Las horas de clase pasaron con demasiada lentitud... Desventajas de tener una percepción del espacio, tiempo y lugar tan diferente que cuando solía ser humana. Escuchar el húmedo latir de más de 20 corazones humanos a mi al rededor; oir los susurros entre ejercicios aritméticos de un par de estudiantes agobiados por la dificultad de los mismos; percibir el tipear de las yemas de los dedos de los chicos chateando en sus móviles, la respiración de todos, el sonido trillando de la tiza en el pizarrón, el zumbido de una mosca que se entretuvo toda la clase entrando y saliendo del aula a través de la ventana... Todo era diferente, y aproveché el prolongado silencio de la clase para acostumbrarme a este pequeño fragmento de caos en mis sentidos para luego pasar a la prueba mayor.
La campana sonó: Era hora del almuerzo.
Me puse de pie tomando mis cosas para salir antes que los demás... Pero eso era demasiado pedir. Antes que una vampira recién nacida yo soy Shizuru Fujino, la presidenta del consejo estudiantil y bajo muchos rumores, la chica más popular y pretendida de toda Fuuka... Así que no solo fuí observada aun en el tumulto de estudiantes que se apresuraron a salir, sino que varios vinieron a mi tratando de hablarme, preguntarme sobre mis actividades u horario y Haruka, mi salvadora, no solo los hechó sino que me agarró del hombro y llevó casi a rastras hasta una parte a salvo del pasillo.
-¡Pero bueno! Nunca vas a deshacerte de esos grupos- Bufaba mientras caminaba a zancadas -Por cierto...
-¿Sí?- La miré con curiosidad
-Ponte un suéter, tienes la piel fría
-Oh no te preocupes, me encuentro un poco resfriada- Sonreí
-Si, si... -Suspiró abriendo la puerta de la sala del consejo -Tienes mucho trabajo por hacer
Entré "a la trampa"... Me senté en el escritorio ojeando las dos pilas de documentos que debía revisar y firmar, ella se sentó sobre la mesa de un pupitre frente al escritorio cruzada de brazos mirandome con seriedad y el ceño fruncido.
-Comienza a hablar... Tú no eres de faltar a clases 3 días seguidos
-Tuve que visitar a mi madre- Comencé a tomar las hojas en la pila más cercana y a verlas -Se encontraba enferma, así que pasé el fin de semana con ella y me propuse quedarme hasta que mejorara
-¿Por qué no llamaste?
-Perdí mi teléfono en el tren bala, me distraje al cambiarme de ropa antes de llegar
-¿Te cambiaste dentro del tren?
-Claro, a mi madre no le gusta que use jeans o ropa que no luzca conmigo según su gusto
-¿Y no hay internet allá?
-No cuando mi padre está de viaje
-¿Ni teléfono?
-Estuve dedicada a mi madre Haruka-san, kanina
Haruka me miró con firmeza... Estaba derrotada pero convencida. Mi facilidad para mentir sin ser percibida en el acto era una hbilidad que desarrollé desde chica para librarme de reuniones familiares y sociales en el entorno familiar, y ya de adolescente la perfeccioné de formas que solo en casos como estos hacía lucir sin ser acusada ni señalada; hasta ahora me mantenía invicta en ello y no tengo porque avergonzarme de admitir que es una de mis mejores armas.
-Hmmm... Pues bien- Haruka bajó del pupitre yendo hacia la ventana -Mantuvimos todo en orden por aquí en tu ausencia
-Sabía que podía contar contigo, Haruka-san
-B-bueno... claro- Se ruborizó ligeramente
-Me tomaré la hora del almuerzo para revisar y poner al día esto... Haruka-san ¿Podrías comprarme algo de beber en la cafetería?
-Té verde a temperatura ambiente ¿no?
-Ya me conoces lo suficiente- Le sonreí asintiendo
-Claro, claro...
Haruka regresó en sus pasos hacia la puerta. Al abrirla se encontró con Natsuki de frente.
