta, cosa que no le gustó nada a su interlocutora. Pero era cierto. Días después de su primera partida, aquella que acabó en tablas, Bertie compitió en cinco más y las ganó todas sin problemas. Ese torneo triangular entre la Golden y otras dos universidades del Estado se saldó con victoria y un trofeo más para las vitrinas del College. Todos felicitaron efusivamente a la campeona. Incluso la jefa de animadoras tuvo que hacerlo. No en vano eso era un triunfo de su universidad. Por su parte la ganadora restó importancia a eso y se centró nuevamente en sus estudios. De todos modos ese era un mérito relevante. Ni la propia Melanie pudo oponer nada a eso. Aunque enseguida esbozó una sonrisa algo pérfida para declarar.

-Por supuesto. No me opongo a que sea cinta amarilla. Pero en el caso de su hermana Cooan creo que Ozzie tiene razón. Yo voto por darle directamente la cinta verde. ¿Qué opináis el resto?

Los demás se miraron no sin ciertas sorpresas. Sobre todo Roy, había esperado que quizás hubiese tenido que convencer a Melanie de que admitiera a Bertie incluso como aspirante. Pero esto era un detalle por parte de su compañera. A decir verdad la joven se sonreía saboreando aquel triunfo. Lo había pensado con detenimiento, al principio quería haberse negado categóricamente a que esa pánfila japonesita entrase y solo admitir a su hermana. Pero aquello hubiera sido significarse demasiado en su contra y técnicamente Beruche no le había hecho nada. Esto era mucho mejor. La admitiría junto a los demás para demostrar que no tenía ningún tipo de resquemor, pero ofrecía a su hermana la posibilidad de ser incluso un miembro a prueba. En lugar de interpretar este gesto como de desdén hacia Bertie, los demás pensarían que era muy considerada con Cooan, y de hecho al tenerla en su equipo de animadoras y felicitarla públicamente por sus actuaciones, que ciertamente eran muy buenas, todo encajaba. Hasta el mismo Roy vería que ella no estaba en absoluto celosa y tendría que agradecerle su generosidad. Y para colmo de suerte había sido Ozzie y no ella quién propuso lo de la cinta verde para Connie. De modo que, aguardó la réplica de los demás y esbozó una amplia sonrisa al escuchar.

-Yo estoy de acuerdo. – Afirmó Roberts que alegó. – No es que Beruche no sea una chica estupenda pero su hermana se ha significado más en las actividades de nuestro College. Creo que sería lo justo.

-Coincido. Connie es mucho más abierta y extrovertida. Ha calado más en la gente. - Aseveró Ozzie. –

-Y yo – Suscribió Jack que, como líder, tenía además la posibilidad de vetar decisiones. - Bueno Roy ¿Tú qué dices?- Le preguntó. -

-Me gustaría que la cinta verde se les diera a las dos. De veras. Creo que Bertie también lo merece. Es muy buena chica. Lo único que le pasa es que es más reservada. Eso no es un pecado…

Pero a la vista de las caras del resto finalmente tuvo que claudicar y suspirando afirmó.

-Vale. Conforme. Cinta verde Connie, cinta amarilla Bertie.

-Muy bien- terció Jack, que trepando a una especie de sillón que estaba algo más elevado y tras la fila de sillas donde se sentaban los otros le pidió a Roy. – Hazlas pasar pues y oigámoslas.

Éste obedeció e hizo entrar a ambas chicas. Como marcaban las reglas para los que deseaban ser aceptados las dos saludaron con leves reverencias y fue Ozzie, quién haciendo gala de gran teatralidad, se dirigió a ellas exclamando.

-¡Las aspirantes a miembros de la Hermandad deberán declarar sus motivos! -

Todos miraron entonces a ambas chicas y fue Cooan la primera en hablar:

-Verán hermanos directores – comenzó usando una fórmula que Roy le había indicado previamente – A mí me haría mucha ilusión formar parte de la Hermandad. Según me han explicado tiene mucha tradición y es una manera de sentirse aún más unido a la Universidad. Desde que llegué todo el mundo ha sido muy amable conmigo y me han acogido. Estoy muy feliz de estudiar aquí, de formar parte del equipo de las animadoras. – Al mencionar esto obtuvo una sonrisa de aprobación por parte de Melanie. - Y haber hecho tantos amigos.

Terminó su alegato obviamente sin decir que estar en el mismo club que Roy sería estupendo. Tras unos momentos de silencio le tocó el turno a Bertie para hablar.

