CAPITULO X.-

1-

Estaba todo oscuro y en silencio.

Perfecto.

Las alarmas habían sido un chiste, así que lo único que le quedaba era entrar. No era gran cosa, pero había estado mirando y tenían algunas cosas de oro, algo de plata en la registradora. Si, con eso salvaba hasta que volviera a ver a la Negra.

Si todo lo que había dicho era cierto, su vida estaba por dar un giro en 360 grados; si era mentira, la iba a moler a golpes...

De todas formas no perdía.

Si todo salía bien y rápido, a lo mejor alcanzaba a darse una vuelta por los dormitorios, a ver si encontraba a la pelirroja que atendía el mesón. Se relamió los labios.

Iba a ser tan fácil, sólo le quedaba abrir la puerta… El pomo giró sin hacer ni un sonido, miró un instante al interior y luego se metió.

No alcanzó a dar un par de pasos cuando una cosa pesada le cayó encima, arañándole la cara, aplastándole el cuerpo, doblándolo sobre sus rodillas. Todavía se debatía cuando las luces se encendieron y lo encandilaron.

Sintió alguien dar un grito de felicidad a lo que parpadeaba tratando de acostumbrarse a la luz...

Recién entonces descubrió que tenía una red encima, luego sintió un tirón y cayó al suelo hecho un ovillo. Fénix soltó la cuerda que unía a la red con la pistola lanzadora y se acercó hasta su presa.

Raph la siguió ceñudo.

.- ¿Y eso era todo? Ni siquiera me habría levantado de haberlo sabido...- dijo malhumorado.

.- Pues si, en realidad fue demasiado fácil...- le contestó Fé, pensativa.

El tipo atrapado en la red se volvió a verlos de uno en uno con los ojos como platos. Una mujer y un tipo disfrazado de verde. ¿Qué demonios pasaba?

.- Pero qué mierda... ¿quién?... ¿por qué...?.- trataba de hablar y sacudirse la red al mismo tiempo sin lograr ninguna de las dos cosas.- ¡suéltenme!

Fé arrugó la frente, mirándolo molesta.

.- Tú, quietecito y calladito.

El sujeto obedeció de puro asombro.

.- ¿Y ahora qué?- preguntó Raph.

.- Bah... déjame el resto a mi, tu encárgate de terminar de limpiar tu propio desastre...

Raph miró a su alrededor, pero no vio ni a Battou ni a Sora, sólo a Leo en un rincón.

.- La verdad, si pudiera elegir, preferiría acompañarte.- le susurró.

La mujer sonrió. Estaba por responder cuando la interrumpieron.

.- Suelta a ese hombre. Ahora.- dijo una voz.

Fé se volvió al instante, se encontró a Sora parada a un costado, bloqueándole el camino. La miró un instante, perpleja, luego con curiosidad... luego sonrió...

Ahora la cosa comenzaba a ponerse interesante, pensó. Hasta el momento se había estado preguntando qué era lo que esa condenada petisa y su extraño amigo hacían ahí y ahora por fin iba a averiguarlo.

Tiró más de la cuerda que aseguraba la red, alzando un poco al tipo del suelo.

.- A ver, qué mierda te traes entre manos….- preguntó en un susurro, alzando la ceja, sin abandonar su sonrisa. Sora dio un paso más hacia ella.

.- No puedo dejar que te lo lleves.

.- ¿Ah, no?- preguntó, acercándose a ella con aire amenazador.- ¿y eso por qué?

Sora ni siquiera parpadeó al verla tan cerca, aunque Fé le sacaba varios centímetros de ventaja.

.- Es mío.- siguió.- No se moverá de aquí hasta que yo lo diga.

Fénix abrió los ojos enormes ¿con quién demonios creía que estaba hablando esa enana?

.- ¿Pero quién demonios te has creído que eres?- preguntó a gritos, parándose ahora sí, a sólo a escasos centímetros de ella, pero Sora tampoco se alteró esta vez.

.- ¿Será necesario que te lo repita todo? Éste hombre está bajo mi protección. Si es necesario detenerte por la fuerza, lo haré.

Fé permaneció medio segundo boquiabierta. En verdad, todo ese desparpajo la tenía sorprendida, la chica de verdad se tenía confianza.

.- ¿Quieres detenerme?- Se espabiló al fin, con una sonrisa algo desquiciada.- Por favor. Hace rato que estaba buscando una excusa para patearte el culo.

Sora sólo la miró con los ojos entrecerrados. Fé no podría estar segura, pero le parecía que habían comenzado a brillarle un poco, un brillo casi… rojo…

.- Momento, momento, niñas...- dijo Battou, interponiéndose entre las dos.- Nadie le va a patear el culo a nadie.- entonces se volvió hacia Sora.- Contrólate ¿quieres?.

Sora no respondió, seguía mirando a Fé de la misma forma.

.- ¿Sora?.- urgió Battou en voz baja.

.- Lo voy a pensar.- dijo al fin, relajando la mirada.

