Hey… ¿Están ahí? Si es así, bienvenidos a un nuevo capitulo de esta historia. Antes de que me amenacen de muerte y se pregunten porque tarde tanto en actualizar, les digo que fue porque no tenia computadora. Si, literalmente no tenia medio ni para escribir ni para su ir caps, así que, ahí la razón de mi tardanza. Pero bueno, ya estamos aquí y con esto empezamos el siguiente arco de la historia, sin mucho mas que decir les deseo disfrutar el capitulo y los invito a dejarme review si les ha gustado. Bien, empezamos.
Hay una historia que merece ser la pena ser contada; habla sobre un chico que, abandonando todo lo que conocía, partió a un desconocido viaje con solo un objetivo, reunir a su familia. Pasando por difíciles misiones en las que llevo la llama de la esperanza a otras personas que la habían perdido, nadie hubiera pensado que la mayor batalla que afrontaría tendría que llevarla a cabo con su propia sangre; aquel ser consumido por su propia oscuridad fue detenido en una batalla donde al final, el corazón triunfo contra la adversidad. Esa motivación que siempre impulso al chico a seguir su objetivo y conseguirlo. Esa motivación que los guía a ustedes. ¿Quieren ser mercenarios un día de estos? Pues no pierdan esa motivación.
Y así es como, en medio de un grupo de personas, un chico de cabello azul, quien vestía una túnica negra larga; terminaba de contar la historia de un viejo conocido. Todos se levantaban asintiendo con la cabeza, era un grupo de jóvenes que se retiraban a continuar con su entrenamiento, dejando al chico solitario con un plato de comida.
Ha pasado un año desde los acontecimientos que marcaron a Louie. El se ha hecho de un nombre en Silent Point, entrenando a reclutas que aspiran a mercenarios dimensionales, sin saber que paso con quien en su tiempo se volvió su mejor amigo; un viaje que cambiaria su vida para siempre.
Capitulo 11: El niño misterioso, de vuelta a la acción.
Esa mañana había sido muy productiva. Louie se hallaba caminando por las calles de Silent Point observando cada puesto de la zona de mercado. Un lugar lleno de vida, pues a las orillas de las calles de arenisca, que le daban un tono amarillo al ambiente, se podían observar puestos de frescas frutas, carne, algunos vendiendo prendas de vestir, armas y herramientas; en fin, casi todo lo indispensable tanto para guerreros, viajeros y los mismos habitantes del reino mas grande y visitado del multiverso era vendido aquí. El peli azul caminaba con un par de bolsas en ambas manos mientras expresaba una despreocupación de la vida.
En un lugar desolado, un poco apartado del mercado, un niño pelirrojo yacía tirado en el suelo inconsciente. Nadie parecía haberlo visto ya que la calle donde se hallaba no tenia gente por ningún lado; de pronto, aquel infante de aparentemente diez años de edad empezó a despertar, forzando sus ojos a abrirse, el niño por fin despertó. El pequeño levanto la parte superior de su cuerpo quedando sentado sobre el camino. Tallándose la cabeza con un poco de dolor y confusión, pues emitía pequeños quejidos de una ligera jaqueca.
-Ugh... ¿Don...? ¿Donde estoy...? ¿Acaso estoy soñando...? -Cuestionaba el niño totalmente confundido mientras se terminaba de levantar y poner en pie finalmente.
Aquel infante se tomo la frente y sacudió la cabeza levemente para quitarse ese poco dolor que le quedaba. Fue entonces cuando oyó todo el alboroto cercano que se hacia en el mercado. Aunque al principio dudo si debía ir en esa dirección, finalmente decidió seguir aquellos sonidos con la esperanza de que pudiera encontrar algo de ayuda. Con pasos un poco lentos y torpes al principio, el chico logro andar hasta la zona del mercado; cuando por fin pudo caminar estable, empezó a maravillarse con todo lo que veía, tanto iba entusiasmado que no se fijo el momento en el que choco con alguien.
