Esta es una traducción de la historia de Sakuri, "The secret's in the telling".
Los personajes originales son de J.K.Rowling, por supuesto.
La historia es Draco/Harry, es decir, una relación homosexual, si no les agrada, pues... los invito a seguir leyendo en otra parte...
...
Capítulo 11 : Saldando cuentas
-¿¡ Él QUÉ ?!
-¡Shhh!!
Ron miraba a su amigo con ojos saltones, y trataba desesperadamente de encontrara algo que decir. Sin embargo, no hallaba las palabras. Pasmado, sólo podía sacudir la cabeza, incrédulamente.
Los tres estaban sentados en su lugar acostumbrado junto al fuego, muy juntos, y Harry trataba de mantener la discusión en secreto. Hasta ahora, no había tenido mucho éxito, la explosión de Ron atrajo la atención de media sala común.
-Miren-. Murmuró Harry. – Les estoy avisando en primer lugar, para que sepan por qué va a estar allí. ¡ No quiero que toda la sala común se levante en armas, así que cállense !, ¿ entendido ?.
El pelirrojo parpadeó, luego sacudió la cabeza otra vez. - ¡ Pero, Harry! Realmente, no vas a dejar que se nos una, ¿ verdad ?...Quiero decir...¡ Es Malfoy !- Afortunadamente había logrado bajar la voz esta vez.
Harry se encogió de hombros. – No hay mucho que pueda hacer. Son órdenes de Dumbledore-. Se quedó mirando fijamente el fuego, un largo rato, mientras sus amigos absorbían lo que acababa de decirles.
- Debe haber algo que puedas- Ron intentó protestar.
- No hay.
Hermione, que había permanecido en silencio hasta ahora, repentinamente se animó. – Pero, Harry, tampoco es que Malfoy quiere unirse a nosotros. Tal vez, ni se presente.
Él suspiró y la miró, dándose cuenta de que no les había contado la otra mitad de la historia.
La explicación le tomó bastante tiempo, debido a las continuas interrupciones de Ron, y sus explosiones indignadas; además de las preguntas que Hermione le hizo en voz calma y que él contestó lo mejor que pudo. Les transmitió lo que sucedió en la oficina de Dumbledore y en la siguiente conversación que sostuvo con Malfoy. Mientras hablaba, la expresión de Ron pasó de hosca a casi alegre, y la de Hermione sólo lucía cada vez más atribulada.
-¿ Quieres decir que Dumbledore, finalmente tiene el control del pendejo ?- Preguntó el pelirrojo, alegremente, cuando Harry terminó.
– ¡ Siempre dije que ese hombre era un genio !
Hermione frunció el ceño. – También lo has llamado loco muchas veces, Ronald. Y, como sea, ¡ no puedo creer que el Director haga algo así !
Harry levantó una ceja, y exhaló lentamente, aún mirando el fuego. – Sí, sé lo que quieres decir. Parece bien, al principio, pero la manera en que Malfoy lo explicó...Me hizo sentir culpable, para ser honesto.
Ron, una vez más, lucía pasmado. -¿ No hablan en serio ustedes dos, no ?
La bruja pareció no prestarle la más mínima atención, y continuó.
– ¡ No es ético !. Puedo entender que le haga jurar lealtad, y nada más. Pero, ¿ obligarlo a obedecer ?. ¡ Dumbledore puede obligarlo a hacer lo que él quiera !
Harry frunció el ceño, intranquilo. – Sí, pero no lo hará. Quiero decir...es Dumbledore.
- ¡ Aún así !- Exclamó ella, con un tono de voz alto, indignado, el mismo que usaba cuando discutía sobre el Frente de Liberación de los Elfos Domésticos. - ¡ Por principio...Eso es...eso es esclavitud !
- Eso es lo que dijo Malfoy.
Se miraron uno al otro, intranquilos.
Ron se mofó, en voz alta, distrayéndolos. – Ustedes están exagerando. Piénsenlo. ¿ De qué otra manera va a asegurarse de que ese pendejo no vaya corriendo a buscar al Innombrable a la primera oportunidad ?
Harry recordó las palabras despreciativas y sarcásticas del Slytherin.
¡ Cómo si la amenaza de lo que mi Papi me haría si vuelvo a cambiar de lado, no fuese suficiente ! Se preguntó, con culpa, si las medidas de Dumbledore habían sido verdaderamente necesarias.
- Como sea- El pelirrojo continuó, y su tono se ensombreció. – La única cosa que lo está obligando a hacer es a atormentarnos a nosotros.
Eso los trajo de nuevo al punto.