-Ah Kuga... ¿Necesitas algo?
-Claro, a ella- Me señaló por sobre su hombro
-¿La estás acosando o algo así?
-Estamos saliendo
Haruka me miró por sobre el hombro con una clara expresión de asombro, yo sonreí de nuevo asintiéndole. Natsuki pasó por su lado aun sin su consentimiento... Haruka aun en silencio se marchó y cerró la puerta.
-Vaya chica... -Murmuró Natsuki -¿Cómo vas aquí?
-Bien, desatrsándome de mis deberes
Leía a suma facilidad y velocidad los documentos terminandolos a una velocidad 5 veces más acelerada que si leyera rápidamente como un ser humano corriente. Solo 2 minutos fueron necesarios y terminé la pila de documentos en totalidad mientras Natsuki solo permanecía en silencio recostada contra el marco abierto de la ventana.
-Hablé con Mai, no parece estar preocupada de la presencia de esos tres
-¿Y los has visto?
-Mmm... cerca del coliseo de atletismo hace una hora más o menos, pero no en las aulas
-¿Crees que busquen a Mai-san?- Me puse de pie del escritorio situándome a su lado en la ventana
-No sé... Los cazadores matan todo lo que se mueva que sea inmortal, rara vez fijan un objetivo específico... Pero por si acaso
Natsuki sacó de su chaqueta de Fuuka un potecito chico con un contenido líquido amarillento, estaba sellado con un corcho. Lo olí, despedía un aroma intenso a algo corrosivo. La miré confundida, ella me enseñó uno igual suyo que volvió a poner en su bolsillo.
-Eso oculta nuestro olor... Los cazadores a menudo se valen de nuestro olor para encontrarnos cuando estamos muy mezclados entre los humanos
-¿Solo eso hace?
-Pues... -Se rascó el cuello -Nos priva de nuestras habilidades y fortalezas por 24 horas, pero el efecto perdura por más de 2 semanas
-O sea que somos vulnerables por 24 horas
-Correcto
-Hmm... -Lo abrí y lo llevé a mis labios
Natsuki me detuvo.
-¿Pero...?-
-La transición en los recién nacidos es violenta. Hazlo cuando acabe la hora de almorzar donde nadie te pueda interrumpir... Sentirás dolor y estarás desorientada unos minutos, tienes que estar sola
-Bien... -Volví a taparlo y lo guardé en el mismo bolso que tenía la sangre que Inna me había dado en la mañana
-Mientras, trataré de tenerlos lo mejor vigilados posibles... Iré a ver a Mai en la tarde
-Me quedaré con Inna-san en ese caso
Natsuki asintió sin sacar los ojos de los estudiantes que iban y venían abajo; en ese momento Haruka entró, dejó la lata de te sobre el escritorio y me miró preguntándome con un gesto sobre Natsuki, yo le disentí a manera de "no sé" y ella se tranquilizó, luego se sentó en una de las mesas en silencio. Y en medio del mismo silencio Natsuki se marchó.
-Vaya, vaya, así que Kuga ¿eh?
-Bueno, es una adorable chica
Haruka me miró inspeccionándome con sus ojos verdes. Abrí mi lata de te y ella me vio hacerlo, la bebí y luego dejé a un lado. El sabor no era como lo recordaba... Me resultaba desagradable, algo pegajoso y pastoso en la lengua. Uno de mis mayores gustos, mis pasiones más arraigadas y que más tenían que ver en mi me desagradaba... Inna mencionó que las papilas gustativas de los vampiros eran totalmente diferentes a las de los humanos y detectaban la acidez, el dulce y la sal de formas muy distintas que como un humano las degustaba... Y ahora lo entendía. Haciendo una mueca fingida de agrado me limpié el te de los labios y la volví a mirar.
-Antes siempre te cortabas el dedo abriendo esa cosa- Señaló la lata
-Oh bueno, aprendí a hacerlo
-¿Kuga te enseñó?
