Hola gente! c: Les traigo un capítulo que espero que les alegre un poco el día porque...ya saben, sonreír hace bien para la salud, reduce el estrés y bueno, sí, te arrugas, pero ¡¿qué importa?! Seremos unas pasas felices c:

Me costó bastante armar un par de escenas que tenía en mente y no sabía cómo desarrollarlas bien, así que me demoré un poquito más de lo que tenía previsto. Lo siento!

Nuevamente agradezco todo el apoyo y la buena onda que me entregan en sus reviews y PM! Me hacen un ser feliz :')

Ojalá lo disfruten! Nos vemos abajo.

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Eventos inesperados

— Oye Kuro-chan, ¿crees que estuvo bien dejar a Gowmen en esa habitación sin hacer nada?— Preguntó Gon, mientras él, un albino atado a su mano, un gato negro que habla y una foca de peluche con vida caminaban por un oscuro pasillo encantado hacia otra puerta que tendría algún otro peligro esperándolos. Algo muy cotidiano, ya saben.

— Es mejor dejarlo así por ahora. Ahora hay que encontrar la forma de quitarles esas esposas— Respondió el minino.

— Hm…Esto es una idiotez— Miró molesto el artefacto que lo ataba a la mano morena—. Gon, vamos a romperla.

— ¡Okey!— El Nen apareció alrededor de ambos cuerpos, listo para lucirse. Ambos activaron Hatsu y atacaron al mismo tiempo el extraño metal negro. Sin pensar que el artefacto les devolvería, sobre la misma, su ataque, pero invertido.

Gon sintió el fuerte golpe eléctrico en todo su cuerpo, mientras Killua era atacado por un potente golpe invisible en el pecho, que lo dejó semi incrustado en la pared. Gon cayó de rodillas al piso.

Eso no había salido nada bien.

— ¡Oh no! ¡Chicos, ¿están bien?!— Se acercó Lu hacia ambos. Aun seguían unidos por las esposas intactas, sin ningún rasguño. No así ellos.

Ambos comenzaron a removerse y a recobrar la postura.

— M-maldición— Dijo Gon, sabía que los ataques de Killua eran potentes, pero verlos y vivirlos era muy diferente.

— G-Gon…

— E-estoy bien, descuida ¿y tú, Killua?

El mayor asintió. Le dolía el pecho, fue como recibir el golpe de un mazo, tal vez peor, pero estaba aliviado de que no le había roto nada. Él ya conocía más o menos la fuerza de Gon, no olvidaría las veces que tuvo que sostener el balón en Greed Island para ganarle a Razor. Aunque esta vez fue un golpe directo.

Kuro se acercó a las esposas y las miró con cuidado.

— Escuchen, tengo una idea. Pero no es seguro que resulte.

— Tenemos que tratar al menos— Afirmó Killua.

— Bien, entonces vamos.

— ¿Entendieron el plan?— Preguntó el animal. Todos asintieron—. Bien, dividámonos. Lu y yo iremos hacia ese lado del pasillo y ustedes sigan revisando este. Quedan dos piezas.

— ¿Seguro que estarán bien, Kuro-chan?— El menor no pudo evitar preocuparse.

— No te preocupes, estoy seguro de que está en una de estas, pero como se ha alterado todo, echaré un vistazo en las otras.

— Tengan cuidado, por favor.

— Si algo ocurre, solo griten— Les dijo el de ojos azules.

— ¡Así será, nosotros les avisaremos!— Aseguró la foquita despidiéndose y caminando con el gato hacia el otro lado del pasillo.

— ¡Oye Hulk albino! No sigas destruyendo puertas ¿oíste? — Le advirtió el gato desde lejos.

— ¡Si, ya sé! …tonto saco de pulgas.

— ¡Te oí cabeza de mopa!

— En fin— Continuó tratando de olvidar lo último, y dirigiéndose a su mejor amigo— Elige a que puerta iremos.

— Mm…la Izquierda.

— Okey.

Gon se disponía a abrirla, pero el mayor lo frenó.

— ¡Espera un momento! Yo lo haré, quiero demostrarle a ese gato inútil que puedo abrir puertas sin romperlas y que no tiene que andar controlándome.

El menor rió ante lo infantil que sonaba el ex asesino, no lo diría en voz alta pero le daba risa que un gato pudiera poner tan enfadado a su Zoldyck compañero.