-¡Hey! Oh... solo eres un niño. Ten mas cuidado hijo. -hablo un ser de apariencia muy similar a la de un lagarto. El hocico un poco largo, piel escamosa y tono verdoso, pero parado en dos patas y con vestimenta.
El niño al ver eso, y no solo a uno, sino dos de ellos se quedo sin habla.
-¡Ahh! Eres... eres un... ¡Un reptil parlante! -exclamo el infante con miedo al momento de ver aquel ser que dirigía su vista hacia el.
Louie se encontraba mirando una espada de apariencia antigua mientras estaba en el dilema de si comprarla o no cuando escucho el grito de susto de un niño. El peli azul creyó automáticamente que se trataba de uno de sus estudiantes y fue corriendo a ver que ocurría.
Cuando Louie llego lo que se encontró fue algo que lo dejo sin palabras, un niño pelirrojo de diez años que estaba con las manos alzadas y retrocediendo lentamente de un lagarto antropomorfo que le apuntaba con una espada.
-¡Vamos niño, ten honor y pelea! -le exigía aquel ser mientras le amenazaba con un florete.
-Lo... Lo siento. De verdad no quise insultarte. -Se disculpaba el pequeño aun con miedo.
-Ay no. ¡Oye, niño! ¿Que fue lo que le hiciste al gruñón de Crocodile? -le pregunto Louie con un tono algo bromista al notar quien era ese ser, aunque no conocía al chico.
-Yo... yo solo le dije que parecía un reptil parlante; no se porque se enojo si eso es. -se excuso el niño aun con miedo, pero la respuesta sorprendió a Louie.
-¿¡Que!? ¿¡Le dijiste reptil a un Lizr!? Ay niño, acabas de cometer el error de tu vida. -hablo Louie dándose un ligero golpe en la mejilla derecha con la palma de su mano.
-¿Que tiene de malo? Un momento... ¿Que es un Li...? Eso que dijiste. -pregunto el niño con una confusión total.
Louie se quedo callado un rato. ¿Enserio? Que clase de niño era ese. Pues de Silent Point definitivamente no, así que, al ver al pequeño en apuros, Louie tomo la espada de un tipo cualquiera que estaba a su lado y la arrojo donde el menor.
-Escucha niño, estos tipos son muy orgullosos, oféndelos y te retaran a un duelo. No puedo ayudarte directamente, pero si te veo en apuros no dudes que ahí estaré. Ahora toma la espada y sigue mis instrucciones. -le dijo Louie mientras el aterrado chico levantaba con dudas la espada del suelo.
Ahora el Lizr sonreía maliciosamente.
-¿Que pasa niño, no puedes combatir sin la supervisión de tu niñera? -después de decir eso, Crocodile corrió hacia el infante con la espada en mano; el se asusto al ver el ataque inminente.
-¡Ahora, atácalo en su punto desprotegido! -le dijo Louie señalando al enemigo.
-¡No se cual es su punto desprotegido! -grito aterrado el chico.
-Los Lizrs son una especie que basa sus duelos en la elegancia y la gracia; ataca al punto menos estético que veas. -Le aconsejo el peli azul.
Al oír aquello, aquel niño pudo ver como el brazo izquierdo del ser reptiliano no parecía ir acorde a los movimientos del resto de su cuerpo; vio la oportunidad de pararlo, pero en el momento exacto, grito y huyo soltando la espada. Louie por su parte, simplemente se coloco mano en su cara en señal de decepción.
-¡Ven aquí niño, aprenderás a no decirme reptil parlante! -Gritaba el Lizr mientras perseguía al pequeño por un área circular hecha por todas las personas que veían.
En un momento de lucidez, aquel chico se deslizo por debajo de las piernas del lagarto y tomo la espada del suelo. Esta vez no fallaría, se preparo moviendo la espada hacia atrás dándole impulso y liberando un ataque acertado. Hubo silencio, el golpe había dado en el blanco, pero la poca fuerza del niño y la escamosa piel del Lizr parecieron arruinar el momento.