-Algo así
-Ah ya... -Conocía ese "ah ya"... Algo sospechaba -¿Qué le pasó a tus ojos?
-¿Cómo?
-Siempre fueron aterradoramente rojos pero ahora son... espeluznantes
-No dormí bien los días que no estuve y tuve que pasarmea oscuras casi todo el día, supongo que están algo irritados por acostumbrarme a la luz
-Entiendo...
Miré hacia la ventana; a partir de ese momento me concentraría en no verla directamente por mucho tiempo. De mano de Natsuki sabía que la falta de sangre a los vampiros como síntoma les inyecta un color rojizo que se va tornando negro en la órbita de los ojos, por lo que si se descuidan mucho en alimentarse acabarán por darse a descubrir. Yo lamentablemente siendo recién nacida necesitaba de 4 veces la sangre que un vampiro corriente consume... Ya era hora de beber aquello que Inna me había dado.
-Debo ir a la sala de maestros un momento ¿Me disculpas?
Haruka asintió de forma sospechosamente pasiva. Tome mi bolsa y salí lo más rápido que pude de la sala del consejo estudiantil. Bajé al baño del gimnasio, allí por lo general a estas horas no encontraría a nadie que me molestase, y por supuesto eso necesitaba ahora más que nunca... Al momento de alimentarme caía en actitudes muy poco normales en seres humanos, como verme a mí misma en una clase de frenesí semi consciente acompañado de un hambre voraz que solo pasando los minutos superaba poco a poco. Luego de asegurarme de no haber sido vista o seguida entré a los camerinos hasta la regadera del fondo de la sala; cerré la puerta asegurandome que nadie pudiese entrar y abrí la bolsa... Dentro habían 3 litros de sangre en bolsas. Leí en cada una de ellas su tipo; dos de O+ y una de A-. Sé que se trata de algo ridículo de considerar pero no es así... La sangre tiene gusto diferente dependiendo de muchos factores... La sangre "viva" por supuesto, es la mejor.
Abrí con los dientes una bolsa y la tragué succionandola lo más rapido que podía. Una sensación calida y muy agitada me invadió... estreché la bolsa con tanta fuerza que casi explotó sobre mi, logré detenerme a tiempo... Guardé la tercera pues sabía que podría necesitarla después y tomé la segunda, la dejé por aparte para beberla a gusto... Y en ésta no pude controlarme. Tragué en su mayoría el contenido pero por la mitad la estreché con tanta fuerza que terminé rompiéndola sobre mi... Vaya error. Me vi en el reflejo metalico de la puertecilla de la ducha y vi como una buena cantidad de sangre cayó sobre mi abrigo, camisa, falta, zapatos, calcetines... ¡Menudo desastre!
-Ahh.. Solo esto faltaba...
Con el humor por el suelo por tener que faltar a la clase del regreso de la hora de almuerzo me saqué toda la ropa y abrí la llave de la ducha. Logré lavar toda la mancha de sangre pero por supuesto el olor a la misma era tal que incluso un humano corriente podría sentirlo así que yo misma tuve que ponerme al correr del agua... Y así fue de "tranquilo" hasta...
La puerta se abrió. Mi uniforme y zapatos totalmente empapados estaban colgando sobre la puerta... Podrían ser ellos. Me vieron entrar y bajé la guardia mientras me alimentaba.
-¿Hay alguien?
No. Esa era la voz de una estudiante.
-¿Necesitas algo?- Pregunté
-Kaichou-san... E-era usted...- Se oía nerviosa
-Sí bueno, tuve un penoso accidente hace un rato y... tuve que venir a limpiarme apropiadamente
-L-lo lamento mucho, es que... Q-quería verla...
