Hola! Lamento mucho no haber podido actualizar pero lo peor que le puede pasar a un autor me paso a mi, me dio un bloqueo mental. Se me fue la inspiracion y no he sabido mucho como escribir. Gracias tambien a mi amiga nachi que me ayudo a continuar el fic, quien escribio algo del parto. Sin ella ustedes no estuvieran leyendo esto. Gracias a todos los que me siguieron dejando un cmentario.

DISCLAIMER: nada de esto le pertenece ni a Michy ni a mi, porque si así fuera, Seth y Jacob estarían más que violados. (By: Nachi :P)

Capitulo 11: Parto

Seth Pov.

Estaba asustado. Michelle estaba doblada frente a mi, sangrando y, por como lucía su rostro, le dolía. No sabía que hacer, jamás había vivido algo como esto. Todo era muy nuevo para mi. No encontré nada mejor que hacer que gritar por ayuda.

-¡JACOB! ¡AYÚDAME!-grité.

-¡Seth! ¡Te dije que llamaras a Carlisle, no a Jacob!-me regañó Michelle. Luego, soltó un grito desgarrador.

-Lo sé, pero necesito ayuda. ¡Estoy asustado!-le dije. En ese momento llegaba Jacob corriendo.

-¿Que pa...? Oh no, esto es malo-dijo al ver el charco de sangre a los pies de Michelle-Llevala al baño, rápido.-yo, sin protesta alguna, tomé a Michelle en brazos y rápidamente la dejé en el suelo del baño. Rápidamente entró Jacob hablando con Carlisle por el teléfono.

-Mala idea, sácala del baño y llevenla a el cuarto de invitados. Alguna de las bebés podría coger una bacteria, o la propia Michelle.-tan pronto escuché esto, la llevé a el cuarto de invitados que estaba en el segundo piso. Jacob salió corriendo y abrió la puerta para que yo pudiera entrar-Llegaré en menos de un minuto-dijo y colgó la llamada.

-Michelle, aguanta un rato. Respira.-le dije tratando de calmarla y darle valor.

-¡AAAHHH!-gritó ella. En ese instante entró Carlisle por la puerta.

-Jacob, ve con Nessie. Está algo nerviosa-le dijo Carlisle a mi amigo, que fué de inmediato con su novia.-Seth, busca algunas toallas y tijeras.-y yo sin rechistar, salí corriendo a buscar lo pedido.

Fui al baño en el tercer piso por unas toallas viejas y de vuelta a la habitación que compartía con Michelle por las tijeras. De momento, sonreí. Michelle estaba abajo dando a luz a mis dos pequeñas hijas. Iba a ser padre.

-¡AAAHHH!-volví a escuchar un grito de Michelle. Así que bajé, preocupado por lo que le podría pasar a ella y a mis bebés.

Cuando llegué, le entregué las cosas a Carlisle y me paré al lado de Michelle que jadeaba y sudaba.

-Michelle, ya puedo ver una cabeza así que puja fuerte cuando sientas una contracción-le dijo Carlisle a mi novia.

-¿Seth?-me llamó-Siento una venir, dame tu mano para tener fuerza-me pidió con el poco aliento que tenía. Yo agarré su mano izquierda con mi mano izquierda y pase mi brazo derecho por sus hombros.

En ese momento tuvo una contraccion mas fuerte que las demás y soltó un grito desgarrador.

-¡Puja, Michelle! ¡Ya casi!- dijo Carlisle. Michelle me apretó la mano tan fuerte que me quebró algunos huesos, aunque nada grave.

-Sólo un poco más mi amor- susurré en su oido.

Michelle me miró a los ojos, y en ellos vi el dolor que sentía. Apreté su mano, y respirando profundo, miró a Carlisle.

-Queda poco, Michelle. Una más y tendré a mi primera bisnieta en mis manos-

Sentí mis dedos sonar cuando vino la siguiente contracción. Aguanté el dolor.

-¡Puja!- gritamos con Carlisle- ¡Puja!

