¡Qué tal gente! Bueno, hoy les traigo éste lindo capítulo. Espero que les agrade y que lo disfruten.
Perdón por la tardanza y... ¡Feliz día del padre!
CAPITULO 11: Recuerdos confusos, recuerdos tramposos.
Sasuke secaba sus lágrimas y cambiaba su expresión a una más seria, pensando en qué estaba pasando. Mientras hacía esto, se dio cuenta de que sus manos eran más grandes que antes, y que su altura igualaba la de Itachi.
En sus sueños era un hombre como antes.
Se sintió bien; de nuevo él mismo… pero entonces recordó lo que estaba pasando ahí.
Miró a Itachi a la cara, dudoso de qué decirle. Estaba feliz por verlo… pero algo confundido al mismo tiempo.
–Hace mucho que no nos vemos, Sasuke… –le dijo Itachi en un agradable tono. Sonaba tan… él. Tan como cuando eran niños. Ya no había necesidad de disfrazarse de villano para protegerlo o lo que fuera.
Sasuke ya sabía la verdad: Que él, su hermano, lo amaba.
–Demasiado –le dijo Sasuke sonriendo nuevamente, olvidándose de su confusión.
Entonces Itachi cortó la distancia que había entre ellos y se precipitó a abrazarlo fuertemente, como nunca antes lo había hecho. Sasuke devolvió el abrazo y hundió su cabeza en el hombro de él.
Después de unos segundos, se separaron.
Se miraron a los ojos e Itachi comenzó a hablar.
–Sé que hay mucho para decir, pero no tenemos mucho tiempo –le comenzó a explicar Itachi tomándole los hombros a Sasuke.
–¿Por qué… por qué te enviaron? –le preguntó Sasuke sacudiendo la cabeza confundido.
–Creen que es mejor si yo te ayudo –le contestó Itachi.
–¿Tú sabes lo que está pasando? ¿Sabes que yo estoy en otro lado, que Sakura…? –Sasuke comenzó a hablar atropellada y apresuradamente, intentando explicarle a Itachi, pero éste lo hizo parar.
–Siempre te estoy observando –lo interrumpió Itachi–, y es por eso que ellas decidieron que tenía que venir.
Sasuke quiso hablar, pero Itachi lo interrumpió de nuevo.
–Escúchame. ¿Has visto a esa mujer de ojos negros? –le preguntó señalándole el lugar donde Sakura había cambiado el color de sus ojos y su luz de un momento a otro.
Sasuke se volteó para ver, pero ya no había nadie allí.
–¿Qué era eso? –le preguntó confuso.
–Una señal –respondió su hermano.
–¿De qué? ¿De mi subconsciente? –le preguntó Sasuke sin comprender nada de nada.
–Sí. Tu subconsciente te lo quiere advertir; no debes confundirlas, Sasuke.
–¿A qué te refieres?
–A ellas; a Sakura Haruno y a Sakura Uchiha. Son diferentes; no las confundas. No creas que tienes poder sobre ésta Sakura al igual que lo tuviste con la otra cuando eras un niño.
–Lo sé perfectamente –intentó alegar Sasuke antes de ser interrumpido por Itachi.
–No, no lo sabes. Te costará llegar al corazón de ésta. No creas que porque se haya abierto a ti por un momento ya la tienes ganada.
–¿Por qué querría llegar a su corazón?
–Para ayudarla, para que no termine como tú terminaste –le respondió Itachi instantáneamente. Sasuke corrió la mirada y se quedó callado–. Tendrás que esforzarte… tendrás que sufrir como ellas quieren.
–¿Ellas?
–Destinos.
–¿Por qué quieren que…?
–Porque lo mereces.
Entonces, Sasuke se quedó helado. ¿Itachi acababa de… decirle que lo merecía? ¿Sufrir?
–Tú… deberías saber mejor que nadie el dolor que yo ya sufrí –le dijo con la voz algo temblorosa y enojada al mismo tiempo.
Itachi cerró sus ojos y asintió, pero luego siguió hablando.
