Lamento la demora... cada vez atraso un dia mas en subir un cap .-. - ... sin mas, aqui esta al capitulo.
11. Poder
Sophie era una persona, a su parecer, muy testaruda. Entre más le decían que no hiciera algo, allí iba ella y lo hacía. Y eso, era algo que a Loki le recordaba mucho de él, cuando era más joven. Siempre queriendo hacer su voluntades, a pesar de que estaba mal, solo por el amor a hacer travesuras. Pero a pesar de que le parecía algo muy divertido tenía que aceptar que en estos precisos momentos, era muy irritante.
— ¡Por Dios, Loki, ya estoy bien! — grito exasperada Sophie mientras alzaba los brazos al aire —. Ya puedo ir a mi trabajo.
— Te estoy diciendo que aun estás débil, debes descansar.
Conocía la fuerza y la determinación de Sophie, pero no quería que volviera a recaer, después del episodio de la anemia, sentía que ahora era más pequeña y frágil, no quería que nada le fuera a suceder.
— Y yo te estoy diciendo que me siento mejor — soltó mientras se cruzaba de brazos y se llevaba el termómetro a la axila y lo activaba —. Y esto no es necesario.
Loki le envió una mirada desaprobatoria a la mujer, mientras observaba lo que llevaba puesto: una blusa de tirantes verde, un short corto gris y andaba descalza sobre el piso, era su ropa para dormir, era realmente el colmo. Los pasados días la temperatura del ambiente había descendido varios grados, provocando que el frio se resintiera más. Por fortuna, el departamento tenía calefacción, lo cual mantenía tibia las habitaciones, sobre todo la de Loki, pero eso no era una tremenda justificación para que aquella mujer estuviera en esas fachas, casi semidesnuda, provocando muchas cosas. Loki se quitó la chaqueta y la comenzó a cubrir con ella. Era justo y necesario.
— Cúbrete con otra ropa, porque está haciendo frio — soltó demandante mientras la abrazaba por la espalda y le ponía la chaqueta.
Tal vez él no era el más indicado para mantenerla caliente, pero estaba haciendo su mayor esfuerzo. Sophie se dejó de balancear sobre sus pies cuando él había iniciado su abrazo, al contrario, se hundió más a sus brazos.
— Por Dios, Loki. Pareces mi madre — comenzó ella en un volumen más bajo —. Yo puedo sola.
— Soy hombre, no puedo ser tu madre — dijo él mientras pegaba su boca a su oído, provocando que ella se estremeciera al solo sentir el calor del aliento —. Si acaso tu padre, pero aun así, soy demasiado joven — mintió.
Se mantuvieron así durante unos minutos, dentro de los cuales el hombre se percató de que Sophie estaba temblando ligeramente. "Tuche" se dijo a sí mismo, la chica si tenía frío, sonrió pícaramente mientras la abrazaba con más fuerza, no era muy propio de él, pero el estar así, tan cerca de ella le provocaba muchas cosas, una de ellas le iba a ser muy fácil, solo por el simple hecho de que llevaba muy poca ropa. Algo en él, la reclamaba como suya, que ambos estaban conectados y que debían pertenecerse mutuamente. Seria ridículo pensar que por un simple beso haya surgido la necesidad por parte de él de tenerla siempre a su lado, pero así era.
Vino a su mente la voz de Sage, que le recordaba lo que el humano había intentado hacer con ella. En ese momento una tremenda rabio lo inundo y deseo destruir a aquel hombre por el simple atrevimiento. Pero el tener a Sophie entre sus brazos le hizo serenarse y enfocarse en mejor borrar de su cuerpo cualquier rastro de las sucias manos del chelista.
Comenzó a descender, con sus manos, a las caderas de la mujer en un suave roce, su piel estaba tibia y al contacto con él, sintió como se comenzó a estremecer. Cuando sus manos estuvieron sobre las anchas caderas de ella, comenzó a girarla suavemente para que estuviera de cara frente a él, tenía unas ansias de probar sus labios y no sabía el porqué. Ella solo tenía los ojos cerrados cuando su rostro estuvo frente al pecho de Loki, el cual tomo su barbilla con sus dedos pulgar e índice mientras levantaba su barbilla. Las mejillas de ella se habían comenzado a sonrojar, haciendo que su rostro se viera más tierno, frágil, para él era hermoso: sus ojos ligeramente cerrados, su delicada nariz, sus delineadas cejas y la forma en que sus pequeños labios parecían ensancharse cuando ella entreabría la boca. Loki se perdió en aquellos labios rosados, deslizo su mano libre hacia su espalda baja y la atrajo hacia él, comenzó acariciar suavemente toda su espalda mientras se lanzaba, lentamente, hacia los delicados labios de ella, que le parecían realmente deliciosos.
El pitido del termómetro al terminar de tomar la temperatura saco a Loki de su momento haciendo que retrocediera unos pasos hacia atrás mientras carraspeaba la garganta. Sophie abrió rápidamente los ojos y saco, con manos temblorosas, el termómetro de su axila mientras aplastaba un botón haciendo que el termómetro dejara de emitir el sonido enfadoso. Se perdió unos momentos en los números marcados por el aparato, para después pasárselo a Loki. Este leyó y sonrió.
— Treintaisiete punto cinco grados — dijo en tono neutral.
— Te lo dije, ya estoy bien — soltó ella mientras se cubría más con la chaqueta de él —. ¿Me dejas ir al trabajo, mami?
Loki sonrió y fue al armario de ella, esculco y saco algo de ropa, la cual se la aventó a ella.
— Si, pero cúbrete bien — soltó entre divertido y molesto —, que cualquiera que te vea se lanzara sobre ti e intentaran algo... — "como Gabriel" quiso terminar, pero las palabras no le salieron. En ese momento, su coraje comenzó a florecer de nuevo, formándose un sentimiento muy intenso.
— ¿Así como tú? — dijo ella sonando divertida, mientras tomaba la chaqueta y se la lanzaba a él.
— Si, así como yo — tomo la chaqueta, mientras la miraba fijamente, su tono había sido serio.
— ¿Qué fue lo de hace rato? — pregunto curiosa ella —. Por lo general soy yo la que toma la iniciativa.
Loki abrió la boca para responder pero no emitió sonido alguno, por primera vez, después de lo de Heimdall, la lengua de plata se había quedado sin palabras. No sabía cómo responder a eso, creía que se vería débil. Miro fijamente a Sophie, mientras a él venían las palabras de Sage, supuso que si lo intensificaba la mujer pudiera entender sus sentimientos, al fin y al cabo estaban, ligeramente, conectados.
La débil sonrisa de ella fue sustituida por una desfigurada mueca de dolor, supo en ese momento que ella había entendido el mensaje, pero por su rostro, supuso que había cometido un error haber sacado esa idea a flote.
— Yo... Veras, Sophie... — artículo en un intento de disculpa mientras se acercaba a ella.
— ¿Quién te lo dijo? — pregunto mientras agachaba la cabeza. El primer nombre que venía a su cabeza fue el de la otra doctora, pero antes de que lo pudiera decir ella misma se respondió —: Sage.
— ¿Que paso ese día? — cuestiono él, intentando sonar sereno, pero realmente estaba furioso —. ¿Hasta dónde se atrevió a llegar?
— No pasó nada, no llego a hacerme nada — respondió ella tranquila —. No tienes nada de qué preocuparte.
— Eso es algo inevitable.
— ¿Por qué?
— Es solo que... — comenzó mientras dudaba al hablar, intento reordenar sus ideas y solo pudo soltar en voz baja lo primero en que pensó —. No quiero que nadie te toque de esa forma.
Sophie suspiro y se acercó más a Loki, al parecer había escuchado lo que había dicho.
— Dime, ¿Por qué no quieres que nadie me toque?
— Porque nunca nadie debe hacerlo.
— ¿Y cuándo me case y quiera tener hijos? — levanto la ceja curiosa —. ¿Tendré que decirle a mi futuro marido que: "más suerte para la próxima"? Si, como no.
— No quiero que nadie te toque, más que... — comenzó a un alto volumen para ir disminuyendo el tono de voz, hasta apagarlo.
— ¿Mas que quien, Loki? — Cuestiono ella mientras tenia los brazos a las caderas y se acercaba más a Loki — ¿Mas que tú?
Aquella mujer tenía una grandiosa habilidad de adivinar sus palabras, agregándole la ayuda que le brindaba la conexión que existía entre ambos.
Soltó un suspiro resignado y retrocedió un paso. Cuando iba a retroceder otro, Sophie gano terreno y le planto un pequeño beso en los labios. Se separó de él y la observo con los ojos abiertos mientras ella le sonreía pícaramente.
— Eres ligeramente posesivo — su voz sonaba dulce —. Eso es tierno, al menos muestras otro sentimiento además del enojo.
Loki sintió como se sonrojaba y ella soltó unas risas al verlo. Ella acuno su mejilla y comenzó acariciarla suavemente mientras sonreía y lo miraba con ternura.
— Ahora — comenzó ella con una suave voz —, te pediré que salgas de mi habitación, porque necesito cubrirme para no provocar nada a nadie.
Loki rodo los ojos, tomo la mano de ella y la retiro de su mejilla. Ella solo soltaba pequeñas risas. Sophie era todo un personaje, había veces que era ruda y era realmente aguerrida cuando algo le entraba a la cabeza, se volvía testaruda y obstinada, otras veces podía ser muy sumisa, fácil de manipular y manejar al antojo como un simple trapo sucio, mostrándose fatalista ante todo y otras era demasiado sonriente y animada, mostrando su gran fortaleza ante todo, casi como un Dios que lucha contra otro. Cualquiera de las facetas que dicha mujer mostrara, Loki siempre terminaba sorprendido y confundido ante aquella mujer. ¿Cómo podía ser diferentes mujeres (no en el extenso sentido de la palabra) y a la vez ser solo una? Era un misterio que tenía en mente resolver.
Giro sobre si, dispuesto a salir del cuarto.
— Cinco minutos, no más — grito antes de salir del cuarto.
