Disclaimer: Los persnajes de Naruto no me pertencen.
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Bueno acá estoy con un nuevo capítulo de la historia. Sepan que me hicieron muy feliz los comentarios que me dejaron y me alegra saber que el fic está gustando. Bueno la verdad es que hoy voy a ser breve porque no quiero aburrirlos. Una última cosita, quería agradecerles a los que se toman la molestia de firmar y dejar su opinión con respecto a mi humilde fic. Gracias y espero seguir leyendo de ustedes para así saber que les parece. ¡Ah! Y también gracias a los que leen. Ya está, ahora los dejo leer tranquilos.
Matices del sentir
XI
"Perlas y almendras"
La luz comenzaba a perturbarle el sueño, abrió los ojos con pesadez y observo el cuarto con la mirada perdida, definitivamente aquel lugar en el que había amanecido no era su casa. Se giró para encontrarse con una alborotada cabellera rubia, era Naruto quien roncaba tan sonoramente que cada carraspeo resonaba áspero en su cabeza. Como intensos ecos punzantes: Resaca.
Maldijo ¿Por qué demonios había bebido tanto?
Naruto: -Quien frotaba con frenesí su frente como intentando suprimir el dolor residual que el sake le había dejado. Sonrió- Despertaste…
Sasuke: -Lo miró cansino- ¡Hmp!
Naruto: ¡Demonios que dolor de cabeza! –gritó-
Sasuke: ¡No grites idiota! –le espetó. Su propia resaca estaba haciendo estragos en su mente y los gritos del rubio no ayudaban-
Naruto: ¡Ja! Tú también bebiste demasiado –rió burlonamente-
Sasuke: ¡Hmp! –algo molesto intentó golpearlo, lamentablemente su estado no se lo permitió y falló-
Naruto: Bien, bien. No te molesto más ¿Vamos a comer algo? –dijo mirando el reloj: las 12:30- ¡Vaya! Si que dormimos…
Comenzaba a dificultársele respirar, su cuerpo estaba llegando al límite. Esquivó con agilidad el siguiente golpe pero al no ser lo suficientemente rápida Neji la rozó.
Neji: ¿Qué te sucede Tenten? Estás distraída –comentó con su siempre presente seriedad. Sus blanquecinos ojos la observaban con atención. Odiaba que hiciera eso, se sentía demasiado vulnerable y expuesta a él-
Tenten: Lo siento… -se disculpó nerviosa- Es que me duele la cabeza, no me siento muy bien.
Neji: No debiste haber tomado anoche –sentenció impasible- O al menos sé conciente de las consecuencias. Si quieres no seguimos.
Tenten: -En su rostro se dibujó una leve mueca de tristeza, así era él, siempre tan estricto, consigo y los demás- No –no quería parar ahora, aquellas horas de entrenamiento eran lo único que compartía con él. Él hacía poco había sido ascendido a Jounin y con eso la distancia entre ellos había aumentado-
Se puso en posición de batalla, dejando una prudente distancia entre ella y su adversario. Aunque sus ojos se encontraban ahora fijos en Neji su mente desvariaba en recuerdos de niñez haciendo que su concentración flaqueara. El Hyuuga se adelantó.
Fue en ese momento que reaccionó, al sentir su presencia detrás de ella. Su espalda reposaba sobre el pecho de él, cual se elevaba agitado por el excesivo esfuerzo físico. El brazo izquierdo la rodeaba por la cintura mientras el derecho se mantenía a la altura de sus hombros, él con un kunai en mano rozaba amenazante la suave piel del cuello de Tenten. Podía sentir la respiración de él en su nuca, la proximidad de ambos la intimidaba.
Tenten: Neji… -intentó articular pero de sus labios sólo escapó un susurro-
Neji: -Chasqueó la lengua en señal de desaprobación, poco a poco la fue soltando- No tiene sentido seguir con esto Tenten –la chica aún lamentaba la separación de sus cuerpos-
Tenten: -Lo miró con tristeza, sabía que para él aquello no era más que una práctica, por el contrario, para ella aquello significaba mucho más- Lo siento Neji.
Neji: -Negó suavemente con la cabeza- No lo lamentes, intenta averiguar que te tiene distraída y cuando lo hayas solucionado volveremos a entrenar.