Hermione suspiró. – Bueno, puedo hacer otro galleon, y llevar la lista, ¿ estas seguro, Harry ?
El chico la miró irónicamente. – No, pero como dije, no puedo hacer mucho, ¿ verdad ?
-¿ Y quién eres tú ?
Harry parpadeó, ese tono sensual venía de un retrato. Levantó la vista, perplejo, hacia la mujer morena, preguntándose si tenía una respuesta posible.
- Te hice una pregunta, querido-. Ronroneó Lilith, sorprendiéndolo.
- Ah...Harry, Harry Potter.
Ella sonrió, sus labios rojo sangre se curvaron. - ¿ En verdad ?. Y, puedo preguntarle a un chico tan atractivo, ¿ qué estás haciendo aquí ?
Harry se sonrojó. – En realidad, vine a buscar a Malfoy. ¿ Podría avisarle ?
Ella arqueó una fina ceja negra. -¿ Qué, el rubio ?. Ese es un chico repugnante. Nunca me habla, como tú, mi querido. ¿ Por qué no te quedas a charlar conmigo ?
- Mm...- Y, en verdad, ¿ qué otra reacción cabía ?
Como en respuesta a su silenciosa plegaria, la gran pintura se movió hacia delante, mostrando al rubio en cuestión, parado en la puerta.
- Potter, ¿ estabas coqueteando con mi retrato ?- Fue el saludo incrédulo.
Otra vez, Harry sintió que su cara se acaloraba, avergonzado. - ¡ No !. Ella...ella coqueteaba conmigo. Creo.
Malfoy lo miró inexpresivamente, antes de salir. La pintura se cerró detrás, y él volvió sus ligeramente divertidos ojos grises hacia la hechicera.
- Ninfómana- Acusó, con una mueca de disgusto. Ella resopló indignada y desapareció de su marco, pasando hacia algún otro, a lo largo del pasillo.
-¿ Listo para terminar con esto ?- Murmuró el Gryffindor, y ambos comenzaron a caminar hacia las escaleras.
- Suenas tan entusiasmado. ¿ Qué te hace pensar que mi presencia en tu pequeño grupo de aficionados, no será un estruendoso éxito ?- Comentó el rubio, inocentemente.
Harry bufó, casi divertido.- Sí. Tienes razón.
La recepción fue todo lo que Harry se había imaginado. Él entró primero a la habitación, y se encontró con sonrisas distraídas de la mayoría del ED, las que abruptamente se congelaron cuando quedó a la vista la persona que venía detrás.
En segundos, se levantó un estallido de protestas, y los ocupantes de la habitación se adelantaron, algunos ya apuntaban al Slytherin con sus varitas. Sólo Ron y Hermione parecieron no reaccionar con la abrupta llegada. Aunque Ron fruncía el ceño sombriamente y Hermione parecía preocupada. Cerca, Neville palideció aterrorizado y Ginny enrojeció indignada.
Por el rabillo del ojo, Harry creyó ver que Malfoy retrocedía medio paso, al ser enfrentado con semejante hostilidad. Compadeciéndose, el Gryffindor se interpuso firmemente entre la docena de varitas extendidas y su blanco.
Finalmente, un silencio bendecido cayó sobre la habitación, y el ED entero miró a su líder, confundido. Harry parpadeó, dándose cuenta de la razón por la que Malfoy se sintió intimidado por la imagen de treinta personas amenazándolo, y con maldiciones en la punta de la lengua.
Levantó las manos, en lo que esperaba fuese un gesto abierto de calma, y esperó. Las varitas bajaron, lentamente. Y, entonces, comenzaron las preguntas.
-¿ Qué está haciendo él aquí ?
- Harry, ¿ estás loco ?
-¿ Estás bajo el maleficio Imperio ?
-¿ Puedes moverte para que podamos maldecirlo ?
Esto le iba a provocar una migraña y otro ataque de aislamiento, Harry podía asegurarlo. Exasperado, le pidió a Hermione que se acerque. Ella obedeció, abriéndose paso a través de todos los que estaban reunidos alrededor de Harry y Malfoy, llevando un familiar rollo de pergamino.
- Muy bien- Habló ella, luchando por hacerse oír sobre las voces incrédulas de sus pares. – No hay nada que decir...mm...tenemos un nuevo miembro-
-¿¡ Qué ?!. ¡ No puedes dejarlo !- Lavender Brown, prácticamente chilló, y pronto se le unió el resto de la congregación.
Apretando los dientes, Harry perdió la paciencia. Con su varita se apuntó a la garganta. Murmuró. –Sonorus-. Luego, preparándose, gritó.
- ¡ SUFICIENTE !