Oyó refunfuñar a la mujer, ante lo cual le provoco gracias, y cerró la puerta. Se situó frente a ella y se recargo en el marco de la puerta en la espera de que Sophie saliera. Él ya estaba listo, usaba una pantalón negro de mezclilla, no muy ajustado (Dios, como amaba usar esos pantalones midgardianos), traía puesta una camiseta blanca, una chaqueta de cuero, unos zapatos casuales negros y una bufanda de color gris y negro, con estampado a cuadros, cortesía de Sage, la cual no le había disgustado. Por más que se quejara de la ropa extraña que usaban los midgardianos, debía admitir que también tenían ropa de muy buen gusto y de muy buen ver.
Espero que la mujer saliera de cuarto, estaba ansioso y preocupado, pero ¿preocupado de que, o por qué? Tenía la leve intuición que se debía a la salud de la mujer, pero estaba seguro que eso era algo que no debía de importarle, la mujer había decidido salir de la comodidad de su hogar, para ir a su dichoso trabajo, y por más que él había insistido en que descansara, por lo menos un día más, esta había decidido ignorarlo, ya no era responsabilidad de él si volvía a recaer o si le pasaba algo, por dios, la mujer solo había descansado dos días, eso ya sería bronca de ella. Todo esto le hizo pensar el tipo la especie de vínculo que se había creado entre su persona y la de Sophie. ¿Cómo había permitido que las cosas llegaran hasta ese punto? Todo en él se resistía a seguir con aquello, que ni el mismo sabía que era, pero creía que no debía continuar, debía de tomar uno de los cuchillos de la cocina, entrar en el cuarto de la mujer y degollarla sin previo aviso por el simple hecho de haberlo engatusado de aquella manera; pero existía algo, dentro de él, algo minúsculo y escondido que le decía que permaneciera al lado de ella, que por más débil que se sintiera, debía de permanecer a su lado, para cuidarla y protegerla. Y al parecer, es minúscula idea era la que estaba rigiendo todo su ser en ese momento. Supuso que se debía a la conexión que se había establecido entre ellos por el uso del collar y el brazalete, pensó que, tal vez, ese hilillo de magia era lo que le pedía que se quedara a su lado, sin importar lo que pasara, pero eso era algo que no podía asegurar. Sabia de la unión que había entre el collar y el brazalete, Frigga se lo había comentado, pero no le había prestado la suficiente atención para entenderlo.
La puerta se abrió, dejando salir a una Sophie ya vestida con su ropa habitual para el trabajo. Se acercó a Loki y le entrego el collar, supuso él para que se lo pusiera. Lo tomo mientras ella giraba sobre si y sujetaba su cabello, revelado el delgado cuello de ella. Loki trago saliva ante el impulso que sintió de arrancarle el cuello y le paso el collar por enfrente para colocárselo.
— Aun no comprendo porque me diste este collar — puntualizo ella —. ¿Tan poco te importaba?
— Ya te dije que era mejor que tú lo tuvieras. Y con respecto a lo otro... Si me importa, y mucho, me recuerdan al lugar de donde vengo y a mi familia.
Loki coloco el seguro fácilmente y lo dejo caer sobre el cuello de ella, la cual al sentir dicho contacto, soltó su cabello chocolate y lo comenzó a sacudir, alborotándolo. Giro para con él y lo miro seriamente.
— ¿Es un regalo de ellos? — interrogo ella.
— Si, fue un regalo de cumpleaños que ambos me dieron, al igual que el brazalete — decía esto mientras se llevaba la mano al lugar donde el sentía bien su presencia —, pero este no me lo puedo quitar.
Sophie se llevó las manos al dije que colgaba sobre su pecho y lo atrapo entre sus manos, mirando fijamente el collar.
— No debería de tenerlo — comenzó ella apenada, mientras alzaba el rostro y lo observaba con aquellos orbes color chocolate —, no es correcto. Te pertenece a ti, es un buen recuerdo de tus padres, tu deberías cuidarlo, ¿qué pasa si yo, por mi estupidez, lo pierdo o lo hecho a per...? — la detuvo el dedo índice de Loki, el cual se lo había puesto para que dejara de decir estupideces, el Jotun podía jurar que aquel artefacto era mucho más resistente que todo el oro de Midgard.
— Confió en que eso no ocurrirá, eres buena cuidando cosas — sonrió de medio lado.
El dios observo como las mejillas de Sophie se comenzaban sonrojar, cosa que le pareció realmente divertido y encantador, lo cual lo llevo a pensar de nuevo el tipo de relación que llevaba con aquella mujer tan divertida.
Retiro el dedo de sus labios y desvió el rostro, no podía preguntarle aquello mientras ella la observaba muy detenidamente, le ponía nervioso, verdaderamente patético.
— Mujer, ¿qué - que tipo de relación llevamos? — pregunto evitando de sonar nervioso, algo que le fallo ya que había tartamudeado.
— ¿Relación? ¿A qué te refieres?
Dio un suspiro y giro su rostro hacía con ella, observo que su rostro aún se mostraba sonrojado, pero su frente se hallaba arrugado por lo arqueado de su ceja derecha, todo su rostro era de completa curiosidad.
— Me refiero a tu y... Yo... A eso.
— ¡Oh! A eso — exclamo ella mientras movía los brazos haciendo señas que complementaban lo que dijo, eso era otra cosa que le parecía gracioso de ella, el cómo podía hablar y mover, velozmente, los brazos; el rostro de ella cambio a estar pensativo —. Pues, supongo que somos más que solo compañeros de departamento y también creo que dejamos atrás el término "solo amigos" hace tiempo, pero lo que somos... No hemos dado el siguiente paso formal... Así que creo que solo somos tú y yo, nada más.
— ¿Nada más?
— Si, veras... Somos tú y... yo, complementándonos, perteneciéndonos... Estamos conectados, eso creo.
El hombre solo alzaba la ceja en total desconcierto, la chica lo había deja aún más confundido que antes, pero al menos había algo que si logro entender: ella también entendía el punto de que estaban conectados, de que ambos se pertenecían, así que supuso de que su pensar era el correcto, ¿o no?
— ¿Algo que decir? — pregunto ella mientras llevaba sus manos a las bolsas de la chaqueta que usaba.
Loki la observo unos instantes y resoplo con la nariz. No tenía absolutamente nada que decir a eso. Se quitó la bufanda y se la puso a ella.
— Ya es tarde y tú — llevo su dedo índice a su frente y la golpeo levemente —, debes abrigarte más.
— ¡Oye! — exclamo furiosa —. Pero, ¿tú no tendrás frio sin esto?
— Yo nunca he sentido el frio — le sonrió maliciosamente.
Ella le sonrió divertida y comenzaron a andar a paso veloz hacia la salida del departamento.
Sage entendía cuando había problemas y en estos momentos estaba surgiendo uno. Levanto la ceja lo máximo que le permitió sus músculos y su piel y se cruzó de brazos, acurrucándose en el sillón de su consultorio mientras veía como Sophie seguía recostada sobre la cama de exploración con las manos en su pecho, el cual subía y bajaba a un ritmo sereno.
— No entendió la indirecta, ¿Cierto? — escupió enfadada.
Sophie negó con la cabeza, su aspecto era el de la derrota. Su supuesto hombre de cabellos azabache la había bateado de la forma más infantil a su gran indirecta. Todo estaba ahí, el momento, las palabras, la proximidad, todo, pero el muy cabrón hijo de puta no cacho la indirecta lanzada.
No era que su amiga estuviera desesperada por salir con aquel individuo de dudosa procedencia, pero no quería ser ella la que se lanzara a comenzar la relación, ya que ella estaba chapada a la antigua.
Cuando llego "temprano" en la mañana al consultorio, nunca se imaginó encontrar a su amiga recostada en la cama de exploración de su consultorio, ni mucho menos se esperaba que le fuera a contar aquello; ella se esperaba más bien que le contara como era que habían despertado después del sexo, en cuantas y en donde habían experimentado las posiciones del Kama Sutra y cuan fogoso había sido aquel hombre tan jodidamente hermoso. Todo aquel embrollo era algo infantil y ridículo, si ella hubiera sido Sophie, en vez de lanzársele con indirectas, se le hubiera lanzado directamente a la cama y hubieran iniciado su propia lucha de gigantes.
— No sé por qué te preocupas por todo esto, Sophie. Deja que las cosas fluyan tal como van.
— Es que no entiendo — comenzó ella con la voz agitada —. No podemos quedarnos como estamos ahora, debemos avanzar. Hay ciertas cosas que se suponen deben ir después de comenzar a salir y nosotros ya nos lo brincamos. Vivimos juntos, hemos dormido juntos, le preparo la comida, nos besamos, el me abraza muy fogosamente, lo he visto completamente desnudo...
— Dios — exclamo por lo bajo sin interrumpir el cándido monologo de su amiga.
— Lo he bañado, él me ha visto en pijama...
— O sea que semidesnuda — aclaro Sage.
— Exacto — afirmo Sophie —. No sé qué más quiere para me diga las palabras mágicas.
Sage enarco una ceja picara mientras se mofaba de su amiga.
— Oh no, no pienso acostarme con él, Sage — expuso ella —. No puedo.
Aunque la idea le había corrido por la cabeza al mirarla así, había olvidado el pequeño detalle ese. Otras cosa que agradecerle al malnacido aquel.
— Entonces, ¿por qué no dejas las cosas como están y te dejas de complicar la existencia?
— No es tan fácil — repuso ella mientras se sentaba sobre la cama —. Hay muchas cosas que aclarar ¿Quién te asegura que Loki siente algo por mí?
— Te ha besado, busca tus labios, sigue estando a tu lado, te abraza...
— Tal vez solo se está burlando de mí mientras me usa.
— ¡Por Dios! — exclamo exasperada Sage —. Al hombre casi se le va el alma cuando te desplomaste en sus brazos. No digas que es broma.
— Lo mismo pasó con Gabriel y ya vez — su puta actitud pesimista la estaba comenzando a molestar, pero le agradaba el hecho por donde se estaba yendo la conversación, uno de sus temas favoritos para discutir: Gabe.
— Gabriel es muy diferente al ojiverde — dejo un lapso de tiempo antes de continuar, todo en la espera de que su amiga refutara su afirmación, pero no fue así; inhalo profundamente, quería tratar con delicadeza lo siguiente a tratar —. Hablando del rey de roma, dime ¿ya lo denunciaste?