–Es necesario. Yo no quería esto para ti… pero es la única opción, y ellas nunca se equivocan –le dijo refiriéndose a las mujeres que se le aparecieron con anterioridad a Sasuke–. No quería que tuvieras que pasar por esto y revivir el pasado mediante otra persona, pero tampoco quería que te convirtieras en la persona en que te convertiste. Por eso… ésta es la única manera.
–No lo entiendo –le contestó Sasuke sacudiendo la cabeza.
–Ten paciencia, pronto lo harás. Pero antes de irme, debes entenderlo: Ellas son diferentes. Aquella Sakura luminosa que viste es el opuesto de la grisácea con ojos oscuros. No las confundas. La Sakura grisácea jamás será feliz y luminosa… al menos que tú puedas evitarlo.
–¿Evitarlo? ¿Te refieres a que la ayude?
–Inténtalo, pero recuerda que no estás en tu mundo. Aquí las cosas pueden ser diferentes… y no me confundas con éste Itachi. No será tu hermano; será el de ella. Ten cuidado con quien te metes y con lo que descubras, y la forma en que utilizarás lo que descubras.
–¿Es decir que… puede ser que el Itachi de aquí no sea… bueno como tú? –le preguntó confuso.
Itachi cerró sus ojos y suspiró.
–No lo sé, sólo sé que no puedes guiarte tanto por el pasado de tu mundo original; éste mundo es diferente y los hechos pueden no ser iguales. No sólo no debes confundir a las personas, debes tener cuidado con lo que haces. No presupongas cosas antes de conocerlas… no es tan sencillo… Esta Sakura, que está viviendo la vida que una vez tú llevaste, la está pasando realmente mal, aunque no lo haga notar. Era extremadamente unida a su hermano y… Bueno, no estoy autorizado para revelarte demasiado; ellas quieren que lo descubras por ti mismo –le explicó Itachi.
Entonces comenzó a separarse lentamente de él, para irse. Pero Sasuke lo detuvo.
–¡Espera! –le gritó sosteniéndolo del brazo, haciéndolo detenerse–. ¿Fue parte de la señal que me sintiera atraído por la luz de Sakura?
Itachi sonrió al ver el rostro de seriedad de Sasuke.
–Deja de engañarte a ti mismo, Sasuke –le dijo simplemente antes de quitar la mano de su hermano de su brazo para irse.
Caminó unos pasos adelante mientras se desvanecía lentamente desde los pies hacia arriba como aire, y Sasuke se quedaba atónito mirando sin entender lo que acababa de decirle y lo que estaba pasando en ese momento.
Pero entonces volvió en sí mismo y, antes de que la cabeza de Itachi desapareciera, le habló.
–¿Volveré a verte, hermano…?
Itachi sonrió con una calidez indescriptible y observó directamente los ojos de su hermano mientras terminaba de desaparecer.
La oscuridad era la única que acompañaba a Sasuke… pero a lo lejos se oía algo.
–Despierta… despierta… ¡Despierta! –oyó fuertemente, y una luz luminosa y enorme lo cegó por completo.
Abrió sus ojos y allí estaba Sakura, observándolo. Ya era de día.
–Así que si fue un sueño… –murmuró.
–Al fin despiertas –le decía de mala gana la pelirrosa mientras se levantaba del suelo para disponerse a volver.
Sasuke observó sus pequeñas manos y se dio cuenta de lo bien que se había sentido en aquel sueño, siendo él mismo con su sangre verdadera corriendo por sus venas.
Pensaba en esto hasta que se percató de que Sakura comenzaba a caminar en dirección a la aldea.
–Al menos espérame –le dijo en un mal tono el Haruno.
La joven paró a esperarlo mientras él se levantaba.
Luego de unos segundos comenzaron a caminar juntos, uno al lado del otro sin decir nada. Sasuke pensaba en las palabras de Itachi, y Sakura estaba sumida en su propia mente.
Mientras caminaban por el sendero, una silueta esbelta se veía venir a lo lejos. Tenía el aspecto de una mujer.
Sasuke estaba tan desconcentrado que al principio no le prestó mayor importancia, y Sakura menos.
Sin embargo, cuando ambos se cruzaron, él sintió algo. Frenó en ese mismo momento, se dio vuelta y la observó con los ojos entrecerrados.
