¿A qué el capi de esta semana no estuvo super bueno? Sé que me tarde algo en subir, pero estoy corta de tiempo.
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Disclaimer:Bones no me pertenece. Es de FOX, Hart Hanson, Stephen Nathan y todos sus productores. Incluyendo a Kathy Reichs quien hizo esos maravillosos libros sobre Temperance Brennan. No lo hago con fines de lucro sino por diversión, ningún personaje me pertenece.
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¿Quién es la Doctora Bones?
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Booth andaba de un lado a otro en su oficina, su hija observaba desde el escritorio como su padre inconscientemente haría un enorme agujero en el suelo, sabía por que él estaba tan preocupado. Hoy ella se iría a no ser que hiciera algo al respecto. Luego de un rato, Seeley se sentó en la silla que estaba junto a su hija. Alguien tocó la puerta.
-¿Papá?
-¡Hey! Parks.- exclamó. Se levantó. -¿Cómo estás campeón?
-¿No crees que estoy un poco grande para que me llames así?
Josephine observó al joven, era rubio, de tez clara, y ojos castaños como los de su padre. Si era quien creía que era, entonces estaba viendo a su hermano en persona.
-No me importa si tienes cincuenta años, siempre serás un campeón para mí.
Parker sonrió ligeramente, vio a la pequeña que estaba junto a su padre y le sonrió. –Hola, soy Parker Booth.- le tendió la mano para que la tomará.
Ella sonrió. –Soy Josephine Brennan.- dijo orgullosa. Y tomó su mano, ella notó como la sonrisa sincera de Parker, se volvía una forzada. ¿Acaso me odia? Pensó.
-Mucho gusto.
-Uh, Parker ella es… hija de Bones… y- pero él lo interrumpió.
-¿De quién?
-Bones. Ya sabes, la doctora Bones. Temperance Brennan.- Hizo una mueca de confusión. –¿No la recuerdas?
-Papá. No sé de quién me hablas.
-Bueno, ella fue una compañera mía, la veías en el Dinner. La piscina de su apartamento. ¿La recuerdas?- Negó con la cabeza.
-¿Mac'n'Chesse?
Negó otra vez.
-Era antropóloga en el Jeffersonian, estudiaba huesos… tenías cuatro años cuando la conociste.
Volvió a negar.
Booth lanzó un suspiro de frustración. ¿Cómo su hijo había olvidado a Bones? Sabía que era de esperarse, pero aún así, él tenía nueve años cuando ella se fue, ya era grande.
-Bueno, Temperance Brennan fue compañera mía, la que ves aquí es su hija… nuestra hija.
Parker abrió los ojos sorprendido. -¿Cómo que "nuestra"?
-Sí, ella es tu media hermana.- Vio la niña con una expresión indescifrable. –Ya sabes que siempre quise una hermana.- le dijo con una sonrisa.
Pasaron una hora hablando, adoraba a su hermanita, era inteligente, y genial, justo como su padre… y su madre. Llevó a Josephine a comer algo, Booth le advirtió que dentro de media hora su madre iba a llegar a recogerla, él accedió a volver a esa hora.
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Greg dejó a Brennan en el Hoover, ella subió por el ascensor, justo cuando las puertas se estaban apunto de cerrar una mano las detuvo. Una mujer de cabellos rubios apareció tras la puerta, y Temperance la reconoció.
-Annette.- resopló Brennan, impresionada de su propio acto.
-A mí también me da gusto verla Doctora.- respondió con sarcasmo.
-Lo siento. No fue mi intención…
-No, está bien. Di una muy mala primera impresión.- Le dijo en un tono suave. La antropóloga parpadeo un par de veces. –Empecemos de nuevo. Soy Annette Nicolae.- Y le tendió la mano.
Brennan la tomó, aún confusa, se las arregló para decir. –Soy Temperance Brennan.
-Mucho gusto. Ahora, si vas con Seeley, probablemente quieras esperar un rato… voy hacia su oficina para "hablar" pero siempre terminamos peleando.- El ascensor arribó.
-Bueno, aquí me bajo.
-No, espera.- le pidió. –Necesito hablar contigo.
-¿Tú? ¿Conmigo?- Ella asintió.
-Sólo serán unos minutos. Te invito a un café si quieres.
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Ambas entraron al Royal Dinner, pidieron un café.
Brennan respiró hondo. –Annette. ¿Hace cuánto te conoce Booth?
-Hace unos tres años.- pero antes de que ella pudiera decir otra cosa. Annette preguntó.
-Mi turno. ¿Quién eres en verdad?
-¿Disculpa?
-Obviamente, no viniste a D. C. solamente por petición del Director de Hoover. ¿Acaso eres sospechosa de algo o una informante, testigo?- Brennan sonrió, pensó en que no debía juzgar a nadie por las apariencias, hacia años atrás, no lo hubiera hecho, pero años atrás no tenía una hija, Annette resultaba divertida.
-No, nada de eso. Trabajé con Booth hace diez años.
-¿Hace diez años?- preguntó sorprendida, luego recordó la conversación que había escuchado hace tiempo entre los nerds del Jeffersonian.