Sophie dio un pronunciado suspiro. Por el amor a Dios, la mujer a veces podía ser dura y muy cerrada cuando no debería de serlo, pero también podía tener un corazón de pollo con las personas que realmente no se lo merecían.
— Hay no puede ser, ¿por qué no lo has hecho? — pregunto irritada.
— Es que no estamos seguros de que realmente haya hecho eso — confeso Sophie.
— Oh sí que lo estamos y ¿la documentación que le robe de su departamento?
— A ti nunca te ha agradado…
— Espera, ¿qué? — abrió los ojos como platos ante la estupefacción, ¿cómo carajos se atrevía a semejante acusación? Eso era el colmo — ¿Cómo puedes creer más en la inocencia de ese maniático que en la de tu mejor amiga?
— Yo…
Sophie miro a Sage temerosa, sabía que en esos momentos no estaba pensando cómo debería, se sentía abrumada por todo y estaba muy sensible. En esos momentos odiaba los estúpidos ideales que tenía Sophie. Su amiga se puso de pie, su semblante era apagado, verdaderamente odiaba verla de esa forma, pero era necesario hacerle entender todo esto, debía de pasar por esto. Camino hacia la puerta mientras Sage la veía seriamente, alguien tenía que hacer el trabajo duro, por ella y por todos.
— Si no vas y lo denuncias tu para el día de mañana, lo hare yo — soltó elevando la voz, haciéndose presente en los pensamientos que tenían tan abrumaba a su amiga —. Y sabes que lo hare. Alguien como él, no se merece de tu compasión.
— Pero si mi perdón — soltó Sophie mientras sujetaba la puerta de la habitación, se aferraba a él como si no pudiera sostenerse a ella misma —. Y ya lo he perdonado.
— ¿Así como perdonaste al hombre con el casco de cuernos? — pregunto secamente Sage, sabía que era un tema difícil de tratar, pero debía de enfrentarlo, algún día.
Sophie tembló por un momento, instante en el cual Sage se arrepintió de haberlo mencionado, pero no se retractó. Su amigo dio un prolongado suspiro, giro el rostro para con ella y le mostro una enorme sonrisa falsa, típico de ella, y salió del consultorio de su amiga, dejándola sentada de piernas cruzadas, meditando sobre todo lo que estaba aconteciendo. Verdaderamente, Sophia estaba haciendo una tormenta en un vaso de agua.
El bar era tremendamente ruidoso, estaba lleno de borrachos asqueroso y apestosos que solo iban al lugar para terminar completamente embriagados hasta las chanclas, al parecer nadie tenía miedo de que lo vieran hacer alguna estupidez en aquel lugar, porque al fin y al cabo, nadie te conocía, más que tú mismo.
En un principio, Gabriel dudo en entrar a dicho lugar, pero necesitaba un trago, con mucha urgencia, el plazo de la deuda había expirado ya hace dos días y no contaba con nada de efectivo. Le habrían perdonado la deuda, con la promesa de pagarlo todo cuando tuviera acceso a la fortuna Lerman, pero al enterarse de que la chica lo había abandonado, no hicieron más que exigirle el dinero a como diera lugar. Le había propinado una golpiza para hacerlo ver que iban enserio, si no les pagaba lo matarían y eso era algo con lo que no quería que ocurriera, pero ya era demasiado tarde, ya no tenia de donde sacar todo aquella enorme suma de dinero, no quería rebajarse a su antigua vida de pandillero para obtener el dinero y enfocarse en su carrera como chelista le traía buenas sumas de dinero, pero el cual no llegaría para el plazo que le habían dado. Realmente, estaba jodido.
Dio un sorbo de la cerveza que traía en la mano, ni siquiera podía darse el lujo de pagar, aunque fuera, una copa del wiski que el tanto amaba. En esos momentos maldijo tanto a Sophie como a su inquilino, maldita la hora en la que había entrado a la vida de ella. Ella era su chica, su gallina de los huevos de oro y, sobre todo, era de su propiedad. En el momento en que la miro, sabía que ella podría ser su mujer por el resto de sus días, había generado un obsesión con aquella esplendorosa mujer que lo había llevaba hasta al borde de la locura. Pero ahora que ella ya no estaba en su vida, no podía más que sentirse incompleto y acabado. Sophie lo había abandonado y se había llevado con ella parte de vital para él, ese era el problema cuando tu vida giraba en torno a una persona, que cuando esta desapareciera, tu mundo, simplemente, se derrumbaba.
— ¿Problemas de amores? — le susurro una voz femenina al oído.
Gabe giro torpemente en busca de aquella embriagante voz, la busco por todo el bar, pero solo podía ver a los hombres embriagados mientras se abrazaban y cantaban con los tarros en mano, otros solo se tambaleaban y se tiraban al suelo, y unos mas no dejaban de regresar todo el alcohol que habían ingerido, que patéticos seres.
— Así que te crees superior, querido — la voz se volvió a ser presente, pero esta vez logro ver a su interlocutor, el cual estaba sentado a su lado en la barra. Era una mujer tremendamente hermosa, con el cabello suelto, largo y del color del oro; usaba un vestido de color verde pastel corto de tirantes, estampado con lunares de color verde limón, usaba unas zapatillas de tacón alto de color blanco, en su cabello traía puesta una diadema que mandaba su larga cabellera hacia atrás dejando ver sus encantadores ojos de color verde olivo, los cuales eran adornados con una sombra tenue de color verde. Su maquillaje aumentaba enormemente su belleza. Verdaderamente parecía una mujer salida de un sueño.
— ¿Eres una ilusión? — pregunto intentando no sonar estúpido. Ella sonrió y levanto la mano para pedir una bebida.
— Soy lo que tú quieras que sea — tomo su rostro entre sus manos mientras le plantaba un beso en la mejilla.
— ¿Qué hace una mujer tan bella como tú en un lugar tan asqueroso?
— Busco hombres decentes con mal de amores.
— Como yo… — afirmo con una sonrisa derrotada.
— ¿Tienes problemas de amores? — Gabe asintió mientras la mujer lo miraba entristecidamente, al parecer quería que buscara consuelo en su encantadora persona, y lo estaba logrando —. Cuéntame.
— Mi chica me dejo por un estúpido con aires de grandeza.
— Pobre de ti — comenzó ella mientras el cantinero le dejaba un tarro de cerveza frente a ella, eso le confirmaba que verdaderamente no era una ilusión. Tomo el tarro y de un sorbo se bebió todo el contenido.
— Tranquila, preciosa, o te tumbara pronto — le dijo mientras ella le sonreía maliciosamente.
— Dime, ¿Cómo era aquel hombre?
No tenía humor para andar recordando al infeliz ese de Loki, pero algo en él le obligaba a contarle todo a aquella mujer, era como si no tuviera control de sí mismo ni de lo que decía. Maldijo internamente al alcohol y su habilidad para hacer soltar la lengua.
— Era un completo idiota, tenía el cabello negro y unos ojos de color verde, era feo y pálido, no entiendo que es lo que ella le vio.
— Dime su nombre — dijo mientras tomaba su barbilla y acercaba su rostro al de él.
— Loki.
— ¿Quieres venganza, mortal? — pregunto ella mientras sonreía maliciosamente.
— Por supuesto — claro que la deseaba, lo necesitaba con todo su ser, debía de hacer pagar a ese hombre por haberse entrometido en su camino, le daría donde más dolía y él sabía qué punto, precisamente, podía presionar para destruirlo.
La mujer de rubios cabellos le sonrió y, en momento de lucidez, le planto un beso, el cual le supo realmente extraño, no supo si era debido al exceso de alcohol que había bebido o a que. Después, un calor inmenso lo comenzó a abrumar, había cerrado los ojos para disfrutar de aquel momento, pero al sentir aquello, los decidió abrir de golpe, topándose con los ojos de aquella encantadora mujer, los cuales se encontraban brillando intensamente. Quiso apartarse de aquella mujer, pero ella lo seguía sujetando de la barbilla y, a pesar de que su agarre era muy sencillo, este era firme y fuerte, no podía zafarse de este.
De repente sintió como ese calor se transformaba en fuerza y energía, se comenzaba a sentir lleno de vitalidad y poder, mucho poder. El beso se disipo y la sensación lo abandono. Cayó al suelo debilitado ante aquello, escucho muchas risas provenientes del resto de los borrachos, cosa que le hirió en el orgullo, pero no le tomo mucha importancia, lo importante ahora era buscar a aquella mujer que, después del intenso beso, había desaparecido.
"Ahora tienes poder y conocimientos, mortal, úsalo y acaba con tus enemigos". Escucho resonar en su mente la melodiosa voz de aquella mujer. Se puso en pie y apuño su mano en busca de aquel poder que aquella mujer le había mencionado, estaba ahí, como ella había dicho. Sonrió maliciosamente ante aquella nueva revelación. Ahora sabía lo que tenía que hacer para obtener venganza. Supuso que todo aquello debía de tener algún motivo, ninguna mujer llegaba y te besaba para regalarte fuerza, era algo inusual, tal vez tendría que pagarle con su vida, pero eso ya no le importaba, ya que su vida era un completo desastre que ya no podía arreglar.
"Entrégame a Loki con vida, es mi única condición ante todo."
Gabe sonrió y comenzó a formular un plan, sabía bien como llevaría a cabo todo. Solo debía, antes que nada, terminar unos pendientes con ciertas personas.
Saco su billetera, dejo un billete de cinco dólares y salió del bar, enarcando una sonrisa monstruosa.
Estaba dándose de golpes contra el frio escritorio de su consultorio.
Los días pasados habían pasado de la forma más natural, como si todo eso fuera rutina, como si ya llevaran más de dos años haciendo lo mismo, cosa que le pareció de lo más extraña. Había intentado hablar con Loki, las oportunidades se habían presentado más de una vez, pero nunca ocurrió, en el transcurso de esos días, su auto se había averiado y había tenido que ir a dejarlo en el taller para que lo arreglaran y, mientras no habían tenido auto, habían ido y venido pie, siempre discutiendo de cosas sin sentido. Todo fluía con naturalidad y eso le encantaba, supuso que tal vez Sage tenía razón. Pero aún seguía existiendo una espinilla, escondida por ahí, que la estaba carcomiendo y haciéndole creer que hacía falta algo, que algo de todo aquello no cuadraba. Había intentado ignorarla en el transcurso de la semana, y lo había logrado, hasta que esta mañana había vuelto a ella y ahora le estaba provocando un extenso malestar, el cual aminoraba dándose de golpes contra el frio escritorio.