— Está bien— Cedió Gon, y Killua puso su mano libre en el picaporte. Pero…

— ¡¿Ah?! ¡¿Qué le pasa a esta puerta?! ¡No quiere abrirse! ¡¿Y luego yo soy el que no tiene paciencia con esta casa mal hecha y abre todo a la fuerza?! ¡Ese gato del demonio de seguro nos mando a habitaciones con puertas selladas para que no las pudiésemos abrir y así yo las termine rompiendo para que el muy sabio tuviese razón y me…!

— Killua...

— ¡¿Qué?!

— Se abre hacia afuera.

—…Oh— Efectivamente su amigo tenía razón. Bueno, él ya lo sabía, claro.

...

— ¡No podemos hacer eso, Killua!

— ¿Por qué no? Será divertido.

— ¡Sería crueldad!

— Claro que no, ¡vamos de que sí!

— No.

— ¡Sí!

— ¡No!

— ¡Sí!

— ¡No!

— ¡No!

— ¡Sí! …¡Demonios!— maldijo el menor.

— ¡Wuju! Bueno, ya que estás de acuerdo, está decidido. Cuando esto acabe rasuraremos a ese gato.

— Agh, no tienes remedio. ¿Eh? ¡Mira!— Ambos chicos habían llegado a la otra habitación luego de no haber encontrado nada en la pieza "izquierda". Y ahí estaba lo que buscaban. La supuesta "cura" que era más una misión suicida disfrazada.

— Ese debe ser el maniquí.

"Busquen un maniquí con disfraz de espadachín, esa espada que tiene en su poder es muy fuerte, tiene un Nen propio y puro, se activará cuando sienta el contacto con su propio Nen. Actívenla y traten de cortar las esposas a la mitad. Tal vez no las destruya del todo pero si los mantendrá separados el tiempo suficiente".

"Esas fueron las indicaciones de la mini bestia"

— Killua, tiene la espada en la mano.

— Quitémosela.

Cuando estaban acercándose a este, el maniquí comenzó a moverse. Se percató de la presencia de ambos y se puso en posición de combate.

— ¡Se movió!

— ¡Ahí viene! — Ambos retrocedieron un poco a tiempo, pero quisieron ir cada uno a un lado diferente y sobre la misma, cayeron al piso sin poder separarse.

— ¡Rayos, olvidé que teníamos esta cosa encima!

— ¡Killua!— El mayor usó la fuerza de sus piernas para saltar al otro extremo de la habitación y esquivar el golpe, pero llevándose a Gon con él, perdieron el equilibrio y terminaron ambos en el piso.

— Agh…

— Tenemos que coordinar nuestros movimientos— Le habló al albino.

— Encárgate de las piernas, yo le quitaré esa espada.

— Okey.

Pero a pesar de sus intentos, el espadachín era más hábil de lo que esperaban y los esquivaba fácilmente, o bloqueaba sus ataques haciéndolos fallar y chocar.

— ¡Mierda!— Bramó Gon, que había recibido recién una patada en el abdomen.

— Gon, cambio de planes.

— ¿Eh?

— Deja que se acerque y terminemos con esto.

— Entiendo.

Esperaron el siguiente ataque tratando de predecir a quien agrediría el oponente en base a sus movimientos. Cuando supieron que sería a Gon y en un rápido y coordinado movimiento, interpusieron la cadena de las esposas que los ataba en el camino de la espada, que cortó al fin dicho artefacto, no sin soltar una fuerte ráfaga negra de lo que parecía ser humo, que los mandó a volar a todos en direcciones diferentes; incluso al maniquí, quien no volvió a moverse.

— Auch…— Gon comenzó a pararse y buscar a su amigo con la mirada. El estaba en la otra pared reincorporándose también.

— Creo que funcionó.

Gon miró su mano. Aun tenía la pulsera de metal de las esposas, pero al menos ya podía moverse mejor.

— ¡Excelente! ¡Lo logramos!

Killua suspiró aliviado también. Pelear así era todo un desafío, nada apto para combatir casas embrujadas.

— Gon, vamos antes de que esa cosa despierte.

Cerraron la puerta y se dirigieron hacia el otro lado del pasillo.

— Se siente bien tener tus dos manos de vuelta ¿No crees?— Le dijo un Gon feliz.

