Capítulo 11
"¿Conspiración, contrabando, contraespionaje…? ¿De qué estaba hablando usted?" le preguntó el general Moore.
"Podrán hablar con él más tarde y resolver sus propias dudas, si lo desean. Y tranquilícese general Moore, el agente Miranda no fue asesinado dentro de la base de Guantánamo. Eso fue lo que le hicimos creer a John Davis, pero en realidad, tal y como estaba previsto, le sacamos de la isla y nos ha proporcionado información muy valiosa, además de las sospechas que se cernían sobre Davis."
"¿Cuándo empezaron a sospechar de él? empezó preguntando McAllister.
"Cuando me ordenó llevar a cabo una operación sin apenas dar tiempo a prepararla," intervino Conrad. "No al principio, aunque los perfiles que me pidió indicaban que la confianza que tenía en aquella operación no era mucha."
"Lo recuerdo," dijo Moore al tiempo que McAllister asentía. "Aún así envió a cuatro hombres a una muerte casi segura."
"Andrés Miranda nos informó de que, una vez se enteró de quien estaba al frente de las operaciones de contrabando de las que había formado parte durante dos años, decidió poner fin a su labor. Amenazando con contar todo, tendió una trampa a Davis, haciéndole creer que, encarcelado, acabarían con su vida. Incapaz de controlarle, Davis se apresuró a sacarle de allí. Fue cuando me pidió que pusiera en marcha una operación, que buscara a unas personas muy determinadas y en un tiempo record se preparó un plan, que como bien me dijo Taylor en su día, no podía ser otro en aquel momento."
"¿Por qué?" preguntó McAllister.
"Porque se elaboró en tres días. Y poco más tuve para buscar el resto del equipo, prepararles y enviarles allí. El plan trazado por el agente Taylor salió perfecto, Miranda regresó aunque hicimos creer a Davis que no había sido así. Fue entonces cuando retiró toda la ayuda al equipo que habíamos enviado. Una vez muerto Miranda, su intención era que aquellos que habían acudido a su rescate, no regresaran. Una operación llevada a cabo por gente inexperta, totalmente necesario para no levantar la liebre entre los grupos infiltrados, los cuales, y eso es cierto, desconocíamos exactamente quienes eran."
"¿Y ustedes no hicieron nada?" preguntó el general Moore.
"No queríamos levantar sospechas, el agente Taylor conocía el riesgo que corría porque yo mismo se lo expliqué," aclaró Robert Conrad.
"Justo el día antes de partir, cuando ya no había vuelto atrás," señaló McAllister. ¿Sabía realmente usted algo de todo esto, Taylor?"
"Algo… sospechaba, señor." Respondió Danny midiendo claramente sus palabras. Aún estaba en estado de shock por la forma tan fría en que Conrad había hablado de cuál era el destino que Davis había planeado para ellos.
"Pero, señores, eso se ha acabado," continuó Conrad. "En este momento, está todo listo para proceder, tanto aquí como en la isla a la detención de todas esas personas. La DEA ya se ha puesto en marcha, y los agentes con los que ya sabemos que podemos contar en la isla, también."
"Entonces, ¿qué ha sido todo esto?" preguntó el general Moore. "¿Por qué me han hecho perder el tiempo viniendo aquí a escuchar estupideces y mentiras?"
"Era necesario que Davis no tuviera ninguna pista de lo que sucedía y nada mejor para ello que mantenerles a ustedes al margen." Le explicó el Director de la CIA, mientras McAllister asentía.
"También porque quería darle la oportunidad al agente Taylor de poner entre las cuerdas a Davis con los informes que redactó y que, efectivamente, no son los que Davis les dejó esta mañana," dijo Conrad. "Disculpen un momento," continuó abriendo la puerta que daba al vestíbulo.
"Por favor, ¿pueden dejarme los sobres que se les ha pedido traer?" pidió.
"Gracias… ¿qué es esto?" le preguntó a Jason cuando le entregó los pequeños sobres con sus peticiones.