Ella también frenó, y lo observó con sus negros ojos redondos.
–Haku –le susurró.
No era una mujer; era Haku, y ambos se habían reconocido.
Él no contestó, y Sakura se percató de que Sasuke había frenado, así que volteó a verlo.
–¿Qué pasa? –le preguntó ella, haciéndolo distraerse y mirarla.
Fue tan sólo un segundo, pero cuando volvió a darse vuelta Haku ya no estaba.
–¿Quién era? –le preguntó con cierta curiosidad la pelirrosa.
Sasuke la miró con indiferencia, corrió la mirada y siguió caminando.
–Nadie, pero apurémonos –le pidió, consciente de que no faltaba mucho para que ellos dos volvieran a atacar.
Cuando llegaron a la casa, no notaron que hubiera nadie.
Todo estaba en silencio, así que se dirigieron a la habitación, y allí sobre la cama se encontraba su maestro leyendo un peculiar libro.
–Me alegra que hayas completado tu tarea, Sakura –le dijo el sensei mirándola con calidez.
Ella cerró sus ojos y asintió con arrogancia.
–¿Qué haces aquí? –le preguntó Sasuke.
–Estoy esperando a Naruto, Tazuna e Inari que salieron. Mañana iremos a terminar la construcción del puente –le explicó el sensei con pereza en la voz, como si estuviera cansado–. Sabes… ese niño estaba mal, pero Naruto supo qué decirle para que se recuperara… Recuerdo que tú le habías dicho algo a Naruto cuando salíamos del bosque… ¿Qué era? –insinuaba su maestro mirando con sospecha a Sasuke, esperando su pronta respuesta.
Sasuke lo pensó por un rato, pero luego supo qué contestar.
–En una oportunidad Tazuna me contó la trágica historia detrás de él, y por eso supe que Naruto sería el indicado para hacerlo volver a creer en las personas –le contestó con entusiasmo.
–¿Por qué te importa tanto?
Sakura estaba callada y atenta a la conversación.
–Porque… –iba a contestar, pero el ruido de la puerta abriendo y cerrándose lo interrumpió de manera brusca.
–¡Llegamos! –gritó un Naruto entusiasmado desde la otra sala.
Todos se dirigieron hacia allí dejando al aire la conversación.
La hija de Tazuna acababa de entrar también, habiendo vuelto del mercado con bolsas de comida para esa noche.
–Ya es tarde, comenzaré a cocinar –dijo la mujer con una sonrisa más grande de lo común.
Sasuke supuso que era porque su hijo comenzaba a ver de otra forma la vida, pero decidió no darle mayor importancia a esos asuntos.
La noche transcurrió en paz y normal, con Kakashi recordándoles a cada rato que al otro día debían proteger a Tazuna en el puente, así que debían dormir bien.
Sin embargo, podía notarse a simple vista que Sakura no estaba del todo descansada aún y que el arduo entrenamiento le había costado gran parte de su chakra y energías.
Sasuke estuvo toda la noche mirándola con cierta preocupación.
–Quizás me pasé al forzarla tanto en el entrenamiento –pensaba en su interior.
Al final, todos fueron a dormir. Sasuke se quedó un rato largo pensando en su sueño con su hermano, en las cosas que Sakura murmuraba dormida… En todo. Era demasiado incluso para él.
Después de un largo rato se quedó dormido junto con todos los demás, y toda la noche pasó como si nada: Ningún sueño raro lo invadió esta vez.
–¡Despierta! –le gritó el rubio a Sasuke en el oído, haciéndolo levantarse de un salto.
Ya se estaba cansando de que lo despertaran así todos los días.
–¿Qué hora es…? –preguntó somnoliento.
–Son las ocho, nos están esperando afuera –le informó Naruto.
Sasuke comenzó a cambiarse cuando notó que a su lado había una cabeza rosada cubierta hasta la mitad con frazadas y cobijas.
–¿Y Sakura? –le preguntó a Naruto.
–Kakashi dijo que la dejáramos dormir –le comentó, y luego dibujó una gran sonrisa burlona en su rostro–. Seguro que se cansó demasiado en el bosque… me pregunto qué habrán hecho ustedes dos… –le decía con complicidad y picardía.