— Sin dudas. Así puedo ahorcar a ese tapete sin problemas.

— ¡¿Cómo dices?!

— Que puedo rascarme la espalda sin problemas. Gon, creo que a tu oído le afectó el golpe.

— Pero yo oí que…

— No lo oíste, Gon. Tú no has oído nada…— Le habló dándole unas palmadas en el hombro— Debes estar cansado, es eso. Ahora… ¡Ven, gatito, gatito!

— Empecemos revisando esa habitación, entremos— le indicó al menor.

— ¿Eh? ¿No oyes música?

— ¿Música? ¿Seguro?

— ¿Quién tiene mal oído ahora?— le sacó la lengua de forma infantil.

— No empieces, luego te vengas. ¿Oh? Creo que tienes razón.

— Viene de acá.

Se acercaron al "ruido" y abrieron la puerta para ver qué sucedía.

— ¡Gon, Killua! ¡No abran esa puerta!— Advirtió Kuro, pero ya era tarde.

— ¿Ah?

— ¡¿Qué es esto?!

Y no alcanzaron a hacer absolutamente nada, cuando los cuerpos de ambos comenzaron a moverse involuntariamente, las piernas, los brazos, la cintura; todo al compás de la música, nada menos que cumbia.

— ¡¿Qué está pasando, Gon?!

— ¡E-estamos bailando!

— ¡¿Qué?! ¡Pero yo no bailo!

— ¡Dile eso a esa planta gigante!

— ¡¿Ah?! ¡¿Cómo sabes que es su culpa?!— Ambos entraron bailando a la habitación, mientras la música bastante movida manejaba sus movimientos.

— Cuando entramos sentí un aroma dulce muy tenue— explicaba sin que sus brazos dejaran de moverse de un lado a otro— Tal vez es alguna especie de polen que libera esta planta gigante y hace que dejemos de controlar nuestro cuerpo desde la cabeza para abajo. Y no eran los únicos, hasta los muebles de la pieza se movían al compás de la música.

— ¡¿Y cómo demonios la paramos?!— Killua nunca había bailado antes, tampoco sabía hacerlo, y ahora estaba haciendo el ridículo gracias a esa estúpida planta que no dejaba de moverse también al compás de la música. Sus mejillas ardían como fuego, y cuando creyó que no podía estar más humillado, notó como ese gato también bailaba al compás de la música en dos patas y moviendo la cola, lo que parecía ser "onda disco".

Una risa explosiva salió de él sin poder contenerse, al menos en ese instante no todo fue sufrimiento para él.

Lu, a su lado, bailaba feliz sin detenerse y moviendo sus aletitas.

— ¡Wuju! ¡A este le llamo el paso del "pez fuera del agua"!— Gritó recostándose en el piso haciendo ondas con su cuerpo mientras retrocedía.

— Nada mal, Lu— Felicitó Gon mientras recibía una mirada de fría de Killua— Un momento. ¿Lu, tú hiciste eso solo?

— ¡Claro, Gon! No estamos bailando en pareja.

— No, ¡me refiero a que esa planta no te está controlando!

— ¡Solo la música me controla en estos momentos, amigo! ¡Siento que estoy en llamas!

A Killua se le encendió la ampolleta.

— ¡Oye Lu, escúchame bien! Hay…un baile muy divertido que quiero enseñarte. Pero primero debes morder esa planta, para que cambiemos el ritmo— Le indicó.

— ¿Otro baile? ¡Genial!

Y sin pensarlo más, la foquita llegó hasta la planta y mordió su tallo, mientras esta comenzaba a congelarse totalmente. Todo el mundo paró de bailar y cayeron al piso. La música venía de una pequeña radio que Kuro se encargó de destruir una vez que tuvo su cuerpo bajo su poder otra vez.

— Já. ¿Quién se cree Terminator ahora?— Se mofó el Zoldyck.

— ¿Oh…se acabó la fiesta?— Preguntó un desanimado peluche—. Pero creí que bailaríamos una más.

— Lo estamos haciendo, Lu. Es el "Congelado"— Le respondió el de ojos azules.

— Eso fue increíble, Lu. ¿Cómo lo congelaste?— Intervino Gon.

— Oh, eso. Lo mordí.

— Sí, pero ¿Cómo fue que…?