-Bueno... No es un buen momento como entenderás
-... Ya sé
Una fuerza sobrenatural arrancó la puerta de la ducha en que estaba yo... Y me di cuenta que fue. La estudiante desconocida tenía dicha puerta colgando en su mano... La olí. Ella no era humana... Era como yo. Y quise correr... Lanzarme sobre ella o atacarla, quizás negarlo todo... No, ella ya debería saber quien era yo solo con olerme.
Soltó la puerta doblada de aluminio contra el suelo y me sonrió.
-Sabía que no me equivocaba... -Sonrió de manera aliviada
La miré más confundida que antes. Ella me miró fijamente a los ojos sonriendo con alegría. Yo cubría mi torso y piernas como mejor podía, pero a este punto esos eran vanos intentos. Comenzó a sollozar, lloraba y sonreía... Se lanzó a mi y abrazó mi torso desnudo apenas cubierto por mis brazos.
-P-pero qué...-
-No era la única, esta mañana lo sentí... Y nada menos que usted... Kaichou-sama, usted es como yo
Vi sus ojos rojos levemente inyectados de un color negro al rededor del iris
-Eres...
-¡Como usted!
-¿Cómo me encontraste?
-Seguí su olor, sentí aquel rastro desde la mañana y quise encontrarla pero... No he sabido bien como seguir mi olfato
-Eres recién nacida- Deduje mirándola
-L-lo lamento
En un momento de lucidez e ignorándome en la última frase se sac ó su saco de Fuuka y me lo entregó. Me di la vuelta y lo usé abrochándolo en mi pecho; amarré mi ropa humeda a mis caderas y sin consultarle caminé a mi casillero contiguo a las duchas, ahí guardaba mi uniforme deportivo y eso sería lo que usaría. Me senté tratando de hallar un poco de privacidad entre sus ojos inspeccionandome de forma muy incómoda.
-¿Y qué quieres de mi?
-Nada, solo quise conocerte...
-Ya me conocías
-Pero no sabía que eras como yo... Bueno, yo antes no era así
-¿Cuando te ocurrió?
-No lo recuerdo... Hace unos días estaba en mi habitación, dormía... Y desperté en medio de un estacionamiento baldío a las afueras de la ciudad...
-No recuerdas lo que pasó... -Me sentía identificada con eso
-Mis padres... -Agachó la mirada -Ellos murieron esa noche... Aparecieron en las noticias
-¿Cómo?
-Algo los mató... La policia dijo que podía haber sido un animal
-¿Cómo haces para estar aquí, rodeada de estudiantes y no haber matado a la mitad de ellos?
-Tomé precauciones, me alimenté de un par de vagabundos hace un par de días
-¿Has matado personas?
-Tenía que hacerlo... Ya no tengo adonde regresar y me sentía hambrienta, nada pierno
-No está bien asesinar personas
-¿Y de qué se supone que nos alimentamos?
Quise responder pero no pude... Lo cierto es que yo había hecho algo similar... Me preguntaba si ella sabía que probablemente habría matado a sus propios padres pero preferí callar. Usé los pantalones deportivos y me senté frente al casillero sin saber qué hacer. Ella, de cabello castaño oscuro, corto hasta los hombros y piel un poco mestiza, sus ojos rojos la delataban más a ella que a mi. En silencio squé la tercera bolsa de sangre y se la di, ella la tomó sin siquiera agradecer y la bebió frente a mi.
No estaba solo el hecho de que ella supiera qué era yo, sino que ella misma era una recién nacida... Es decir, ella provenía de una familia de humanos suficientemente antigua, y probablemente por ella estaban esos cazadores aquí... Llamó demasiado la atención. Luego de aquel momento de reflexión me di cuenta que estaba mirándome muy detenidamente, sus mejillas estaban levemente sonrojadas y tenía las manos contraídas contra el pecho.
-¿Pasa algo?
