Recuerden que esta historia es de Cuteblndegoddness, AliceBlackM tiene el permiso de traducirla y me ha permitido hacerlo y el mundo de Harry Potter es de JK.
Ahora a leer, quedamos a mitad de la cita…
….
Capítulo 11: Hora de decir la verdad
...
—¿Adoptar? —dijo Hermione con incredulidad—. ¿Adoptar a Claire?
—Sí —respondió él seriamente.
—Creo que has bebido demasiado, Draco —se alejó de sus brazos y se fue hacia la mesa. Sacó su varita y desapareció el resto del vino y la sangría y tomó asiento tratando de asimilar lo que él le había dicho.
—No Hermione, no he bebido demás. He estado pensado en esto durante un tiempo. Vivo solo, tengo mucho que ofrecer.
—Los niños necesitan más que galeones y propiedades.
—No me refería al dinero cuando dije que tengo mucho que ofrecer.
—Bueno, ¿qué quisiste decir?
—Lo que quise decir es que tengo amor para entregar. Hasta ahora en mi vida no había sentido amor verdadero por otro ser humano. Pero Claire, ella llegó dentro de mi corazón. Necesita un hogar, tengo uno que ofrecer.
—No lo sé, Draco —dijo con escepticismo—. El hecho de que estemos necesitando hogares adoptivos no significa que el ministerio te aprobará.
—No me hará daño intentarlo ¿o sí?
—Supongo que no. Pero no será fácil. Claire ni siquiera sabe que es huérfana.
—No creo que eso sea correcto tampoco. Ella merece saber, merece pasar por el proceso de duelo y seguir adelante con su vida, en este momento está viviendo una mentira —dijo mirando sus oscuros ojos marrones.
Hermione se mordió el labio con nerviosismo.
—Estoy de acuerdo contigo en eso, el ministerio lo está abordando de una forma estúpida.
—Entonces ¿Qué tengo que hacer? —preguntó rellenando la sangría con su propia varita y se sirvió otra copa.
—Bueno, hay un formulario de solicitud en San Mungo que puedo entregarte. Luego vienen las entrevistas y un montón de papeleo ¿Estás realmente seguro de esto? —le preguntó. Él asintió.
—Lo estoy. Además, creo que habrá un beneficio extra por adoptar a Claire —dijo tomando su bebida.
—¿Qué sería eso? —preguntó Hermione con curiosidad.
—Una vez que demuestre que está bien adoptar a esos huérfanos, otros seguirán mis pasos. Tu misma dijiste que la gente no quiere ser asociada con las víctimas de Voldemort.
Hermione suspiró.
—Eso es cierto. Me encantaría que los niños fuesen adoptados en hogares donde serán amados.
—Entonces está decidido y tú me vas a ayudar ¿verdad?
—Sí, te ayudaré —sonrió al llenar su vaso también, lo sostuvo en alto para brindar. Él chocó su copa con la de ella y le devolvió la sonrisa.
—Estás lleno de sorpresas, Draco —dijo ella mientras el camarero traía el postre.
—Lo intento —dijo con una sonrisa maliciosa.
—Bueno, eso era lo último que esperaba de ti esta noche.
—¿Qué creías que te iba a pedir? —bromeó.
—No tenía idea. Pero creí que sería algo sobre nosotros —dijo sonrojándose.
Él volvió a sonreír.
—¿Cómo qué? —le preguntó alargando su vergüenza.
—No importa —murmuró.
—No, vamos. No puedes decirme algo así y luego dejarme colgado.
—Sólo pensé que me invitarías a salir de nuevo. ¡Dios esto es embarazoso! —dijo rodando los ojos.
—Bueno, esa iba a ser mi siguiente pregunta —sonrió.
—Estás disfrutando esto ¿no es así?
—Bastante.
Hermione no pudo evitar sonreírle.
Después de un rato, Hermione se quedó sin nada que decirle y se sentaron en silencio disfrutando de la compañía mutua. Pero se estaba haciendo tarde y ella necesitaba ir a casa, tenía que trabajar al día siguiente.
—Ya es tarde —dijo mirando su reloj.
—Te llevaré a casa —le ofreció su mano para levantarla. Ella la tomó y él entrelazó sus dedos. Justo afuera del restaurante él los apareció en su departamento.
—Gracias por la adorable velada —dijo ella, agitando su varita para abrir la puerta.
—De nada. Mañana estaré en San Mungo para recoger la solicitud. Y hablaré con el director para decirle la verdad a Claire.
—Buena suerte con eso —dijo ella con un dejo de sarcasmo.
—Oh, puedo ser muy persuasivo —respondió Draco.
—¿Y no lo sé?
—Bien, buenas noches —le dijo inclinándose ligeramente.
Hermione sintió un tirón en el estómago y que se le aceleraba el pulso. Tragó lentamente.
—¿Te gustaría entrar un minuto? —le preguntó.