No es que fuera masoquista, es solo que el tenue dolor provocado por aquellos golpes la relajaba y la destensaba, esta era una táctica que siempre utilizaba ante este tipo de situaciones.
Dejo reposando su cabeza, la cual le estaba comenzando a reclamar por tanto golpe, recargada en la superficie de su escritorio y dio un prolongado suspiro; había tantas cosas por hacer y tan poco tiempo que no podía darse el lujo se de seguir lamentándose. Se incorporó de nuevo en la silla y, con una tremenda decisión y ganas de seguir adelante, comenzó a trabajar en una documentación del hospital desde su ordenador portátil. Sus pensamientos y dedos estaban conectados de tal forma que sus dedos se movían hábil y velozmente. Paso gran parte de la mañana trabajando de esa forma, sin pasar por ninguna molestia e interrupción, según su agenda, hoy no tenía ningún pendiente y ningún paciente que ver, pero no faltaba que llegara alguien de improviso para romper aquello, pero al parecer no fue así. Llego la hora de comer, de la cual no se percató hasta que su estómago le suplico por algo de alimento, ella sonrió ante aquella y, después de guardar todos los documentos en su portátil, bajo la pantalla y salió de su consultorio rumbo al comedor.
Ya en el comedor, se dispuso a hacer fila para comprar alimentos, busco con la vista a Loki, pero no lo encontró por ningún lado, supuso entonces que posiblemente el hombre estaría ocupado con su labor de practicante, el cual, por boca de algunas chicas de enfermería, era muy bueno. Había escuchado también, de otras chicas, algunos comentarios morbosos sobre el mismo, tales como lo bien que se vestía, lo hermoso que era, el impactante color verde de sus ojos, su distinguida nariz y su espectacular figura que, a pesar de no ser muy musculoso, estaba en excelente forma. Todos aquellos comentarios habían provocado una especie de enojo en ella, el cual no podía entender, o tal vez lo entendía a la perfección pero era algo que no quería aceptar, no aun. Pero había algo que podía tranquilizarla, aunque fuera de manera minúscula, al parecer el hombre nunca prestaba atención a cuanta chica se le acercase, o al menos eso creía ella.
Cuando llego su turno en la fila ordeno algo sencillo: sopa de fideos y un poco de ensalada de pollo; busco un lugar desocupado y al encontrarlo fue hasta este, se sentó y comenzó a disfrutar de su comida.
Termino su sopa y ahora se disponía a comer de su ensalada cuando vio entrar a Loki al comedor, el cual estaba buscando algo con la mirada, ella sonrió y supuso que era lo que buscaba, o más bien, a quien. Alzo la mano para que pudiera verla mientras le dedicaba una enorme sonrisa, aunque vivieran juntos, ya extrañaba tener cerca al hombre para que le hiciera compañía, pero todo eso se rompió cuando vio como una de las enfermeras corría hacia él, también saludándolo con la mano mientras se le lanzaba al brazo. Sophie observo aquello con mirada abrumadora, volvió su mano a su costado e intento que la opresión en el pecho no la hiciera llorar del coraje y la decepción.
— ¿Qué no es esa la puta de enfermería, la que abraza a tu chico? — Cuestiono Sage mientras se posicionaba a su lado dejando una bandeja en la mesa para después sentarse muy cerca de Sophie —. ¿Cómo se llamaba? ¿Alice?
— No me interesa — gruño ella mientras giraba su rostro.
Sage resoplo divertida.
— Vaya, así que si eres celosa — soltó con una amplia sonrisa, al parecer todo le parecía divertido a su amiga.
— ¡No estoy celosa! — exclamo Sophie en tono molesto, no podía ni siquiera disimular su enojo.
— Y yo no soy mujer.
— Sabes, a veces lo dudo — respondió con ironía.
— ¡Tuche! — exclamo Sage mientras la señalaba con el dedo índice —. Pero también es evidente esta celosa, acéptalo de una puta vez.
Sophie fijo su vista en Loki y a la chica, vio cómo, ahora, Alice se colgaba de su cuello como si sus brazos fueran los de un pulpo el cual estuviera atrapando a su presa. ¿El hombre nunca les prestaba atención a las chicas? Si, como no. Aquello era una viva prueba de que aquella afirmación era totalmente falsa. El hombre estaba permitiéndole que aquella resbalosa se le colgara descaradamente de su encantador cuello.
No lo pudo soportar más y se puso en pie.
— ¡Ya no tengo hambre! — tomo su charola y se fue de la banca, dejando a Sage muerta totalmente de la cura.
Estaba celosa, no podía seguir negándolo, estaba completamente celosa y eso, realmente, no le gustaba. ¿Cómo podía aquel hombre primero besarla y luego enamorarla, para después irse con la primera mujer que se colgara de los brazos? Loki, en verdad, era un maldito desgraciado.
Estaba tan emergida en sus pensamientos que no se dio cuenta que alguien se le atravesó en el camino, chocaron y ella no pudo evitar soltar la charola, la cual cayo, inevitablemente, al piso, regando la comida que este contenía. Sophie liberando toda tensión, se agacho y comenzó a rejuntar todos los plastos y cubiertos que habían en el suelo. La persona con la que choco hizo lo mismo.
— Cuanto lo siento — se disculpó una voz masculina — no fue mi intención, no te había visto.
— No te preocupes — soltó ella un poco menos tensa, mientras intentaba soltar una sonrisa —, yo soy la que debería disculparme, ya que no estaba prestando atención.
Pusieron todo sobre la bandeja, gracias a Dios los trastes eran de plástico y no sufrieron mucho daño. El chico tomo servilletas y comenzó a limpiar el desastre que había provocado la ensalada de pollo, la cual, Sophie no había probado ningún bocado. Realmente, que desperdicio.
— Estropeé tu comida — hizo hincapié en el comentario —. Déjame recompensártelo.
— No, gracias. De todos modos, ya no quería — sonrió de nuevo Sophie.
Cuando terminaron de limpiar, el hombre sujeto la bandeja y la puso sobre una mesa que estaba enseguida de ellos, se puso en pie y le ofreció la mano a Sophie. Esta la acepto y se levantó. No se había percatado de quien era hasta que observo con más detenimiento el rostro del joven.
— ¡Erick! — exclamo Sophie con entusiasmo.
— ¡No puede ser! — soltó el aludido —. Siempre te encuentro en todos lados y de las formas más extrañas.
Sophie soltó unas risas.
— ¿Qué estás haciendo aquí?
— Vine para hacer mis prácticas, ya tengo casi una semana — respondió sonriente.
— Vaya y yo ni por enterada.
— Nunca pensé encontrarte aquí. Me alegro de volver a verte — se acercó a Sophie y le dio un acogedor abrazo y un pequeño beso en la mejilla. Al parecer el hombre no se había dado cuenta que había manchado su ropa con restos de ensalada y que ahora estaba manchando la de ella. Pero por el abrazo de un viejo amigo, se lo dejaría pasar.
Loki siempre estaba reafirmando y aprendiendo nuevas cosas en cada día de práctica. Todas las noches, después de irse acostar, leía algunos de los libros de la biblioteca de Sophie para no verse menos apto ante los humanos que servían de practicantes junto con él. El Jotun estaba consciente que aquello, para él, era un simple hobbie, algo para matar tiempo y poder tener más vigilada a Sophie; podía escucharse algo muy obsesivo, pero tenía marcado en la mente las palabras de ella al definir su relación: "nos complementamos y nos pertenecemos".Así que ahora, debía de cuidar de su propiedad. Aunque, últimamente, la mujer se había estado comportando de manera muy extraña, a veces distraída y no tan sonriente como antes, pero era algo, que el supuso, era pasajero.
Había tratado de pasar más tiempo junto a ella, para así poder dejar en claro que ella era de su propiedad, a cuanto hombre se le acercara, aunque no hubiera intimado con ella, Sophie le pertenecía por la simple conexión que existía entre ambos.
Esa tarde, se había desocupado tarde en sus labores para ir a comer, cosa que le molesto. Fue presuroso hacia el consultorio de ella, para invitarla a comer junto con él, y lo encontró vacío, gruño por lo bajo y supuso, entonces, que la encontraría ya en el comedor. Camino a paso veloz por los pasillos del enorme centro de salud con rumbo al comedor y se puso a buscarla con la vista una vez estuvo en la entrada del mismo.
— Loki — escucho que alguien lo llamaba. Busco de dónde provenía y encontró a una chica pelirroja que corría a gran velocidad hacia él, mientras le saludaba con la mano al aire.
Gruño molesto mientras giraba el rostro hacia otro lado.
La chica le sonrió divertida y se le lanzo a abrazar al brazo derecho. Estaba totalmente molesto ante la reacción estúpida de todas las mujeres de aquel ridículo lugar, cada vez que lo veían pasar. Había tenido que soportar las miradas lujuriosas de aquellas mujeres incontables veces a lo largo de todos los días que había estado en aquel lugar, era algo realmente molesto a su parecer. ¿Qué pensaban todas aquellas mujeres? Lo peor del caso es que no solo se le insinuaban con la mirada, si no también se le insinuaban con palabras, invitándolo a lugares que él ni siquiera sabía que existían, tales como un antro*, al billar, al cine, entre otros. Y por más que el dios las rechazaba, ellas más le insistían, como si el rechazarlas lo volviera más interesantes. (*Nota: discoteca, club nocturno, lugares para bailar, etcétera).
— Loki, ¿Qué te pareces si almorzamos juntos? — pregunto la chica con voz coqueta.
— No, gracias, no tengo hambre — respondió secamente mientras seguía buscando con la mirada a Sophie.
— Y entonces, ¿Por qué estás aquí en el comedor?
— No es algo de tu incumbencia, mujer — su voz denotaba algo de molestia.
— ¡Oh, vamos! — comenzó la chica mientras se pasaba de su brazo al cuello de él —. Al menos acompáñame mientras yo como, ¿sí?
Verdaderamente aquella mujer era molesta. Miro a aquella mujer y le hizo una mueca, de la cual ella solo le sonrió. Al parecer las mujeres de Midgard eran todo un misterio, eran realmente complicadas y difíciles de entender: entre más les decías que se fuera, ellas más se acercan a uno.