-Mi hermana lo ha dicho casi todo. Aunque yo no sea animadora me siento muy honrada de pertenecer a la Golden State. Aquí se valora mucho el compañerismo y eso es algo que unas muy buenas amigas me enseñaron hace tiempo. Por esa razón, principalmente me gustaría formar parte de la Hermandad.

Todos se miraron, aunque estaba claro que las alegaciones de Connie habían sido mucho más entusiastas. El grupo de cintas rojas cuchicheó entre ellos unos instantes y al final, fue Jack, el que, levantándose de su sillón y descendiendo al suelo, tomó una cajita que estaba en una mesa al fondo de la habitación y la abrió. Sacó un par de cintas amarillas y con porte ceremonioso las anudó al brazo derecho de cada chica declarando de forma solemne.

-Oídos vuestros motivos y sabidos vuestro méritos os aceptamos oficialmente como candidatas a formar parte de nuestra hermandad.

Ambas chicas sonrieron, Roy se levantó también haciendo señas a ambas de que podían marcharse, aunque entonces sonó la voz de Roberts que les indicó.

-La candidata Connie que se quede un momento.

Las chicas se miraron sorprendidas. Aunque Beruche simplemente se encogió de hombros y salió. Había conseguido que la aceptasen como candidata, cosa que nunca creyó posible teniendo allí a la jefa de animadoras. Por su parte su hermana respiró con intensidad. Estaba nerviosa. ¿Qué irían a decirle? Aunque con una sonrisa Roy la tranquilizó. Enseguida fue Ozzie el que tomó la palabra para decir algo. Mientras tanto era la propia Melanie la que se levantaba e iba hacia aquella mesa del fondo de la estancia y sacaba algo de la cajita.

-Candidata Connie. Habiendo probado ya tu entusiasmo como representante de nuestra Universidad y vistos tus esfuerzos para ayudar y contribuir a su prestigio, juzgamos que la cinta amarilla no se corresponde con tus méritos.

-Así pues. – Le sonrió Melanie en tanto tomaba el brazo de la muchacha anudándole otra cinta. – Pensamos que es más justo que desde ahora lleves el color verde como miembro a prueba.

-¿De verdad?- exclamó ella llena de alegría. - ¡No lo puedo creer! -

-Has de saber que éste es un honor reservado a muy pocos.- Le explicó Roy visiblemente contento por ella, para añadir. – Que te concedan dos cintas a la vez es algo que ni siquiera yo logré cuando me propusieron como aspirante.

Los demás asintieron con benevolencia. Cooan incluso le dio un abrazo a Melanie que correspondió llena de satisfacción. Solo lamentaba que la insidiosa hermanita de su pupila no pudiera verlas ahora. Entre tanto la emocionada muchacha preguntaba.

-¿Debo llevar las dos cintas a la vez o solo una?

Esto provocó las sonrisas de todos, aunque fue la jefa de animadoras la que le comentó.

-Por hoy lleva las dos. Así todo el mundo verá el honor que te ha sido concedido. A partir de mañana, cuando tengas que llevar una, por supuesto la verde. Ahora vete a descansar.

Y la chica asintió y tras hacer otra leve inclinación de cabeza salió muy contenta. Fuera esperaba su hermana que, al verla así, le preguntó qué había sucedido. Ante el asombro, e incluso la sonrisa de Beruche, Cooan le contó lo que había ocurrido.

-¡Muchas felicidades! - Replicó sinceramente ésta, pese a que todo ese rollo de las cintas no le preocupaba lo más mínimo. -

-Siento mucho que a ti no te hayan hecho lo mismo. Te merecías también la verde.- Replicó su hermana casi disculpándose por ello. –

-¡Oh!, no seas tonta. Es cierto que tú te has movido más que yo. No te preocupes.- Replicó Bertie sin darle mayor importancia. – Para mí ya es un milagro que me hayan aceptado como aspirante.

-Han sido todos muy amables, pero sobre todo Melanie me ha apoyado mucho. – Le confesó su hermana. -

Beruche asintió esbozando una sonrisa de circunstancias. No quería hacer que Cooan se sintiera mal, pero entendió rápidamente lo que sucedía. De todos modos dijo algo bien distinto para elogiarla.

-Claro. Y es natural, ¡eres su mejor animadora!

-¡Ya verás cómo a ti te darán la verde enseguida! – La animó su hermana o al menos eso creía –

La interpelada asintió aunque eso le importase bien poco. Al rato Roy se reunió a ellas. Juntos retornaron a su facultad. Tom las estaba esperando a la puerta y se interesó por lo sucedido. Cuando vio las cintas en los brazos de ambas muchachas sonrió. Y aún más al ver la cinta de color verde bien atada por encima del codo de Connie.