Me vi a mi misma; con shorts cortos deportivos y un saco de Fuuka que me apretaba el pecho dado que la talla era muy baja en comparación a la mía en cuanto al pecho. Dio tres pasos hacia mi quedando a solo unos centímetros de mi. Retrocedí sintiendo mi espacio ser invadido. Ella insistió y se acercó. Vi las venas de sus ojos antes ligeramente ennegrecidas hacerse más oscuras, mucho más prominentes hasta casi llenar todo su globo ocular... Dos días sin alimentarse llegaban a hacer efecto cerca de alguien que olía a sangre y más habiendo tomado aquella pequeña bolsa de sangre hace poco. Puso una mano en mi hombro izquierdo y quizás sin darse cuenta de la fuerza que usaba me hizo ceder levemente la rodilla. Soporte la fuerza que aplicaba poniendo un poco más de la mía... Estaba comenzando a ser agresiva.
-Basta- Le dije seriamente
-Lo quiero ahora... -Murmuró poniendo la otra mano en mi hombro
-No te acerques más- Puse mis dos manos al rededor de sus muñecas -¿Quien te hizo eso?
Señalé su arete izquierdo. Era un ópalo y por tal, su propia joya de protección.
-Luego se lo digo...
Acercó su cara en dirección a mi cuello. Le di un empujón suficientemente fuerte como para hacerla chocar contra la pared que estaba unos 7 metros lejos de mi. Sacudió su ropa y me miró. Sus ojos se veían más negros que antes. Volvío a acercarse esta vez con más desición hacia mi; extendiendo las dos manos en mi dirección, un bufido animal escapó de su garganta. En ese momento un cosquilleo en mi cuello, algo que no estaba en mis reflejos corrientes me sacó de la atención que daba a esta extraña... Me agaché rápidamente pegando el torso al suelo justo al momento que una explosión seca en el granito de la pared golpeó tras la espalda de aquella chica haciéndola volar justo sobre mi espalda.
Se estreyó ruidosamente contra la pared del otro lado cayendo al suelo apenas moviéndose... Una mano muy cálida me levantó del suelo y la vi... Mi Natsuki, con toda la furia posible asomada en sus ojos y cejas fruncidas viendo a aquella joven en el suelo.
-¿Quien es ella?
-No tengo idea, la conocí hace solo unos minutos
-¿Te hizo daño?
-Claro que no- Me sacudí el polvo de los hombros
-¿Y tu ropa?- Preguntó viéndome de reojo
-Larga historia- Suspiré cubriéndome el pecho
Sonrió de manera aun más molesta que antes. Soltó un bufido hacia un lado y haciendo gala de una fuerza descomunal apartó las dos bancas en medio de las casilleros haciendolas estreyar de lado y lado; el estruendo terminó de despertar a la chica quien al levantar la mirada ya tenía la mano de Natsuki en su cuello poniéndola contra el techo con sus pies al aire.
-¡Comienza a hablar!
-T-tu... No eres... -Se esforzaba por hablar claro -¡Como n-nosotras!
-Demasiado lista para una sanguijuela con las hormonas alteradas
-¡Qu-qu-e eres!- Frunció la nariz con asco
-El menor de tus problemas si dejas de hablar estupideces y me dices qué demonios quieres con Shizuru
-La joya en su oreja- Le dije a Natsuki
Natsuki le dio vuelta a su cabeza viendo el ópalo en su oreja. Jaló su cuello tirándola al suelo detrás de si; la chica notablemente aterrada se arrastró entre los escombros hacia afuera, pasando incluso a través de mi. Se puso de pie y corrió demasiado rápido para la vista de los humanos, pero nosotras la vimos. Natsuki corrió incluso más ráido que ella agarrándola a medio vuelo en medio de la cancha de atletismo junto al campo de futbol. La derribó de un golpe fulminante en la espalda; escuché los huesos de su pelvis ceder dejándola inmoviliada en el suelo.
-Y mientras estás ahí y te recuperas de ese totazo ya puedes decirme quien carajos te hizo esa cosa- Natsuki señaló su oreja
-¡No me lo dijo!- Gimió respirando fuerte -Lo vi apenas una noche y luego solo se fue...
