Aclaraciones:

- Hablan

- Pensamientos

- "Recuerdos"

oOOoOOoOOo

Los personajes de Bleach no me pertenecen, son propiedad de Tite Kubo

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Inoue permaneció en silencio observando como Ichigo le entregaba una taza con té, sintió el olor a la manzanilla que provenía de la taza; miro a su acompañante. Kurosaki se debatía entre hablar o no, pero entendía que era la única forma de proteger a Orihime, si ella sabía la verdad se alejaría de todos aquellos que querían hacerle daño, sin embargo, cavia la posibilidad de que ella también se alejara de él, lo odiara, le temiera. Aunque no quería demostrarlo a los demás, le asustaba que ella lo despreciara por no ser un humano, por muchas veces haber deseado tomar su sangre, saborear cada gota de su ser hasta saciar su hambre, su deseo.

Miro la chimenea que había en el centro de su habitación, en esos momento estaba apagada, a pesar del frio que hacía en el interior de su alcoba no se atrevía a encenderla, la calor lo debilitaba. Se sostuvo de la pared, se negaba a mirar a la joven.

- De verdad quiero saberlo todo. – La voz de Orihime lo saco de sus pensamientos. – No importa lo cruel que sea la verdad, quiero saberlo.

- No saldrás de aquí hasta que sepas la verdad, tú decidirás si confiaras en mi o en Aizen. – Inoue asintió. – Yo no soy como tú, Orihime.

- ¿Qué quieres decir con eso? – Ichigo se giró para mirarla. Sus ojos ya no tenían ese color caramelo, habían cambiado, el iris de sus ojos se había vuelto amarilla, su pupila era de un profundo color negro. - ¿Qué eres?

Inoue se levantó asustada, lo miraba aterrada, observo sus colmillos afilados, sus uñas eran negras, tan negras como el carbón. Ichigo dudo entre acercarse o no, cerró sus ojos dando un largo suspiro, al abrirlos nuevamente, su aspecto había regresado a la normalidad, lo que de cierta forma había tranquilizado a su acompañante.

- Yo era un simple humano, vivía en una pequeña cabaña en el bosque, tenía una vida feliz junto a mi esposa, pero Aizen acabo con todo eso. – Kurosaki la miro a los ojos. – Ese que llamas padre, mato a mi esposa, a mi hijo que estaba en su interior formándose, no feliz con ello, me convirtió en lo que es él, un maldito vampiro deseoso de sangre. Un ser maldito que vive de la muerte de otra persona. – Ichigo se sorprendió al no verla reprochar ante el termino; vampiro. - ¿Sabes que existimos, cierto?

Asintió. Tenía la sospecha de que ella sabía sobre la existencia de los de su especie, pero el que ella misma lo afirmara confirmaba lo que pensaba.

- Supongo lo hará mas fácil. – Murmuro para sí. – Lo primero que debes saber es que ninguno de ellos es tu familia, toda tu familia, tus padres y tu hermano están muertos.

- No, eso no puede ser así… - Retrocedió sorprendida. –

- Inoue, no te miento. – Ichigo la tomo con delicadeza de los brazos. – Escúchame, es importante si deseas vivir.

- ¡No! ¡Tú mientes!

- ¡Tú misma dudas de ellos! ¡Dudas de lo que sabes! ¿Por qué no quieres creerme?

Inoue se sorprendió al escuchar cada una de sus palabras, sabía que él tenía razón, ella lo sabía muy en el fondo de su ser. Aquellos que la cuidaron desde que era una niña parecían no tener lazos con ellas más allá de los que pensaba había creado con ellos a lo largo de los años. Desvió su mirada, no quería mirarlo a los ojos y aceptar completamente que Ichigo tenía la razón de todo.

Kurosaki la soltó y se alejó un poco de ella, sabía que era difícil hacer que la joven entendiera las cosas, aun en el fondo de su corazón sentía que todos aquellos vampiros eran su familia, que la cuidaban y querían, cuando la verdad de las cosas era otra.

Ichigo le indico que volviera a sentarse, la miro como obedecía de forma automática, como si ya ella no estuviera allí.

- Yo jure vengarme de Aizen, para ello me hice más fuerte con ayuda de mi compañera, Yoruichi, pero. – Dio un largo suspiro. – Mejor regresemos al día que te conocí.