-¡CÁLLENSE!-

Soltó un último grito antes de un pequeño llanto de bebé inundara la habitación. Un sonido que definitivamente quedaría grabado a fuego en mi mente, el llanto de mi primera hija, Suly.

-¿Quieres hacer los honores, Seth?-me pregunto Carlisle refiriendose a cortar el cordón humblical. Yo, muy emocionado, acepte. Tenía la mano temblorosa al momento de agarrar la tijera, pero el cortar el cordón, me hizo sentirme la persona más feliz del mundo.

Carlisle la entrego a Alice, que había llegado en algún momento dado del parto, y se la llevo para bañar a mi pequeña ensangrentada.

-Seth, estoy muy cansada. No creo que pueda traer a la otra-me dijo Michelle mirándome con ojos cansados.

-Michelle, esta saldrá mucho mas rápido. Asi que no protestes y ponte a pujar cuando sientas la contracción-la regaño Carlisle. Y estuvo en lo cierto.

A los pocos minutos ya podías visualizar la cabeza de la que sería Sarah, aunque Michelle se veía demasiado cansada como para seguir.

-Michelle, ya casi la tengo, necesito que pujes fuerte. Esta es la última.-dijo Carlisle. Entonces, Michelle soltó un último grito y un llanto, un tanto más fuerte que el anterior, inundó la habitación. Y fue cuando sentí que mi mundo se derrumbaba.

El agarre en mi mano se aflojó considerablemente y la respiración de mi novia disminuyó hasta ser nula.

-Carlisle, algo esta mal. Michelle dejó de respirar-dije aterrado. No sabía que haría sin ella.

Michelle Pov.

Cuando sentí que Suly había nacido, fue un momento maravilloso para mi. Pero aun así sentía que algo pasaría. Y no me equivoqué. Justó cuando Sarah salió de mi, sentí que ya no respiraba y que no podía agarrar a Seth de la mano. Por más que intentara fortalecer el agarre, solo se aflojaba. Al poco tiempo, todo se fue negro. Solo oía muy lejano un "Michelle, no me dejes."

La oscuridad no duró mucho, ya que comenzó a aparecer una luz blanca y cegadora muy conocida para mi. Y la conocida sombra apareció, opacando un poco, muy poco, la luz.

-Voy a matar a Carlisle con mis propias manos-dijo la sombra bastante enojada.

-¿Por que?-le pregunté curiosa.

-Mira lo que te ha hecho. Practicamente te ha matado. En vez de sacar a Sarah por cesaria, te ha hecho pujar sabiendo lo cansada que estabas-dijo ahora entristeciendo.

-Espera, ¿dijistes "matado"? Yo no puedo estar muerta. Tengo dos hijas que cuidar y Seth... Oh Dios, ¡Seth se desmayará al primer pañal que tenga que cambia!-dije desesperandome. No bromeaba en cuanto al pañal.

-Tu tranquila, todo estará bien-me dijo tranquila.

-¿Bien? ¿¡BIEN!¡Nada está BIEN! ¡ESTOY MUERTA!-dije ahora llorando. No tuve la oportunidad de conocer a mis hijas, ni de estar con Seth por siempre como le prometí.-¿Y tu quien rayos eres?-le pregunté en medio de mi desesperación.

-No debo decirte quien soy. Cabiaría el destino-me dijo aquella sombra con voz de mujer.

-Estoy muerta, ¿que mas destino quieres cambiar?-le dije. Y algo que no esperaba pasó.

De la sombra, salio aquella persona que desde muy pequeña, desde que nací, había considerado mi madre de sangre, y de corazón. El mismo cabello negro y lacio, los ojos color marrón oscuro. De echo, su mirada era la misma que recordaba. Tierna y dulce.

Pero eso no podía ser, ella estaba viva y me quería separar de mi familia. Porque durante mi corta vida en Forks, había querido hacerme la vida imposible, lo cual ninguna de mi familia lo permitió. Porque si, era considerada una más en la manada.

-Pe...pero...tu... es que...no... ¡TU ESTAS VIVA!-le acusé.

-No, no lo estoy. Estoy muerta. Yo fallecí cuando te tuve-me dijo.

