Bien, después de mucho tiempo...creo que un año XDDD les tengo una continuacion de mi fic de Shugo Chara...Wiii! otro objetivo de verano acabado!

Asi que no crean que abandone el fic! NOO! aunque me tarde 10 años, no abandono los fics!

Agradezco a todos los que me han dejado review y tambien agradezco la paciencia por esperar.

Shugo Chara y sus personajes no me pertenecen, sino a PEACH PIT, lo que es mio es la trama y los personajes de la nueva generacion

Capitulo 10: King of Hell

-Me gusta el auto nuevo. – Elogió Yusaku bajándose de un auto deportivo de color plateado.

-Ideal para estos climas calurosos. – Comentó Amu orgullosa bajándose también y colocando la alarma a su "quinto hijo".

Entraron a la residencia y encontraron a Ikuto sentado en un sofá y viendo la televisión, más bien, hacía zapping ya que no encontraba nada interesante. Amu lanzó un suspiro y dejo su bolso colgando en el perchero.

-Ikuto, ¿Podrías por favor ir por las bolsas que están en el auto? Y tu sobrino ya llego.

-Hola Yusaku. – Ikuto se levanta de su "trono" y apoya su mano en el hombro de su sobrino, regalándole una leve sonrisa de bienvenida. – Disfruta tu estadía… y te confió a mis hijos.

-Las chicas tienen la misma edad que Yusaku… y los cuatro pueden perfectamente cuidar de Yoru. – Le reclama su esposa con una ceja alzada.

-Iré a dejar mis cosas. – Anuncia el muchacho para evitar ser testigo de una leve discusión de padres sobre sus opiniones de criar a sus hijos.

Subió las escaleras con sus dos maletas y su bolso colgando en su brazo derecho, usaría la misma habitación que usaba cada vez que venía en sus vacaciones que prácticamente ya era suyo, incluso tenía algunas prendas allí, uno de sus cubrecamas y algunos posters. Sonrió al entrar, Shia había limpiado bien en su ausencia, ahora que estaba, disminuiría sus labores para que pueda descansar. Deja el huevo sobre su escritorio y su bolso ya viejo y de tela gruesa en su cama.

Como la puerta estaba abierta, podía oír a sus tíos hablar sobre sus primos que aún no habían llegado y que no respondían al móvil. Habían llamado al jardín de Yoru y le explicaron que Shia ya había pasado a recogerlo. Ikuto, como buen padre, le dijo a Amu que dejase de preocuparse que de seguro los cuatro anduvieran por allí, divirtiéndose tanto que no escuchaban el móvil o peleando contra Huevos X, lo que sea primero.

-Tu preocupación de padre es asombrosa. – Ironizo la peli-rosa.

Yusaku ve el huevo que había dejado en el escritorio y decidido, lo pesca para poder ir a buscar a sus primos. Bajo corriendo la escalera y sin detenerse le grita a sus tíos que iba a salir a recorrer por unos minutos, ignorando las advertencias de Amu.

-Ya se conoce la ciudad, no seas muy controladora Amu. – Le pide Ikuto volviendo a encender la televisión. – Y ya es suficiente con Utau.

-Ya que al parecer soy la única paranoica aquí, voy a cocinar la cena para quitarme el estrés. – Decidió caminando hacía la cocina, pero se detuvo por una razón desconocida y ve a su marido. – Si fuese por un Huevo X… ¿Crees que tenga que ver con el que robó Easter y ese chico? – Refiriéndose a Giniro.

-Ese chico me desagrada. – Fue todo lo que dijo Ikuto en un gruñido y Amu soltó una risa.

-Esos son celos de padre. – Le dijo de forma despreocupada, pero vuelve a reflejar preocupación y clava su mirada con la de Ikuto. – ¿Crees que hicimos lo correcto?

-Sólo el tiempo nos dirá si estuvo bien o mal. – Le respondió mirando el suelo con un semblante pensativo. – Pero recuerda que hicimos lo que hicimos por nuestras hijas y por la salvación de todos esos chicos.

Amu asiente preocupada y vuelve a su lado para sentarse, lo necesitaba un rato para disminuir el dolor que debilitaba su corazón y él la ayudo tomándola de la mano y apoyando su cabeza sobre la de ella para que Amu afirmase la suya en el hombro del hombre gato.

Estuvieron así por unos minutos.

-Me hace pensar que no somos buenos padres como nos pintan.