Un fuerte sonido lo saco de sus pensamientos y le hizo levantar el rostro. Busco de dónde provenía y fue ahí donde encontró a Sophie, la cual se estaba agachando para rejuntar el desastre que había provocado con su charola. Loki sonrió triunfante al verla encontrado. Contemplo por un tiempo la escena y vio como un chico comenzaba a ayudarle a recoger todo, Loki lo reconoció como uno de sus compañeros de las prácticas. ¿Cómo era que se llamaba? No lo recordó, pero si lo reconoció de inmediato.
El hombre se puso en pie y dejo la charola a un lado y estiro la mano para ayudarla a levantarse. Sophie le sonrió animadamente al verlo, al parecer ella lo conocía. Estuvieron unos instantes platicando y cuando menos lo pensó, el hombre ya la estaba estrechando entre sus brazos y la besaba. Sintió como la sangre le hervía al contemplar aquella escena, no podía contemplar que alguien abrazara a Sophie de aquella manera. Decidió ir e interrumpir aquel contacto.
— Loki, ¿me estas prestando atención? — pregunto la chica mientras se posicionaba frente a él. Al parecer llevaba tiempo hablándole y él ni siquiera le había estado prestando atención.
Aparto a la mujer de cabellos rojos como el fuego con un simple empujón y fue directamente hacia donde se encontraban a Sophie y aquel maldito que se atrevía a tocarla. Cuando estuvo cerca de ellos, aparto al hombre de un jalón dejando a una Sophie con una mirada estupefacta y giro completamente al hombre que estaba sujetando y lo miro con todo su enojo contenido.
— Aléjate de Sophie — gruño mientras le atestaba un puñetazo en la cara. Realmente no estaba razonando y solo se estaba dejando guiar por sus impulsos más sentimentalistas.
Sage sonrió ante todo lo que estaba viendo frente a ella. Celos por parte de su amiga, celos por parte del ex—vagabundo y un putazo que se había estampado en el delicado rostro del joven de cabellos castaños.
— Esto, realmente, se pondrá bueno — soltó mientras tomaba un trozo de papa frita de su plato y observaba todo lo que acontecía, con las piernas cruzadas sobre la mesa donde estaba comiendo.
Todo paso muy deprisa ante los ojos de Sophie. Primero Loki llegaba ante ellos separando aquel fraternal abrazo y después le estaba atestando un puñetazo al pobre de Erick sin razón aparente. El pobre había ido a parar al suelo mientras se sujetaba de la nariz, al parecer se había roto el tabique. Miro al pelinegro con sorpresa, este estaba respirando muy notoriamente mientras miraba con recelo al castaño que se encontraba sujetándose la nariz mientras aún se encontraba en el suelo.
Ahora ya no estaba molesta con Loki por celos, ahora estaba molesta con él por lo que había hecho. Se lanzó rápidamente auxiliar a Erick y, tomando una servilleta de una de las mesas, comenzó a limpiarle la sangre que salía de su dañada nariz. Intento arreglársela, acomodarle de vuelta el tabique, sujeto la nariz y la movió de forma que crujiera mientras Erick soltaba un alarido potente.
Todos los presentes se acercaron velozmente a socorrer al pobre hombre que se hallaba en el suelo, haciendo un gran escándalo ante la pequeña pelea que se dio. Solo deseo que esto no llegara a oídos del Director.
— ¿Qué está pasando aquí? — demasiado tarde. Sophie giro y vio a su superior, el cual hacia espacio entre el tumulto de gente que se había aglutinado en los hechos. Parecía molesto y confundido.
— Nada — soltó velozmente Sophie —. Fue un accidente. Erick choco contra mí, mientras estaba distraída y, accidentalmente, le rompí la nariz de un codazo.
Adalbert Rumsfeld asintió ante eso y se acomodó, mientras se agachaba, junto a ella.
— ¿Es grave? — cuestiono preocupado.
— No lo sé — comenzó ella mientras miraba al hombre que sostenía en brazos —, ya le acomode el tabique, pero necesitara que lo chequen meticulosamente.
— ¡Necesito que alguien revise a este chico! — demando con voz potente Rumsfeld.
Uno de los médicos se acercó y tomo al chico en brazos y lo llevo cargando fuera del comedor.
— Espero que no sea nada grave — exteriorizo el hombre mientras se ponía en pie y le estiraba una mano a Sophie para ayudarla a ponerse de pie —. Iré a ver cómo avanza, mientras tú — miro a Sophie e hizo una mueca divertida mientras la señalaba —, debes de ir a cambiarte esa blusa, esta manchada de sangre y lo que parece ser restos de pollo y lechuga.
Sophie se observó y se sorprendió de ver la sangre. Sonrió penosamente y miro a su superior.
— Luego iré yo a ver como siguió. Realmente me siento muy avergonzada por lo que provoque.
— No te preocupes, son solo accidentes — le sonrió y se fue por el mismo camino que el médico que saco a Erick del lugar.
— Si, accidentes — soltó entre dientes.
Una vez que la gente se retiraba de aquel sitio, busco con la mirada a Loki, el cual seguía en el sitio en donde lo había dejado, mirando al suelo, aun ardiendo en rabia, con la mano empuñada. Olvido su preocupación y retomo su enojo. Se lanzó sobre de él, lo tomo del brazo y lo jalo fuera del comedor, con rumbo a su consultorio. El trayecto fue silencioso, pero ya que estuvieron dentro del lugar y ella cerró la puerta, se descargó contra él.
— ¡¿Qué carajos fue eso?! — grito molesta.
Loki permaneció un momento en silencio, aun mirando el piso, para después levantar la mirada y verla aun con recelo.
— ¿Me puedes explicar, por qué chingados lo golpeaste? — volvió a insistir molesta.
— ¡Te beso! — respondió al fin Loki.
— Y tu bien que te dejaste que te manoseara la resbalosa de Alice — contrapuso ella, estaba realmente molesta y, sobre todo, celosa.
— Ni siquiera le hice caso — se defendió Loki —. Pero él te abrazo y te… y te… — comenzó a hacer gestos con las manos mientras intentaba que las palabras salieran de su boca —… y te beso.
— ¿Y que tiene eso de malo? Es mi amigo, por Dios, y fue solo un saludo. Además no fue en la boca, fue en la mejilla, genio.
— No me importa en donde mierdas haya sido — al parecer había aprendido a utilizar palabras vulgares, y había dejado atrás su cortesía al hablar —. El punto es que te beso y te abrazo.
— ¿Ahora ya nadie se me puede acercar a saludarme? — cuestiono molesta ella.
— Nadie te puede tocar.
— Y ¿por qué carajos no? Es mi cuerpo y yo puedo decidir quién me puede tocar y quién no.
— Nadie te puede tocar, porque tú eres mía — expuso en un grito Loki.
Aquellas palabras encendieron más a la castaña. Estaba harta de que las personas intentaran controlar su vida y ahora venía este hombre a querer hacer con ella lo que le diera en gana y proclamar que ella le pertenecía, reclamarla como suya. Ella era dueña de su vida, nadie más que ella y ella era libre de hacer cuanto le entrara en gana, nadie tenía derecho de decidir por ella en cuestiones de amistades y de relaciones en general. Por eso existía el libre albedrio, la libre decisión. Perdió el control de sus emociones y exploto contra Loki de manera impulsiva.
— ¡Tú y yo no somos nada para que tu reclames una pertenencia en mí que no te concierne! — grito totalmente cabreada, no le importaba si aquellos gritos se estaban escuchando fuera de aquellas paredes, solo le importaba que sus palabras le entraran en la cabezota de aquel hombre de pacotilla que tenía frente a ella —. Si hubiera querido que alguien controlase mi vida me hubiera decidido por Gabriel y no tú, a pesar de todo.
En el momento en que soltó aquellas palabras, se arrepintió completamente. Vio el rostro de Loki, como le comenzaba a temblar el labio inferior. Había hecho algo que no debió de haber hecho: haberlo interiorizado ante alguien más. Recordó, entonces, lo que alguna vez le había comentado de su familia: que siempre lo habían hecho menos ante su hermano. Trajo a él un trauma que posiblemente, él había querido dejar atrás. Esta vez, si se había pasado, pero por más que le digiera algo, no podría remediarlo.
Las palabras de Sophie le habían dado justo en el clavo. ¿Cómo se atrevía ella a siquiera hacerlo menos que un simple mortal?
— Loki… yo — balbuceo ella.
— Así que solo me escogiste porque soy igual o peor que ese hombre, ¿no es cierto? — pregunto molesto y herido —. Solo soy un remplazo para cuando aquel hombre te hubiera enfadado.
El rostro de Sophie fue de arrepentimiento a confusión a una velocidad increíble.
— ¿Por qué cambias mis palabras? — cuestiono ella mientras sonaba con la voz de Odín.
Loki se quedó plasmado ante aquellas palabras. ¿Había sido uno jugarreta de su mente y de la situación? Su enojo desapareció, solo para ser sustituido por un tremendo miedo, no sabía por qué, pero solo al recordar todo aquello, y sobre todo la conexión que tenía con Asgard, le hacía revivir los momentos aterradores que vivió durante su estadía en la cámara de torturas. Comenzó a sentir como el aire le comenzaba a faltar y como aquella habitación se comenzaba a tambalear. No entendía que era lo que estaba pasando, pero solo sabía que tenía que irse de aquel lugar a como diera lugar, antes de que terminara desplomado sobre el suelo, ya que las piernas le comenzaban a flaquear.
— Yo… Lamento - todo - esto — escupió cada una de las palabras marcadamente —. Me retiro.
Giro sobre si y fue directo a la puerta.
— Espera, Loki — escucho como la voz de Sophie se hacía presente a su espalda, pero el no hizo más que ignorarla.
Salió del consultorio y se dispuso a regresar al departamento, antes de que el aire le comenzara a faltar. Tomo sus cosas de enfermería y salió del centro de salud.
Regreso a pie, había memorizado el camino de vuelta todas aquellos días que habían ido y venido al centro de salud caminando. Sabía que esa huida no era por tener miedo, sino más bien una necesidad. Necesitaba olvidarse y relajarse de aquel estrés que lo estaba abrumando.