-¡Quien!
-S-e... Se parecí a ti... -Miró a Natsuki
Noté que sus ojos habían cambiado su tono negro y comenzaban a adaptarse a uno un poco más rojizo o rosa. Natsuki se inclinó hacia ella mirándola con seriedad.
-¿Era un hombre?
La chica asintió, seguía respirando muy fuerte... Aun desde la distancia escuchaba sus tejidos crujir y regenerarse rápidamente, sus huesos chocando entre si uniéndose lentamete de nuevo... No debía ser una experiencia placentera en absoluto. Natsuki volvió a ponerse de pie... Más calma, más seria, mirando el suelo, el viento barrer polvo por sobre las piernas tumbadas de la chica... Luego volvió a verme a mi y de nuevo a la chica.
-Tu nombre...
-Yui... Yui Hikari, estoy en segundo año
-Gracias Yui- Dijo Natsuki con seriedad y sin expresion alguna
-¿He?
-Pero no tienes nada que hacer aquí
Natsuki tomó su cuello con la mano derecha y con la izquierda tiró del pendiente de ópalo de su oreja. Nos encontrabamos en medio del campo de atletismo junto al de futbol en medio día, el sol sobre nosotras... La reacción fue casi instantánea... La piel de Yui brilló como una hoja bajo la luz ardiente de una lupa, y se calcinó en solo segundos... En cuestión de un minuto o más solo quedaban los restos hechos carbon muy frágil de la chica. Natsuki pateó con el pie uno de los trozos en el suelo y volvió caminando hacia mi con el pendiente en el bolsillo... Y yo solo no podía creer lo que veía... Cuan fácil le fue arrebatarle la vida a esa chica.
-¿Por qué hiciste eso?- Pregunté después de un breve silencio
-Tenerla viva nos delataría... Los recién nacidos solitarios son los responsables de las desmesuradas muertes de humanos hasta que alguien los detiene
-Sabes que no es común que eso pase...
-Vengo de una era en la que si lo fue... Y muchas familias, tratados y humanos fueron masacrados por culpa de ellos... Esta chica nos amenazaba a nosotras
-Solo necesitaba la adecuada instrucción
-No, eso nunca- Natsuki me miró seriamente -No dejaré que nadie se acerque a ti
-¿Fue por mi?
-En parte- Natsuki se metió las manos a los bolsillos
-¡Por qué!
Le di un golpe en el hombro. No medí mi fuerza bien, de no ser porque plantó una pierna en el suelo la habría derribado... Natsuki recobró su postura y me miró tranquilamente.
-Porque no dejaré que nadie te haga nada... Está en mi, y lo estaba mucho antes de ser lo que soy ahora... Si te desagrada puedes golpearme, puedes odiarme, puedes no querer estar conmigo, pero eso no cambiará lo que soy... Esa chic ERA una amenaza directa para ti... Ya nunca más. No dudaré en hacer lo mismo con cualquier persona o inmortal que amenace tu vida
-¿Desde cuando todo esto tiene que ver conmigo y nada más?
-Desde el principio... -Natsuki echó la cabeza atrás -¿No te das cuenta que por más que lo intente, por más que estés incluso mejor sin mi, no puedo alejarme de ti?
-Tampoco quisiera que lo hicieras y no por eso quiero que seas una asesina
-Nací siéndolo, puedes decir que ahora evolucioné a algo más instintivo
-No digas eso, no eres una asesina
-Si no lo soy no dudaré en convertirme en una si es por tu bienestar
-¡No entiendo nada de lo que me dices!
-¡Te dije que no se trata de amor, solo de lealtad absoluta!- Me gritó mirándome
Y dejé de hablar... Hablábamos de ello cuando me hablaba sobre Elizabeth y como se imprimó en Natsuki; ahora se refería a mi... Eso significa solo una cosa.
-¿Cuando?