"Nos pidieron que escribiéramos lo que queríamos hacer con nuestras vidas cuando nos dejaran ustedes en paz. Ninguno de nosotros, me consta, estaba preparado debidamente para una misión que tiene más lagunas que los Grandes Lagos…"
"En eso discrepo con usted, sr. Díaz," dijo Conrad sin poder evitar una sonrisa por la comparación. "Han llevado ustedes a cabo una misión que no ha podido terminar de mejor forma para los intereses de nuestro país. En cualquier caso, les dejaremos en paz."
"Eso lo dirá usted. Pero no es lo que hay ahí escrito. No por mi parte, desde luego," le dijo Jason.
"Usted siempre discrepando en el momento oportuno," le dijo Conrad. "Veré lo que puedo hacer."
"El jefe dijo que lucharía por ello," intervino Patrick.
"Por supuesto," respondió Conrad.
Recogiendo los dos sobres que le había dejado Jack, rasgó sin contemplaciones el pequeño sobre que aún conservaba el celo que lo había mantenido adherido al cajón de la mesa de Danny durante todos aquellos meses y lo leyó por encima. "Bien," dijo y sonrió con satisfacción. "Muchas gracias a todos, si lo desean, han pasado muchas horas aquí, pueden ustedes irse. Han hecho lo que debían y la Agencia Central de Inteligencia les da las gracias," dijo.
"¿Eso es todo?" preguntó Jack.
Conrad frunció el ceño. "Es lo que se le pidió, agente Malone," le respondió dejándole con la palabra en la boca y entrando de nuevo en el despacho. Robert Conrad no tenía tiempo en aquel momento para aquel hombre. Otro asunto le preocupaba mucho más que aquel desconcertado grupo.
"Yo se lo explicaré," dijo Patrick, sentándose junto a Jack. "Verá, si en algo coincidimos mi jefe y yo, es en desconfiar de todo el mundo, especialmente si vienen avalados por extrañas siglas, CIA, DEA, FBI, NSA, UFO… Todo esto lo ha montado él como una medida de seguridad, que a todas luces, parece haber funcionado. Si no, no llevaríamos aquí sentados tantas horas. Sobre el papel, esta reunión era puro trámite, una palmadita en la espalda y algunas peticiones que atender, las cuales le puedo anticipar son bastante simples…"
"¿Le conozco de algo?" le interrumpió Jack, sin poder evitar sonreír al escucharle incluir UFO entre la lista de agencias gubernamentales.
"Estuve en su oficina. Yo y mi compañero Alex Córdoba. Reparando ordenadores, descifrando documentos e imprimiéndolos. Estos documentos que usted trajo son una de las cinco copias que mi jefe envió al servidor de su oficina, cifrados, por supuesto."
Jack le miró incrédulo.
"Antes de salir de la casa donde hemos estado estas semanas, Taylor me confió las intenciones del Director de zona de la CIA y las sospechas que recaían sobre él. Elaboró un plan completo, no sólo para la misión que nos habían encomendado, sino también para poder salir nosotros con vida de allí, sabiendo que no iba a resultar nada fácil. Asumió toda la responsabilidad, no nos dijo nada. ¿Entiende lo que le estoy diciendo?"
Jack asintió mientras la indignación corría por sus venas.
"Danny Taylor no sólo consiguió sacar a Miranda de la isla, nos protegió, y nos salvó la vida, contra todo pronóstico, según parece. Los informes que usted ha traído consigo y esa pequeña carta que mi compañero desprendió de un cajón de su mesa de trabajo, contienen las pruebas de lo que él hizo, de cómo transcurrieron los meses que estuvimos allí y como ha manejado la situación todo este tiempo. Sin embargo…" Patrick calló, inseguro de seguir adelante.
"Le voy a matar," murmuró Jack. '¿Sabría todo aquello cuando le dijo que se iba?'