Battou respiró aliviado.

.- Bien.- siguió Fé, sonriendo.- Si ya está todo arreglado…

.- Te dije que no te irías de aquí con éste tipo.- volvió a frenarla Sora, poniéndose en el camino de la puerta trasera.

.- Y yo ya te dije que si quieres pelear...- respondió Fé, soltando el saco con el hombre en su interior.

De pronto sintió que la tomaban por el hombro y la jalaban hacia atrás.

.- ¿Qué demonios haces?- gruñó Raph en su oído.

.- Déjame en paz ¿quieres? Ya estoy podrida con esta enana.- Fé intentó cargar de nuevo hacia delante, pero Raph la retuvo otra vez.

.- Espera un poco, vamos a aclararlo todo primero ¿bueno?

Fé se volvió hacia él, con la cara roja y una expresión de furia.

.- Ah, sí claro, porqué tú siempre conversas antes de caerle a golpes a alguien…

.- Pero no soy yo quien está causando problemas- le respondió Raph a gritos. Fé tomó un montón de aire.

.- Ni yo tampoco, ¡es ésta maldita lunática!.- le gritó de vuelta, luego guardó silencio y se acercó más a él. Lo miró con curiosidad.- ¿O es que ahora te vas a poner de su parte?

.- ¿Qué?- Raph parpadeó confundido.- ¡Ni siquiera sé lo que está pasando!

.- Y eso qué importa, decide ya mismo de qué lado estas- le gritó, dándole la espalda con los brazos cruzados.

.- ¿Qué? Pero si yo...

.- Decide de una vez a quién vas a ayudar.- dijo Sora desde su lugar.- A mí… o a esta rubia buscona.

.- ¿Rubia? ¿Yo? ¡Yo no soy ninguna rubia!

.- Oh, si eres lo bastante imbécil como para no saber de qué color es tu cabello...

.- ¡Es café claro!.- se volvió a verla furiosa.- tienes una boca muy grande para ser tan enana.

.- No necesito de mucho para hacerme cargo de ti.- le respondió Sora, apenas en un siseo. Fé se rió irónica.

.- ¿Y que harás? ¿Morderme los tobillos?

.- Estúpida. No tienes ni idea.

.- Oh, qué miedo, tú si me asustas, pitufina...

Las dos mujeres se miraron asesinamente por un par de segundos más y luego se volvieron hacia Raph, casi al unísono. Sora lo perforó con la mirada y Fé volvió el cuerpo hacia él con los brazos en la cintura. Las dos esperaron.

Raph puso cara de aflicción, las miró a ambas tratando de entender, pero en todo lo que podía pensar era en porque Fé no se había ofendido por lo de buscona... Luego miró al pobre tipo atrapado en la red que miraba para todos lados con los ojos como platos, entendiendo nada de nada.

Finalmente bajó los hombros y dio media vuelta, dándole la espalda a Fé y a Sora.

.- Olvídenlo.- exclamó con cansancio.- No quiero tener nada que ver con esto. Me voy de aquí.

Las dos mujeres fruncieron el ceño y abrieron la boca listas para protestar.

.- ¡No puedes hacer eso!- se quejó Fé.

.- Está hecho.- siguió, comenzando a alejarse de ellas.- Traten de no matarse ni destrozar la tienda ¿quieren? Yo me largo, si me necesitan... olvídenlo, ni siquiera lo piensen.

Raph caminó hasta el otro lado de la tienda y finalmente fue a sentarse junto a Leo en el suelo seguido por las miradas furiosas de las dos mujeres, aún boquiabiertas. Leo apenas giró la cabeza para verlo cuando cayó a su lado.

.- ¿Estás bien tú?.- le preguntó Raph después de mirarlo un poco con más detención.- Te ves igual que mierda recalentada…

Leo asintió, balbuceando algo que no se entendió. Se volvieron a mirar a los demás, desde ahí podían ver como Battou intentaba detener a Fé por el cuello de su camiseta y a Sora por el brazo para que no se lanzaran la una contra la otra...

.- Ah, se veía venir...- suspiró Raph, desganado.

.- Tengo que admitir que es... interesante...- Logró articular Leo, tratando de enfocar la vista, con la cabeza apoyada en la pared y el resto del cuerpo desparramado por el piso.- Raph lo pensó un momento, se volvió hacia las mujeres y sonrió..- ¿En serio no vas a intervenir en esto?.- volvió a preguntar Leo.

.- ¿Estás loco? Tú no conoces a Fé y ni te imaginas lo que hace Sora cuando pierde el control... no, hermano, esto lo voy a mirar de lejos.

Leo pensó un poco y asintió.

.- Bueno, pero tú le explicas a Abril el desastre...

.- No, no lo creo, viejo, de eso también tengo pensado escapar.- dijo asintiendo tranquilamente.

Leo no respondió. Raph se volvió a verlo otra vez.

.- Realmente estás hecho una mierda, ni yo me he visto tan mal y, viejo, soy yo el que te lo dice. Splinter debe estar revolcándose en la tumba.