-¿Ya terminaste? -pregunto Crocodile.
-Ehh... ¿Si? -respondió aquel infante solo para después apartarse de un tajo hecho por el ser con el que peleaba. Inmediatamente después de esquivar, tiro la espada de nuevo y volvió a correr.
-Detente... aquí termina esto. -y dando un rugido, Crocodile lanzo un poco de fuego de la boca, el cual se dirigía directamente al menor.
En ese momento apareció Louie repeliendo el ataque, dándole vueltas a su tridente.
-¿Que pasa Crocodile? ¿Cansado? ¿Que no puedes con un niño? -Se burlo Louie del ser reptiliano, después de sus palabras, el peli azul lanzo un rayo eléctrico al Lizr inmovilizándolo.
La multitud se disperso, pues sabiendo como era Louie, nada interesante pasaría. El adulto joven se volteo hacia el enigmático pelirrojo para poder hablarle.
-¿Estas bien niño? -pregunto el peli azul un poco preocupado, pero con una sonrisa en su rostro.
-S... Si. -fue la respuesta del chico.
-¿Como te llamas? -interrogo Louie nuevamente.
Por un instante, el chico dudo si debería hablar; aquel sujeto era un completo desconocido, pero, en vista de que lo ayudo hace un momento decidió que podía confiar en el.
-Soy... Me llamo Devon, Devon Parker. -revelo el niño con la cabeza un poco baja.
-Devon ¿Eh? Bueno, pues mucho gusto. Y ¿Donde están tus padres, o tu casa? -Continuaba preguntando Louie sin quitarle la vista de encima a Devon, aunque con una mirada que al niño le daba confianza para hablar.
-Yo... No lo se. Simplemente recuerdo que me había recostado en mi cama a dormir y después, bueno, resumiendo, me despierto en un pueblo que no conozco, rodeado de criaturas que me quieren atacar apenas les hablo, ¡Y ahora le cuento todo a un completo desconocido! Y si, básicamente seria todo. -Dijo aquel niño con cierto tono de tranquilidad en sus ultimas palabras.
Louie se quedo callado, sus ojos se redujeron a un par de puntos. El peli azul parpadeo un par de veces para asimilar la información.
-O... Ok, cálmate. Has pasado por muchas cosas en tan poco tiempo, te entiendo, créeme, también lo he vivido. Pero no te asustes, yo estoy aquí y quiero ayudarte. Encontraremos tu casa, te lo prometo. -Le dijo Louie a su pequeño acompañante, agregando algo al final. -Y conozco a una persona que nos puede ayudar.
Los sonidos de golpes detrás de una puerta llamaban a quien estuviera dentro; al principio fueron toques suaves y después un poco mas bruscos y desesperados.
-Ya voy, ya voy. Demonios, se supone que hoy no tengo misiones ¿Quien será? -hablaba para si misma una voz femenina muy familiar perteneciente a una vieja conocida.
Kenna, la portadora que ayudo contra el portador oscuro se acerco a la puerta para abrirla; la chica había cambiado, teniendo ahora unos dieciséis años de edad. Cuando abrió la puerta lo primero que vio fue a su amigo Louie a quien no había vuelto a ver desde hace un año, bueno, dado que vivían en el mismo pueblo si que se habían cruzado en un par de ocasiones, pero casi no se hablaban, esto porque cada quien había decidido vivir su vida aparte, pero claro que aun eran amigos. Además de ver al peli azul, también noto unos mechones de cabello rojos a mas baja altura y al lado, tras bajar un poco su mirada se encontró con un niño de diez años al lado de Louie, Kenna podía saber lo irresponsable y poco inteligente que podía ser aquel chico a veces.
-¡Rayos, Louie! ¿Que hiciste esta vez? -pregunto de forma desconfiada y un tanto molesta la chica. Louie se puso nervioso ante esa pregunta.
-Na... Nada. ¿Por que se supone que si me ves con un niño al lado ya hice algo malo? -Pregunto Louie indignado mientras se señalaba a si mismo con las manos.