Se aferró más a su chaqueta, no es que sintiera frio, pero quería sentirse, sentirse seguro ante sus propios brazos. Esto ya lo había sentido con anterioridad y había sido provocado por la canción que escucho en aquella noche. La ansiedad se hacía presente y él no podía entender porque. Si solo había escuchado una frase que su… Odín, había utilizado, ¿Por qué lo estaba atacando esta terrible ansiedad?
Pasó perdido en sus pensamientos y no se percató de que había llegado al edificio. Entro en él y subió por el elevador hasta llegar a su piso y posarse frente al departamento, por fortuna, Sophia le había dado una copia de la llave de aquel lugar, en caso de alguna emergencia. Entro y fue directamente al baño, necesitaba una ducha y pronto.
Sophie no era alguien que estaba acostumbrada a ir tras una persona cuando esta usaba una rabieta para que le prestaran atención, ya que era fomentar el mal comportamiento en la otra persona. Pero en esta ocasión, no fue un berrinche, fue escapar y evadir un tipo de situación que le recordaba algo no grato para él, y sin embargo no fue detrás de él. En vez de eso, se estaba cambiando de blusa, ya que la que estaba usando estaba ligeramente sucia por el pollo y llena de manchas de sangre. Después de eso, se quedó plasmada en su sitio, pensando lo que había ocurrido.
Ya se había dado cuenta de que el pobre pelinegro sufría de una especie de estrés postraumático, el cual, no conocía que lo provocaba. Intuía que su familia tenía algo que ver, pero aun así no había querido nunca preguntarle, sentía que entraría a un lugar muy privado en su vida. Quería ayudarlo, pero no sabía cómo, solo lo ayudaba de la única forma en la que ella podía: brindándole su apoyo. Pero, "vaya forma de dárselo Sophie", le menciono una vocecita en su interior.
Dio un prolongado suspiro. Sabía que tenía que pedirle una sincera disculpa a Loki por malinterpretar las cosas, al igual que él le debía una disculpa, tanto a ella como a Erick.
En ese momento recordó a su pobre amigo herido y salió de su consultorio para ir con él. Pregunto por el en recepción y le indicaron que se encontraba en urgencias, fue hasta él y lo encontró sentado en una cama con la nariz con gasas e hinchada. Erick la vio y la saludo sonrientemente. Ella solo pudo sentirse culpable.
— Eso debió de doler mucho — soltó mientras se le acercaba —. Cuanto lo siento.
— No te preocupes — le sonrió mientras su voz se escuchaba gangosa y todo por culpa de la nariz hinchada y con el tabique desviado —. Todo fue un mal entendido, nada más.
— Si, pero Loki no debió de haberte golpeado así.
— Cierto, Loki, el chico de noruega que está conmigo en las practicas — afirmo mientras se frotaba la barbilla, poso sus ojos en ella y le sonrió pícaramente —. Sus acciones estaban justificadas.
— ¿Cómo justificadas? — Cuestiono ella mientras elevaba el tono de voz molesta, a veces no entendía a su amigo —. Nada justifica el hecho que te haya golpeado y roto la nariz, ni siquiera el hecho de que este guapo.
— ¿Ni siquiera los celos? — levanto una ceja divertido.
— ¿Celos? — ahora su interrogante era de confusión —. ¿Por qué debería de tener celos de alguien como tú?
Erick comenzó a reír, despacio, evitando lastimarse. ¿De qué se reía este loco?
— ¿Y acaso sabe tu hombre que yo soy gay?
Entonces fue cuando cayó en la cuenta. Ella daba por hecho que aquello que afirmaba Loki no podía ser porque sabía de la orientación sexual de su amigo, pero el pelinegro la desconocía totalmente, así que todo lo que había hecho, había sido solo por un arranque de celos. Se sintió totalmente arrepentida y peor de lo que ya se sentía por haberle hecho revivir algún recuerdo que lo transportaba a uno de sus traumas, o lo haya hecho recordar alguno. ¿Cómo había podido ser tan egoísta? Sus padres siempre le recriminaban por el hecho de que hablaba, siempre, sin pensar en lo que decía, sin importar a quien hería o a quien perjudicaba. Ellos la clasificaban como alguien poco asertiva, y ahora sufría las consecuencias de aquello.
Se llevó una mano al puente en su nariz y comenzó a masajearlo.
— Erick — comenzó ella —, acabo de cometer una estupidez.
— ¿Qué le dijiste a mi encantador hombre de ojos verdes? — cuestiono mientras se cruzaba de piernas.
— Algo que no debí de haberle dicho — confeso muy agitada —. Y ahora, deje que aquel hombre se fuera molesto y solo a casa.
— ¿Sabes dónde vive?
— No me preocupa donde vive, ya que vive en mi casa…
— Y ahí se va mi oportunidad de algo formal con él — soltó en un suspiro Erick.
—… Me preocupa cómo es que se fue.
— ¿Y qué esperas para ir tras él? — le animo —. Puedes ir, y reconciliarte con él. El hombre no hace más que sonreír cada vez que te mencionan, y parece que se muere por hablar de ti y presumirte.
— ¿En serio? — pregunto alagada.
— No, pero lo la sonrisa es cierto — sonrió burlón.
Sophie soltó unas risitas y observo al castaño con ternura.
— Gracias — y dicho esto, lo abrazo rápidamente y se dispuso a salir para ir tras Loki, en donde quiera que estuviera.
Pregunto por el en enfermería y no estaba, como era de suponerse. Aun guardaba la esperanza de que, tal vez, aun no hubiera abandonado el edificio. Pero en todas las partes donde iba a preguntar por él, no sabían darle razón de su paradero. Llego a recepción a preguntar y Jena le confirmo sus sospechas, había salido del edificio hace más de media hora. Se despidió de ella, después de haber confirmado que no tenía ninguna cita pendiente, y salió del lugar, presurosamente, para ir con Loki y hablar claramente las cosas con él.
Subió al coche y lo encendió. Mientras estaba en movimiento, comenzó a meditar y se percatado de que la mayoría de las veces, siempre estaba discutiendo con aquel hombre con aires de grandeza, pero aun así, siempre iba tras el para tratar de arreglar las cosas, no podía esta mucho tiempo molesto con él. Sonrió ante aquello.
Estaciono el auto frente a su edificio y salió presurosa, ansiosa. Se detuvo frente a la puerta, sin siquiera poder entrar, o al menos intentarlo. Conto durante unos segundos y se animó a querer entrar, pero no podía, sus piernas se quedaban quietas. Suspiro molesta con ella misma. Necesitaba relajarse y lo necesitaba hacer ahora mismo.
Recordó que tenía algo en la guantera de su auto que la podría ayudar. Fue hasta él y saco lo que necesitaba. Era una cajetilla de cigarrillos, junto con unos fósforos. Tomo un cigarrillo, lo llevo a su boca y lo encendió. Tenía más de dos años sin probar alguno, por suerte aquello cumplió con su objetivo: relajarla.
Inhaló el humo de aquella cosa y después de unos segundos, los expulso. Se prometió a si misma que entraría y enfrentaría todo una vez que se hubiese acabado el cigarrillo. Al fin y al cabo, uno a cada caída de casa, no hacía daño.
Salió del baño envuelto solo en una toalla. El calor del agua lo había relajado y había ayudado a superar su estrés y ansiedad, cosa que agradeció infinitamente. Había soltado y destensado el cuerpo, dio un largo suspiro mientras se dirigía a su cuarto por algo que ponerse.
No sabía porque se había puesto así ni porque aquella sensación lo había abrumado. Había pasado por un largo tiempo viviendo experiencias nada agradables en su asquerosa celda, que todo lo que le recordara a aquello lo tensaba de manera sobrehumana. Volvían a su mente como le desgarraban parte de si cada vez que entraban en el con una estocada sin si quiera él desearlo. Recordaba como golpeaban y rasgaban su cuerpo con sus dagas, vino a él un recuerdo de las tantas veces que se negó y forcejeo para que no lo tocaran que uno de aquellos guardias lo atravesó con una daga por el abdomen, sintió de nuevo como la sangre recorría por su piel y, por el golpe, por su esófago hasta salir por su boca.
Decidió dejar de pensar en ello, no quería perder la serenidad que había recuperado gracias a la ducha. Tomo algo de ropa abrigadora y comenzó a cambiarse. Sabía que en cualquier momento le tendría que dar una explicación a Sophie sobre del por qué había huido, así que comenzó a idear algo creíble, no quería poner en evidencia nada sobre su verdadero pasado, sabía que podía lastimarla. "Y a ti, ¿qué te importa si la lastimas o no? Deberías pensar en matarla y quedarte con su fortuna" dijo una voz sombría dentro de su mente, la cual ya tenía tiempo sin escuchar y mejor decidió ignorar.
Salió del cuarto ya vestido con toalla puesta sobre la cabeza, aun tenia húmedo el cabello, cuando su estómago comenzó a rugir. Se llevó una mano al abdomen y recordó que, gracias a todo ese embrollo de la pelea, no había comido. Fue a la cocina a buscar algo que comer, buceo en el refrigerador y encontró algo de fruta, la tomo, la lavo en el grifo y se fue al sillón a comerla, mientras esperaba que a que Sophie llegara.
Todavía no daba el primer bocado a la pera que había tomado cuando la puerta se escuchó sonar. Gruño molesto, esa tonta mujer había olvidado sus llaves, de nuevo él tenía que abrirle la puerta para que pudiera entrar. Se puso de pie, fue hacia la puerta y la abrió.
— No entiendo cómo es que puedes olvidar las... — se detuvo al ver quien estaba la puerta, enarco una ceja curioso —. ¿Qué quieres?
— Vaya forma de recibir — se quejó Sage mientras le sonreía. Traía aun su bata de consulta y cargaba una bolsa de plástico con un nudo en la mano derecha —. Por cierto — puso sus manos en los hombros de él, sin soltar la bolsa —, me encanto el trancazo que le lanzaste a Erick, si algo te consuela, tu tenías todas las de ganar, tigre.
Loki levanto más la ceja, pero en esta ocasión, confundido. ¿Sage le apremiaba algo, en vez de reclamárselo, al igual de Sophie? Al parecer estas dos mujeres eran totalmente opuestas.
