El Odio se Transforma en una Noche de Lluvia
Habían pasado ya tres días desde que Itachi usará su Sharingan con Temari, el pobre se los había pasado tratando de que ella le mirara más de un segundo a los ojos para poder anularle los efectos de la técnica, cuando lo logró, Temari, en un acto reflejo, se le abrazó al cuello derramando alguna lágrima, él no sabía que hacer, si corresponderle al abrazo o que, lo que le dijo sobre Sasuke le había estado rondando demasiado por la cabeza.
Hidan mandó que se la llevarían unos Km. más con ellos, es decir, en sus términos, hasta que no llegasen al país del agua no la soltarían. Además de que se libraría de sus torturas durante el periodo, bueno... más o menos.. Durante el viaje no la llevarían atada, pero si bastante vigilada, aunque para gusto de los cuatro Akatsuki, Temari cocinaba platos sencillos pero que tonificaban bien el cuerpo y dejaban una sensación de bienestar.
Por fin empezaban a llegar, se notaba debido a que había varios precipicios y la vegetación y flora había ido en aumento al igual que sus tonalidades. Pero algo malo se les venía encima, principalmente por encontrarse en zona de barrancos, una tormenta fuerte se avecinaba (de estas que duran horas, y el agua cae con fuerza y sin cesar). Ellos pasaban bastante de ello, buscarían un refugio antes de que empezara.
La noche se les echó encima antes de que encontrasen alguno y la tormenta empezaba a notarse. Avanzaban con algún trastabilleo, patinaban de vez en cuando y aún no habían encontrado el famoso refugio. En uno de esos resbalones Temari notó como el suelo se hundía bajo sus pies, notó un vacío a su alrededor, y antes de que llegase a gritar u algo ya se estaba cayendo al vació, oyó una voz y luego ya no notó nada más.
Se despertó de repente, sobresaltada, se encontró con que estaba en una cueva, cerca de una pequeña hoguera, su ropa extendida en unas piedras secando (estaba con el yukata blanco). Miró con más detenimiento el interior de la cueva. Se fijó en una figura oscura empapada tumbada boca a bajo cerca de la ropa, cogió un shuriken y se acercó un poco más al cuerpo y se dio cuenta de quién era. El Uchiha estaba inconsciente en el suelo, le tocó la cara, estaba caliente. No se lo pensó dos veces, agarró a Itachi y se lo cargó a la espalda hasta depositarlo cerca del fuego, se rasgo el yukata hasta por encima de las rodillas e hizo paños con él que mojo colocándoselos (por turnos) en la frente para bajarle la temperatura de la cara, acto seguido le despojo de la camiseta y de los pantalones dejándolos en la piedra junto a su ropa dejando que secase, le pasó otro paño por el cuerpo quitándole el exceso de agua. Se sentó cerca del fuego y apoyó la cabeza del Uchiha en sus rodillas controlándole de vez en cuando la temperatura. Notó que aquello no servía, la temperatura no le descendía, probó por otro método, comprobó si al menos la capa de él estaba seca, y para su alivio lo estaba, quitando un poco las esquinas que seguían húmedas, se volvió hacia el Uchiha y se quitó el yukata al completo quedando solo en ropa interior de un tono morado y sus típicas mallas de red, se tumbó a su lado abrazándole por la espalda y los tapó con la capa, deseando con todas sus fuerzas que así le bajase la fiebre, que por la mañana "su" Uchiha estuviese recuperado. Y mientras sin percatarse de ello, acariciaba memorizando cada contorno del torso desnudo del Uchiha, hasta que finalmente cayó rendida al sueño.