Sasuke cerró sus ojos indignado y salió de la habitación sin decirle nada.
Afuera estaba Kakashi, esperándolos a ambos. Tazuna estaba también allí, con una mochila llena de herramientas y demás.
–En marcha –ordenó el sensei y todos hicieron caso.
Cuando estaban caminando, Sasuke se quedó un poco más atrás del sensei y Tazuna, y llamó a Naruto en un susurro para que nadie escuchara más que él.
–Naruto… –le decía una y otra vez hasta que el rubio se dio cuenta de que lo llamaba– ven –le ordenaba.
Confundido, Naruto se atrasó unos pasos de forma sigilosa.
–Creo que en poco tiempo nos encontraremos con Zabuza y Haku –le susurraba en un hilo de voz.
–¿Haku? ¿Quién es ese? –le preguntaba Naruto confundido con el mismo susurro.
–Sí, tú no lo conoces. Es el que salvó a Zabuza. Sus técnicas son de hielo y muy peligrosas –le explicaba Sasuke despacio.
De repente el sensei se dio vuelta y los miró fijamente.
–¿Qué tanto cuchichean ustedes dos?
–Nada, nada –le contestó Naruto sonriendo como si nada. Dicho eso, el maestro volvió a darse vuelta y Sasuke decidió quedarse callado el resto del camino.
Cuando Sasuke se dio cuenta, ya habían llegado al puente y Tazuna comenzó a quitar sus herramientas para terminar la construcción con otros trabajadores.
Sasuke estaba completamente alerta, observando los alrededores en la espera de ver un asomo de los terribles ninjas a los que se enfrentarían.
Naruto se acercó a él para hablarle, aprovechando la distracción de Kakashi charlando con Tazuna.
–¿Por qué no quieres decirle nada a él? –le preguntó.
Sasuke lo miró pensante.
–No sé si deba complicar tanto las cosas. Ya es suficiente con que tú te hayas enterado. Además Kakashi es muy lógico, dudo que me crea.
–Pero él sospecha –alegó Naruto.
–Entonces que se entere solo –cerró Sasuke–. Ahora quédate alerta y deja de hablar. Ya te dije que los enemigos son muy poderosos –le advirtió con seriedad.
Mientras tanto, Sakura estaba en la casa aún.
Perezosamente sus ojos oscuros comenzaron a abrirse y se sentó a un lado de la cama colocada en el suelo. Bostezó, se desperezó y se puso de pie, dispuesta a cambiarse de ropa y lavarse la cara.
Cuando salió del baño, notó que en la casa no había nadie. Salió de la casa rápidamente para buscar a sus compañeros o a la familia de Tazuna, que tampoco se encontraba allí.
–Maldición, me quedé dormida –pensaba enojada la joven.
Se puso sus zapatos sin dudarlo y salió corriendo de la casa a toda prisa, por el bosque y el sendero más corto al puente.
Allí, en la construcción, Sasuke, Kakashi y Naruto aún estaban cuidando de Tazuna sin mucho para hacer.
De repente una pequeña y extraña neblina comenzó a abrirse paso entre los presentes, haciéndose cada vez más espesa en poco tiempo.
–Pónganse en posición –ordenó el maestro a sus dos alumnos.
Todos se colocaron alrededor del hombre que comenzaba a asustarse, observando la nada en espera del enemigo.
–¿Dónde están…? –susurró Sasuke intentando divisar algo entre la nubosidad.
Kakashi lo miró inmediatamente.
–¿Crees que esta vez vendrá con su compañero?
Sasuke lo miró también, y luego asintió. Ambos se quedaron callados a la expectativa.
–Allí están los malditos bastardos –les dijo Naruto observando las siluetas a lo lejos que se acercaban caminando como si nada.
Cuando pudieron verlos bien, era como Sasuke decía: Zabuza venía junto con un joven totalmente enmascarado.
Ahora ambos estaban a tan pocos metros de distancia del grupo que podrían comenzar a atacar sin problemas.
–No obtendrás lo que pretendes. Ni tú ni Gatoh ganarán –lo amenazó Kakashi en un seco tono.
–Eso ya se verá –le dijo Zabuza con una apacible voz, como si no le importara lo que él dijera.