-Hablando de padres, estamos solos en la casa. – Amu no supo que truco uso, pero ahora se encontraba sentada en las piernas de su esposo y su cintura había sido tomada como prisionera de esas manos traviesas que no sabías que podría hacerte. – Deberíamos aprovechar.

Amu le respondió con una sonrisa inocente que alarmo a Ikuto, eso era prueba de que tramaba algo y así fue, Amu le roció agua como si estuviese regando plantas y con una sonrisa victoriosa en los labios, que se convirtió en una risa al verlo apartarse como todo un gato, incluso lo correteaba por la casa sin dejar de rosear.

-¿Por qué usas eso? – Le exige saber Ikuto.

-Se una para entrenar a los gatos. – Le respondió como lo más obvio del mundo. – Y ya que eres un gato…

-Eres cruel. – Le dijo con un tono de voz que denotaba lo mal que se sentía, pero Amu lo conocía bien y sabia que actuaba.

-Y tú un pervertido. – Y lo vuelve a rosear.


Flash Back.

Giniro, un niño de 6 años veía desde la gran ventana de su mansión como una limusina negra se alejaba de la casa con un ceño fruncido. Dentro de ese auto se encontraba su padre y de nuevo se iba a quien sabe donde a trabajar y dejar a su madre sola y sufriendo en la cama por su enfermedad. Una vez que el vehículo se pierde de vista, se da la media vuelta e ignorando a la servidumbre, camina hacía su destino.

Su paradero era la habitación de su madre. Los guardias que estaban vigilando le abrieron las puertas dobles y se inclinaron en respeto. Entró y vio una enorme cama, tanto de ancho como de alto y su madre reposaba su cabeza en un mar de grandes cojines y su cuerpo era protegido por sabanas de seda. La habitación contaba con lujosos muebles y delante de una gran ventana con balcón se podía ver un piano blanco que estaba bien cuidado. Se dirige hacía él y se sienta, sus pies colgaban en el aire ya que sus piernas eran aún pequeñas, pero sus pequeños brazos no tuvieron problema en alcanzar las teclas para que sus dedos toquen una melodía.

Era un niño prodigio, aprendió el piano a los cinco años y un año después ya era todo un profesional e incluso participo en un par de recitales.

Su madre despierta por ese hermoso sonido y en vez de reprochar, sonrió, era una medicina espiritual escuchar la música de su hijo, podía sentir el amor que él tenía hacía su persona y eso la hacía feliz, pero a la vez, se sentía mal de que él se quedase en casa y no saliera para hacer amigos o divertirse como los demás niños de su edad.

A pesar de estar enferma y débil, su belleza no estaba discutida, tenía un cuerpo bien desarrollado y el color de piel era blanco como la nieve, sus ojos eran de color gris como la plata, con ojeras debajo a causa de su malestar, y el color de su cabello era negro, ondulado y caía hasta su cintura.

-Gracias Giniro, pero no deberías estar aquí… ¿Por qué no vas a jugar afuera?

-Alguien tiene que cuidarte madre. – Le dijo para luego fruncir el ceño que para ella era un gesto muy gracioso y se esforzó por no reírse. – Y más que mi padre se fue de nuevo.

-Tu padre es un hombre ocupado y no quiero que me este conmigo cuidándome porque se pone muy triste. – Le explico sin dejar de sonreír, ahora estaba sentada en esa cama para poder dejar que sus piernas se moviesen y tomasen un poco de aire. – Tu padre se está esforzando mucho por nosotros, Giniro.

-Ojala yo fuese un doctor, así te cuidaría mucho y te curaría, madre. – Deseo con todo su corazón.

-No tienes que preocuparte, ya verás que todo saldrá bien. – Le prometió acariciándole las mejillas, conmovida ante su ingenuidad y pureza. – Ya verás que tu padre conseguirá el Embrión.

-¿Embrión? – Preguntó curioso. – ¿Qué es eso?

-Es un huevo mágico que cumplirá tu mayor tesoro… tu padre asegura que el Embrión me curará.

-¿De verdad puede hacerlo? – Asombrado, ese huevo debe ser muy especial.

-Así es. – Le dijo con dulzura. – Ya veras que pronto estaremos los tres juntos y riendo. – Le asegura para luego abrazarlo con cariño. – Te lo prometo.

Dos meses después.

Esa noche llovía como nunca antes, parecía que en cualquier momento estarían atrapados en un diluvio. Pero aún así, la gente seguía con su actividad. En la mansión de los Higurashi se veía un montón de gente rodeando los pasillos, todos estaban vestidos de negro, incluso los empleados.