Leo alzó las cejas, asintiendo, con la mirada perdida.

.- Ni lo menciones...- dijo al fin.- Ni lo menciones...

2.-

.- Señoras, basta ya.- gritó finalmente Battou, usando todo el largo de sus brazos para mantenerlas a distancia.

.- Si, basta ya.- gritó también el tipo envuelto todavía en la red.- Eh, amigo, dile a estas locas que me suelten.

Fé le dio una patada al saco y el hombre lanzó un aullido. Battou lo ignoró por completo, se dedicó a ordenarle en silencio a Sora que retrocediera al ver que sus ojos estaban de un rojo brillante.

.- Está bien.- dijo al fin Fé, respirando profundo.- Tratemos de civilizarnos ¿Qué demonios pasa contigo?.- le preguntó a Sora.

.- Verá...- comenzó Battou antes de darle la oportunidad a Sora de hablar. Sonrió y lanzó una risita.- Resulta que éste sujeto es la razón por la que estamos aquí está noche.

Fé alzó una ceja y luego sonrió intrigada.

.- Sabia que esto no iba a ser fácil..- se dijo sí misma en voz baja.- Me importan un pepino sus razones, yo llegué primero, así que es mío. Jamás he dejado de cumplir un contrato y esta no será la primera vez...- dijo alzando la voz.

Battou volvió a agarrar a Sora por la espalda antes de que avanzara más hacia la otra chica, tirándola de la ropa la puso tras de sí y le bloqueó el paso con su propio cuerpo.

.- No es tan simple, señorita.- siguió explicando Battou con lentitud y amabilidad.-. Éste hombre no se puede mover de aquí esta noche, nuestra misión es evitar que pueda encontrarse con… ciertas personas...

.- Eso es muy interesante, pero precisamente, tengo que llevarlo a ver a alguien esta noche y ya me están esperando.

.- Lo entiendo. Usted tiene que cumplir con su obligación igual que nosotros...- respondió Battou, bajando la voz.- Lamentablemente, no creo que podamos llegar a un acuerdo a menos que usted ceda en este asunto.

Fénix alzó una ceja. No dijo nada en respuesta, pero pronto fue claro que no saldría de ahí si no era por la fuerza.

Pensaba en como se las arreglaría para deshacerse, ya no solo de la apestosa mujer sino también de su extraño compañero, cuando un evento inesperado la detuvo en seco.

.- Ya no será necesario que vaya a ninguna parte, señorita...- dijo de la nada una voz profunda de mujer.

Fé abrió los ojos de par en par antes de volverse, Sora por su parte y desde su lugar, hizo lo mismo. Las dos lanzaron un grito al verla.

Sobre una de las vitrinas de la tienda estaba sentada una vieja, negra, con grandes ropas y muchas joyas, con un pañuelo cubriéndole la cabeza, una de sus piernas estaba apoyada sobre el cristal del mesón, la otra colgaba fuera hasta el piso, tenía afirmado el brazo sobre la rodilla y se acariciaba la barbilla, sonriendo mientras observaba la escena ante sí.

Battou también se volvió a mirar, pero no hizo exclamaciones, sólo su cara reaccionó, desfigurándose en una mueca de desagrado.

Tras un dramático silencio, Sora, Battou y Fé quedaron con sus cabezas vueltas hacia ella a la espera de lo que fuera a decir. Sora retrocedió un poco, agarrando inconsciente el brazo de Battou, éste apenas frunció un poco el ceño.

Al fondo de la tienda, Raphael comenzaba a incorporarse.

No había visto entrar a la mujer y eso por sí solo no le gustaba, demasiados intrusos para una noche, ni hablar de la tensión en la cara de Battou y Sora. Quien fuera la vieja, no eran buenas noticias.

.- Usted...- logró balbucear al fin Fé.- ¿Qué hace aquí?- alzó una ceja.- ¿Vino a supervisarme? ¿No confía en mí?

La mujer del mostrador se volvió a mirarla.

.- Al contrario, querida, generalmente, me carga tener que hacer esto personalmente, por eso te contraté, pero entonces no pensé que se inmiscuirían estos dos viejos conocidos.- la vieja suspiró.- Déjelo ya, me lo llevaré yo misma...- dijo, apuntando con el mentón al tipo que estaba atrapado en la red, mirando con ojos desorbitados.

.- Tu...- dijo el hombre atrapado en la red, reconociéndola. La vieja sólo asintió.

.- Bueno, pero….- dijo Fénix, dudosa.

.- Se te pagará igual.- la interrumpió la vieja. Fé sonrió.

.- Perfecto, entonces es todo suyo.- dijo, soltando la red y retrocediendo.

La vieja se volvió a Sora y Battou, pero no dijo nada, sólo los miró sonriente...

.- Mamá...- dijo la chica con un hilillo de voz. La vieja sonrió aún más, mostrando los dientes blancos y relucientes. Iba a abrir la boca cuando otra voz volvió a irrumpir en el lugar, sobresaltando a los presentes.