El ruido fue terrible. Los que estaban cerca se tambalearon y se taparon los oídos con las manos. Hermione dio un respingo de dolor, Harry la miró disculpándose, antes de cancelar el hechizo.
Con la voz nuevamente en su volumen normal, continuó. – En primer lugar, no estoy loco, no estoy bajo Imperio, y no, no voy a permitir que le lancen maldiciones. Bueno...no mientras estemos aquí, de todos modos. Malfoy está aquí porque Dumbledore lo ordenó, y está preparado para firmar, de la misma manera que lo hicieron ustedes-. Hizo una pausa, mirando alrededor. No estaba seguro si esa explicación simple sería suficiente, especialmente porque él mismo no estaba convencido.
Cuando nadie trató de taclearlo para sacarlo del camino y alcanzar al rubio, se sintió con las agallas suficientes para continuar. – Después de que él firme, no sólo no podrá decirle a nadie lo que sucede aquí, sino que ustedes no podrán desparramar por el colegio la noticia de su presencia aquí. Si alguien lo intenta, la maldición de Hermione se activará. ¿ Está claro ?
Su discurso fue recibido con expresiones de ultraje, y se vio forzado a pasar veinte minutos en total, convenciendo a una habitación llena de gente de que estaba en total posesión de sus facultades mentales, y que no permitiría que Malfoy les lance maldiciones a todos ellos, que sí, él había oído a Dumbledore con sus propios oídos, y que sí, él había intentado protestar, pero que no, no sirvió para nada; y, finalmente, no, Luna, él dudaba que los Wrackspurts fuesen la causa de su juicio desviado por permitirle al Slytherin estar aquí.
Exhausto, al final, se alegró cuando Hermione se hizo cargo, desenrollando el pergamino que les servía de contrato improvisado, y alcanzándoselo a Malfoy, junto con una pluma.
El rubio lo tomó con desdén, pero miró a Harry, vacilante. –¿ Tú dices que esto evitará que me delaten ?
Hermione le respondió. – Sí, pero para ser honesta, es en beneficio nuestro, en realidad, Malfoy. En especial, considerando que pasaste la mayor parte del año pasado tratando de ponernos en evidencia.
El Slytherin la miró sobradoramente. – Eso fue entonces, Granger. Ahora, estoy seguro que te has dado cuenta de que estoy condenado a ser uno de ustedes.
Harry suspiró, viendo que se avecinaba una discusión. – Sólo firma, Malfoy, así podremos terminar con eso.
Con gracia enfermiza, el rubio resopló y estampó su firma, antes de devolverle el pergamino a Hermione. Ella lo miró enojada, pero procedió a buscar en su bolsillo y sacó el galleon que había hecho para él esa mañana.
– Aquí tienes-. Espetó, empujándolo hacia él con el mismo desdén que él le demostró a ella.
- ¿ Y, exactamente , qué se supone que hace ?- Gruñó, girando la moneda experimentalmente entre sus largos dedos.
- Te lo explicaré más tarde- Murmuró Harry, cansado, masajeándose los ojos. Luego, componiéndose, se dirigió al resto de la habitación en un tono de voz más elevado. – Muy bien...quiero que practiquemos duelo, otra vez. Si les parece bien.
Se encontró con una respuesta menos entusiasta que lo usual, porque todo el ED miraba a Malfoy con desconfianza. Lo ignoró y empujó al grupo hacia el centro de la sala.
- Búsquense un compañero- Les instruyó, poniéndose rápidamente en el rol de maestro, como el año anterior. – Antes de hacer nada, vamos a repasar lo que ya aprendimos.
Harry observó cómo se desbandaban, buscando una pareja. Él se había resignado a quedarse con Malfoy, sabiendo que nadie lo elegiría para trabajar, voluntariamente; y él tampoco podía forzar a nadie para que lo hiciera, aunque quisiera.
Cuando estuvieron en pares, se abrió un amplio claro alrededor suyo y del rubio, dejándoles espacio para algunas demostraciones.
Harry se aclaró la garganta, extrañamente nervioso, sintiendo sobre él la mirada para nada impresionada de Malfoy. Tratando de ignorar al Slytherin, se dirigió a los demás estudiantes. – Muy bien. Bueno. Retomando donde habíamos dejado..Si este fuese un duelo en serio, lo mejor que pueden hacer es tratar de incapacitar a su oponente, antes de que les haga daño-. Sin advertencia, giró y apuntó su varita a su disgustado compañero.
-¡Desmaius!
El rubio neutralizó el hechizo despreocupadamente con un rápido '¡Protego!, luciendo aburrido.
