Nota: Hola a todos y todas las personas que siguen este fic, ante todo gracias por continuar a mi lado en esta aventura. Quería aclarar que Posy es niña, creo que hubieron mal entendidos por mi culpa. Rory es el primer hermano de Katniss y Posy su hermana menor. Por lo tanto el que fue llevado a prepararse para la cosecha es Rory.

Capítulo X "Los Juegos del Hambre"

-¡Felices juegos del hambre!, ¡Y que la suerte esté siempre, siempre de su lado!- dice Effie Trinket la enviada del capitolio con pelo rosa. Continua con su sermón alegre de cada año -¡Las damas primero!- Dice emocionada, sacando un papel de la gran urna y por dentro yo sólo puedo pensar en mi; Que no sea yo, que no sea yo, que no sea yo...

-¡Primrose Mellark!- Grita a todo pulmón, haciendo que la poca sangre que quedaba en mi rostro desaparezca cual fantasma en la noche.

Escuchaba los gritos desesperados de la familia Mellark, el grito de sus hermanos mayores y el grito afónico de él quien era sujetado por varios guardias. Al fin después de varios años de no verlo a los ojos, esos ojos destellantes y brillantes del color del cielo. Peeta, el chico que me traicionó, Petta, el chico al que traicioné, Peeta, el chico del pan, Peeta, el hermano de Prim.

Veía a Prim caminar a través de esas largas filas de niñas aliviadas y a la vez tristes, veía como esa pequeña de cabello rubio a la que tanto amaba caminaba espantada como un pequeño gato. No me había percatado que Prim también había sido arrastrada a la fuerza igual que mi hermano Rory.

-Piensa Katniss, piensa...- Sentía que mi corazón se detenía ante aquella escena, como si el tiempo se hubiera detenido en segundos, veía al señor Mellark que sostenía a su esposa tirada en el suelo quien intentaba alcanzar a su pequeña. Veía a sus hermanos mayores siendo sostenidos por otros chicos, veía a Peeta que peleaba con los agentes de la paz.

-¡Me presento voluntaria!- Fue lo primero que alcancé a decir, aún con las palabras tambaleantes y entrecortadas.

Todo el mundo dirigió su mirada ante mi grito desesperado. Caminé rápidamente hacía Prim pero antes de que pudiera tomarla un brazo me jaló con extrema fuerza.

-¿Qué haces?- Veía la mirada perdida de Gale, con su mandíbula apretada por el enojo, pero no le dije nada, sólo me solté de su brazo y continúe mi camino hacía Prim.

-Katniss- Gritó entre sollozos mientras me abrazaba.

-Ve con tus hermanos- Decía temblorosa.

-Katniss- Se aferraba a mi cuerpo al mismo tiempo que Peeta la tomaba por la cintura.

-¡Katniss!- Gritaba Prim mientras yo me dirigía al pódium.

-¡Excelente!- Gritaba emocionada Effie -Pero hay que seguir el protocolo que nos dice...-

-Qué más da- Intervino el Alcalde quien me daba una sonrisa triste y desorientada a la cual sólo respondí con una mirada nerviosa.

-¡No, Katniss!, ¡No!, ¡No puedes ir!- Escucho la voz de Prim que aún intenta detenerme y veo como la abraza Peeta para que calle.

Me armo de todo el valor que puedo, la decisión estaba tomada, así que subo los escalones intentando no mostrar mi miedo, pues al ver la repetición los tributos podrían verme como una presa fácil.

-¡Bueno, bravo!- Exclama Effie -¡Esté es el espíritu de los juegos!- Está encantada de ver por fin un poco de acción en su distrito -¿Cómo te llamas?-

-Katniss Everdeen- Respondo con dificultad.

-No querías que nadie te robara la gloria ¿Verdad?, ¡Vamos a darle un gran aplauso a nuestro tributo!- Dice emocionada.

Pero nadie aplaude, todo se queda en silencio, como cada año, nuestro silencio que marca la única forma en que podemos oponernos a esta cruel masacre. Sin embargo uno, dos, tres, cuatro, hasta que todos se llevan los tres dedos centrales de la mano izquierda a los labios y después me señalan con ellos. Un antiguo gesto de nuestro distrito, uno raramente usado; Uno para dar gracias, uno de admiración, uno de despedida a un ser querido.

Y entonces siento como las lágrimas amenazan con salir de mis ojos, pero, para mi buena suerte Haymitch escoge el momento perfecto para hacer su típica escena de cada año.

-¡Mírenla, mírenla bien!- Brama entusiasmado, pasándome su brazo por mis hombros -¡Me gusta esta actitud!- Su aliento apesta a alcohol -¡Corriendo a salvar a una pequeña niña que ni si quiera es su sangre!, ¡Eso es valor!, ¡Ella tiene coraje!- Exclama triunfal -¡Más que ustedes!- Me suelta y se dirige a la parte delantera del escenario -¡Más que todos ustedes!- Grita señalando la cámara, pero de pronto cae y queda inconsciente en el suelo.

-¡Qué día tan emocionante!- Exclama Effie tratando de volver al espectáculo mientras llevan a Haymitch en una camilla. -¡Pero todavía queda más emoción!, ¡Ha llegado el momento de elegir a nuestro tributo masculino!- Se encamina hacia la urna y toma uno de los papeles.