—Por un minuto —dijo él abriendo la puerta para que ella pasara agachándose bajo su brazo. Entró al departamento y dejó su bolso en la encimera de la cocina, junto al gran ramo de rosas. Él se auto invitó a sí mismo y se sentó en el sofá.
Hermione estaba tan nerviosa, él la hacía sentir algo en su interior. Ya no era el chico que conoció, era un hombre fuerte, decidido y amable y no podía evitar sentirse atraída por él. Contuvo la respiración mientras caminaba hacia el sofá y se sentó junto a él. No encendió las luces del departamento pero la luz de la luna entraba por las ventanas y él la observaba con esos ojos grises que la hipnotizaban.
—Gracias de nuevo —dijo suavemente.
—Gracias a ti —respondió con una voz ronca que revelaba su nerviosismo también.
Y luego, sin pensarlo por primera vez en su vida, ella lo besó. Sus labios tocaron los de él y choques eléctricos atravesaron todo su cuerpo. Subió instintivamente su mano hacia su fina cabellera rubia y hundió sus dedos. Él gimió en su boca mientras tiraba de su pelo suavemente. Con la lengua recorrió sus labios y él abrió ligeramente la boca para permitirle entrar. Movió su cuerpo despacio hasta que estuvo sentada en su regazo. Después de lo que les pareció una eternidad, ella se apartó permitiéndole a ambos recuperar el aliento pero no rompió el contacto visual con él mientras tomaba profundas bocanadas de aire. Hermione estaba segura de que su corazón iba a romper en cualquier momento las paredes de su pecho y saldría volando por la ventana. La mano de Draco acarició levemente su cabello.
—Tengo que irme —le dijo en un susurro—. Te veo mañana.
Hermione se levantó de su regazo y lo acompañó hasta la puerta.
—Sí. Salgo a comer a medio día si quieres que te acompañe a la oficina del director.
—Eso estaría bien.
—Bien, buenas noches.
—Tal vez podríamos repetir esto pronto.
—Por supuesto.
—Buenas noches, Hermione —susurró antes de inclinarse y rosar sus labios con un beso de despedida.
—Buenas noches, Draco —susurró ella.
Él le dio una cálida sonrisa antes de aparecerse de vuelta en la mansión. Hermione se apoyó contra la puerta y se quedó mirando el lugar donde él había estado.
…
Estuvo distraída al día siguiente en el trabajo, así que antes de que se diera cuenta, la hora de almuerzo ya había llegado. Tenía un aprendiz de sanador que cuidaría a los niños y les daría de comer mientras ella estaba ausente. Draco estaba esperando por ella en el pasillo
—¿Has estado aquí mucho tiempo? —le preguntó.
—No, sólo un momento. Toma, ya completé la solicitud —contestó entregándole los papeles.
—Oh bien, eso facilitará las cosas —sonrió. Sentía como si permanentemente se le formara un nudo en la boca del estómago. Caminaron en silencio por un vacío corredor cercano, lo guió a la oficina del director y llamó a la puerta con cautela.
—¿Señor Roland? —llamó.
—Adelante —respondió una voz ronca.
Hermione abrió la puerta y entró. Draco la siguió de cerca.
—Ah, señorita Granger —dijo jovialmente el señor Roland—. ¿Qué puedo hacer por mi mejor sanadora?
—Señor Roland, él es Draco Malfoy —hizo un gesto hacia Draco, quien dio un paso hacia delante y extendió su mano.
—Mucho gusto, Señor Roland —dijo estrechando la mano del hombre.
—Señor Malfoy, nuestro mayor donador de la beneficencia. E hizo una enorme donación al ala de niños escuché. Bueno, es un placer reunirme cara a cara con usted finalmente. ¿En qué puedo ayudarle?
Hermione tomó la palabra.
—El Señor Malfoy ha expresado su interés en adoptar uno de los huérfanos —dijo con nerviosismo.
—¿Adoptar? Bueno, esa es toda una sorpresa —dijo moviendo algunos papeles en el escritorio—. Bueno, debe empezar por llenar la solicitud… —comenzó el Señor Roland.
—Ya está lista —dijo Hermione entregándosela.
—Oh, muy bien ¿En cuál de nuestros niños está interesado? —preguntó escaneando las páginas de la solicitud.
—Claire —dijo Draco con firmeza.
—¿Claire? Bueno, eso representa un gran problema. Verá, Claire no sabe que su familia murió. Puede que no se acomode bien a una adopción —soltó.
—Sí, señor. Nosotros, la señorita Granger y yo, queremos obtener autorización para contarle. La sanadora Granger siente que Claire está lo suficientemente bien como para sufrir el duelo y seguir adelante sin tener una recaída.
—¿Es eso cierto señorita Granger? —preguntó el señor Roland.