-Desde luego te felicito - la alabó el chico sin reservas. - No es nada fácil conseguir dos cintas el mismo día. Y enhorabuena a ti también, Bertie. – Agregó no queriendo ser descortés. –

-Gracias Tom.- Pudo responder ella con tono desapasionado. -

-¿Qué os parece si para celebrarlo nos vamos mañana a la playa?- Propuso Roy con jovialidad. -

-¿A la playa?- Se sorprendió Beruche. –

Aunque su hermana ya estaba dando palmas y muy sonriente replicó.

-¡Me parece genial! Mañana hará bueno y hace mucho que no vamos al mar. ¿Verdad Bertie?

-Bueno.- Pudo decir ella, a la que realmente le daba igual.-

Aunque debía admitir que cuando fueron de visita a la ciudad lo pasaron muy bien, sobre todo mirando la expresión de Cooan que apretaba los labios y le tomaba de las dos manos para insistir con tono más meloso.

-Anda Bertie… vamos a la playa, desde que estuvimos con nuestras hermanas y las chicas hace casi un año no hemos vuelto.

Su hermana suspiró y asintió sonriente. Estaba claro que a todos les hacía ilusión ir. De modo que convino con un tono algo más animado.

- ¿Por qué no?

-¡Pues mañana a las nueve nos vamos! – Les dijo Roy con evidente buen humor. -

Convinieron en eso. La tarde pasó sin nada que reseñar y a la noche tras cenar se fueron a descansar. Al día siguiente era sábado y aprovecharon para tomar un autobús que, desde la facultad, les dejó en la ciudad, y, tras tomar el metro desde Manhattan llegaron a la playa de Coney Island en Brooklyn. Allí, cerca de las norias y otros elementos de un parque de atracciones próximo acamparon con sus sombrillas, sillas y esterillas. Los muchachos instalaron todo de forma presta en tanto les contaban.

-Esta playa estuvo muy de moda hasta el final de la Segunda Guerra Mundial. – Declaró Roy explicándoles. – Luego entró en decadencia pero hace algunos años han comenzado a renovar los paseos, a poner más duchas.

-Sí, es bonito. – Comentó Cooan observando las atracciones, sobre todo el famoso carrusel recortándose contra el cielo. –

-La próxima vez estaría bien ir a Long Beach. – Terció Tom. –

-Pero allí tienes que pagar entrada y además ahora creo que está cerrada. – Objetó Roy. –

-Bueno, ¿qué se le va a hacer? – suspiró su amigo colocando la sombrilla. –

Las dos hermanas se alejaron unos metros mientras charlaban. Ahora por suerte llevaban muchos días sin volver a sufrir aquellos ataques demoniacos y así lo comentaron.

- Todo está muy tranquilo ahora - dijo Cooan - esperemos que continúe así.- Deseó ajustándose un poco su traje de baño color violeta de dos piezas unidas a la altura de la cintura. -

- Eso espero yo también - respondió Beruche que llevaba un traje de baño celeste, evocando su antiguo uniforme. - Pero no puedo quitarme de la cabeza lo que dijo esa voz, parecía conocernos muy bien. Como si supiera todo sobre nuestras antiguas vidas.

-¡Olvídalo Bertie! No lo creo, si no ya nos habría atacado. Ya te dije que habrá querido asustarnos. -La tranquilizó su hermana-

- Espero que tengas razón - suspiró su interlocutora tratando de apartar aquello de su mente. –

- Con un poco de suerte podremos estar tranquilos. – Suspiró Cooan. -

- Ojalá sea así – convino Bertie con esa misma esperanza. -

Lo cierto es que esos días de calma parecían darle la razón a su hermana. Ella misma se sentía relajada después de los primeros exámenes. E incluso aquella tontería de las cintas contribuyó a darle a las cosas una visión menos seria. Ahora observaba a los chicos y sonreía cambiando de tema.

- ¡Mira a esos payasos, parecen dos críos! –

Y es que Tom y Roy construían un castillo de arena entre ambos, ayudados por un grupo de niños con los que habían hecho buenas migas.

- Desde luego es impresionante lo bien que se les dan los niños, pero es lógico. ¡Ellos son más críos todavía! - Opinó Cooan divertida. -

- Ya lo creo, ji, ji, ji...- convino su interlocutora.-

Ambas se quedaron mirando como Roy levantaba a una niña en volandas y hacía el avión con ella para satisfacción de la pequeña.