"Va a necesitar todo su apoyo, agente Malone. Sé que mi jefe tiene tanta confianza en usted como la tengo yo en él. Pero su agente ha aguantado una presión desde el primer momento que no va a poder soportar por mucho más tiempo, especialmente desde el momento en que esto acabe. Se lo digo porque vivir con él durante dos semanas sin mayor entretenimiento que un balón de baloncesto y un televisor, te hace observar a la gente. Taylor y yo, coincidimos en algunas cosas más, aparte de desconfiar de algunas siglas… eso era broma, pretendía que usted me escuchara. No es algo tangible o fácilmente explicable, en realidad somos bien diferentes, pero aquello que nos une es… definitivo. Yo no podré ayudarle, también tengo mi historia, seguro, pero usted sí. Cuídelo."
"¿Le preocupa?" preguntó Jack, aunque era más una afirmación.
"No se mueva de aquí hasta que salga por esa puerta. Después de cuatro horas de interrogatorio, ni yo sé lo que vamos a encontrar," le dijo Patrick.
Lejos de parecer desconsiderado, a Robert Conrad quien le preocupaba realmente en aquel momento era Danny Taylor. Había observado como su director, una vez arrestado Davis y expuesta la situación ante McAllister y Moore, había cerrado un círculo de camaradería entre los tres en el cual ni Conrad ni Taylor estaban incluidos. Y si bien a él le daba igual, después de lo que había pasado Taylor no tenía intención de dejarle solo ni un minuto.
Entró en aquel despacho de nuevo, y puso sobre la mesa los cinco sobres y aquel donde constaba el plan inicial. "Aquí tienen toda la información, los informes por quintuplicado y el plan original del cual guardo yo otro original."
McAllister cogió el sobre que un momento antes había abierto Conrad y leyó su contenido por encima. Asintiendo, sin embargo, se volvió al Director de la CIA. "No tengo tiempo de leer todo esto. Si tienen a Miranda, me gustaría hablar con él, sabe que tengo algunas preguntas que a buen seguro podrá responder. ¿Lo han pasado bien ustedes montando toda esta pantomima? Me han hecho perder un tiempo del que no dispongo sólo para que ustedes pongan orden en su propia casa. Señores, que tengan buen día."
Los tres hombres salieron, hablando, mientras Conrad y Danny se quedaban solos en el despacho.
"No es justo," le dijo Conrad.
"No, no lo es, no puedo estar más de acuerdo con el Director McAllister. Robert, soy responsable de tres personas. ¿Qué les voy a decir ahora? ¿Cómo les explico el sentido de todo esto, que el sacrificio que han hecho ha valido la pena? ¿Ha valido la pena?" preguntó Danny, levantándose y encarándose a Conrad.
Este se sorprendió. Aún le quedaban fuerzas, o sólo era el coraje.
"Sabes que sí, Taylor. Ayudasteis a Miranda a salir de allí sin ser detectado y eso, siempre fue prioritario."
"Pero no era prioritario hacerlo de la forma en que se hizo," le echó en cara Danny.
"Entonces yo no lo sabía, nadie podía saber en qué condiciones reales estaba Miranda. Al principio, porque seguí órdenes de Davis, luego porque el interés que él podía tener en Miranda, le convirtió en alguien valioso. Danny lo que luego pasó…"
"Lo que luego pasó es que nos dejasteis tirados, sabiendo lo que pretendía Davis. ¿Qué habría ocurrido si el plan hubiera salido mal? ¿qué habría ocurrido si no hubiese podido proteger a Jason? ¿O qué me dices de Clara Torres? Podrían haber descubierto fácilmente el doble juego de Jason y Alex, ellos no tenían experiencia, de hecho los descubrieron, de eso estoy seguro. No me dieron la paliza que me dieron el día antes de salir por casualidad. Sabes que ella se lo contó a Luis García. Tenías toda esa información por Miranda y no hiciste nada. Pudimos haber muerto allí y vosotros no habríais hecho nada. Con Miranda proporcionando toda la información necesaria, no necesitabas más para detener a Davis. No necesitabais nada y nos dejasteis tirados. Explícame en qué te diferencia eso de Davis. No necesitabas esto. Y no vuelvas a decir que era para darme una oportunidad de nada."