-Pero, yo crecí contigo. Tu me dijistes que una vampira te había convertido y te había dicho que fueras a Denali porque allí te ayudarían y fue allí donde crecí contigo. ¡Estabas viva en ese entonces y estas viva ahora!-le dije. Yo estaba segura que no era un fantasma porque todos los demas le hablaban igual que yo e igual que todos en la casa.

-Hija, eso nunca me pasó. Yo nunca fui convertida y no sobreviví a tu nacimiento. Hubo una vampira que si estuvo conmigo en todo momento pero tenía un don peculiar, que jamás antes había visto ni aunque hubiera sido vampira. Ella podía cambiar de forma. Ella huyó contigo cuando nacistes, dejandome a mi muriendo en medio del bosque, y no sobreviví. Ella legó a Denali y te crió ella con mi forma.-me dijo mi mamá.

-Pero, ¿quien era? ¿Como se llamaba?-le pregunté.

-Natalia. Ella fue mi amiga durante mi embarazo y huyó contigo. Supongo que solo quería lo mejor para ti-me dijo.

-No es cierto. Cuando me mudé con mi papá, ella vino donde mi. Quería venderme a los Vulturis-le dije. Jamás olvidaría mi fiesta de cumpleaños. Fue la mejor y la peor.

En ese momento sentí como si me halaran de la cintura muy fuertemente.

-¿Que fue eso?-pregunté asustada. Lo sentí nuevamente.

-Al parecer, Seth no tendrá que cambiar pañales solo después de todo-me dijo mi mamá sonriendo.-Regresarás a la vida-me dijo con una enorme sonrisa.-Golpea a Carlisle de mi parte, si no fuera por él, no estarías aquí ahora mismo.

-Te quiero mucho mamá-le dije.

Ella se volvió la sombra que era antes de todo esto y la luz se fue apagando hasta volverse todo negro de nuevo. Sentí que regresaba a mi cuerpo de nuevo. Di un gran respiro y sentí mis pulmones llenarse de aire luego de mucho tiempo.

-¿Michelle?-preguntó una voz ronca y opaca.

-¿Esta viva?-preguntó otra voz femenina, pero aun así rasposa.

-¿Seth?-pregunté yo con voz patosa e igual, ronca. Pude abrir los ojos, pero los tuve que cerrar por la luminosidad. Luego de unos cuantos parpadeos, me pude acostumbrar un poco a la luz y ver una figura femenina cerca de la ventana-¿Leah?-pregunté luego de reconocer la pequeña figura de mi cuñada.

-¿Michelle?-preguntó Seth perplejo. Tenía los ojos inchados y rojos al igual que la nariz

-Puja Ness, Puja-se oía la voz de Carlisle al otro lado de la habitación, seguido de un grito desgarrador.

-¿Que le pasa a Reneesme? ¿Ella esta...-no terminé mi oración cuando me senté en la cama, con intención de levantarme para averiguar que estaba pasando con mi hermanita, pero Seth me frenó, colocandome delicadamente denuevo en la cama.

-Tu hermana tuvo contracciones muy fuertes después de la noticia de que...bueno... fallecieras. Carlisle la reviso y dijo que estaba en labor de parto, así que se pusieron manos a la obra hace unos 20 minutos o algo así.

-¿Donde estan Suly y Sarah?-pregunté

-Están durmiendo. No te preocupes por ellas ahora. ¿Como te sientes? ¿Te duele algo?-me preguntó con una chispa de alegría en los ojos.

-Me siento bien y me duele el cuerpo entero, como si me acabaran de pasar por encima una camioneta llena de vacas con caballos encima de las vacas.-le dije, él sacó una sonrisa de esas que me encantan, que me hacen que me vuelva loca por él cada día más.

-Vamos a esperar a que Carlisle se desocupe y haré que te revise, ¿de acuerdo?-me preguntó, yo asentí y solté un bostezo.-Mientras tanto, duermete, pero mantente viva-me dijo bromeando. Yo sonreí y le dije:

-No tengo inteciones de seguir muriendo-el me besó y yo me acosté a dormir.