Holasss aquí actualizando esta historia… gracias por comentar.
Cap. 11. Aprendiendo juntos
Caí en ese estúpido agujero negro por segunda vez en mi vida, la primera, fue cuando mis padres murieron, ver sus urnas de madera y olor a claveles me hizo desmayar. Caí en el frio suelo húmedo, muy parecido al él que me encuentro.
Fue recogido por unas señoras y llevado a un pequeño cuarto de su cabaña, ahí pase dos días durmiendo, el médico dijo que había caído en esta de shock emocional. Al despertar supe eso, me alimente y el Fujita habló conmigo para convencerme de ir con él al campo, a su hacienda y trabajara con él, dijo que tenía un hijo que de seguro me ayudaría a superar las dificultades de mi vida. Pero quien iba a imaginarse que lo que me deparaba era más dolor y angustia hasta que encontré a Ahome, bella sin igual, aun mejor que Kikiou, y yo la estaba destruyendo.
Sentí algo frío sobre mi frente y abrí los ojos, los cuales se arrugaron al contacto con la luz del sol.
- Oh gracias a Dios, Inuyasha, ¿puedes escucharme? – y ahí estaba mi ángel caído del cielo, contemplándome con sus ojos húmedos.
- ¿Lloras por mi? – le pregunté y mi voz salió ronca
- Inuyasha estas bien, tuve tanto miedo – me abrazó con sus pequeños brazos y agradecí su calor.
- Demonios que duele tanto – gruñí al moverme y sentir una punzada en mi costado.
- Te encontraron herido, muy dentro de los límites de la hacienda – la vi morderse su labio inferior y mirar a otro lado.
- Oh claro, ya recuerdo bien – en mi mente las imágenes de Sesshomaru me abordaron por completo.
- ¿Fue? ¿Sesshomaru? – claro ahora preguntaba y sufría de nuevo por culpa de ese idiota.
- Su Ahome fue él, peor esta me las paga – volví a gruñir cuando otra punzada se apoderó de mi herida.
- No te muevas – colocó ambos brazos en mis hombros u me recostó en el almohadón – debes descansar Inuyasha – otra vez sus ojos se cristalizaron – tuve miedo... de perderte
Suspiré ante sus palabras y cerré los ojos antes de hablar – Era mejor para ti que muriera, estas atada a mí por el resto de tu vida, miserable y sombría, al igual que catalina.
- No, no me comparo con ella, no soy miserable y tú no eres Heathcliff – sentí sus manos tibias acariciar mi rostro, no había sensación más placentera que esa. Simples caricias, no había arañazos ni golpes en mi espalda, sólo suaves caricias.
- Se supone que deberías odiarme, es la lógica, te hice mía a la fuerza, te separé de tu… te separé de él – no quise pronunciar su nombre para no añadir más rencor a mi corazón.
- Es así supongo, el amor es irracional – la miré mientras la ayudaba a completar las palabras
- Mientras más quieres a alguien, menos lógica tiene todo – culminé – la pregunta es, qué clase de amor es este, capaz de lastimar tanto.
- No lo sé, la pregunta es, si en verdad me quieres y quieres que te quiera – sus ojos color chocolate se fijaron en los míos.
- Te quiero como un idiota, y pase la maldita noche esperando a que en suelos me llamaras, pero sólo querías a Sesshomaru a tu lado, y lo envidié, envidio todo el amor que sientes por él – gruñí al caer en esa cruda realidad.
- Pero Sesshomaru me ha decepcionado, y la decepción mata al amor – cerró sus ojos y recostó la cabeza en mi pecho – Sólo necesito una oportunidad para enmendar las cosas, quiere Inuyasha no me dejes nunca.
- Estaré aquí, hasta que no me quieras más a tu lado – la rodee como pude con mis brazos. Y la mantuve allí hasta que caímos en un suelo profundo, al fin podía dormir tranquilo, si ella estaba a mi lado, podía sobrevivir a todo.
La recuperación fue lenta, la herida era profunda y la pérdida de sangre pudo haberme causado una anemia severa, sentía mi cuerpo débil así que permanecí dentro de casa durante todo un mes. Ahome me atendía y cuidaba mi salud como si fuera una madre con su hijo enfermo. La verdad es que durante todo este tiempo la comunicación se afianzó más y pasábamos toda la tarde contando historias y vivencias. Le conté como había conocido a Miroku y a su padre. Las cosas que vivimos, las ciudades que visitamos con su padre y como conoció a sango, y aunque fuera un pervertido de primera la chica se había enamorado de él.
- Inuyasha, ¿tus padres? – preguntó
Suspiré, no me esperaba esa pregunta, pero ella tenía que saber de ellos – Están bajo tierra – las palabras salieron con amargura – muertos, y quedé sin nada, por eso vine aquí.
- Lo siento mucho, no debí preguntar – se disculpó
- Los encontré muertos en nuestra casa, nunca se encontró al culpable. La casa estaba en hipoteca, y al no tener a nadie para pagarla me dejaron en la calle – miré un punto fijo de la habitación, en realidad no miraba allí era sólo como si allí quieto proyectara las imágenes que pasan por mi mente.
- Yo… no sé qué decir – acercó su mano a mi cabello y se la aparté de un solo golpe, emitió un grito ahogado y se apartó de inmediato.
- Lastima es lo que sobra en el mundo así que no la tengas por mí, no desperdicies tu tiempo – murmuré con los labios apretados.
