El turno de hoy es de Draco Malfoy y Harry Potter, porque sí
Disclaimer:
Los personajes que aparecen aquí no son de mi propiedad, son de J.K Rowling (Our queen). No gano con esta historia nada más que los favoritos y reviews que ustedes me den.
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100 Days of Flash Fan Fiction
Day 11
Nuestro jardín
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Harry se puso la túnica y los zapatos, cogió su mochila y se echó encima la capa de invisibilidad y salió lentamente de su habitación en la torre de Gryffindor. La sala común estaba silenciosa, pues era un sábado en la mañana, y los únicos despiertos eran un par de alumnos de cuarto que terminaban una redacción. Harry avanzó con cuidado para no alertarlos y, una vez fuera de la sala común, echó a correr por los pasadizos y pasillos.
Decir que no estaba emocionado por la posibilidad de verlo era mentir, aún si la última clase del día anterior había sido compartida. Pero era diferente, Harry siempre insistiría en ello; era diferente verlo en clase, con sus amigos y su máscara de frialdad y arrogancia, a verlo en el Jardín, leyendo bajo el haya mientras se mordía el labio.
El Jardín era especial, porque ahí Harry era sólo Harry, no el niño-que-vivió, no El Elegido. Y Draco era sólo Draco, no era el hijo de Lucius Malfoy, no era el Príncipe de Slytherin. Y por eso podían pasar juntos uno que otro momento robado, en la madrugada o antes del atardecer, pues la magia del Jardín sólo duraba mientras el sol brillase en el cielo. Ese Jardín se encogía de noche.
—Llegas tarde—Dijo Draco, levantando la cabeza de su libro al oír los pasos sobre el camino de piedra. Harry se quitó la capa y la guardo en la mochila.
—Lo siento—Se disculpó Harry:—Los chicos casi no se van a dormir anoche y no hubo manera de evitarlos—.
—No te preocupes—Respondió el rubio, palmeando la manta a cuadros donde estaba sentado:—Lo importante es que llegaste—.
—No sabes la falta que me hiciste—Dijo el moreno, sentándose al lado del rubio y robándole un besito.
—Nos vimos ayer, tonto—Respondió Draco con falso tono de exasperación, pero acercó al moreno hacia sí y lo abrazó con fuerza.
—No es lo mismo—Dijo Harry recostándose contra él y suspirando de gusto:—En clase me insultas y me dices "Potter"—.
—Y tú me replicas y me dices "Malfoy"—Draco se rio, acariciándole el pelo a Harry y acercando su mochila.
—Dijiste que era mejor aparentar—Harry se encogió de hombros:—¿No? "Las palabras correctas en los oídos correctos"—.
—Es mi filosofía—Draco le dio besitos en el pelo, sacando unas galletas y algo de fruta, para que compartieran.
—La mía es "Sobrevive el día para poder disfrutar la cena"—El comentario de Harry se ganó una carcajada por parte de Draco. Ambos siguieron desayunando, disfrutando de la compañía del otro y del agradable ambiente de ese jardín.
Harry disfrutaba más de esos momentos en el Jardín que de los partidos de Quidditch, y eso era mucho decir, pues él amaba volar. Pero había algo en ese Jardín secreto que le proporcionaba una sensación de libertad más grande que volar, y tal vez se debiera a lo puro que se sentía el aire, o a que nadie más podía entrar si ellos estaban ahí, o a que los brazos del rubio eran absurdamente cómodos.
—Un galeón por tus pensamientos—Dijo Draco, mordiendo la manzana que Harry mantenía a pocos centímetros de su boca.
—Pensaba en lo mucho que me gusta estar aquí contigo—Respondió con una sonrisa encantadora.
—Me harás vomitar flores—El rubio lo besó suavemente:—¿Quién diría que eres tan sensible?—
—¿Yo? Eres tú el que se la pasa leyendo poesía y dibujando plantas.
—Yo soy una persona educada, de gustos refinados
—Eso significa que yo debo ser maravilloso, para poder cumplir tus estándares
—Por supuesto ¿Crees que me conformaría con menos?
Harry se rio y lo besó contento, Draco lo abrazó y correspondió el beso lentamente.
Draco jamás lo iba a admitir frente a nadie más, pero la razón por la cual no había aceptado la oferta de su madre de irse a Dumstrang era que allá no podría ver a Harry. Y posiblemente no ver a Harry lo llevaría a saltar del lugar más alto de la otra escuela; Harry era el fino hilo que mantenía su vida más o menos estable. Draco no sólo estaba enamorado del moreno, estaba completamente "hechizado" por su capacidad de hacerlo sonreír incluso en el peor momento. Harry había sido primero su amigo y confidente, lo había ayudado a salir de su peor depresión hasta el momento, y además lo había ayudado a sobrellevar las crisis sin tomar pociones. Harry era su ancla, y por eso le dolía esta en lados diferentes de esa estúpida guerra.
Ambos se besaban apasionadamente, saboreando los labios del otro, tratando de sacar lo mejor de esos pocos minutos. Era como si nadie más que ellos existiese y, a veces, ambos chicos deseaban que fuera así, que pudieran huir sin temor a nada. Pero había demasiadas cosas preciadas para ambos en riesgo. Finalmente, cuando se separaron ambos soltaron un suspiro de pesadumbre.
—Parece que es hora de irnos
—Así parece
—¿Nos vemos antes del anochecer?
—Por favor…
—Te amo ¿Sabes?
—Yo también te amo ¿Sabes?
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C'est fini~
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Espero que les guste, cualquier comentario me dicen, y si quieren una pareja para mañana, me avisan.
Desde el Upside Down,
Mirai.
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