- ¿El día que me conociste?

Asintió.

- Apenas tenías quizás horas de nacida. – La miro a los ojos. – Recuerdo a tu madre, a tu padre…los recuerdo cada día de mi vida.

- ¿Qué paso con mis padres?

- Te diré que paso esa noche.

Se recostó del respaldo del sillón y miro al techo, dejo que sus recuerdos lo llevaran aquella noche, a los hechos que habían sucedido hace tantos años.

"el sonido del galopar de los caballos se sentía aún más cerca, él seguía a mitad del camino, esperando que aquellos pobres seres humanos llegaran con él. Aquella noche sería la primera en la que osaría a beber de la sangre de un ser vivo; abrió sus ojos al escuchar como aquel carruaje se detenía a pocos pasos de su posición. Observo fijamente al chofer, aquel pobre hombre lo miraba atentamente, quizás se preguntaba; ¿Qué hace alguien solo a mitad del camino? Ichigo permaneció en silencio mirando como aquel pobre desdichado se acercaba preocupado a él, aunque en el fondo podía sentir el miedo.

- Joven deberías tener más cuidado, pude arrollarte con el carruaje – Ichigo se encogió de hombros ante lo escuchado. - ¿Eres mudo?

- No podrías matarme por más que lo intentes. – Las frías palabras de Ichigo provocaron que un escalofrió recorriera su espina dorsal. – Además, mi intención era que te detuvieras.

- ¡Tome mis joyas y el carruaje si es eso lo que quiere, pero no me lastime, ni a mi familia! – Ichigo observo intrigado como aquel hombre comenzaba a quitarse sus brazaletes y los lanzaba contra él. – En el carruaje hay más, lléveselo todo si desea.

- No soy un ladrón. – Se acercó a su presa lentamente, deleitándose muy a su pesar con el miedo que expresaba. – O tal vez si lo sea, un ladrón que roba vidas.

- ¿De qué habla? – Nuevamente retrocedió al ver al pelinarajan acercarse. – ¿Qué es lo que quiere?

- Tu sa… - Dejo su frase inconclusa al oír el llanto de un bebé desde el interior del carruaje. Volvió su mirada hacia aquel hombre, quien parecía feliz por el llanto de la criatura a pesar de estar en completo peligro frente a su persona. –

- Por favor, vuelvo a suplicárselo, no nos lastime. – Ichigo seguía escuchando el llanto del bebé. Quería matar aquel hombre y a toda su familia, pero el llanto de la criatura que permanecía dentro del carruaje lo llenaba de indecisión. No quería ser como Aizen, acabar con una familia entera sin importarle nada más que saciar su instinto, pero el hambre, la sed que sentía en aquellos momentos lo comenzaba a volver loco y más al sentir el dulzor de la sangre proveniente del interior de aquel vehículo.

- Lárgate – Gruño a duras penas, su respiración era agitada, sus ojos poco a poco cambiaban nuevamente de color. - ¡Lárgate antes de que me arrepienta!

No escucho vocablos de aquel que pudo ser su presa, solo oía el rápido galopar de los caballos y las ruedas del carruaje alejándose."

Miro a Orihime, quien aun permanecía en silencio observándolo, podía notar en ella el mismo miedo que detallo hace muchos años en los ojos de su padre, pero no era eso lo que le hacía recordar aquel hombre que estuvo a punto de matar, era su instinto de supervivencia ante una criatura que en cualquier instante podría perder los estribos y acabar con su vida.

- ¿Querías matarnos? – Asintió. - ¿Por qué no lo hiciste?

- No podía ser como Aizen, matar una familia que apenas iniciaba un nuevo camino. – Suspiro al decir aquellos pensamientos que tenía en mente. – Cuando escuche el llanto de su hija dentro del carruaje no pude hacerlo, sentí la sangre, sentí el olor de una nueva vida. – Orihime lo miro dudosa de sus palabras. –

- Entonces, dejaste vivir a mis padres y a mí. – Asintió. - ¿Cómo murieron?

- Yo los deje ir con vida Inoue, seguí mi camino con mi compañera, sin embargo, otros fueron quienes acabaron con la vida de tus padres.

- ¿Quién? ¿Aizen?

Negó.