- Bueno. - Suspiró su hermana. - Por lo menos tenemos estos momentos para descansar. La próxima semana se avecinan más tareas.

- Si - Afirmó Bertie. - No pensaba que esto iba a ser tan agotador. Tendremos que ponernos manos a la obra con un trabajo de psicopedagogía y preparar un test de procedimientos ¡Pero vale la pena! Como dije en la reunión de la Hermandad. ¡Yo me siento muy feliz de estudiar aquí! –Sentenció.-

Y continuó observando a Roy por el rabillo de ojo cuando él dejaba ya a la cría en el suelo riéndose con ella y los demás pequeños.

-¡Más, más!- le pedía la divertida pequeña a un agotado muchacho que le respondió de rodillas para estar así a su altura.-

-¡Déjame descansar nena. Porfi!...- Suplicaba él a quién aquella misma frase le recordaba a otra situación con "nenas" pero desde luego bien distinta, tanto la circunstancia como las niñas en cuestión, bastante más creciditas, pensó no sin cierto regocijo. Para añadir. –Luego dentro de un ratito jugamos un poco más.

La niña, de unos cinco años, se dejó convencer contentándose con abrazarse a su cuello. Tom por su parte terminaba de dirigir las obras de un foso en la arena. Ambos lo estaban pasando muy bien. Era ese un momento poco común, les oxigenaba de otro tipo de relaciones con los profesores, compañeros y sobre todo los demonios. Pero la tranquilidad duró poco y el grupo no se percató de que eran observados desde la distancia por un par de siniestros encapuchados con prismáticos.

- Ya los he localizado - dijo uno de ellos manteniéndoles en su campo visual - están en esa playa.

- Debemos avisar a los Maestres.- Añadió el otro que sacó un Walkie-Talkie y comunicó con su base. - Los tenemos en el punto h-2, con un grupo de niños.

- Permaneced a la espera. Informad de cualquier novedad que se produzca. Ahora mandaremos a alguien para que se ocupe de ellos - fue la respuesta. -

En la sede de la secta, Valnak fue puntualmente puesto al corriente del asunto.

- Así que en la playa. ¡Qué bien se lo pasan estos chicos! - Se sonrió el demonio afirmando con su sorna habitual. - Bien, tengo algo en mente para que se diviertan más todavía.

-¿Qué es lo que has pensado hacer, señor?- Le preguntó uno de los Maestres con viva curiosidad objetando. - Será difícil que el demonio pueda ocupar un cuerpo adecuado. Según nuestros informes tan sólo están acompañados por un grupo de niños.

-¿Quizás tratarás de poseer a las chicas que están con él?- Elucubró otro de los maestres.-

- A ellas no - Negó el demonio argumentando. - Su particular situación las hace inexpugnables para un control adecuado. Y no quiero hacerlo de esa manera. Su otro amigo ya fue víctima de otro. Su mente ahora sería más fuerte. No… dejádmelo a mí.

-¿Pero entonces a qué humano podrás recurrir?- Quiso saber el tercero de los Maestres. -

-¿Y quién ha hablado de utilizar un humano?- Sonrió el demonio divertido añadiendo a continuación – Ese ha sido vuestro problema, la falta de originalidad. ¡Dejadme trabajar y ya veréis!

Entre la lógica curiosidad de los maestres se limitó a conjurar a otro demonio llamado Manarask, le ordenó atacar por mar. El demonio partió, penetró en el océano y entró en un gran Jaquetón, llevándole hacia la playa.

Los críos se habían ido ya, sus padres les conminaron a hacerlo no sin antes agradecer a Roy y Tom su amabilidad por entretenerlos. Ambos dirigieron entonces su atención hacia las chicas animándolas a nadar.

- Vamos, ¡el agua está buenísima!- Alegaba Roy.-

- Yo creía que por esta zona pasaba una corriente fría. - Rebatió Cooan. -

-¡Qué no!, ¡no seas quejica Connie! - Negó éste entre divertido y cansino. - ¿A que está muy buena Tom?- Añadió pidiéndole ayuda a su amigo.

Éste, que no sabía si su compañero se refería al agua o a la muchacha, asintió con una sonrisa.

-¡Hala cubito! ¡Aquí estarás en tu salsa! - Animó Roy a Beruche agarrándola de un brazo para que se levantase. -

- Ya voy, espera un momento - le pidió ella sonriendo divertida.-

La verdad es que tenía ganas de nadar y desde siempre le había gustado el agua fría, sería la fuerza de la costumbre.

