Hechizo
Capítulo 11.- Complicados descubrimientos.
Evgenia Medvedeva no solía despertar antes de que sonara el despertador de su teléfono celular, menos si su cuerpo realmente no estaba de acuerdo con hacerlo, pero por algún motivo, tal vez por instinto de supervivencia o por sentirse en una situación de peligro, esa mañana su cuerpo reaccionó automáticamente y abrió los ojos a las 5 de la madrugada. Grande fue su sorpresa al encontrarse sola en la cama de su "no sé qué demonios somos, sólo sé que es japonés", Yuzuru Hanyu; no obstante, pudo escuchar el suave ruido de la regadera que provenía del cuarto de baño.
Zhenya: Definitivamente ese chico está loco para bañarse a esta hora…
Al terminar de despertar, se giró sobre sí, aún bajo las cobijas, pudiendo descubrir que no estaba del todo sola, ya que pudo ver que Pooh-san estaba correctamente cubierto hasta el cuello; hacía frío, así que era algo "lógico" encontrarlo de esa manera, mirando pensativo hacia el techo de la fría habitación. Estaba a punto de darse un golpe contra la pared para despertar de la nebulosa de ternura en la que estaba encerrada gracias a los tontos gestos de Yuzuru, pero escuchó que el agua de la ducha dejaba de correr, así que giró nuevamente hacia la pared, llevándose a Pooh-san consigo.
No transcurrió más de un minuto hasta que la puerta del baño se abría y se cerraba nuevamente. Alcanzó a oír que Yuzuru buscaba algo en sus cajones, para segundos después sentir que se sentaba suavemente al borde de la cama… "Que esté vestido, que esté vestido, que esté vestido por favor", se repetía e imploraba mentalmente, ya que, así como se encontraba, estaba totalmente segura de que no podría soportar que él se acercara de nuevo sin que ella reaccionara de una forma poco decorosa.
Pasaron algunos pocos minutos y pudo notar que él se volvía a acomodar bajo las sábanas.
Yuzuru: Pooh-san… ¿se cayó? (se estiró un poco para poder encontrarlo debajo de la cama).
Evgenia continuaba fingiendo que estaba dormida, pero podía escuchar que Pooh-san estaba siendo buscado por su dueño, así que no pasaría mucho tiempo para que se diera cuenta de que él estaba cómodamente acurrucado entre sus delicados brazos.
Yuzuru: ¿Dónde está? (estirándose esta vez al lado contrario y encontrando su objetivo en un lugar que consideraba peligroso de hurgar) Ah, así que ahí estás… oso traidor…
Yuzuru se apoyó sobre su codo izquierdo mientras miraba el lento respirar de su inesperada acompañante. Durante la noche, había caído en un sueño muy pesado y, aunque ya no le sorprendía para nada, se había despertado más temprano de lo normal con su no tan pequeño "problema" entre las piernas. Si hubiera estado solo, hubiera sido más sencillo darle solución, pero nuevamente, no quería parecer un enfermo sexual haciendo algo así al lado de Evgenia… Soltó un largo suspiro y se quedó viendo la espalda femenina por algunos minutos.
Yuzuru: Uhm… diablos…
Por algún motivo no podía dejar de suspirar mientras miraba la parte de atrás del cuello de Evgenia Medvedeva. Ella, por su parte, se encontraba hilvanando mil y una conjeturas después de oír claramente la palabra "diablos" de los labios del japonés, pero la que cobraba más fuerza era que él se encontraba muy preocupado y consternado por la nueva situación por la que estaban atravesando.
Yuzuru: Sería genial que fuera un niño… (dijo de pronto).
"Ok, Yuzuru Hanyu es un estúpido", se confirmó Evgenia mentalmente, ya que no se atrevía a hacerle notar que estaba despierta y sacarlo de esos extraños pensamientos.
Yuzuru: Aunque una niña, uhm… conseguiría ponerte celosa todo el tiempo, pero la engreiría demasiado y eso podría malcriarla…
Evgenia comprendió rápidamente que lo mejor era "despertar" y detener aquellas frases que terminarían por desmayarla… "Jamás pensé que alguien como él fuera así", pensó a la vez que se percataba que verdaderamente no lo conocía del todo… "Soy como una fan con privilegios. Demonios, conozco muy poco de él", se reclamó. Reafirmó que era momento de abrir los ojos, así que se giró nuevamente mientras se estiraba como si recién hubiera despertado.
Yuzuru: Hola (le sonrió).
Zhenya: Hola… (desperezándose).
Yuzuru: Siento mucho haberte despertado, fui a tomar un baño y creo que hice mucho ruido (permaneciendo apoyado sobre uno de sus brazos).
Zhenya: Bueno, por lo menos estás decentemente vestido y hueles muy bien (diciendo esto último de forma inconsciente y con una gran sonrisa).
Yuzuru: Pues… ¿gracias? (sonrió también).
Él se quedó viéndola por algunos segundos mientras Evgenia tenía la vista pegada al techo, al igual que Pooh-san.