- Obviamente, eso no siempre funciona- Continuó Harry, sonando nada sorprendido. – Hay otras opciones: -Expelliarmus, pueden desarmar a su oponente, si son lo suficientemente rápidos, y un hechizo inmovilizador, es otra forma-
-¿ Esta es tu forma de batirte a duelo, Potter ?
La voz de Malfoy se elevó, desagradablemente, atrayendo la atención hacia él. Harry parpadeó, mirándolo sorprendido. -¿ Qué tiene de malo mi forma de batirme a duelo ?- Preguntó, con curiosidad genuina, y un tanto defensivo.
El Slytherin frunció el ceño. – Es bastante patética, si esos son los hechizos que recomiendas-. Se escucharon murmullos. Los otros estudiantes estaban preparados para defender a su maestro informal, especialmente en el estado de ansiedad en que se encontraban.
– No es muy realista, ¿ verdad, Potter ?
El Gryffindor se cruzó de brazos. -¿ Y qué quieres decir con eso ?
- ¡ Exactamente lo que dije !.¿ No creerás que vas a poder ganar una guerra con Expelliarmus, y hechizos inmovilizadores, verdad ? ¡ Dios, yo he recibido mejores hechizos lanzados contra mi, y yo no soy un Mortífago dispuesto a matarte !
De un costado, se oyó claramente a Ron. –No estaría tan seguro-. Y a juzgar por los siseos que siguieron, el resto coincidía con él.
Harry sonrió despreciativamente, ignorando a los demás en la habitación. – Sí, bueno, no creo que sea demasiado efectivo si tratamos de convertir a Voldemort en un hurón.
Por un momento, Malfoy pareció bastante sorprendido, como si sus velas se hubiesen quedado sin viento. Escuchó las risas de los espectadores; y parpadeó antes de que su expresión se tornara enojada. – Como sea, Potter. Volviendo al punto, ¿ por qué no le mostramos a todos lo que es un verdadero duelo entre magos ?
El Gryffindor levantó sus cejas, sorprendido. - ¿ Qué, contigo ?- De repente, notó el silencio tenso, pero excitado que chabía caído sobre la habitación. Los otros miembros del ED esperaban su respuesta.
Mafoy se encogió de hombros. –Bueno, tenemos un resultado pendiente, nunca terminamos el primer duelo de segundo año, ¿ verdad ?- Sonreía, sus ojos iluminados por alguna emoción poco confiable.
Harry lanzó una mirada subrepticia alrededor, sorprendido porque la mayoría de su 'clase' parecía esperar ansiosamente que aceptara. Especialmente Ron, pero lo más probable era que quería que alguien patee a Malfoy.
Suspirando, porque sabía que más tarde se iba a arrepentir, Harry accedió. – Bien-. Murmuró suavemente, causando que otra ola de murmullos atraviese la habitación, y que la expresión del rubio se transforme en triunfo.
Ron se adelantó. – Yo seré tu segundo, Harry.
- No-. Dijo Harry, sin pensar. El pelirrojo pareció herido. Rápidamente, se corrigió. – No, quiero que simulemos que no ha sido arreglado, allá afuera no hay segundos, no hay garantías, no hay reglas.
Malfoy lo observaba detenidamente, y parecía más impresionado. Rápidamente arruinó el efecto, gruñendo. –Si terminaste con tu lección, Profesor…
Harry suspiró, y se volvió hacia él, cansadamente. Malfoy se estaba convirtiendo en la presencia hostil e inservible que él había sospechado. Y no sólo eso, estaba alterando la clase de Harry con sus propios métodos.
- A las tres- Inastruyó. – Uno, dos-
-¡ Forunculus !- Espetó Malfoy, con una sonrisa maliciosa, seguida por un alegre. -¡ Nunca aprendes, Potter !
Harry esquivó el hechizo, sólo gracias a sus reflejos de buscador. Enderezándose, le lanzó una mirada furiosa a su oponente, recordando los sucios trucos que usó la última vez que se batieron formalmente. Debería haberlo supuesto.
-¡ Petrificus totalus !- Replicó, con un movimiento de varita. Una vez más, el rubio bloqueó el hechizo con un casual encantamiento escudo, y respondió con un hechizo considerablemente menos misericordioso que el de Harry.
Parecía que ese iba a ser el patrón: Harry con hechizos defensivos y pasivos, para inmovilizar; mientras Malfoy estaba determinado a hacerle quebrar el hábito. El Slytherin lo atacaba con saña, como tratando de provocarle una respuesta más seria que un encantamiento confundidor.
