Nat: Hola gente! aqui les dejo la actualizacion semanal de este fic espero que les guste el capitulo de hoy n.n
Los personajes le pertenecen a Suzanne Collins y la historia original a la pagina de facebook Novelas Originales & Adaptadas
Sin mas que decir...
A leer!
Capitulo 11
Katniss le dedicó una sonrisa y, en breves palabras, le explicó la historia de amor de Lisa.
—Entonces, la solución que le diste a tu amiga fue que el pobre hombre acabara de bruces sobre el suelo —concluyó él.
—Le llamó la atención.
—Entonces, esa llamada significa que te han dejado plantada. Ibais a cenar pizza, ¿verdad?
-Mi secreto se ha desvelado -confesó ella mientras se sentaba en una silla frente a él—. Espero que pueda confiar en que nunca le dirás nada a nadie sobre eso, pero soy adicta a la pizza. Si no me tomo una a intervalos regulares, me da un ataque de ansiedad. No es algo bonito de ver.
—En ese caso, no podemos permitir que empieces a echar espuma por la boca, ¿no te parece? —afirmó. Dejó el vaso vacío sobre la mesa y se puso de pie—. Agarra un abrigo. Te llevo a comer pizza.
—Oh... En realidad no hay necesidad alguna... —susurró ella con una buena dosis de pánico.
—Por el amor de Dios, no empecemos con esto otra vez. Agarra un abrigo y vayámonos —le ordenó él—. A mí también me vendría bien algo de comer.
Sin poder evitarlo, Katniss se dispuso a obedecer. Se puso una cazadora de ante mientras él se colocaba la de cuero marrón que había dejado sobre una silla. Muy pronto, estuvieron en el pequeño restaurante italiano que Katniss le indicó. La mesa estaba cubierta con el inevitable mantel a cuadros rojos y blancos y había una vela con una botella por candelero.
-Bien, Katniss. ¿Qué vas a tomar?
-Pizza.
—Eso ya lo sé. ¿Con qué?
—Con extra de colesterol.
-¿Eso es todo? -preguntó él, con una sonrisa.
—No quiero excederme —bromeó ella—. Estas cosas se pueden ir fácilmente de las manos.
— ¿Te apetece vino?
—No sé si mi cuerpo va a poder asimilarlo... —dijo. Tras considerarlo durante un instante se encogió de hombros—. Bueno, ¿por qué no? Sólo se vive una vez.
—Es cierto —replicó Peeta. Entonces, le hizo una indicación al camarero y pidió la cena—. Tú, sin embargo —añadió, cuando estuvieron solos una vez más—, parece que hayas vivido antes. Eres una reencarnación de una princesa india. Me apuesto algo a que te llamaban Pocahontas cuando eras una niña.
—Si apreciaban su vida, no. Una vez, le rapé a un niño la cabeza sólo por eso.
— ¿Cómo dices? —preguntó él, atónito—. Por favor, cuéntamelo todo.
—Está bien. Había un niño que se llamaba Marvel, del que yo estaba locamente enamorada. Desgraciadamente, él prefería a Glimmer, una niña rubia muy mona que tenía unos enormes ojos marrones. Yo estaba loca de celos. Con once años, era demasiado alta y muy delgada. No era más que ojos y piernas. Un día, pasé a su lado y, destrozada, vi que él le llevaba los libros del colegio. Entonces, Marvel gritó: «Todos a las colinas que viene Pocahontas». Con aquello me fue más que suficiente. Yo era una mujer afrentada y planeé mi venganza cuidadosamente. Me fui a casa y agarré las tijeras de mi madre. Entonces, me pinté la cara con su mejor lápiz de labios y regresé para acechar a mi presa. Me acerqué a él con mucho cuidado, esperando pacientemente el momento más adecuado. Salté sobre él como una pantera, lo tiré al suelo y lo inmovilicé con el peso de mi propio cuerpo. Entonces, empecé a cortarle todo el pelo que pude. Él no hacía más que gritar, pero yo no tuve piedad alguna. En ese momento, llegaron mis hermanos y me apartaron de él. Como el cobarde que era, Marvel salió corriendo para irse a casa con su mamá.
Peetalanzó una sonora carcajada.
— ¡Debiste de ser un monstruo! —exclamó.
-Te aseguro que pagué por lo que hice -prosiguió Katniss mientras levantaba la copa de vino que él le había servido durante su historia—. Me pusieron un buen castigo, pero mereció la pena. Marvel tuvo que llevar una gorra durante semanas.