.- ¿Qué demonios está pasando aquí?

Todas las cabezas se volvieron hacia la escalera de la tienda, hacia los escalones que llevaban al departamento de Abril, cerca de la puerta. Donatello miraba perplejo desde la escalera, bo en mano. Hacía rato que escuchaba ruidos, pero nadie le había querido prestar atención.

Miguel hacía algo en la cocina mientras Casey había salido a comprar más cervezas, dejando a Abril confirmar con el diccionario que efectivamente "flux" no era una palabra, de hecho, ninguna de las palabras que Casey había formado existían realmente,...

Se suponía que Don tenía que poner de una vez la película en el reproductor, pero seguía escuchando cosas desde el piso inferior, así que había decidido bajar de una vez a ver qué pasaba.

Esperaba encontrar algo: un gato, un ratón, una polilla… pero no la tienda iluminada y llena de gente desconocida en su interior.

.- ¡Don!.- saludó Fé con la cara llena de felicidad, sacudiendo una brazo en su dirección.- ¿Hola viejito, cómo estás?

Don sonrió, comenzaba a devolver el saludo cuando sacudió la cabeza.

.- ¿Pero qué estoy haciendo? Fé, ¿qué pasa?- comenzó, mirándola un segundo a ella antes de pasear la vista por la habitación.- ¿Sora? ¿Aquí también? ¿Quién es el sujeto alto? y ¿esa es una persona adentro de esa red? ¿Qué está pasando? ¿Qué hace todo el mundo aquí?.- terminó, arrugando la cara.

.- Don...- Raph ya se había puesto de pie, pero seguía en su lugar.

.- ¡Raph! estabas aquí también.- Don bajó un par de peldaños más.- y ese de ahí es ¿Leo? ¿Está bien?

.- Espera, espera...- lo atajó Raph al ver que comenzaba a bajar las escaleras.- Dame un segundo para explicar...

.- ¿Pero qué diablos es esto?- gritó alguien al lado de Don, casi chocando con él al aparecer de improviso por la puerta.

Raph bajó la cabeza y suspiró.

Miguel, vestido con un delantal amarillo pato, bajó un par de escalones más que Don y se quedó ahí mirándolos a todos sin dejar de batir el contenido de un bowl que sostenía en las manos.

.- Viejo, claro que había ruido aquí abajo.- murmuró a Don, éste asintió.

Battou dio un paso hacia ellos.

.- Esto se puede explicar fácilmente, no hay porqué ponernos nerviosos y...

.- ¿Qué demonios hace toda esta gente en mi tienda?.

Battou quedó con la boca abierta y luego hizo una mueca de dolor. Abril había llegado de la misma forma que Miguel, pero casi había perdido el equilibrio al ver a tantos metidos dentro de la misma habitación. Se quedó cinco segundos parada en la escalera, pero al ver que nadie le respondía, bajó corriendo y se detuvo cerca de Fé y Sora que estaban nuevamente mirándose asesinamente ahora que Battou no estaba acerca para separarlas.

.- Ese sofá es bastante cómodo.- comenzó Fé en voz muy baja, sonriendo maliciosamente.- Lástima que te fueras tan pronto, te perdiste la mejor parte.- Sora no hizo ni dijo nada, pero sus ojos se volvieron aun más brillantes. Fé sonrió maliciosamente - Acércate un poco más, perra, y vas a terminar escupiendo dientes hasta navidad...

Sora dio un paso más hacia ella y Fé comenzó a sentir algo extraño emanando del cuerpo de la chica, una especie de calor.

Abril vio lo que pasaba entre las dos mujeres y decidió alearse de ahí. Se volvió hacia Raph, notando en el camino que había un hombre desconocido metido dentro de una red en el suelo.

.- Raph, exijo una explicación en éste instante.- dijo.

Raph trataba de saber qué pasaba entre Fé y Sora, pero al escuchar a Abril saltó al instante en su dirección.

.- ¿Y por qué tengo que ser yo siempre el responsable de todo?.- gritó enojado.

.- Pues porque….- había comenzado Abril, pero después se detuvo. Sus ojos acababan de encontrar a Leo en el piso, cerca de Raph.- ¿Leo? Dios mío ¿que le pasó? ¿Qué...?

Se había puesto en movimiento hacia él, pero Raph la atajó con un brazo antes de que se acercara demasiado.

.- No, no es buena idea.- le dijo, arrugando la cara.- Déjalo solo nomás.- De verdad no quería que la chica viera a su hermano en ese estado.

Abril se le quedó mirando perpleja, pero sin intentar zafarse aún de su abrazo.

.- Pero, entonces, qué...

Raph iba a abrir la boca cuando la voz de Battou atrajo su atención. Volvió la cabeza en su dirección.

.- ¿Y eso es merengue?.- dijo Battou, interesado en el contenido del Bowl que Miguel seguía batiendo. Miguel asintió, dejando de batir para mostrárselo.- Vaya, qué consistencia ¿cómo lo haces? Lo he intentado, pero aún no lo logro...