Mi mente nerviosa no tiene si quiera tiempo de desear que no salga nadie cuando Effie grita el nombre que tanto temo.

-¡Rory Everd...!-

-¡Me presento voluntario!- Se escucha una voz entre los jóvenes, Effie ni si quiera había terminado de decir el nombre de mi hermano cuando alguien ya se había presentado para voluntario.

-¿Quién es?- Buscaba esa voz entre los chicos, una voz que no reconocía, una voz que me hacía temblar y de entre todos esos chicos, una melena rubia se aproximaba en mi dirección.

-Oh no- Pienso con temor -Él no-

Peeta dejó llorando a Prim en los brazos de su hermano mayor y se dirigió a mi encuentro. Lo veo avanzar hacia el escenario; Altura media, bajo y fornido con su cabello rubio que le cae en ondas sobre la frente.

Effie volteó a ver al alcalde algo conmocionada a lo cual él sólo le respondió con un ligero cabeceo de aceptación.

-¡Bueno, pasa, pasa!- Dice alegre -¿Cómo te llamas?- Pregunta entusiasmada.

-Peeta Mellark- Responde lo más tranquilo que puede.

-Apuesto mis calcetines a que la pequeña de allá atrás es tu hermana, pero como se ha ofrecido voluntaria está jovencita vienes a reclamar la victoria de tu familia ¿Cierto?- Sonríe -¡Este día sí que está emocionante!- Grita de felicidad.

-¿Por qué él?- Pienso. Después intento convencerme de que no importa, de que Peeta Mellark y yo no somos amigos, ni si quiera somos vecinos y nunca hablamos. Nuestra única interacción real sucedió hace muchos años, y seguro que él ya la ha olvidado; sin embargo, yo no, y sé que nunca lo haré.

El alcalde leía un discurso bien diseñado, pero yo no le prestaba atención, mi mente viajaba en otro lugar, en otro tiempo, y uno muy oscuro en realidad.

Era una tarde lluviosa, una como pocos recordarán. Mi padre había fallecido meses atrás y el golpe había sido demasiado para mi familia. Recuerdo que no podía moverme, que el dolor me doblaba mientras yo gritaba al cielo preguntando; ¿Dónde estás?. Por su puesto nunca recibí respuesta, nunca lo volví a encontrar. En esos días el distrito nos concedió una pequeña suma de dinero como compensación por su muerte, lo suficiente para un mes de luto después del cual mi madre tendría que encontrar un trabajo, sin embargo Hazelle quedó devastada por la muerte de mi padre, como una muñeca de trapo sin vida. No se movía y muchas veces pensé que ni si quiera respiraba. Rápidamente nos acabamos el dinero, Gale y yo teníamos que cuidar de Vick, Rosy y la casi recién nacida Posy.

Gale no podía trabajar en las minas porque era muy joven, así que intentamos mantenernos con vida lo mejor que pudimos, pero estábamos al borde de la hambruna.

Ese día estaba recostada bajo un árbol, como un pequeño animal asustado. No quería regresar a la casa, ver el cuerpo casi inerte de mi madre quien no podía alimentar a Posy por la falta de leche en su cuerpo. Ver a Vick y Rory delgados suplicando con sus ojos algo de comida a pesar de que sus labios sellados intentaban no preocuparme, pero sobre todo a Gale quien se encontraba desesperado y enojado.

De pronto escuché una campanilla bien conocida, un olor a pan me envolvió rápidamente y una sombra se acercó rápidamente hasta a mí, sin embargo no pude distinguir de quien se trataba en ese instante, cuando abrí los ojos Prim me tenía en su cuarto.

Estaba sorprendida ante aquel acto, hace años atrás que había dejado de hablar con la familia de los Mellark sobre todo con el señor y la señora Mellark, quizás en un punto de la vida pensé que ellos no se acordarían de mi, la única que hablaba conmigo de vez en cuando era Prim, sin olvidar que era tan dulce y siempre me llevaba alguna pieza de pan a la escuela, pero los últimos días había dejado de asistir por la falta de fuerzas.

-¿Cómo estás?- Escuché de pronto la voz de la señora Mellark, casi había olvidado su cálida sonrisa, se sentó en la cama y me acarició el cabello, fue en ese instante donde no pude más, lloré como una niña pequeña abrazándola con tanta necesidad de afecto.

Recuerdo que aquel día Prim subió con tres enormes barras de pan recién hechas, una bolsa de galletas y dos botellas de leche. Desde allí supe que mi vida le pertenecía a Prim y a la señora Mellark, que si algún día la vida de cualquiera de las dos estaba en peligro yo arriesgaría la mía por el bien de ellas.

Y aquí estaba, parada frente al distrito 12, dándole la mano al que sería mi adversario en los Juegos del Hambre, al chico que asesinaría si quería regresar con vida, frente al chico que me tendría que quitar la mía si quería regresar con Prim.

Estábamos parados frente a frente para comenzar esta travesía, para comenzar los juegos del hambre.

¡Gracias a todos por sus ánimos!

¡No olvides dejar un lindo Review! Ya sea que te guste o no te guste, recuerda que mientras más apoyo reciba más rápido subiré el siguiente capítulo xD