Tenten desvió la mirada ¿Averiguar que era lo que la distraía? Si él tan solo supiera. Si al menos tuviera el valor para decirle que era por él que ella era un desastre, que por su culpa sus aptitudes ninjas flaqueaban cerca de él, era quien nublaba su razón y la hacía perder la cordura. Pero debía ser honesta, jamás podría decirle cuan importante era para ella y aún si pudiera, era un hecho seguro que Neji la rechazaría. Al menos de esa forma conservaba alguna especie de lazo con él; al menos así no perdería su amistad. Ni su esperanza.
Posó sus almendrados ojos en la mirada perlada de Neji, su vista comenzaba a ofuscarse. No quería llorar y aunque las lágrimas pujaran por salir ella jamás lo permitiría. No lloraría frente a él, no, debía mostrarse frente: Un shinobi jamás muestra sus sentimientos. Ojalá Neji no lo notara.
La miró sorprendido, sus ojos se veían ahora triste y cristalinos ¿Acaso Tenten estaba por llorar?
Neji: ¿Me dirás que demonios te ocurre? –preguntó con poco tacto y completa ausencia de sutileza-
Tenten: -No pudo evitarlo, una negra lágrima escapó a su control y rodó libre por su suave mejilla hasta perderse entre sus labios- No es nada Neji: Has estado rara últimamente –comentó-
Tenten: Neji ¿Te agrada mi compañía? –preguntó temerosa-
Neji: -Se encogió de hombros- ¿Qué pregunta es esa? –la chica simplemente se limitó a observarlo expectante- Pues… te prefiero a Lee.
Tenten: -Sonrió ¿Qué mas podía hacer? A veces el Hyuuga podía ser demasiado insensible- Entiendo.
Neji: No entiendo tu actitud –preguntó acercándose con paso lento hacia la kunoichi-
Tenten: No te preocupes, no es nada –dijo más intentando convencerse a sí misma que a su compañero-
Neji: Bien –asintió- Debo irme tengo una misión. Volveré en un par de días.
Tenten: ¿Lo prometes?
Neji: -Enarcó una ceja, la chica cada día actuaba más extraño- ¿Cómo crees que moriría en una misión tan absurda?
Tenten: Si… -dijo bajando la mirada, de pronto se sentía una tonta- Tienes razón. Adiós Neji.
Neji: -Le dirigió una última mirada a su amiga ¿Aquel suave sonido era un sollozo?- Adiós Tenten –y sin decir más comenzó a alejarse del lugar sirviéndose de las ramas de los árboles para impulsarse-
Emprendió su regreso a casa, se sentía abatida y la tristeza la abrumaba. Caminaba despistada, con la mirada perdida sin siquiera reparar en el camino que había tomado. Sin darse cuenta sus pies la guiaban inconsciente al territorio Hyuuga.
Al notar donde se encontraba, maldijo. La casa de Neji ¿Qué se suponía que debía hacer? No podía decirle que lo quería, él jamás lo aceptaría. Pero empeoraba a cada día, sentía que pronto su pecho explotaría por intentar contener aquellos sentimientos tan intensos, perdía la concentración, las ganas de entrenar. Lo extrañaba demasiado, incluso en las noches a veces lloraba ¿Por qué debía sentirse así? No era justo, no, ella no lo había elegido y por ende no tenía control sobre ello.
Pero a la vez ¿Cómo podía evitarlo? Había pasado demasiados años junto a él, tantas prácticas, misiones. Él siempre la había protegido, no había permitido que cayera ¿Y cómo negarlo? Si junto a él se sentía bien, feliz, capaz de todo, él la hacía desear ser fuerte y poderosa. Él la motorizaba hacia su sueño, aquel que aún conservaba de niña: Llegar a ser como Tsunade.
Volvió a dirigir una última mirada a la casa de Neji, en su mente sólo podía ver los ojos de él. Tan blancos como perlas, tan intensos y vehementes. A pesar de parecer fríos, sus ojos la hipnotizaban, la atraían, la manipulaban. Amaba verse reflejada en ellos, la hacían sentirse dichosa, deseada. De alguna forma sentía, que con la simple mirada, Neji podía desnudarla por completo: en cuerpo y alma.