Miguel estaba por responder cuando un golpe en la nuca lo hizo callar.

.- Auch.- protestó, frotándose la cabeza y volviéndose molesto hacia Don.

.- Deja de jugar a la dueña de casa y trata de averiguar qué está pasando aquí.

Miguel lo miró confundido un segundo y luego se volvió hacia los demás.

.- ¿Alguien podría explicar, por favor, qué sucede?.- gritó a la concurrencia. Todos lo miraron por un segundo, pero ninguno se dignó a responder, volviendo todos a lo suyo. Miguel se encogió de hombros mirando a Don.

.- Lo intenté, viejo.

Fé agarró a Sora por el cuello del abrigo y la atrajo hacia ella sonriendo, casi levantándola del piso.

.- Los ojitos rojos no me asustan.- le dijo sonriendo.

.- Espera un segundo y entonces te vas a asustar...- le respondió Sora, apenas alzando la voz. De pronto su pelo había comenzado a flotar a su alrededor...

.- El secreto es el azúcar...- susurró Miguel, apenas audible a Battou. Éste pegó la oreja a él.

.- ¿Ah, si?

.- Si, suaviza la mezcla, sólo tienes que...

Raph no sabía a quien mirar, tenía Abril envuelta en un brazo para que se quedara quieta, Battou lo distraía con su conversación de merengues, Fé estaba por estrangular a Sora si Sora no la freía primero, la vieja del mostrador estaba muerta de la risa y el tipo de la red todavía no lograba soltarse a pesar de que ya nadie le estaba prestando atención.

Miró a todos lados, afligido, hasta que el sonido de la puerta trasera de la tienda al abrirse lo sobresaltó.

.- ¿Pero qué mierda pasa aquí?.- preguntó a gritos Casey, casi dejando caer el pack de cervezas que traía en la mano.

.- Otro...- suspiró Raph.

.- ¿Raph?, qué… quién diablos es toda esta gente…- se quedó mirando a todos de uno en uno, boquiabierto.-… aunque las chicas no están nada mal.- susurró para sí al final.

Raph comenzó a volverse hacia Leo en el piso.

.- Eh, viejo, éste sería un buen momento para que alguien pusiera un poco de orden y...

Se calló en mitad de la frase, Leo estaba profundamente dormido.

.- Ok, ya entendí...- suspiró frotándose los ojos. Luego se volvió a la concurrencia.- A ver...- comenzó tomando aire para alzar la voz.- Fé, suelta a Sora, Sora ni empieces a hacer flotar las cosas y por última vez ¡no pasó nada en el maldito sofá!...- gritó señalándolas a ambas quienes se paralizaron al instante, luego apuntó a la vieja.- Señora, no se mueva de ahí, tú, el de la red, lo mismo, que no se te mueva un pelo ¿entendiste?.- le gritó. El tipo se quedó perfectamente inmóvil. Luego Raph se volvió hacia el otro lado de la habitación, empujó a Abril hacia Don.

.- Don sostenla un segundo, Miguel como te vea batir eso una vez más, te juro que…- terminó la frase haciendo un puño con la mano.

Miguel se detuvo en el acto, congelado. Finalmente Raph se volvió a Casey.

.- Y tú... – bajo el brazo, desanimado.- Tú sólo guarda silencio.- dijo al fin con cansancio. Casey se le quedó mirando perplejo.

Se dirigió al centro de la tienda, parándose entre la vieja y las dos chicas. Battou lo siguió.

.- A ver si alguien me explica esto, rápido, fácil y bonito y luego desaparecen todos de acá..-. Gritó una última vez.

La vieja asintió.

.- Le cedo el honor a mi vieja amiga...- dijo, inclinando la cabeza hacia Sora.

Sora se paralizó como si le hubieran dado un tiro al escuchar su nombre, se separó finalmente de Fé y miró a la vieja con cierto temor, miró a Battou, quien asintió y finalmente se volvió hacia Raph.

.-El trato del que hablamos...- comenzó en voz apenas audible...- Nos perdonaron el castigo si aceptábamos corregir nuestro error...

Raph alzó una ceja sin entender, pero Sora no siguió hablando, parecía haberse puesto a temblar un poco. Battou vino tras ella y puso su mano en su hombro.

.- Es fácil, sólo tenemos que evitar que otros acepten tratos de esta vieja y se vuelvan demonios como lo fuimos nosotros...- concluyó Battou.

.- ¿Demonios?.- preguntó Raph. Battou asintió.

.- Seguro lo recuerdas…- le dijo.

.- Si..- dijo Raph gruñendo.

.- Ésta vieja es la encargada de reclutarlos...- siguió Battou.- convence a los pobres estúpidos de dar su alma a cambio de hacerlos más poderosos de lo que podrían ser jamás, de volverlos demonios a su servicio. Los demonios son fuertes, sin remordimientos. Es tentador…

La vieja estalló en una carcajada.

