N/A: Volví con el capítulo once, espero que les guste. ¡Gracias a todos los que comentaron!, ya comencé en concreto con lo que haré, así que sean pacientes. Lo de el lesbianismo… ese era el plan ideado por Utau jajajajaj.

Los personajes no me pertenecen.

Una de las chicas que me comentó me había pedido aclararle el tiempo que había pasado, y yo le digo que pasó un año, ellas vuelven para entrar justo al inicio de clases y así impresionar a todos con su belleza jajajajaj.

Lo de Nagihiko, él no intentó acostarse con Amu, simplemente, como él lo explicó, buscaba en dónde dormir, no tenía segundas intenciones, además, usaré aquel momento en el plan que tiene Utau. Ya saben…

Capítulo 11.

– Utau, debemos irnos, el vuelo saldrá en unos pocos minutos… – le dije intentando mermar la emoción que la invadía.

– ¡Si! – gritó y me tomó de la mano corriendo.

A continuación, abordamos el avión que nos llevaría a casa…

– Estás muy callada ¿Te quedaste ansiosa? Porque yo quedé totalmente mojada – sonreí y extendí mi mano.

– Son 20 dólares, querida – ella hizo una mueca.

– ¿Por qué? – la gente dormía, así que debíamos hablar más bajo.

– Aposté a que terminarías así – le saqué la lengua. De soslayo miré a un costado con cautela. Había un tipo, horrendo debo aclarar, que no dejaba de mirarnos. Tenía el pelo marrón opaco grasoso, usaba lentes gruesos, tenía unos granos rojos y grandes en la cara y los dientes torcidos, además de que tenía una panza… no digo que sean feos los que tienen panza, pero éste tiene ese toque de persona horrenda que da escalofríos. Admito que soy discriminativa, pero se le nota en la mirada y más abajo, que está excitado ¡Qué asco!

– Toma – me tiende el dinero, lo tomo y lo guardo en la cartera que siempre llevo a mano.

– Oye, hay un tipo que hace tiempo que nos está mirando, está excitado y es horrendo – le digo preocupada. Preocupada porque no se si luego nos seguirá hasta la casa o algo peor.

– ¿Qué hacemos? – ella se aproxima más hacia mí para poder verlo. Nosotras estábamos en el medio y los asientos eran de a dos, ella estaba a la derecha y yo en la izquierda, aquel tipo estaba más atrás en el lado izquierdo, contra la pared del avión.

– No tengo ni idea… – entonces ella se acomodó y sonrió.

– ¿Y si empezamos a practicar el plan? – ninguna es lesbiana, y es por eso que podíamos hacer esto. No me gusta andar con mujeres, pero Utau es un caso especial. Habrán notado que le encantan los machos.

– ¿Estás segura? – también le sonrió. Esto es más bien, gracioso para nosotras… una graciosa y divertida experiencia.

– Por supuesto, amada mía – sonríe y sus labios se apoderan de los míos. No puedo evitar soltar una risa, pero que salió como un gemido. Ella se alejó y también soltó una carcajada. Era divertido, solo eso.

– Más, amor, estoy deseosa de sentirte – digo un poco más alto. Como para que él nos oyera.

– Y lo harás, mi niña – me toma de las mejillas y vuelve a besarme con salvajismo. Hacerme pasar por lesbiana no es mi problema, de hecho, no hay ningún problema. Tengo por asegurado que aún, lamentablemente, me gusta Ikuto.

Las manos que estaban en mis mejillas, descendieron hasta mi cintura. Se inclinó sobre mí y pegó sus pechos a los míos. Sabía que esto no le provocaba nada, de hecho, sus pezones no estaban erectos, y yo estaba sequita.

– Que asco – murmuró aquel hombre desviando la vista. Le toco la espalda a Utau y ella comprende.

– Qué sencillo que es besar contigo – se burla mientras que ruedo los ojos.