Yuzuru: Me encantaría descubrir qué tiene de interesante el techo de mi habitación…
Evgenia estaba a punto de dar una respuesta ingeniosa, pero nuevamente el sorpresivo comportamiento de Yuzuru la dejó sin palabras. Él había optado por dejar los preámbulos en un segundo plano creando una encantadora jaula entre ellos al colocar sus manos y sus rodillas a los lados de Evgenia, mientras dibujaba una sonrisa juguetona sobre sus labios… "¡Qué bien hueles por un demonio!", exclamó internamente ella.
Yuzuru: ¿Puedo? (le preguntó mirándola directamente a los ojos).
Zhenya: Si puedes… ¿qué?
Yuzuru: Pues… darte un… beso (inflando ligeramente los cachetes).
Zhenya: …
Yuzuru: Bueno, la verdad, no deseo darte un beso… mas bien, estaba pensando que podría ser más de uno, tal vez unos… tres o cinco, uhm, varios en realidad.
Zhenya: Te tienes mucha confianza, ¿verdad?
Yuzuru: ¿Qué puedo decirte?
A pesar de la oscuridad que disimulaba muy bien el lento amanecer de esa mañana de invierno, podían verse a los ojos con mucha claridad.
Zhenya: Me gustaría saber qué piensas… Ah, ya están aquí (dijo levantando una de sus manos y posándola sobre una de las pequeñas y negras orejas del japonés).
Yuzuru: Creo que estas pequeñas fastidiosas jamás me dejarán ocultar qué es lo que estoy pensando (refiriéndose a sus propias orejitas).
Zhenya: ¿Te incomoda que las toque?
Yuzuru no respondió, sólo acercó sus labios lentamente, teniendo mucho cuidado de no depositar todo su peso sobre ella… "No creo que hacer esto esté mal, ¿o sí?", pensó recordando la nueva situación en la que Evgenia se encontraba; sin embargo, cualquier pensamiento de precaución que tuviera, se esfumó al sentir que ella lo había tomado por detrás del cuello, atrayéndolo hacia ella hasta que pudieron sentir su respiración el uno sobre el otro. Él estaba inexplicablemente inquieto, hasta podría decir que se sentía ansioso por besarla y continuar todo lo que había imaginado desde días atrás, así que acortó el espacio entre ellos y la besó, la besó sólo con los labios, la besó lentamente porque su extraño cuerpo así se lo pedía; no quería irrumpir en aquella tranquilidad que se había creado entre ellos, así que sólo rozó sus labios una y otra vez mientras respiraba con mayor dificultad con cada segundo que pasaba.
Él sabía que ese beso no tenía nada de inocente, no pretendía serlo, era sólo que quería explorar con mucho cuidado la textura de los labios de Evgenia, quería aprender la cadencia de su respiración, los sonidos que salían de su garganta, el ritmo de sus latidos, todo, para ver si así podía entender cuál de ellos conseguía que se sintiera así de mareado, así de perdido, entre muchas otras cosas. Comenzó a recorrer sus mejillas, su barbilla, el inicio de su suave cuello, a la vez que sentía que en su habitación empezaba a hacer demasiado calor, por lo que, rápidamente, se despegó de ella quitándose la playera de un solo tirón ante su confusa mirada, volviendo a besarla como si aquello fuera necesario para no dejarla escapar.
Zhenya: No huiré a ningún lugar… (mirándolo como si pudiera leer su mente).
El joven entrenador ignoró aquellas palabras y siguió recorriendo el cuello de Evgenia con besos bastante pausados. Ella, por su parte, no podía apartar su vista del fuerte pecho frente a ella, sintiendo mucha curiosidad por tocarlo, pero aún no se sentía lo suficientemente intrépida para hacerlo, así que afirmó sus manos en el terso cabello de su némesis, sintiendo que él se erizaba con sólo tocarlo.
Zhenya: Cualquiera diría que estás nervioso (le dijo mientras enredaba suavemente sus dedos en el cabello de Yuzuru).
Yuzuru: No, es sólo que… (dijo de pronto mientras continuaba besándola).
Zhenya: ¿Te sientes bien?
Yuzuru: Sí, es sólo que… Demonios (entrecortando sus palabras para no dejar de besarla, intercalándose entre su barbilla, su cuello y la delicada línea que marcaba el inicio de una parte de su cuerpo que aún estaba dudoso de explorar).
Zhenya: ¿Estás segu-
Yuzuru: Es sólo que realmente me muero por hacer el amor contigo (dijo mientras levantaba un poco la cabeza para verla de frente), llevo tantos días pensando en esto que no quiero apresurarme ni emocionarme más de la cuenta porque… ya sabes, no podría contenerme por mucho.
Zhenya: ¿Llevas varios días pensando en esto?
Yuzuru: Más de los que quisiera admitir, "princesa".