-Porque te conozco. -fue lo único que respondió la portadora con una mirada inexpresiva. Cuando volteo a ver de nuevo a ver al chiquillo este se oculto un poco detrás de Louie.
-¡Agh! Bien, tienes razón. Pero ese no es el punto, necesito que me ayudes a encontrar la casa de este niño. -dijo Louie con un tono un poco preocupado y señalando al niño.
-¿Y por qué precisamente yo? -pregunto la portadora algo confundida y desconfiada de la propuesta de su compañero.
-Porque eres quien ha viajado por gran parte del multiverso. Por favor, eres la única que puede ayudarme. -Pidió el peli azul ya con toda la honestidad que pudo demostrar.
Kenna lo pensó un momento, cerro los ojos ya cediendo y dio un profundo suspiro.
-Bien, lo haré. Pasen. -dijo la chica entrando a su casa seguida de los otros dos
Pero nadie se dio cuenta de que los habían estado espiando, desde un punto un tanto alejado de la casa de la portadora, en un callejón abandonado, una figura oculta en la oscuridad de la cual solo se podían ver unos ojos blancos se volvió a ocultar. El extraño los había seguido desde el lugar donde tuvieron la pelea contra el Lizr hasta el hogar de Kenna. Algo tramaba sin duda.
Dentro de la casa de la chica, Louie y Devon se hallaban sentados alrededor de una mesa redonda de madera muy simple, pero que hacia contraste con la decoración algo lujosa del hogar y las paredes de un tono añil. Kenna se acerco a los dos chicos con una bandeja de metal que traía dos vasos de agua y dos platos de comida, algo hecho a base de vegetales.
-¿Enserio no necesitas ayuda con eso? -pregunto Louie inseguro al ver todo lo que traía la portadora.
-Tranquilo, no es molestia. Y disculpa por lo de hace rato, es solo que no esperaría verte a ti con un niño. -contesto Kenna sonriendo al mismo tiempo que colocaba la bandeja en la mesa y repartía los platos y vasos. Cuando menciono al infante le dirigió la mirada y pudo notar que no comía.
-Tranquilo, no sabe tan mal como se ve. -se le acerco la portadora en tono bromista mientras que el chico la veía, pero igual seguía sin darle un bocado al platillo.
-No, No es... eso. Es solo que, En casa deben estar muy preocupados por mi. ¿Cuando podre volver? Quiero volver a verlos. -Respondió Devon con algo de tristeza para después bajar la cabeza.
-Tan pronto identifique a que sección del multiverso perteneces. Ahora come, creo que será un largo viaje una vez partamos. -respondió la portadora pellizcándole un poco la mejilla al niño de una forma maternal.
El niño se puso a comer aun con un poco de duda, pero pronto empezó a hacerlo mas tranquilo y confiado. Después de un rato en el que se presentaron y conocieron mejor, Louie termino de comer mucho antes gracias a que el niño comenzó mas lento, por lo que decidió quedarse en la mesa y comenzar a averiguar en donde vivía.
-Muy bien Devon, hora de averiguar donde puede estar tu casa. Comenzare con algunas preguntas ¿Listo? -Empezó Kenna poniendo atención total al niño.
El pelirrojo asintió con la cabeza tranquilamente mientras aun tenia un poco de comida masticando.
-De acuerdo. Primero, ¿Sabes como se llama el reino donde vives?
El menor negó rápidamente y trago el bocado que tenia para responder.
-No es un reino, es una ciudad. -contesto Devon como si nada.
-Eh... No, creo que estas confundido, veras los reinos son las distintas realidades del multiverso, unidas por estar adyacentes en la misma sección y representadas por los distintos universos habidos y por haber. -Explico la portadora dejando al niño con la callado, había dejado de masticar y en un momento a otro se tragó lo que tenia solo para seguir sin decir nada, era obvio que estaba confundido.
-Creo que excediste con la explicación. -comento Louie para después voltear a ver a Devon. -Los reinos son básicamente dimensiones. Es como viajar a otro mundo.