– ¿Cuánto falta para llegar? – saco un espejo de mi cartera y retoco el maquillaje, luego guardo todo.

– Unas horas… – responde haciendo lo mismo que yo.

– ¿Qué hacemos ahora? Estoy aburrida… – ella sonrió…

– ¡Por fin! – gritó Utau estirándose, sin importarle si empujaba o lastimaba a alguien.

– ¿No podrías ser mas tranquila? – tomo sus cosas y comienzo a caminar sin detenerme.

– No te enojes, novia mía – ríe y me sigue sin dejar de sonreír – Hace mucho tiempo que no vengo – suspira y sonríe más que antes. ¿Quieren saber como dejamos de aburrirnos en el avión? Pues, simplemente sacó una libreta y una birome y comenzamos a jugar al Ta-Te-Ti. Si, así de simple…

Paramos un taxi y subimos en él, luego de acomodar las maletas en el maletero, le indiqué la dirección y cuando llegamos suspiré.

– Espere aquí, por favor – le dije al señor y bajé, me dirigí a una casa y toqué el timbre. Un niño me atendió.

– ¿Quién eres y qué haces aquí? – el niño preguntó serio. Sonreí y cuando iba a responder, un chico más grande se acercó.

– ¡Te dije que no le abrieras la puerta a desconocidos! – le gritó sin mirarme. Enarqué una ceja por como me llamó.

– Así que soy una desconocida… Kukai… – se quedó congelado y lentamente comenzó a elevar su mirada.

– ¿Amu?… Amu… ¡Amu! – sonrió y se abalanzó sobre mí, haciéndome caer hacia tras – ¡L-lo siento! – me agarró de las manos y me levantó sin esfuerzo. Ahora que lo notaba, tenía unos músculos notables en sus brazos y estaba más alto.

– ¿No te puedes quedar de la misma altura? – me crucé de brazos sonriendo.

– ¿Eh?… ¡Ah! ¿Viste? Crecí, ahora soy mucho más sexy que antes ¿No lo crees? – extendió sus brazos e hizo saltar el músculo al haber presión.

– ¡Es hermoso, bellísimo! – sonreí divertida.

– ¿Eh? – Utau salió corriendo del taxi y se detuvo en frente de Kukai, lo examinó de pies a cabeza y asintió.

– Te doy un nueve punto cuatro – asiente y su cabeza desciende hasta la altura de la anatomía de mi amigo.

– ¡Oye! ¿Qué haces? – cuando ella estaba a punto de tocarlo, él la aleja y me pone en frente suyo.

– Soy Hoshina Utau, un gusto, hermoso – se lame los labios. Vaya amiga tengo.

– Sohma Kukai – asiente temblando con algo de miedo.

– Amu, como no contarme que tenías esta bomba por amigo – niega con la cabeza sin dejar de sonreír con perversidad.

– Calla… Kukai, ¿Acaso tienes la llave de la casa en la que estaba? – él asiente.

– No he entrado desde que te fuiste, así que puede que haya polvo – sonrío y Kukai ingresa en su domicilio para buscar las llaves.

– ¿Le has dado las llaves tu casa? –

– Si –

– ¿A él? –

– Si –

– ¿En serio? –

– Si, Utau – ruedo los ojos exasperada.

– Caray, Amu, tu si que tienes suerte con los hombres ¡Qué bueno que soy tu amigovia! – gritó la última frase a los cuatro vientos, y si hubiese un quinto, también.

– ¿Q-qué? – Kukai yacía con las llaves en la palma de su mano, estupefacto, en frente de nosotras.

– Luego te explico, ve a casa cuando quieras – le guiñé un ojo y avancé al auto con Utau detrás.

– Adiós, cuando quieras me tienes entre tus piernas – suelto una carcajada y ambas ingresamos al vehículo. Cuando llegamos a casa suspiré con nostalgia, le pagué al taxista y tomamos las maletas, luego de que abriera las puertas.