Ambos hombres permanecieron callados. Conrad se había quedado sin palabras. Podía decirle que estaba equivocado en algunos detalles, pero no podía hacerlo. Sabía que Miranda seguía con atención todos sus movimientos.
"¡Di algo!" gritó Danny. Un grito que pudo escucharse perfectamente desde fuera y que ocasionó miradas de inquietud.
"Lo siento, tienes toda la razón. Supongo que lo que menos puedo hacer es atender a vuestras peticiones," dijo Conrad finalmente. "Taylor, no puedo hacer otra cosa. Estaba obedeciendo órdenes y luego todo se complicó. Se lo que piensas, desde tu punto de vista, es lógico, pero desde aquí estábamos tejiendo una madeja muy complicada. Ni siquiera hemos podido realizar una sola detención hasta el momento en que hemos detenido a Davis. Nadie, absolutamente nadie sabía que Miranda estaba vivo, salvo unas pocas y necesarias personas. No ha sido fácil."
"De acuerdo, hablemos de nuestras peticiones, entonces," dijo Danny. "¿Es lo que te preocupa? Te lo pondré fácil, en resumen, devuélvenos nuestras vidas y sácanos de esa base de datos de posibles que tenéis por algún lado. Podemos no tener familia, pero amigos y bien leales tenemos unos cuantos, no creo que tenga que demostrártelo."
"Danny, yo soy tu amigo,"
"No. De eso nada, no pretendas ahora jugar a ser mi colega, Conrad. He colaborado contigo en todo lo que me pediste, pero nunca estuve de acuerdo con esto. Me obligaste a aceptar, recuerdo muy bien como fue aquella conversación y me consta que me tuviste bajo vigilancia no sé siquiera durante cuánto tiempo. No eres mi amigo."
"De acuerdo, como quieras." No era lo que esperaba Conrad, pero era cierto lo que Taylor le decía. No podía negarlo, le había presionado, le había utilizado y por poco le pierde, a él principalmente. Recordó que quizás aún pudiera perderle al ver sacar otra píldora y llevársela a la boca. No se atrevió a preguntar.
"Tengo los documentos originales y también el plan que elaboraste. Con eso será suficiente," le dijo. "Veamos esto," cogió uno de los sobres y lo abrió.
Efectivamente, tal y como Danny le había expuesto, ellos únicamente deseaban regresar con su vida. Un pequeño cambio en el trabajo de Patrick González que solicitaba unirse al FBI, en el mismo lugar donde trabajaba su jefe y un destino definitivo en la unidad de explosivos para Alex Córdoba. Leer lo que había escrito Jason Díaz, le hizo fruncir el ceño. "¿Sabes algo de esto?" le preguntó a Danny.
"No, no los he leído," le respondió aquel.
"Jason Díaz. Pide una serie de cosas para su unidad pediátrica en Orlando y que se abra la investigación por la muerte de su mujer y su hija hace ocho años."
"Sí, lo sé. El estaba en Alemania, en una base de la OTAN cuando aparentemente un incendio en su vivienda acabó con la vida de su mujer y de su hija. Se archivó como accidental, pero él siempre mantuvo que podría tratarse de otra cosa. No lo sé, desconozco el tema, pero si él lo pide…" dijo Danny.
"¿Sabes lo que implica? Habrá que exhumar los cadáveres…" empezó Conrad.
Danny le miró fijamente. "Es su petición, ni siquiera tú vas a llevar esa investigación, sino el FBI, no veo el problema."
"Está bien," suspiró Conrad. "¿Qué pasa contigo? Ahora tienes otro rango, incluso podría ser superior al de Malone."
"No quiero rangos, sólo quiero regresar al mismo lugar de donde me sacaste. No me interesa nada más."
"Vamos Taylor, es una oportunidad. Podrás ser supervisor donde te de la gana, no pierdas esta oportunidad."
Danny negó con la cabeza. "Ya te he dicho lo que quiero, si alguien me ha sustituido, ese sí es vuestro problema, pero mi petición es clara, y bien sencilla."