-¡Vamos Connie! - Insistió Tom animando a su vez a la otra dubitativa chica. - No vas a ser menos...

La muchacha se dejó convencer finalmente y junto con su hermana se metieron en el agua, ¡estaba helada! Cooan quiso dar marcha atrás, a ella desde luego no le entusiasmada tanto como a su hermana, pero era misión imposible. Tom y Roy la salpicaban por la retaguardia y también entraron en el mar, zambulléndose de golpe para evitar el sufrimiento prolongado de las frías aguas. A su alrededor, la playa se había quedado desierta, ahora parecía una isla recién descubierta, sólo para ellos. El día además se estaba nublando y eso confería un tono gris acerado y misterioso al mar.

-¡Qué bien!, ahora se templará un poco. - Comentó Tom al ver las nubes. -

-¡Qué fría está! - Tiritaba Cooan manteniéndose estática a base de cortas brazadas. -

- Tienes que nadar o te congelarás. - Le aconsejó su hermana remachando jovialmente - Hazme caso. ¡Esto es lo mío!

Y ésta ya daba unos elegantes largos de "crol" y luego sin esfuerzo cambiaba a espalda deslizándose sobre las saladas y densas aguas que la sostenían prácticamente en volandas.

-¡Vamos chicas! - propuso Roy nadando hacia ellas. - ¡Hagamos una carrera! Así calentaremos rápidamente.- Tom convino en ello al seguirle a buen ritmo. -

- No creo que sea justo - replicó Beruche acercándose a él - nosotras nadamos bien, pero vosotros parecéis torpedos.

-¡Vamos Bertie!, no perdemos nada por intentarlo - dijo Cooan que estaba tratando de alcanzar a Roy y contenta también por poder librarse de ese paralizante frío. -

Éste iba deliberadamente despacio y cuando ella creyó alcanzarle aceleró bruscamente salpicando mucha agua hacia la chica que se quedó atrás soltando un chorro por la boca. Beruche, que había pasado inadvertida entre tanto, atacó traicioneramente por detrás sumergiendo al muchacho al apoyar las manos sobre sus hombros. Acto seguido Roy emergió buscando a su atacante...

-¡Ahora vas a ver cubito! ¡Te voy a convertir en submarino! - Amenazó divertido cuando la descubrió, emprendiendo a su vez la persecución.-

Tom que iba detrás se fue hacia Cooan que tosía, parecía haberse bebido algo de mar.

-¡Tranquila, yo te salvaré!- declaró jocoso.-

Aunque a medio camino su expresión se tornó terror al ver la aleta del tiburón dirigiéndose hacia ella. Apretó el ritmo llegando rápidamente junto a la chica y tiró de sus brazos hacia la orilla.

-¿Pero qué haces Tom?- le preguntó la muchacha sorprendida. - ¡No es para tanto! , sólo he tragado un poco de agua.

-¡Un tiburón!- gritó él señalando hacia el mar - y es muy grande...

Entre tanto Roy había dado alcance a Beruche y con una mano sobre la cabeza de ella trataba de hundirla, pero la chica era escurridiza y se zafaba bien de cualquier intento riéndose de la cara sorprendida de él.

- Realmente eres muy buena nadando, pero no te servirá. - Le aseguró reintentándolo de nuevo hasta que le llegó el aviso de su amigo. -

-¡Roy, Bertie, salid del agua! - les gritaba el chico señalando en su dirección pues el escualo había cambiado de rumbo dirigiéndose hacia ellos. - ¡Un tiburón va hacia vosotros!..

-¡Venga ya Tom! – rio incrédulamente su amigo que obviamente, ni siquiera había mirado - eso está muy visto...

Pero su compañera sí que se giró viéndole acercarse. El chico entonces lo apreció también. A lo lejos una gran aleta y emergiendo de las aguas la terrorífica cabeza de un gran tiburón blanco. Todos se paralizaron de terror hasta que Roy dijo, alejando a Beruche hacia la orilla.