Evgenia normalmente se sentía perdida en los ojos de Yuzuru, pero en ese instante estaba totalmente colmada de sentimientos por él, por todos los sentimientos existentes en el universo, aún así, había aprendido a reservarlos un poco.
Zhenya: Dijiste… ¿hacer el amor? (mirándolo entre confusa y entretenida mientras tomaba las mejillas masculinas con ambas manos).
Yuzuru: Lo sé, pero antes de que empieces a tejer ideas raras en esa cabeza tuya, pues… no encuentro otras palabras ni alguna otra frase que describa lo que quiero hacer en este momento… contigo (le explicó mientras volvía a juntar sus labios con los de ella).
"Tal vez sólo deba olvidar todo por un momento", pensó Evgenia Medvedeva. Decidió aprovechar la oportunidad para hacer cosas por las que siempre tuvo curiosidad, así que descendió sus manos por los anchos hombros de Yuzuru, sintiendo cómo él se estremecía con su tacto… "es tan…", pensó mientras sonreía. Se tomó todo el tiempo del mundo para deslizar las yemas de sus dedos por los brazos del japonés, sin despegar sus labios, recorriendo las líneas que se formaban naturalmente en ellos ya que al parecer estaba sosteniendo parte de su peso para no ejercer tanta presión en ella.
Zhenya: Yuzuru…
Yuzuru: ¿Uhm? (respondió algo perdido mientras continuaba rozando sus nuevas "partes favoritas").
Zhenya: ¿Hay algo… que quisieras hacer?
Yuzuru: ¿Algo? (preguntó siendo consciente de que su cerebro no podía procesar más cosas en aquel instante).
Zhenya: ¿Algo que te gustaría hacer o… que quisieras que te hagan?
Yuzuru: Lo lamento, yo… (se disculpó de pronto).
Zhenya: ¿Qué?
Yuzuru: Lo siento (levantándose ligeramente de nuevo).
Zhenya: Pero yo no quise… (él la interrumpió).
Yuzuru: Ah… (suspirando). En este momento sólo puedo pensar en hacerte el amor como un loco y no sabes cuánto me está costando mantenerme cuerdo, pero te prometo (hablando muy lento)… te aseguro que la próxima vez dejaremos de actuar al revés y… te prometo una cita, fuera de mi habitación (sonrió), donde sólo estemos tú y yo, lejos de todo, en un lugar donde por fin yo pueda desquitar todo… esto; un lugar donde pueda besarte y tocarte sin pedirte permiso, donde pueda hacerte el amor de una manera que sólo yo pueda hacerlo… Me comprendes, ¿verdad?
Zhenya: Yo…
Yuzuru: Por ahora, yo sólo quiero… sumergirme en ti y ver si así puedo recobrar algo de salud mental… ¿está bien? (preguntó mordiéndose suavemente los labios).
Ella no respondió, por lo menos no con palabras, ya que lo único que se le ocurrió hacer fue atraerlo nuevamente hacia ella y dejar que él siguiera recorriendo todo lo que quisiera con sus labios; sin embargo, pudo notar que la intensidad de sus besos se había elevado al sentir cómo él comenzaba a usar su intrépida lengua para marcar el paso de sus labios sobre su piel.
Habían transcurrido algunos minutos que ninguno de los dos podría responder cuántos fueron en realidad, pero Yuzuru Hanyu sabía que con cada segundo que transcurría se sentía más desbocado y ansioso por estar dentro de ella, aún sabiendo que probablemente terminaría más rápido de lo que era "honorable" aceptar.
Yuzuru: Ya no puedo más (dijo despegando sus labios de ella).
Aún de manera algo torpe, se atrevió a levantar la polera que le había prestado a Evgenia y que ahora estaba siendo una completa molestia, pero consiguió quitársela después de batallar un poco con su nariz, arrancándole una dulce sonrisa mientras la dejaba totalmente expuesta a él con los ojos cubiertos; decidió liberarla y terminar de quitarle la prenda por completo, mientras la dejaba caer a un lado, dándose cuenta de un pequeño detalle.
Yuzuru: Lo siento Pooh-san, usted no puede ver este tipo de cosas (le dijo a su fiel compañero mientras lo cubría con la prenda que acababa de quitarle a Evgenia, quien sólo lo miró con una sonrisa).
Al regresar a su posición inicial, el joven japonés relajó un poco sus brazos al permitirse rozar el ahora descubierto pecho de Evgenia, lo cual hizo que se le escarapelara toda la piel. De pronto, sintió cómo ella movía sus manos por debajo de él mientras se bajaba las prendas inferiores que aún tenía puestas.
Yuzuru: Creo que no soy el único ansioso aquí…
Zhenya: Cállate, Hanyu (le dijo suavemente).
Cuando él estaba dispuesto a hacer lo mismo que ella con los pantalones cortos que llevaba, ella lo detuvo.
Zhenya: No, no te los quites (mirándolo con determinación).
Yuzuru: Pero… ¿q-qué? Entonces, ¿cómo?
Zhenya: Pues… así… (le respondió bajando una de sus manos).