Entonces, la niebla se hizo tan espesa que no podían verlos siquiera a ellos.
No podían escuchar nada.
–¡Cuidado! –les gritó de repente Kakashi, haciéndolos saltar a todos a un costado con Tazuna a cuestas.
Zabuza había caído en posición de ataque en el centro del grupo con la esperanza de asesinar a Tazuna, pero se habían salvado por poco.
Ahora todos estaban tan separados que no podían verse ni entre ellos… Quizás ese era el plan de Zabuza desde un principio.
–¿ ¡Sasuke! ? –gritaba y llamaba Naruto tirado en el suelo sin ver nada– Maldición… –mascullaba entre dientes.
Comenzaba a incorporarse cuando una gran espada se clavó en el suelo en frente de sus narices.
–¿Qué demonios…? –maldecía con el ceño fruncido elevando la mirada para ver al atacante– Zabuza… –murmuró con bronca al verlo allí parado.
–Tu chakra tiene una parte tan oscura como la mía… Lástima que la desperdiciaré toda ahora mismo –le dijo en tono de advertencia.
Entonces el hombre tomó su espada y la elevó para clavársela a Naruto, cuando alguien lo empujó tan fuerte que tuvo que correrse de allí.
–Si quieres luchar contra él, tendrás que luchar también contra mí –lo amenazó en un tono frío el maestro. Tazuna estaba detrás de él.
–¿Dos contra uno…? ¡Pues entonces comencemos! –gritó con locura el hombre antes de abalanzarse con todo el peso de la espada contra ambos, y la lucha comenzó.
Sasuke, por otro lado, estaba bastante desorientado.
Se levantó del suelo, había caído mucho más lejos que los demás. Escuchaba los ruidos y los gritos de la pelea, pero no sabía de dónde venían. Sus sentidos en ese cuerpo no estaban tan desarrollados como antes.
Entonces lo vio: Haku.
Estaba acercándose en su dirección, esparciendo la niebla y haciéndola a un lado.
–¿Cómo me conocías? –le preguntó sin dar muchas vueltas, observándolo con la máscara puesta aún.
–Ante mí puedes quitarte esa máscara, Haku –le dijo en un frío tono el pelinegro.
Entonces él se la sacó, dejando ver su peculiar rostro.
–No soy Naruto. Definitivamente no lo soy –le decía Sasuke seriamente, confundiendo al joven–. No sé cómo hacerte cambiar de parecer respecto a lo que quieres hacer, porque es muy probable que yo solo no tenga oportunidades contra ti y tus técnicas de hielo. Sólo puedo decirte que sé lo que pasaste y que entiendo tu soledad… Pero eso no te da el derecho de dejarte usar por Zabuza, sin importar cuanto lo aprecies –le decía Sasuke.
Haku lo observaba con un rostro de indiferencia, pero a la vez de extrañez.
–¿Cómo sabes eso? –le preguntó de forma pacífica.
–Simplemente lo sé –respondió Sasuke sin más, esperando hacer mover algo dentro del niño que lo hiciera detenerse.
De repente una hermosa y cálida sonrisa se dibujó en el rostro del joven Haku, y miró a Sasuke con una indescriptible amabilidad.
–Lo siento, pero soy la herramienta de Zabuza, y también te estás equivocando –le dijo mientras hacia una especie de sello con la mano.
Sasuke comenzó a retroceder apresuradamente, pero no tuvo mucho tiempo antes de que sucediera algo… increíble.
Un gran círculo de fuego rodeó a Sasuke, impidiéndole salida.
–¿Qué… qué demonios…? –se preguntaba a sí mismo confundido y aturdido por lo que sucedía.
–Mi sangre es especial; ésta es mi habilidad, el fuego, no el hielo –le informaba–. Permíteme mostrártela –le decía mientras seguía haciendo sellos y Sasuke no sabía a dónde ir ni qué hacer.
Estaba desorientado, confundido… Miraba hacia todos lados en busca de una explicación, pero el fuego era lo único que podía ver… Y comenzaba a quedarse sin oxigeno.
…El calor era abrumador.
¿Acaso era éste… su fin?