— Olvídalo, Gon. No sacarás nada— Le habló su amigo con una gotita cayendo tras su nuca, ya sabía cómo terminaba esa conversación—. Mejor vámonos. Pulgas, ¿cuál es el nuevo plan?

— Bien, ahora que ya están libres podemos enfocarnos en el plan original. Escuchen, cuando Sonoko y yo decidimos usar el reloj como un medio para sellar las fuerzas oscuras, teníamos una segunda opción por si es que eso no funcionaba. Ahora debemos buscar esa "segunda opción" y lograr convertirla en el nuevo sellador de Nen oscuro.

— ¿Y cómo haremos eso?— Preguntó Gon, algo nervioso. No sabía sellar Nen y no se oía fácil.

— Luego nos encargaremos de eso. Primero busquemos ese objeto, es nuestra prioridad

— ¿Y qué es entonces lo que tenemos que buscar? ¿Y cómo lo encontraremos?— Habló Killua.

— No será fácil…

— Nos quedan la habitación del principio de este lado del pasillo y las dos del final— Explicó el animal.

— ¡¿Aun no revisan la primera?!

— No, Killua-chan, es que nos dejamos llevar por la música y se nos olvidó— Contestó un alegre Lu.

— Más bien, tú la oíste y corriste como un animal hasta allá y tuve que ir por ti— Regañó el gato.

— ¡Pero si nos estábamos divirtiendo bailando!

A todos les cayó una gotita por la nuca. Pero a Gon le entró la duda.

"¿Por qué Lu no cayó en el efecto del polen también? ¿Será porque es un peluche y no tiene pulmones? No…los muebles también se movían al compás de la música. Entonces ¿por qué…?"

— ¡Oye, Gon!— Interrumpió su amigo. No sé si deberíamos confiar del todo en Lu. Más que mal también es un objeto bajo la influencia del Nen maligno de esta casa— Le habló bajo.

— Hm…no me parece que sea malo, con esta ya serían dos veces que nos ayuda. Además, es como un niño pequeño, no creo que sepa del todo lo que ocurre aquí.

— ¡Gon-chan! ¿Me enseñas a bailar el "congelado"? no estoy seguro si es así— Hizo una pose en una aleta—. O así— Cambió a su otra aleta. Gon y Killua no pudieron evitar soltar una risilla. El menor llegó hasta su lado para "enseñarle".

— Créeme, es una foca honesta— afirmó Kuro, apareciendo a su lado

— ¿Puedes asegurarlo?

— Totalmente. Es más, estoy seguro de que no sabe lo que es "traicionar". No existe ser más inocente que él.

— Je. ¿Quieres apostar? — Desafió Killua.

— ¿A qué te refieres?

— ¡Oye, Gon!— Llamó a su amigo—. Lu no sabe de dónde vienen los bebés, ¿le puedes explicar, por favor?

— ¿Eh? ¡Pero yo si sé de donde vienen!— Anunció el peluche blanco—. Vienen de las olas del mar cuando les pides ese deseo— Respondió orgulloso de sí mismo.

— No, no. T-te equivocas. Los bebés no vienen de ahí — Corrigió el moreno.

— ¿Ah no? ¿Y de donde entonces?— Preguntó curioso.

— Escúchame bien, esto es algo de que debes aprender un día, cuando ya estés listo.

— Oh… ¡estoy listo!

— Bien. Pon mucha atención, no debes olvidar esto, Lu-chan. Los bebés vienen a de la cigüeña.

— ¿Cigüeña? ¿Qué es eso?

— Verás, es un ave muy grande que escucha tus deseos de tener un hijo y cuando estás listo lo deja en tu casa.

— Oh, increíble…

Y no era el único sorprendido, Kuro-chan no cabía en su impresión, miró a Killua con la boca abierta.

— Ajá, ahora entiendes con lo que vivo todos los días— Le respondió a "esa cara" gatuna.

— Dime una cosa, ¿de dónde sacaste a esta…inocente criatura?

— De la tienda: "Exámen del cazador" primera fase. Si sobrevive a Hisoka, le hacemos un descuento del 5% más un seguro médico incorporado y una caña de pescar gratis.

El atónito animal aun no salía de su sorpresa ante esa escena.

— Ahora creo que ya lo he visto todo.