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Ellos siempre la veían mal, como si fuera un bicho, una plaga para ser más exactos, ya que ninguno tenía problema alguno con los bichos. Llevaba una bolsa de bagels, quería encajar en la vida de su esposo, se habían casado en las Vegas después de cinco meses de conocerse, por lo que había visto, la noticia les había caído como bomba a sus amigos.
-No, es que… no, Booth aún no lo ha superado. Todos los sabemos.
-Áng, él tiene que vivir otra vez. Quizás sus métodos son muy ortodoxos, pero es feliz.- dijo Cam.
-Vamos, ni tú te crees eso. Sabemos que él aún le quiere.
-Bien, lo sé, pero…
Se oyó un suspiro largo. –Ves, no puedes defender lo indefendible.
-Han pasado siete años… creo que ya es hora de que lo supere.
-Cam, la chica es un desastre, una zorra que sólo se fijó en él por su dinero. Se aprovechó de su necesidad de sentirse amado.- dijo Ángela en un tono pesado.
Annette frunció los labios y bajó la vista. Ella no era masoquista, no quería quedarse ahí más tiempo. Al menos tengo el desayuno. Pensó.
Después vino la otra conversación que le formó la idea de que Seeley la engañaba. Eso fue un año antes.
Después de salir del bufete, se dirigió al Royal Dinner, Seeley le había dicho que trabajaría hasta tarde. No tenía ganas de cocinar para ella sola, así que fue a su cafetería favorita. Justo cuando estaba a punto de cruzar la calle, vio a su esposo con una chica de cabellos rubios y ojos verdes. Ambos reían y él la miraba fijamente.
Después vino esa conversación de hacia tres años… supuso que ella era Hannah, la mujer que no había olvidado su esposo.
Con ira, se dirigió al único lugar donde sabía que obtendría una puñetera respuesta de una vez por todas. Al Jeffersonian.
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-¡No puedo creer que lo encubrieran de esa forma!- gritó. Todos la voltearon a ver desconcertados.
-¿De qué hablas Annette?- preguntó Ángela.
-¡Tú!- exclamó, señalando a la artista acusatoriamente. – ¡Te pregunté miles de veces si Seeley veía a otra! Me juraste que no lo hacía
-¡Es qué no ve a otra!
-Entonces ¿Por qué mira a la "mujer que nunca pudo superar" con ojitos de cordero degollado en la cafetería de la esquina?
Todos se vieron extrañados, Annette no entendió por qué, y lo interpretó como culpa.
-Gracias chicos, de verdad, siempre supe que me odiaban pero nunca pensé que tanto como para no decirme que mi esposo me engañaba.
Cam habló por primera vez en la noche. –No sabes ni lo que dice, Booth cree en el matrimonio, él no te engañaría ni aunque estuviera borracho en un bar lleno de mujeres que tratan de ligarlo.
-No trates de engañarme Saroyan. Sé lo que vi. Nunca dude de él ni un solo momento, pero los hechos son hechos.- dijo entre dientes. Y salió de allí. Bien, sí el podía hacerle una jugarreta de esas, ella se lo haría a él. Lo había amado de verdad, pensó que sería con él con quien pasaría el resto de su vida, pero siempre supo que había alguien más, y aunque trató de negarlo, de luchar contra el fantasma de esa mujer, no pudo.
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¿Será posible? Caviló la idea. Calculó los años, Seeley jamás le había dicho que trabajó con la autora de sus libros favoritos. Después pensó que quizás fueran sus libros favoritos porque eran de su compañera.
-Sí, trabajé con él por casi seis años, lo conocí por siete. Yo… tomé un sabático al igual que él, nos separamos por un año… luego, por varios motivos, me fui del país. Perdimos contacto.
-¿Cómo es que nunca me habló de ti? Es decir, siete años es mucho tiempo.- dijo más para sí que para su interlocutora.
-¿No te contó sobre mí?- preguntó en un tono neutro, pero por dentro le dolió lo que había dicho.
-No. No lo entiendo. De las únicas mujeres que oí fueron de Rebecca, la madre de Parker.- Annette sonrió. –Pero tú ya sabías eso. En fin, a ella y a Hannah, una reportera rubia que lo dejó cinco años antes de conocerlo.
Diez años, diez años, ambas se partieron hace diez años… ¿Quién es ella? Pensó, y por primera vez dudó de sus actos.
Vio como la cara de la antropóloga cambiaba al escuchar el nombre de la ex novia de Seeley. Se preguntó como reaccionaría si le contaba sobre su historia.
-¿Sabes? Cuando lo conocí… lo encontré tan apuesto. Era un hombre encantador y caballeroso, nos conocimos en un bar, y esa misma noche hicimos el amor.
Brennan tragó en seco. -¿En serio?
-Bueno, no. Tuvimos sexo. Pero mantuvimos el contacto, era tan atento que me enamoré de él rápidamente, y desde la primera noche quedó establecido que era un excelente amante. Él también se enamoró de mí.