- No fue Aizen, fueron ladrones que asechaban en el bosque. Cuando sentí el olor de la sangre fui a investigar, encontré a tu padre sin vida, tu madre apenas había logrado protegerte para que no te hicieran daño, murió después de pedirme que te salvara.

- Mi madre…ella… - La joven no pudo soportar oír aquella confesión, sus ojos comenzaron a derramar lágrimas de tristeza, de dolor. Ichigo se acercó a ella sin dudar, de un movimiento rápido la jalo del brazo hacia él para abrazarla, para tratar de aliviar ese dolor que la estaba consumiendo. –

- Tu madre te protegió con su vida, solo le importo tu bienestar. – Murmuro en su oído. Orihime continuo llorando, aquello no la reconfortaba, ella solo deseaba que todo eso no fuera más que una pesadilla, que al despertar su nana le dijera que tenía alguna clase o que sus hermanos la esperaban para ir a la ciudad. Pero eso no pasaría, ella no era hija de Aizen, no era la hermana de Ulquiorra o Grimmjow. Ella era una huérfana que Aizen tenía bajo su poder, pero, ¿para qué? –

- ¿Adónde me llevaste? – Su pregunta fue solo un susurro. –

- Te deje en un monasterio, tuve el impulso de matarte muchas veces Orihime, pero no pude hacerlo. – La alejo de él con cuidado y la miro a los ojos. – Tu sangre siempre me ha llamado para que la tome, las pocas veces que te he visto he tenido el deseo de tomar tu sangre, acabar con tu vida. Pero no puedo hacerlo.

- ¿Por qué?

- Porque no hay una razón más allá del desear tu sangre para que yo desee matarte. – Se apartó de ella y camino hacia la chimenea nuevamente. –

- ¿Solo me has visto ahora y cuando era bebé?

Negó.

- Cuando eras una niña y vivías con tu hermano adoptivo.

- ¿hermano adoptivo?

- Sora Inoue, su familia te adopto al poco tiempo de dejarte en el monasterio, siempre estuve al pendiente de ti. – Hizo una mueca al decir aquello. – Después de que fuiste adoptada no volví a verte hasta el día que regrese al pueblo.

Ichigo volvió puños sus manos, recordar aquel día le causaba rabia, sentía que algo en su interior se movía deseoso de acabar lo que había empezado.

- ¿Qué paso entonces?

- Me encontraste en el parque, estabas tan cerca de mí que sentía el olor de tu sangre. – Cerró sus ojos dejándose llevar por el olor de aquella mujer. – Tenía deseos de acabar contigo, estuve a punto de matarte, pero Yoruichi me lo impidió.

- ¿Yoruichi? – Inoue no salía de su impresión al escuchar todo aquello. – ¿Por qué no recuerdo conocerte?

- Mi compañera, la conocerás cuando regrese. Alguien borro tu memoria Orihime. – Se giró para mirarla, ella retrocedió al ver uno de sus ojos diferente al otro. - ¿Me tienes miedo? – Orihime mordió su labio sin saber que decir, por otro lado Ichigo solo se limitó a sonreír. - Es natural, en este momento me debato entre ir hacia ti y matarte yo mismo o dejarte vivir.

- Yo… - La joven retrocedió al verlo acercarse a ella. –

- Déjame contarte el resto de la historia y sabré si matarte o no. – Un escalofrió recorrió su espalda al oírlo, su voz tenía un matiz diferente al que había oído antes. – Me fui del pueblo después de atacarte, me fui para alejarme de ti y hacerme más fuerte. – Ichigo continúo acercándose lentamente a ella. –

- ¿Qué paso con Sora?

- Aizen lo asesino, tu hermano venia de una familia antigua de cazadores de vampiros. – La acorralo contra el sillón, la respiración de la ojigris se volvió trabajosa al sentirlo tan cerca de ella. – El resto lo sabe alguien más.

- ¿Quién? – Susurro nerviosa. –

- Tu nana, Nelliel, ella sabe el resto de la historia.

- ¿Por qué Aizen me necesita? – Al escuchar aquella pregunta, Ichigo frunció el entrecejo. –

- No sé mucho sobre eso, solo sé que Aizen necesita tu sangre para un ritual, la persona que me entreno podrá contarte su secreto, ni siquiera yo mismo se sobre eso.