Evgenia Medvedeva estaba usando todas sus cartas. Su pedido tenía mucho de especial y ya le contaría el porqué en algún momento, así que decidió jugar un poco con él al bajar su mano derecha hasta alcanzar las comisuras de la única prenda existente entre ambos, deslizando sus dedos de una lado hacia el otro mientras intentaba ingresar su mano al interior de sus pantalones cortos, poco a poco, hasta sentir que podía rozar la punta de su gran erección y liberándola sólo lo suficiente para que de una vez por todas él pudiera entrar en ella. Con el mismo atrevimiento con el que había tomado el miembro de Yuzuru en una de sus manos, se dispuso a acariciar su propia intimidad con la parte más sensible de él, consiguiendo que gimiera cuando se dio cuenta de lo que ella estaba haciendo.
Yuzuru: Detente por favor… (pidió con algo de dificultad).
Zhenya: No (le respondió mientras intensificaba los movimientos de su mano).
Yuzuru: Harás que me venga sin haber hecho nada… eso… no es justo… "princesa".
Ni bien terminó de hablar, intentó separar un poco sus caderas a la vez que deslizaba su propia mano para "reclamar" lo que era suyo, ya que estaba completamente seguro de que se vendría en cualquier momento si ella continuaba llevando las riendas de la situación. Retiró suavemente la mano de Evgenia y se dejó caer sin mucho cuidado, golpeando su femenino y húmedo interior mientras sentía que una corriente eléctrica viajaba desde su virilidad hasta la punta de su cabeza.
De alguna manera, a Yuzuru le resultaba excitante hacerlo sintiendo que aún tenía su prenda inferior sobre él, hecho que ayudaba también a cubrir su tímida colita que intentaba moverse a la par de sus emociones. Empezó a moverse en un vaivén que podría volverse adictivo; no obstante, al parecer ella no ayudaría de ninguna manera a que él durara más de un minuto, porque desde que había ingresado en ella, Evgenia se movía intensamente junto con él mientras no dejaba de besarlo… Era como si ambos hubieran deseado estar así nuevamente desde aquella vez en el que él había perdido su virginidad de forma algo torpe.
Yuzuru: Lo siento, de verdad no puedo más (le confesó mientras enterraba su rostro en el cuello de Evgenia).
Zhenya: Está… bien… (aseguró intentando controlar su respiración).
Yuzuru: Voy por un… (se detuvo).
Zhenya: ¿Qué?
Yuzuru: Nada, nada, no es necesario… Soy un tonto.
Pudo darse cuenta algo tarde de que no tenía ningún sentido ir por un preservativo, no en la situación en la que se encontraban actualmente… "Qué conveniente", se dijo a sí mismo con una pequeña sonrisa.
Al parecer, mientras él pensaba en tonterías, Evgenia estaba en su propio mundo ya que, un minuto después, la vio estremecerse y aferrarse a sus brazos, sintiéndola más húmeda de lo que alguna vez podía haberse imaginado. El sólo hecho de pensar que había conseguido darle placer en tan poco tiempo, lo excitó de tal manera que la alcanzó inmediatamente, dejando que la esencia de ambos se hiciera una sola a la vez que buscaba sus labios para ahogar el grueso gemido que estaba convencido que haría más ruido del que su pudor pudiera contener.
Yuzuru permaneció dentro de ella por algunos segundos más, bajando lentamente la intensidad y presión de sus labios sobre los de Evgenia, hasta terminar en un beso delicado y con una sonrisa cómplice cuando ambos consiguieron separarse apenas y verse de a los ojos. Apoyó su frente sobre la de ella, sintiendo su respiración, aún agitada.
Yuzuru: ¿Sabes?
Zhenya: ¿Qué ocurre? (acariciando su cabeza ya libre de sus esponjosas y adorables amigas).
Yuzuru: Podría hacer esto… todos los días (recobrando poco a poco el ritmo normal de su respiración).
Zhenya: Yuzuru, no hablemos de esto ahora…
Yuzuru: Para ser la segunda vez, creo que estuvo bien (aceptando su sugerencia y cambiando de tema).
Evgenia dudó por un momento si era hora de decirle algo que tenía guardado desde hace mucho. Al parecer era una buena oportunidad para hacerlo.
Zhenya: Sobre eso…
Yuzuru: Un momento, por favor.
Él se levantó y se sentó a un lado, descubriendo a Pooh-san y entregándole su polera a Evgenia.
Yuzuru: Ya no hay peligro a la vista, Pooh-san… Y tú, "princesa", no quiero que vayas a pillar un resfriado.
Lo siguiente que Yuzuru hizo, ella no se lo hubiera esperado ni en un millón de años. Él tomó la polera que le había alcanzado anteriormente, la dobló hábilmente y le hizo un gesto para que Evgenia alzara los brazos, ante lo cual ella obedeció por inercia y porque no podía emitir palabra alguna; Yuzuru deslizó suavemente la prenda por sus brazos y su torso femenino, haciendo un poco de fuerza al final mientras descubría el rostro de Evgenia, para después volver a su lugar y sentarse con las piernas cruzadas frente a ella.