-¡Vamos, le entretendré, sal de aquí Bertie!- Y él mismo se dirigió hacia el tiburón nadando a gran velocidad.-

-¡No seas loco, te va a destrozar! - gritó Tom con tono desesperado. -

- Tú llévate de aquí a las chicas - respondió él.-

-¿Has perdido el juicio?- Le gritaba Beruche inútilmente, pero él estaba ahora lejos y la muchacha no pudo hacer nada salvo escapar de allí. -

Tom y las chicas lograron alcanzar la orilla y salir del agua. Roy, al verles seguros, se dirigió también a tierra por una zona que conocía bien. Nadaba a toda velocidad, pero el tiburón se acercaba peligrosamente. Por pocos centímetros no agarró a su presa quedando varado en un banco de arena tal y como su presunta víctima calculó. Así el chico logró salir. Una vez a salvo, se quedó mirando con fascinación al enorme animal, inerme en su varadero.

- No lo entiendo - jadeó por el esfuerzo -¡venía a por mí como si me conociera, tenía una mirada muy extraña!

Respondiendo a sus palabras, del tiburón salió una densa niebla negra que se consolidó en forma del demonio Manarash, una especie de humanoide con cabeza de escualo.

- Nadas muy bien,- alabó traicioneramente el demonio - veamos si luchas igual.- Y sin dar tiempo a su adversario a reaccionar de un golpe rapidísimo le lanzó a varios metros contra la arena. -

Tom acudió en auxilio de su amigo golpeando al demonio en la espalda con el palo de la sombrilla pero partió aquel endeble arma en dos. Su enemigo se giró indemne hacia él sonriendo con unas enormes fauces y declarando con irónica sorna.

- Vaya, ¡cuánto valiente hay en esta playa! No te preocupes, luego me ocuparé de ti.

Y sin más empujó al humano despectivamente pero aun así, le lanzó a varios metros. Ignorándole después por completo, otra vez se dirigió hacia su objetivo que seguía en el suelo tratando de recuperarse. Por fin se levantó cuando el demonio llegó junto a él...

-¡Ahora te vas a enterar!- Espetó Roy.-

El chico logró golpear a su rival con una patada de kárate en la cabeza como le había enseñado Tom. Incluso pudo derribarle. Aunque Manarask se levantó enseguida entreabriendo sus fauces como si esbozase una sonrisa divertida.

-¡Vaya! Me lo estás poniendo interesante - se burló.-

Por su parte las dos hermanas buscaban desesperadamente algo con lo que defenderse del ataque del demonio. Pero Cooan se había dejado los amuletos en la universidad y Beruche no tenía ya más agua bendita. Entre tanto el demonio había vuelto a pegar a Roy haciéndole sangrar por el labio, Tom les gritó a ambas con urgencia desde su posición.

-¡Eh chicas!, pasadme algo duro, una piedra o lo que sea.

Las dos escrutaron frenéticamente la playa a la búsqueda del objeto requerido, llevadas por la urgencia, pero no encontraban ninguna.

-¡No veo nada Tom! - chilló Cooan con expresión desesperada. -

- Pues lo tenemos mal - repuso éste. - Pero con arma o sin ella allá voy, no puedo dejar a Roy solo - Declaró decididamente embistiendo contra el demonio y empujándole lejos de su amigo. -

-¡Vamos a por él! - animó Roy a Tom levantándose del suelo - somos dos contra uno.

-¡Vaya, vaya!- Reía Manarash recuperándose al instante del empellón y burlándose de ambos -¿de verdad creéis que dos humanos miserables vais a poder vencerme? ¡Preparaos, voy a terminar con vosotros! –

Pero cuando estaba a punto de atacarles recibió una orden telepática de Valnak que le hizo detenerse.

- Ataca a las chicas – esto provocó un gesto de sorpresa del demonio que por unos instantes se quedó inmóvil - ¡haz lo que te digo! - exigió Valnak. -

- Si amo - respondió éste en voz alta para sorpresa de sus contrincantes y con una enorme rapidez se trasladó a la posición de las dos hermanas. -

-¡Alto cobarde!- le increpó Tom asustado por ellas - ¡atácanos a nosotros!

Las dos vieron acercarse al demonio y optaron por tirarse cada una hacia un lado para confundirle. Por unos instantes funcionó. Manarash desconcertado dudó a quién atacar primero pero al fin se decidió por Beruche, que había tropezado cuando intentaba levantarse y estaba en el suelo. Roy, también con rapidez, se interpuso en la trayectoria del demonio. No obstante éste, riendo en un tono burlesco, le apartó de un manotazo derribándole. Iba a atacar a su presa que trataba aún de levantarse y huir sin lograrlo. Fue entonces cuando el chico volvió a la carga sujetando una de las piernas de Manarash y haciéndole perder el equilibrio dando con él contra el suelo. Furioso, el demonio se levantó comenzando a golpear al muchacho e ignorando las órdenes de Valnak. Tom se acercó sigilosamente tirándole a su enemigo un puñado de arena a los ojos, consiguiendo cegarle. Éste, en pie, bramaba furioso mientras trataba de quitársela. Todos aprovecharon la oportunidad para escapar corriendo a esconderse en unas cercanas casetas de playa. Había una fila de treinta o más, cada uno se escondió en una diferente, pudiendo pasar a gatas de una a otra.