— Espera a conocer a Hisoka.

Se habían vuelto a dividir en los mismos grupos de antes para terminar más rápido el trabajo.

Gon y Killua se fueron a una de las habitaciones del fondo. Pero lo que encontraron salía de todo marco de cordura. Simplemente no podían creerlo, esto era totalmente nuevo.

La habitación era pequeña de por sí, más o menos de unos dos metros de ancho por 6 de largo. Tenía una puerta como cualquier otra, y de hecho, comenzaba siendo "normal", pero a medida que veías el final de esta, podías notar cómo se iba achicando cada vez más, hasta el punto de quedar tan pequeña como la palma de una mano, y al final de la pieza, una mínima puerta.

— N-no puede ser posible— Murmuró el mayor.

— Killua… ¿qué p-pasa con las dimensiones de esta habitación?

Los pasos de alguien que iba hacia donde estaban ellos, los alertó.

— ¡Hola, chicos! ¿Por qué están aquí? ¿Juegan a las escondidas? ¿Puedo jugar? Oh…está muy oscuro aquí adentro, es perfecto para el juego.

— N-no, Lu. No estamos jugando— Respondió un amable Gon.

— Solo echábamos un vistazo.

— Oh… ¿Y encontraron algo con qué jugar? ¡Tal vez con esto! — Se acercó a lo único que había en la habitación, una estatua grande hecha de piedra con forma de caballo parado en dos patas.

— Se ve algo aterradora, ¿no crees, Lu-chan? —Le comentó el moreno.

— ¡Tal vez en esta puerta haya algo con qué jugar!— Comenzó a avanzar habitación adentro, como si nada.

— ¡Oye, Lu, espera!— trató de detenerlo el de ojos azules, pero la foquita pareció no escuchar.

Mientras avanzaba se hacía cada vez más y más pequeña, hasta que llegó a la puerta final, empujándola con una aletita.

— Se achicó…— Gon no podía creer lo que veía.

— ¡Hey, Lu! ¿No notas algo diferente en ti mismo, o en nosotros?

— ¿Diferente? Mmm… ¡Oh!

— ¡¿Lo notaste?!

— ¡Sí! ¡Gon-chan, tienes la cremallera del pantalón abajo!

— ¡Ah!— aludió un poco avergonzado el menor, quien la subió de inmediato, mientras una gotita rodaba por la nuca de Killua. No era precisamente lo que él tenía en mente.

— ¿No nos vemos más grandes?

— Pues no, pero descuida, Killua-chan, no creo que no necesitas ser más alto, estás bien tal y como estás ahora.

— Oh sí, gracias, Lu. ¿Puedes…volver, por favor?

— ¡Claro! No hay nada en esa puerta, es como si hubiese una pared negra.

— ¿Estás seguro?

— ¡Sí!— conversaban mientras la foquita volvía al lado de los cazadores, creciendo una vez más a medida que avanzaba, como si nada— ¿Nos vamos? Es que Ato-chan no quiere jugar conmigo y estaba aburrido allá esperándolo solo.

— C-claro, Lu-chan.

— ¡Carrera hasta la siguiente habitación!— Gritó una conforme y alegre foquita que avanzó hacia el pasillo. Gon miró preocupado a su amigo.

— ¿Le advertimos?

— No, sería difícil explicarle algo que ni nosotros entendemos bien. Además parece ser inmune a esta magia, parece que no le causa daño.

— Quiero intentarlo…

— ¿Eh?— Pero antes de decirle algo, el Freecss ya estaba avanzando a paso lento hacia el final de la extraña habitación— ¡Oe! Maldición...—murmuró—. Ten cuidado.

— ¡Lo tendré!

Se fue haciendo paso hacia la mini-puerta, pero nada ocurrió, él no se encogía como sí le había ocurrido a Lu. De hecho, llegó hasta el final y con un dedo abrió la pequeña puerta, se veía todo negro. Tal y como Lu lo dijo.

— ¡No hay nada aquí, Killua!

— Hmm… puede que solo sea efectiva con los objetos o personas de la casa.

— Ya veo.

— Ven, vámonos de aquí, Gon.

— Okey— Se devolvió y llegó hasta su amigo, pero cuando se disponían a salir de la pieza, un pequeño temblor en el piso los detuvo.

— ¿Qué? ¿Otro terremoto?