-... Esperen, un momento, significa acaso... ¿¡que no estoy cerca de mi hogar!? ¿¡Ni siquiera estoy cerca de mi mundo!? -Se pregunto aquel niño comenzando a asustarse.
-De eso no estoy segura, por eso necesito que me respondas las preguntas para averiguar en que reino vives y llevarte allá. -dijo Kenna tratando de tranquilizar al niño.
-Otra... dimensión... -Sin embargo, no parecía hacerle caso, hasta que Louie intervino.
-Escucha Devon, debes relajarte. Es cierto, quizá estés lejos de tu hogar, pero lamentándote no lograras llegar hasta allí. Créeme, yo también estuve lejos de casa durante un tiempo, y me arrepiento de no haber actuado cuando debí. Por eso te prometo que te llevare a casa, a salvo y volverás con tu familia. ¿Confías en mi? -le declaro el peli azul finalizando con aquella pregunta que hizo volver en si al niño.
Devon callo un rato y nadie dijo una sola palabra, unos minutos después, el chico hablo.
-Si, confió en ti, Louie.
Y así fue como comenzó el verdadero interrogatorio, donde Kenna hacia preguntas que poco a poco revelaran información del hogar del pelirrojo. No era fácil, el niño no parecía conocer ni tener consciencia sobre el multiverso y aun así, Kenna se las arreglo para averiguar algo que le fuera útil. Después de un rato preguntando, Kenna llamo a Louie a hablar a solas.
-Ehh... Louie ¿Puedo hablar contigo un segundo? -pregunto Kenna levantándose y saliendo de la cocina.
-¿Que pasa? -cuestiono el peli azul al llegar al vestíbulo, donde ella comenzó la conversación.
-Louie... No se como decirte esto... No creo ser capaz de encontrar el hogar de este niño. No parece que vayamos a ningún lado. -Revelo la chica con cierto aire de tristeza e impotencia.
-¿Que? ¿Acaso estas dudando de tu potencial? -cuestiono Louie fingiendo molestia.
-Louie yo... -iba a argumentar, pero fue detenida por unas palabras mas serias por parte de su amigo.
-Kenna, contéstame algo ¿Tu crees que hubiera costado trabajo contratar a algún experto rastreador? Dinero no me falta y sin embargo, acudí a ti. ¿Sabes por que? Porque se que eres la única capaz de lograr esto. Kenna, lo lograras, lo se. -Animó Louie a su amiga dedicándole una sonrisa que trasmitía ese apoyo incondicional. Ella suspiro profundamente y cerro los ojos para relajarse.
-Esta bien. Gracias, volvamos ahora. -Respondió ella alegrándose de tener un amigo así. Justo después de eso se dirigiéndose a cocina nuevamente.
-Y... ¿Por lo menos tenemos algo que sea útil? -pregunto Louie con esperanza.
-Bueno, por lo que me dijo de sus avances tecnológicos y parte de sus ciencias es evidente que viene de la sección "W". -Contesto Kenna rápidamente. -Aunque no estoy ni cerca de averiguar de que reino, no son pocos los que comparten elementos de cultura que me menciono.
Al llegar a la cocina, Kenna le sonrió al niño para darle esperanza de que pronto lo llevarían a su hogar. Algo en ese pequeño le alentaba a seguir intentándolo, aunque no le hizo mas preguntas; decidió que lo mejor ahora era descansar y fue así como ese día termino.
A la mañana siguiente, Devon se levanto con unos ánimos propios de alguien de su edad, tan pronto se despertó se quito todo rastro de sueño estirándose y levantándose de la cama. Cuando noto que estaba en la casa de la chica que le había dado refugio el día anterior trato de comportarse. El niño se hallaba en una habitación de un color pistache en las paredes, con una gran ventana que dejaba entrar la luz del sol; una cama grande recubierta de sabanas celestes que daban un toque de calidez a la habitación.