En el comedor habían sacado la gran mesa donde la familia comía para ser reemplazado sólo por ese día por dos tumbas de madera de caoba y barnizadas y arriba de cada ataúd, había una fotografía de la persona que murió. Los padres de Giniro.

El pequeño Giniro estaba solo ahora, su única compañía familiar era su prima Yumi que estaba detrás de él y de pie, observándolo con tristeza, quería abrazarlo y consolarlo, pero no podía, él necesitaba estar solo ese día, así que ella misma se encargó de atender a todos los "falsos" y "sinceros" que vinieron a dar sus condolencias con ayuda de la servidumbre.

Había notado que él no se había movido en todo el día, siempre estuvo en esa posición y no hablaba con nadie, ni siquiera comió o fue al baño. Una vez que todos se fueron y sólo quedaron solos, ella se coloco frente a él y se sorprendió al verlo derramar lágrimas con una expresión de enfado.

-¿Giniro?

-Mi madre me mintió Yumi… me prometió que todo se solucionaría y estaríamos todos juntos y riendo. – Sintiéndose fatal por las palabras de su primo, Yumi se pone de rodillas y lo abraza con algo de fuerza y mucho cariño. – No quiero estar solo.

-No estás solo… estamos juntos ahora Giniro, ambos nos enfrentaremos juntos a lo que se nos avecina. – Le prometió sonriéndole con dulzura. – Eres importante para mí y no voy a abandonarte.

-Yumi… gracias. – Ahora él la abraza y se oculta en su pecho agradecido de tenerla a su lado. – Eso pasó porque confiaron en una cosa ridícula, por creer en la magia… yo no cometeré ese error.

Fin Flash Back.

Giniro y Trisha no dejaban de pelear cuerpo a cuerpo (habían hecho Chara Nari) y mientras eso pasaba, él no pudo evitar recordar aquellos días y sintió mucha ira, especialmente a su contrincante, ella se estaba metiendo en sus asuntos y eso lo cabreaba.

Las hermanas de la peli-rosa estaban atentas para buscar la oportunidad de recuperar el Huevo X de su hermanito Yoru, quien era custodiado por los muchachos.

-Tal vez si hago Chara Nari con Notes, podría purificar el Huevo. – Opino Shia viendo a su chara que asentía con la cabeza.

-No. – Para sorpresa de todos, Sakuya le prohibió moverse. Lo que más les sorprendió fue que él reflejaba seriedad y sus ojos estaban clavados en la batalla. – Nadie interrumpirá la batalla de Trisha-chan y de Higurashi.

-¿Qué estás diciendo Sakuya? – Exclamó Misha sin comprender su comportamiento.

-¿Por qué no podemos, Sol? – Le preguntó Kazune conteniendo la ira de Misha.

-Porque esta es una batalla de Orgullo. Trisha esta peleando por su orgullo, si interferimos, ese orgullo será lastimado. Les he dicho siempre que deben diferenciar siempre los tipos de peleas que están ante sus ojos.

-Entiendo. – Respondió Koshi indiferente y cerrando sus ojos. – No podemos hacer más que mirar.

-¡Pero más que una pelea de orgullo, es una pelea por recuperar el corazón de nuestro hermano! – Le recordó Shia. – No es momento de preocuparse por esas cosas.

-Entonces confíen. – Su respuesta sin sentimiento los aturdió. – Confíen en que Trisha va a ganar.

Sus compañeros hicieron puños con sus manos, incapaces de poder hacer algo, sólo esperar el momento de actuar. Impotente, Kazune gritó con todas sus fuerzas y ve a Trisha con seriedad y moviendo sus brazos.

-¡Ánimo Trisha, tú puedes derrotar a ese vagabundo pulgoso!

Giniro parece aburrido de tanto juego y por estar creciendo su enojo. Trisha abre su boca al ver que las manos de su contrincante estaban brillando de rojo.

-Garras asesinas. – Mueve sus brazos hacía adelante para que sus manos hicieran una cruz de las uñas salieron nada menos que luces formando las marcas de una garra de animal salvaje que se dirigió con mucha velocidad hacía Trisha.