Jojojojojo ¿Será su fin? ¿Qué pasará? Sasuke es consciente de que con su cuerpo actual no tiene mucho contra Haku (y menos ahora que aparentemente tiene habilidades diferentes a las que él recordaba...) pero, ¿cómo hará salirse de esta entonces?
Y por cierto, ¿qué les pareció la conversación con Itachi?
Mmmm me pregunto si volverá a aparecer...
En fin, espero que les haya gustado tanto que me envíen un lindo review :D
A contestar reviews se ha dicho:
Las hermanas destino se estan encargando de hacer sufrir mas a Sasuke no suficiento con todo lo errores de pasado... Pero si es la unica forma que aprenda que cerrandoce a un mundo de soledad no va a lograr nada ps asi tiene que ser...
Sep, no hay otra, y eso es lo que Itachi dice en éste episodio.
Primero, lamento no haber dejado comentario antes. Es que me estaba encargando de esta cosa por teléfono, y la verdad es todo un lío. Pero ya estoy con mi computadora de nuevo, y puedo decirte (de nuevo) que amo tu historia, aunque creo que ya ha quedado más que claro en todos mis reviews xP.
Amiga no te preocupes si no podés dejar review, está todo bien. Yo sé quienes son los que siguen la historia y los que me dejan reviews, y sé que vos sos una de esas *o*
Muchas gracias por tus palabras y por tomarte en cada capítulo la misma molestia.
Este capítulo estuvo súper bueno, y ya quiero más. Quiero saber que rayos hizo Itachi en ese mundo, que rayos hace en el sueño de Sasuke... y que rayos va a pasar al final.
Bueno, todavía falta un poco más para saber la verdad… ¿Será bueno éste Itachi? ¿Será esta la misma realidad de Sasuke? Por algo Itachi le advirtió eso: que no confunda, que no presuponga… Y que tenga cuidado con lo que descubra.
Jo jo, cuanto misterio… Y todavía no quedó tampoco del todo claro por qué Itachi apareció en los sueños de Sasuke. No lo explicó del todo bien (en realidad sólo le dijo que siempre lo estaba observando… tan tierno *o*). Eso también ya se sabrá un poco mejor.
¡Oh! Lo olvidaba, gracias por leer mis historias. Sortilegio ya terminó, así que puedes leerla tranquilamente xD.
Está bastante interesante tu historia, pero sólo voy unos cuatro capítulos. La verdad que últimamente estoy tan ocupada con unos exámenes que dudo que pueda leerlo rápido, pero con paciencia lo haré.
al parecer sakura sufre aún más que sasuke en este universo, y me alegra que el se este abriendo más a las cosas que solía sentir antes de dejarse hundirse por la oscuridad...
Sip, no sé si lo notaron, pero en estos últimos capítulos la personalidad de Sasuke fue sutilmente modificada. Es como si de a poco volviera a ser lo que era antes, a recordar… y a sufrir, pero de otra forma.
En fin, son delicados los cambios que hago (como la preocupación de este capítulo por el cansancio de Sakura y demás).
Veamos como sigue esto, espero estar llevándola bien.
Me encaaaantooooo! n.n Itachi apareciooo! (el es mio e.e) XDD
Itachi es mío ¬¬ (ya que Sasuke es de Sakura… xD)
Sasuke se esta enamorado de la saku de su tiempos.
Yo no usaría esa palabra todavía… Pero que hay algo ahí, en el fondo de su subconsciente que saltó en esa escena de la luz… la hay.
Como que.. va siempre lo tome asi yo, Sakura es la luz en la patetica vida de Sasuke! como que el extraña a esa Sakura.
En este capi se explica un poco más lo que significaba ese sueño, pero…
como que la necesitara, pero al mismo tiempo es muy orgulloso D: ...
pero bueno, es algo que no se puede cambiar.
Yo no estaría tan segura.
Bueno gente, me voy yendo. Perdonen que esta vez haya tardado en subir, es altamente probable que siga atrasándome porque estoy rindiendo unas equivalencias de porquería en el colegio que me toman tiempo y ganas para hacer (tengo que presentar cuatro trabajos y demás…) Así que bueno, hasta la próxima, y déjenme un comentario ;)