Ella no se atrevió a decir nada, seguía hipnotizada ante aquellos ojos que la observaban fijamente, era como ver a dos almas distintas en un solo cuerpo. Sintió como la mano derecha de Ichigo acariciaba su mejilla y luego comenzaba a descender hasta su cuello, su respiración se volvió aún más rápida que antes, tenía el impulso de salir corriendo y huir de él, pero al mismo tiempo quería quedarse, saber que tenía pensado hacerle.

- Siempre he tenido curiosidad… - Quería oír su frase completa, pero él parecía meditar si continuar o no. –

- ¿Qué?

- Porque me atrae tanto tu sangre, ¿Sera porque soy una bestia o porque hay algo más?

No respondió, ni ella sabía que responderle, simplemente permaneció quieta, sintiendo como él nuevamente acariciaba su piel, un escalofrió recorrió su cuerpo al sentir su aliento sobre su cuello, ¿Qué podría pasar ahora? Una pregunta sencilla pero con una respuesta que no tenía. Todo paso muy rápido, en un momento estaba sobre el sillón y ahora se encontraba sobre la cama del joven y él estaba sobre ella, cuando había pasado eso quería preguntarle, pero su voz no salía. Solo estaba allí, quieta como hipnotizada bajo su contacto.

- ¿Vas a matarme? – Al fin lograba articular palabras. –

- No lo sé. – Ichigo se recostó en su pecho oyendo los latidos rápidos de su corazón, ella estaba asustada, lo sabía. Trato de levantarse, pero al sentir como ella lo abrazaba se detuvo, estaba sorprendido que aquella niña actuara así.

– Tienes mucho dolor. – Fueron las palabras de Inoue. -

No respondió, simplemente permaneció allí, recostado sobre su pecho sin saber cómo actuar ante aquella mujer, Inoue no era una persona común y corriente para él, de eso estaba seguro.

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Grimmjow miro a Ulquiorra sentado en su sillón, lo había observado casi todo el día sentado allí en completo silencio, estaba cien por ciento seguro de que su hermano estaba tramando algo, tal vez, solo talvez tenía pensado como matar a su padre, aunque eso significara la muerte para el pelinegro. Suspiro, tenía que decirle la verdad, si algo iba a pasar, al menos debía decirle lo que había hecho para salvar a la pelinaranja de una muerte segura.

- Llevas todo el día sentado, ¿No te cansas de parecer una estatua? – No recibió respuesta, solo una mirada fría. - ¡Tsk! ¿Qué estás pensando?

- No es de tu incumbencia Grimmjow, limítate a tus cosas. – Un tic nervioso apareció en su ojo derecho, algunas veces le daban ganas de matar a su hermano. - ¿Qué quieres decirme?

- ¿Cómo sabes que quiero decir algo?

- Pensabas en voz alta. – Deseo golpearse al ser tan idiota y no darse cuenta de aquello. - ¿Qué pasa?

- ¿Recuerdas cuando esa mujer ataco a Orihime? - Asintió. – Tú me dejaste solo al pendiente de ella, Orihime comenzaba a morir, no sabía qué hacer.

Ulquiorra se levantó, algo le decía que ya sabía que diría su hermano.

- Le di mi sangre para que lograra recuperarse. – Ulquiorra lo tomo del cuello con fuerza y lo pego de la pared. –

- ¡Hiciste una estupidez! Si él se entera va…

- ¡No puede matarla, la necesita para sus planes! – Se soltó de su agarre. – No sería capaz de hacerlo.

- La sangre de Orihime se ha vuelto impura con el solo hecho de tener tu sangre, si ella muere en una lapso de 48 horas se volverá un vampiro, solo por tener tu sangre. – Ulquiorra caminaba de arriba abajo. – Él no puede enterarse.

- Pero si la mata, ella volvería como una de nosotros.

- ¡No entiendes que no deseo se condene!

El silencio reino en la habitación, Grimmjow no creía lo que oía, su hermano si se preocupaba por aquella mocosa.

- Estas enamorado de esa niña. – Sus palabras no fueron una pregunta, sino una afirmación de lo que ya intuía. – Por eso has cambiado tanto.