La adolescente grita y lo esquiva de milagro agachándose y cubriéndose el rostro para no ser lastimada por la explosión. Al principio estaba aturdida ya que de todas las veces que pelearon, él nunca uso técnicas peligrosas que requerirían de poderes que explotan. Volvió a oírlo mencionar la técnica y da un salto para esquivarlo, pero se sorprende que en pleno aire, él estuviese frente a ella con esa sonrisa de superioridad que odiaba. No pudo ocultar lo asustaba que estaba cuando Giniro le toca del cuello y de la nada, Trisha tenía una especie de collar para perros que venía con una cadena que era sostenida por su amo perruno.

-Correas del esclavo. – Dijo con una sonrisa traviesa. – Imagínate las cosas que puedo hacerte bajo mi poder. – Le reta con un tono seductor.

Trisha estaba muy roja por aquellas palabras, incluso estaba tartamudeando. Pero antes de que reaccionase, Giniro tira con fuerza de la correa, haciendo que ella salga volando por los aires y la cadena seguía y seguía creciendo sin dejar de ser prisioneros de su creador.

-Eres una mal pensada. – Dijo divertido y ahora giraba junto con la cadena en círculos, por lo que Trisha también estaba girando y gritaba, en cualquier momento terminaría mareada y vomitaría su almuerzo. – Ríndete.

Pero no podía responderle, aparte de estar mareada, se sentía sin aire porque ese maldito collar le estaba apretando el cuello.

-¡Trisha! – Gritaron sus hermanas.

-¡Trisha-chan! – Gritaron sus charas. – ¡Trisha-chan, Stela, no se rindan!

¡Giniro! La voz preocupada de Suke que retumbaba dentro de su cabeza llamo la atención de su amo. Estas ahogando a Trisha con el collar, le asfixia.

Giniro abrió sus ojos por la sorpresa y tira de la cadena con fuerza, ocasionando que el collar libere a Trisha y ella cae el suelo, levantando polvo y haciéndose varios cortes. Pero ella no le dio importancia ya que estaba tosiendo con fuerza sin dejar de tocar su cuello con la mano izquierda y no tarda en ser rodeada por Bunny y Sora, quienes gritaban su nombre y el de Stela preocupadas.

-E-Estoy bien… - Y vuelve a toser. – Todo da vueltas.

-Si no quieres repetir, entonces ríndete y vete. – Le aconsejo Giniro despreocupado y caminando hacía ella.

-No hasta que me des el Huevo de mi hermano.

-¿Por qué te preocupas? Es sólo un sueño, no significa nada.

-No se que te habrá pasado en el pasado, pero… ¡Esos huevos son el futuro de cada persona! ¡Destruirlo es arruinarle el futuro! – Se esforzaba por no llorar. – ¿¡Acaso nunca tuviste un sueño!

Los ojos de Giniro quedaron en blanco.

Ojala fuese un doctor.

No quiero estar solo…

Deseo encontrarlo y liberar a Yumi.

Él observa esos ojos serios, pero humedecidos por su esfuerzo para no llorar y lanzó un suspiro de cansancio, estaba cansado de que ella dijera esas palabras y le resuenen después en la mente hasta cuando tomaba sus siestas.

-Dime, ¿Cómo sabes que mañana tu hermano botara ese sueño?

-¿Qué? – Quedo atónica por no comprender.

-Ya te lo dije, al ir creciendo, abandonamos los sueños y nos volvemos realistas. – Y hace presión la mano que sostenía el huevo.

-¡NO!

Grita con todas sus fuerzas y un destello la invadió a ella y al huevo, entonces Trisha y Stela tuvieron una idea de ataque. La pelirrosa comenzó a mover sus pies en una danza, incluso podía oír la música improvisada en su cabeza y ver la pista de baile que se formó bajo sus pies y que cada cuadrado que pisaba, este brillaba.

-¡Pista deslumbrante! – Grita y aplaude con sus manos.

La luz blanca brillo disparándose hacía arriba como fuegos artificiales y antes de tocar el techo, cambio su ruta, bajando nuevamente hacía donde estaba Giniro para atacarlo. El chico perro no reacciono al principio por la sorpresa, pero pudo esquivar el ataque aunque apenas y tuvo que soltar el huevo. Sora y Bunny aprovecharon aquel momento y volando muy rápido, atraparon el huevo.

-¡Bien hecho Trisha! – Le felicitaron sus amigos, sus hermanas y los charas.

-¡Pero aún no termino, inu-hentai! – Le advirtió mientras sora y Bunny se acercaron a Shia y Misha para entregarles el huevo. – ¡Esfera sónica! – Y el perro fue encerrado por una bola de discoteca.

Trisha sonríe triunfal por haber ganado y mientras los demás la felicitaban, ella daba saltos de emoción gritando "humille al inu-hentai" una y otra vez.