– Alta casa tienes Amu, mis padres tienen plata pero prefieren la humildad… ¡Lo que daría por tener un plasma como éste! – exclamó cuando se metió en una sala que nunca usaba: la de juegos.

– Me ayudas a limpiar, luego acomodamos las cosas y finalmente nos dedicamos a nosotras, ¿Si? – se acerca a mí y sonríe.

– Si, pero y si me da calor ¿Qué hago? – hace un puchero. Se que odia limpiar, busca hasta la menor escusa para no hacerlo.

– Te sacas la ropa – varias veces hemos ido junto a Nagihiko a unas termas, no causaría impresión verla desnuda, de todas formas es mujer y yo también, no hay nada por lo que me deba impresionar.

– Eres mala – refunfuña y dejamos las maletas en mi cuarto. Luego vamos a la habitación que ella ocuparía y comenzamos el aseo.

– ¿Cómo vas allí? – me le acercó al ver que está en el suelo traspirada.

– No lo se… tengo tanto calor – murmura.

– Quítate la ropa, sabes que no hay problema – le digo con sinceridad.

– Gracias – se incorpora y se quita la blusa rosada que estaba usando, quedando así en corpiño.

– ¿En serio? ¿Mickey Mouse? – su corpiño venía con el estampado de ese pequeño ratón.

– No te burles señora Esponja – me sonrojo. Una vez, en el internado, ingresó a mi cuarto sin tocar y justo me estaba probando un corpiño de Bob Esponja.

– Cállate… tienes razón, ya hace calor – me siento contra la pared y cierro los ojos un momento, al no oír nada, los abro.

– Por burlarte de mi ratoncito favorito – el balde que tenía en las manos, fue inclinado y vertió todo su contenido en mí.

– ¡Utau! – estaba toda mojada. Fresca, pero mojada, además no sabía de donde provenía aquel líquido.

– Tranquila, esta agua está limpia – me saca la lengua. Me incorporo y me quito la camisa a cuadros roja que traía puesta y el short de jean también. Quedando nomás con ropa interior.

– Que sexy novia me toco – se ríe y me guiña un ojo. El timbre sonó. Ambas bajamos para ver quién era, por el circulito de la puerta.

– Es Kukai… – le susurro.

– Ven un momento – me toma de la mano y me guía a la cocina. Veo una sonrisa maliciosa en su rostro.

– ¿Qué planeas? – me cruzo de brazos.

– Tócate los pechos… – ella se los toca y sus pezones se endurecen.

– ¿Para qué? – ella rueda los ojos y con rudeza masajea mis pechos, pero al parecer cumplió su objetivo, mis pezones quedaron igual.

– Muy bien… – ahora me besa nuevamente con salvajismo, sus dientes toman mi labia inferior y lo succiona, introduce su lengua repentinamente y examina mi interior. No le correspondía porque no sabía para qué hacía esto.

– ¿Para qué haces esto? – le pregunté cuando se separó de mí, y es allí cuando comprendo la situación y lo que ella quería lograr.

– Una faena… quiero que piense que estábamos en una faena – me dice. Se quita la pollera de jean y sonríe – Vamos – suelto una risa y asiento. Vaya chica. Avanzamos hasta la puerta y la abro solo un poco.

– Hola – saluda sonriente. Le doy espacio para que pase, y al hacerlo, se queda estupefacto.

– Si… hola – digo con timidez. Nunca he estado frente a un chico en interiores, a excepción de Ikuto, así que aún me da vergüenza.

– Vaya… esto sí que no me lo esperaba – se rasca la cabeza nervioso y justo en ese momento, Utau hizo su grandiosa aparición.

– ¡Amu! ¡Oh!, hay visitas, ¿Cómo es que lo oíste? Con los ruidos de nuestro cuarto me fue imposible – reí al ver la cara de pena que ponía Kukai.