Zhenya: Gra-gracias (dijo sonrojándose sin querer).
Yuzuru: No puedo creer que te pongas tímida a estas alturas (fastidiándola al notar el rubor en sus mejillas y descubriendo que la mañana ya no tenía rastros de oscuridad).
Zhenya: Como te estaba diciendo… (ignorando sus ganas de molestarla).
Yuzuru: Te escucho.
Zhenya: Pues, uhm… sobre lo que dijiste…
Yuzuru: Es-estuvo bien, ¿verdad? (preguntó con un repentino tono de preocupación).
Zhenya: Sí, sí, no me refiero precisamente a eso.
Yuzuru: ¿Entonces? (mientras la miraba confundido).
Zhenya: Pues… que, que ésta no es la segunda vez que lo hacemos (afirmó).
Yuzuru: No comprendo (cerrando un poco los ojos).
Zhenya: Que ésta no es la segunda vez que tú y yo pues… ya sabes.
Yuzuru: Sí te escuché, pero realmente no comprendo.
Zhenya: Esto es un poco complicado.
Yuzuru: La primera vez tuvimos algunos inconvenientes, pero… cuenta como "vez", ¿no?
Zhenya: Sí… efectivamente cuenta como "vez".
Yuzuru: Estoy confundido.
Zhenya: Uhm, ésta no sería la segunda vez…
Yuzuru: ¿Ah no?
Zhenya: No.
Yuzuru: Sigo confundido, "princesa".
Zhenya: Ésta sería la… tercera vez que tú y yo, pues, que tenemos relaciones.
Tenía que reconocer que gran parte de su cerebro no estaba funcionando del todo en ese momento, pero lo que ella decía no tenía ningún sentido, aunque podría existir una forma en que eso fuera razonable.
Yuzuru: Sabes que no cuenta lo que uno sueña, ¿verdad? (preguntó "sagazmente").
Zhenya: Claro que lo sé tonto (aseveró un tanto fastidiada).
Yuzuru: ¿Entonces?
Zhenya: Que ésta es la tercera vez que tú y yo, que Yuzuru Hanyu y Evgenia Medvedeva, que cerebro de teflón y exitosa patinadora, tienen relaciones sexuales (dijo ligeramente exaltada, pero modulando su voz).
Yuzuru: Pero qué dem- … ¿Cómo?, ¿cuándo? (preguntó arrugando severamente la frente). Es imposible que un ser humano olvide algo así.
Zhenya: Yo también creí lo mismo hasta que me di con la sorpresa de que tú lo habías olvidado por completo, pero luego recordé que eras un alienígena y se me pasó.
Yuzuru: Y luego me dices que yo he perdido la razón (cruzándose de brazos).
Zhenya: ¿Recuerdas el inicio de la temporada en el mismo año de las Olimpíadas de Tokio?
Yuzuru: No… bueno, sí, pero nada en especial… ¿Cómo podría olvidarme de algo así?
Zhenya: Fue el mismo año que me lesioné.
Yuzuru: Lo siento mucho Zhenya, recuerdo claramente que tuviste una terrible lesión, pero no recuerdo haber hecho el amor contigo en ningún momento. Lo recordaría, te lo aseguro. Tal vez te golpeaste la cabeza o algo así (bufó).
Zhenya: ¿Recuerdas que te desmayaste en el Club? (ignorando su comentario).
Yuzuru: Vagamente… Brian me contó que una loca le puso algo extraño a mi bebida (frunció el ceño mientras recordaba aquel desagradable episodio).
Zhenya: A Tracy y a Brian no se les ocurrió una mejor idea que dejarme cuidándote mientras se iban a la estación de policía.
Yuzuru: Recuerdo que el jefe de esa estación les advirtió que una denuncia así generaría un gran escándalo, así que decidieron no hacerla y yo jamás le conté nada a mi familia… Nunca me hubieran dejado solo. Además, no fue nada grave.
Zhenya: Pues cuando Tracy llamó a mi teléfono móvil para asegurarse que te encontrabas fuera de peligro y pedirme que no le contara nada a nadie, tú… tú, pues tú empezaste a portarte muy extraño.
Yuzuru Hanyu observaba a Evgenia como si ella tuviera un jeroglífico en la cara, aunque su obstinada mente alcanzara a tener vagos recuerdos de aquel día en el que prácticamente había perdido la consciencia dos veces. Evgenia, por su parte, lo miraba con algo de molestia recordando todo lo ocurrido, hasta el más mínimo detalle.
Dos años atrás.
Zhenya: Realmente eres un crisol de problemas Hanyu.