.- No te quejaste cuando tuvimos nuestra pequeña conversación hace tiempo... Si mal no recuerdo, estabas ansioso de comenzar.

Battou sonrió, pero la miró con odio.

.- ¿Ésta es enemiga tuya entonces..?.- preguntó Raph tratando de entender. Battou asintió sin volverse a mirarlo, con los ojos todavía clavados en la vieja.

.- Si. Es mamá Kasdaya, La convertidora de demonios.- dijo y luego se dirigió a la mujer.- Pero he aprendido algunas cosas desde entonces, mamá.

La vieja solo siguió sonriendo.

.- No vas a pelear conmigo ¿verdad? Ni tu eres tan tonto...- le dijo.

Battou se rió.

.- No, sabes que no puedo, además ¿para qué? Me conformaré con evitar que transformes a este maldito bastardo.

Diciendo esto se agachó y del cuello de la camisa agarró al tipo y por fin lo sacudió de la red. Quedó suspendido en el aire un par de minutos y luego puso sus pies de vuelta en el piso, donde se quedó, tratando de mantener el equilibrio...

.- Ya es tarde. La oferta está hecha, sólo tiene que aceptarla y el trato estará hecho...- le dijo la vieja con tranquilidad.

Battou iba a abrir la boca cuando una nueva interrupción los hizo volverse a todos.

Ésta vez fue la puerta principal al abrirse de golpe.

Al interior se precipitó un tipo vestido con ropas sucias, oliendo a alcohol, con un sombrero en la cabeza y la cara y las manos negras de mugre...

.- ¡Esperen...!- gritó, extendiendo el brazo frente a sí.

Se quedó de pie frente a todos, con el ceño fruncido. El silencio a continuación fue absoluto.

El recién llegado vio a Sora y a Battou frente a él, y luego se percató de que tenía a lo menos otras seis personas más alrededor con los ojos fijos en él. Bajó mecánicamente su brazo. Aguardó un par de segundos más y luego se paró derecho e intentó aclararse la garganta..

.- Mis disculpas a los presentes...- dijo en tono solemne.

Los presentes siguieron mirándolo con los ojos de par en par y sin mover un músculo. El extraño se hizo el desentendido y simplemente se volvió a Sora y a Battou

.- Me costó bastante encontrarlos.- les dijo con seriedad.- pero es urgente que les advierta que deben tener cuidado porque...- de pronto se calló. Acababa de descubrir a la vieja sentada en el mostrador.- Oh...- dijo al fin, tratando de estirar algo más su ropa.- parece que llegué tarde.

.- Si, ya lo sabemos.- dijeron al unísono Sora y Battou desanimados.

.- Dios, estos tipos nunca llegan a tiempo...- murmuró para sí Sora, dándole la espalda al recién llegado que de todas formas la había escuchado perfectamente. Alzó una ceja, ofendido.

.- Pues, lo siento, pero no es culpa de la Administración: si hubieran leído los memos antes de salir, no tendría que estar yo corriendo por todas partes para informarles de algo que ya deberían saber ¿pero alguien se toma la molestia de leer los memos? No, claro que no, no sé ni para queme molesto, más profesionalismo me gustaría ver a mí…

Por toda respuesta, Sora lanzó un bufido, todavía dándole la espalda.

.- Y a mí que me dejaran de hinchar las pelotas.- balbuceó ella en voz baja. El sujeto simplemente se cruzó de brazos y también le volvió la espalda.

.- Vale, vale, nos cuidaremos de leer tus memos la próxima vez...- le aseguró Battou con una sonrisa. El hombre lo miró de reojo.

.- ¿Y el diario mural de informaciones? .- preguntó.- Sabes lo que preocupo de tenerlo al día sólo para que todos ustedes lo ignoren...

.- Si, si, ese también, ese también...- siguió asegurándole Battou.

.- Bueno, bueno, pero no nos distraigamos...- interrumpió Raph. Se volvió hacia la vieja y luego hacia Battou.- ¿Qué pasa ahora entonces?

Fé logró deslizarse junto a Raph y le habló al oído.

.- Esta fue la vieja que me contrató.- le susurró al oído. Raph puso cara de sorpresa y asintió.

.- Así que acabas de aceptarle dinero al diablo...- dijo, pensativo. Fé alzó una ceja.

.- Eso fue en sentido figurado ¿verdad?.- preguntó, pero Raph sólo suspiró en respuesta.

.- Es largo de explicar.- dijo.

Battou sacudió la cabeza.

.- Estamos perdiendo el tiempo...

.- Eso mismo digo.- agregó la vieja.- Todos sabemos que el que tiene que decidir aquí es él...

De pronto, el tipo que recién salía de la red se encontró con todos los ojos encima.

.- Pero qué mierda...- empezó, comenzando a cohibirse.

.- La oferta.- dijo la vieja, clavándole los ojos.- ¿La aceptas o no?

.- Si ¿cuál es tu respuesta?.- preguntó Battou a su vez, con algo de ansiedad.