Cuando el niño se arreglo y decidió bajar lo primero que se encontró fue a Louie en la sala sentado en un pequeño sofá junto a una bolsa con objetos desconocidos.
-Hola niño. -saludo el peli azul de forma tranquila.
-¿Louie? ¿Que haces aquí? -pregunto Devon frotándose uno de sus ojos.
-Hoy nos vamos, Kenna esta preparando las ultimas cosas. No será un viaje fácil y lo mejor será que te prepares. -Explico Louie animado.
Kenna llego y mando a Devon a alistarse, el pelirrojo obedeció sin protestar; en unas horas, salieron y su primer recorrido fue por la zona de mercado de Silent Point. Para Devon, ir por ese lugar era algo tan relajante como inquietante, por lo menos esta vez no lo atacaba uno de esos reptiles parlantes y eso era un buen inicio.
Mientras caminaban por ahí, el niño se maravillaba con todo lo que veía, artículos que en su vida habría imaginado y que no conocía su función, platillos que olían tan bien como mal y podrían darle o quitarle el hambre a cualquiera, armas que parecían intimidantes o épicas y verlas ahí le daban un sentimiento de emoción; pero sobre todo la cantidad de personas que observaba que en momentos le hacían desear no perderse. Por eso no soltaba de la mano a Kenna, quien al ver aquello se sentían conmovida del gesto, el niño era un encanto sin duda, pero estaba perdido y eso la hacia sentirse triste, aunque no sabia bien la razón de su tristeza.
-Devon, algo bueno de Silent Point, es el hecho de que esta en una zona neutra y desconocida hasta hace poco del multiverso. -Comento Louie tomando por sorpresa al chico.
-¿Eh?
-Si, de ahí su nombre, Silent Point, ya que esta zona jamás había sido tocada por las voces del multiverso, un punto cero, en el que las dimensiones se juntan y se puede llegar a cualquier sección desde aquí. -Completo Kenna tratando de explicarlo de una forma mas simple, Devon con un poco de esfuerzo entendió.
La portadora y el peli azul siguieron hablando de distintos temas mientras Devon se distraía con otras cosas, especialmente algo que le llamo su atención, un antiguo escudo de metal con una imagen en el que inquietaba al menor, se trataba de un huevo puesto sobre un pedestal, teniendo alrededor varias personas que parecían rendirle culto. Eso sin duda era aterrador, pero aun así, la imagen le llamaba demasiado la atención. Al querer continuar, se dio cuenta de algo ¿Donde rayos estaban Kenna y Louie?
En otro lado ambos amigos se preguntaban lo mismo, Devon no se hallaba por ningún lugar y se empezaban a preocupar. Gritaban su nombre y lo repetían mas fuerte esperando respuesta, pero nadie parecía responderles, esto era algo malo.
Con el pequeño pelirrojo, el caminaba en círculos por todo el lugar tratando de hallar a sus amigos cuando una mano lo tomo por sorpresa, Devon se asusto y volteo la mirada quien lo sostenía, se trataba de un Lizr de piel de verde oscura que le dirigía una mirada inexpresiva.
-¡Ahh! No, disculpa... No te quise llamar reptil... -suplicaba Devon tratando de huir.
-Descuida niño, no soy como mi compañero. Te vi ayer peleando con el y me quede asombrado. Yo puedo llevarte con tu amigo de cabello azul, solo sígueme. -le dijo aquel lagarto empezando a caminar en determinada dirección. El Lizr noto como Devon desconfiaba y se quedaba parado sin seguirlo. -A menos que quieras quedarte perdido.
Esa frase fue suficiente para hacer que Devon empezara a ir detrás del lagarto.
Caminando por unos minutos, Devon y el Lizr llegaron a un edificio abandonado, donde se encontraban muchos niños que parecían confundidos, asustados o aburridos. Cuando el pelirrojo entro la puerta se cerro, tomándolo por sorpresa junto al resto de los niños.
-¿¡Qué!? -Se sorprendió Devon volteando a ver la puerta cerrarse.