Su pizza llegó por fin. Durante la cena, la conversación que mantuvieron fue mucho más agradable y relajada de lo que Katniss hubiera creído posible. Cuando consumieron el último trozo, Peeta se recostó sobre su asiento y la miró muy serio.
—Nunca habría creído que eras capaz de comer así.
Katniss sonrió, relajada por la combinación de vino, buena comida y agradable compañía.
—No lo hago muy a menudo, pero, cuando como así, soy una lima.
-Eres una fuente constante de sorpresas. Nunca sé lo que esperar. Eres un estudio sobre las contradicciones.
— ¿No es ésa la razón por la que me contrataste, Peeta? —preguntó ella. Utilizó el nombre de pila de él por primera vez voluntariamente, aunque casi sin pensar—. ¿Por mi versatilidad?
Peeta sonrió y se llevó la copa a los labios, pero no respondió.
Mientras subían al apartamento de Katniss, ella sintió que regresaba su anterior nerviosismo. Decidida a permanecer tranquila, inclinó la cabeza para sacar las llaves del bolso y aprovechó el tiempo para tratar de tranquilizarse.
— ¿Te gustaría entrar para tomar un café?
Peeta le quitó las llaves de la mano, abrió la puerta y sonrió.
—Pensaba que tú no tomabas café.
—No, pero todo el mundo lo toma, así que tengo café instantáneo.
—Con el whisky, sin duda —dijo él mientras entraban en el apartamento.
Tras quitarse la cazadora, Katniss retomó su papel como anfitriona.
—Siéntate. Sacaré el café dentro de un minuto.
Peeta se quitó también la cazadora y la dejó sobre el brazo de una butaca. Una vez más, Katniss notó la fuerte constitución de su cuerpo bajo el jersey azul marino y los pantalones. Se dio la vuelta y se dirigió a la cocina.
Con movimientos automáticos, conectó el hervidor de agua y sacó tazas y platillos de un armario. A continuación, colocó un azucarero y una jarra de leche sobre una bandeja de mimbre y, por último, preparó el café para Peeta y un té para ella. Entonces, regresó al salón y colocó la bandeja sobre la mesita de café. Vio que el estaba de pie, examinando su colección de discos, y le sonrió.
—Tienes una buena selección —comentó él, desde donde estaba de pie-, aunque es típico tuyo. Chopin para cuando te sientes romántica, Denver para cuando estás melancólica y echas de menos tu hogar, B.B. King cuando estás deprimida y McCartney para cuando estás alegre.
—Parece que me conoces muy bien —dijo Katniss. Sentía una extraña mezcla de diversión y resentimiento por el hecho de que hubiera sabido identificar con tanta exactitud la música que escuchaba según su estado de ánimo.
—Todavía no —replicó él mientras se acercaba a la mesa—, pero estoy en ello.
De repente, Peeta estaba muy cerca. Katniss sintió la necesidad de decir algo.
—Tú café se está quedando frío.
Habló rápidamente y, cuando se inclinó sobre la bandeja para entregarle la taza, tiró una cucharilla por la agitación que se había apoderado de ella. Los dos se inclinaron para recogerla al mismo tiempo. Los fuertes dedos de Peeta se cerraron sobre la delicada mano de ella. Al sentir el contacto, Katniss notó una corriente de electricidad por el brazo que se extendió rápidamente por todo su cuerpo. Entonces, levantó el rostro para mirar el de él.
No intercambiaron palabras mientras se miraban. Ella comprendió la inevitabilidad del momento.
Nat: Bueeno aqui el final de este capitulo, creo que por esta vez los he dejado en suspenso xD espero que les haya gustado el capitulo y que sigan leyendo la historia. Mil gracias a todos los que leen, a los que dejaron sus reviews y a los que agregaron el fic a sus alertas y favoritos.
sobre lo que dije al final del otro capitulo... No queria que lo tomarann como una amenaza ni nada de eso, solo expresaba lo que sentia nada mas, ya que veia que todos los demas fics que estan en FF tenian muchisimos comentarios y esta como que se estaba quedando corta, y por ello entre en panico y me deprimi un poco. ademas de que queria saber si les gustaba el fic o no, ya que publicar una historia que no guste a los lectores no tiene mucho sentido. Seguire Publicando este fic hasta el final ya que me han dicho que les gusta n.n pero si me gustaria recibir de vez en cuando algunos reviews xD Una vez mas, mil gracias por Leer
Besos!
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