— Ohm, ¿Gracias? — sonó nervioso, Sage soltó unas risas, para luego él carraspear la garganta y volver a preguntar —. ¿Qué quieres, Sage?
— ¡Oh! Cierto — exclamo mientras dirigía su mirada a la bolsa que cargaba en la mano derecha, después se la extendió a él —. ¿Podrías llamar a Sophie?, es que olvido su blusa en su consultorio.
El Jotun la miro confundido.
— Dáselo tú, sería más fácil dárselo a ella en su consultorio, que venir hasta acá, ¿Qué no?
— ¿Cómo se lo voy a dar en su consultorio, si ella está aquí? ¡Dah! — se burló ella.
— No, ella no ha llegado — le dio otra mordida a la pera, mientras le volvía la ansiedad.
— ¿Qué? — sonó sorprendida, algo aquí no estaba empezando a sonar bien —. Ella salió hace rato, hasta su carro esta haya afuera.
— Pero ella no ha llegado...
Una punzada en su corazón se hizo presente, mientras su nombre resonaba en un eco en su cabeza.
"Loki".
— Sophie — murmuro con los ojos abiertos mientras tiraba la toalla al piso y salía corriendo fuera del departamento.
— ¡Loki, espera! — escucho gritar a Sage, después del sonido de la puerta al cerrarse estrepitosamente.
"¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda!" se gritó a si mismo mientras corría a toda velocidad a través de las escaleras hacia la planta baja. Tenía un terrible presentimiento. Algo aquí le decía que Sophie estaba en peligro y que debía de hacer algo, pero lo peor del caso es que no sabía en donde estaba. La opresión en su pecho se hacía cada vez pronunciada, sentía un miedo, pero un miedo que no provenía del él, sino de alguien más. Tal vez, de ella.
Salió del edificio y una fuerte oleada de frio lo azoto. Estaba recién bañado con agua caliente y no estaba lo suficiente abrigado para soportar aquella sensación de frio, la cual, cada vez iba disminuyendo ya que él se estaba aclimatando a su entorno. Frente al edificio logro ver lo que era el carro rojo de Sophie, estaba ahí, tal como había dicho Sage, pero no había rastro de la mujer por ningún lado. ¿En dónde diablos se había metido?
— Vez... Te dije lo del carro... ¡Uh! Corres rápido — soltó Sage después de alcanzarlo, mientras intentaba, desesperadamente, llenar de aire sus pulmones.
Loki observo por unos instantes el auto, en la espera de ver a Sophie, pero nada. Giro, desesperado, hacia Sage y la tomo de los hombros y la empezó a sacudir.
— ¡¿La viste salir?! ¡¿Hace cuánto que salió?! — grito exasperado mientras sacudía con fuerza a la pelinegra —. ¡DIME!
— ¡Tranquilo! — lo detuvo con fuerza, Loki la vio en busca de una pizca de esperanza, algo que le quitara aquella intranquilidad que estaba viviendo de no saber en dónde estaba Sophie —. No, no la vi salir, y me dijeron que ya tenía aproximadamente veinte minutos que había salido. Ya debería de estar aquí.
Sintió como toda esperanza lo comenzó abandonar, pero ¿Cómo era que casi se le estaba cavando el mundo por no saber el paradero de una mujer? Solo obtuvo una respuesta: porque esa mujer era Sophie y punto. Había creado una especie de lazo con aquella mujer sin previo aviso y eso era lo que en estos momentos le estaba haciendo sentirse, en extrema, preocupado por ella.
Soltó, lentamente, los hombros de Sage y fijo su mirada al cielo, necesitaba serenarse para pensar en algo inteligente. Debía de idear algo para poder encontrar a Sophie antes de que aquella ansiedad lo consumiera, o antes de que ella le pasara algo.
— Tal vez fue a recoger algo a pie, o tal vez se quedó hablando con alguno de los vecinos, o no sé. No hay que ser fatalistas — le puso una mano en el hombro, intentando reconfortarlo, pero sinceramente era algo que no funcionaba —. Espera, ¿Qué es esto?
Sage le soltó el hombro y se inclinó hacia el suelo. Loki giro para ver qué era lo que aquella mujer estaba viendo cuando vio que esta estaba recogiendo una pequeña caja de color azul, tenía una silueta de un camello impresa y, dentro de ella, había varios palillos de color blanco, al parecer eran cigarrillos; también recogió un pequeño rectángulo de color café claro, el cual tenía grabado un toro en ella.
— Esto es de Sophia — le indico ella mientras observaba la caja —. Es oficial, algo le pasó. Estos cigarrillos y este encendedor nunca los dejaría aquí tirados, son los de su padre.
— Hay que buscarla — Loki parecía desesperado, ansioso, pero no había tiempo para ponerse a discutir de ciertas cosas, debían de actuar, sentía que por cada segundo que ellos permanecían allí, había más riesgo de que le pasara algo a Sophie, sin contar que la sensación ajena de miedo cada vez se hacía más intensa, para después agregársele algo de dolor. ¡Oh, por Yggdrasil! Debían moverse ya.
— Claro, llamare a Luke…
No termino de escuchar lo que decía porque ya había comenzado a correr. Comenzó a buscar las hebras de magia que conectaban al collar y al brazalete, las cuales encontró que estaban sobre de él y se prolongaban lejos de ahí. Intento buscar en donde se acentuaba, era lejos, pero podía seguir el camino corriendo. Algo lo abrumo fuertemente, hiriéndolo internamente, sintió como un tremendo estrés se apoderaba de él, pero no venía de él, sino de ella, su cuerpo se tensó. Supo que no tenía tiempo suficiente. Se aferró como pudo de la estela de magia, la aferro a si y decidió desaparecer para transportarse hacia donde se encontraba Sophie, era la única manera en la que podía llegar, solo esperaba que aquella magia fuera suficiente para poder llegar.
Estaba completamente serena. Sus manos y pies estaban atados y su cabeza estaba cubierta con un costal, pero estaba consciente, gracias al santísimo cielo, estaba consciente. Presenció todo lo ocurrido, desde el momento en que le llegaron por la espalda cubriéndole el rostro con aquel asqueroso costal, hasta cuando la subieron al auto con brazos y piernas atadas, hasta llegar al lugar donde estaba ahora.
No tenía la menor idea de porque estaba ahí, pero si lo intuía. Sabían quien era ella y querían su dinero como rescate, todo esto era un secuestro. Pero había un fallo en su plan, solo ella tenía acceso a ese dinero y no había nadie más que supiera como acceder y en donde estaba la dichosa fortuna. Agradeció en esos momentos llevar un pantalón de vestir y no una falda porque realmente seria incomodo estar sentada en el suelo con una falda, eso le hubiera provocado un terrible percance.
Escucho unos pasos que se acercaban y agradeció, pero no del todo, sabía que sus captores venían a hablar con ella para pedirle un número de algún familiar para contactarse y pedir el rescate. Se detuvieron frente a ella, le sacaron el costal y la pusieron de pie, lo cual era complicado con las piernas atadas. Un hombre de cabellos oscuros y una melena corta se agacho y le desato las piernas. El hombre que la había ayudado a ponerse de pie la empujo y la incito a caminar. La sacaron de aquella habitación en donde estaba y la llevaron a lo que parecía ser un gran almacén, el cual estaba completamente vacío, en el solo estaban los dos hombres que fueron por ella y un grupo más de personas con cadenas y miradas perversas. "El resto de la banda" pensó ella, posiblemente la recompensa que pedirían seria enorme.
Pasaron de largo al grupo de personas y la llevaron hasta otra habitación, la cual era pequeña y estaba limpia. En esta había un escritorio llamativo, elegante, algo que le sorprendió; detrás de aquel escritorio había una silla negra que le estaba dando la espalda. Una mano se asomó por aquella silla e hizo una seña, los hombres a su lado asintieron y la empujaron, haciéndola que perdiera el equilibrio y, por ende, cayera. Los sujetos rieron y salieron de la habitación, dejando a Sophie con el hombre sentado en aquella silla.
— Mira — comenzó ella relajada —, si lo que quieres es recompensa por mi rescate, te lo aclaro de una buena vez que yo soy la única que tengo acceso a mi fortuna.
— Y ¿Quién dijo que buscaba dinero? — aquella voz varonil le sonó familiar, pero no quería asociarla con nadie, le daba miedo solo el pensarlo.
La silla comenzó a girar sobre si, revelando al dueño de aquella voz tan peculiarmente familiar. Sophie contuvo el aire por el asombro de ver quien era quien estaba en aquella silla. Gabriel estaba sentado de piernas cruzadas, con los codos en el apoyabrazos de la silla mientras unía sus manos sobre su abdomen. Estaba sonriendo satisfactoriamente al verla ahí, a ella. Sophie se fue poniendo de pie lentamente, como podía.
— ¿No te alegras de verme? — le pregunto sonrientemente.
— Realmente no — soltó secamente — ¿Qué quieres?
Gabe se puso de pie y se encamino hacia ella, quien intentaba quedarse plantada en el mismo lugar, firme y segura, no quería demostrar el miedo que comenzaba a inundarla.
— ¿No puedo pedir un momento para pasar con una querida amiga? — su tono era totalmente burlón. Sophie no podía entender el descaro que tena este hombre al decir aquellas cosas.
— Te dije que no quería verte nunca más — le escupió aquellas palabras tratando de que fueran lo más hiriente que pudieran, no era su naturaleza ser así, pero siempre había querido imitar, en una situación de riesgo, la forma hiriente de hablar de Loki, le parecía tan real y pura, como si lo que dijera saliera de lo más profundo de su corazón.
El hombre frente a ella soltó un bufido mientras arrugaba la nariz.
— No entiendo que le vez a ese hombre — dijo sin más mientras le daba la espalda y cruzaba las manos sobre de ella. ¿Cómo había sabido que estaba pensando en Loki? —. Muy sencillo, puedo leer tu mente.
Sophie arqueo una ceja confundida, no entendía para nada lo que aquel hombre estaba diciendo. Gabriel se giró sobre si y el encaro mientras se acercó unos pasos a ella, los cuales ella tuvo que retroceder, no lo quería cerca de ella.