- No digas estupideces. – Nuevamente volvió a su semblante frio. – Debemos ocultar esto, nadie debe ente…

Su frase se vio incompleta al escuchar como la puerta de su habitación se cerraba, corrió hacia la puerta y la abrió, miro a Hanabi que se alejaba corriendo por el pasillo, ella los había oído. Salió precipitadamente para lograr detenerla, aquella mujer no iba a poner en peligro todo. Contemplo como saltaba por una de las ventanas, no iba a perderla, salto tras ella. Se sorprendió al verla sonriéndole en medio del jardín, Hanabi estaba de pie junto a la fuente, la joven sonreía de una forma sínica y sarcástica, algo que no le gustaba, parecía que detrás de aquella sonrisa se escondiera un monstruo.

- No dejare que vayas con Aizen. – Hanabi sonrió aún más al escucharlo. – Voy a matarte aquí mismo.

- ¿Vas a matarme? – Aplaudió y lo miro a los ojos. – No si yo te mato antes.

Ulquiorra observo como aquella mujer se agazapaba, un par de alas negras aparecieron en su espalda, aquellas alas de murciélago eran grotesca, las arterias se veían con el reflejo de la luz al tocarle directamente, sangre goteaba de ella, parecía que sus propias alas se alimentaran de ella, sus ojos se tiñeron de un rojo escarlata, sus colmillos sobresalían de su boca, sus uñas se habían alargado volviéndose unas afiladas garras, aquella mujer era algo que él nunca había visto.

- Ulquiorra. – Su voz se oía distorsionada. - ¡Acabare contigo!

Se abalanzo sobre él dispuesto arrancar su yugular, el pelinegro dio un salto hacia atrás esquivándola, Hanabi era rápida, miro el cráter que había dejado en lugar donde él se encontraba anteriormente. Desenfundo su sable, debía cortarle la cabeza antes de que fuera el quien acabara muerto. Salto sobre ella con la intención de clavar el filo de aquella arma en su espalda, pero ella lo detuvo con sus alas. La miro, nunca antes había sentido tal escalofrió al ver los ojos de alguno de sus enemigos; retrocedió. Miro a Hanabi nuevamente ir tras él.

- ¡Nunca pides ayuda maldito bastardo! – Grimmjow había logrado tomar por un pie a Hanabi y estaba deteniéndola. - ¡Acaba con ella mientras la detengo!

- ¡Suéltame! – Ulquiorra corrió hacia ellos, iba acabar con ella de una sola estocada. Alzo su espada para atravesar el corazón de la joven. – No lo creo.

Al mismo momento que el pelinegro había llegado a su alcance Hanabi atravesó su pecho con sus garras, la sangre le salpico en la cara, sonrió mientras lamia de sus labios las gotas de sangre. Grimmjow miro sorprendido aquello, todo había ocurrido de manera sorpresiva para los dos. Hanabi dio un giro sobre si misma logrando soltarse del peliazul.

- Pensaste que todo sería tan fácil. – Miro al ojiverde apenas sostenerse en pie. – Yo no voy a morir, y mucho menos dejare que alguien de tú clase intente matarme.

Camino hacia ellos. Pateo a Ulquiorra contra uno de los árboles. Clavo una de las garras de sus alas en el estómago de Grimmjow, el peliazul fue levantado del suelo mientras aquella garra lo atravesaba desde el estómago hacia su espalda, la sangre de Grimmjow parecía que le fortalecía aún más.

- Maldita. – Gruño con apenas fuerzas. –

- Pero tú no me importas. – Lo lanzo contra la fuente haciendo que esta acabara destruida. Trato de levantarse e ir con su hermano al ver como Hanabi caminaba hacia él. Ulquiorra la miraba, esperaba que se acercara más a él. – Me importas tú, ¿Quieres saber porque?

No respondió.

- Sientes amor por esa niña, no entiendo porque los vampiros pueden llegar a ser tan estúpidos como para dejar que sentimientos inútiles los dominen – Lo tomo del cabello alzándolo sin ningún problema. – El amor, la amistad, la alegría, felicidad, compañerismo; son cosas inútiles ¡Somos inmortales!

- Me das lastima. – Dicho aquello la atravesó con su espada, Hanabi lo soltó de la impresión, sin embargo, se arrancó la espada del pecho ella misma. Grimmjow y Ulquiorra miraban como aquella mujer sanaba instantáneamente. –

- Aun no aprendes. – Lo tomo de la cabeza y apretó con fuerza su cráneo. Grimmjow trato de alzarse para ir en ayuda de su hermano, pero no podía hacerlo. – No desesperes, luego iré por ti.