En verdad, el Gryffindor no estaba seguro por qué se contenía. Había tenido duelos más intensos con Malfoy en los pasillos, provocados sólo por una mala mirada, y definitivamente no repondió a ninguno de ellos con Expelliarmus, solamente. Pensó, al pasar, que tal vez tenía que ver con la audiencia reunida, a la que se suponía debía enseñarle.
Harry podía asegurar que Malfoy, siempre haciendo la contra, fue hacia el otro extremo, mostrando ahora, más habilidades que nunca, excepto en alguna pelea en Pociones. De hecho, Harry se preguntaba dónde habrá aprendido la mitad de las cosas que sabía. Ninguna, estaba seguro, pertenecía al plan de estudios. La mitad de los hechizos pisaban la raya de magia oscura, para enojo del Gryffindor.
Pero, entonces, reconsideró, se suponía que era una batalla real, y cualquier hechizo usado por los Mortífagos era mucho más oscuro que el hechizo explosivo de Malfoy.
Repentinamente, Malfoy disparó algo con dureza y de ninguna parte, aparecieron unas finas y apretadas ligaduras que sujetaron a Harry. Incapaz de reaccionar con la suficiente rapidez, el Gryffindor sólo podía luchar contra la sujeción. Por el rabillo del ojo, vio que Ron intentaba adelantarse, pero Hermione evitó que interfiriera.
Era el mismo hechizo que Snape había usado con Lupin en la Casa de los Gritos, y de pronto, Harry comprendió de quién había aprendido Malfoy sus nuevas habilidades. Pero ese fue un pensamiento al pasar, estaba demasiado distraído por la imagen del Slytherin caminando hacia él a grandes pasos, con una sonrisa en la cara.
Malfoy se detuvo a pulgadas de Harry, simplemente irradiando petulancia. -¿ Esto significa que gané ?- Preguntó, levantando una ceja.
Harry resopló.- Pensé que habías dicho que incapacitar al oponente no era muy realista.
El rubio pareció pensarlo por un momento, antes de asentir. – Supongo que tienes razón-. Sonriendo, levantó la varita, haciendo una pausa sólo para inclinarse y sisear despectivamente. -¿ Tienes miedo, Potter ?
Harry lo miró a los ojos, todo el tiempo tratando de torcer su muñeca en un ángulo que lo liberara de las ataduras. – Eso quisieras- Replicó, finalmente encontrando la posición de su varita. -¡Relashio!
El chorro de chispas rojas y doradas se elevó, dándole al Slytherin en la cara. Él maldijo en voz alta, y retrocedió, levantando una mano para cubrirse los ojos.
Apuntando la varita hacia él mismo, esta vez, Harry aprovechó el descuido de Malfoy, y murmuró un rápido 'Diffindo', y las ataduras se abrieron, amontonándose inútilmente a su alrededor.
Draco cayó hacia atrás cautelosamente, luchando por no frotarse el escozor de los ojos. Potter se levantó, y lo miró con una ligera sonrisa satisfecha, y los demás, más fascinados que nunca, vivaron a su precioso salvador.
- Ese fue un truco Slytherin, Potter- exclamó Draco, borrándole la sonrisa.
- No me insultes.
El rubio de encogió de hombros, haciendo un esfuerzo por parecer despreocupado. -¿ Qué ?. Creo que es todo un elogio.- Luego, dejando caer su imagen de calma, abruptamente, gritó con violencia. -¡ Serpensortia !- Sobre el suelo, entre ellos, la forma larga y negra de una serpiente se materializó, en una nube de humo.
Potter bufó. –Hablando de no aprender nada, Malfoy. Intentaste esto la última vez-
Per Draco no había terminado. Si Potter pensó que podía ganarle a él con trucos Slytherins, estaba terible, terriblemente equivocado. Girando, apúntó su varita con mortal exactitud a la cara asombrada de Weasley. -¡Oppugno!
Movida por la orden de atacar, la serpiente retrocedió y siguió sus directivas, avanzando hacia el pelirrojo con sus colmillos descendidos. En segundos, los estudiantes gritaban, tropezándose para alejarse, y Potter siseaba como era su costumbre espeluznante, y parecía que revivían el segundo año. Draco sonrió complacido.
La serpiente ya había detenido su ataque, sin embargo, vuelta a considerar al que hablaba su lenguaje. No importaba, él no esperaba otra cosa, realmente.
En cambio, aprovechó la oportunidad que le daba la distracción de Potter para levantar su varita, apuntar al Gryyfindor y murmurar suavemente.
-Sectumsempra.
Y allí sí, hubo un real caos, cuando la única esperanza del mundo mágico cayó, chorreando sangre.
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