-¡Ésta me la pagaréis! - rugía Manarash que ya había conseguido quitarse la arena - os encontraré por mucho que os escondáis y os haré pedazos.- Afirmó aproximándose a las casetas. -

Tom se metió gateando en la caseta de Cooan, ella le hizo un presuroso hueco pero con la arena levantada comenzó a darle el típico espasmo que precede a un estornudo. El chico, como se hace siempre en estos casos, colocó rápidamente un dedo bajo la nariz de ella. La muchacha logró contenerse y ambos suspiraron aliviados. Beruche mientras observaba desde una rendija como el demonio se acercaba a su caseta, ¡estaba destrozando todas para encontrarles! Roy también lo vio desde la suya y solamente pensaba como poder alejarlo de su compañera. Se le ocurrió una idea, arrancando dos tablones de madera las ató con un pedazo de tela del ropero.

- No es una cruz muy ortodoxa,- se dijo apurado- aunque espero que sirva.- Así reuniendo valor, salió de la caseta y retó al demonio. - ¡Eh tú, estúpido cabeza de besugo! ¿Por qué no vienes a por mí? Mira ¿qué te parece esto? – Exclamó tratando de parecer intimidatorio a la par que levantaba desafiante los palos ante él. -

No obstante y para su asombro, obtuvo por parte de su enemigo una reacción bien distinta de la que esperaba.

-¡Ja, ja, ja, ja!- Manarash le observaba y reía a carcajadas replicando.- ¡Eres tan estúpido que ni siquiera sabes hacer una cruz como es debido!

El aludido descubrió espantado que la tela con la que ató los maderos se había rasgado y uno de ellos se había caído. Trató de recomponerlos desesperadamente, pero el demonio, con una vertiginosa velocidad, le quitó las tablas de un manotazo. Dibujando una estúpida sonrisita en la cara Roy salió corriendo, sin embargo su rival le sobrevoló interceptándole.

- Bueno, bueno,- sentenció Manarash divertido mientras hacía crujir sus nudillos. -

-¡Vale tío! - repuso el chico tratando de entonar su mejor y más macarresco acento. - ¡Venga atácame! ¡Vamos maricón!, venga, una pelea, te reto, mano a mano, cara a cara. Una lucha a puñetazos, ¡solos tú y yo! ¿A qué no te atreves? Cobarde, hijo de la gran perra.

-¡De acuerdo! - aceptó Manarash que parecía muy divertido con aquella situación dado que mostraba sus fauces a modo de sonrisa cuando incluso concedió - ¡como quieras!, hasta te dejo empezar a ti. Pégame lo más fuerte que puedas.

Roy no se hizo de rogar, reuniendo fuerzas le obsequió con su mejor gancho de izquierda, incluso hizo que el demonio se tambalease, pero éste meneó la cabeza aunque admitió.

- No está mal para un humano. Ahora es mi turno.- Declaró encantado sacudiendo a su oponente un directo que lo envió cuatro metros para atrás. -

- ¡Ay!, veo estrellitas de colores - balbuceaba éste al borde del K.O técnico con ojos en forma de espiral. -

-¡Ja, ja, ja, ja! – reía Manarash señalándole con un brazo a cuyo extremo extendía una de sus afiladas zarpas – eres muy divertido, ¡qué lástima no poder ocuparme de ti! Tú te quedas para el amo, yo me encargaré de los otros, de esos no tengo órdenes concretas.

El demonio se giró para buscar a los demás, pero al hacerlo aulló espantado y comenzó a quemarse. Beruche, Tom y Cooan habían visto lo ocurrido, recogieron los palos y sigilosamente compusieron una cruz en condiciones aprovechando que su amigo distraía al enemigo. Se tumbaron tras de éste y se levantaron cuando Manarash se giró, estampándole la cruz en los morros. Tom lo remató clavándole una estaca en la frente y el demonio estalló. Todos se apartaron de él arrojándose al suelo. Después, fueron hacia Roy que divagaba sobre la visión de los anillos de Saturno y pollitos que piaban alrededor de su cabeza.

Mientras tanto, en la sede de la maligna Secta, el demonio responsable del fracaso de la operación soportaba con bastante estoicismo la bronca del Gran Sabio.