- … - El pelinegro, la tomo del cuello utilizando todas sus fuerzas, necesitaba romper su cuello para poder liberarse, sus uñas se clavaron en la piel de la joven. Hanabi lentamente fue liberando su agarre. Ulquiorra cayó al piso al mismo instante que ella. Miro a Grimmjow, quien apenas lograba ponerse en pie. – Llévate a Nelliel, vayan con Inoue.

- Tú vienes con nosotros. – Trato de levantarlo. – Necesitas sangre para sanar.

El pelinegro lo empujo. Observo como Nelliel llegaba apresuradamente junto a ellos.

- Para mí no hay tiempo, ve y sálvenla. – Miro al cielo. – Pronto saldrá el sol…

- Ulquiorra… - Nelliel los miraba angustiada. - ¿Qué paso?

- ¡Váyanse!

Nelliel ayudo a Grimmjow a mantenerse en pie y salto con él la pared del jardín, sabían que no volverían a verlo, aquel joven iba a perecer en manos de Aizen o quizás con el sol que comenzaba aparecer.

- Mira que desastre. – Aizen se acercó a él y lo jalo del brazo apenas alzándolo. – Debería dejarte morir al sol, pero creo que te matare yo mismo, solo te volviste un estorbo para mí.

Alzo su mano para atravesar su corazón, pero se detuvo.

- ¿Porque no te alimentas de él, Hanabi?

- Sera un placer. – La joven, lo jalo del pie arrastrándolo hacia el interior de la mansión, dejando a su paso un débil rastro de sangre. Desde una de las ventanas de las habitaciones, Halibel contemplaba todo en silencio, mientras apretaba con fuerza el sable en su mano. –

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Ichigo se levantó al sentir como Inoue lo soltaba, llevaba horas recostado sobre el pecho de aquella joven, no sabía cómo había resistido a no matarla, pero después de eso estaba claro que tenía el control necesario para estar junto a ella y no atentar contra su vida. Camino hacia la puerta al escuchar los gritos provenientes del piso inferior, algo raro pasaba para que Yoruichi y Rukia estuvieran discutiendo. Se apresuró a ir con ellas, no le gustaba cuando discutían, eso solo significaba que algo malo debía estar pasando para que tuvieran puntos de vista diferentes.

Se sorprendió al ver en medio del salón a la nana de Orihime y a uno de los hijos de Aizen tomando una copa de sangre, que según él, le había sido servida por Yoruichi.

- ¡Comprende que ellos pueden ayudarnos! – Yoruichi estaba a punto de golpear a la pelinegra. –

-¡Date cuenta! ¡Así como traicionaron a su padre, nos pueden traicionar! – Replico la menor. –

- No vamos a traicionarlos. – Ambas hicieron silencio al oír la voz de Nelliel. – Estamos aquí porque queremos ayudarles a destruir a Aizen.

- Estamos dispuestos ayudarlos, no porque odiemos a ese maldito. – La atención se centró en el peliazul. – Sino porque la mocosa nos importa, y alguien ya cayo para protegerla…

- ¿Grimmjow? – Todos miraron hacia la escalera. Inoue estaba justo detrás de Ichigo. - ¿De qué hablas?

La pelinaranja lo miraba con temor, algo en su corazón le decía que algo andaba mal, se sentía nerviosa, pero sus nervios y temor aumentaron al observar como sus protectores se negaban hablar.

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Bueno…no sé qué decir, pero él debía morir o quizás no...xD bueno, alguien sabe lo mucho que debatí entre matarlo, dejarlo vivo o algo más u.u

El capítulo lo hice dos veces porque no me convencía, luego que lo termine todo el archivo se borró y tuve que iniciar de nuevo a escribí, pero aquí esta y espero les guste.

Ya que faltan solo horas para que sea 31 y por ende mi cumpleaños y sé que no voy a tocar una pc por al menos una semana aprovecho hoy para dejar el capítulo 11.

Muchas gracias por sus comentarios. Ya saben que se aceptan dudas y sugerencias, menos insultos.

Hasta el próximo capítulo, se me cuida.

¡bye!