Algo dentro de Temperance ardió, arrasando con todos sus pensamientos racionales dejando pasó a una inexplicable sensación, una que recordaba muy poco, una que hacía diez años que no sentía.
-Nos casamos en las Vegas cinco meses después.
-¿Tan rápido?- preguntó, mareada por la sensación que habitaba en su cabeza y estómago.
-Sí. ¿Qué puedo decir?
No, no, ese no es Booth, él nunca haría eso. Pensó.
-Me lo pidió frente al espejo de agua junto al…
-Carrito de café.- completó la oración.
-¿Cómo lo sabes?- preguntó extrañada.
-Porque ese era nuestro lugar.- respondió sin siquiera pensárselo. –No puedo creerlo.- murmuró. Sintió rabia, las lágrimas se amontonaban en sus ojos, esperando cualquier descuido por parte de ella para salir.
Annette en vez de molestarse, sonrió. –Eras tú.- murmuró para sí.
-¿Qué yo qué?
-Nada.- dijo simplemente. –Creo que no debí contarte eso.
-No, no debiste.- Hubo un silencio. Annette lo rompió.
-¿Qué querías saber?
-Yo… quería pedirte que dejarás a Booth en paz. – dijo con cierta brusquedad. –pero ya no me importa lo que hagas, puedes quitarle todo si lo deseas.
Annette dejó su taza de café en el mostrador. Dejó unos billetes en él.
-No lo haré. Quería quitarle todo porque estaba segura de que me había engañado.
-¿Y qué te hizo cambiar de parecer?
-Acabó de descubrir que no lo hizo.- dijo de manera misteriosa. –La cuenta va por mí. Nos vemos Temperance.
Y se fue.
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Brennan estaba dispuesta a dejar el lugar, cuando vio a su hija en una mesa comiendo con un extraño. Se acercó a ellos.
-¿Josephine?- preguntó.
-¿Mamá?- dijo la aludida. -¿Qué haces aquí?
-Es lo que debería preguntarte yo.- El joven carraspeó.
-Oh, lo siento. Es que…
-No, lo entiendo perfectamente. Estaba preocupada.- dijo con una sonrisa algo fingida.
-Sí.- dijo, y puso su cabello detrás de su oreja. –Soy la Doctora Temperance Brennan.
-Mucho gusto. Soy Parker Booth.
Ella dio un respingo al oír ese nombre. -¿Parker?- Dijo con un cariño inmenso. -¿Eres tú? Mírate, estás enorme.
-Gracias. Perdone, pero… ¿De dónde la conozco?
Brennan sintió como todo se le desmoronaba. Se había ido diez años, hecho uno, los había dejado, hecho dos. Se merecía eso. Conclusión lógica.
-Yo… te conocí cuando eras más chico. Trabajé con tu padre. Tenías nueve años cuando dejé de verte, es lógico que no te acuerdes.- dijo.
Josephine vio a su madre, y se mosqueó con su hermano, la conocía como la palma de su mano y sabía definir cuando estaba triste. Y jamás había visto esa expresión en sus ojos, y eso que sabía esconder sus emociones muy bien.
-Sí, lo siento. Papá me ha dicho que este renacuajo es hija de ambos.
-No me llames así.- dijo la niña, enojada.
-Pero… te he llamado así desde hace media hora y no te ha molestado.
-¡Pues ahora me molesta!- respondió. Parker negó con la cabeza.
-Bien, lo siento. Como decía, supongo que ella es mi hermana. Así que la traje a comer algo.
-Claro, claro. Es comprensible. Yo… iré a ver a tu padre. Nos vemos ahí. Fue bueno verte de nuevo Parker.
-Gracias Doctora.- le respondió con una cálida sonrisa. Cuando su madre se fue, Josephine musitó.
-Quiero irme.
-¿Cómo?- dijo Parker desconcertado.
-Qué quiero irme.
-Pensé que nos divertíamos.- dijo.
-¡Pues ya ves que no! Ahora llévame con mi papá y mi mamá. Es obvio que recuerdas a mi madre, y la lástimas de esa forma. No pienso quedarme aquí contigo ni un minuto más.- le espetó.
Parker bajó la mirada. No podía negarlo, sabía quien era Temperance Brennan, recordaba quien era ella, todos sus discursos científicos con palabras raras, sonrió al recordar que dijo que alguna vez dijo algo sobre los silogismos. Y él pensó que le había dicho tonto. Definitivamente la recordaba, pero la había querido tanto, que cuando se fue, le dolió en el fondo de su alma, se fue sin despedirse, simplemente lo dejó a él y a su padre.
Y sí había algo que no le perdonaba era haberle causado tanto dolor a su padre. Entendía perfectamente a su hermana, así que la llevó al Hoover sin discutir.
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¿Qué les pareció? ¡No me maten! Sé que dije que me iba a divertir dándole falsas pistas a Booth, pero la inspiración tiene géneros y el mío es el angst mayormente. Prometo que haré que Booth se vuelva loco de celos, pero por lo pronto…
¿A qué Jo no estuvo adorable al defender a su madre? También entiendan a Parker, él quiere mucho a su padre.