-Ahora se un buen perro y espera a que le devuelva a mi hermano su huevo. – Le ordena sin dejar de sonreír con orgullo.

-¿Lista Trisha? – Le pregunta Sakuya y ve como asentía. – Misha, lánzalo.

-Ahí va. – Y lanza el Huevo por los aires.

-¡Negative heart! – Grita señalando el huevo y el candado comienza a brillar. – ¡Lock on! – Ahora forma un corazón con sus dos manos. – ¡Open heart! – Y el candado lanza un rayo que pasa por el corazón y le da al huevo, purificándolo.

El Huevo X había vuelto a la normalidad y estaba volviendo a su dueño, adentrándose justo en la zona en donde estaba el corazón.

-¡Felicidades Luna! – Grita Kazune emocionado y abrazando a Trisha por los hombros.

-Está despertando. – Anuncia Koshi llamando la atención de todos.

Todos se dedican a ver a Yoru por lo que olvidan que Giniro aún seguía encerrado en la técnica de Trisha, por eso él tenía su ceño fruncido. Poco a poco, el menos de los Tsukiyomi fue abriendo sus ojos, confundido al principio por no ver con claridad, trataba de recordar que fue lo que le había ocurrido. Ahora que veía con claridad, se incorpora de golpe con sus ojos bien abiertos y viendo a su alrededor.

-¡Hermanas!

-¡Yoru! – Aliviada de que este a salvo, no se contuvieron y las tres lo abrazaron a la vez.

-¿Dónde esta ese chico? – Preguntó el pequeño tratando de girar su cabeza ya que era difícil si tres mujeres te abrazan. – ¿Por qué el chico que le gusta a Trisha-neechan esta encerrado?

-¡Él y yo no tenemos nada! – Grita Trisha sonrojada por la molestia que sentía. – ¡No lo repitas de nuevo Yoru!

-Creo que hay que liberarnos e irnos. – Recomendó Shia poniéndose de pie.

-Ya paso la hora de la cena y van a matarnos si nos seguimos atrasando. – Siguió Misha.

Trisha asiente y camina hacía donde estaba el perro callejero, apodo que le daba de cariño. Apoya sus manos sobre sus caderas y lo ve con superioridad.

-Espero que con esto aprendas a no meterte con los Tsukiyomi inu-hentai.

Antes de que ocurriese otra cosa, alguien se había colocado frente a ella y con solo un puño en la cara, la mando a volar con todas sus fuerzas hacía el otro extremo y golpeándose tan fuerte en la pared que prácticamente quedo allí. Se quejo despacio de dolor mientras sus amigos y charas gritaron sus nombres preocupado y en vez de responder, su Chara Nari había desaparecido y termina inconsciente.

Como no tenía fuerza en su cuerpo, va cayendo al suelo pero Sakuya logró atraparla antes de que tocase el suelo y sobre ella cae Stela también dormida. Giniro también se había preocupado, incluso apoya sus manos sobre la bola mientras no dejaba de ver a la víctima. Toda preocupación cambia a ira y ve al causante con odio.

-No me mires así. – Era un pelirrojo cuyo cabello despeinado lo tenía recogido en una cola de caballo y caía hasta los hombros y sus ojos eran naranjos claros. – Sólo soy un colega que te esta ayudando. – Ahora golpea la prisión de Giniro y esta se rompe en miles de pedazos. – No me digas… ¿Te gusta esa mujer?

-Cállate Ryuu.

-¿Esa es la forma de hablarle a tu salvador? Y eso que vine porque tuve lastima de Yumi. No paraba de llorar por ti e incluso fue llamada por los jefes.

Giniro se preocupo, eso no era nada bueno, no podía dejarla sola con ellos, de seguro la volverán a lastimar. Sin esperar más, corre para irse, dejando a Ryuu con el enemigo.

-¿Ese es… tu Chara Nari? – Le preguntó Koshi con seriedad.

-Así es. El nombre de mi Chara es Hell y juntos convocamos al "King of Hell". – El adolescente que parecía tener 17 años tenía cuernos y cola de diablo, sus músculos bien trabajados estaba desnudo y rodeado con líneas rojas como tatuajes, usaba unos pescadores holgados de color rojo y en vez de pies, tenía garras de demonio. Se relame los labios y las hermanas Shia y Misha sintieron asco. – Pueden irse, no tengo ganas de jugar con ustedes. – Y desaparece.