— ¡Killua, algo se acerca y muy rápido!

— ¡¿Eh?! ¡¿Pe-?!— Gon ni siquiera lo dejó terminar, pues en un rápido movimiento, lo empujó hacia una de las paredes laterales. Justo entre una esquina de la pieza y la estatua de caballo. Pero era un espacio reducido y solo cabía el cuerpo de uno, por lo cual Gon se quedó frente a Killua con ambas manos a los lados de la cabeza del Zoldyck. Justo a tiempo antes de que la avalancha de grandes sombras con forma humanoide entraban a la habitación hacia la "mini-puerta" y se perdían el ella.

— ¡¿Qué son esas cosas?!— Exclamó el Zoldyck.

— N-no lo sé…— Le respondió igual de asombrado, al mismo tiempo que las sombras le daban un empujón. "Pero son bastante fuertes. Me alivia que solo estén pasando hacia la otra puerta, se ve que no tienen intenciones de luchar con nosotros. Pero…"

Otro empujón más fuerte que el otro lo acercó más al cuerpo de su amigo. Ahí fue cuando Killua fue consciente de que Gon estaba usando la fuerza de sus brazos para soportar el peso y los empujones que esas cosas le daban, y a la vez, no aplastarlo.

"Gon…" su amigo miraba hacia el lado, viendo como esas sombras se achicaban y se desvanecían en la pequeña puerta. Pero en las facciones de su cara se notaba que el mantenerse en aquella posición le estaba costando trabajo.

Las sombras seguían entrando, y peor aún, parecían aumentar.

— Gon…— Pero otro empujón de las sombras acercó más al menor. Y Killua notó la poca distancia que ahora los separaba.

Las sombras seguían aumentando, si seguían así terminarían ahogándose entre ellas. El cuerpo de Gon ahora estaba presionando un poco el suyo, no era doloroso, pero su pulso no tardó en reaccionar. Los brazos del menor perdían fuerza y comenzaban a flectarse. Killua observó a su amigo, quien había cerrado los ojos por el esfuerzo, el rostro moreno iba acercándose cada vez más a él. Podía sentir la respiración algo agitada del moreno sobre su rostro. El rubor comenzó a subir hacia sus pómulos, ya habían estado un par de veces así de cerca, pero la situación siempre tenía el mismo efecto sobre él.

La situación lo estaba poniendo nervioso, quería que esas malditas sombras desaparecieran de una vez. ¿Cómo podían salir tantas? ¿De dónde?

"¡¿Qué demonios son estas co-?!"

— Killua…— llamó su amigo interrumpiendo sus pensamientos—. Estas cosas…no paran de llegar— El albino pudo notar el esfuerzo en sus palabras.

— Gon, cambiemos de posición— Propuso, poniendo las manos en la cintura de su amigo. Pero antes de cualquier otro movimiento, las sombras volvieron a aumentar aplastando más la espalda del moreno, logrando que los codos de Gon cedieran lo suficiente como para que su nariz rozara a la albina.

Ambos quedaron algo atontados por esa cercanía, sus alientos se mezclaban y las mejillas de Gon acompañaron el tono carmesí de las de Killua.

Por haber colocado las manos en su cintura antes de ese empujón, ahora parecía más que abrazaba a su amigo, ya que sus manos quedaron "atrapadas" en la espalda morena. Y así pudo ser consciente de la fuerza de presión que ejercían esas sombras en Gon.

Ahora los brazos del menor estaban en una mala posición para hacer fuerza, además de que ya se estaban entumeciendo.

Un nuevo empujón logró que Gon se moviera un poco hacia adelante y rozara mínimamente los labios del Zoldyck. Los ojos azules dejaron ver abiertamente toda la sorpresa de ese encuentro, y sus almendras no estaban muy lejos de lo mismo.

Fue solo un instante, pero fue suficiente para que esa extraña sensación que Gon estaba sintiendo hace unos días, se encendiera nuevamente. Esa cálida ola de calor bajando por todo su cuerpo. Debería haberse disculpado… ¿o no?

"Killua sabe que fue un accidente. Pero…"

Bajó un poco su cabeza, parecía que se estaba debatiendo algo dentro de su mente. Pero el Zoldyck lo tomó como una señal de vergüenza, incluso de arrepentimiento. Y aquella idea por alguna razón no tenía buen sabor.

