CAPITULO 11: SUCESOS
-Sigo sin estar de acuerdo con el plan…-el hombre moreno con el pelo corto se adelanto hacia la joven- deberíamos actuar bajo las leyes ¿Por qué no nos aliamos con la policía japonesa? Tendríamos mucho mas recursos con los que poder atrapar a…
-Las leyes…. han sido destruidas, ahora solo hay una… la de Kira- le corto el hombre con el pelo largo y una gran cicatriz en la cara- ya deberías saberlo.-dijo mirando a su compañero.
-Lo se, pero podríamos intentar…
- Si no estas de acuerdo puede marcharse agente de policía.-expreso tajantemente el hombre calvo.
-Por favor chicos, calmaos- la mujer se puso unas pequeñas gafas de media luna- como bien sabéis todos los que estamos aquí queremos atrapar a Kira, bien por asuntos personales-se señalo ella misma con una mano- por negocios sucios- esta vez señalo al hombre calvo que seguía con la mirada clavada en su compañero- o simplemente por salvar la vida-ahora señalo al hombre de pelo corto y negro que aun no había hablado y estaba a su derecha.
La mujer no dejaba de leer mientras hablaba.
-Además ya sabíais de antemano quienes iban a formar el equipo y aceptasteis trabajar juntos sin problema alguno-la joven paso la pagina- aunque se que la mafia-hizo un pequeño gesto hacia el hombre de la cicatriz- y la policía- ahora señalo al joven moreno- nunca se han llevado bien, tenia la esperanza de que con un objetivo en común lo consiguiéramos- paso otra pagina- Pero os debo advertir que sino os ponéis en mutuo acuerdo no podremos capturar a Kira.
Cogió una caja donde había varios libros desordenados. Intento meter el que tenía en la mano pero no había espacio.
-Si no actuamos todos como un equipo no podremos llevar a cabo nuestro plan- los cuatros hombres miraban a la mujer ordenar la caja- pero si nos organizamos y nos llevamos bien…-termino de ordenar los libros e introdujo el que tenia en las manos en un espacio que no había cuando estaban todos desordenados- podremos capturar a Kira sin ningún problema- paso el dedo por varios de los libros y cogió uno rápidamente como si lo atrapara.- ¿Lo habéis entendido?
- Si, V- contestaron dos de los hombres.
Los dos restantes habían empezado a mirarse fijamente como intentando averiguar que estaban pensado cada uno.
-No creo haberos oído, Takushi y Charlie-exclamó la joven mirando por encima de sus gafas, primero al hombre moreno y después al calvo.
-Si- afirmaron con la voz tensa.
-Bien daros la mano y arreglado- termino diciendo la mujer.
Sin decir nada los hombres se acercaron y se dieron la mano apretándose tan fuerte que les temblaban los brazos.
-Pues todos en marcha, debemos hacerlo lo más rápido posible antes de que se entere la policía japonesa o Kira-puso un pequeño énfasis en la última palabra.
Charlie y el hombre que no había hablado en toda la conversación, se sentaron delante de los ordenadores que había a la izquierda de la mujer y empezaron a teclear rápidamente.
El de la cicatriz se dirigió hacia la puerta de salida, seguido por el moreno de pelo corto.
-¿Puedes quedarte unos segundos Takushi?- pregunto la mujer pasando una pagina y cruzando las piernas.
El hombre que iba el último se paro y sin darse la vuelta contesto:
-¿Qué ocurre, V?
-Todavía estas a tiempo si quieres irte del equipo- le miro por encima del hombro.
-No me iré y lo sabes-giro un poco el cuello dejando ver solo media cara- te prometí que te ayudaría a vengar la muerte de Roger sin importar el medio y así lo haré-sin decir mas salio por la puerta dirección a la calle.
Misa estaba muy feliz y esta felicidad se debía a la realización de todos sus objetivos satisfactoriamente.
Habían conseguido apartar todos los obstáculos, como a Near y a Roger, que impedían cumplir el sueño de Light. En consecuencia, ahora Mizuro puede juzgar a los criminales libremente sin que nadie pueda detenerle y gracias a esto todas las personas del mundo viven tranquilas sin miedo a encontrarse con un asesino o ladrón.
Pero Misa tenía la sensación de que toda esta paz y tranquilidad no duraría,
Era como la calma que precede a la tormenta. En los siguientes días varios sucesos le hicieron pensar con mas hinca pie en esa sensación. Uno de ellos fue los secuestros realizados por un grupo de la mafia que no podían se juzgados por Kira, porque ni las autoridades sabían quien podían formar ese grupo dado que todas las mafias se habían disuelto por miedo a Kira.
Pero el suceso más importante estaba relacionado con Mizuro.