De repente, todos las ventanas y posibles salidas se cerraron, dejando el lugar a oscuras. Una débil luz se hizo presente en un nivel mas alto, una especie de balcón; allí estaba el mismo Lizr que había seguido Devon, ahora con una armadura ligera.
-Bien, parece que ya estamos todos. Saludos mis pequeños, les doy la bienvenida a su nueva vida. La verdad no estoy muy seguro de cual es, pero no me importa, de eso se encargaran sus nuevos dueños. -Declaro aquel ser reptiliano asustando y confundiendo a los niños. De inmediato quisieron huir tratando de pegarle inútilmente a las puertas y ventanas selladas con metal.
-En unos momentos... ¿Eh? -Iba a seguir cuando unos sonidos se hacían cada vez mas fuertes, eran golpes desde el otro lado de la puerta principal.
Fue entonces que algo rompió la puerta, era un hombre vestido en ligera armadura con una lanza en mano. El hueco se sello de nuevo tan pronto aquel hombre entro. Se le veía serio.
-Je, creía que tardaría mas en venir. Escuchen mocosos, por mi me los llevaría sin mas, pero ¿Donde esta la diversión? Debo mostrarles a los pseudo guerreros de hoy en día como se hacen las cosas. -Explico mientras tomaba una foto de un niño desaparecido y la lanzaba al hombre que había llegado.
Ahora niños, escuchen bien. Hay mercenarios por montón, que se creen los mejores. -Comenzó a narrar mientras saltaba al nivel inferior.
El sujeto que recién había llegado se acerco y empezó a caminar en forma curva, al igual que el Lizr, esperando el momento de que uno atacara.
-Dicen ser los mejores a la hora de cumplir misiones. -Dijo el lagarto cuando el supuesto mercenario salió corriendo hacia el; no tomo mucho tiempo, pues con una patada baja y un par de golpes que le dio al tipo en el aire lo dejo inconsciente.
-Serán tan buenos como digan, pero aquí yo soy el rey. Y apenas si la mitad de su trabajo debo hacer. -Se burlo el Lizr viendo como su oponente quedo fuera de combate.
Devon noto como la lanza que tenia aquel mercenario estaba a su alcance, no dudo en tomarla y tratar de abrir un hueco en la pared para escapar.
Mientras tanto, parecía ser que mas de estos mercenarios llegaban y corrían hacia el ser de piel escamosa; este se quito del camino sin mucho esfuerzo y provoco que todos los mercenarios chocaran. Mas personas llegaron y entre ellas estaban Louie y Kenna.
-Si que soy bueno en lo hago y solo debo... -Siguió hablando el Lizr mientras que la portadora se acercaba corriendo hacia con su espada en mano, en el momento que lo iba a atacar algo la freno, una gran hacha había detenido su espada. El lagarto empezó a reír.
-Mis misiones las hago de una forma original. Y con simples peleas por diversión, me despido llevándome a estos nuevos reclutas a su nuevo hogar. -En el momento que el lagarto termino de decir esas palabras, un portal se abrió y comenzó a absorber a los niños cercanos y poco a poco a los que se encontraban mas lejos.
Louie se acerco rápidamente al Lizr con la intención de atacarlo; a pesar de la seriedad del peli azul, toda esa emoción se perdió en el momento que su enemigo se hizo a un lado, haciendo pasar de largo a Louie y solo oyéndose el sonido de su impacto con algo. Mas mercenarios se acercaban y, al igual que con su primer victima aquel reptil bípedo solo se deshizo de sus enemigos dándoles rápidos y certeros golpes. Kenna se recupero y en vez de continuar su pelea contra el ser, decidió ir a rescatar a Devon antes de que fuera absorbido.
-Me sorprende que mis queridos invitados no me digan sus quejas. En serio, si no les gusta... ¡Pueden Protestar! -El Lizr se acerco a la portadora, se puso enfrente de ella y al exclamar su ultima frase dio un tajo con su hacha que la chica apenas si pudo esquivar retrocediendo un par de centímetros.