— Porque tienes miedo, lo sé, puedo sentir todo lo que piensas y todo lo que sientes — le sonrió mientras le tomaba de la barbilla. No podía creerle ni una palabra de lo que este hombre le decía, si fuera cierto que podía leerle su mente ¿Cómo es que podía llegar a hacerlo? —. Ahora tengo poderes, preciosa.
La voz sonó tan sincera, que le hizo sentir más miedo del que ya estaba sintiendo. Por alguna extraña razón le creía y, a la vez, le temía. Quiso soltarse de su agarre, pero este era muy fuerte y entre más se movía, más se lastimaba. Pensó en Loki y lo mucho que deseaba que estuviera aquí y le diera un golpe como el que le había dado a Erick. Lo que le recordó:
— ¿Por qué mandaste a golpear a Loki? — hablo forzadamente, ya que el agarre de su mentón no le permitía mover la mandíbula de forma adecuada.
— De hecho lo mande a desaparecer, pero los hombres que te trajeron aquí, no supieron hacerlo bien — comento mientras rodaba los ojos y su voz era de total desgana —. Pero ahora, todo será distinto — su voz cambio a algo serio —. Ahora lo necesito aquí, con vida.
— ¿Y cómo lo piensas hacer que venga? — pregunto algo que ella misma ya sabía, pero aun así quería confirmar.
— Por ti — le respondió mientras acercaba la cara a su mejilla y la acariciaba, lentamente, con la lengua aquella mejilla. Ella intento alejarse, pero el agarre la retenía ahí.
— El… él no sabe llegar aquí.
— Hay muchas cosas que no sabes de él, querida, de las cuales te decepcionarías mucho. Verdaderamente no entiendo que lo puedas tener a tu lado después de lo que hizo.
— ¿Qué hizo?
Gabe sonrió ampliamente y comenzó a reírse.
— ¿En verdad no sabes nada de eso? ¿No te lo ha comentado? Ahora entiendo cómo es que confías en el ciegamente. Llámalo y entenderás a lo que me refiero.
— No tengo teléfono — soltó secamente —. Tus gorilas me lo quitaron cuando llegue aquí, junto con mis cosas, genio.
Gabriel suspiro molesto mientras rodaba la cabeza.
— No quiero que le hables por línea, estúpida. Quiero que le hables por aquí — llevo un dedo a su sien y comenzó a hacer presión sobre de ella, la cual le comenzó a doler hasta el punto de soltar un alarido. El castaño retiro el dedo del lugar y la miro seriamente —. ¿Entiendes?
Ella asintió e hizo lo que le dijo. Pensó en Loki y lo llamo insegura.
— ¡No! Así no — le grito mientras su agarre se deslizaba de su mentón a su cuello y comenzaba a apretarle —. ¡Grítale mentalmente! Están conectados, él te escuchara.
Sophie grito mentalmente el nombre de Loki, mientras buscaba aquella conexión de la que hablaba el hombre frente a ella. No supo si sirvió de algo o no, pero ella grito, creyendo que el mensaje fue enviado a su destinatario.
Gabriel sonrió ampliamente, mientras aflojaba el agarre del cuello, pero no la soltaba.
— Bueno, ahora solo queda esperar. ¿Te parece si hacemos algo mientras llega?
El hombre la soltó y se fue hacia su escritorio, ella comenzó a retroceder lentamente mientras el hombre tocaba el escritorio y de sus manos emanaba un destello de color amarillo verdoso. Todo le estaba comenzando aterrar y su instinto le decía a gritos debía de escapar de ahí lo antes posible.
— ¡Oh, ya se! — exclamo el mientras el escritorio comenzaba a brillar con la misma tonalidad que su mano —. ¿Te gustaría retomar lo que dejamos inconcluso la última vez que nos vimos?
La estaba viendo, pero ella no lo miraba, ella estaba inmersa en el escritorio que se había transformado en cama frente a sus ojos. El miedo se hizo más fuerte y lo único en lo que podía pensar era en huir de aquel sitio. Retrocedió lentamente para después girar y comenzar a correr, pero choco con algo frente a ella.
— ¿A dónde vas, pequeña? — cuestiono seductoramente Gabe, mientras estaba frente a ella. ¿Cómo había llegado tan rápido ahí?
— Por favor, no… — suplico ella, estaba segura que era lo que venía a continuación y ella no quería revivir lo mismo, no se sentía preparada.
— Lo siento, querida. Pero en esta ocasión, el que pone las reglas aquí, soy yo.
Tomo de los brazos a Sophie y la lanzo hacia la cama a una velocidad increíble. Se montó sobre de ella y comenzó a besarla mientras ella solo podía retorcerse bajo de él. Intento hacer lo mismo que hizo la última vez, pero sus piernas esta vez no le respondían. Gabe se alejó y le negó con el dedo, después le señalo su piernas y ella pudo ver como estaban atadas a la cama por un especie de hilillo de color amarillo brillante. Sophie intentó zafarse de él, pero todo movimiento le era imposible.
— Ahora no dejare que te muevas sin que yo lo autorice, preciosa — le acaricio la mejilla y ella se retorico bajo sus piernas.
Toda valentía, toda serenidad, que al principio había tenido, se esfumaron de manera sorprendentemente rápida tras cada caricia que aquel hombre le daba. Ahora el miedo la estaba abrumando y aterrando, se había paralizado, quería gritar por ayuda, pero la voz se ahoga y se rompía dentro de su garganta. Ya no podía hacer nada, estaba a merced de aquel hombre y, por unos instantes, se aferró a la remota posibilidad de que Loki llegara y la sacara de aquello.
Pero así como llego aquella esperanza, así, esta, la abandono.
Gabriel comenzó adentrar su mano por debajo de la camisa de ella, intentando quitársela, pero en una rabieta por parte de él, se la trozo por la mitad con una daga que saco de quien sabe dónde. Dejo al descubierto su brasier con encaje, el hombre se fascinó ante aquello y comenzó a acariciar sus bien formados pechos por arriba de aquella prenda interior. Sophie solo sentía como le quemaba cada toque de él, le dolía, le incomodaba, pero no podía hacer nada, por más que se movía debajo de él, no podía soltar el agarre de sus piernas y de sus manos. Unas lágrimas comenzaron a escurrir por sus mejillas, estaba llorando de la impotencia de no poder hacer nada ante aquella situación.
Otra mano comenzó a tocarle su sexo pon encima del pantalón, este roce le hizo revivir su pasado. Su cuerpo comenzó a sentir un estrés extremo y el miedo se volvió una llamarada dentro de ella. El hombre, con una fuerza inhumana, le rompió el pantalón dejando al descubierto la pequeña prenda que usaba como interior, para después comenzar a meter su mano dentro de aquella prenda y comenzar a introducirse en ella usando sus dedos, tres dedos desesperados se introdujeron en ella de una vez, haciendo que ella se arqueara del dolor, mientras soltaba un alarido pronunciado.
— ¡BASTA! — Grito entre sollozos ella, mientras las lágrimas no dejaban de escurrir por su mejilla — Detente, por favor… Ya… no más…
Los dedos seguían sus estocadas veloces y rudas, mientras ella seguía arqueándose y gemía de dolor.
— Por favor… para — su voz se fue apagando hasta convertirse en un susurro —. Detente… Jonathan.
Su cuerpo ya no pudo aguantar tanto estrés, antes los abrumadores recuerdos que la azotaban y lo que le estaba aconteciendo, hasta que su mente dejo de ser consciente de su cuerpo.
Espero no me maten por esto... pero asi es el trama... Espero hayan disfrutado de este capitulo.
Aclaro... Los ataques de ansiedad de los que sufre Loki que lo hacen huir y dejar a Sophie tirada en su consultorio son secuelas de algo que se llama Sindrome de estres postraumatico, el cual es un trastorno psicológico que se caracteriza por la aparición de síntomas específicos tras la exposición a un acontecimiento estresante, extremadamente traumático, que involucra un daño físico o es de naturaleza extraordinariamente amenazadora o catastrófica para el individuo. Las formas de reaccionar de estas personas son, por lo general, omision de lo que causa el trauma, ataques de ansiedad, la persona dañada reacciona con temor ante ciertas situaciones, etcetera etcetera. Si se interesan mas por este trastorno pueden investigan en Google.
Me disculpa por no estar publicando, cada lunes, como antes se hacia. La razon es por que entre a trabajar, sali del estres de la escuela para comenzar a trabajar y ocupar mi tiempo mas (siempre ando atareada de aqui y por alla S:). Pero les aseguro que no dejare de publicar esta historia, la terminare hasta que sea lo ultimo que haga. xDD
Otra cosa. Posiblemente, las semanas de navidad y de año nuevo, no publique captulo, por obvias razones y, a eso, agregenle lo de mi trabajo. No dejare de escribir los capitulos, de hecho, tratare de adelantarme por dos capitulos y cuando vuelva a mi rutina de la uni, volvere a publicar cada semana el dia ya establecido, para no hacerlos esperar. :D
Ademas, creo que estos dos capitulos me han retrasado en la publicacion por el simple hecho de que son los dos mas largos que he escrito hasta ahorita. Hasta yo misma me sorprendo. xD
Bueno, creo que seria todo.
Como siempre, al final de cada capitulo, agradesco a cada uno de las personas que se molestan en pasara y leer esa delirante historia que sale de mi mente, como tambien quiero agradecer mas a las personas que se dan el tiempo de comentarla:
Setsuna Cooper: Si, yo tambien reacciono igual que tu con el solo pensar en un Loki vestido formalmente. Y con lo de Sophie... si eso tiene que intervenir mas adelantes, y espero que cuando ese momento llegue, solo, no me maten ¿si? xDD.. Y por lo de Thor... Me gustaria arruinarte la historia contandote todo, pero si lo digo tendre que matarte a ti y a todos los que lean eso... ya sabes, reglas de marvel... xDD. Solo espero que Lee me preste a sus mejores francotiradores... Okey no xDDD. (Me recordo a Tom en la entrevista cuando le preguntan sobre la pelicula de Thor: The dark World.)
MarianHiddleston: Entiendo lo de quedarse sin internet .-. ... Pero no te preocupes, aqui te dejo un nuevo capitulo para que lo disfrutes. Y gracias, me encanta que digas que te gusta mi historia, sobre todo el hecho de que me digas que te preocupaba la historia mientras vivias sin internet.
Sin mas que decir, me despido.
Cambio y Fuera ~