"Podrías dirigir tú la investigación sobre la muerte de la mujer y la hija de Díaz," le tentó Conrad.
"Es lo último que haría. Aunque tengamos nuestras diferencias, Jason es amigo mío, no lo haré. Ya te he dicho lo que quiero y no conseguirás que varíe de opinión por mucho que me lo pidas."
"De acuerdo. Prepararé la documentación y te avisaré para que pases a firmarla," Conrad tendió una mano que Danny estuvo a punto de no aceptar.
Robert Conrad abrió la puerta y dejó que Danny saliera. Sintiendo que estaba de más, cerró de nuevo y salió por la puerta lateral por la que había entrado. Habían ganado pero por alguna razón no se sentía vencedor de nada. Más bien se sentía avergonzado.
….
A Jack se le hizo un nudo en la garganta nada más verle. Se aproximó a él nada más verle, casi al mismo tiempo que Jason, aunque por motivos totalmente diferentes y que él ignoraba. "No discutas conmigo," le ordenó Jason, con tal autoridad que Danny no fue capaz de decir nada. Todo le daba vueltas y a punto estuvo de caer al suelo, si no fuera porque Jason le sujetaba fuertemente. "Lo hemos conseguido," dijo casi en un susurro, "tendrás tu investigación, Jason. Y tu unidad pediátrica."
Jason hizo una mueca de desagrado. "No creo que eso sea importante en este momento, Danny. Salgamos de aquí. Vamos, hay que llevarte a un hospital… y no protestes."
"¿Qué le ocurre? Danny, ¿qué es lo que te ocurre?" preguntó Jack, sujetando a Danny por el otro brazo, mientras salían del edificio.
"No lo sé, pero le dieron una buena paliza y no consigo estabilizarle. Pedí una y mil veces que le sacaran de la casa y le llevaran a un hospital, pero nunca me hicieron caso," le explicó Jason.
Jack le miró sorprendido. "¿Cómo?" exclamó casi al mismo tiempo que Danny.
Jason miró a Danny un momento. "La hoja la entregabas tú, ¿es que no la leías?"
Jack aún le miraba esperando alguna respuesta que Jason evitó darle delante de Danny. "Danny, no me hiciste caso, te dije que tuvieras cuidado."
Danny no pudo responderle, la serpiente que habitaba en su estómago estaba comenzando a despertar de nuevo. Jason comprobó el frasco de pastillas casi vacío y negó con la cabeza. "¿Cuántas te has tomado?"
"No lo sé," gruñó Danny con un gesto de dolor.
….
"Bien, y ahora ¿qué hacemos nosotros?" preguntó Patrick, una vez dejaron a Danny bajo cuidado de los médicos de un hospital.
"Yo estoy hambriento," sentenció Alex.
"Creo que Patrick se refiere a nuestro alojamiento," se refirió Jason. "Y al hecho de que no llevamos encima nada más que lo puesto. Y que la CIA no va a tener la cortesía que tuvo con nosotros cuando nos llevó a Nueva York."
Los tres se quedaron mirando a Jack, Miller y Laura Duke, como si ellos tuvieran la llave que solucionaría sus problemas.
"Yo… yo no sabía de que se trataba esto y reservé una habitación en un hotel," dijo Laura.
"Sí, yo también," añadió Jack. "Puedo compartirla con alguno de vosotros."
"Tú te vienes conmigo Alex," dijo Miller.
"¿Jason? ¿Patrick?"
"Jason se queda con la señorita Duke, ¿verdad?" dijo inoportunamente Patrick, consiguiendo que la mujer se sonrojara. "Así que agente Malone, estaré encantado de compartir habitación con usted… camas separadas ¿no?"
La situación les hizo echarse a reír y con ello soltar gran parte de la tensión que llevaban acumulada.
"De acuerdo, todo arreglado, ¿qué hay de mi petición? ¿saben ustedes la hora que es?" protestó Alex.
"Yo invito," le dijo Miller.
"De eso nada," protestó Jack. "Iremos a medias."
…..