Louie apenas se estaba recuperando cuando vio como su amiga estaba en problemas y decidió ir en su auxilio. Devon hacia todo lo que podía para no ser absorbido por el portal, pero cada vez estaba mas cerca de este y no era fácil esquivar al resto de niños que se querían aferrar a algo, lo que sea, con tal de salvarse. Louie defendió a su amiga por unos momentos antes de caer ante una ráfaga de golpes, cuando vio a los dos guerreros derrotados el Lizr se dispuso a irse. Al ver como cierto pequeño pelirrojo se resistía de una manera impresionante, el lagarto lo tomo en brazos.
-Y así me divierto en mis misiones, Ja Ja. -Se burló mientras que Devon empezaba a llamar al peli azul desesperado.
Louie y Kenna se levantaron con dificultada y cuando oyeron al niño no dudaron en correr hacia el portal. El lagarto noto esto y al voltear al otro lado también vio como mas mercenarios corrían hacia el, solo rio en forma de burla y sonrió con arrogancia.
-¡A estos niños me los llevo yo! ¡Adiós mis queridos mercenarios -y tras esa despedida entro a su propio portal y lo cerro, ni Louie ni Kenna llegaron a tiempo, solo dejando los ecos de su burlona risa.
-No, no, no ¡No! ¡Devon! -llego Louie al lugar donde estaba el portal, golpeando inútilmente la pared mas cercana.
Kenna se quedo callada ¿Que había pasado? ¿Acaso, fallo en su misión? No, no lo había hecho, ese niño, Devon... de una u otra forma lo rescatarían. No se permitiría perderlo.
-Louie, levántate, tenemos que seguirles el paso. -le dijo Kenna con un tono firme e inexpresivo.
-Tienes razón... debemos rescatarlo, le prometimos llevarlo a casa. Pero antes necesitamos ayuda; ese Lizr, no era ordinario y su fuerza tampoco, solo hay una persona que conozco que fue capaz de derrotar algo mas fuerte.
Y así fue como una nueva aventura ha comenzado para Louie y Kenna, con la búsqueda y rescate de un niño que, a pesar de ser recién conocido y desconocer como llego ahí, no lo dejarían solo, ahora ambos se dirigen a un viaje en el que algo mas grande esta a punto de iniciar. Otra muestra de la eterna batalla de la luz contra la oscuridad.
Decisiones:
Muy bien, Kenna, es hora de reencontrarnos con un viejo amigo.
No permitiré que mi hermano los acompañe a menos que seas capaz de pasar sobre mi (¿Pelear?)
-Si. -No.
(¿Quien?)
-Louie. -Kenna.
¿Don...? ¿Donde estoy?
Al fin despiertas, es un gusto conocerte, eres el ultimo que faltaba.
¿En donde nos encontramos?
No lo sabemos, pero si nos portamos bien, tal vez nos tengan piedad. (¿Que hacer?)
-Tratar de huir. -Resistir hasta que los amigos lleguen.
Bien, bien bien... Creo que de nuevo me he encontrado de nuevo con estas cucarachas... y dos mas ¿Que, acaso los niños también quieren morir? Pues que así sea. (¿Quien enfrentara al mas fuerte?)
-Louie. -Kenna. -Tercera Opción. -Cuarta Opción.
Y así es como resurgí de mis cenizas cual fénix, así es chicos y chicas, he vuelto con un nuevo capitulo y con la segunda fase de la historia, como ven ha pasado ya un año desde los acontecimientos y ahora hay un nuevo protagonista, y no, no se trata de Louie por si no me explique bien en este cap. Aquí es donde comienza lo intenso, tratare de incluir de nuevo los OCs que se habían retirado, creo que ya saben quien será el primero que regrese. A partir de aquí les recomiendo retener lo que crean necesario, porque lo crean o no, algunos elementos del pasado volverán mas adelante, será mejor que recuerden algunos. Bien, por el momento no tengo mas que decir, me despido diciéndoles gracias por leer y ¡HASTA LA PROXIMA!