El hombre se quedó en silencio, con la boca abierta.

.- ¿La oferta?.- repitió embobado.

.- La oferta, la oferta, estúpido.- lo apuró la vieja.- la promesa de darte el poder de hacer lo que quieras cuando quieras, esa oferta, tenías que darme la respuesta esta noche...- terminó, casi gritando. El sujeto abrió la boca un segundo y luego sonrió asintiendo. La vieja se volvió a Battou y Sora.- No pueden hacer nada contra el libre albedrío, si éste tonto acepta, será su decisión, piénselo, ya es un maldito miserable con un enorme potencial para el mal, imaginen lo que podría hacer con un poco de poder...

El hombre fue hasta la vieja y se detuvo a su lado. Luego se volvió hacia los demás.

.- Ya decidí. Me quedo con la vieja.- dijo.

.- Sólo tienes que decirlo, cariño...- dijo a su vez la vieja, melosa.

El hombre iba a abrir la boca, pero Sora se le adelantó.

.- Espera...- lo detuvo.

El sujeto se volvió hacia ella molesto.

.- ¿Qué quieres?

.- No puedes aceptar, no tienes idea de en lo que te estás metiendo...

.- Oye, si es por lo del alma inmortal, me importa un carajo...

.- ¿Tú te crees que es sólo por eso, estúpido?.- le gritó ella de vuelta, sorpresivamente furiosa. Siguió avanzando decidida hacia el hombre. La vieja la miró con odio, pero no hizo nada para evitarlo.- ¿Quieres saber qué te va a traer este trato? ¿Poder? ¿Eso crees? No, no es eso...- Sora avanzó hasta detenerse frente al tipo, a sólo centímetros. Éste la miró sin hacer nada, boquiabierto.- Esto es lo que esta vieja te ofrece...- dijo y puso su mano sobre la frente del hombre, presionando con fuerza su cabeza.- Esto es todo lo que hay al final...

El sujeto abrió los ojos de par en par, pero la dejó hacer, sin oponer resistencia. Por varios minutos, nadie dijo ni hizo nada y en el lugar no voló una mosca. El hombre se quedó en silencio también, con los ojos todavía desorbitados, mirando a la nada, con la mano de la chica sobre su frente.

De pronto abrió la boca y comenzó a quejarse, débilmente al principio, pero pronto fue alzando la voz, cada vez más. Después de un rato, eran verdaderos gritos de terror.

La mano de Sora había empezado a temblar, todo su cuerpo había empezado a temblar... habían un par de lagrimas en sus ojos... Dejó que el hombre gritara un par de minutos más y luego lo soltó. El tipo cayó sobre sus rodillas, agarrándose la cabeza.

Sora retrocedió y se le quedó mirando mientras seguía gritando, desesperado, balbuceando incoherencias.

La vieja la miró con desprecio.

.- ¿Te gustó?.- preguntó Sora, agitada.- Pues ahí es donde termina el camino. Un minuto ahí se vuelve una eternidad ¿verdad?.- siguió, secándose las lagrimas. El tipo seguía lloriqueando en el suelo, sin atreverse a levantar la cabeza.- Yo sé lo que es eso...- dijo al fin ella, antes de darle la espalda.- Yo estuve ahí.

.- No... No quiero...- comenzó a gritar el hombre en el suelo.

Sora se alejó y fue a detenerse junto a Battou quien la rodeó con un brazo y la atrajo hacia sí. Ambos se volvieron a ver a la vieja.

.- No quiero...- siguió gritando el tipo, hasta que se puso de pie y comenzó a correr a tropezones, en dirección a la puerta. Siguió gritando cuando alcanzó la puerta y siguió gritando cuando la atravesó... segundos después aún escuchaban sus gritos apagándose calle abajo.

.- Eso es jugar sucio...- dijo la vieja, arrugando la cara, pero finalmente sonriendo. Sora no respondió.- Al menos me queda la satisfacción de que te acuerdas bien de nuestro tiempo juntas...- dijo.- Ok. Ganaste, pero sólo esta. Hay otras. Muchas más. Por una perdida, mis chicos ganan otras cien. Ahora, si me disculpan...

La vieja comenzaba a incorporarse del mostrador cuando una voz la detuvo.

.- Un momento.

Todos se volvieron hacia el recién llegado quien había comenzado a caminar hacia la vieja.

.- Señora, nosotros tenemos una cuenta pendiente...

La vieja se volvió a verlo como si recién se hubiera dado cuenta que estaba ahí...

.- Tú... – sonrió divertida.- ¿pero que has estado haciendo? ¿Te quedaste corto de personal que te estás llevando mis existencias?

.- Ah, cállate vieja tonta, ahora verás, aprovecharé el viaje ya que estoy aquí...

El hombre caminó hasta ella hasta quedar a sólo unos metros del mostrador y se detuvo frente a la vieja. Ésta, por su parte, se había puesto de pie sobre la superficie de cristal, sin el menor esfuerzo, casi como si flotara. Los ojos del hombre estaban adquiriendo una tonalidad azul brillante resplandeciente, cuando un grito de Sora lo detuvo.