Tenten: ¿Qué tonterías estoy pensando! –se reprochó- Ya me estoy empezando a parecer a la pervertida de Ino –dijo recordando los sueños eróticos que su amiga tenía con su compañero de equipo. Aún así no podía evitar desear a Neji-
De forma efímera la idea de poder contemplar al Hyuuga desnudo se cruzó por su cabeza haciendo que sus mejillas adquirieran un intenso tono rosado. Rememoró cada detalle de él, sus labios eran lo que más le atraía, deseosos de ser probados.
Tenten: -Sintiendo un intenso calor apoderarse de su cuerpo intentó dispersar sus pensamientos y alejar aquellas ridículas fantasías que ahora se formaban en su cabeza, más no podía, el deseo era más fuerte. Indestructible- ¿Cómo se me ocurren estas cosas? –se cuestionó algo alterada, a pesar de haberse sentido atraída por él desde que eran niños, nunca antes había tenido ese tipo de pensamientos para con él. Ni lo había deseado de esa forma. En fin ¿Qué podía hacer? Ya no era una niña, ahora tenía 19 años y, tarde o temprano aquello surgiría- Cómo si fuera posible- Bufó molesta. Se enredaba sola, en sus propios conflictos, cada día le parecía más difícil estar cerca de él y no poder tocarlo-
Retomó su camino, esta vez hacia su casa, no quería ser vista allí ¿Qué pensaría Hinata si la viera en los territorios de su clan?
El rubio miró extrañado a Sasuke, por alguna razón el moreno parecía hoy, mas taciturno que de costumbre. Actuaba extraño, no comía, simplemente se limitaba a jugar con su comida. Aquello era una tortura para Naruto.
Naruto: Sakura me dijo que ayer te dio un nuevo ataque –soltó con simpleza, algo preocupado por la salud de su amigo-
Sasuke: -Aparto la vista del plato, casi lleno, y miró al rubio. Al parecer Sakura no le había comentado nada más, sólo que lo había cuidado. Lo sabía pues sino a esas alturas Naruto estaría haciendo un escándalo sobre el asunto- Hmp.
Naruto: ¿Fuiste al hospital?
Sasuke: Me dijeron que es algo pasajero y que debo esperar –respondió sin siquiera inmutarse-
Naruto: Seguro que Tsunade no sabe que hacer y por eso te ha dicho eso –agregó el rubio tratando de hacer hablar al Uchiha, odiaba el silencio que por momentos los envolvía-
Sasuke: -Recordó algo de pronto, se había prometido hacerlo. Aunque fuera en contra de sus principios, debía hacérselo saber. Hacerle saber que estaba agradecido- Gracias –respondió casi en un susurro y sin mirarlo-
Naruto: -No comprendía nada ¿Sasuke agradeciéndole a él? Definitivamente necesitaba atesorar aquel momento único e irrepetible en la historia- De nada –le respondió animado, al instante notó que no tenía idea del porque su amigo le agradecía- Pero ¿Por qué? –agregó riendo nervioso-
Sasuke: Mira que eres idiota –refunfuñó entre dientes- Por dar sangre para salvarme.
Naruto: -Dejó escapar una alegre carcajada- Pues sí yo quería darte sangre pero Tsunade no lo permitió. También soy B+ pero dijo que podía ser demasiado peligroso, por el Kyuubi –frunció en ceño- ¡Qué estupidez! No creo que el maldito zorro haya influido en algo. Insistí, aún así no me lo permitió –dijo algo molesto- Sakura es 0, ella fue quien donó –rió ensanchando aún más su risueña sonrisa- La pobre casi se desmaya –dijo recordando el evento- Es a ella a quien tendrás que agradecerle, pero no vuelve hasta unos días, salió en una misión.
No podía comprenderlo ¿Por qué lo había hecho? Si había dejado en claro que ella no quería volver a tener contacto alguno con él. Incluso había intentado matarlo días antes. Constantemente con sus conductas, lo desorientaba. Rememorando la noche anterior ya no podía estar seguro que debía pensar, al menos ella se encontraba lejos y así podría darle tiempo a las cosas para que se enfriaran. Así podrían pretender que nada había ocurrido.