Una noche al acostarse no pudo dormir, le resulto raro porque cada vez que se tumbaba en la cama caía rendida dado que se había llevado el día entero limpiando y juzgando a criminales. Pero aquella noche algo le inquietaba, cuando estaban cenando Mizuro empezó a toser como en los días anteriores. Con anterioridad él había ido al hospital y al volver ella le pregunto que le habían dicho y solo le contesto que tenia un catarro.
Pero un resfriado no dura casi un mes entero así que empezó a preocuparse.
-¿Otra vez el catarro?, ya llevas un mes entero seguro que es otra cosa, deberías volver al hospital para que te examinen mejor y…- exclamo ella
-No-la corto tajante- es solo un resfriado lo que pasa es que con este frió no mejora mucho- le sonrió- y tarda en desaparecer.
-Pero…-empezó a decir
-Tranquila Misa no me voy a morir por un virus- dijo mientras seguía sonriéndole- todavía me tendrás que aguantar durante mucho tiempo- se burlo.
-Ja,Ja ¿Qué gracioso eres?-exclamo sarcásticamente.
-No sabes cuanto…-antes de terminar la frase empezó de nuevo a toser- me perdonas un momento voy a ir al cuarto de baño a por un pañuelo para la nariz.- sin esperar contestación se levanto y salio por la puerta.
Misa escucho como cerraba la puerta del cuarto de baño y el cierre de seguridad. Acto seguido empezó a oírlo toser, pero no era una tos débil como las del comedor sino que era tan fuerte que parecía estar desgarrándose la garganta.
Ella se levanto y se dirigió hacia la procedencia del ruido. Cuando se encontraba enfrente de la puerta, la tos paro. Llamo suavemente a la puerta y espero la contestación.
-Un momento, ahora salgo- grito desde dentro la voz de Mizuro.
El sonido del agua corriendo por el lavabo empezó a sonar y al instante se corto. Luego la puerta se abrió y apareció Mizuro.
-Ya puedes entrar, perdón por hacerte esperar- se disculpo
-No pasa nada- aunque Misa solo había ido al lavabo para ver como se encontraba Mizuro, entro en la habitación y cerro la puerta tras de sí.
Se sentó en una pequeña silla que había allí y empezó a mirarse los pies.
-Seguro que me esta ocultando algo sobre ese resfriado- susurro para ella- no creo que algo tan insignificante dure tanto…-Antes de terminar la frase se fijo que debajo del lavabo había varias manchas de color rojo del tamaño de motas de polvo.
- He limpiado esta habitación por la tarde y ya la ha manchado Mizuro- Misa se levanto y cogió un poco de papel para limpiarlas- ahora se va a enter…-dejo la frase en el aire.
Al pasar el papel por las machas vio como se extendían y de que dejaban un rastro de color rojo oscuro. Levanto el papel y olió aquella sustancia.
Era sangre.
-Pero que…-susurro- ¿sangre de quien? El último que ha entrado aquí ha sido Mizuro así que debe ser suya.
Un escalofrió le recorrió todo el cuerpo, como impulsada por una fuerza invisible se levanto, abrió la puerta rápidamente y se dirigió hacia el salón.
Al entrar en él vio a Mizuro tendido en el suelo con la cara pálida.
-¡Mizuro!-gritó
Se acerco a él y lo zarandeo un poco. Estaba desmayado. Lo subió al sofá como pudo y lo tumbo. Al instante se despertó y se sobresalto al ver a Misa sentada al lado suya.
-¿Que te ha pasado?-pregunto ella preocupada
-he… nada.-su voz era débil- Es que me he tropezado y me he golpeado la cabeza-dijo ahora con voz mas fuerte- bueno esta vez me voy a la cama antes que tú-se levanto apoyándose en el respaldo del sillón y hecho a andar- perdona por no ayudarte a recoger la mesa pero es que me duele mucho la cabeza-salio por la puerta tambaleándose y apoyándose en donde podía.
Misa corrió rápidamente hacia él y lo ayudo a subir al dormitorio.
-Muchas gracias Misa- le agradeció Mizuro tumbándose en la cama- pero no hacia falta que me ayuda…-se durmió antes de terminar la frase.
Viendo como estaba, decidió no preguntarle nada sobre la sangre, eso podía esperar hasta mañana.
-Buenas noches-dijo Misa mientras lo tapaba.
Salio de la habitación y se fue directamente hacia la cocina, pensando tanto en la sangre que encontró como en el desmayo.
-¿Qué es lo que le pasa?-pensó
Se le ocurrieron millones de ideas cada una más oscura que la anterior. Después de un cuarto de hora subió a acostarse.
Mizuro seguía en la misma posición en la que lo había dejado, junto con Ryuk que estaba acostado en el suelo como de costumbre. Se puso el pijama y se acostó intentando no despertarlos.
Sin pensarlo dos veces Misa se acerco al hombre, lo abrazo pasándole un brazo por encima y se quedo dormida.