"No fue apropósito, solo fue accidental, solo fue…fue…"

Aun tenía esa tenue sensación en sus labios albinos, que se cerraron con fuerza en un intento por hacer que desapareciera. Tenía que demostrarle a Gon que no había sido nada de que angustiarse. Nada en lo absoluto…

— Gon, no t-

— Killua…perdóname.

— ¿Eh?

Los brazos del moreno perdieron casi toda su voluntad en ese momento, mientras que la nariz del moreno se hizo camino rozando de forma tenue la del Zoldyck, hasta que este camino terminó cuando los labios de Gon presionaron suavemente los de Killua.

Una cálida sensación inundó su cuerpo prisionero entre la pared y su mejor amigo. Ese cosquilleo iba desde sus labios hasta las piernas, sintió sus mejillas arder furiosamente y sus ojos se abrieron ante la impresión, pero casi no veía nada por la oscuridad. Solo el rostro de un Gon un poco más tranquilo que antes, con los ojos cerrados y mucho más cerca de él.

Pero ¿Y eso qué? Nada de eso tenía sentido en ese instante. No sentía nada y sentía demasiado a la vez. ¡Gon lo estaba besando!

En un intento por tratar de hacer que su cuerpo reaccionara y correrse. Sus brazos se movieron, pero solo lograron aprisionar más al moreno y acercarlo más a sí mismo. Al sentir eso, Gon abrió un poco los ojos que se toparon con los azules. Esos ojos castaños que Killua tanto adoraba brillaban como rara vez lo hacían, no podía evitarlo, siempre se sintió atraído por su mirada llena de valor, alegría e inocencia. Y ahora la tenía solo para él.

Los ojos zafiro se entrecerraron sin dejar de estar conectados con los de su amigo. Sus labios no se habían despegado en ningún momento, pero aun estaban algo rígidos. Sin prisa alguna fueron relajándolos y dejándose llevar por el tacto del otro, mientras que finalmente ambos cerraban sus ojos y se perdían en el momento.

Las sombras cesaron, y la última de ellas desapareció tras la puerta. A pesar de que ya no sentían el ruido y la presión, no se habían movido de su posición aun.

— ¿Estás seguro de que están en esta pieza, Lu?— Se escuchó la voz cada vez más cercana de Kuro-chan.

— ¡Si estoy seguro! Tal vez están jugando a las escondidas ahí, es un buen lugar ya que está oscuro, pero no hay donde esconderse.

Lentamente fueron despegando sus labios y creando especio entre ellos. Killua lo soltó y Gon pudo bajar los brazos de una vez. Ninguno se miraba directamente, aun tenían las mejillas sonrojadas y su respiración aun no se calmaba del todo.

El Freecss fue el primero en levantar la mirada. Tenía a su mejor amigo al frente con la mirada ladeada y sonrojado. Se veía realmente adorable. Tanto que Gon no pudo evitar sonreír abiertamente.

El mayor lo notó y se sintió aun más avergonzado, si es que eso era posible.

— ¡¿D-de qué te ríes, tonto?!

— Nada, nada— Dijo inocente— Vamos, Killua. Nos están buscando.

— Oe… — Pero no continuó lo que iba a decir, no sabía cómo—. Olvídalo.

— Killua, yo…mis brazos… N-No, olvídalo. ¿Nos vamos?— Le sonrió lo mejor que pudo y comenzó a caminar hacia la puerta.

— ¡Ah, Gon-chan! ¿Terminaron de jugar a las escondidas?

— Ah, Sí— Respondió entre risas nerviosas.

— ¿Pasó algo extraño aquí, Gon?— Le preguntó Kuro-chan. Un tenue sonrojo volvió a adornar sus mejillas, junto con un nuevo manojo de nervios en su vientre.

— Eh…bueno…

— Yo vi esta pieza, Ato-chan, y no vi nada extraño.

— Hmm ya veo. ¿Todo bien entonces?— Se dirigió nuevamente Gon.

— Yo…

"Ya no lo sé…"

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Hola de nuevo c: Hasta aquí dejo el capítulo n° 11 Espero que les haya gustado y recuerden que si quieren dar una idea o tienen algún comentario serán bienvenidos c:

Un abrazo a todos ustedes! Cuídense!