Evgenia no había tenido opción ya que era de las pocas personas que se quedaban entrenando hasta altas horas de la noche y eran escasas las oportunidades en las que podía encontrar a Tracy y a Brian con la suficiente disponibilidad para conversar largo y tendido con ellos. Todo había ocurrido muy rápido, puesto que casi todos ya se habían ido y sólo estaban ellos cuatro en la oficina de Brian, incluyendo a Yuzuru que escuchaba atentamente las indicaciones que Brian y Tracy le daban a ella, seguramente para luego encontrar algo con qué molestarla y criticarla. Él se encontraba apoyado en el borde del escritorio de Brian, como era su costumbre, dejándose sólo un auricular puesto, cuando de pronto abrió una bebida energizante que había traído consigo; transcurrieron algunos minutos hasta que de pronto él se desvaneció frente a ellos, generando una gran conmoción.
Nunca había sido fácil lidiar con nada de lo que le ocurriera a Yuzuru, ni siquiera en una situación tan peligrosa como aquella vez, ya que a esas horas no podían simplemente comunicarse con cualquier doctor, Kikuchi-san estaba en Tokio y siempre había cámaras por todos lados. Ambos entrenadores se ocuparon de Yuzuru de inmediato.
Brian: Parece que sólo se quedó dormido. Janny, pásame ese cojín (señalando uno que se encontraba en su asiento).
Evgenia le alcanzó presurosa lo que Brian le había indicado, viendo cómo colocaba aquel cojín debajo del largo cuello de Yuzuru.
Tracy: Será mejor que dejes eso Janny, puede contener algo peligroso (al ver que Evgenia había cogido la botella que ahora estaba en el piso de la oficina).
Brian: Su respiración se ve normal… No puedo creer que esto esté ocurriendo de nuevo (dijo molesto).
Zhenya: ¿Esto ha ocurrido antes? (preguntó con sorpresa).
Tracy: Obviamente eran bebidas o alimentos destinados a Yuzuru que, para su "buena suerte", terminaron ingiriendo otras personas, ya sabes que él no está muy interesado en la comida.
Brian: Pero esto ya es demasiado, y lo peor es que no creo que sea buena idea que él sepa todo esto; sabiendo cómo es, es capaz de mandar todo a la basura con tal de que otras personas no se vean perjudicadas pensando que es su culpa.
Zhenya: Yo creo que sería bueno que él supiera la verdad.
Tracy: Por el momento sólo podemos cuidarlo Janny, él ya tiene demasiadas preocupaciones (le dijo tomándola del hombro con suavidad).
Zhenya: Aún así creo que él debe saberlo.
Brian: Lo sabrá algún día, en el momento indicado (sentenció Brian, dejando en claro que no era el momento para que nadie se lo dijera).
Tracy: El jefe de la estación de policía es amigo mío, creo que lo mejor será buscarlo porque es muy probable que alguien ronde por aquí todavía.
Brian: Janny.
Zhenya: ¿Sí?
Brian: Ve con Yuzu a tu casa (le "ordenó" sin mayor preámbulo). Llamaré a un taxi de confianza que los llevará a tu departamento. No es buena idea que la madre de Yuzu se entere de algo así, no ahora.
Zhenya: Pe-pero…
Tracy: Por favor Janny (le insistió con una mirada suplicante). Yo me encargaré de llamar a su familia y decirle que se quedará conmigo.
Brian tenía una forma muy particular de pedir las cosas; normalmente era muy amable y flexible, pero ella había aprendido a reconocer cuando él requería algo con total firmeza; asimismo, notó en Tracy un verdadero rostro de preocupación, por lo que optó por aceptar y no dar mayores inconvenientes.
Zhenya: Está bien.
No pasó mucho tiempo para que el taxi llegara por uno de los ingresos menos transitados del TCC. Brian y Tracy habían vestido a Yuzuru con una capucha y una gorra, las cuales cubrían gran parte de su rostro, además de los enormes lentes que siempre llevaba. Se disculparon con el taxista diciéndole que su hijo había bebido mucho, a lo que él sólo atinó a sonreírles amablemente como diciéndoles que no había problema.
Llegaron rápidamente a su departamento, el cual se encontraba bastante cerca al TCC. Brian y Tracy lo subieron sin mucha dificultad ya que Yuzuru no pesaba mucho y Tracy Wilson era realmente muy fuerte. No tardaron mucho en acomodar a Yuzuru en el amplio sofá que tenía en su sala y luego abandonar el departamento. Aproximadamente una hora después, Evgenia recibió una llamada de Tracy preguntándole si todo se encontraba bien, a lo que ella respondió que él continuaba durmiendo tranquilamente… hasta que ella terminó con aquella llamada.
Como si de una película de terror se tratara, al terminar de hablar con Tracy, giró sobre sus talones dispuesta a beber un poco de agua e irse a dormir, ya que no parecía que el idiota corriera peligro alguno, pero grande fue su sorpresa al encontrar a Yuzuru sentado en el sofá.
Zhenya: Yuzuru… Yuzuru… (repitió al ver su mirada perdida). Yuzuru, ¿estás bien?
Él sólo levantó la vista hasta encontrarla a ella viéndolo fijamente.
