Una persona se adentró en el silencio de la sala. Una sonrisa se dibujó en la cara del chico, sus dientes no se distinguían en la blanca piel de lo claros que eran. Unos ojos azules tan tenues que parecían níveos se movieron de un lado a otro mirando a los presentes. Ladeo la cabeza moviendo sus rojizos cabellos, camino pasando por un lado de Inukashi, se detuvo en frente de Shion, que era levísimamente más bajo que el, quizá un centímetro, oscilaban la misma edad. Le miro con indiferencia y superioridad. Camino adelante, todo era silencio en la habitación. Sus mejillas se sonrojaron al divisar una mirada gris.
-Nezumi…- el chico se abalanzo contra el pelinegro, aferrándose a su cuello. – Te extrañe tanto Nezumi…- el más alto beso la sonrosada mejilla del chico. Todos miraron expectantes.
-Vamos Sho, que hay mucha gente. Además, no te dije que vinieses aquí solo para eso. – dijo con su común voz irónica. Después de decir eso su mirada se tornó más seria- Te llame para que seas el cerebro de la operación. Esto es de vida o muerte. Y no es una metáfora.- el chico que aún no soltaba el cuello del pelinegro subió la mirada, viendo con miedo las profundas orbes grises.
-Cuentas conmigo… para todo -soltó delicadamente su agarre- eso lo sabes…- su dulce voz era firme.
-Gracias, pequeño.- revolvió los cabellos del aludido.- Ahora, Rikiga- lo miro penetrantemente- ¿aun tienes contactos? – se puso una mano en la cintura y arreglo la tela de superfibra que había sido desacomodada por cierto joven que le abrazo.
-Obviamente. – Cerro los ojos y hablo con superioridad, como si fuera la gran cosa.- ¡tengo contactos por Todas partes- hizo énfasis en "todas"- y no son contactos cualquiera. –mostro sus dientes en una gran sonrisa. Aun no habría los ojos.
-Sí que sirves para algo, anciano- le miro y añadió divertido- solo espero que no sean mentiras tuyas.
-¡Claro que no lo son!- dijo altaneramente- ¡es completamente innegable! – dijo haciendo pucheros que arrancaron risas pasajeras a los chicos de mirada azul y gris. La morena y el albino en otra situación hubieran reído, pero estaban sumidos en sus pensamientos.
-Entonces perfecto. – dijo el ratón.- porque necesitare que investigues a las personas más allegadas de los científicos locos y del gobernador. – le miro jovial- ¿o tus Con-tac-tos no pueden con eso?- una sonrisa se dibujó en sus labios.
-¡Claro que pueden actor de pacotilla!- bufo el castaño.
- ¡Seños Rikiga!- fingió ofensa- cuide su lenguaje- se movió lentamente hacia el albino- ¿Qué no ve que estamos frente a Majestad?- se inclinó frente al de rojo mirar e hizo un ademan con la mano, después vio al señor- No está bien que el rey inculque cosas malas a la pequeña realeza. – le miro despectivo.
Shion observaba sin ver realmente. Pero tuvo que salir de su ensoñación cuando la morena residuo una mano sobre su hombro. Poso su mirada en la de la castaña, sus ojos preguntaban lo sucedido, y los de la chica le respondían diciendo que esperara.
-Shion.- la voz que más quería le llamo, sus ojos obtuvieron una pizca de esperanza.- por el momento necesito que te vuelvas a vivir aquí.- el rostro del más alto no irradiaba nada en particular.
-¿Por qué?- pregunto tímidamente.
-Tienes que hacer como si nada pasara. Debes actuar con naturalidad, y es mejor que estés aquí en la seguridad de esta "Utopía" – le miro firme- Yo me iré a mi antigua casa, no soportaría estar aquí.
-Está bien…- respondió Sion sabiendo que no tenía otra opción ante lo dicho por el otro. "Quiero ser de utilidad… pero… el otro chico. Nezumi le dijo que el seria el cerebro… ¿entonces en qué lugar quedo yo?"
-Sho, tu iras conmigo. Creo que no tienes un mejor lugar en el que quedarte.- los grises ojos no reflejaban nada. Unos ojos azules se llenaron de ilusión. Dos pares de ojos café de tristeza. Y un par de ojos rubí amenazaban con sacar lágrimas.
-¡Oh!- una voz llena de profunda desolación se escuchó en la sala- creo que es hora de que mi hermanito salga, yo iré por él. Papá, perdí mi auto en una explosión, ¿me prestas el tuyo?- una falsa sonrisa se dibujó en la cara del chico.
-Claro hijo…- le entrego las llaves sin más.
-Supongo que es todo lo que tienes que decir por ahora, ¿no? – la flor dirigió su voz al ratón y sus pasos a la salida.