- Demonios Inuyasha – la escuche decirme. Nunca había escuchado ese tipo de palabras en sus santos labios. - ¿Por qué reaccionas así ¿ no logro entenderte. Estas bien y de pronto me odias y… me golpeaste maltita sea.- me mostró su manos un poco roja por mi golpe.
- Ahome, ese sacrilegio por favor – sonreí – no hables así eres una dama.
- Si, me case con un perfecto caballero, idiota – nunca la había visto tan alterada, que había pasado con la niña Ahome.
- Lo siento, ¿estás contesta? Ya pedí disculpa – volví a sonreír, se veía realmente enojada.
Me devolvió la sonrisa – ¿Ves lo que me haces decir? Me escuche como una vulgar.
- Si así es. Pero no me importa sabes, siento mucho hacerte sentir más con mis arrebatos y cambios de ánimo. Ellos era los que más amaba en el mundo, y luego aquí termine destruyéndome. – Pausé y medité sobre qué pensaría mi madre al verme ahora, lleno de odio y con plan de venganza.
- No creo que tu madre le gustara verte así, tan mal – se acercó y se sentó en mis piernas con una hermosa sonrisa.
- ¿Y a los tuyos que les pasó? – pregunté curioso, no sabía mucho de ella.
- Mi madre murió cuando nací, mi padre me crió como la luz de sus ojos, pero enfermó de pronto – tuve el mismo gesto que yo, quedarse en un punto para poder evocar las recuerdos – fue pulmonía, antes de que muriera mi tío fue por mí, con Sesshomaru.
- Y te enmaraste de él – murmuré
- Si, él estuvo conmigo todo el tiempo, me acompaño a ver a mi padre la morir, me cuidó. – guardó silenció unos minutos y a mí me parecieron horas – tal vez era más admiración que amor.
- Opino lo mismo, si es a mí a quien amas ahora –
- Tu también amaste a Kikiou, no puedes juzgarme – pronunció esas palabras lentamente una tras otra.
- Si lo sé, y casi me suicido por eso – sonreí otra vez.
- Me gusta tu sonrisa – murmuró cerca de mi rostro y pude sentir su respiración en mi rostro.
- Y a mí me gusta todo de ti – la hale un poco más para poder besar sus dulces labios, que me gritaban ser tomados por los míos en un beso voraz. Sentí sus labios en su intento por moverse al mismo ritmo, ahora no me rechazaba, me seguía, me pedía ser su guía en este juego de seducción.
Un frío recorrió mi cuerpo cuando se separo de mí, abrí los ojos para buscarla y saber el porqué me había dejado, la observe de pie con sus mejillas sonrosadas y sus manos estiradas para que las tomara. No entendí hasta que al tomarlas, fui guiado hacia nuestra habitación. Se mordió el labio al entrar y ver mi sonrisa llena de picardía.
Había conocido otra cosa más de ella, se mordía el labio cuando dudaba o se sentía nerviosa. Ahome siempre sabría identificar sus emociones, era un libro abierto para mí.
La acerque a mi cuerpo de manera ruda y la bese con pasión. Como la necesitaba, y deseaba junto a mí. Esta vez no forcejeamos, ella misma me ayudo a quitar mi camisa y acarició mi pecho depositando pequeños besos en mi piel que ardían como una quemada al sol.
La coloque de espaldas y fui quitando todos sus accesorios – para que usan todo esto, me complicas las cosas cariño – susurré en su oído mientras desataba las tiras de su corsé.
En respuesta, la escuche reír de manera traviesa.
En menos de u minuto estábamos tendidos en la cama acariciándonos y besándonos como si el mundo se fuera a acabar y no tuviéramos tiempo de nada.
Se estremecía entre mis manos cada vez que la besaba, lamia, y mordía su piel.
- Inuyasha – era lo único que mis oídos escuchaban y sentía satisfacción por ello. Me había apoderado no sólo de su cuerpo, sino de su alma entera. Sesshomaru no tenía nada que hacer ahora. Era sólo nuestra cama, no cabía ahora un tercero aquí.
Sus gemidos fueron más seguidos cuando me adentre en su cuerpo, lentamente. La miré por escasos segundos, sonrosada y quejumbrosa pidiéndome que la amara más, y más.
- Ven aquí – le dije cambiando la posición en la que estábamos, por ella ahora sobre mí.
Sus ojos se abrieron como platos y se sonrojo más que nunca.
- ¿Qué pasa cariño? Debemos seguir, no te asustes – la apreté más a mi sexo, y se estremeció.
No pronunció una sola palabra, nos movimos de manera sincronizada y sentía sus manos subir y abajar por mi pecho.
Apretó sus piernas a mí alrededor y la sentí estremecer en un orgasmo, el primero de su vida, estaba seguro, la vez anterior no le di tiempo de nada.
No tarde en acompañar con un gruñido y apreté sus caderas a las mías.
La escuche reír mientras se apoyaba en mi pecho.
- Ahora eres tú la que se burla de mi – le dije sarcástico
.- No me rio cariño – dijo imitando mi voz – es sólo que fue el mejor sexo de mi vida.
- Vaya tienes buenas memoria – eran mis palabras textuales, con el mismo tono.
- Te amo Inuyasha – dijo suspirando y apretándose más mi cuerpo.
- Y yo a ti cariño – respondí cerrando los ojos para descansar a su lado.
N/A: las cosas mejoran para Inu y Ahome… ^^ cada vez aprenden más el uno del otro. ¿Pero esto será suficiente para sobrevivir? Esperemos que si.