—Sí, y Claire le ha tomado bastante cariño al señor Malfoy. Él ha estado haciendo unas visitas y leyendo para los niños. Realmente creo que ella necesita saber la verdad, tiene la oportunidad de un buen hogar y podemos sacar una ventaja adicional de esta adopción.
—¿Qué podría ser eso?
—Otros verían que está bien adoptar a estos niños —dijo Draco suavemente—. En este momento la gente aún tiene miedo, todavía están preocupados de ser asociados con ellos, significaría que podrían ser objetivos de los ex mortífagos.
—Sí. Bueno, supongo que tienen razón. Es hora de decirle a Claire la verdad. Pero no lo hagan en frente de los otros niños. ¿Por qué no la lleva al parque después del trabajo, señorita Granger?, lleve al señor Malfoy con usted. Sean amables con ella, ha pasado por mucho.
Hermione asintió.
—¿Y qué pasa con la adopción? —preguntó ella.
—Revisaré la solicitud y les informaré. Será difícil convencer al ministerio que un hombre soltero pueda ser el mejor cuidador para una niña, pero creo que usted es sincero y haré todo lo posible —Dijo el señor Roland, poniéndose de pié para estrechar la mano de Draco de nuevo.
—Gracias, no se arrepentirá —Draco mantuvo abierta la puerta para Hermione.
—Gracias señor Roland. Le dejaré saber cómo va todo, más adelante —dijo Hermione mientras caminaba hacia la puerta.
Draco cerró la puerta tras él con una mirada de preocupación en su rostro.
—¿Ahora cómo le decimos a la niña que toda su familia ha muerto? —le preguntó a Hermione.
Ella se encogió de hombros.
—Creo que la honestidad es la mejor política. Pero sólo si lo eres desde el principio, ahora ella sabrá que le estuve mintiendo.
—Estaré aquí a las 19:30 la llevaremos por un helado al parque —le dijo Draco apretando su mano para tranquilizarla.
Ella sonrió ligeramente antes de soltarlo. Al volver a entrar a la sala, los niños habían terminado sus almuerzos y jugaban con sus juguetes nuevos.
—Claire ¿puedo hablar contigo un momento? —llamó a la niña rubia. Claire corrió hasta ella.
—¿Sí, Hermione?
—¿Te gustaría ir a tomar un helado más tarde conmigo y con Draco? Iremos al parque —Hermione trató de poner una sonrisa falsa, aunque muy en el fondo sentía un nudo en el estómago.
—¿Por qué? —preguntó ella.
—Quiero hablar contigo ¿quieres venir?
—Claro, ¿puedo estar en pié hasta más tarde? —preguntó la niña con entusiasmo.
—Sí, pero no hables de esto con los otros niños ¿bien? No quiero que se sientan mal —dijo Hermione poniendo una mano en el hombro de Claire.
Claire se llevó un dedo a los labios y sonrió.
—Diviértete jugando —le dijo mientras la niña escapaba con la muñeca que Draco le había regalado bajo su brazo.
…
El resto del día pasó muy lento para Hermione. Como si estuviera siendo torturada por mentirle a Claire, para empezar. Había enviado una lechuza a la sanadora María y le pidió que llegara un poco más temprano para poder salir con Claire y Draco. Los otros niños comenzaron a sospechar cuando Claire no se preparaba para dormir.
—¿A dónde irá ella? —preguntó Bobby, haciendo pucheros.
—Se hará unas pruebas ¿quieres hacerte pruebas también? —preguntó Hermione.
—No —respondió en voz baja
—Bueno, entonces silencio.
A las 19:30 llegó Draco, vestido con una camiseta blanca y unos vaqueros casuales. Hermione se quitó la túnica de sanadora, dejando su falda gris y una blusa blanca.
—Hola Claire —dijo Draco arrodillado para estar a su nivel.
—Hola Draco —respondió ella.
—¿Lista? —preguntó Hermione. Claire asintió. Draco se agachó, la tomó y sosteniéndola en brazos la sacó de la sala. Abandonaron San Mungo por la entrada de visitantes y caminaron por una cuadra hasta que llegaron a un hermoso parque. Un vendedor de helados vino después y Draco compró dos conos de vainilla y uno de fresas para Claire.
—¿Cómo sabías que me gusta el de fresa? —preguntó tomando el cono.
—Tengo mis métodos —sonrió. Los tres se sentaron en un banco, lamiendo sus conos de helado, viendo la puesta de sol.
—Gracias Draco —dijo Claire de pié en el banco y echó sus brazos alrededor de su cuello.
—De nada —él se sonrojó.
—Entonces Hermione, ¿por qué estoy aquí? —preguntó Claire. Con sus ojos azules fijos en Hermione.
…
Dos cosas para comentar:
1) Hermione lo beso! Siii! Al fin tomó la iniciativa :D
2) Pobre Claire. Qué difícil debe ser decirle algo así a un niño :(