-No tengo idea, solo pasó... -Se rascó el cuello
-¿Cómo estás tan segura?
-No hay nada que me mantenga más viva y queriendo seguir estándolo como tu lo haces... ¿Por qué? No lo sé, solo... Ahhh... Vamos, hay que conseguirte algo de ropa
Coenzó a caminar de forma impaciente... Miré atrás, los restos calcinados de lo que parecía ser solo la pila de restos quemados de algo más, todo menos alguna vez un humano... Y seguí a Natsuki de regreso a los camerinos; recogimos mi ropa mojada, mis cosas y nos marchamos lo más rapido posible.
Nos quedamos el resto del día cerca del complejo de piscinas, sobre el tejado lejos de la vista de todos, esperando a que mi ropa se secara y pudiéramos irnos... Por supuesto se hizo el gran alboroto cuando se vio la destrucción en los camerinos, pero para cuando lo supieron ya estábamos lejos de la escena.
-No soy tan tonta, Natsuki... Conoces a la persona que le hizo la joya a esa chica
Natsuki guardó silencio.
-¿Es tan difícil que me lo digas y ya?
-No hay nada que decir- Contestó sin mirarme
-Por favor...
Ella suspiró, me miró y luego se recostó.
-Mi familia es numerosa, unos tienen ciertas habilidades que otros no; algunos son mejores que otros y algunos sencillamente están totalmente desquiciados... Pero solo con unos pocos llegué a hablar abiertamente. De mano de esos pocos me enteré de mi padre biológico... Eran más simples rumores que historias confiables, pero era todo lo que tenía
-¿Tu padre biológico, acaso no creciste con él?
-Mi padre fue sustituído por alguien más idóneo para el cargo cuando mi madre aun no me daba a luz. Cuando eso ocurre en la sociedad de los vampiros el líder antiguo debe marcharse y desertar del territorio y ese fue el caso de mi padre
-Eso suena muy cruel; son seres racionales, no animales
-El caso es que en su época la familia tuvo el mejor liderazgo y las reglas más fáciles de cumplir sin caer en el caos... Todos me decían que al yo nacer tenía los ojos de él, que a veces podían confundirme con él pero... Nunca lo confirmé... Mi parecido con mi madre está claro pero muchos dicen que tengo incluso más similitudes con él... Sospecho que fue él
-¿Cómo estás tan segura?
-Porque nadie más habría podido forjarle una joya de protección a una recién nacida con tanta facilidad y tan rápidamente. Mi padre es de la era en que se forjó el tratado de la luna de los inmortales
-Podría haber sido alguien más... Un cazador, alguien que intentara hacerte daño así como Sonia
-Tal vez... Es solo algo que pensaba
-Si te encontraras con tu padre- Le dije mirándola -¿Qué pasaría?
Natsuki agachó la cabeza.
-Lo más seguro es que trataría de matarme
-Eres su hija, a pesar que ahora no seas de su especie
-El tiene motivos de sobra para odiar a muerte a los licántropos... No lo culparía si lo intentara y yo tampoco me quedaría de brazos cruzados
-Ahhh... Hay tantas cosas que no entiendo todavía...
-Lo comprenderás con el tiempo; sé que es difícil pero así "sobrevivimos"
-Bien... -Eché la cabeza hacia atrás -Iremos a ver a mi madre el fin de semana
Natsuki suspiró con un aire de preocupación. Ultimamente se la pasaba más exhalando que hablándome o revelando realmente lo que sentía... Pero yo si sabía que sintió angustia cuando se lo dije. Se levantó de nuevo.
-Tenemos que ir preparadas para todo
-¿Por qué lo dices?
-Estuve haciendo mis propias investigaciones con Mai... Y tu familia... Tu familia no es solo una casualidad en este continente
La miré más curiosa aún.
-Pero deberé constatarlo yo misma... Y para ello debo ir preparada para lo peor
-¿A qué te refieres?
-A presentarme a tu madre