– No le hagas creer a Kukai esto, mujer… él está de mi lado – ella asintió y sonrió, luego frunció el ceño.

– Entonces me hiciste hacer todo al pedo, gracias Amu por adelantarme a los hechos – usó un tono sarcástico.

– Ve y sigue limpiando tu cuarto – le ordené, sin embargo, sabía que ella se negaría.

– No quiero… – bufó y se cruzó de brazos.

– Ve, que tengo que recuperar el tiempo perdido con mi mejor amigo – ella suspiró y subió la escalera a paso lento.

– Pasa a la sala mientras busco con qué taparme – él asintió y avanzó como macho en su terreno ya marcado. Patético ese comportamiento. Fui hasta mi cuarto y de mis maletas, saqué una blusa celeste y una pollera azul de cuero, bajé nuevamente y fui hacia la sala.

– ¿Cómo estás? – me preguntó cuando me senté frente a él.

– Bien, me ha hecho bien este viaje, además lo pasé bien… ¿Tú? –

– Yo estoy bien Amu, así que no te preocupes, solo te extrañé mucho… – admitió sonrojado.

– Entonces no eras el único, así es Kukai, yo también te extrañaba – rodé los ojos y le sonreí al ver que me miraba de forma sorprendida.

– Cambiando de tema, ¿Quieres que te adelante los hechos sucedidos en tu ausencia? – musitó haciendo unos gestos con sus manos.

– Por favor –

– La principal, Ikuto se volvió oficialmente el más popular, se junta solamente con los de su clase "Los Populares", en el comedor tienen su mesa y varios privilegios totalmente injustos, Lulu es la chica con la que se "descarga", por así decirlo… como una amante… ella está enamorada de él, pero éste ni caso… Tadase Hotori sería el tercer más popular de los varones, es muy tranquilo y sereno, por eso lo es… Lulu es la capitana de las porristas, ¡Ah, me olvidaba!, Ikuto es el capitán del equipo de futbol, siguiendo con Lulu… está mucho más asquerosa y frívola… –

– Se comporta como una perra ¿No es así? – me miro las uñas con indiferencia.

– Exacto… – al instante de procesar perfectamente sus palabras, fruncí el ceño.

– ¿Y cuál es el segundo más popular? – lo noté tensarse y tragar grueso. Sonreí y aplaudí – ¡Felicidades mi niño! – me reí y él bufó.

– Deja eso, ¿Me explicarás el plan que tienes para vengarte de Ikuto? – asentí.

– Si, pero quiero que Utau también esté conmigo, ella es parte del plan, ¡Utau, la concha de tu vieja, baja de una vez! – Kukai me miró asombrado.

– ¿Y ese vocabulario? – negó con la cabeza mientras reía.

– Es mío de ahora en adelante – dije viendo como Utau se aparecía y se sentaba a mi lado sin dejar de sonreír.

– ¿Por qué será que siento que el plan de ustedes no me agradará? – Utau soltó una risa confirmando los temores de Kukai.

– Querido Kukai, si no te agrada te coseremos la boca para que no hables – sonrió con inocencia Utau.

– C-claro – se lo veía nervioso ante la presencia de mi amiga ¿Qué será? ¿Enamoramiento o miedo? Me parece más probable la primera.

– Muy bien Kukai, el plan te será contado desde el principio, así que espero que atiendas en todo porque no volverá a ser contado… – le dije con seriedad pero con una sonrisa maliciosa.

– Muy bien – asintió tragando grueso.

– El plan será el siguiente…

N/A: Les gustaría saber en qué consiste el plan ¿No? No será contado en este cap. Como leerán jajajajaj. En el siguiente viene el Pov' Ikuto, las cosas estarán explicadas desde su punto de vista etc. Por cierto, me saltaré unos días y haré que al principio del cap, Ikuto y Amu se encuentren en el colegio y todo se vuelva un caos, luego seguiré con Ikuto ¿Si?

Espero que les haya gustado :)