Yuzuru: Janny… ¿qué haces aquí? (preguntó aún con la mirada perdida).
Zhenya: Viniste a entregarme unas notas de Brian y te quedaste dormido tonto (le dijo después de pensar rápidamente su respuesta), deberías cuidarte un poco más, podrías enfermar (sintiéndose un poco mal de mentirle así).
Yuzuru: ¿Es-estamos en tu departamento?
Zhenya: Sí… ¿te encuentras bien?
Yuzuru: Sí, sí… sólo me duele un poco la cabeza, eso es todo (le dijo mientras se masajeaba la parte de atrás del cuello).
Zhenya: Será mejor que te quedes a dormir, yo ya me iba a descansar.
Yuzuru: Yo… yo no puedo hacer eso.
Zhenya: No puedes irte, es muy tarde; además, ya te has quedado antes (le dijo despreocupadamente).
Yuzuru: Yo no quiero dormir (mirándola directamente mientras se ponía de pie).
Zhenya: ¿Qué?
Yuzuru: ¿Podrías… callarte?
Zhenya: Deja de bromear así Yu-
Yuzuru: No, en serio, guarda silencio… no hables (acercándose cada vez más a ella).
Yuzuru siguió caminando hasta hacerla chocar con la pared.
Zhenya: Ya basta idiota, estás asustándome (le dijo poniendo ambas manos sobre su pecho).
Yuzuru: ¿Por qué? Yo te gusto, ¿no es cierto? (tomando ambas muñecas suavemente y alejándolas de su pecho).
Antes de que ella pudiera siquiera poner a funcionar la masa babosa que tenía por cerebro en ese momento, Yuzuru acortó la distancia entre los dos y la besó, así sin más, la besó tomándola por sorpresa.
Al principio, Evgenia se quedó sin reaccionar, pero si había algo que no le gustaba era que el idiota siempre hiciera lo que se le viniera en gana y que se la pasara tomándole el pelo una y otra vez, así que le seguiría el estúpido juego que había iniciado, sin contar con que Yuzuru intensificaría sus besos y la empujara con tal fuerza hacia la pared que no se dio cuenta en qué momento él mismo había levantado sus piernas y las había colocado alrededor de su cintura.
Realmente todo ocurrió muy rápido. Pudo escuchar cómo el tonto Yuzuru rompía con total facilidad la costura de la entrepierna de su pantalón de entrenamiento favorito mientras seguía besándola con fuerza y ella "protestaba" besándolo con la misma intensidad… No se dio cuenta cuando él bajó sólo lo necesario sus prendas inferiores y entraba en ella con una facilidad que ni siquiera ella misma creía. Dicen que la primera vez duele, pero Evgenia aún estaba en duda si lo que estaba ocurriendo en ese momento realmente fuera su "primera vez" y que sea con nada más y nada menos que con el estúpido de Yuzuru Hanyu.
Evgenia sintió una leve molestia al principio, pero estaba segura de que fue cuestión de segundos; lo que le siguió a eso le fue muy difícil de explicar, ya que realmente no entendía cómo algo así estaba ocurriendo de la nada y que ella lo estuviera disfrutando tanto y, por los gestos que él hacía, él también lo estaba disfrutando. Se sentía tan perdida, peor aún cuando la miraba directamente a los ojos como si quisiera robarle el alma. Yuzuru continuaba moviéndose a su propio ritmo hasta que Evgenia sintió que él colocaba ambas manos detrás de sus muslos y le hacía una pregunta.
Yuzuru: ¿Dónde está tu habitación? (preguntó jadeando).
Zhenya: Po-por aquí (respondió con la respiración agitada).
El japonés cargó con ella hasta su habitación, sin dejar que perdieran el contacto en ningún momento, cayendo pesadamente sobre la cama. Evgenia nunca se imaginó que algún día algo así le pasara a ella… Tener en esos momentos al idiota del que había estado tantos años enamorada besándola sin ningún reparo, sintiendo que cada vez lo hacía más lento y los movimientos de sus caderas fueran disminuyendo poco a poco… hasta quedarse complemente quieto.
Zhenya: ¿Yu-Yuzu…?
No obtuvo ninguna respuesta.
Zhenya: Esto debe ser una broma… ¿Yuzuru?
Evgenia hizo un poco hacia atrás la cabeza y pudo ver que el muy idiota se había quedado dormido.
Contrario a las intenciones que tenía de tirarlo por la ventana, y ganas no le faltaban, se hizo hacia un lado, lo acomodó sobre la cama y lo abrigó, giró sobre sí misma, se cubrió con las sábanas y se dispuso a quedarse dormida y a olvidar esa noche por completo.
Zhenya: Y bueno, eso es todo…
Yuzuru: …
Zhenya: Ya estás retirado, eres todo un adulto, ¿cierto?
Yuzuru: Sí… (dijo con la mirada perdida).
Zhenya: Así que… que me perdonen Brian y Tracy, pero creo que éste es un buen momento para decirte esto, ¿no?