-Sí, es todo por ahora. Rikiga, reúne la información lo más rápido que puedas. Inukashi también te necesitaremos, pero más adelante. Puedes venir con nosotros.
-No- se escuchó la melancólica voz de Shion.- ella se quedara aquí. No creo que le sea muy cómodo para una chica estar en un reducido cuarto junto a dos hombres.
-Está bien. Cuida a la delicada señorita. – dijo con sorna.
-Haha, muy gracioso. Shion, ¿quieres que vaya contigo?- dijo la castaña preocupada, casi nunca usaba ese tono de voz.
-Gracias. – "la verdad me hará bien… no quiero estar solo" pensó. El albino salió, la chica que iba tras de él se paró en el umbral de la puerta.
-Si revelas tus debilidades eres hombre muerto.- lo miro desafiante- yo se la tuya.- sin más se esfumo.
Entraron al auto sin hablar, las lágrimas del chico salieron discretamente. Inukashi tomo delicadamente un pañuelo y limpio la cara del aludido.
-Tengo que contarte algo…- su voz salió delicada, algo muy inusual el ella. El chico solo asintió mientras ponía en marca el auto. – Cuando Nezumi se mudó a mi casa en No.5 estaba completamente destrozado, pero no lo quería admitir. Se negaba a verte, decía que solo arruinaría tu perfecta vida. Un día…
°Flashback°
-Nezumi, hoy solo hice sopa. Come sin quejarte
-Si…- el pelinegro jugaba con la sopa y la veía sumido en sus pensamientos, un tanto melancólico.
-¿Qué te pasa?- pregunto una curiosa morena
-Nada… solo que yo siempre comía sopa en el distrito oeste- decía un distante chico.
-Lo extrañas, acéptalo.
-Quizá, mi casa era muy acogedora.- decía probando la sopa.
-Me refiero a Shion.- dijo haciendo un puchero.
-Claro que no- dijo seguro de sí.
-¿Por qué no lo admites y vas a verle?
-¡yo no lo extraño!- salió corriendo con la cuchara en boca.
El chico no volvía, ya era de madrugada y la chica termia que hubiese hecho una locura. Se escuchó el crujir de la puerta, los perros ladraban, eso quería decir que había entrado alguien desconocido. Todos los perros se pusieron a la defensiva frente a su ama para protegerla.
Los pasos se encaminaban hacia la sala donde estaba ella, la adrenalina corría por sus venas, entonces diviso al pelinegro acompañado de otro chico. Inukashi se relajó e invito a sus perros a hacerlo también.
-¿Dónde estabas? Pensé que te habías suicidado o algo. – hablo la morocha mirando de reojo al chico que acompañaba al roedor.
-No eres mi madre. Hip, hip, hip- Nezumi venia recargado en el otro chico, se tambaleaba.
-Estabas tomando. – le miro sarcástica.
-Si.-hablo por fin el pelirrojo.- creo que se pasó de copas, lo lamento, no pude detenerlo.- sonrió a la chica.
-¿Y se conocen de…?. Interrogo la chica.
-Ahí, nos conocimos hoy.- sostenía con fuerza al otro.- Mi nombre es Sho, es un placer conocerla, Señorita. – miro a Inukashi dulcemente.
-Mi nombre es Inukashi…- estaba asombrada, siempre la confundían con hombre por su forma de vestir, pero aquel chico no.
-Es un nombre hermoso- dijo el ojiazul.- ¿me podrías decir dónde está el cuarto de Nezumi? Se está durmiendo.
-Claro… es la quinta puerta a la izquierda por aquel pasillo.- contesto algo perdida.
-Gracias.- le sonrió de tal manera que pensó que estaba viendo a Shion.
°End of flashback°
-Desde ese día Sho no ha dejado de venir… él es…
-Mi reemplazo…- concluyo el albino.
En otra parte muy alejada de ahí estaban un pelinegro y un pelirrojo.
-Así que aquí es donde vivías…- miro curioso por todas partes.- ¡es acogedor!- le dedico una dulce sonrisa a Nezumi.
-Sí, lo es. – dijo con aire distraído.
-Pareces perdido…- se acercó ágilmente al más alto y beso los labios del último.
El ratón al salir del shock en el que estaba profundizo el beso, el más bajo rodeo su cuello, mientras que él ponía una mano en las caderas y la otra en la nuca del chico con mirada azul. Entrelazaron sus lenguas en un baile fogoso, sus cuerpos empezaban a reaccionar. Caminaron sin dejar de besarse hasta la cama, los labios del mayor bajaban por el blanco cuello de su presa, y sus manos desabotonaban con maestría la camisa del pequeño. Cuando llego al último botón su boca se destinó casi desesperadamente a las tetillas y succiono sacando del otro un placentero gemido. Eso solo lo éxito más y sin dejar de lamer esos botoncitos rosas desabrocho rápidamente el pantalón de su acompañante.