-¡Eres un estúpido Valnak! , te dije que fueras tú mismo, ya empiezo a estar harto de hacer el ridículo. - Le espetó -...

- Como tú digas - repuso el capitán de la Horda con una leve sonrisa sin parecer demasiado preocupado. - La próxima vez me encargaré personalmente del asunto.

Ya de vuelta en la Universidad, Roy estaba acostado, con un filete sobre el ojo y un cubo de hielo cubriéndole la mandíbula. Los demás le rodeaban y Beruche entre compasiva y divertida le reprochó.

-¿Cómo eres tan burro? , hacer una cruz tan endeble.

- No tenía otra cosa, ¡ayy! - se quejó él al articular palabra. -

- Yo no pienso volver por la playa en mucho tiempo - intervino Tom. -¿Qué os parece si el próximo día, después de los exámenes, vamos a la sierra?

-¡Sí, eso estaría muy bien, me encanta la montaña! - convino Cooan con entusiasmo. -

-¡No habléis tanto, por favor, me duele mucho la cabeza! - se lamentó Roy entre gemidos. -

Todos le miraron y no pudieron evitar echarse a reír. Habían salido tan bien librados que les parecía que esos demonios no eran ya tan terribles. Desgraciadamente no podrían estar más equivocados…muy pronto lo comprobarían.

Paralelamente a estos hechos, en Japón, Mamoru y Usagi mantenían una conversación en el apartamento de él. Junto a la gata Luna. La joven declaraba.

-No sé. Por ahora las cosas van tal y como nos han indicado.

-Llevamos una par de semanas muy tranquilas. – Replicó su interlocutor.-

-Pero muy pronto todo va a ponerse peor. Y eso me asusta.- Suspiró Usagi bajando la mirada.-

-En tal caso tendremos que actuar.- Comentó Luna.-

-Tendrán que avisarnos primero. Hasta que eso no suceda no podremos acudir.- Le recordó Mamoru, preguntando a sus contertulias. -¿Cómo se lo están tomando las otras?

-No demasiado bien. - Repuso la muchacha añadiendo algo más aliviada.- Pero desde que se lo contamos a Ami y a Rei, ambas están esperando que llegue el momento y deseosas de poder ayudar a las chicas.

- En cuanto a Júpiter y Venus, no sé.- Artemis me ha dicho que Minako está preocupada. Aunque no quiere exteriorizarlo. Ya la conoces, sabe guardarse bien lo que piensa cuando quiere. Y Makoto, bueno, está algo más al margen del asunto, pero se ve con Petz de vez en cuando y cuando charla con ella no le gusta tener que fingir que no sabe nada de lo que pasa en los Estados Unidos. -Terció Luna.-

-Quizás si pudiéramos contarles a ellas lo mismo que a nuestras otras dos compañeras.- Comentó Usagi.-

-Tú sabes que no es posible, al menos de momento.- Intervino el muchacho.- Ellas no tienen la afinidad de Rei y de Ami con Cooan y Bertie. Además, deben permanecer aquí por si el enemigo se presentase nuevamente. No podemos contar solamente con las guerreras del sistema solar exterior. Y nuestra hija debe de permanecer en el futuro, al menos durante un tiempo.

-¿Has sabido algo nuevo de ese otro misterioso adversario?- Le inquirió Usagi con tono inquieto para sentenciar.- Aquello no me quedó demasiado claro. No se nos advirtió de ello.

-No he sabido nada nuevo. Hable con Setsuna hace poco y me contó que, por ahora, no se había producido ninguna novedad, pero que mantenían la vigilancia.- Le respondió el joven.-

-Esto no es como cuando estábamos en primera línea.- Comentó la gata atusándose los bigotes.-

-No, y preferiría mil veces ser yo la que se enfrentara a lo que quiera que sea que está detrás de todo esto. Estas pobres chicas ya no tienen ningún poder. ¿Por qué tiene que tocarles a ellas? - Se lamentó Usagi.-

-Eso no es algo que podamos cambiar. Lo que sí sabemos a ciencia cierta es que no es nuestra lucha.- Le recordó Mamoru tomándola de las manos para matizar.- Al menos, de momento. Tendremos que permitir que los acontecimientos sigan su curso, nos guste o no.

Sus contertulias asintieron con resignación. Después se despidieron para ir al encuentro de sus otras compañeras y esperar acontecimientos. Los cuales, desgraciadamente, no iban a tardar mucho en producirse.