Yuzuru: Sí, claro…
Zhenya: Son las 7 de la mañana (comentó viendo la hora en su teléfono celular). ¿Esperamos a que tu familia se vaya, salimos campantes de tu habitación, desayunamos con ellos?
Yuzuru: Sí…
Y es que Yuzuru Hanyu estaba atrapado en una dimensión desconocida en la que confirmaba que realmente era un imbécil cuando de mujeres se trataba… Sintió algo cálido en el rostro… Era Evgenia tomando sus mejillas con ambas manos.
Zhenya: ¿Podrías regresar de tu planeta natal? Por favor (movió su rostro con dirección hacia a ella para que la viera a los ojos). Ya pasó…
Yuzuru: ¿Que ya pasó? ¿Cómo puedes… tú… cómo?
Zhenya: No lo sé…
Yuzuru: ¿Cómo puedes seguir enamorada de un estúpido como yo? (mirándola totalmente contrariado).
Zhenya: No sé (dijo alzando los hombros).
Yuzuru: ¿Por qué no me dijiste nada?
Zhenya: Ah, claro, lo siento, al día siguiente debía llegar al TCC y decirte: Hola Yuzu, por si acaso anoche tuvimos relaciones sexuales sin protección, pero no te preocupes, ya tomé una pastilla por si acaso, puedes seguir patinando…
Yuzuru: Pe-pero…
Zhenya: Cuando te vi despreocupado al día siguiente, que por cierto Brian te cargó hasta el sofá sin hacer una sola pregunta, me di cuenta de que realmente no era momento de contarte algo así.
Yuzuru: Eso es algo que sólo yo-
Zhenya: ¿Podemos dejar de hablar de esto? (sugirió de pronto).
Yuzuru: ¿Qué?
Zhenya: Creo que tenemos algunas cosas más importantes en las cuales pensar, ¿no crees?
Yuzuru tenía un millón de preguntas que hacerle a Evgenia, pero ella no había soltado su rostro en ningún momento y ahora estaba presionándolo de tal forma que no podía articular bien las palabras y ella estaba riéndose de lo gracioso y ridículo que debía verse en ese instante; sin embargo, pudo entender lo último que ella le dijo y caer en cuenta que tenía toda la razón.
Yuzuru: Uhm… mis padres deben estar yéndose en una hora. Tienen un desayuno con unas personas importantes de una beneficencia, y Saya, pues, se despierta mucho más tarde hoy.
Zhenya: ¿Te parece bien si duermo un poco más?
Yuzuru: Claro, claro, lo siento, debes estar terriblemente exhausta… Yo… ¿en qué momento me convertí en un desastre? (se preguntó arrugando la frente).
Zhenya: ¿Sabías que dormir te ayuda a aminorar esa horrible sensación de pensar que eres un desastre? (preguntó como indirecta de que todavía quería dormir).
Yuzuru: Perdón…
Zhenya: Sólo recuéstate, verás que despertarás mucho mejor (le dijo mientras le daba suaves palmaditas en su cabeza).
Yuzuru: Y ahora eres tú la que me reconforta a mí… (se dejó caer con pesadez sobre la cama mientras se recostaba mirando hacia la pared abrazando a Pooh-san).
Evgenia se sentía la más madura entre los dos en aquel momento, y eso era mucho decir sabiendo que su ser estaba compuesto de impulso y coraje, pero realmente no encontraba un motivo por el cual él debiera disculparse; él no tenía la culpa de que algo así hubiera ocurrido aquel día y ella sólo estuvo ahí cuando menos esperaba que algo así pasara. Ahora estaba ahí de nuevo, junto a él, viendo el lento respirar de su espalda, sólo que esta vez se atrevió a acomodarse a su lado mientras pegaba su rostro y rodeaba su cintura, percatándose que él tenía sostenido a Pooh-san contra su pecho; sin embargo, Yuzuru hizo espacio entre su compañero de toda la vida para tomar la mano de Evgenia y quedarse dormido.
Zhenya: ¿Aseguraste la puerta? (preguntó algo adormecida).
Yuzuru: Sí…
Pasó algo más de media hora en la que ambos habían caído en un sueño bastante profundo, cuando de pronto la puerta de su habitación se abrió lentamente, se quedó así por algunos segundos y volvió a cerrarse ya con el seguro puesto.
Yumi: ¿Ocurre algo cariño?
Hidetoshi: No, ¿por qué?
Yumi: Te levantaste de muy buen humor hoy (le sonrió).
Hidetoshi: Sí, creo que sí.
Yumi: ¿Fuiste a ver a Yuzuru a su habitación?
Hidetoshi: Uhm, sí…
Yumi: ¿Todo está bien?
Hidetoshi: Perfecto, diría yo (mostrándola una gran sonrisa). Será mejor que nos apresuremos, me muero de hambre.
Yumi: Está bien, podemos comprar unas flores si salimos ahora.
Hidetoshi: Perfecto, me parece perfecto.