El sujeto se paralizó al instante, desapareciendo de inmediato el extraño efecto de sus ojos. La vieja también pareció relajarse, volviéndose intrigada hacia la otra mujer.

.- ¿Qué?- preguntó el hombre, sin entender, algo molesto. Sora fue hasta él, seguida de Battou y entre los dos le hablaron al oído.

.- ¿No?- preguntó el tipo después de unos cuantos susurros, volviéndose a mirarla. Ella le siguió hablando al oído.

.- Si... traería complicaciones...- le susurró Battou en su otra oreja.

.- ¿Ah, si?- volvió a preguntar el hombre.

Por espacio de algunos minutos, los tres conferenciaron en voz apenas audible mientras todos los demás observaban sin entender.

Finalmente se separaron.

.- Bien...- anunció el tipo del traje sucio, en voz alta y solemne.- Me han hecho la especial solicitud de no destruir esta tienda, así que pospondremos nuestra pelea para otra ocasión ¿te parece?.- preguntó a la vieja.

Ésta asintió, despreocupada.

.- Tenemos una eternidad para eso.- dijo al fin antes de volverse a Sora.

.- Nos vemos, cariño...- le dijo, sonriendo un segundo antes de desvanecerse en medio del aire.

Apenas se hubo ido, Sora se relajó por completo, las rodillas casi se le doblaron...

Al segundo siguiente de desaparecer la vieja, la habitación se lleno de murmullos, gritos, exclamaciones, protestas, quejas de que en verdad nadie había entendido nada, de que quién iba a explicar todo el asunto, que no era posible y así hasta el infinito...

Después de mucho rato y mucho esfuerzo, Raph logró convencer a todos de que no importaba, que podían volver a lo suyo, que a fin de cuentas nada se había dañado, que en verdad no estaba de humor para dar explicaciones, que más tarde les contaría todo... y de que iba a moler a golpes al próximo que hiciera una pregunta al respecto...

Ese fue al argumento de peso.

Finalmente, Abril volvió a subir las escaleras, junto con Don, Miguel y su merengue y Casey, a ver si terminaban la noche de juegos y películas, tratando de olvidarse de la cuestión, tratando de convencerse de que, de todas formas, la mitad de las veces no tenía idea de lo que estaba pasando a su alrededor y de que era bueno por una vez que fuera otro el que se hiciera cargo del queso.

Raph se quedó abajo, encargándose del resto de la gente, aunque luego de que los chicos volvieran al piso superior, casi no quedó nadie. La vieja extraña se había ido y el hombre apestoso había desaparecido tan repentinamente como había llegado.

Tampoco había rastro ni de Leo ni de Sora...

Se dio una vuelta sobre sí mismo.

.- Mierda...- masculló entre dientes.

No podía dejar que Sora se fuera, no podía dejar ir a Leo en ese estado. Pensó un segundo la posibilidad, pero en verdad no creía que después de todo lo que acababa de pasar se hubieran ido juntos...

Sacudió la cabeza.

Sintió una mano en su hombro.

.- Ve a buscar a Sora...- le dijo la voz profunda de Battou.- Yo me hago cargo de tu hermano.

Raph le apartó la mano de un golpe.

.- La última vez que te encargaste de Leo, le reventaste la cabeza contra el suelo...- siseó.

.- Qué rencoroso…

.- Deja...- dijo Fé a su lado.- yo lo estaré vigilando...

Battou sonrió al sentirse traspasado por la mirada de la mujer.

.- Si... he notado cuánto le gusta a Ud. hacer eso...

Su sonrisa desapareció cuando Raph lo agarró por las solapas y lo atrajo hacia su cara.

.- ¿A dónde se fue?- le preguntó.

.- ¿Quién, Sora? ¿Es necesario que seas así de rudo?

.- ¡Responde!

Battou sonrió nervioso.

.- No tengo idea. ¿A dónde cree Ud. Que pudo haber ido?...

Raph soltó un segundo la presión y se volvió a mirar a la nada, pensando...

.- Si, si, ya casi...- comenzó Battou, sonriendo. Finalmente Raph lo soltó y se volvió hacia la puerta que daba al callejón, segundos después desapareció tras ella. Battou se volvió a ver como se alejaba.

.- Finalmente se le ocurrió algo...- susurró, luego se volvió a Fé.- ¿Nos vamos?, ese chico se va a caer de alguna parte si lo dejamos solo...

Fénix negó con la cabeza.

.- Adelántate, te estaré siguiendo de cerca, pero no quiero que me vea...

Battou alzó una ceja. Fé se encogió de hombros.

.- No soy la persona ideal para llevarlo casa, es todo. – dijo pensativa, dándole la espalda.

Battou la observó con curiosidad un segundo...

Luego sonrió.

.- No. No todavía.- susurró, pero Fé no logró escucharlo.

.-

TBC

Banda sonora:

It's a disaster.- Ok Go