-Ah… Nezumi…- dijo entrecortadamente debido al placer que le brindaba el otro a su erección por encima de su ropa interior. Sus manos se encaminaron a la camisa aun puesta de su compañero y la empezó a desabotonar.
Las frías manos de Nezumi quitaron la última prenda que quedaba en el pelirrojo. Sus labios dejaron los botones rosas y bajaron por el vientre pero algo lo detuvo.
-¿Qué ocurre?- pregunto extrañado el chico después de momentos en los que su seme no hizo nada. Estaba estático en su vientre. Levanto su ruborizada cara para ver mejor lo que ocurría.
-No puedo…- era la primera vez en su vida que se detenía en plena acción.
-¿Por qué? No es… la primera vez que lo hacemos…- dijo un avergonzado chico. Al no ver respuesta volvió a preguntar.- ¿Por qué no, Nezumi?
- "Porque no eres Shion." Pensó- ponte tu ropa.- dijo firmemente y salió de la casa. Atravesó fugazmente el hoyo que había creado el albino para poder entrar y camino por la nieve. "¿Qué me ocurre…? Cuando vi el vientre de Sho me desilusione al no ver la serpiente roja que tiene Shion… ¿Por qué no continúe? Ya muchas veces lo he hecho con el… pero ahora…" se detuvo en un árbol, no poseía hojas debido a la estación en la que se encontraban. "Tal vez… solo tal vez me adelante al invitar a Sho… ¿Cómo se habrá sentido Shion cuando dije que vendría aquí con este chico? No sé cuántas veces me dijo que quería estar aquí conmigo… ¡Que estúpido soy!" pateo con fuerza el árbol, haciendo que helada nieve cayera de las ramas. "no puedo hacerle esto a Sho, no puedo engañarlo. ¿Por qué ese albino me causa estas reacciones? A mi verdadero yo no le importaría herir a nadie." Miro confundido el cielo. "¿en qué pensaba? Como se me ocurrió tener sexo ahí. Soy un estúpido." El anochecer se avecinaba. Volvió a la casa, atravesó el agujero, bajo las escaleras y abrió la puerta.
-Lo siento Sho- el otro estaba leyendo un libro- pero ya no podemos seguir con esto. –desvió la mirada.
-¿Seguir con qué?- pregunto curioso bajando el libro y quitándose los lentes de lectura.
-Con esto… no creo que lo que estábamos a punto de hacer fuese correcto… las otras veces también fueron un error… - su voz era nerviosa.
-No me amas, lo se… quieres a ese tal Shion, ¿no?- le miro sin resentimiento.
-¿Qué?- lo miro sorprendido, ¿Cómo se dio cuenta?- no se de lo que hablas…
-Vamos… es tan obvio… -se sentó en la cama, donde estaba acostado. – lo sé desde la primera vez. ¿Recuerdas cuando me quitaste mi virginidad?- el más alto solo asintió sorprendido de las desvergonzadas palabras del pelirrojo.- bueno, en el clímax me llamaste "Sion" – el otro se sorprendió aún más, no recordaba ese detalle.- siempre que lo hacemos dices su nombre. Pero creo que ni tú mismo te das cuenta.
-Yo… lo siento… jamás debí… - bajo la mirada, no se le ocurría un buen argumento.
-Lo que no me explico, es porque te empeñas en darle celos.- se paró de la cama.- este es su lugar especial, ¿no? Me iré a un hotel. – busco con sus ojos los ojos grises.- pero quiero un beso de despedida…
- un beso de despedida…- eso le recordó irrefutablemente a su albino. Se acero lentamente y poso sus labios en los del chico, dándole un cálido beso.- lo siento tanto…- susurro con un hilo de voz cuando separaron sus bocas.
-No te disculpes. El único culpable soy yo, desde el principio sabía que Tú no me amabas.- le sonrió.- ahora vamos los dos por un taxi. Siempre he querido visitar el hotel más grande de esta ciudad. Y tú tienes que ir por Shion.- dijo tomándolo de la mano dispuesto a salir.- Tienes que decirle cuanto lo amas. Porque si no lo haces ten por seguro que lo violare.- dijo divertido.
Salieron del cuarto y con la noche enzima caminaron rápidamente hacia la ciudad.
-Gracias por comprenderme… - dijo sinceramente Nezumi mientras cerraba la puerta del taxi en el que iba Sho.
-Por nada. Llámame si necesitas otra cabeza. –sonrió. El taxi arranco, entonces ahí abrazo sus rodillas y se puso a llorar, completamente solo.
