Capitulo Once
Perdón
Frase:.
Hay momentos en los que un hombre tiene que luchar, y hay momentos en los que debe aceptar que ha perdido su destino, que el barco a zarpado, que solo un iluso seguiría insistiendo. Lo cierto es que yo siempre fuí un iluso
Parpadeó varias veces para que las lágrimas no se escapasen por sus mejillas, sin motivo alguno tenía unas ganas enormes de llorar. La ceremonia se había suspendido en cuanto Edward la interrumpió, el párroco había salido fuera para intentar tranquilizar a todos los invitados y para dejarles a Mike, Bella y Edward un poco de intimidad para arreglar el problema.
En cuanto Mike reconoció a Edward cogió la mano de Bella tan fuerte como pudo, con miedo a perderla.
Bella en cambio no pudo apartar la mirada de aquellos ojos verdes.
- ¿Puedo hablar contigo a solas Bella? - preguntó Edward en un murmullo con los ojos cerrados.
Bella no contestó y apartó la mirada de los ojos de Edward para ponerla sobre la mano con la que Mike la sostenía, impidiendo que se cállese de rodillas en aquel preciso momento.
- Por favor. - suplicó.
Bella no habló, no sabía que decir. No quería escucharlo, le había hecho demasiado daño, no se merecía nada.
- Puede hablar, pero delante mío. - contestó Mike. Bella lo miró negando con la cabeza. - Lo que tengas que decirle a mi esposa, va a tener que ser delante mío.
Bella se lo agradeció profundamente a Mike, no quería lanzarse a los brazos de Edward a la primera de cambio y sabia que, con Mike a su lado no lo haría.
- Bella yo... - empezó a decir Edward.
- ¡Cállate! ¡ No digas nada! ¡ Vete! - los gritos salieron casi involuntariamente de la boca de Bella.
Él la miró dolido.
- Bella solo necesito que me escuches. Déjame explicarte.
La chica negó con la cabeza sin creerse lo que escuchaba.
- ¡¿Como te atreves a decirme que te escuche?! - no lo pudo evitar y su grito se mezcló con su llanto. - ¡¿Acaso me escuchaste tú la última vez?!
Edward se acercó tres pasos y Mike empujó a Bella tres pasos hacia atrás, manteniendo las distancias.
- Lo siento. - susurró él. - Perdóname.
Volvió a negar mientras cerraba los ojos con fuerza. No podía hacerlo.
- ¡No!
- Bella.
- ¡No! ¡No tienes derecho a venir aquí después de más de un año sin vernos y pedirme que te perdone! ¡ No tienes derecho a venir y destrozar la vida que estaba formando! ¡No!
Bella se giró. No podía mirarle, no quería verle. Le odiaba, quería odiarle por todo. Pero muy en el fondo sabía que le quería más que a nada.
Sintió los brazos de Mike envolver su cintura mientras sollozaba en su pecho.
- Dile que se vaya Mike. Por favor que se vaya. - murmuró en su oído.
Mike suspiró resignado.
- Ya la has oído. Vete. - dijo Mike decidido.
- No, no me voy a ir hasta que me niegues que me quieres. Hasta que me jures ante dios que ya no me amas.
Mike apretó más a Bella contra él.
- No te quiero. Te odio. - murmuró ella. - Te odio. Te odio. ¿Me oyes? Te odio.
Edward suspiró aliviado. Podía odiarle pero amarle a la vez, algo que ella no había negado todavía.
- Bella, los dos sabemos que no le odias. - La voz de Mike sobresalto a ambos.
- Si, le odio. Yo te quiero a ti. - susurró intentando convencerse a si misma. - Te quiero a ti. - dijo más fuerte.
- No, Bella. - en su voz había un rastro de tristeza y dolor. Y Bella comprendió cuanto le estaba costando a Mike decir y comprender aquello.
- Si. Si, te quiero a ti, te quiero a ti. Que se vaya. Dile que se vaya. Yo te quiero a ti, no a él.
Mike consiguió deshacerse de los brazos de Bella y la obligó a mirarle a los ojos.
- Escúchame. No niego que me quieras. Me consta que lo haces. Pero se que no vas a ser feliz si no estás con él. - Cogió la mano derecha de Bella y quitó el anillo de compromiso que llevaba puesto. Bella le miró con ojos confundidos. - Una vez me dijiste que yo no era quien para mandar sobre tu persona, que eras libre de hacer lo que quisieses. Pues bien Bella, no te voy a atar a este sitio. Estás libre del compromiso que te unía a mi, y eres libre para irte sin remordimiento alguno.
- Pero... - Mike la silenció con un dedo en sus labios.
- Sé que conmigo no vas a ser completamente feliz, siempre te va a faltar algo. Y yo solo quiero tu felicidad.
- Mike...
Él depositó un dulce beso en sus labios.
- Calla. - susurró en su oído. - No digas nada. No lo estropees ¿vale?
- Pero Mike. - suplicó. Aunque se calló cuando él se giró y comenzó a ir hacia la puerta. No iba a detenerlo, en el fondo tenía razón.
En cuanto Mike cruzó aquella puerta se sintió vacía. Bella se dejó caer en las escaleras del altar, mientras el llanto se apoderaba de ella y comenzaba a temblar violentamente. Sintió una mano acariciar su espalda y cerró los ojos.
- Bella, lo siento. - dijo la voz de Edward en su oído.
No le quedaban fuerzas para negarse, ni para gritar. Intentó revolverse cuando sintió como sus pies no pisaban el suelo.
- Suéltame. - susurró tan bajito que Edward no la escuchó.
Y lo último que vio antes de ser transportada al país de los sueños fueron los ojos verdes de él, llenos de remordimiento.
Notas de Autora.
¡Dios mío! no os voy a mentir, en cuento me levanté y vi que me habíais dejado tantos reviews me entraron unas ganas locas de seguir escribiendo esto. A si que aquí lo tenéis, cortito lo sé, pero la pelea no daba para mucho más y no quería repetirme. He escrito los dos capítulos que faltaban ya, ahora falta el epilogo, que sinceramente no se si escribirlo o dejar la historia con el final que veréis pronto. Vosotros me diréis.
Por lo demás agradecer de todo corazón a todos los que dejasteis comentarios en el capitulo anterior. Diez reviews en tan solo una noche, me emocionasteis. Mas luego todos los que habéis ido dejando estos dos días.
Besos y nos vemos en el siguiente y último capitulo.
